30 de Junio de 2007, Sábado
Por fortuna no tuve ningún sueño acerca de Gina ni al día siguiente ni en toda la semana. Dormí bien; sin embargo, el único inconveniente fue el despertar de la semana pasada. Tenía miedo, no miré mi teléfono, por lo menos hasta el medio día, por si algún mensaje de ella me llegaba. No quería incomodar a mi mamá, ya me había escuchado cuando ella se fue, tampoco quería que piense que soy un idiota que deja a su chica a la menor oportunidad. Me lo guardé y preferí olvidarlo, dado que tal vez no había visto a la mamá de Gina, era otra persona que se parecía. Eso es, no era posible, me repetí varias veces. Miré televisión, pues ya no tengo tareas para el fin de semana; no obstante, no me distraía la suficiente. Caminé por la cocina, la sala, la entrada, los cuartos del segundo piso, el jardín e incluso me construí un circuito imaginario por el cual pasé varias veces. A pesar de eso, seguía muy inquieto y era obvio que no podría ni mirar mis apuntes, no tenía la concentración ni las ganas suficientes para estudiar o repasar. Fui a buscar a Tom, lo encontré durmiendo debajo de las rosas, ya que había sombra y suficiente calor. Salió contento al verme, se estiró y busqué el carrete de donde siempre saco un poco de cordel para jugar con él. No jugaba con él desde hace mucho, ya que, después de un buen rato, se notaba cansado y se fue a echarse por el jardín y yo terminé sudado, por lo que debía bañarme antes de ir a la academia.
Mientras me bañaba, volví a recordar el día de ayer de camino a la parada del bus como si fuera una cinta, de atrás hacia adelante, una y otra vez, como si algo fuera a cambiar o si me hubiera perdido un detalle. Me cambié y, cuando estaba por tomar mis cosas, sonó el teléfono. Con la mente hecha un lío, dudé, me senté en mi cama, miré el teléfono desde lejos y esperé a que dejara de sonar. Me arme de valor y lentamente estiré mano para ver quién era: una llamada perdida de Estef. ¿Tan estúpido podía ser? La llamé de vuelta y le expliqué que me estuve bañando. Me dijo que no había problemas, la llamada se debía a que olvidó decirme qué temas tenía que llevar conmigo para enseñarles. No entendí la pregunta : "¿Hoy, hay algo?" - Se rio pensando si era una broma: "Pues sí, hoy nos ibas a enseñar matemática y química." - Un poco dudoso le dije que tenía clases en la academia. A lo que ella respondió más extrañada: "¿Qué?, pero si, hace como una semana, nos dijiste que no tenías clases hoy." - Rápidamente bajé hasta la cocina para revisar el calendario. Era verdad, me había olvidado por completo que no tenía clases en la academia, lo único en mi cabeza era el día anterior; le pedí disculpas y le pregunté si Teresa también estaría ahí.
Seguro pensó que estuve cansado o que no dormí bien, pues no me preguntó por el olvido. Me pidió: "No exageres estudiando, también tienes que descansar bien y... ya en un ratito nos vamos a ver." - Eso me dio un impulso de energía, ya que entendí su tono de voz, y le mencioné: "Pero, las demás van a estar ahí, no creo que haya tiempo de estar juntos." - A lo que respondió: "Siempre hay tiempo, sino lo buscamos. Tal vez cuando vayan a comer..." - Me animó muchísimo, le dije que la vería más tarde y nos despedimos. Después de eso, mis papás no iban a llegar a comer, pero ya estaba hecho el almuerzo, mi abuela terminó de prepararlo; así que, almorcé con mis abuelos que ya estaban por la casa, habían regresado de viaje, ya que, después de mi cumpleaños, se fueron de paseo, como ellos lo llaman. En fin, aún tenía tiempo y siento que me he vuelto más aburrido, pues, en lugar de jugar en mi computadora como antes, decidí leer alguna revista, ver la televisión o incluso revisar lo hecho en el colegio. Cuando llegó la hora aproximada, me arreglé, me despedí de mis abuelos y salí. Sin embargo, a la mitad del camino, tenía muchas ganas de pasar por la casa de Gina, solo para verificar si había alguien o no. Sin pensarlo mucho, lo hice, caminé muy lento, como si esperara que alguien me vea; aun así, no parecía haber vida en esa casa, todo estaba apagado y las cortinas bloqueaban las ventanas.
A unos cuantos metros de haber pasado la casa me sorprendió Teresa, me saludó y me preguntó por qué tan pensativo. Intenté hacerme el chistoso, incluso inventé excusas para eliminar sospechas; pero, no funcionó, dado que rápidamente me interrumpió: "Volviste a pasar por su casa, ¿verdad?" - Aún con intención de desorientarla le contesté: "¿De qué casa? Si vengo de la mía." - Me respondió decepcionada: "Sé que te estás haciendo el tonto. Se nota en tu cara que quieres ocultarlo, solo sé sincero conmigo" - No podía ocultarlo y nervioso le mencioné que sí había pasado por ahí. Suspiró, me habló de que debía superarlo, que me concentrara y me pidió de favor que cumpla lo que me dijo el otro día. Más consciente le dije que tenía razón; sin embargo, cuando fuimos caminando a su casa para estudiar con las chicas, me preguntó: "¿Y... al final estuvo ahí? ¿La viste?" - No había nadie, le respondí. No giró la cabeza mientras hablábamos de Gina, pero volvió a mirarme cuando le pregunté sobre matemáticas y de ayudar a las chicas. Supongo que estaba y está molesta conmigo, pues, imagino desde su perspectiva, parece que no me importara Estef; pero, eso no es verdad, sigo queriendo a Estef, es solo que quiero saber por qué se fue, por qué mintió, quiero pasar página, es muy sencillo y no pido mucho.
Bueno, llegamos y estudiamos bastante bien. Las chicas estaban muy animadas, casi no se distrajeron y conversaban lo necesario para subir los ánimos con algún chiste. Sin embargo, a la mitad, alrededor las seis y media, sonó mi celular y las chicas me molestaron por no tenerlo en vibración o silencio. Estef miro de reojo mi teléfono y me preguntó quién era. Me pareció raro, pues era mi mamá quien me llamó y, en caso de no saber dónde estoy, mis abuelos suelen avisarle cuando no estoy. Salí de la habitación de Estef y contesté. Mi mamá sonaba un poco preocupada: "Hijo, ¿dónde estás? (le contesté). Ya, por que aquí en la puerta, dicen ellos, están tus compañeros del colegio y que les has dicho que iban a estudiar en la casa. ¿Eso es verdad?" - Me agarró de sorpresa, pues, las tonterías que durante una semana negué, no les importó mi respuesta, querían ir a mi casa para hacer una fiesta a como dé lugar. Le dije que vaya lejos de la puerta donde no la puedan oír y, lo mejor y más resumido posible, le conté lo ocurrido y por qué estaban ellos ahí. Mi mamá sonó un poco indignada y dijo: "Ah ya, con razón, justamente eso parece, porque tienen gaseosas, papitas, varias cosas han traído. (me puse un poco nervioso) Ya no te preocupes, yo me encargo, igual estás estudiando con tu enamorada" - Le dije que sí y se despidió, su voz sonaba con mucha convicción de lo que iba hacer.
Regresé atontado con las chicas y me preguntaron qué había pasado. Miré a Teresa y le conté que los del colegio estaba en la puerta de mi casa, sentí que ella me iba a entender más. Efectivamente, ella también se indignó y se puso nerviosa, dado que toda la situación era muy incómoda. Camila y Nadia solo agregaron que nuestros compañeros eran unos estúpidos desconsiderados. Teresa, por su lado, les explicó que solo lo eran los "populares", no todos nuestros compañeros eran idiotas. Después de conversar sobre ese tema por casi media hora más, continuamos avanzando y Estef acercaba más su cuerpo contra el mío con la excusa de preguntarme cómo resolver los ejercicios. Sé que Teresa y las demás lo notaban y nos miraban con risitas camufladas. Hasta que alrededor de las nueve logramos terminar de estudiar. Estuve cansado, me eché en la cama de Estef y las demás querían comer lo que Teresa había comprado, puesto que esta vez, por el chisme de mi llamada, no pudimos comer mientras avanzábamos. Todas siguieron a Teresa y les dije que bajaba en un segundo mientras descansaba. Al parecer Estef se escapó por que iba detrás de todas, escuché unas rápidas pisadas y, cuando logré verla entrar al cuarto, se lanzó encima de mí.
Solo pudimos besarnos y abrazarnos por unos segundos, ya que Teresa apareció, lo que provocó que Estef saltara a mi lado derecho y yo me senté rápido, como si no estuviera haciendo nada, aunque era obvio que nos vio. Ella se quejó: "Qué rayos les pasa? Solo nos fuimos por momento y ya están así" - Estef también se quejó y le preguntó por qué había vuelto tan rápido. A lo que Teresa le respondió que había vuelto por su celular y a preguntarme qué me gustaría comer. Por mi cabeza pasó como chiste: "Pues creo que ya más o menos sabes la respuesta" - Con vergüenza nos llamó a comer con las demás, fuimos con ella, parecía policía y nos sentamos con las demás que tenían cara de querer molestarnos. Sin embargo, antes de que pudieran decir algo, le pregunté asustado a Akira si le había avisado al director que nos diera un espacio en la clausura de mitad del año (algunos lo llaman fin de semestre aunque es raro, ya que es el fin del segundo bimestre). Ella contestó con tranquilidad que sí lo había hecho, pues sabía que me olvidaría. Además, Estef y la chicas de la clase de danza también harán un coreografía con la canción. La miré y le pregunté por qué no me había dicho nada aún. Pero, me respondió lo obvio: aún no hubo oportunidad de hablar, ya que estuve estudiando toda la semana, ella en el teatro, luego estudiar en casa con ellas, etc.
Le agradecí y pensé en decirles a mis amigos; pero, ella se había adelantado y la banda ya sabía, excepto por mí, era el único que no sabía nada acerca de la fecha de presentación por que estuve estudiando y casi no los había visto en el colegio. Fernando no me dijo nada, pues está molesto conmigo. Crístofer me iba a decir el día anterior, pero ellas no sabían por qué se había olvidado, aunque era muy probable que se olvidara por mi culpa y Teresa me miró como queriendo decir algo, tal vez respaldando mi pensamiento. Akira me insistió en que debíamos practicar en mi casa y en el parque como hace tiempo. Nadia, con un poquito de cizaña juguetona, dijo: "Está bien que practiquen Kiara, pero no deben ir de la mano todo el tiempo, ¿ok?" - Akira, un poco indignada y roja, le contestó: "¿Quieres que vaya de la mano con tu Nicolás?" - Se notaba que Irene estaba en su gloria, no dejaba de reír de un lado a otro. Camila y Samanta no le dieron mucha importancia, pues ya sabían que ambas jugaban discutiendo sobre ello. Teresa las miraba a todas conteniéndose la risa, miré a Estef y le pregunté si todo estaba bien, pues yo aún tenía un ligero temor por lo ocurrido en la fiesta. Ella no dejó de mirarme con esos ojos verdes que me encantan y me dijo: "Estoy bien, no estoy celosa si es lo que insinúas... Ese día tomé de más, no desconfío de mis amigas. Las quiero mucho como para pensar mal.".
Por mi cabeza cruzó la expresión cliché: "Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad" - Sin embargo, como la quiero, decidí ignorar el refrán. Luego, me tomó por sorpresa, pues, con una miradita picarona, me preguntó si yo no sentía celos. A lo que todas dejaron de hacer lo que hacían y no, no solo nos miraron, se enfocaron en mi respuesta y cómo iba a responder. Ya con risitas, esperaban mi respuesta y me pedían que sea sincero, pues iban a saber si mentía. No le di muchas vueltas al asunto y le dije a Estef que sí, cada vez que veía o pienso que se acerca Marlon a ella. Todas estaban emocionadas de escuchar eso, salvo Teresa, quien de manera divertida me miraba con una cara de asombro e incredulidad. Irene, Nadia y Akira dijeron lo sabía; Samanta se aguantó la risa; y, Camila parecía ser la última en enterarse. Al parecer, para todas ellas, soy un libro abierto cuando se trata de celos. En fin, nos perdimos mucho en la conversación, pero le dije a Akira que debíamos estar preparados para no hacer el ridículo frente a todo el colegio, dado que la presentación será el viernes 13 de julio después del último examen.
Acaba de la cena, fuimos por nuestras cosas, pues ya era tarde. Mientras arreglaba mi mochila, Estef me besó varias sin que nadie se diera cuenta. Estoy seguro de esto último, porque estuve bastante rojo por la vergüenza de que nos vuelva a ver Teresa; luego, me preguntaron qué había pasado, ya que estaba como camarón. La miraron, pero no entendían qué había pasado exactamente...
Eso fue los más relevante del fin
de semana pasado, quería escribirlo antes, pero no bueno mucho tiempo
esta semana. A parte de eso, el lunes se acercó Érica y me preguntó qué pasó con la reunión y todo eso, mientras que el resto de personas estaban detrás de ella esperando mi respuesta. En síntesis, les pasé la responsabilidad a ella y a Kareen, pues yo les negué a todos una reunión, estuve estudiando con Estef y sus amigas, como ocurrió. Todos entendieron y los populares las miran de reojo. Me da alegría, no lo negaré. En fin, podría decirse también que el miércoles, durante las clases
deportivas de la tarde, pasó algo relevante: creo que los del año de
Estef se están volviendo a juntar con Fernando y Ramiro, no sé si es mi
percepción o de verdad al vuelto a planear algo. Ya veré lo otra semana,
en un momento me voy a bañar, ya casi es hora de irme a la academia.





