4 ago 2008

Cuarto Bimestre

19 de Septiembre de 2005 Lunes

Las notas que conseguí el bimestre pasado no fueron las que yo quería. Gina y Mike tampoco tuvieron mejores notas
(la verdad sí). Teresa y Estéfani tuvieron muy buenas notas, como siempre. Ahora Gina, Mike y yo vamos a ir a la casa de la señorita Gladis a estudiar matemática y los cuatro vamos a estudiar el resto de cursos. El problema es que Mike y Teresa no se ven tan felices juntos como antes, creo que han peleado. Eso no es bueno, ya que tengo que subir mis calificaciones y sin ellos no podríamos estudiamos juntos. JAJA.
Por otra parte, cuando Gina y yo llegamos al colegio, ella me preguntó:
-¿Ya te diste cuenta de la sorpresa que te dije?

No tenía ni idea de lo que era, pero la gran mayoría de hombres la miraba de forma ¿lasciva? y me miraban con envidia, porque Gina era mi novia y tenía algo diferente. Después, cuando estaba llegando al salón con Gina, Estéfani, que estaba de casualidad pasando por nuestra aula, iba a saludarme, pero cuando vio a Gina le dijo con una mirada incómoda:
-Vaya que te gusta llamar la atención, amiga.


Luego, me saludó con una sonrisa y siguió caminando, con sus amigas, hacia su aula. Hasta ese momento, aún no tenía ni idea de lo que pasaba, pero al final de las clases, cuando estábamos llegando a su casa, me dijo:
-¿De verdad no te das cuenta? Me da un poco de vergüenza, pues me haces sentir que no soy atractiva para ti.


Le dije que me disculpara, pues de verdad no lo notaba. Se paró encima de un pasamanos y se puso a mirar el horizonte. Cuando se subió, me di cuenta que su falda estaba mas arriba que lo de costumbre. Lo primero que hice fue hacer un ruido fuerte de sorpresa, me atoré con mi saliva y tosí bastante. Le dije que no me gustaba para no quedar como un pervertido, a pesar que me excitó un poco. Me preguntó el porqué y le respondí que era porque se podía notar su ropa interior fácilmente, sobre todo si pasaba una ráfaga de viento fuerte. Se sonrojó, no sabía qué decir y me dijo que mañana ya se arreglaría la falda. 
 
Segundos después de que me dijo eso, se acercó y me preguntó si no tenía nada qué decirle. Sonrojado y con duda le respondí que tenía bonitas piernas. Con la cara roja y riéndose me dijo que solo quería que le dijera que era bonita, pero igual aceptó mi cumplido. El problema fue de camino a su casa. Ella estaba muy atenta tapándose, con las manos, la parte trasera de su falda... No voy a negar que en el camino, de vez en cuando, miraba su falda. La deje en su casa con una cara de pervertido que casi ni se notó. Ya no quiero hablar de ello. Por alguna razón estoy... Mejor olvido esto.

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