20 feb 2026

¿La novia de mi amigo es mi amiga?

03 de Junio de 2007, Domingo

Ahora sí, el día de ayer, en la mañana, me reuní con Crístofer, Rosalina, Mike, Érica, Ronald y Teresa para repasar y estudiar todo lo necesario para nuestra prueba del lunes. Es curioso, primero llegaron juntos  Mike y Érica, él estaba un poco avergonzado, pues ya no viene a mi casa ni hablamos mucho como en los viejos tiempo. Además, no lo había comentado, pero tampoco conversamos tanto en la academia, dado que Érica también está y como no le cae bien Ricky, prefiere no juntarse con nosotros, llevando a Mike con ella. Bueno, cuando ella entró, se quedó mirando más detalladamente los alrededores y dijo: "Qué bonita casa, no me había fijado lo grande que era ese día de la reunión, porque llegamos tarde y de noche no se nota tanto" - Mike se avergonzó un poco más y luego ella me preguntó si podíamos ver el jardín y el patio que veía a través de las ventanas. Vio a mi gato echado en el jardín  y me preguntó si podía pisar el jardín, no entendía la pregunta dado que es jardín, para eso está. Mike, en voz baja, me contó que ella vivía en un departamento con sus papás y pocas veces había visto casas tan grandes. Mientras ella acariciaba al gato, me preguntó por su nombre: Tom. Se rio y preguntó si se debía a "Tom y Jerry". La respuesta era casi obvia y se le notaba contenta, como una niña juguetona.

Llamó a Mike y ambos acariciaron al gato. Mientras conversábamos de regreso a la sala, tocaron la puerta y era Teresa. Al entrar a la sala, Érica la seguía con la mirada como si fuera un león viendo a su presa. Nosotros la saludamos con normalidad y traté de conversar de generar conversación como si no me diera cuenta de nada; sin embargo, resultó bastante incómodo ver cómo Mike intentaba reinterpretar las palabras de su chica. Por ejemplo, ella decía: "¿Siempre se reúnen a estudiar juntos?" - Respondí distraído: "No, por lo general solo me reunía con Mike, Crítofer y Ronald si me parecía muy difícil o si estaba muy atrasado en la materia" - Contestó: "¿Sí?¿Pero y por qué Teresa? Disculpa que lo diga así Tere, pero me suena a que era una reunión de chicos." - Vi como le cambió un poco la cara a Teresa; por su lado, Mike con cara de perro desnutrido trataba de explicarle que ella era muy buena en casi todas las materias. Agregué: "Además de ser nuestra amiga, siempre nos ayuda si ninguno de nosotros sabe cómo es el examen o la tarea." - Siguió hablando: "Es verdad, pero Katita (refiriéndose a Katty) también sabe bastante, están todo el día con ella en el aula y no la has invitado." - Le dije que sí le habíamos dicho, pero estaba ocupada. Luego le replicó con voz baja a Mike: "Me dijiste no la habían invitado"- Contestó de la misma forma: "No, yo te dije que no sabía si la habían invitado" -  La "conversación" siguió un poco más, pero no recuerdo bien y no quiero recordarlo, todo fue muy incómodo.

Eso sí, mientras la conversación seguía, sonó el timbre y cuando me paré para abrir la puerta, Teresa me pidió usar el baño y me lanzó una mirada de grito incómodo como si dijera ¿qué le pasa? Traté de responderle abriendo más los ojos con un ligero movimiento del cuello para que no sea tan expresiva, pues noté que Érica estaba muy atenta a ella. Cuando abrí la puerta, para mi fortuna, estaban los tres que faltaban: Crístofer, Rosalina y Ronald. Los saludé muy alegre por verlos y me preguntaron a qué se debía, pero no les dije nada de lo que pasaba adentro, pensé que tal vez solo haya sido una casualidad. Entré con ellos y rápidamente Mike y Érica los saludaron con bastante entusiasmos, parecía que la conversación incómodo nunca se hubiera llevado acabo. Teresa también salió y los saludó con cara de alivio. Como no faltaba nadie más, les pedí que pasaran a la mesa de la sala, pues es más grande y se usa para reuniones familiares u ocasiones especiales. Mientras que todos sacaron de sus mochilas sus cuadernos y libros, parecía que se generaba un ambiente de paz y tranquilidad. Con ese ánimo, recordé que debía ir por la pequeña pizarra y el plumón para la misma.

Con todo preparado sobre la mesa, les preguntamos, junto con Teresa y Ronald, qué era lo que no entendían. Mike y Érica dijeron su tema, Crístofer otro y Rosalina dijo prácticamente el tema más reciente. Con los temas dichos, Teresa y Ronald me pidieron que yo vaya primero en la explicación de los primeros tema con la pizarra, la finalidad era repasar todo lo mejor posible. Comencé y se notaba que entendían rápido, me parecía raro que nos pidieran ayuda. Al tiempo que explicaba y daba ejercicios de ejemplos, Ronald les ayudaba a Mike y Érica y Teresa a Crístofer y Rosalina, aunque muchas veces chasqueaba los dedos para que le prestaran atención. Luego le tocó el turno de explicar en la pizarra el siguiente tema a Teresa. Es aquí cuando noté por qué pedían ayuda. Cuando les ayudaba a resolver problemas, Crístofer no me escuchaba completo, porque miraba a Rosalina y ella le devolvía las miradas, al punto que de un momento a otro se reían sin motivo alguno, en ese momento entendí los chasquidos. En otros ejercicios, ella lo hincaba con su dedo; hacían ruidos con la boca para que el otro se riera y se notaba que no estaban escuchando lo que les decía. Al pedirles que prestaran atención se comenzaron a burlar de mí y se fijaban en tonterías: los restos del borrador o si el lápiz estaba bien tajado.

Después de esa bella experiencia, eran problema de Teresa, dado que le tocaba explicar el siguiente tema a Ronald y yo debía ayudarles a Mike y Érica. Estudiamos casi tres horas y ya se notaban más confiados y contentos cuando veían los ejercicios de las tareas de la semana. Tomamos un descanso, fui por algunas bebidas y Ronald me dijo que no me olvidara del hielo. Noté que Teresa se iba a levantar, pero Érica se ofreció y Rosalina también se ofreció su ayuda. Con una cara amigable le agradeció: "Gracias Rosy, eres muy amable" - Y lanzó un miradita de reojo hacia Teresa mientras se iban conmigo a la cocina. No sabía qué hacer, era la primera vez que veía que a alguien le cayera mal Teresa, eso era rarísimo. En el pasado, había visto a los "populares" peleares y no tenía sentido, ya que de un momento a otro se "arreglaban". Sentía que ese escenario había seguido a Érica. ¿Cómo o por qué? Pues por que sí, ella era pertenecía a ese grupo. ¿Cómo lo sé? Sencillo, mientras me ayudaban con los vasos y el hielo, ella le comenzó a conversar con Rosalina sobre que los chicos "populares" le pedían a ella y Mike que se vayan con ellos a la cafetería. No entendían por qué Mike y Ronald querían estar con los "relajados"... No sabía que así nos veían. Además, ahora entendía con quienes se juntaba antes. En fin, Érica me miró y me dijo que tampoco entendían por qué no nos juntábamos Gina y yo con ellos, piensan, hasta el día de hoy, que ellos pudieron arreglar cualquier problema que hayamos tenido e insinuó que no entedía por qué me eligió a mí. Miró a Rosalina y le dijo: "Tú y Cris también pueden venir con nosotros en la cafetería. Si puedes, también insístele a Nicolás que también venga, hace tiempo que no se junta con nosotros".

Sentía que estaba siendo una mañana muy especial con todo lo que estaba sucediendo, casi me molesto por las estupideces que estaba escuchando y no me lo creía; sin embargo, vi la cara de Rosalina y parece que notó mi molestia, puesto que le cambió el tema: "¿Qué te pareció el repaso? Siento que enseñan muy bien, por lo general me distraigo mucho con Cris." - Se notaba que Érica contestó de forma inocente sin medir sus palabras: "Son bastante más estudiosos de lo que pensaba, con razón hay gente en los primeros puestos en su grupo. Por lo general suponíamos que solo estaban los "tranquilos" y los "estudiosos" entre los primeros" - La cólera se apoderaba de mí, pero disimulaba bastante, como si no la estuviera escuchando. Lo peor de todo es que continuó hablando: "Hoy me sorprendiste mucho Luchín. Eres más estudioso de lo que pensábamos. Como te conocemos desde los primeros años, siempre supimos que te gustaban mucho los juegos en tu computadora o la playstation. Y antes de que llegara Gina te gustaba ver dibujos japoneses en internet." - Me asusté un poco, pues es mal visto ver anime y Rosalina me miraba de manera suspicaz. Con esa mirada me suponía que aún no sabía que a Crístofer también le gustaba. Fingí una sonrisa y les mentí diciendo que era cosa del pasado, pero que aún jugaba videojuegos en mis tiempos libre. Ella suspiró sonriendo y me sugirió que ese tiempo debería aprovecharlo con Estef.

Mi enojo cada vez me hacía apretar más los puños, los dientes y creo que me estaba poniendo rojo, pues sentía calor en la cara. Pero, lo peor de todo, era que no podía creer cuantas tonterías estaba escuchando en menos de dos minutos. Justo cuando me estaba cansando de escuchar y reprocharle por todas sus estupideces, apareció Ronald con actitud de amigable de querer ayudar. Me miró y preguntó en qué podía ayudarnos; tomanos las cosas entre todos y nos fuimos con los demás. Sin que las chicas esucharan, me preguntó si tenía gripe, porque me veía un poco rojo. Le dije que luego le contaba, dado que todo había sido muy estúpido. Nos sentamos todos en los sofás de la sala y conversamos como si la charla ocurrida en la cocina hubiera sido un par de comentarios lejanos y con todo el sentido del mundo. Mientras conversábamos, a excepción de Mike y Érica, les escribí un mensaje para que se quedaran un momento más para tener una charla en privado. Para mi fortuna, ellos dos decidieron irse un poco antes, pues querían alistarse para las clases de más tarde en la academia; todos nos despedimos y un poco indignado les propuse conversar con sinceridad, pues tal vez yo haya sido el del problema o quien la malinterpretó.

Ya sentados en la sala otra vez, les pregunté qué les parecía Érica: principalmente si les caía bien o si ya la habían tratado con ella más directamente. Hubo algunos susurros, pero Teresa fue la primera en hablar: "No entiendo qué le pasa, desde que he llegado me miraba como si hubiera hecho algo malo. Tú eres testigo Luis." - Le di la razón y Ronald dijo a qué nos referíamos. Crístofer tampoco entendía bien, pues la vieron normal en las clases. Rosalina parece que quería decir algo, pero prefirió que continuáramos hablando. Como no estaba de tanto humor por lo de hace un rato, les conté todo lo ocurrido en la cocina, los más detallado posible. Rosalina también agrego detalles que me había olvidado. Todos estuvimos en silencio pensando en lo contado. Crístofer un poco preocupado y triste preguntó: "¿Qué hacemos? Ella está con Mike todo el tiempo y se nota que él la quiere mucho, siempre se van por su cuenta o no llegan a nuestras reuniones." - Teresa parece que pensó en lo que me había dicho Érica y supuso algo que podría ser verdad: "Seguro que Mike sabe lo que ella te dijo y por eso prefiere mantenerla lejos de nosotros, para que no pensemos mal. (todo le dimos algo de razón) No entiendo qué le vio a esa..." - La miramos con sonrisas que se nos habían salido sin querer. Respondió suspirando: "No estoy celosa si es lo que insinúan, lo nuestro ya fue, simplemente lo conozco bien."

Al final, concluimos que no podíamos hacer nada con ella y preferimos que Mike siga llevándosela cuando comience hablar sus tonterías sobre nosotros o terceros. Lo más tranquilo sería ignorarla y lo más diplomático sería pedirle a Mike que le explique nuestros puntos de vista y de por qué creemos que los "populares" son insoportables: molestan a todo el que se cruce con ellos; varios no estudian y les piden a otros que les ayuden sin ser muy amigos y siendo casualmente a quienes molestan; generan peleas entre ellos mismo y con los demás; les gusta que más gente entre en su grupo para molestar entre más personas o para molestar al recién ingresado; y, finalmente, les gusta hablar mal de los demás por la apariencia física o actividades. Todo eso lo sé, porque a varios los conozco desde los cinco años, solo por decir un par de ejemplos: Eduardo y Laura. Querían que me juntara con ellos, pero con el tiempo ya no quisieron porque me gustaban mucho los videojuegos. Después, cuando estuve con Gina, me molestaron porque pensaron que me había interpuesto entre ella y Eduardo. Cuando comprendieron que ella me quería y que nunca hubo interferencia alguna, trataron de que vuelva con ellos, claro llevándola conmigo. En fin, no voy a poner a todos en el mismo saco, porque hay excepciones, pero siempre he preferido mantenerme a raya con ellos. Los "estudiosos", "callados", "deportistas","relajados"... ¿Qué carajo significa eso? Si todos hacemos lo mismo en el colegio.

Por lo general nunca quise escribir sobre ellos, pero, viendo hoy a la chica de Mike, no me he podido controlar. Bueno, en unos momentos voy a relajarme y hablaré con Estef por teléfono. Creo que mañana tampoco entro a las clases extras, quiero pasar el día con Estef, contarle cualquier cosa y que ella me hable de lo que quiera.

6 feb 2026

Después de su partida

02 de Junio de 2007, Sábado

Ya es fin de semana, Estef me envió un mensaje al medio día diciéndome que ya salieron al viaje de estudio. Como le prometí, no tomé ninguna clase extra en los recesos y pasé una semana tranquila con ellas y mis amigos. Pues sí, no negaré que me faltaba relajarme un rato con todos. 

Recuerdo que el lunes me había dado una ligera ansiedad por querer ir a la clase. No sé, sentí que perdía un poco de tiempo para todo lo que necesitaba saber antes de noviembre, el mes de los exámenes de ingreso a la universidad. Sin embargo, ese primer día Estef logró hacerme entender que no era tiempo perdido, sino todo lo contrario. Me da risa pensar que, por un momento, me estaba molestando por quedarme con ella, qué tontería. Ella notó mi cara de preocupación mientras estábamos con todos nuestros amigos conversando, me tomó de la mano y con una voz risueña les dijo a todos que me secuestraba por todo el receso. Fernando y Ramiro bromearon tirando cada uno de mis brazos, rogándole a Estef que no llevara con ella. Bueno, ya en la azotea, como ya era costumbre, nos sentamos apoyados en la pared, muy contenta y relajada me preguntó qué me pasaba. Le contesté lo que había pensado, me dio una de esas miradas que siempre nos hacen sentir mal cuando decimos las cosas más estúpidas sin pensar en los demás y me preguntó con ligera indignación y tristeza: "¿Es una pérdida de tiempo estar conmigo...?" - Al cruzar miradas, me traté de excusar y negar que me refería a ella, pero sentí cómo la había cagado a lo grande y me disculpé de todo corazón mientras le tomaba la mano.

La vergüenza no me dejó levantar la cabeza para mirarla. Comenzó a frotarme suavemente el cabello y me dijo más aliviada: "Está bien, está bien, ya lo entendiste. No está bien pensar que pasar tiempo con la gente que quieres es perder el tiempo. Mira, ¿acaso es una perdida de tiempo hacer esto?" - Pegó más su cuerpo al mío y recostó su cabeza en mi hombro; me hizo sentir mejor y le contesté que no era una pérdida de tiempo. Me besó y me preguntó lo mismo; le contesté con más energía que no era una pérdida de tiempo y la abracé muy fuerte. Así estuvimos todo el receso hasta que reanudaron las clases. El martes mientras salía, el profesor Alonso (el de las clases extras) entraba al aula y me preguntó qué había pasado ayer; me puso un poco inquieto y nervioso, pues pensé que me atrasaría. No obstante, le comenté que quería descansar un poco, puesto que también tenía clases en la academia. El profesor no tenía inconveniente, pero me contó que mi tutor (el papá de Estef y Teresa) quería exigirme un poco más para poder entrar a la universidad que le había comentado. Por ese motivo, me explicó que iba a guardar las tareas y la teoría de los temas a los cuales no asistiría esta semana. Le agradecí y le pedí que no sea malo la otra semana conmigo. Él se rió y puso cara de "no es mi culpa, eso me pidieron".

Para el miércoles ya estaba un poco más relajado y confiado. Sentí que había pasado varios días con Estef y con mis amigos como en los viejos tiempos, incluso habíamos almorzado en la cafetería. Lo que no era usual, porque ahí siempre están sentados los "populares" molestando a quienes se les crucen, no les importa de qué año sean o si son profesores; aunque este año están exagerando un poco más por ser nuestro último en el colegio. Algunos profesores se lo toman a broma y saben esa sensación de último año; pero, no puede decirse de todos, ya que algunos sí se molestan y los llevan a la subdirección. Por mi parte, nunca fui muy molestado y siempre supuse que me tenían estima por estudiar juntos desde muy pequeños con cinco años. Digamos que la máxima molestia que me han hecho hasta ahora es cada vez que paso por ahí con Estef, tanto chicos como chicas hacen ruidos hacia nosotros o nos preguntan donde está Teresa o donde está mi tutor. Me desvié bastante del tema; así que pasaré a después de las clases, cuando nos tocaba el entrenamiento de las tardes. 

De camino al campo de fútbol, me encontré con Mike y Érica; fue una conversación tranquila, pero de un momento a otro, con un poco de vergüenza, dado que siempre era al revés, él me preguntó si podía ayudarles a repasar algunos temas de matemática y física para las pruebas del lunes. Érica insistió y les propuse el sábado en la mañana en mi casa, estuvieron de acuerdo. Justo por ahí pasaban Crístofer y Rosalina; al parecer ella escuchó y me preguntó si podían ir con Crístofer, no tenía problemas, pero no entendía por qué no le enseñaba él si también entendía todo. Hoy me enteré el porqué, pero lo escribiré mañana. Bueno, como los cuatro aún estaban cerca, les dije que llamaría a Ronald y Teresa, pues ellos saben bastante y sería más fácil si éramos más ayudándonos. Noté ligeramente incómoda a Érica, pero no dijo nada; todos los demás aceptaron casi de inmediato. En el entrenamiento ya sufro menos y tengo más energía para más ejercicios. Además, ahora le caigo mejor a Camila y no me molesta, todo lo contrario, sino que ahora me ayuda, me da ánimos y me alienta a seguir, ese si que es un cambio que me alegra. Me da un poco de risa, pues cuando me ayuda con ciertos ejercicios, y sé que no lo hace apropósito, me toca los brazos o el abdomen y eso genera ciertas miraditas de Estef.

No pasó nada relevante el jueves, muy similar a los días anteriores, y el viernes salí con Estef en la tarde. Aunque solo fue un tiempo corto, pues quería ver ropa que le había gustado la semana pasada. Pasamos por una pastelería a comprar tartaletas y tortas para llevar a su casa e invitarles a todos. Había pasado un tiempo desde que fui a su casa y ya no estaba la tía Raquel, qué alivio, se le habían acabado las vacaciones. Como no había nadie, estuvimos muy pegados viendo televisión en el sofá de la sala. Bueno, viendo y no viendo hasta que llegó Teresa y nos separamos. Traté de disimular que no hacíamos nada raro preguntándole si tenía tiempo de ir a mi casa para estudiar con los demás. Estef le ofreció una rebanada de torta y Teresa respondió que no tenía problemas con estudiar: "Gracias por la torta chicos. Voy a mi cuarto, sigan viendo la película." - No sé qué gesto hizo, pero Estef enrojeció hasta las orejas. Cuando la puerta del cuarto se cerró, ella se lanzó y me abrazó con la cabeza pegada a mi pecho por la vergüenza. Le pregunté qué pasó y me dijo nada. Luego estuvimos hablando de su viaje de estudio, lo divertido de la semana, de sus compañeros de aula, de la fiesta de la próxima semana, etc. Pasado un rato me fui, pues no tenía ganas de ver a sus papás y que su papá me pregunte por qué no estoy asistiendo a las clases extra.

Ahora sí, voy a subir algo que escribí hace mucho tiempo cuando Gina se fue, aún no estoy seguro de la fecha exacta y no la tiene. Tenía título, así que no le podré a lo que acabo de narrar, todo se llamará como el título de ese día, si me arrepiento lo cambiaré.

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No recordaba muy bien lo que había pasado, pero sí que hace un semana se fue sin decir nada. El día anterior había cometido lo que suponía era infidelidad, aunque no se sabía si realmente importaba. ¿En serio... importaba después lo ocurrido?

Había amanecido y estaba echado en la cama, con los ojos muy rojos, la nariz repleta de mocos y sin fuerza en todo el cuerpo. Con solo una mirada por la ventana, se podía observar que sería un bello día, dado que se sentía la cálida y refrescante brisa; sin embargo, al mirarlo detenidamente en su cama, no parecía tener vida. Al caminar hacia el baño, parecía un máquina averiada y programada para cumplir una rutina matutina; sin embargo, cuando parecía que saldría de la habitación, volvió a la cama en la posición inicial con una mirada vacía hacia la ventana sin continuar la rutina.

Pasaron un par de horas desde que había despertado y no se había ido a desayunar como todos los días. Fue una sorpresa mayor, dado que las vacaciones habían iniciado. Preocupada, su madre fue hacia la puerta, tocó un par de veces dando a entender que debía bajar a comer; sin embargo, al no escuchar respuesta alguna, preguntó con duda y tristeza:
- ¿Luis, estás bien?... Ven, habla conmigo, hijo, eso te va ayudar... Te espero abajo. No demores mucho, debo ir a trabajar en un momento.

No hubo respuesta instantánea, pero se escuchó un triste . Después de la respuesta, como si la ropa fuera plomo, se vistió. Tenía la apariencia de un muñeco de trapo tomado por las costillas: cabizbajo y con las extremidades caídas. Luego, cuando tenía que ir al primer piso, las escaleras las notó altas y peligrosas, dado que parecía temblarle las piernas; no obstante, a paso de caracol, logró bajar sin mucho problema y con mucha desgana.

Al sentarse en la mesa de la cocina, con una bella sonrisa, su madre le sirvió el desayuno y, mientras lavaba algunos platos, le comentó que las vacaciones de verano ya habían iniciado y suponía que su hijo ya tenía planes con sus amigos. Sin embargo, Luis aún no mostraba muchas señales de vida en sus movimientos. Ello generó entre preocupación y enojo a la madre, dado que nunca había visto así a su hijo.

Dejó los platos, fue hacia la silla contigua y se sentó con una expresión que demostraba atención para escuchar lo que tenía que decir. Pero, como no parecía que hablaría, ella decidió iniciar con una pregunta:

- "¿Qué pasó? No soy adivina, si no me dices, no puedo ayudarte." - Mientras se contenía el ligero enojo que provocaba verlo de esa manera.

-" Me besé con Estéfani... Creo que engañé a Gina. Pero, parece que eso no importa, porque se fue sin decirme nada... Tal vez, no me quería." - Le dijo a su madre con una voz muy débil mientras la miraba a los ojos humedecidos por la pena.

Su madre, una mujer con camino en la vida, lo abrazó y le dijo que ya habían hablado del tema de Gina hace algunos días. Además, le hizo recodar y le comentó: 

- "No es el fin del mundo por que ella se fuera, hay mucha gente que te quiere, te querrá y otra la que simplemente no les vas a caer bien. Además, no solo era necesario el sentimiento hacia una pareja lo que te puede hacer feliz, sino que también existen los amigos y la familia con quienes tendrás muchas experiencias de vida que te hará sentir bien o mal, pues la vida es así y, para que un chico de quince año esté llorando por su novia de la misma edad, es algo absurdo. Aún eres joven y podría decirse que aún estás conociendo la vida, estás en pañales... Tranquilo, muchas personas te queremos... Si ella se fue, se fue. No podemos hacer nada. Mira a quienes tienes a tu alrededor aún." - Le dijo con una voz cálida y tranquila.

Lo único que podía hacer el muchacho era llorar por la tristeza, pero, en cierto modo, sentía que era verdad todo lo que le dijo. Por ese motivo, siguieron conversando y todos los temas con dudas se fueron calmado poco a poco. La única pregunta para lo que aún no había respuesta fue si le gustaba Estéfani, persona de la cual su madre no sabía nada. Aunque tarde o temprano se iba a enterar, cualquier secreto de su hijo siempre terminaba enterándose.

Después de varias minutos extra de conversación, su hijo se sentía mejor; aún estaba decaído, pero era mejor que ver un zombi rondando por toda la casa sin ninguna emoción o respuesta alguna. Satisfecha, decidió ordenar algo para almorzar, dado que había pasado más tiempo del previsto.

Mientras Luis iba a su habitación, decidió que debía hacer algo para olvidar los malos momentos y esos recuerdos que frecuentaban su mente, pero sobre todo debía hacer lo que su madre le dijo: vivir experiencias con sus amigos y familiares. Aunque principalmente pensó en sus amigos, pues eran un circulo social más cercano a su edad. Sin embargo, sabía que eso sería gradual, porque el estado de ánimo siempre influye mucho en las acciones.

Finalmente, al llegar a su habitación, agarró su celular y, con ligero nerviosismos y alegría, vio un mensaje:

Stephanie: Hola ¿Como estas? :)