6 jun 2026

Esa casa, los idiotas, el confort y los celos

30 de Junio de 2007, Sábado

Por fortuna no tuve ningún sueño acerca de Gina ni al día siguiente ni en toda la semana. Dormí bien; sin embargo, el único inconveniente fue el despertar de la semana pasada. Tenía miedo, no miré mi teléfono, por lo menos hasta el medio día, por si algún mensaje de ella me llegaba. No quería incomodar a mi mamá, ya me había escuchado cuando ella se fue, tampoco quería que piense que soy un idiota que deja a su chica a la menor oportunidad. Me lo guardé y preferí olvidarlo, dado que tal vez no había visto a la mamá de Gina, era otra persona que se parecía. Eso es, no era posible, me repetí varias veces. Miré televisión, pues ya no tengo tareas para el fin de semana; no obstante, no me distraía la suficiente. Caminé por la cocina, la sala, la entrada, los cuartos del segundo piso, el jardín e incluso me construí un circuito imaginario por el cual pasé varias veces. A pesar de eso, seguía muy inquieto y era obvio que no podría ni mirar mis apuntes, no tenía la concentración ni las ganas suficientes para estudiar o repasar. Fui a buscar a Tom, lo encontré durmiendo debajo de las rosas, ya que había sombra y suficiente calor. Salió contento al verme, se estiró y busqué el carrete de donde siempre saco un poco de cordel para jugar con él. No jugaba con él desde hace mucho, ya que, después de un buen rato, se notaba cansado y se fue a echarse por el jardín y yo terminé sudado, por lo que debía bañarme antes de ir a la academia.

Mientras me bañaba, volví a recordar el día de ayer de camino a la parada del bus como si fuera una cinta, de atrás hacia adelante, una y otra vez, como si algo fuera a cambiar o si me hubiera perdido un detalle. Me cambié y, cuando estaba por tomar mis cosas, sonó el teléfono. Con la mente hecha un lío, dudé, me senté en mi cama, miré el teléfono desde lejos y esperé a que dejara de sonar. Me arme de valor y lentamente estiré mano para ver quién era: una llamada perdida de Estef. ¿Tan estúpido podía ser? La llamé de vuelta y le expliqué que me estuve bañando. Me dijo que no había problemas, la llamada se debía a que olvidó decirme qué temas tenía que llevar conmigo para enseñarles. No entendí la pregunta : "¿Hoy, hay algo?" - Se rio pensando si era una broma: "Pues sí, hoy nos ibas a enseñar matemática y química." - Un poco dudoso le dije que tenía clases en la academia. A lo que ella respondió más extrañada: "¿Qué?, pero si, hace como una semana, nos dijiste que no tenías clases hoy." - Rápidamente bajé hasta la cocina para revisar el calendario. Era verdad, me había olvidado por completo que no tenía clases en la academia, lo único en mi cabeza era el día anterior; le pedí disculpas y le pregunté si Teresa también estaría ahí.

Seguro pensó que estuve cansado o que no dormí bien, pues no me preguntó por el olvido. Me pidió: "No exageres estudiando, también tienes que descansar bien y... ya en un ratito nos vamos a ver." -  Eso me dio un impulso de energía, ya que entendí su tono de voz, y le mencioné: "Pero, las demás van a estar ahí, no creo que haya tiempo de estar juntos." - A lo que respondió: "Siempre hay tiempo, sino lo buscamos. Tal vez cuando vayan a comer..." - Me animó muchísimo, le dije que la vería más tarde y nos despedimos. Después de eso, mis papás no iban a llegar a comer, pero ya estaba hecho el almuerzo, mi abuela terminó de prepararlo; así que, almorcé con mis abuelos que ya estaban por la casa, habían regresado de viaje, ya que, después de mi cumpleaños, se fueron de paseo, como ellos lo llaman. En fin, aún tenía tiempo y siento que me he vuelto más aburrido, pues, en lugar de jugar en mi computadora como antes, decidí leer alguna revista, ver la televisión o incluso revisar lo hecho en el colegio. Cuando llegó la hora aproximada, me arreglé, me despedí de mis abuelos y salí. Sin embargo, a la mitad del camino, tenía muchas ganas de pasar por la casa de Gina, solo para verificar si había alguien o no. Sin pensarlo mucho, lo hice, caminé muy lento, como si esperara que alguien me vea; aun así, no parecía haber vida en esa casa, todo estaba apagado y las cortinas bloqueaban las ventanas.

A unos cuantos metros de haber pasado la casa me sorprendió Teresa, me saludó y me preguntó por qué tan pensativo. Intenté hacerme el chistoso, incluso inventé excusas para eliminar sospechas; pero, no funcionó, dado que rápidamente me interrumpió: "Volviste a pasar por su casa, ¿verdad?" - Aún con intención de desorientarla le contesté: "¿De qué casa? Si vengo de la mía." - Me respondió decepcionada: "Sé que te estás haciendo el tonto. Se nota en tu cara que quieres ocultarlo, solo sé sincero conmigo" - No podía ocultarlo y nervioso le mencioné que sí había pasado por ahí. Suspiró, me habló de que debía superarlo, que me concentrara y me pidió de favor que cumpla lo que me dijo el otro día. Más consciente le dije que tenía razón; sin embargo, cuando fuimos caminando a su casa para estudiar con las chicas, me preguntó: "¿Y... al final estuvo ahí? ¿La viste?" - No había nadie, le respondí. No giró la cabeza mientras hablábamos de Gina, pero volvió a mirarme cuando le pregunté sobre matemáticas y de ayudar a las chicas. Supongo que estaba y está molesta conmigo, pues, imagino desde su perspectiva, parece que no me importara Estef; pero, eso no es verdad, sigo queriendo a Estef, es solo que quiero saber por qué se fue, por qué mintió, quiero pasar página, es muy sencillo y no pido mucho.

Bueno, llegamos y estudiamos bastante bien. Las chicas estaban muy animadas, casi no se distrajeron y conversaban lo necesario para subir los ánimos con algún chiste. Sin embargo, a la mitad, alrededor las seis y media, sonó mi celular y las chicas me molestaron por no tenerlo en vibración o silencio. Estef miro de reojo mi teléfono y me preguntó quién era. Me pareció raro, pues era mi mamá quien me llamó y, en caso de no saber dónde estoy, mis abuelos suelen avisarle cuando no estoy. Salí de la habitación de Estef y contesté. Mi mamá sonaba un poco preocupada: "Hijo, ¿dónde estás? (le contesté). Ya, por que aquí en la puerta, dicen ellos, están tus compañeros del colegio y que les has dicho que iban a estudiar en la casa. ¿Eso es verdad?" - Me agarró de sorpresa, pues, las tonterías que durante una semana negué, no les importó mi respuesta, querían ir a mi casa para hacer una fiesta a como dé lugar. Le dije que vaya lejos de la puerta donde no la puedan oír y, lo mejor y más resumido posible, le conté lo ocurrido y por qué estaban ellos ahí. Mi mamá sonó un poco indignada y dijo: "Ah ya, con razón, justamente eso parece, porque tienen gaseosas, papitas, varias cosas han traído. (me puse un poco nervioso) Ya no te preocupes, yo me encargo, igual estás estudiando con tu enamorada" - Le dije que sí y se despidió, su voz sonaba con mucha convicción de lo que iba hacer.

Regresé atontado con las chicas y me preguntaron qué había pasado. Miré a Teresa y le conté que los del colegio estaba en la puerta de mi casa, sentí que ella me iba a entender más. Efectivamente, ella también se indignó y se puso nerviosa, dado que toda la situación era muy incómoda. Camila y Nadia solo agregaron que nuestros compañeros eran unos estúpidos desconsiderados. Teresa, por su lado, les explicó que solo lo eran los "populares", no todos nuestros compañeros eran idiotas. Después de conversar sobre ese tema por casi media hora más, continuamos avanzando y Estef acercaba más su cuerpo contra el mío con la excusa de preguntarme cómo resolver los ejercicios. Sé que Teresa y las demás lo notaban y nos miraban con risitas camufladas. Hasta que alrededor de las nueve logramos terminar de estudiar. Estuve cansado, me eché en la cama de Estef y las demás querían comer lo que Teresa había comprado, puesto que esta vez, por el chisme de mi llamada, no pudimos comer mientras avanzábamos. Todas siguieron a Teresa y les dije que bajaba en un segundo mientras descansaba. Al parecer Estef se escapó por que iba detrás de todas, escuché unas rápidas pisadas y, cuando logré verla entrar al cuarto, se lanzó encima de mí.

Solo pudimos besarnos y abrazarnos por unos segundos, ya que Teresa apareció, lo que provocó que Estef saltara a mi lado derecho y yo me senté rápido, como si no estuviera haciendo nada, aunque era obvio que nos vio. Ella se quejó: "Qué rayos les pasa? Solo nos fuimos por momento y ya están así" - Estef también se quejó y le preguntó por qué había vuelto tan rápido. A lo que Teresa le respondió que había vuelto por su celular y a preguntarme qué me gustaría comer. Por mi cabeza pasó como chiste: "Pues creo que ya más o menos sabes la respuesta" - Con vergüenza nos llamó a comer con las demás, fuimos con ella, parecía policía y nos sentamos con las demás que tenían cara de querer molestarnos. Sin embargo, antes de que pudieran decir algo, le pregunté asustado a Akira si le había avisado al director que nos diera un espacio en la clausura de mitad del año (algunos lo llaman fin de semestre aunque es raro, ya que es el fin del segundo bimestre). Ella contestó con tranquilidad que sí lo había hecho, pues sabía que me olvidaría. Además, Estef y la chicas de la clase de danza también harán un coreografía con la canción. La miré y le pregunté por qué no me había dicho nada aún. Pero, me respondió lo obvio: aún no hubo oportunidad de hablar, ya que estuve estudiando toda la semana, ella en el teatro, luego estudiar en casa con ellas, etc. 

Le agradecí y pensé en decirles a mis amigos; pero, ella se había adelantado y la banda ya sabía, excepto por mí, era el único que no sabía nada acerca de la fecha de presentación por que estuve estudiando y casi no los había visto en el colegio. Fernando no me dijo nada, pues está molesto conmigo. Crístofer me iba a decir el día anterior, pero ellas no sabían por qué se había olvidado, aunque era muy probable que se olvidara por mi culpa y Teresa me miró como queriendo decir algo, tal vez respaldando mi pensamiento. Akira me insistió en que debíamos practicar en mi casa y en el parque como hace tiempo. Nadia, con un poquito de cizaña juguetona, dijo: "Está bien que practiquen Kiara, pero no deben ir de la mano todo el tiempo, ¿ok?" - Akira, un poco indignada y roja, le contestó: "¿Quieres que vaya de la mano con tu Nicolás?" - Se notaba que Irene estaba en su gloria, no dejaba de reír de un lado a otro. Camila y Samanta  no le dieron mucha importancia, pues ya sabían que ambas jugaban discutiendo sobre ello. Teresa las miraba a todas conteniéndose la risa, miré a Estef y le pregunté si todo estaba bien, pues yo aún tenía un ligero temor por lo ocurrido en la fiesta. Ella no dejó de mirarme con esos ojos verdes que me encantan y me dijo: "Estoy bien, no estoy celosa si es lo que insinúas... Ese día tomé de más, no desconfío de mis amigas. Las quiero mucho como para pensar mal.".

Por mi cabeza cruzó la expresión cliché: "Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad" - Sin embargo, como la quiero, decidí ignorar el refrán. Luego, me tomó por sorpresa, pues, con una miradita picarona, me preguntó si yo no sentía celos. A lo que todas dejaron de hacer lo que hacían y no, no solo nos miraron, se enfocaron en mi respuesta y cómo iba a responder. Ya con risitas, esperaban mi respuesta y me pedían que sea sincero, pues iban a saber si mentía. No le di muchas vueltas al asunto y le dije a Estef que sí, cada vez que veía o pienso que se acerca Marlon a ella. Todas estaban emocionadas de escuchar eso, salvo Teresa, quien de manera divertida me miraba con una cara de asombro e incredulidad. Irene, Nadia y Akira dijeron lo sabía; Samanta se aguantó la risa; y, Camila parecía ser la última en enterarse. Al parecer, para todas ellas, soy un libro abierto cuando se trata de celos. En fin, nos perdimos mucho en la conversación, pero le dije a Akira que debíamos estar preparados para no hacer el ridículo frente a todo el colegio, dado que la presentación será el viernes 13 de julio después del último examen.

Acaba de la cena, fuimos por nuestras cosas, pues ya era tarde. Mientras arreglaba mi mochila, Estef me besó varias sin que nadie se diera cuenta. Estoy seguro de esto último, porque estuve bastante rojo por la vergüenza de que nos vuelva a ver Teresa; luego, me preguntaron qué había pasado, ya que estaba como camarón. La miraron, pero no entendían qué había pasado exactamente... 

Eso fue los más relevante del fin de semana pasado, quería escribirlo antes, pero no bueno mucho tiempo esta semana. A parte de eso, el lunes se acercó Érica y me preguntó qué pasó con la reunión y todo eso, mientras que el resto de personas estaban detrás de ella esperando mi respuesta. En síntesis, les pasé la responsabilidad a ella y a Kareen, pues yo les negué a todos una reunión, estuve estudiando con Estef y sus amigas, como ocurrió. Todos entendieron y los populares las miran de reojo. Me da alegría, no lo negaré. En fin, podría decirse también que el miércoles, durante las clases deportivas de la tarde, pasó algo relevante: creo que los del año de Estef se están volviendo a juntar con Fernando y Ramiro, no sé si es mi percepción o de verdad al vuelto a planear algo. Ya veré lo otra semana, en un momento me voy a bañar, ya casi es hora de irme a la academia.

22 may 2026

Calma y miedo antes de ir con Estef

23 de Junio de 2007, Sábado

Fue una mañana de viernes con mucha paz. Había solucionado un problema generado por Fernando y Ramiro; les había recalcado toda la semana a los "populares" que no había ninguna fiesta en mi casa, por lo que no insistieron; pero, lo mejor de todo, mis notas seguían mejorando y la profesora de arte, como ninguna otra, me tiene estima, le gusta lo que dibujo y pinto con carboncillo. Podría decirse que el único inconveniente de esa mañana fue la reunión/charla obligatoria que tenemos cada bimestre con nuestro tutor. Por un momento pensé que me había salvado y supuse que tal vez no tendría esa charla individual para no tener que conversar, de algún u otro modo, sobre Estef con él. Esto no quiere decir que me lleve mal o que soy un doble cara con él, sino que la vergüenza me desconcierta muchas veces.

Recuerdo cómo la primera hora del día, era tutoría general, había terminado y, justo cuando estuvo saliendo, se detuvo en la puerta, dio media vuelta y, con un gesto silencioso, me llamó para conversar en privado. Me dio risa, pues, de manera muy tonta, me señalé con el dedo y giré para ver si había sido a otro. Me miró dubitativo y me insistió señalándome con el mismo gesto varias veces más. Un poco nervioso y a regañadientes me levanté y le pedí María que anotara lo que me perdiera de la clase. Me dijo que no esté nervioso con mi "suegro", dado que he mejorado mucho en mis notas. Al salir, pude notar que Fernando y Ramiro me miraban mal, porque les arruiné el plan, solo espero que les pase pronto. En fin, delante de mi tutor, este me saludó muy contento y cordial como siempre y nos fuimos caminando poco a poco a la cafetería. En el trayecto, me explicó que había mejorado más desde la última vez que nos reunimos, por eso había dejado nuestras charla para los últimos días, antes de los exámenes. Me preguntó por mi salud, por mi familia en general, si había algún inconveniente con mis amigos; por lo que sospeché si sabía algo, pero prefería negar todo, pues realmente no había nada. 

Al llegar, nos sentamos en una mesita de la cafetería y ahí sacó de su maletín mi registro de notas. Era solo una hoja, pero tenía todo mi historial de secundaria. Eran, incluyendo este también, los últimos cincos años de mi vida académica resumida. Me dio mucha vergüenza, puesto que vi las malas notas de mis tres primeros años de secundaria. Mi tutor me preguntó qué pasaba, dado que giré la cabeza hacia todas las direcciones; sin embargo, me sentí en confianza y le dije. Me explicó que no había por qué sentirse así, debido a que había mejorado radicalmente en los dos últimos años. Desde su perspectiva, ya estaba compitiendo por una vacante en la universidad, el cambio en mis notas era sorprendente. Me siguió platicando y animando a que no me descuide de mis avances, me dio ejemplos de algunos compañeros e historias del pasado (las cuales no sé si existen). En ese momento estaba muy conmovido, ya que nadie me había dicho nada similar en lo académico. Le agradecí y, como nuestro tiempo estaba terminando, le confesé que la notificación que Estef llevó la última vez, había sido por mi culpa, ya que estaba muy feliz de que todo me había salido bien.

Al principio no entendió, lo asimiló con un gesto dubitativo y respondió sorprendido: "¿Ah? ¿Fuiste tú? En casa, todos estábamos seguros de que había sido ella. Hasta le dijimos que tenga cuidado para no perjudicarte en tu nota de conducta" - Se comenzó a reír, dado que siempre me ha visto muy tranquilo. Su única recomendación fue que tuviera más cuidado, pues la profesora de disciplina, desde sus épocas de estudiante, siempre ha sido muy estricta. No dije nada, pero fue una sorpresa descomunal ¿Cuántos años tenía la profesora? Imagino que mi cara hablaba por sí sola, pues solo me dijo: "Sí, yo tampoco estoy seguro, pero es bastante mayor. Ya se veía mayor cuando estudiaba" - Su respuesta me dio mucha risa y luego, cuando pude dejar de reírme, nos despedimos. De regreso al aula, me senté y sentí mucha suerte mezclada con satisfacción, mi tutor creía que podía ingresar a la universidad. María notó mi cara y preguntó: "¿Por qué tan feliz, ya te comprometiste con Estéfani y el profesor lo aprobó? - Suspiré, porque algunos a nuestro alrededor nos estaban mirando y escuchando. A pesar de eso, cambié el tema y le pregunté si quería ir al teatro a ver a Estef. Le gustó la idea y le pedí que me ayudara avisándole a los demás en el recreo, pues yo aún tenía que asistir a las clases extra. No hubo problema, aceptó y me siguió molestando con ella.

En el segundo receso, salí un momento para verme con Estef y preguntarle cómo haríamos para vernos antes o después del teatro. La encontré cerca a mis amigos, pues le preguntaban de qué iba a tratar la obra. Se notaba que varios habían aceptado ir e incluso parecían emocionados. Me saludó con un beso en la mejilla y le pregunté si la acompañaba al teatro o ella iba por adelantado. Me dijo que no me preocupara, dado que tenía que prepararse con los trajes y el maquillaje; por lo tanto, tenía que ir temprano y era muy probable que no nos veamos hasta que la obra terminase. En ese sentido, le dije que me quedaría en el colegio a las clases extra de la tarde, pues ese viernes no hubo taller de arte ni avance de ningún trabajo artístico. Todos mis amigos comenzaron a quejarse por ir a conversar con ella y no con ellos; sin embargo, traté de convencerlos y organizar una reunión en mi casa el otro fin de semana, el sábado 30. Sin pensarlo mucho, todos comenzaron a ponerse de acuerdo en lo que llevarían. Por mi lado, como ya debía volver a la clase, me despedí y todos, con mucho más ánimo y contentos, me desearon suerte y que me vaya bien. Sí que les gustó la idea, debo decirles algo así siempre para que me quieran más.

En fin, terminado el colegio y las clases extras de la tarde, descansé un poco y después tuve que alistarme para ir al centro cultural. Me llegó un mensaje de Crístofer preguntándome si tenía tiempo para ir con él, Rosalina, María, Katty, Teresa y Ronald. Además, como querían llegar rápido para tener buenos asientos, íbamos a tomar el bus. No tenía inconveniente, estaba un poco cansado así que estaba bien. Mientras me iba de camino a la parada, tomé el camino largo, pues sentí que había salido temprano. Sin embargo, mientras caminaba cerca de la casa de Gina, vi a su mamá... Llevaba bolsas de compras. Por una de las ventanas, me pareció ver a su abuelo. Me quedé estático, no sé cuánto tiempo fue. Me encontraba al otro lado de la acera y estaba anocheciendo, lo más probable es que no me haya visto. El miedo se apoderó de mí: mis piernas temblaban y sentía que me quería caer; sentí un golpe en la nuca, casi como si me mareara; y, un nudo en la garganta que me dejó sin habla casi hasta llegar a la parada. No quería pensarlo mucho, pero una idea se me cruzó por la cabeza: "¿Gina está en su casa? ¿Volvió?" - Tenía que correr, salir de ahí lo más rápido que podía. No debían verme... Solo pensaba en eso mientras corría lo más rápido que podía.

Una vez que llegué a la parada, María, Katty y Teresa estaban ahí, de pie conversando y riendo. Notaron mi llegada desesperada y voltearon a saludarme, al principio María quería reírse de mi llegada. No obstante, parece que mi cara no se veía nada bien, ya que Katty se preocupó y me preguntó si estaba bien o si me había pasado algo en el camino. La voz aún no me había vuelto por completo, estuvo ronco por unos segundos. Más calmado, les dije que había visto a la mamá de Gina. Casi al mismo tiempo, todas abrieron los ojos por la sorpresa. Era una mezcla de preguntas que atropellaban a otras: "¿Dónde estaba? ¿A qué hora fue? ¿Estás seguro? ¿Crees que ella esté aquí?" - Estaba asustado, no sabía qué responder, sentía confusión o mareo. ¿Así se sentirán los criminales? Lo que no tenía sentido, no había hecho nada malo, ¿verdad? Así es, no hice nada malo, seguí con mi vida. No me había dicho nada, no me dijo ni un miserable adiós. No hubo un perdóname, no hubo ni un maldito te quiero... En ese momento, las chicas trataron de tranquilizarme diciéndome que era muy probable que haya visto mal, era muy poco posible que ella apareciera de la nada, sin avisar o lo que fuese. 

Por un buen rato, hasta que llegaron Crístofer y Rosalina, estuvieron diciéndome que era imposible. De estar ella aquí ya se habría tratado de encontrar con alguna de las chicas o conmigo. Aunque esto último lo veía más difícil, ¿Pensará que estoy molesto con ella? ¿Lo estoy? Crístofer trató de suavizar la situación pidiendo calma y que no me abrumen con preguntas raras. Ligeramente molesto me hizo una pregunta directa: "¿La viste para que estés así de mal?" - Le dijo que no, pero había la posibilidad. Con los años que lo conozco, sé que se molesta conmigo cuando estoy alterado por cuestiones como estas. Me contestó con la misma actitud: "¿Quieres verla? Porque si quieres podemos ir a confirmar si está o no. Pero no creo que a Estéfani le guste saber que te fuiste a buscar a otra, mucho menos a Gina" - Con solo un par de palabras me trajo a la realidad. Era verdad, no sabía si ella estaba en su casa, estaba con miedo sin saber de qué cosa y, lo peor de todo, prácticamente había realizado el miedo de Estef: dejarla por otra como si ella fuera un reemplazo... Estaba muy triste y arrepentido mientras les pedía disculpas a todos. Antes de alguien pudiera decir una palabra, Ronald apareció animado y se disculpó con todos, ya que su perro lo había retrasado.
 
Quiso preguntarnos qué pasaba, pero el bus apareció junto con su llegada y debíamos subir. Las chicas fueron al gran asiento del fondo, Crístofer y Ronald en el asiento doble de adelante y yo, separado por el pasillo, a su lado en el asiento individual. Conversamos como si lo anterior no hubiera ocurrido, pero, de vez en cuando, las chicas me miraban sin decirme nada. A medio camino les dije que me había mareado un poco por voltear, francamente quería pensar, pero de verdad me dolía la cabeza por el estrés. Al llegar, bajamos en nuestra parada y aún nos faltaba un pequeño tramo, pero el bus nos ahorró bastante tiempo. Estábamos por entrar a la sala, pero Teresa me pidió que la acompañara a comprar un par de aguas en la tienda del local. Acepté con tono inocente, pero sabía que quería regañarme o algo parecido. Cuando ya no podían vernos, me preguntó como estaba. Le dije que estaba mejor y, antes de que me regañe, le pedí disculpas. Con tono maduro y tranquilo me hablo con sinceridad: "Sé que las noticias sobre Gina te caen mal y nos lo confirmaste a todas con tu actuación de hace rato. Pero... Tefy, es mi hermanita, la quiero mucho y la veo muy feliz contigo. Se nota que también te quiere mucho, ha cambiado bastante desde que están juntos... Solo te pido que por favor no le rompas el corazón." - Le volví a pedir perdón, dado que no era mi intención engañarla o hacerle sentir mal. Le pedí de favor que no le diga nada a ella y que las chicas que no mencionen esto; por parte de Crístofer, sé que no dirá nada, él es así y esperara que lo solucione.
 
Regresamos con nuestros amigos y, de lejos vimos y saludamos a Nadia, Camila y las demás; después, la voz del presentador dio pie a iniciar la función. Aún estaba un poco triste, no entendí muy bien la historia de la obra, pero me alegraba ver a Estef en cada escena, sentía calor en el pecho y el dolor de cabeza había disminuido. Terminó después de casi dos horas seguidas, alrededor de las nueves de la noche. Todos los actores se tomaron de las manos, saludaron al público y comenzó la sección de fotos con los padres, familiares, amigos, etc. Cuando todo había terminado, juntos con mis mis amigos, fui a buscarla y aún estaban felicitándose y tomándose fotos entre varias personas. Desde lejos, Estef nos vio y fui corriendo hacia nosotros preguntándonos cómo la había hecho; por supuesto, todos le dijimos que había estado muy bien. No sé si era muy notorio o qué, pero me preguntó: "¿Estás bien? Tus ojos están un poco rojos. (se rio) No me digas que fue por mi actuación." - Cambié el ánimo lo más que positivo que podía y justo en ese momento, antes de poder responderle cualquier cosa, algunos de sus compañeros y el profesor se acercaron a tomarse fotos con nosotros. Estuvimos un par de minutos en esa sesión y cuando terminó mis amigos se fueron al baño o a la tienda del local. Cuando me quedé a solas con ella, el profesor le preguntó a Estef si se iba con todo el grupo de la obra para celebrar.

Me miró inquieta, pero más o menos sabía que quería decir con esos ojos. Giró hacia profesor y le preguntó si podía ir con ellos. Antes de que pudiera negarme, el profesor me sonrió y añadió: "Sí, claro, no hay problema. Ven, Luis, únete a la celebración del grupo. Estéfani siempre nos ayuda, ven y conoce esta faceta de tu chica." - La vi contenta y, por mi parte, agradecí la invitación. Cuando el profesor se retiró, le dije que había pensado ir con mis amigos, además de sus amigas, y ella a otro lugar; sin embargo, me respondió que solo sería por esta vez, dado que el siguiente taller es probable que no abra la otra mitad del año por actividades de no sé qué. No estaba de humor para discutirle nada, más aún después de mi comportamiento de más temprano, y terminé aceptando. Se puso muy contenta y se fue a decirle a sus papás y yo fui con mis amigos a contarle lo ocurrido. Extrañamente, principalmente las chicas, me dijeron que vaya, no había problemas, ya verían qué harían. Me despedí de todos y busqué a Estef, quien ya estaba con su grupo a punto de partir. Ahí fuimos abordados por el más alto, grande y musculoso del grupo, pero extrañamente tenía una voz muy suave y calmada, era lo contrario a su apariencia. 

En todo el trayecto conversamos con él. Hasta que llegamos al restaurante propuesto por el grupo y nos sentamos en dos mesas; eramos muchos, pues todos llevaron a un familiar o pareja y los participantes de la obra era como diez. En mi mesa, casi todos eran mayores de treinta, ya trabajaban y hacían teatro en sus tiempos libre para socializar y relajarse. Lo que me parece algo raro, pero ya depende cada uno lo que quiera hacer con su tiempo. Entre toda la conversación, no sé si entendí o escuché varias indirecta sobre que a uno de los chicos del grupo que estaba en la universidad, creo que tenía entre diecinueve y viente años, me parece que estaba enamorado de Estef. Lo que me disparó alarmas, pero traté de pasar desapercibido como si no hubiera entendido los comentarios y seguí conversando con los de mi alrededor. Entre los temas a conversar: qué quería estudiar, si pensaba unirme al taller el otro año, a qué universidad iría, cómo conocí a Estef, etc. Todos tenían la facilidad para caerme bien, claro, cuando no me estaban obligando actuar con ellos. La cena demoró tanto tiempo que llamé a mis papás para que no se preocuparan, les expliqué toda la situación y entendieron bastante bien. Al momento de la despedida, todos los hacían abrazándose; a Estef todos, a mí me dieron la mano y otros hasta me abrazaron como si me conocieran de toda la vida.

Al salir del restaurante, muy contenta me preguntó qué me pareció su actuación y luego sus amigos de la obra. Conversamos un buen rato mientras íbamos de la mano hasta la plaza central, puesto que estaba relativamente cerca y me pidió que vayamos ahí. Le estaba por sugerir tomar un taxi, pero ya le había avisado a su papá y, efectivamente, ahí estaba estacionado y a la espera. Me volví a incomodar con la vergüenza, aunque acepté ir con ellos dada la hora. Su papá me agradeció acompañarla y, no sé cuántas veces ya, me preguntó por la obra, qué me pareció, etc. Mientras le habla y el señor manejaba, le mentí para que se desvíe un poco y pase por la casa de Gina, quería saber si había alguien por ahí. Así fue, los seguí distrayendo con la conversación y, con el pulso un poco elevado cuando pasamos por la casa, observé cómo todas las luces estaban apagadas. ¿Estaba alucinando o ya estaban descansando? Puede ser lo último... Llegado a mi casa me despedí con la mano al señor y luego ella volteó y arrodilló en el asiento de copiloto para darme un beso en la mejilla. Me sentí feliz, pero solo quería descansar en mi cama...

2 may 2026

Invitados sin evento y un plan sin permiso

21 de Junio 2007, Jueves

Desde que inició la semana, personas pertenecientes a ese grupito me han estado insistiendo de hacer la reunión en mi casa el fin de semana; en un principio, pensaba ignorarlos a todos, incluso consideré que en algún momento se cansarían de preguntarme, no creí que, desde tantas partes, podrían estar incomodándome. No dije nada el lunes, pues estaba en las clases extra y, según yo, no prestarles atención sería la mejor manera de negar la reunión; sin embargo, ese mismo día, aunque pensé que había sido casualidad, durante el desarrollo de algunos ejercicios de las clases extra, Gustavo, al que le dicen Tavos (ni idea por qué en plural, me parece que es por gordo), volteó desde su asiento y me preguntó si de verdad iba hacerse una reunión en mi casa. Lo miré intrigado, dado que para los populares él es su punto de bromas insistentes y lo integraron por ser  bueno estudiando, era dolorosamente obvio. Le contesté amigablemente que había sido un malentendido; además, ya le había dicho a Érica y Kareen que estaba ocupado esos días. Se desanimó y respondió: "Ah ya, creo que entendí mal. Como siempre me molestan, no lo noté, gracias por decirme." - Por un instante sentí lástima, pero recordé que él mismo había sido quien se fue por su cuenta con ellos hace casi dos años.

Terminado el colegio, mientras estaba mensajeándome con Estef y esperábamos el inicio de las clases extra de la tarde, Ernesto se acercó discretamente por mi espalda, estoy casi seguro que leyó un poco de mis mensajes y me saludó sonriendo. Me hice el asustado para distraerlo y le pedí que no me diera esos sustos, puesto que casi se me cae el celular. Conversamos un poco sobre las clases, la universidad a la que queríamos ir y, aunque no me importaba, de la chica que le gusta. Nunca me hubiera imaginado conversar con él de varios temas; por lo general, es poco lo que tenemos de conversación en cualquier trabajo en grupo. En fin, cuando nos juntaron en grupos para resolver los problemas del día, Ernesto aprovechó para decirme que deberíamos juntarnos este u otro fin de semana con la finalidad de estudiar para los exámenes de medio año. Por mi cabeza solo decía. "Si vas a disimular, aunque sea hazlo bien. De seguro han mandado a este y al otro para tratar de convencerme" - Lo miré sonriente y le conté lo que ya le he dicho a los otros. Igualmente, Ernesto dejó la posibilidad de reunirnos a estudiar juntos algún día y dudé por un momento si de verdad fue enviado por lo "populares"; sin embargo, me puse más necio y tal vez eso querían que pensara, o simplemente le daba vueltas a algo que no es así.

El martes fue bastante similar al día anterior, la diferencia era que, antes de iniciar las primeras horas de clases, se me acercaron de las otras secciones: Eduardo, Diego y Mauricio ha preguntarme si de verdad iba hacer una reunión en mi casa. Les expliqué con cierto detalle y dudaron de mi respuesta. No sabía qué más querían de mí, no hablaba con Eduardo desde hace mucho tiempo y sabía que aún me odiaba un poco por que Gina prefirió estar conmigo. Diego siempre fue un buen amigo de la primaria, pero hablábamos mucho memos desde hace tres años, así que no entendí por qué estaba ahí para preguntarme por una reunión aleatoria. Mauricio siempre fue considerado el chistoso de todo nuestro año, así que supuse que trataría de persuadirme con alguna broma, pero no le dio vueltas al asunto. Se despidieron y este último me dijo que no me olvidara de los preservativos... Ese comentario me hizo recordar que supuestamente fue él quien escuchó a Samanta hace tiempo, el rumor ese de la relaciones entre Estef y yo. Bueno, mi mañana ya estaba ligeramente incómoda, nada debería poder perturbarme más, ¿verdad? Error, ahora veía una tontería de mis propios amigos.

Cuando salí al baño en el segundo receso, uno de los chicos del año de Estef me saludó ahí y conversamos y me habló sobre una gran broma en todo el colegio. No entendí bien, pero supuestamente yo había planeado todo y requería de la ayuda de todos los muchachos de su año. Este mensaje supuestamente se lo había pasado a Fernando y Ramiro para que puedan hacer acto de presencia y seguir mis indicaciones, las cuales no podía darlas, puesto que estaba estudiando la mayor parte del tiempo. Rápidamente, me lavé las manos, me mojé la cara para calmarme y salí hacia donde estaban mis amigos. Todos me saludaron contentos y pensaban que me iba a quedar con ellos; no obstante, les dije que debía regresar al aula, solo había salido al baño. La razón principal por la que estaba ahí era para hablar con Fernando y Ramiro, pero me dijeron que no estaban, desde la semana pasada, de vez en cuando pasaban por ahí, como el lunes. Estuve un par de minutos viendo en qué parte del patio podrían estar, pero no logre encontrar a ninguno. Se me ocurrió que un día debía seguirlos en algún receso y perder esa clase extra. Pues era eso o que hagan alguna tontería en mi nombre. Como no iba a resolver nada en ese instante, regresé al salón y el profesor me preguntó si estaba bien del estómago, ya que demoré más de lo esperado. Todos se burlaron y trataban de meter ideas en el aula de que eran nervios por dar la fiesta.

El miércoles traté de seguirlos en el primer recreo, pues era el receso más corto y pensé, lo más lógico, que debían de encontrarse o dirigirse a los salones inferiores donde estaba el año de Estef. Mientras hacía eso, solo por un momento, los perdí de vista y desaparecieron, revisé casi todos los rincones del patio y no estaban. Me fui con mis amigos y les pregunté a Estef y sus amigas, en dónde podrían estar sus compañeros del aula. Incluso ellas dudaban, pues, por lo general, muchos estaban a simple vista: en la cafetería, jugando básquet o fútbol en el patio, pero solo algunos poco pasaban por ahí. Irene y Nadia se acercaron a unos chicos que conversaban y les preguntaron por los otros de su salón, pero estos dijeron no saber en un inicio y luego mencionó que podrían estar en la cafetería. Después de esa respuesta, decidieron preguntarme qué pasaba, por qué me preocupaba de saber dónde estaban los chicos. No tenía ninguna prueba de lo que estuvieran haciendo, pero le expliqué que tal vez Fernando y Ramiro estaban planeando algo a mi nombre y utilizaban a los chicos de su año para eso. Se rieron por un segundo y me dijeron que tal vez estaba alucinando por la falta de descanso. Les pedí de favor que si pudieran ayudarme a buscar, solo para confirmar que no estén haciendo nada estúpido. Aceptaron, solo por las dudas, y nos separamos buscando. Estef me acompañó a la cafetería, pues no estoy seguro de quién es de su año, no los conozco prácticamente nada.  

Ahí dentro, los "populares" nos volvieron a ¿piropear? Hablaban de que no me olvidara de la fiesta del fin de semana y Estef, sin ninguna emoción les dijo a todos: "Perdonen, pero este fin de semana va ayudarme a estudiar" - Todos de inmediato hicieron sus ruidos, se mofaron y dijeron que no nos pongamos muy estudiosos, mientras hacían gestos obscenos con las manos. Al irnos de ahí, nos topamos con un par de sus compañeros, ambos dijeron que no había nada fuera de lo normal, todos jugaban futbol, básquet, conversaban, etc. Nos despedimos y ella me miraba como si dijera que exageraba. No le dije nada, pero le pedí que me acompañara a la azotea, debido a que desde ahí se ve gran parte de los patios y el campo de futbol, aunque no la piscina. Desde ahí arriba, vimos cómo se acercaron Irene y Nadia al campo de futbol, habló con un muchacho y este les señaló justo donde estaban Fernando y Ramiro. Era verdad, no los había visto, pero estaban ahí jugando futbol. ¿Cómo no logré verlos antes? Le dije a Estef que bajáramos rápido, además de que se estaba acabando el recreo. Sin perder de vista a Irene, nos fuimos hace ella, dado que estaban regresando, luego de conversar con ellos.

Les pregunté qué les habían dicho y me explicaron que simplemente se reunían a jugar futbol con los chicos, no estaban haciendo nada fuera de lo normal. Todas se rieron y me dijeron que estaba exagerando. Eso es lo que hubiera pensado si no conociera a Fernando y Ramiro, pero preferí descansar un poco y creer que todo estaba normal. Sin embargo, en el segundo receso, cuando todos estaban saliendo, Fernando y Ramiro se encontraron con dos chicos del año inferior en las puerta del aula, prácticamente en mi cara; ambos estaban con sus maletines de deporte bien sujetos. No pensé nada malo, pues quería descansar y relajarme, pero aún si los quedé mirando y escuchando. Fernando dijo: "Ya están separados por equipos, ahora solo queda planear las horas y las posiciones" - No le tomé importancia, sonaba a futbol, pero me dio risa que uno de los chicos sacó una bolsa de gelatina de su maletín y la sacudió frente a Fernando. Ramiro le agarró la mano y lo regresó a la mochila, como si fuera algo malo. Me reí, pues se veían muy tontos. En ese momento no había sospechado de nada. Lo que ha levando mis sospechas fue todo lo demás que había visto esa tarde, aunque aún no sé qué es lo planean hacer. 

Terminadas las clases, como todos los miércoles, debemos quedarnos a las actividades deportivas. En pleno calentamiento de atletismo, estuve atento al campo de futbol, pero no estaba ni Fernando o Ramiro. Estando distraído, se me acercó Javier a preguntarme si podía avisarle a más personas sobre la fiesta, por él es de otra sección. Como estaba pensando en otra cosa, por un momento lo miré dudando. Preguntó si dijo algo mal y en ese momento recordé que habían personas de los "populares" que tal vez aún creían que había algo en mi casa este fin de semana. Me preguntó: "Sí estoy invitado, ¿no?" - Me dio entre risa y cólera, ya que casi nunca hemos hablado y le expliqué, por enésimas vez, que no había tal reunión/fiesta. Entre bromas me pidió que no le mintiera, a lo que mi respuesta fue que no ganaba nada mintiendo. ¿Qué les habrá dicho Érica a todos sus amigos? Si le gustó tanto la reunión de hace tiempo, ¿por qué no organizan una ellos? Después de esa breve conversación, no pasó nada relevante, hasta que el profesor mi pidió guardar los conos y las vallas. En el almacén deportivo, vi una gran sábana blanca que cubría algo, me llamó la curiosidad y eran muchas boletas grande de gaseosa. Pensé que el colegio era muy descuidado teniendo eso ahí.

Seguí levantando un poco más y habían muchas bolsas grandes, la cuales contenían muchas más bolsas pequeñas de gelatina, pensé en una fiesta y luego rápidamente recordé la bolsa de gelatina en el recreo que le mostraban a Fernando y Ramiro. Cuando me di la vuelta, un chico del año de Estef me miró un poco asustado, ahí pasmado con cara de asombro. Inconscientemente le pregunté: "¿Qué es esto?" - El chico se acercó, se disculpó conmigo, comenzó a taparlo todo otra vez y mencionó que él no tenía la culpa, pues Raúl no le había dicho cuánto iba a ser. Me salió un qué, porque no le entendía y se volvió a disculpar. Le pregunté dónde estaba ese tal Raúl, salió un momento del almacén y cuando volvió me dijo que ya se había ido. Muy confundido, le pregunté qué estaba pasando, necesitaba una explicación. Dudó en responderme, ya que mis órdenes era nunca hablar del tema fuera del campo de futbol. Le pedí continuar, pues le daba mi permiso. Me explicó: Como es mi último año, la idea es generar un par de bromas en el colegio, para eso eran los materiales; sin embargo, él no sabía cómo se usarán, pues debían separarse en grupos por si los atraparan, no delatar nada. Le agradecí y le pedí que reuniera a todos los involucrados a la mañana siguiente en el primer receso. Él se fue entre asustado y contento; por mi lado, me reí solo, porque esos dos estúpidos: Fernando y Ramiro, habían planeado algo a la vista de todos y, lo peor de todo, usaron mi nombre para poder usar a los chicos de año de Estef. Debo reconocer que esta vez se esforzaron.

A la mañana siguiente, me demoré un poco en salir, pues quería que el dúo planificador vaya al campo sin que supieran de mí. Justo estaba entrando el profesor y le dije que iba a demorar un poco en volver. Contestó que no demore mucho, dado que esta semana había salido mucho en los primeros recesos. Le dije que lo intentaría y me fui corriendo, hasta que logré divisar un gran tumulto de gente en medio del campo. Ahí noté a Fernando y Ramiro, con una pelota de futbol debajo del brazo, hablando con un  chico menor en medio. Los saludé de lejos y el chico habló: "Lo ven, les dije que vendría" - Todos me saludaron efusivamente, excepto el dúo dinámico. De mi lado, también los saludé contento por tremenda bienvenida; no osbtante, les expliqué el poco tiempo y decí hablarme con sinceridad: "Hola muchachos, la verdad, no sé qué estamos haciendo aquí, no tengo idea de estas reuniones; por lo tanto, les pido de favor que no hagan problemas, ¿de acuerdo? No me metan en estos asuntos, no quiero quedar mal, ni menos con ustedes. Por último, no les hagan caso a Fernando o Ramiro, a ellos simplemente les gusta meterse en problemas. ¿Me entendieron?" - Les sonreí y les guiñe el ojo en símbolo de amistad, como si me estuvieran haciendo un favor.

Además de ello, les dije a Fernado y Ramiro que no se acerquen a los chicos, no está bien hacer tonterías. Ahí me enteré que Raúl y otro chico al que le decían Gabito, ambos estaban coordinando todo con los chicos. Me dijeron que entendían y que no había problemas. Me despedí de todos, ellos con gran efusividad, y me fui al salón para seguir estudiando con el profesor. 

17 abr 2026

No solo un idiota quiere algo de mí

19 de Junio de 2007, Martes

El sábado escribí antes de irme a la academia, dado que tenía todo preparado y pensé que sería rápido. Lo que único que no esperaba fue que aún habían clases antes de dar el examen de ese día. Sinceramente, no me incomodó como a Ricky que esperaba solo dar un examen e irse con sus amigos. En otras palabras, el fin de semana en la academia fue completamente normal, lo diferente era que, en la última hora de clase, se resolvería el examen antes de irnos. En el desarrollo de las clases, Ricky me estaba repitiendo muchas veces que no le presentaba a las amigas de Estef e insistió mucho. Por mi lado, aunque también mentí, le comenté: "Ellas no tienen problemas, pero no les gusta quedarse más tiempo; por lo general, me ven en la salida y ya quieren irse, solo está ahí por acompañar a Estef." - No sabía qué responderme, dado que él sentía algo de verdad en lo que decía. Continué: "¿O prefieres que les diga directamente que quieres conocerlas?" - Me dijo que no, él quería naturalidad en las cosas, no lo consideraba ni remotamente una posibilidad. Ese mismo día, mientras conversábamos todos juntos en las mesas de la cafetería, me pareció que Nicolás y Fernando se llevan mejor con Ricky; no puedo decirlo mismo con Robin, dado que aún le tiene cierto rencor por las malas experiencias. Podría decirse que es una mesa más o menos amigable, al punto que algunos compañeros de nuestra aula se juntan de vez en cuando a conversar con nosotros.

El domingo fue un día similar en la academia, pero hubo un pequeño problemita con Érica. Como había dicho hace un tiempo, ella se unió a la academia unas semanas después de nosotros y, por ese motivo, Mike ya no se junta mucho con nosotros, no por mí, Nicolás o Robin, sino por Ricky. Los "populares" le tienen un odio único, puesto que él siempre trataba de incomodarlos, me atrevería a decir que mucho más que a mí y a mis amigos. Siempre se peleó con los hombres y terminaba ganando, ya que, como dije en su momento, él era el más grande en todo el año. A las mujeres le quitaba sus broches, ligas, moños para el cabello, me parece que terminó haciendo como una colección y hasta había hecho una lista de quienes faltaban. Además de eso, muchas veces les levantaba las faldas y se iba corriendo para no recibir el manotazo; algunas lo correteaban, pero no podían alcanzarlo, porque también era rápido, pertenecía al equipo de atletismo. Volviendo al tema, dado que odia a Ricky, cada vez que ella aparece, siempre se lleva a Mike, aunque todos estemos conversando con normalidad y a este le cae mejor. Raras veces ella se junta con nosotros, pero está en su celular la mayoría del tiempo, imagino que mensajeándose con sus amigos.

El problemita era que Mike y ella se acercaron a nosotros por su cuenta, nos saludaron y fue extraño, al punto de que Nicolás los miró entre dubitativo y alegre. Se unieron a la conversación, nos reímos, concordamos en muchos puntos, pero nada era gratuito. No sé cómo llegamos a conversar sobre las reuniones en mi casa, tema el cual trataba de evitar por Ricky. Érica con más seguridad habló sobre mejorar nuestras notas, me alabó a mí, a Ronald, a Teresa, etc. Su idea era llegar y hablar sobre este punto: "¿Lucho, por casualidad Kareen te dijo algo sobre una reunión para estudiar todos juntos en tu casa? Porque, ya sabes, la otra semana no tenemos clases aquí y ya se acercan los exámenes de mitad de año" - Mike miraba de izquierda a derecha como si lo estuvieran acusando de algo; Robin, estaba con una sonrisa de oreja a oreja, pues siempre quiso estar en ese grupito. Se notaba en toda la cara que a Ricky le parecía una gran idea, aun cuando no está en mi aula y solo lo invitarían para no quedar mal porque estaba conversando con nosotros. Una vez más, para mi fortuna, Nicolás habló: "Es una buena idea, pero Crístofer, Luis, Fernando, una amiga de Luis y yo estamos preparando algo y justo alrededor de esos días queríamos avanzar, ya nos queda poco tiempo. Yo creo que sería para la próxima, porque ahora estamos ocupados. O ¿tú qué dices Luchín?".

Le contesté: "Pues sí, es verdad, es una buena idea, pero, como le dije a Kareen, ese fin de semana lo voy a usar para estudiar con Estef y sus amigas y también tenemos que prepararnos con Nicolás, Fernando y los demás para no quedar mal. Mike sabe a qué nos referimos, pero es un secreto y..." - Ella respondió rápidamente: " Si es por su banda y las siguiente presentaciones, Mike ya me lo contó. Me parece que es una súper oportunidad que puedan tocar y se prepararse frente a nosotros, así podríamos darles nuestra opinión." - Fernando abrazó a Mike por la nuca y le preguntó por qué había hablado si aún no estaba decidido cuándo nos presentaríamos. Mike se disculpó, pero se excusó diciendo que prácticamente todo nuestro año sabía, además de ser el mismo Fernando quien había generado esas expectativas al inicio del año. Se quedaron callados un segundos e intervine preguntando por la verdad: "No entiendo, ¿de verdad quieren estudiar o solo quieren hacer una fiesta en mi casa? Si somos muchos, sabes que no es posible estudiar." - No sé hasta qué punto fue verdad o caradura, pero me dijo que sí planeaba que estudiáramos y luego ya si se armaba la fiesta, pues no había forma de detenerla. Quería responderle un rotundo no, pero sonó la campana para regresar a las aulas y dar el examen; lo último que ella me dijo fue que lo pensara.

De camino hacia el aula, Ricky estaba contento, se notaba que pensando en la posible fiesta; no dejó de estar contento y de hablarme en todo el trayecto hasta que comenzó el examen. Me incomodó y tuve problemas para concentrarme en la prueba, ya que, una vez más, quieren aprovecharse de nosotros en los estudios y en hacer una fiesta en casa ajena. Sea como sea, me fui calmando poco a poco, pues en la mitad del examen me relajé y cualquier pregunta acerca de una reunión con ellos, mi respuesta sería un no definitivo. Rápidamente respondí todo y con satisfacción entregué mi prueba. Mientras me iba hacia la salida, pude ver a Estef sentada en la banca de siempre, me sentí contento y aceleré el paso; no obstante, esta vez estaba sola, o al menos eso creí. Mientras me acercaba, logré verla conversando con Marlon, el ex con quien casi nunca la veo. Me detuve en seco por el susto, pero decidí avanzar mientras el corazón me palpitaba por no saber qué decir o hacer. Al atravesar las puertas, antes de si quiera poder acercarme, Estef se levantó y fue a darme un abrazo, me saludó y con cara de indignación me pidió escuchar lo que tenía que decir Marlon. Abrí los ojos por la sorpresa, muy cordial se acercó a saludarme y comenzó: "Hola Luis, ¿cómo estás? Veo que estás estudiando mucho, con razón los profesores hablan de ti y tus hermanos...". 

Estef le dijo que vaya al punto, pues quería salir conmigo y este continuó: "Ya, tranquila Estéfani. (me volvió a mirar tímidamente) No sé si tendrás libre un fin de semana después de los exámenes de mitad de año, pero ¿crees que tú y tu banda puedan tocar en un cumpleaños de una amiga cercana? Ya sabes que a todos nos caes bien." - La miré extrañado y ella respondió: "Está bien si no quieres, pero igual quiero que me acompañes a esa fiesta." - Marlon se sinceró conmigo y dijo que sería un gran favor, pues está saliendo con esa chica. Además, muchos chicos de su año también esperan que vaya para ¿integrarme? al grupo con ellos. No entendía a qué se refería, pero le dije que lo conversaría con mis amigos, puesto que aún no sé si viajan o tal vez no quieran. Me agradeció y luego Estef agregó como si estuviera cansada: "Listo, ¿ves que no era difícil preguntarle directamente? Ahora sí (como si fuera un perrito) Shu, shu" - Marlon agrego en forma de broma que ella seguía tan cariñosa como siempre. Después del comentario, ella le sacó la lengua, él me agradeció y se despidió de mí con mucho afecto. En mi cabeza había reventado una bomba: ¿No se llevaban bien? ¿Este sujeto también me estima? ¿Por qué está molesta? En unos segundos se aclararon un par de dudas. Ella volvió a sonreír, pero seguía en papel de indignada y me dijo: "Ya les dije a todos que no soy tu secretaria, por eso las chicas lo trajeron con nosotras para que pueda verte en persona.".

Me reí avergonzado por la idea de ser estimado por gente que no conozco casi nada, mientras me preguntaba de qué me reía. Antes de irnos de la academia, le pregunté por sus amigas, dado que siempre la acompañaban. Me respondió que ellas acababan de irse hace unos minutos, puesto que estaba Marlon para hacerle compañía hasta que saliera; además, ya casi no faltaba nada para la salida. En efecto, mientras hablábamos, muchas personas estaban bajando las escaleras y saliendo a toda velocidad. Entre esas personas estaba Ricky, se me acercó y casi con un abrazo trató de despedirse de mí; mientras eso ocurría, saludó a Estef con una sonrisa y voz inocente, era un ser casi irreconocible. Se notaba que Estef se había olvidado quién era, pues lo saludó como si fuera uno de mis amigos. Este seguía haciéndose el idiota hasta que se acercaron Fernando y Robin a despedirse de mí y saludar a Estef. Ambos la saludaron y preguntaron por las demás, lo cual me dio risa porque Ricky abrió los ojos en actitud de atención. No pudo responder, ya que aparecieron Mike y Érica, otra vez con saludos y despedidas a Estef, para que Érica pudiera decirme mientras se iban: "Luis, no te olvides de la reunión, piénsalo. Imagina a todo nuestro año ahí, pasándola bien." - Desde lejos levantó los dos pulgares y desaparecieron entre la multitud. Qué vergüenza ajena me provocó todo ese escenario.

Ricky también agregó su: "Sí, piénsalo por fa, (se dirigió a Estef) incluso puedes venir con tus amigas, verás que les encantará" - La voz de idiota ya me estaba sacando de quicio, así que agarré la mano de Estef y nos fuimos de ahí mientras me despedí desde lejos de todos. Me preguntó ilusionada si iba a realizar otra reunión/fiesta con mis amigos. Casi le respondo molesto, pero miré su cara contenta y le expliqué la verdad de la situación. Nos fuimos a un local a comer y, mientras esperábamos el pedido, le expliqué con más detalles sobre los "populares", sobre Érica quien pertenecía a este grupo, Mike y su distancia aleatoria con nosotros, Ricky tratando de hacerse el amigable para llegar hasta sus amigas y, de manera directa, las insistencias de hacer una fiesta en mi casa. Ella estaba absorta por toda la información, rio y me hizo recordar sobre tocar en la fiesta de la novia de Marlon. Me disculpé por desahogarme con ella, pero claramente me dijo: "No hay problema, pues me gusta escuchar algo de chismes de vez en cuando; además, es la primera vez que me cuentas problemas tuyos que realmente te molestan. Por lo general, nunca te había visto perturbado con la gente, siempre pensé que no odiabas a nadie o que todos te caían bien.".

Le dije que tenía una rara percepción de mí; sin embargo, con esa idea, aproveché en preguntarle si no había sido muy dura con Marlon, ya que sentí que lo trató mal. Ella sonrió un poco: "Sí nos llevamos bien, pero suele ser muy idiota, en algunas ocasiones prefiero tratarlo así." - No me parecía muy amigable su actitud y seguí preguntando por qué habían sido pareja si... En resumen, entre risas de vergüenza y la cara roja como tomate, me explicó que haces dos años, en un cumpleaños, las chicas decían que hacían buena pareja, ya que él siempre la molestaba. Aunque no era del todo cierto, él simplemente era así en esos años. Entonces, en ese cumpleaños, ella jugó a botella, porque varias de las chicas de su aula le insistieron, se besaron frente a todos y de ahí los empujaron a que estén en una relación. Aunque ambos se negaron muchas veces, la presión social hizo que fingieran por un tiempo, por lo menos hasta que su año se cansara a las semanas. Por esas fechas, ella intentó darme celos, pero no funcionó bien, porque yo estaba con Gina. Después de escuchar eso, me quedé más intrigado, pues se notaba que eran amigos, pero no es que quisieran llegar a más que eso. La abracé y le dije que la entendía, la presión social siempre nos hace cometer estupideces.

Por alguna razón me pidió perdón y me contó que no volvió a jugar nunca más a eso ni se separó de sus amigas en las fiestas. Le dije que entendía, para bromear y cambiarle el tema le volví a preguntar si de verdad tenía trece. A lo que respondió: "Sí, ya supéralo. En noviembre cumplo catorce; así que, anda pensando qué regalarme" - Luego de eso, ella quiso conversar un poco más sobre los "populares" y qué canciones iba a tocar con la banda, dado que le habían entrado más ganas de hacer una coreografía con su grupo. Además de eso, me pidió que no me olvidara de verla actuar este viernes. Contento le dije que no me olvidaba y le pregunté si le podía avisar a mis amigos. Le pareció buena idea y hablamos del tema hasta llegar a su casa. 

El lunes llegué un poco tarde y parece que Estef también se demoró, pues me la crucé en las escaleras, nos saludamos desde lejos y cada uno fue a su aula muy rápido, dado que empezaban las clases. Estaba embobado de solo verla tan bonita y me sentía energizado. Por eso, cuando acabaron las primeras horas de clase, salí apresurado al recreo, pues quería preguntarles a Crístofer, Fernando y Nicolás si querían presentarse en la clausura de mitad de año, ya que Akira (Kiara para ellos) me había dicho que sí quería y el director ya le preguntó si apartaba un sitio para nosotros. Solo Fernando entendió a lo que me refería, pues hablé muy rápido con la finalidad de regresar pronto al aula y que el profesor Alonso no avance sin mí. Fernando dijo que sí y me dijo que él trataría de explicarles y persuadirlos, me parece que Akira quería hacer lo mismo. Mientras regresaba, me sentía muy contento, me crucé con Estef, miré a todos lados para que nadie me vea, y la besé por un par de segundos. Con mi buena fortuna, apareció la profesora de disciplina, con sus desorbitados ojos y sus brillantes canas por el sol, me jaló de la oreja derecha y ambos fuimos con ella a la oficina a recibir nuestras notificaciones para que nuestros padres las firmen. Esto conllevó a que llegara tarde a la clase extra, se rieran de mí por la notificación, pues sospechaban que Estef estaba involucrada, era poco probable mal comportamiento de mi parte. 

Llegué a mi casa y, al darles el papel a mis papás, se sorprendieron, pues casi nunca he llegado con eso. Mi papá leyó: "... por realizar muestras de afecto indebidas en el patio del colegio..." - Ambos me preguntaron qué era, no entendían, sonaba mal y genérico. Lo embarazoso de la situación hizo que me pusiera nervioso y les dije que besé a Estef en el patio, no me había fijado bien de los alrededores. Ambos pasaron de confusión a reírse a carcajadas, les pareció absurdo y hasta pensaron que era un desperdicio de papel aquella notificación. Lo firmaron casi a ojos cerrados y me fui a guardarlo en mi mochila. No obstante, una idea cruzó mi cabeza: ella también le tiene que decir eso a sus papás. Oh no, por qué... Siendo mi tutor, me hablará del tema de algún modo.

10 abr 2026

No era catorce, ni mucho menos quince

16 de Junio de 2007, Sábado

Pensé que la semana había sido curiosa desde lo último que escribí; sin embargo, me acabo de enterar de varias cositas en solo un par de días. En ese sentido, no quiero iniciar mencionando lo que hice o no hice después de visitar a Estef. Más bien, quiero iniciar con algo me ha ha hecho reflexionar un poco más y me enteré el viernes mientras conversaba con Samanta y Ronald: Estef tiene trece años y recién va a cumplir catorce... Ella no es menor que yo por un año, ni menor que Teresa por poco más de un año. Al parecer yo pensaba eso y no sé por qué me siento tan estúpido.

Esto me enteré ayer, viernes en la tarde. Debido a que, en la clases de arte, no habíamos terminado nuestros trabajos, la profesora nos pidió quedarnos en el taller ese día y no pude asistir a las clases extras. Por lo general no debería quedarme para estas actividades, dado que suelen quedar los mejores trabajos; por ejemplo, Ronald, Diego, Kareen (de lo "populares"), Martha, etc. En este caso, a la profesora le gustó lo que dibujé y terminé con los demás. A pesar de que le dije que no sabía pintar bien y que solo dibujaba, la profesora de arte no le dio importancia y me pidió de que le agregara más detalles al trabajo y puliera más las sombras, el contrate del carboncillo y varias cosas más que no estoy seguro haberlo hecho bien. En fin, mientras buscábamos dónde sentarnos, pues habían muchos personas del años menor, Ronald y yo vimos a Samanta en una mesa y fuimos hacia ella. Kareen, quien al parecer estima a Ronald por sus buenas notas, no dejó de tratar de generarle conversación y se sentó junto con nosotros. Se sintió un poquito de incomodidad, pero tratamos de seguir como si nada, nos saludamos con Samanta y conversamos un buen rato mientras continuábamos con nuestros trabajos. Después de avanzar, y de que la profesar diera una vistazo a todos los trabajos, salió con algunos compañeros y otros chicos del año menor al nuestro por más materiales faltantes para sus trabajos.

Prácticamente todos en el aula se relajaron, dejaron sus cosas a un lado y comenzaron a conversar con más ganas. Miré a Ronald con duda y Kareen me comentó que era normal lo que estaba pasando. Por lo general, como la profesora es exigente, todos tratan de estar concentrados y hablar lo menos posible para terminar lo más rápido posible e irse; no obstante, la profesora hace muchas observaciones y deben seguir ahí hasta que terminen o acaben las horas extra del taller. Samanta también agrego que ella hacía algunas de sus tareas en esas horas; así que, sacó de su mochila una pequeña almohada y se recostó mientras avanzaba. Al parecer solo a mí me dio risa, puesto que era la primera vez que la veía hacer eso, para todos los demás era una tarde cualquier. Mientras conversábamos sobre cualquier tema, poco a poco la idea se tornó en los cumpleaños y Kareen me preguntó si el cumpleaños de Estef estaba próximo, dado que cumpliría quince. Es aquí cuando Samanta intervino casi riéndose: "¿De qué hablan? Estéfani recién va a cumplir catorce... (me miró) Tú, sí sabes cuántos cumple, ¿cierto?" - Por mi cabeza pasó que ella era tres años menor que yo. Me quedé mudo, rojo como si me hubiera quemado la cara, porque Kareen se quedó boquiabierta, muriéndose de risa y agregó: "¿No sabes cuántos años tiene tu novia? Luchín, te pasas. ¿De verdad no sabes su edad?".

De un momento a otro, de diferentes mesas, personas de mi año se le acercaron preguntando qué había sido tan gracioso. Me molesté, pues estaba seguro de que nadie podría pensar la edad de Estef, debido a que lo más obvio sería que tuviese catorce por el grado en el que está. Algunos parece que se percataron de qué hablaba y dejaron de molestarme. Ronald me habló en voz baja y me preguntó si de verdad no sabía su edad, aunque prefería no responderle, pues Samanta pasó varias páginas de su cuaderno y, en una página en blanco y con un lápiz, hizo una línea de donde marcó el cumpleaños de Teresa y el de Estef. Me explicó: "Mira, tú sabes que Teresa es de febrero del 1991 y tú crees que tuvieron a Estef en noviembre 1992; sin embargo, Teresa y Tefy nos contaron que ese año, a pesar de que ellos habían planeado tener otro hijo, su mamá tuvo problemas de fertilidad por el estrés del trabajo, cuidar a su hija, etc. No entendimos muy bien, pero esa era la idea. Entonces, por esos motivos, el médico le recomendó descanso y tratar de relajarse con vacaciones o lo que fuese. Resumiendo, aplazaron un año a su siguiente hija." - No tenía ni idea de eso, podría incluso agregar que Estef se ve más madura que varias de sus amigas. A parte de eso, le pregunté cómo es que estaba en su año si era un año menor a ellas. Samanta siguió explicándonos de que pasó los exámenes de ingreso al colegio con un promedio por encima de la media. El problemas era dónde ponerla, en el año de ellas o en uno menor; sin embargo, su papá aseguró que podía rendir académicamente y por eso está en un año menor a mío, aunque no le corresponda.

Lo que nos contó supuestamente lo saben pocas personas, como sus amigas cercanas, profesores que no dicen nada o algunos estudiantes que llevaron atletismo o danza con ella. Sin embargo, para mí el problema eran estos últimos grupos, porque muchas veces los años se agrupan y conversan. Las ideas en mi cabeza eran un desastre, pensé en todas la veces que algunas personas de mi año se burlaba de mí y me veían como un pervertido que se acercaba o coqueteaba con una ¿niña?... Pero no lo es, tiene casi mi edad, ¿verdad? Por extraño que suene, me sentí ¿traicionado? Pero ¿por qué? Es una idea muy estúpida, ella no dejará de ser a quien yo quiero, ella no dejará de quererme. ¿Los demás están de acuerdo?... De un momento a otro, Samanta me preguntó si estaba bien y Ronald me movía el brazo, pues la profesora acaba de llegar y teníamos que seguir avanzado los trabajos. No hablé con nadie por un buen rato. kareen seguía conversando en voz baja con Ronald y Samanta seguía trabajado con la cabeza en la almohada. Después de varios minutos, la profesora se me acercó, me felicitó por mi trabajo y mencionó que no necesitaba agregarle color a los trabajos que yo realizaba si sabía mantener las diferencias de sombras y contrastes de unas u otras figuras. Le agradecí de vuelta, porque mis trabajos no le gustaban a los profesor de los años pasados. Entramos más en confianza y le pedí ir al baño, pues quería despejarme de la noticia de Estef. 

Me demoré dando unas vueltas por los alrededores del colegio, porque muy pocas veces lo veía tan vacío. Inconscientemente pasé por el salón de las clases extra y el profesor Alonso me vio de lejos y me saludó muy cordialmente, algunos compañeros desde sus asiento también me saludaron; además de saludarme, se acercó a la puerta y me felicitó por el avance que había realizado en todas clases extra, se notaba reflejado en el aumento de mis notas en las clases regulares del colegio. Me fui satisfecho y me dijo que no me distrajera mucho en el taller de arte y me recordó la meta: ingresar en el primer intento a la universidad con el examen de noviembre. Tenía la intención de volver al taller de arte, pero me senté en donde siempre suelo estar con mis amigos en el recreo y pensé que mi vida académica había mejorado muchísimo. Por lo general, hasta hace cuatro años, la había pasado muy mal, incluso cuando estuve con Gina me había ido mal en el colegio. Estuve a punto de pensar en Estef, pero un profesor de primaria, me parece que se llamaba Arturo, me vio y acercó. Me preguntó qué hacía sentado solo en medio del patio solo. Le expliqué que descansaba de estar en el taller de arte y se sorprendió, pues casi nunca había sido seleccionado para ello, a diferencia de mi hermano mayor Mitch, como me lo recalcó el profesor.

Después de contarle que tomaba clases extra en los recesos, después del colegio y los fines de semana, se sorprendió y comentó: "Vaya, cómo has cambiado, parece que ahora si te lo tomas en serio. Por lo general tus hermanos era muy buenos en los estudios y en varias actividades más. En la primaria, tú siempre parecías más hiperactivo y te distraías mucho." - Le dije a la universidad que quería ingresar, como hicieron mi papá y mis hermanos y ahí entendió por qué me estaba esforzando más. Como no quería seguir hablando de mis hermanos o mis malas notas del pasado, me despedí y me fui al taller, dado que ya se acercaba la hora de salida. 

Todo estaba muy tranquilo, me senté como si nada y, mientras estábamos a punto de terminar con la clase, Kareen me preguntó si podíamos estudiar algunos cursos con mis amigos, algunos más de nuestra aula y de las otras aulas. Me confundió la pregunta, puesto que no solemos hablar casi nunca con ella. Sin embargo, esta noticia curiosa se debe a que Érica le ha mencionado, a todos sus conocidos en la cafetería, que solemos estudiar en grupo y a veces las reuniones se vuelven un poco más fiesteras y quieren unirse. De lo relajado que estaba después del pequeño paseo, pasé a un estado de estrés, pues querían que les enseñemos y querían divertirse en mi casa por que sí. Ronald me miró intrigado, no sabía si diría que sí o no; por un momento, su mirada me decía que aceptara para dar un gran fiesta. No obstante, no expresé mi indignación y traté de estar lo más relajado diciéndole que, por lo general, tenía clases en una academia los fines de semana; por lo tanto, ya no tenía suficiente tiempo para reunirme como antes. Pero agregó: "Es la misma academia a la que va Érica, ¿no? Ella nos dijo que la otra semana no tienen clases en la academia. Dijo que esta semana solo tienen exámenes y la otra descansaban sin clases" - Mis ojos saltaron de sorpresa y arrastré la vocal "a", pues aún estaba pensado en las pruebas que venían y me había olvidado por completo del fin de semana libre, me parece que caía 23 y 24 de junio.

Antes de poder hablar, Samanta intervino: "Espera, ¿vas a estudiar con ellos? Pero ya nos habías dicho a nosotras que estudiaríamos juntos para los exámenes finales. Ya te habías olvidado, ¿cierto?" - Ronald y Kareen, casi al mismo tiempo, dijeron qué como si supieran que era mentira. Sin embargo, rápidamente respondí que era verdad, por eso no sabía cómo responderle a Kareen en un principio y traté de excusarme lo mejor posible. Me dijo que no había problema, pero me miró con suspicacia. Por suerte estaba Samanta dándole vueltas a los temas que supuestamente debíamos revisar y algunas dudas de temas pasados. Lo último que agregó Kareen como "broma", mientras arreglábamos y guardábamos los materiales del taller, fue lo de siempre: "Has mejorado bastante estos últimos años, la separación de Gina te hecho bien. ¿Me parece o fuiste a nivelación las vacaciones pasadas?" - Un poco molesto, por decirlo frente a Samanta, traté de disimular con un tono amable: "Sí, el año pasado estuve en nivelación, pero, después de esa experiencia, decidí no volver nunca más. Por eso, me esforcé más; y más ahora que trato de ingresar a la universidad." - Se sorprendió y mencionó que en algún momento debemos reunirnos a estudiar.

Al salir del aula, estaba por irme con Ronald y Samanta, pero Kareen lo llamó y le pidió de favor que la acompañe, dado que vivían más o menos cerca. Salieron cuatro personas más del aula y se llevaron a Ronald por otro lado. Lo que no tenía sentido para mí, pues todos íbamos a tomar el mismo bus escolar, tampoco es que estemos lejos de los otros. En fin, se lo llevaron a conversar de quién sabe qué y me fui con Samanta a la cafetería, porque ella quería un sándwich y esperar a las demás. No negaré que me puse feliz, puesto que, como no había hablado mucho con Estef esta semana y hablé menos después de lo ocurrido el miércoles, no sabía que iba a quedarse después de clases. Efectivamente, mientras conversábamos sobre los trabajos de arte en una mesa, supuse que Estef me tapó los ojos y, con una voz ligeramente gruesa, Camila preguntó: "¿Quién soy?" - Se rieron, pues me equivoqué, Nadia me había tapado los ojos. Mientras se sentaban, se contaban distintas anécdotas de la clase de danza, debido a que el bus aún iba a demorar en salir. Por su lado, Akira me preguntó si aún estaba en pie la idea de presentarnos en la clausura del segundo bimestre. Esta idea había resurgido, pues, ese mismo día, se encontró con el director en el pasillo y este le preguntó si tenía o estaba en un grupo con el cual tocar, como en los años pasados.

Ella contestó que sí podría, pero primero debía conservarlo con nosotros antes de darle la respuesta definitiva, ya que le informó que estábamos estudiando un poco más de lo normal para los exámenes de ingreso. El director comprendió y le pidió avisarale, a más tardar, el viernes, osea en una semana. Ello con la finalidad de poder separarnos un espacio. Cuando las demás chicas escucharon eso, Estef volvió a ofrecerse a realizar una coreografía con su aula para acompañar la canción. Me emocionó escuchar todo eso, pero una parte de mí tenía cierto temor de gastar mucho tiempo en actividades que no sean académicas y no poder ingresar a la universidad. Sin embargo, miré un rato cómo las chicas se reían e imaginaban cómo podrían bailar al ritmo de la canción que elijamos y recordé que es mi último año en el colegio, así que tal vez no debo tomarlo tan seriamente y aceptar. Aún no le respondí, pero le dije que lo conversaría con los demás; aunque, dijo que también trataría de persuadir a mis amigos en los recesos.

Cuando sonó la campana de salida, nos dirigimos hacia el bus y, en el trayecto, Estef me tomó de la mano y me susurró sin que las demás se percaten: "¿Ya estás mejor?... Pervertido" - Me asustó, pues pensé que sus amigas podrían escucharla. Se vaciló un poco y preguntó si quería salir a ver una película, dado que no tenía más actividades esa tarde. Contento le dije que sí; sin embargo, por mi cabeza cruzó la idea de su edad y le pregunté si tenía trece. Eso conllevó a su respuesta: "¿Por qué lo preguntas? Tú sabes mi edad, el año pasado fuiste a mi cumpleaños..." - Se comenzó a carcajear, sacudió varias veces mi brazo y, con voz alta, les dijo a sus amigas que no sabía su edad. Camila, Kiara y Nadia se sorprendieron, pensaron que era una broma, debido al tiempo que pasábamos juntos. Les dije que lo obvio sería que todas tengan catorce y próximos a cumplir quince. Inmediatamente, todas miraron a Samanta, pues no decía nada. A lo que ella respondió cambiando de tema: "Muy aparte de contarle sobre tu edad, le ayudé a que no haga una fiesta con gente que no le cae bien." - Todas dudosas, escucharon a Samanta y me preguntaron por qué no me caían bien. Brevemente, les conté sobre los "populares", cómo es que conocía a varios desde los cinco años e inclusive les di el ejemplo de cuando paso con Estef por la cafetería.

Justo cuando estaba a punto de decir algo más, pasaron saludándonos cerca a nosotros Kareen, Ronald y los demás; nos saludaron de los más normal del mundo, sin ningún comentario, dado que íbamos al bus. Por un momento pensaron que lo estaba inventando, pero, para mi fortuna, ya en los asientos, escucharon cómo ese grupito hablaba pestes de otros compañeros o sobre las diversas burlas hacia otros. Me parece que todas entendieron mi punto y seguimos conversando sobre la futura reunión, aunque Estef quería saber qué película veríamos en el cine. 

Al final, no pudimos ir al cine, porque nos hicimos tarde y algunas películas se emitían muy tarde, regresamos a su casa y estuvimos haciendo lo que teníamos que hacer hasta que apareciera alguno de sus papás. A pesar de que quería conversar con ella sobre su edad, sentí que no era el momento. Pero, algo dentro de mí me incomodó, aún no entiendo el motivo.


20 mar 2026

Todos los impulsos bajo control... (mentira)

14 de Junio de 2007, Jueves

El domingo, como es costumbre, hablé con Estef. Parecía que no hubiese ocurrido nada el día anterior, pues me contó lo que hizo en el día y, por mi lado, también le conté que salí con mis papás a visitar a mis familiares; no obstante, mientras la conversación avanzaba al tema de la fiesta, su voz se tornaba más y más apagada. Entendí que aún se sentía mal por el vómito y la discusión. En ese sentido, no insistí con hablar de ese tema, así que esperé que ella misma hable. Demoró un poco, pero por fin lo dejó salir. Se disculpó y me preguntó cómo haría para soportar la humillación que sentiría el lunes. Por mi parte, le dije que sea sincera: "Diles que tomaste mucho, pues, de ocultarlo o tratar de ignorarlo, todo tu salón o año podrían molestarte. Si les dices la verdad y lo aceptas, el chiste no les dará mucha gracia; pero si lo tratas de ocultar será ahí el punto del cual se agarren" - Me dijo que era una malísima idea, pero después de un rato de reflexión, insistirle y darle algunos ejemplos de compañeros de mi aula (incluyéndome sobre la partida de Gina), logró entenderlo y me dijo que tal vez lo haga así. Me preguntó con mucho cariño si esta semana me vería en los recesos o después de clases, aunque la respuesta no fue de su agrado.

La semana inició bastante tranquila, no sabía cómo quedó Estef con sus compañeros ni con sus amigas, dado que no las vimos desde que salimos de la fiesta. Las horas de clases normales me aburrieron, increíblemente me siento más entusiasmado por lo que aprenderé con las clases extra de los recesos y las de la tarde después del colegio; esto no debería tener sentido, porque son las mismas aulas y los mismos profesores, aunque las materias son más divertidas. Jamás pensé escribir que el colegio era divertido, debo estar madurando. En fin, durante un trabajo en grupo de las clases logré conversar con María, Katty y Mike. Me preguntaron cómo me fue en la fiesta, ignoré todo el problema con Estef y les conté sobre el mito y esas tonterías que habían inventado sobre mí. María se burló mucho y no podía creer lo que escuchaba; Mike, con mucha ironía, dijo que podía iniciar mi propio grupo político para postular a la presidencia del colegio. Katty se reía y agregaba más ideas burlonas. Pasaron Fernando y Ramiro para pedirnos prestado materiales, pero también preguntaron de qué tanto nos reíamos y les resumieron todo. Ramiro, con su mano en mi hombro, me dijo que lo pensara, pues podría hacer un ejército. Fernando se arrodilló y me pidió que convenciera al año de Estef, ya que estos dos quieren hacer destrozos en el colegio.

Después de ser ignorados y de mucha conversación negándome, Ramiro le dijo algo a Fernando y se fueron resignados. No sé nada de los últimos recesos, lo único que sé es aquello que les puedo preguntar a María, Katty, Mike, Fernando o Ramiro, aunque a estos dos últimos trato de evitarlos. Por su lado, Mike siempre se habla y se escribe con Érica, así que no recibo mucha idea de lo que ocurre a fuera. Cuando les quería preguntar a Katty y María cómo estuvo el receso, ambas me preguntaron si todo estaba bien con Estef, puesto que se le veía más tímida. No supe qué responderles y les dije que nos habíamos divertido (una verdad a medias). No les pude preguntar más y reiniciaron las clases. El martes fue muy similar, en casi todo, hasta en las insistentes ideas de Fernando y Ramiro. No me volví a ver con Estef ni los demás en los recesos, aunque ahora los profesores de los recesos y las tardes estaban contentos. Incluso una profesora que no veía desde los inicios de la secundaria se sorprendió de verme ahí, sin ser obligado a nada. A parte de eso, me pidió mandarle saludos a mis hermanos, dado que eran sus mellizos favoritos. Me preguntó si J.J. aún tocaba la guitarra o si Mitch aún tenía tiempo de escribir cuentos cortos. Todos fue afirmativo, aunque siempre me da vergüenza y algo de molestia que me usen como intermediario de mis hermanos.

El miércoles me salí un poco de control. Todo comenzó por un sueño en cual abrazaba y toqueteaba a Estef, aunque casi no lo recordaba bien sé que fue por mucho mucho tiempo. Desperté con mucha energía en los pantalones; pero, no había tiempo para nada, pues debía ir al colegio o llegaba tarde. En el trayecto traté de distraerme, pero, mientras más dirigía mi atención a lo que sea, más fantaseaba mi cabeza. Lo único que me generaba un poco de tranquilidad era pensar que todas las clases del día y principalmente hacer atletismo después de clases me ayudarían a relajarme y olvidarme. Al parecer fui muy optimista en las primeras horas de clases, pero hizo mucho calor y aumentó más al mediodía. Las chicas se sacudían las faldas y me costaba no mirar, pues sabía que varias lo estaban haciendo a propósito para molestarnos a todos los hombres en el aula. En el segundo receso, durante las clases extra del profesor Alonso, no me pude concentrar en la explicación y los problemas que había dejado para resolver me estaban causando más estrés. Lo peor fue pedirnos salir a la pizarra a realizar nuestros ejercicios y luego explicarlos al salón. El problema no se debía a que no entendía, sino por que el muñeco estaba de pie. Para mi suerte, cuando se acercaba mi turno, poco a poco me calmaba y tenía la respuesta de mis ejercicios. La últimas horas de clases no fueron de tanta tortura, pero casi siempre se me izaba la bandera.

Una vez acabadas la horas de clases, me dirigí al campo de futbol y, por un momento en el camino, miré el baño y se ocurrió que todo esto terminaría si... y justo me saludaron por la espalda Estef, Camila y Samanta. Me avergoncé mucho, pues supuse que sabían lo que pensaba; lo sé, es una tontería, pero es lo que sentí en ese momento. Volteé para verlas y cada una ya estaba con short y polo, por lo general se cambiaban antes de entrenar, pero como hacía calor fueron directamente así. Mi subconsciente me hizo reí y les dije que vayamos al campo, todo ello con la finalidad de no tener que verlas directamente. A la hora de los estiramientos, no dejé de verlas a las tres, mi ojos parecían imanes. Para no ser tan obvio, me traté de cansar más de lo normal apropósito. Luego, traté distraerme con Samanta y conversamos sobre el curso de arte, pues ella tenía una exhibición de algunas obras. Por mi lado, le conté la posibilidad de que nos encontremos en el taller, dado que la profesora quería nos juntáramos con su año. Estef quería acercarse también para conversar, pero la veía tan sexy que no podía mirarla directamente cuando hablábamos, lo importante era que me pidió ayuda para estudiar matemáticas con ella. Acepté y me pidió ir con ella hasta su casa una vez acabemos atletismo. Luego, noté algo curioso, Camila no se me acerca tanto como en los entrenamientos pasados. Supongo que se deberá a lo de la fiesta.

Pensé que se esforzaba por no acercárseme, pues algo habrán conversado todas después de cómo se puso Estef. Bueno, dejando eso de lado, el entrenamiento me agotó, esperamos a las amigas de Estef y nos fuimos de regreso en el bus escolar. Estaba tan agotado del ejercicio que aun cuando Irene estaba con una ropa muy ajustada y Estef pegada con todo su cuerpo sobre mí, no hubo ninguna protesta en mis pantalones... por lo menos al inicio. A la mitad del camino, mi cuerpo ya estaba descansado y me fijé en mis alrededores; qué buenas figuras tenían, terminé excitándome mucho. Me hice el que tenía calor, abrí toda la ventana y casi saco la cabeza, pero poco me faltaba para hacerlo. Todas las chicas se reían, pues no sabían por qué estaba actuando tan raro toda la tarde de entrenamiento. Les cambié el tema y poco a poco las amigas de Estef iban bajando en su respectivo paradero. Finalmente, nos quedamos Estef y yo a solas y cerca de su casa bajamos. En el camino, Teresa le envió un mensaje diciéndole que iba a casa de María. Se puso contenta y me dijo que vayamos a comprar tortas como la última vez o si prefería algo salado también. En ese momento pensé: "Eso es, tal vez la comida me alivie la mente. Debo pedir algo oloroso como orégano o cebolla para despejarme" - Fuimos a dos tiendas y compramos, en una tienda, empanadas y, en la otra, algunas torta y pie de limón. Conversamos con normalidad hasta su casa.

Al llegar, aún no estaba ninguno de sus papás, me ofreció agua y mi ojos no dejaban de seguirla mientras hacía todo el recorrido, siento que me vi como un psicópata. Miramos la televisión más de media hora y subimos a su habitación, pues debíamos avanzar en repasar y no terminar muy tarde. En su habitación, se sentó frente a la mesa donde siempre estudiamos y me pidió sentarme en la silla de su lado. Antes de hacerlo, le pregunté si no se iba a cambiar su ropa de deporte primero. Esa pregunta parece que le activó algo, pues protestó un poco lastimada: "¿Hoy, qué pasa contigo? Siento que estás muy distante. Estás estudiando casi todo los días, en el entrenamiento no me mirabas y ahora no te quieres sentar a mi lado. ¿Hice algo mal? ¿Estás molesto por lo de la fiesta? ¿Estoy oliendo mal?" - En retrospectiva era cierto, la estuve ignorando para no exaltarme y verme como un pervertido frente a todos. Le dije que no había hecho nada mal y lo de la fiesta no tenía nada que ver, me había divertido. Aún se le veía algo pensativa, se sentó en su cama y fui a su lado para conversar sobre cualquier cosa mientras le tomaba la mano. Después, mientras conversábamos y nos besábamos, estiró su polo y lo olió: "Entonces, no estoy oliendo mal, ¿verdad?" - Le repetí varias veces que no era así, le dije que olía bien, pues aún olía a su perfume. Me llamó mentiroso, la situación era embarazosa y me acerqué más a olerla. Me sentí como lo que traté de evitar todo el día, un asqueroso pervertido.

El mayor problema fue que su clásico olor me gusta mucho y no olía para nada mal ni a sudor, terminé excitándome otra vez y, como me estaba besando, me dejé llevar... La recosté en su cama suavemente con el peso de mi cuerpo, la besé con más intensidad, mientras ella también me correspondía con la misma energía, manoseé su pecho intentando mover su sujetador y con fuerza le baje su short que aún estaba un poco húmedo por el sudor de hacer atletismo. Con mi mano derecha, usé mis dedos para hurgar en sus partes y sus gemidos me estaban excitando más y más. Me estaba volviendo loco, quería sentir más de ella y me dieron muchas ganas de quitarme mi ropa, pero justo, cuando me estaba sacando el polo, en ese momento sonaron llaves en la puerta principal, se abrió y llegó su mamá. Me sentí muy frustrado, pero necesitaba detenerme. Mi mano derecha estaba un poco húmeda y tenía que lavarme; además, comencé a sudar un poco. Miré la carita roja de Estef, se le veía cansada, se levantó torpemente sin mirarme, se acomodó la ropa, lo mejor que podía, y fue hasta la escalera para saludar a su mamá que aún estaba en la cocina. Desde arriba, le mencionó que Teresa había salido y que yo estaba con ella, ayudándole a estudiar. Su mamá le preguntó si me ofrecía algo, pero Estef mencionó que más bien nosotros habíamos comprado algo. Le agradeció y dijo que siga estudiando conmigo. Retornó a la habitación y se sentó frente a la mesa mientras me miraba desde su silla y se arreglaba la ropa: "Ya veo por qué estabas raro. Te ayudaría, pero mi mamá está aquí, no sabemos si..." - Tenía una extraña sensación de vergüenza y emoción cuando dijo eso, pero el orgullo se me estaba encogiendo con todo lo que había pasado. Le pedí que no se preocupara, ya que simplemente estaba con mucho estrés acumulado por las últimas semana; además, del poco tiempo que tenía para salir y divertirme con mis amigos (y ya no hacía natación como antes), pues he estado estudiando más de lo normal este año.

Me reprochó el que estudiara tanto, después de conversar y de irme a lavarme en el baño, le dije que estudiemos lo que ella tenía. Sin embargo, en parte fue una mentira, ella quería conversar conmigo y saber por qué estaba tan raro en los últimos días, no tenía ninguna prueba o examen; en general, no tenía ninguna intención de estudiar. Para molestarla un poco, le dije que igual estudiaríamos, dado que su mamá estaba abajo y en algún momento aparecería por su habitación, como siempre hacía. Me puso su cara de aburrimiento y comenzamos a estudiar. Dicho y hecho, porque, después de un rato, su mamá apareció trayendo bebidas para ambos y nos dijo que bajáramos para poder comer todos juntos lo que habíamos traído. Antes de sentarme, la señora me agradeció mucho por ayudar a Estef en matemáticas, pues se fijó que aún no me había cambiado la ropa deportiva, dado que tiene el logo del colegio. De corazón, le dije que lo hacía con gusto y, mientras comíamos, hablamos del colegio hasta que llegó el papá de Estef con Teresa. Su papá me saludó amable, Teresa agregó su broma: "Ya parece que vives aquí, siempre te encuentro." - Todos reímos, pero sentí lo embarazoso de la situación, no me gusta esa sensación de estar mucho en casa ajena con todos los familiares. 

Terminamos de comer y me fui a recoger mis cosas en la habitación de Estef. Al tiempo que recogía, ella me abrazó por la espalda y me bromeó: "Me alegra que estés bien. Por cierto, tú si hueles mal, anda báñate cuando llegues." - Casi al instante me alejé de ella, porque no me gusta oler mal frente a los demás. Me dijo que solo era broma, pero aun así mantuve distancia; de la misma manera, lo había hecho porque sentir su cuerpo en mi espalda me estaba excitando. La besé en la mejilla y me fui. Al llegar a mi casa, descansé en mi cama un poco y, por recordando todo el día, terminé duro como pan de varios días.