18/6/15

A practicar con tiempo

20 de Marzo de 2007 Martes

Siento que el fin de semana fue un poco largo... Quiero creer que es porque me divertí bastante. Aunque para ser franco me da un poco de vergüenza recordarlo o por lo menos lo que recuerdo. Creo que mis amigos me están corrompiendo de a pocos, incluyendo a Estef.

Primero lo primero, el sábado estuvimos los integrantes la banda: Akira, Crítofer, Fernando, Nicolás y yo. Ahora que lo pienso aún no tenemos nombre... Ya no importa, luego les preguntaré que les gustaría. Me estoy distrayendo, a lo que iba, nos juntamos en mi casa, pues ahí momentaneamente tengo unos instrumentos que puedo prestar.

Primero invité a Estef para jugar algunos videojuegos y luego nos puediera escuchar tocar. Nos portamos bien, ya que toda mi familia aún no se iba a trabajar y sobre todo porque mi mamá es muy amigable con Estef y siempre aparecía ofreciendole algo, por alguna razón extraña. Además, mi papá pasa caletamente saludándonos y me pidía materiales de escritorio... Creo que les llama la atención, pues tiene esa clásica pinta de chica blanquiñosa bonita.

En fin, otra vez me desvío del tema, llegaron los demás con sus elegantes retrasos de siempre. Me saludaron con mucha energía, estaban emocionados, ya que pensaban que no nos íbamos a reunir por las clases. Les respondí que era imposible, porque nos íbamos a presentar como un acto en la clausura del segundo bimestre y, tal vez, también en el evento del tercer bimestre.

Se quedaron alegres, Fernando y Akira, y nerviosos, Crístofer y Nicolás. Fernando y Akira me preguntaron, porqué no les había dicho antes. Les dije que no se me había ocurrido antes y porque se debía reservar un espacio para ese acto, pero en sí la mayor razón es porque tengo ganas de salir y hacer cualquier cosa por ser nuestro último año escolar. Akira, sobre todo era la más entusiasmada y muy alegre, nos dijo que ella podía pedirle al director un espacio para las clausuras, ya que no era la primera vez que iba a participar con un grupo y ya sabía que ella no lo iba a decepcionar con improvisación. Crístofer y Nicolás estaban un poco temerosos por su parte. Crístofer nos dijo que tenía miedo de desafinar en público y para eso les he propuesto tocar unos días en la calle o por un parque, para lograr superar el temor de un público. Nicolás estaba un poco asustado también, pero es porque no sabía aún si se quedaba en la banda y no quería dejarnos botados. Le dijimos que nos diera una respuesta antes de finalizar el primer bimestre, pues Estef se animó y dijo que, si tocabamos, ella iba hacer una coreografía acompañando nuestra canción y con su grupo de actución que, por lo que recién me entero, también sabe bailar.

Después de llegar a las conclusiones, dejamos eso de lado y comenzamos a practicar. Mientras estábamos tocando, sentía que habíamos perdido un poco de habilidad al tocar, lo que era raro, puesto que solo habían pasado 2 semanas desde la última vez que tocamos las misma canción. Creo que solo era mi imaginación, ya que para los demás sonaba bien. Terminamos y todos se sentían muy animados. Nicolás, Fernando y Akira querían ir a un café a pasar el rato y a descansar, porque era sábado y querían que todos nos divirtieramos. Cuando iban a decir el nombre, lo tres lo dijeron al mismo tiempo como si estuvieran sincronizados. Yo acepté, porque hacía tiempo que no estábamos en un café.

Al llegar al café, había una gran cantidad de persona, se notaba que era fin de semana; además, más o menos supe por donde iba la idea de Nicolás y Fernando al llevarnos ahí. El café tenía un gran repertorio de alcohol en lo que parecía un pequeño bar. Con la excusa de no tomar, les dije que no podíamos por ser menores de edad. Todos me miraron con una mueca de ser muy ingenuo. Me dijeron que no me preocupara por pequeños detalles, que no se iban a percatar los meseros... En mi mente sonaba a gritos: "¡¿Están locos?! ¡Yo soy la edad promedio del salón, recién voy a cumplir 16 el otro mes, y estoy seguro que no tengo la pinta de parecer mayor de edad!". Estaba con mi cara de temor sonriente, dado que tenía miedo y vergüenza de que pidieran algo y no nos hicieran caso por el obvio hecho de ser menores.

Nos sentamos en unos sofás que no estaban ocupados, debo admitir que ese café tenía un buen ambiente. En fin, estaba callado, observaba y escuchaba a Crístofer, Fernando y Nicolás conversando sobre las canciones practicadas y a Estef y Akira hablando cosas que pasaban en su aula. Después de unos minutos, vi que se acercaba una mesera a la mesa. Comenzé a conversar con Estef y para que no viese que estaba nervioso. Preguntó alegremente qué íbamos a ordenar. Estuve a punto de pedir un café para poder disimular y que ellos ordenaran lo que querían; sin embargo, se me adelantó Fernando y pidió, sin vergüenza ni nada, una botella de ron y una de gaseosa. Mis ojos se abrieron de la sorpresa y miré lo miré con una sonrisa temerosa.

La mesera, que se notaba joven de aproximandamente 25 o 26 años, nos miró y dijo: "¿Aún van al colegio verdad?". Hubo unos segundos de silencio, Fernando afirmó tales palabras e incluso dijo que teníamos 15, a pesar que son de 14 Estef y Akira, y la mesera sonriente dijo que ella también lo hacía con sus amigas cuando tenían nuestra edad, solo que ahora lo hacía menos por el trabajo y por estar en la universidad. Además, dijo que no le iba a decir a nadie y que iba a decir, si alguien preguntara, que éramos cachimbos de la universidad que estuviera más cerca. El punto es que nos amistamos con ella, pidió que la llamáramos Lola, su apodo.

Finalmente, llegaron los vasos, el ron y la gaseosa. Me sirvieron vaso lleno. Fingía tomar, hasta que después de un rato notaron que no lo estaba haciendo. Me obligaron a tomar Fernando y Crístofer o le iban a contar a Estef lo que ocurrió en mi última fiesta de cumpleaños. Obviamente, no quería. Me hicieron tomar 2 vasos casi lleno de un solo tiro, quedé adormecido. Le abrieron curiosidad y, como toda muchacho que no quiere que su enamorada se entere de algo, comenzé a tomar con ella en forma de juego para alejarla temas indebidos, le hacía consquillas, cosas así. El adormecimiento aumentó más con esos 2 vasos extra que tomé con Estef.

Ahora vienen las fotografías mentales después del vaso siete. Empezé a contar chistes, estaba besandome con Estef, todos jugamos a algo que obviamente no recuerdo, me puse nervioso porque ya era tarde y, finalmente, llegué a mi casa, no sé cómo. Estuve con suerte, ya que mis papás se habían ido a una reunión de no sé qué a las 9 p.m. y no iban a regresar sino hasta la madrugada. Mi abuela estaba durmiendo por suerte, mi abuelo estaba viendo televisión y me preguntó si ya había comido. Le respondí que sí y me iba a descansar. Llegué, cerca de las 11 creo. Obviamente, cuando estabamos en clases, no les dije que no recuerdo bien lo de ese día o, como dicen ellos, pesarán que soy un cachorro, aunque así es.

1 comentario:

Poeta745 dijo...

Oye, no sabía (o no me acordaba) que habías sacado una nueva historia. ¡Te felicito! Sigue practicando. :D