18 jul 2026

Lo que no entendieron y lo inevitable

08 de Julio de 2007, Domingo

Mañana inician los exámenes y vaya manera de comenzar la semana. Es mediodía, está un poco nublado, tengo un ligero malestar en el cuerpo y la cabeza, ya que ayer nos reunimos con banda. No, no, primero en orden, sino me confundo con las fechas y no me siento tan bien por culpa del alcohol. Primero debe ser el "hallazgo" y luego ya contaré la reunión de ayer. Sí, ese es el orden correcto, aunque siento que no debería escribirlo por si Estef llegase a leer esto, fue raro y, en cierto modo, incómodo...

En el segundo receso del miércoles no entré a las clases extra y le avisé al profesor Alonso. Me preguntó qué había pasado, pero no podía contarle, pues no estaba seguro de qué iba a ocurrir si no iba. Me miró extrañado: "Sé que no haces tonterías, pero ten cuidado, no te vayas a perjudicar" - El aula se quedó muda al mirarlo, luego todas esas miradas fueron hacia mí y cuando salí, sin que el profesor pudiera vernos o escucharnos, algunos compañeros me siguieron y me preguntaron qué había sido eso. A lo que les pregunté a qué se referían. Aún incrédulos y con los ojos bien abiertos: "Eso, el profesor, por lo general no se preocupa por nada. Es la primera vez que escuchamos que le dice a un alumno que se cuide. ¿Cómo les has caído bien? ¿Es por tus hermanos?" - Les dije que él no conoció a mis hermanos y que, desde mi perspectiva, el profesor siempre había sido amable, me pareció raro que me detuvieron para preguntarme tonterías. Sin más qué agregar, me fui disparado a encontrarme con Fernando y Ramiro, pues me esperaron bajando las escaleras antes de ir al campo de futbol donde solían reunirse los chicos. Fuimos ligeramente apresurados y en el camino les pregunté cuáles eran las bromas, aunque prefirieron no decirme, dado que era algo malo y querían detenerlo. En fin, al final no encontramos a nadie y les pedí que vayamos al almacén, lugar donde había encontrado las gelatinas, aunque tampoco había nada. Esto último dejó a los dos más tranquilos y me volvieron a pedir disculpas invitándome algunos dulces, claro que acepté y nos fuimos.

Regresé al aula en silencio sin que la gran mayoría se percatara y comencé a repasar con todos los demás. Sin embargo, el profesor rompió mi entrada perfecta, me preguntó si había solucionado el problema y, un poco dudoso, le respondí que sí, tal vez. El aula comenzó a susurrar por cuál era el problema, pero, antes de que todo escale a más, el profesor puso orden y sacó a la pizarra a quienes habían terminado sus ejercicios y algunos olvidaron de qué se hablaba. Muy aparte de la clase extra, una vez acabadas todas las clases, debemos quedarnos a las clases de deporte como todos los miércoles. De camino al campo de futbol para esperar a Estef y los demás, sentí, no sé como explicarlo bien, una ¿adrenalina? y tenía ganas de ir al campo por si me encontraba con los compañeros de Esef. A la distancia, vi a los muchachos involucrados en la broma (me olvidé sus nombres) y que supuestamente me habían hecho caso al cancelar los planes de Fernando y Ramiro. En fin, me acerqué y por fortuna escuché los nombres: Raúl y Gabo o también Gabito. Les pregunté cómo estaban y contentos respondieron que todo bien, todo tranquilo, no había problemas, etc. Luego, discretamente les pregunté por lo de la última vez y en un inicio se desentendieron. Más insistente les pregunté si no había nada planeado; a lo que Raúl dijo que no y me guiñó el ojo... Ahí saltaron mis alarmas y les pedí que me dijeran toda la verdad, necesitaba saber.

Ellos muy extrañados me dijeron que habían seguido mis órdenes y les volví a preguntar a cuáles órdenes se referían. Trajeron mis palabras o, por lo menos, aquellas que habían entendido a su manera: "No hagan problemas, ¿de acuerdo?" (no estorben el plan, hagan según lo planeado) "No me metan en estos asuntos" (no quiero que se vea que estoy involucrado) No les hagan caso a Fernando o Ramiro (ustedes están a cargo del plan) - Me dijeron que me habían hecho caso en todo, que el plan seguía como debía y me volvieron a guiñar el ojos. ¿Cómo? ¿Qué clase de broma era esta? ¿Son estúpidos? ¿No me expliqué bien? Solo pude decir un pero muy débil y ellos respondieron que ese día iba a ocurrir una parte. Justo cuando quería hablarles, Estef me asustó saludándome por la espalda, lo que generó que algunos profesores nos vean y aceleren el inicio de las actividades. Nos separaron a todos en nuestras respectivas actividades y no pude hablar con ellos. Lo único rescatable es que le conté a Estef lo ocurrido, aunque me dijo que tal vez estaban bromeando conmigo. No me concentré casi nada hasta que terminó el entrenamiento, por un momento pensé en lo que dijo Estef, pero debía confirmarlo de alguna manera y ya luego podría estar tranquilo. Fui una vez más en busca de Raúl y Gabo, Estef me acompañó todo el camino, pero al final no los vimos por ningún lado. En ese momento, ella me pidió que vayamos a esperar el bus escolar, pues no había nada en el campo. No obstante, dudé qué podrían hacer y le pregunté para qué usarían los sobres de gelatina. Eso le generó duda y risa, porque me respondió como si fuera lo más obvio del mundo: para comerla como postre, ya que era muy fácil de preparar.

Eso último me lo dijo todo y los estúpidos de Fernando y Ramiro no me dijeron nada. Corrí muy rápido y Estef me siguió de lejos preguntándome a dónde iba, la respuesta era simple: a la piscina. No había duda, el ambiente olía a naranja azucarada y logré ver a ocho chicos del aula de Estef revolviendo la piscina grande con esas redes de los almacenes. Cuando me acerqué, la piscina ya tenía color naranja y les pregunté qué estaban haciendo, Estef llegó justo después de mí y, al acercarse a mi lado, se tapó la boca por la sorpresa. Con cara de satisfacción todos los muchachos dijeron que siguieron mis órdenes y que ya estaba hecho, pero la gelatina no iba a ponerse dura, pues el agua tenía cloro. Esto último era el menor de mis problemas, les pregunté qué más tenían planeado y me dijeron que faltaba poner gaseosa en los aspersores contra incendios. Los detuve a todos, muy molesto les pedí que se acercaran para explicarles todo lo sucedido y les grité, en ese momento no me controlé, creo que Estef también se asustó. Sí noté el arrepentimiento en sus caras y, minutos después de calmarme, me agarró un poco ansiedad y rápidamente les pedí ideas para arreglar todo. Por fortuna, varios pertenecían a la selección del colegio y tenían la llave para el almacén de limpieza, puesto que, como me explicaron, a veces utilizaban la piscina y el personal del colegio no estaba algunos días feriados que ellos iban, por lo que el profesor les dijo que tenían en hacerse cargo.

Les dije que drenaran el agua, sacaran algunos trapeadores o escobas de donde sea y cualquier producto de limpieza. Como si fuera hormigas orquestándose para la guerra, fueron corriendo muy rápido y a la misma velocidad volvieron. El drenado del agua demoró menos de lo pensé. Después de eso, un par de ellos apareció y trajeron escobas de barrer, escobillones; los otros trajeron detergente de ropa (ni idea de dónde), cloro de los almacenes y hasta lavavajillas líquido, muy probablemente de la cafetería. Como se hacía tarde, todos se pusieron su traje de baño y comenzaron limpiar como sea. Les iba a ayudar, pues me estaba quitando mis zapatillas, pero todos me pidieron que no lo haga, pues asumían la responsabilidad. Estaba a punto de hacerles caso, pero igual fui a ayudarlos, pues me sentí mal después de gritarles y principalmente por no asegurarme de que la "broma" no ocurrieran. Estef también quería, pero estaba muy resbaloso y le dije que no entrara a la piscina, al punto de que todos nos caímos cómo mínimo una vez; sin embargo, nos ayudó con la manguera y les disparó agua a todos, menos a mí que aún traía mi ropa de deporte. No negaré que, a pesar de estar en la situación de apuro y miedo por el color naranja de todas partes, nos divertimos con la limpieza.

Justo cuando no quedaban rastros el color naranja, aparecieron un encargado de limpieza y un profesor para, por un lado, preguntarnos por qué habíamos drenado la piscina y, por otro lado, para avisarnos que el bus escolar estaba por salir en poco minutos. Lo primero, lo chicos mintieron mencionando que a la piscina ya le tocaba su limpieza, desde su perspectiva. El señor de limpieza se veía satisfecho y contento, pues ya no tendría que hacer la limpieza y nos agradeció a todos, pero nos pidió irnos por que se hacía tarde. Todos se cambiaron la ropa muy rápido y, cuando escapamos de la vista de esos dos, los muchachos me abrazaron, me agradecieron y se disculparon por las tonterías. Por mi parte también me volví a disculpar con ellos por los gritos, nos fuimos hacia el bus y nos encontramos con las amigas de Estef que nos preguntaron qué tanto estábamos haciendo. En el trayecto conversamos un rato, después los muchachos y yo nos quedamos dormidos a mitad del camino por el cansancio y me golpeé la cabeza contra la ventana, lo que generó que sus amigas se rieran. Estef se preocupó y me sobó la frente, lo que me relajó bastante y volvió a entrar sueño. Cuando bajamos para ir a su casa, me sentía muy cansado, todo el estrés había salido de mi cuerpo y tenía mucho sueño. No obstante, ella me sugirió que comamos algo en una tienda cercana, dado que no había comido bien ese día por los nervios. Un sandwich de pollo y un jugo de caja saber durazno comimos cada uno. Me despertó un poco y después de eso la dejé en su casa.

Todo eso terminó bien, pero el día de ayer surgió el verdadero problema, no al inicio claro. El viernes, después del primer receso, Katty y María me preguntaron si iba a tocar el sábado en tarde con la banda. Se notaba que querían reunirse y ellas eran la enviadas a preguntar. Sentí cierta energía en sus voces que me recordó a cierta reunión, ignoré eso, dado que no estaría Estef, y les dije que sí, pues la banda tocaba la otra semana en la clausura y necesitábamos practicar más. Se alegraron y mandaron el mensaje a los demás, a excepción de Estef, que sí quería ir, pero estaba bastante resfriada y Teresa no iba a permitir que vaya mal y con la posibilidad de que todos nos enfermemos. Me sentí un poco culpable, pues en toda la semana, desde el domingo, ella me estuvo acompañando a varias partes, tal vez se había enfermado por mi culpa... Bueno, una vez planeado el ensayo en mi casa, el día de ayer, una vez que salí de la academia, me dirigí rápidamente a mi casa. Llegué casi a la siete y media y, con solo unos minutos de diferencia, todos llegaron con papitas, gaseosa, galletas, dulces y, como no podía faltar con Fernando y Ramiro, alcohol escondido en las mochilas, ¿de dónde lo sacan? La práctica estuvo bien, Crístofer tiene más confianza y le sale bien cada canción que le dijimos; Akira, siempre sonó bien con su bajo, nada que agregar; Fernando, siempre muy enérgico y con buen ritmo; y, por último, Nicolás y yo estábamos más sincronizados con la guitarras, cada uno entra en su tiempo. Puede decirse que todos estamos más en sintonía, antes estábamos bien, pero ahora estamos muchísimo mejor.

Lo inevitable que debo contar: una vez terminamos de tocar, Teresa conectó su mp3 a la radio y comenzó "verdad o reto" mientras tomábamos y comíamos. No negaré que muchas veces logré escaparme con la excusa de traer un plato, un vaso o lo que fuera de la cocina. El problema fue que las chicas, querían marear un poquito a Akira para sacarle información de nuestra infancia, otra vez lo intentaron. No recuerdo bien, pero a mí también me marearon un poco con cerveza, dado que no me dejaban elegir "verdad", todos querían que haga un reto y generalmente eran asquerosos: como lamer partes sucias de la puerta, por eso preferí la cerveza. Las horas pasaban, bailamos, jugamos más y, aunque parecía que había pasado mucho tiempo, supongo que el alcohol nos alteró la percepción, recién eran las diez de la noche y varios estaban por irse. Mientras conversaba en el sofá, Akira apareció de la nada con su celular en la mano y me lo pasó: "¿Hola, Luis?" - Era su mamá, ¿Qué pasó? ¿ Le dijo que estamos tomando? - La señora continuó: "Hola hijito, disculpa las molestia, pero ni mi esposo, ni yo estamos en casa y vamos a llegar muy tarde, pues hemos tenido una reunión y Kiarita está lejos con ustedes. ¿Crees que Kiara pueda quedarse en tu casa? Ya se ha quedado antes cuando eran chiquitos, ¿podrías hacerme ese favor?" - Por un instante, no supe qué responderle, mis ojos se abrieron de la sorpresa, todos se rieron, porque no sabían qué me decían. Le pregunté si ya lo consultó con mis papás y me dijo que ya los había llamado, por eso me estaba avisando y me pedía de favor que la cuidara. Me agradeció, también le dije lo mismo y nos despedimos.

No negaré que estuve un poco nervioso y el mareo no ayudaba, pero me tranquilicé y recordé que nadie de su familia la vería mareada, pero de todas maneras debía quitarla de ese estado y me fui a la cocina por agua y algo para comer. Akira me siguió un poco triste, me sujetó del antebrazo y me dijo que tenía sueño. Tomó un vaso completo de agua, pues se lo pedí y le dije que vayamos al cuarto de invitados del segundo piso para que pudiera descansar. Mientras subíamos, todos en la sala nos estaban molestando. Me detuve en el descanso de la escalera y le dije que esperara un segundo, pues tenía que hablar con los más cuerdos y sobrios en ese estado de necesidad: Teresa, Katty, Crístofer y Ronald. No Rosalina, ni Mike, ni María, pues, a pesar de mi confianza en ellos, estaban muy mareados también, creo que mezclaron mucho vino y algo más. Les pedí que me ayudaran a despedir a la gente mientras ayudaba a Kiara, pues tenía miedo de que se lastimara. Volví con Akira, me sujetó la mano y en el trayecto a la habitación comenzamos a conversar sobre las clases, sus clases de natación y me preguntó por qué ya no nadaba, aunque era una pregunta rara. Su voz sonaba más aguda de lo normal, me recordó un poco a cuando éramos pequeños. Ya en la habitación, nos sentamos en la cama, miró los alrededores y notó algunos juguetes que habían ahí guardados, se levantó hacia ellos y comenzó a recodar varias cosas que me había olvidado por completo. Me levanté hacia ella y le dije que se acostara para que descansara, pues necesitaba ir con los demás para ayudarles a limpiar.

Sin embargo, antes de poder hacer algo de eso, me abrazó: "No te vayas, no me dejes solita" - Le pedí que se calmara, pues no me iba por mucho tiempo y le expliqué cómo el mareo es lo que la estaba poniendo asustadiza. Pensé que eso la iba a relajar, pero continuó: "No lo entiendes... (comenzó a llorar y me miró sin desviar la mirada) Aún no lo entiendes. Me duele, aunque diga que no, me duele" - Muy inocente por mi mareo, le pregunté si se había golpeado mientras revisaba sus brazos o cara. Siguió en tono triste: "Y sigues sin entender, eres muy estúpido y tarado, y... aún así... eres muy lindo y eso me sigue gustando de ti. (después de dos o tres segundos de silencio y con la voz un poco alta) Aún me gustas, me sigues gustando, me gusta que toquemos juntos en la banda, me gusta que me tomes de la mano y me duele que estés con mi amiga. Me hago la fuerte, pero sigue doliendo... (me quedé congelado por lo que decía) Ese día en la playa, sí te besé a propósito y esperaba que nadie lo viera, pero ya viste cómo se puso Tefy en la fiesta." - No sabía qué decirle, pasaron unos minutos mientras se secaba las lágrimas y la nariz y más calmada le pedí que se eche a descansar. 

Lo hizo y justo en ese momento Katty me asustó desde la puerta, ya que salió de la nada y me preguntó cómo estaba Kiara. Le dije que estaba mejor y me comentó que todos ya se habían ido; luego, con expresión de escuchar algo, me preguntó si quería que se quedara un rato para hacernos compañía. Estuve un poco confundido, pero ella misma se adelantó y me dijo que estaría un rato más mirando televisión en el primer piso hasta que su papá venga a recogerla, que cualquier cosa le avisase. Le agradecí y cuando ella bajó las escaleras, Akira volteó más calmada a verme y me pidió que la acompañe echándome a su lado. Le dije que no podía y no pude inventar nada por el mareo. Me insistió mucho hasta que lo hice. Me quedé mirando el techo y, cuando me hablaba, la miraba de reojo, pues no quería nuestras caras estuvieran mirándose desde tan cerca. Luego de ello, me pidió que la abrace hasta que se durmiera, dado que, en sus palabras, no estaba haciendo nada malo, solo consolando a una amiga. Dudé mucho más y, después de todo lo que me dijo, hasta creo que tuve miedo, lo que no tiene sentido o tal vez sí, no estoy seguro. No recuerdo bien si lo hice o no, pero lo más probable es que no. Sin embargo, sí recuerdo que estaba muy cansado y también terminé dormido, imaginando que Akira me despertaba con una ropa provocativa, un cuerpo diferente y de una forma curiosa... 

En fin, hoy desperté a las ocho, solo en la habitación, y estuve muy confundido pensando si realmente ocurrió eso de anoche. Sin embargo, cuando bajé a desayunar, mi mamá estaba entre dubitativa, indignada y riéndose, cuando cruzamos miradas me preguntó: "¿Cómo dormiste?" - Le dije que aún estaba cansado y ella continuó: "Anoche, a lo que llegamos, tú y Kiarita estaban durmiendo como cuando eran pequeñitos: tú le dabas la espalda y ella te abrazaba (se rio). No los desperté, porque la escuché llorando entre dormida, así que imagino que la acompañabas, por un momento pensé que engañabas a tu novia." - Escuchar eso de mi mamá me dio a entender que sí pasó y me puse nervioso. Mi mamá agregó: "Está bien que la acompañes, se conocen desde hace mucho, pero tampoco traten de hacerlo seguido, ya son grandes y los pueden malinterpretar... (le di la razón) A parte de eso, cuando le pregunté por qué estaba triste, ella me contó que era por un chico del colegio que la rechazó... Disculpa que lo diga, pero ese chico es muy estúpido. Ella es muy buena chica y muy bonita, ¿Cómo va a rechazarla? ¿Conoces al chico?" - Le dije que no sabía nada, le pregunté dónde estaba y mencionó que mi papá la llevó a su casa, pues, cuando ella se había despertado, le pidió de favor. Después de toda esa información, con vergüenza, dolor de cabeza y nervios, decidí escribir. Intentaré ocultar mejor mi diario por si viene Estef y ahora no sé qué le diré a Akira si nos vemos, ¿la vuelvo a llamar Kiara o le incomodará...?

11 jul 2026

Primero los insoportables y luego enfrentamos el pasado juntos

03 de Julio de 2007, Martes

Un fin de semana sin novedades en la academia, a excepción de Érica. Al parecer, Mike y Érica han discutido por ¿mi culpa? La verdad, no sé qué tengo que ver con sus problemas. Simplemente, mi mamá les dijo dónde estuve y la "reunión" la negué por una semana seguida, no tengo nada que ver con las ideas que hayan tenido o les hayan metido a los demás. Bueno, por mi parte, me imagino que se debía a eso. El sábado, durante el receso de las primeras horas de la academia, Mike se juntó con nosotros (Fernando, Nicolás, Ricky, Robin y conmigo) en una de las mesas de la cafetería. Nos pareció raro, al punto que, cuando se acercó, Ricky, sin pelos en la lengua, le dijo algo como: "Ey ey, ¿Qué haces aquí mariquita?¿Donde está dueña, se perdió?" - No negaré que nos incomodó el comentario, pero también contuvimos las risas, pues nos cae mal Érica. Por su lado, sin demostrar mucha emoción, Mike lo negó y, antes de que pudiera continuar, Ricky comenzó a realizar ruidos de teléfono, se sacó la zapatilla y actuó como si recibiera una llamada: "¿Bueno, hola, Aló? Sí, está aquí (extendió su mano con la zapatilla hacia Mike) Creo que es ella, ya le dije que estás aquí, contesta." - La verdad fue una excelente broma y metáfora de estar "dominado". No aguantamos la risa, incluso Mike se reía mientras le tiraba la zapatilla al piso, me atrevería a decir que las mesas aledañas se ganaron con la broma y también se burlaron.

Mike un poco más contento nos explicó que habían discutido, pues ella quería su capricho: hacer una fiesta en mi casa y demostrarle a sus amigos "populares" que la pasaba bien con nosotros. Es decir, era más una demostración de algo que no llegué a entender, pero la conclusión era de aumentar su ego y su posible prestigio frente a sus amigos, quería usarnos para algo. Pero ¿quedó mal? No sé, me pareció una razón muy estúpida, ni siquiera Mike apoyó semejante pataleta, parece que hasta nos defendió. Así que, por lo que nos dio a entender, su relación estaba o está en un momento muy incómodo y tal vez no se van a ver un tiempo. Sinceramente, es fue buena noticia para mí, lo lamento por Mike, pero la chica habla estupideces insoportables para mí. Esto siempre me da risa: cuando estábamos hablando, la vimos y la saludamos desde lejos; ella no nos miró, nos ignoró, compro algo y se fue a su aula supongo. Tratamos de alejarnos un poco del tema para que Mike se relaje y conversamos sobre los profesores, los compañeros raros de nuestras aulas, sobre lo cerca que estaban los exámenes de ingreso, etc. Creo que no me había ido con una cara sonriente al aula desde el primer día de clases; luego, me enteré que Ricky estaría en la academia y nunca más volví a sonreír. 

A la hora de la salida, sentía cierta tranquilidad, dado que Érica se alejaría un tiempo. Contento me fui a la banca de siempre donde estaban Estef y sus amigas; sin embargo, a unas cuantas bancas de la entrada, estaban los "populares", me saludaron de lejos cuando me vieron saludando a Estef y me pidieron acercarme a ellos. Ahí me saludaron tímidamente Diego y Andrea, los otros tres sufrieron levantando sus manos, eran seis en total. Mauricio me preguntó cómo me iba en la academia; con Estef, me preguntó por sus amigas, ya que eran bonitas, y varias cosas irrelevantes para ganar tiempo. El punto: se encontraban ahí, porque querían ayudarles a Érica y Mike con su relación. Son unos entrometidos de mierda, se me pasó por la cabeza. Además, querían que les ayudara, dado que indirectamente me estaban culpando de aquella discusión. Un poco molesto, aunque lo traté de ocultar con risas, les dije que yo no tenía nada que ver, ya que, si se traba de la fiesta, todos tenían muy claro que lo negué varias veces toda la semana, los miré a todos y nerviosos estaban entre sí y no. Mi enojo estaba subiendo poco a poco, pero aún conservaba una sonrisa en el rostro. No sé si por fortuna o para peor, llegó Érica y detrás, lejos de ella, estaban mis amigos, por lo que llamaron solo a Mike.

Aunque no hayan sido llamados, mis amigos también se acercaron. Ricky los intimidó un poco; Fernando también les generaba una mezcla de miedo y confianza. Con mis amigos al lado, les genero incomodidad al saludarse entre todos, no negaré que lo disfruté. Todos conversamos un poco y, cuando surgió el tema de la fiesta, Ricky dijo que nunca había sido invitado. Una vez más les repetí a todos y, por suerte, fui secundo con Nicolás, Diego y Andrea, que no hubo tal fiesta, solo un rumor que se extendió mal. Me dio risa la intervención de Diego y Andrea, pues parece que solo habían hablado para que nos vayamos rápido. Ricky estaba dudando, no sabía exactamente qué pasaba, le dije que no se preocupara que la próxima todos iban a estar enterados. Luego de ello, Estef estaba sola, me llamó de lejos y me despedí de todos, pues suponía que ya todo había quedado claro. Mientras me iba, pensé que Ricky había perdido la oportunidad de hablar con la amigas de Estef, aunque ellas tampoco tienen ganas de hablarle y por eso se van cuando lo ven. Al tomarle de la mano para irnos, ella me preguntó si todo estaba bien. Más contento que cuando salí le dije que le explicaba de camino al cine. Ya en el trayecto le conté todo; por lo tanto, podría concluirse que no tengo responsabilidad de nada, aunque aún tengo una pequeña duda. 

A parte de eso, me preguntó si ya volvía hablarme con Fernando. Le conté que sí, al inicio del receso en la academia, me había pedido perdón por molestarse conmigo; además, dijo que no estaba bien hacer un plan a mi nombre, pues mi nota de conducta me podía perjudicar para la universidad. Sin embargo, me comentó que aún parecía que algunos muchachos del año de Estef, aún tienen la idea de seguir y él no sabe por qué. Me avisó y me pidió que le acompañara para verificar. Ella no sabía qué decirme, pues suponía que sus compañeros me habían hecho caso, por el aprecio que me tienen. Después de un rato, en camino al cine, ella me estuvo contando que iba a reunirse con su grupo de teatro en las semanas libres de mitad de año y me preguntó si quería acompañarla, dado que les había caído bien. Iba a decir que no, pero recordé que un chico iba tras ella y le dije que lo pensaría, aunque era un discreto sí. Se alegró bastante y, a parte ello, me hizo recordar que debía acompañarla a la fiesta de su amiga. Le pregunté cuál y me hizo recordar que más o menos le había prometido a Marlon tocar en la fiesta, dado que estaba con la cumpleañera. Francamente me había olvidado, habían pasado varias cosas y últimamente siento que los estudios ocupan gran parte en mi cabeza y de mi atención. Ahora viene algo que al parecer lo notó y no sé hasta que punto sabía o no, pero habló como si supiera o le contaron o intentaba que hablara... No lo sé.

"Te he notado muy abrumado, distraído estos últimos días. ¿Estás comiendo bien, duermes bien? ¿Es por lo estudios o tal vez estás pensando en... ya sabes." - Disimulé lo mejor que pude y la miré sin entender lo último que dijo, preguntándole a qué se refería. Sin desviar su mirada, continuó preguntándome, pero sentí que cambió de tema: "Ya sabes, ¿nervios por la actuación o tal vez la gran broma de tus amigos?" - Seguí el juego de esas preguntas y contesté que todo estaba bien, pues pronto iba a tocar con mis amigos y trataría de saber qué pasaba con esa supuesta broma. No lo sé, tal vez estaba un poco paranoico y sobrepensé las cosas, dado que ella suspiró ligeramente y me dijo que estaba preocupada por mí. Mencionó que, el día de la presentación de su obra, me veía un poco mal, aunque decidió no preguntarme y siguió con la reunión de sus amigos del teatro, consideró que estaba cansado por estudiar. Me excusé con esa idea y me siguió contando su perspectiva: "El día que nos reunimos a estudiar, también te veías mal y fue antes de que recibieras la llamada de tu mamá... Por eso quería saber si..." - Mi cabeza era un lío otra vez, me dolió un poco el pecho y me puse ligeramente triste por mentirle. Sin embargo, muy rápido reflexioné si debía seguir mintiéndole y fingir que no pasaba nada o decirle la verdad y tal vez verla triste. 

Aún tomados de la mano, caminamos más lento y me miraba preocupada esperando mi respuesta. Estaba triste y nervioso: "Te voy a decir la verdad... El día de la obra estuve mal, en eso tienes toda la razón" - Ella dijo lo sabía, pues se nota que reconoce bastante bien mis gestos. Continué: "Ese día pasé por la casa de Gina y..." - Me interrumpió con gran preocupación en su rostro y voz entrecortada: "La viste, ¿cierto? Ella volvió..." - La miré extrañado: "No, nada de eso. Vi a su mamá con bolsas de compras y a sus abuelos en la casa... Tuve mucho miedo. No sabía cómo reaccionar y... Perdóname, por no decirte nada." - El miedo y preocupación habían desaparecido de su rostro, parecía aliviada: "¿Eso es todo? Creí que la habías visto. Ah ya, solo era su mamá." - Parecía que se lo había tomado muy bien, lo único que me preguntó fue si había vuelto a pasar por ahí para confirmar si ella estaba. Le dije la verdad y le conté que la casa parecía no tener vida; agregué que tal vez vi mal y me confundí de personas. Ella se burló un poco y me pidió que descansara más durante la semana, tal vez estaba alucinando; me dijo todo ello mientras me abrazaba del cuello y apoyaba con todo su peso. "Estaba preocupada de que... Por un momento pensé que te habías reencontrado con ella y...pues... que me me habías engañado." - Me dijo con voz baja y triste, mientras ocultaba su cara mi pecho.

Muy arrepentido y, mientras nos abrazábamos con fuerza, le expliqué: "Oye, sé que no tengo excusa. Pero, créeme que te quiero mucho. De verdad no pienso engañarte. Solo... Tengo miedo, me duele mucho el pecho y la cabeza cuando ese tema aparece. Aún no sé si lo superé, aunque no lo parece por mis síntomas." - Llena de confianza me prepuso ir al día siguiente a la casa de Gina, después de mis clases en la academia. Dudé mucho, le pregunté si eso no le incomodaba y me respondió que sí, era muy obvio, pero me quiere mucho y quería ayudarme a superar mis problemas, agregó que una pareja no solo está junta para los besos, sino también para afrontar los problemas juntos. Sentí que lo había escuchado antes. Entonces, al día siguiente, era un domingo bastante soleado y caluroso, tuve clases con normalidad; sin embargo, se suspendieron las últimas horas de clases y salí alrededor de la cinco. Le mandé un mensaje y nos encontramos en el parque cercano. Estuve nervioso esperándola, di muchas vueltas a mi alrededor, dado que siempre iba con Gina a ese parque y noté la banca en la que siempre solíamos estar. Unos minutos después llegó Estef, se reía por que me veía sospechoso, como si mirara a la gente nervioso, me saludó con un beso y me preguntó si estaba listo. Cuando me relajé para que no vea así, me tomó la mano y partimos hacia esa casa. 

Estuvimos andado como un par de tontos de un lado a otro, algunas veces ella me empujaba con el cuerpo para avanzar más rápido y otras veces se ponía delante de mí para ralentizarme, se reía tratando de alegrarme y que mi humor mejorara, y sí funcionaba. Pasaba el tiempo, pero no había luz en la casa, no había nadie. Como estuvimos caminando casi una hora seguida, nos sentamos en el pequeño jardín de una casa que cruzaba la calle a mirar la casa por si alguien entraba o pasaba. No sentamos pegados, conversamos, reímos, nos tomamos de la mano, ella descansó en mi hombro, dado que se cansó de arrastrarme de un lado al otro. Todo ello me generó bastante tranquilidad, me sentía y me siento bastante feliz de tener a alguien tan increíble a mi lado. A pesar de ser pequeña, es bastante valiente, muy enérgica,  comprensiva y decidida, me hace sentir muy culpable cuando pienso en Gina... En fin, ya se había dormido veinte minutos, así que decidí despertarla, pues estaba oscureciendo y no quería aburrirla más en un lugar como ese. Me dio risa, pues la desperté suavemente y muy somnolienta me dijo que no estaba dormida. Para despertarla le invité a comer antes de dejarla en su casa, dado que se hacía tarde y al día siguiente teníamos clases. Estuve muy relajado que nada hubiera pasado y ella estaba muy contenta, no sé si por lo mismo, pero no dejó de hablar mientras comíamos y hasta que la dejé en su casa.

Llegado el lunes, mis amigos estaban algo indignados conmigo, pues les había dicho o ¿prometido? una reunión en mi casa el fin de semana, pero pasaron cositas y no sabía cómo explicarles. En ese sentido, antes de que pudieran molestarme, les dije que nos reuniéramos en mi casa a practicar con la banda. Todos estuvieron de acuerdo y así transcurrió mi tarde del lunes, entre risas, bromas, ligeras discusiones por no estar sincronizados, etc. No me quedé a estudiar en la tarde, ya que la otra semana era la clausura y debíamos practicar para la presentación, no le dije nada a mi tutor, pero es probable que lo sepan mis profesores. Hoy también fue igual, practicamos y vinieron a mi casa los que quisieron. Ahora sí voy a descansar, mañana hay entrenamiento de atletismo y ya el jueves y viernes me vuelvo a quedar a estudiar en las tardes.

6 jun 2026

Esa casa, los idiotas, el confort y los celos

30 de Junio de 2007, Sábado

Por fortuna no tuve ningún sueño acerca de Gina ni al día siguiente ni en toda la semana. Dormí bien; sin embargo, el único inconveniente fue el despertar de la semana pasada. Tenía miedo, no miré mi teléfono, por lo menos hasta el medio día, por si algún mensaje de ella me llegaba. No quería incomodar a mi mamá, ya me había escuchado cuando ella se fue, tampoco quería que piense que soy un idiota que deja a su chica a la menor oportunidad. Me lo guardé y preferí olvidarlo, dado que tal vez no había visto a la mamá de Gina, era otra persona que se parecía. Eso es, no era posible, me repetí varias veces. Miré televisión, pues ya no tengo tareas para el fin de semana; no obstante, no me distraía la suficiente. Caminé por la cocina, la sala, la entrada, los cuartos del segundo piso, el jardín e incluso me construí un circuito imaginario por el cual pasé varias veces. A pesar de eso, seguía muy inquieto y era obvio que no podría ni mirar mis apuntes, no tenía la concentración ni las ganas suficientes para estudiar o repasar. Fui a buscar a Tom, lo encontré durmiendo debajo de las rosas, ya que había sombra y suficiente calor. Salió contento al verme, se estiró y busqué el carrete de donde siempre saco un poco de cordel para jugar con él. No jugaba con él desde hace mucho, ya que, después de un buen rato, se notaba cansado y se fue a echarse por el jardín y yo terminé sudado, por lo que debía bañarme antes de ir a la academia.

Mientras me bañaba, volví a recordar el día de ayer de camino a la parada del bus como si fuera una cinta, de atrás hacia adelante, una y otra vez, como si algo fuera a cambiar o si me hubiera perdido un detalle. Me cambié y, cuando estaba por tomar mis cosas, sonó el teléfono. Con la mente hecha un lío, dudé, me senté en mi cama, miré el teléfono desde lejos y esperé a que dejara de sonar. Me arme de valor y lentamente estiré mano para ver quién era: una llamada perdida de Estef. ¿Tan estúpido podía ser? La llamé de vuelta y le expliqué que me estuve bañando. Me dijo que no había problemas, la llamada se debía a que olvidó decirme qué temas tenía que llevar conmigo para enseñarles. No entendí la pregunta : "¿Hoy, hay algo?" - Se rio pensando si era una broma: "Pues sí, hoy nos ibas a enseñar matemática y química." - Un poco dudoso le dije que tenía clases en la academia. A lo que ella respondió más extrañada: "¿Qué?, pero si, hace como una semana, nos dijiste que no tenías clases hoy." - Rápidamente bajé hasta la cocina para revisar el calendario. Era verdad, me había olvidado por completo que no tenía clases en la academia, lo único en mi cabeza era el día anterior; le pedí disculpas y le pregunté si Teresa también estaría ahí.

Seguro pensó que estuve cansado o que no dormí bien, pues no me preguntó por el olvido. Me pidió: "No exageres estudiando, también tienes que descansar bien y... ya en un ratito nos vamos a ver." -  Eso me dio un impulso de energía, ya que entendí su tono de voz, y le mencioné: "Pero, las demás van a estar ahí, no creo que haya tiempo de estar juntos." - A lo que respondió: "Siempre hay tiempo, sino lo buscamos. Tal vez cuando vayan a comer..." - Me animó muchísimo, le dije que la vería más tarde y nos despedimos. Después de eso, mis papás no iban a llegar a comer, pero ya estaba hecho el almuerzo, mi abuela terminó de prepararlo; así que, almorcé con mis abuelos que ya estaban por la casa, habían regresado de viaje, ya que, después de mi cumpleaños, se fueron de paseo, como ellos lo llaman. En fin, aún tenía tiempo y siento que me he vuelto más aburrido, pues, en lugar de jugar en mi computadora como antes, decidí leer alguna revista, ver la televisión o incluso revisar lo hecho en el colegio. Cuando llegó la hora aproximada, me arreglé, me despedí de mis abuelos y salí. Sin embargo, a la mitad del camino, tenía muchas ganas de pasar por la casa de Gina, solo para verificar si había alguien o no. Sin pensarlo mucho, lo hice, caminé muy lento, como si esperara que alguien me vea; aun así, no parecía haber vida en esa casa, todo estaba apagado y las cortinas bloqueaban las ventanas.

A unos cuantos metros de haber pasado la casa me sorprendió Teresa, me saludó y me preguntó por qué tan pensativo. Intenté hacerme el chistoso, incluso inventé excusas para eliminar sospechas; pero, no funcionó, dado que rápidamente me interrumpió: "Volviste a pasar por su casa, ¿verdad?" - Aún con intención de desorientarla le contesté: "¿De qué casa? Si vengo de la mía." - Me respondió decepcionada: "Sé que te estás haciendo el tonto. Se nota en tu cara que quieres ocultarlo, solo sé sincero conmigo" - No podía ocultarlo y nervioso le mencioné que sí había pasado por ahí. Suspiró, me habló de que debía superarlo, que me concentrara y me pidió de favor que cumpla lo que me dijo el otro día. Más consciente le dije que tenía razón; sin embargo, cuando fuimos caminando a su casa para estudiar con las chicas, me preguntó: "¿Y... al final estuvo ahí? ¿La viste?" - No había nadie, le respondí. No giró la cabeza mientras hablábamos de Gina, pero volvió a mirarme cuando le pregunté sobre matemáticas y de ayudar a las chicas. Supongo que estaba y está molesta conmigo, pues, imagino desde su perspectiva, parece que no me importara Estef; pero, eso no es verdad, sigo queriendo a Estef, es solo que quiero saber por qué se fue, por qué mintió, quiero pasar página, es muy sencillo y no pido mucho.

Bueno, llegamos y estudiamos bastante bien. Las chicas estaban muy animadas, casi no se distrajeron y conversaban lo necesario para subir los ánimos con algún chiste. Sin embargo, a la mitad, alrededor las seis y media, sonó mi celular y las chicas me molestaron por no tenerlo en vibración o silencio. Estef miro de reojo mi teléfono y me preguntó quién era. Me pareció raro, pues era mi mamá quien me llamó y, en caso de no saber dónde estoy, mis abuelos suelen avisarle cuando no estoy. Salí de la habitación de Estef y contesté. Mi mamá sonaba un poco preocupada: "Hijo, ¿dónde estás? (le contesté). Ya, por que aquí en la puerta, dicen ellos, están tus compañeros del colegio y que les has dicho que iban a estudiar en la casa. ¿Eso es verdad?" - Me agarró de sorpresa, pues, las tonterías que durante una semana negué, no les importó mi respuesta, querían ir a mi casa para hacer una fiesta a como dé lugar. Le dije que vaya lejos de la puerta donde no la puedan oír y, lo mejor y más resumido posible, le conté lo ocurrido y por qué estaban ellos ahí. Mi mamá sonó un poco indignada y dijo: "Ah ya, con razón, justamente eso parece, porque tienen gaseosas, papitas, varias cosas han traído. (me puse un poco nervioso) Ya no te preocupes, yo me encargo, igual estás estudiando con tu enamorada" - Le dije que sí y se despidió, su voz sonaba con mucha convicción de lo que iba hacer.

Regresé atontado con las chicas y me preguntaron qué había pasado. Miré a Teresa y le conté que los del colegio estaba en la puerta de mi casa, sentí que ella me iba a entender más. Efectivamente, ella también se indignó y se puso nerviosa, dado que toda la situación era muy incómoda. Camila y Nadia solo agregaron que nuestros compañeros eran unos estúpidos desconsiderados. Teresa, por su lado, les explicó que solo lo eran los "populares", no todos nuestros compañeros eran idiotas. Después de conversar sobre ese tema por casi media hora más, continuamos avanzando y Estef acercaba más su cuerpo contra el mío con la excusa de preguntarme cómo resolver los ejercicios. Sé que Teresa y las demás lo notaban y nos miraban con risitas camufladas. Hasta que alrededor de las nueve logramos terminar de estudiar. Estuve cansado, me eché en la cama de Estef y las demás querían comer lo que Teresa había comprado, puesto que esta vez, por el chisme de mi llamada, no pudimos comer mientras avanzábamos. Todas siguieron a Teresa y les dije que bajaba en un segundo mientras descansaba. Al parecer Estef se escapó por que iba detrás de todas, escuché unas rápidas pisadas y, cuando logré verla entrar al cuarto, se lanzó encima de mí.

Solo pudimos besarnos y abrazarnos por unos segundos, ya que Teresa apareció, lo que provocó que Estef saltara a mi lado derecho y yo me senté rápido, como si no estuviera haciendo nada, aunque era obvio que nos vio. Ella se quejó: "Qué rayos les pasa? Solo nos fuimos por momento y ya están así" - Estef también se quejó y le preguntó por qué había vuelto tan rápido. A lo que Teresa le respondió que había vuelto por su celular y a preguntarme qué me gustaría comer. Por mi cabeza pasó como chiste: "Pues creo que ya más o menos sabes la respuesta" - Con vergüenza nos llamó a comer con las demás, fuimos con ella, parecía policía y nos sentamos con las demás que tenían cara de querer molestarnos. Sin embargo, antes de que pudieran decir algo, le pregunté asustado a Akira si le había avisado al director que nos diera un espacio en la clausura de mitad del año (algunos lo llaman fin de semestre aunque es raro, ya que es el fin del segundo bimestre). Ella contestó con tranquilidad que sí lo había hecho, pues sabía que me olvidaría. Además, Estef y la chicas de la clase de danza también harán un coreografía con la canción. La miré y le pregunté por qué no me había dicho nada aún. Pero, me respondió lo obvio: aún no hubo oportunidad de hablar, ya que estuve estudiando toda la semana, ella en el teatro, luego estudiar en casa con ellas, etc. 

Le agradecí y pensé en decirles a mis amigos; pero, ella se había adelantado y la banda ya sabía, excepto por mí, era el único que no sabía nada acerca de la fecha de presentación por que estuve estudiando y casi no los había visto en el colegio. Fernando no me dijo nada, pues está molesto conmigo. Crístofer me iba a decir el día anterior, pero ellas no sabían por qué se había olvidado, aunque era muy probable que se olvidara por mi culpa y Teresa me miró como queriendo decir algo, tal vez respaldando mi pensamiento. Akira me insistió en que debíamos practicar en mi casa y en el parque como hace tiempo. Nadia, con un poquito de cizaña juguetona, dijo: "Está bien que practiquen Kiara, pero no deben ir de la mano todo el tiempo, ¿ok?" - Akira, un poco indignada y roja, le contestó: "¿Quieres que vaya de la mano con tu Nicolás?" - Se notaba que Irene estaba en su gloria, no dejaba de reír de un lado a otro. Camila y Samanta  no le dieron mucha importancia, pues ya sabían que ambas jugaban discutiendo sobre ello. Teresa las miraba a todas conteniéndose la risa, miré a Estef y le pregunté si todo estaba bien, pues yo aún tenía un ligero temor por lo ocurrido en la fiesta. Ella no dejó de mirarme con esos ojos verdes que me encantan y me dijo: "Estoy bien, no estoy celosa si es lo que insinúas... Ese día tomé de más, no desconfío de mis amigas. Las quiero mucho como para pensar mal.".

Por mi cabeza cruzó la expresión cliché: "Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad" - Sin embargo, como la quiero, decidí ignorar el refrán. Luego, me tomó por sorpresa, pues, con una miradita picarona, me preguntó si yo no sentía celos. A lo que todas dejaron de hacer lo que hacían y no, no solo nos miraron, se enfocaron en mi respuesta y cómo iba a responder. Ya con risitas, esperaban mi respuesta y me pedían que sea sincero, pues iban a saber si mentía. No le di muchas vueltas al asunto y le dije a Estef que sí, cada vez que veía o pienso que se acerca Marlon a ella. Todas estaban emocionadas de escuchar eso, salvo Teresa, quien de manera divertida me miraba con una cara de asombro e incredulidad. Irene, Nadia y Akira dijeron lo sabía; Samanta se aguantó la risa; y, Camila parecía ser la última en enterarse. Al parecer, para todas ellas, soy un libro abierto cuando se trata de celos. En fin, nos perdimos mucho en la conversación, pero le dije a Akira que debíamos estar preparados para no hacer el ridículo frente a todo el colegio, dado que la presentación será el viernes 13 de julio después del último examen.

Acaba de la cena, fuimos por nuestras cosas, pues ya era tarde. Mientras arreglaba mi mochila, Estef me besó varias sin que nadie se diera cuenta. Estoy seguro de esto último, porque estuve bastante rojo por la vergüenza de que nos vuelva a ver Teresa; luego, me preguntaron qué había pasado, ya que estaba como camarón. La miraron, pero no entendían qué había pasado exactamente... 

Eso fue los más relevante del fin de semana pasado, quería escribirlo antes, pero no bueno mucho tiempo esta semana. A parte de eso, el lunes se acercó Érica y me preguntó qué pasó con la reunión y todo eso, mientras que el resto de personas estaban detrás de ella esperando mi respuesta. En síntesis, les pasé la responsabilidad a ella y a Kareen, pues yo les negué a todos una reunión, estuve estudiando con Estef y sus amigas, como ocurrió. Todos entendieron y los populares las miran de reojo. Me da alegría, no lo negaré. En fin, podría decirse también que el miércoles, durante las clases deportivas de la tarde, pasó algo relevante: creo que los del año de Estef se están volviendo a juntar con Fernando y Ramiro, no sé si es mi percepción o de verdad al vuelto a planear algo. Ya veré lo otra semana, en un momento me voy a bañar, ya casi es hora de irme a la academia.

22 may 2026

Calma y miedo antes de ir con Estef

23 de Junio de 2007, Sábado

Fue una mañana de viernes con mucha paz. Había solucionado un problema generado por Fernando y Ramiro; les había recalcado toda la semana a los "populares" que no había ninguna fiesta en mi casa, por lo que no insistieron; pero, lo mejor de todo, mis notas seguían mejorando y la profesora de arte, como ninguna otra, me tiene estima, le gusta lo que dibujo y pinto con carboncillo. Podría decirse que el único inconveniente de esa mañana fue la reunión/charla obligatoria que tenemos cada bimestre con nuestro tutor. Por un momento pensé que me había salvado y supuse que tal vez no tendría esa charla individual para no tener que conversar, de algún u otro modo, sobre Estef con él. Esto no quiere decir que me lleve mal o que soy un doble cara con él, sino que la vergüenza me desconcierta muchas veces.

Recuerdo cómo la primera hora del día, era tutoría general, había terminado y, justo cuando estuvo saliendo, se detuvo en la puerta, dio media vuelta y, con un gesto silencioso, me llamó para conversar en privado. Me dio risa, pues, de manera muy tonta, me señalé con el dedo y giré para ver si había sido a otro. Me miró dubitativo y me insistió señalándome con el mismo gesto varias veces más. Un poco nervioso y a regañadientes me levanté y le pedí María que anotara lo que me perdiera de la clase. Me dijo que no esté nervioso con mi "suegro", dado que he mejorado mucho en mis notas. Al salir, pude notar que Fernando y Ramiro me miraban mal, porque les arruiné el plan, solo espero que les pase pronto. En fin, delante de mi tutor, este me saludó muy contento y cordial como siempre y nos fuimos caminando poco a poco a la cafetería. En el trayecto, me explicó que había mejorado más desde la última vez que nos reunimos, por eso había dejado nuestras charla para los últimos días, antes de los exámenes. Me preguntó por mi salud, por mi familia en general, si había algún inconveniente con mis amigos; por lo que sospeché si sabía algo, pero prefería negar todo, pues realmente no había nada. 

Al llegar, nos sentamos en una mesita de la cafetería y ahí sacó de su maletín mi registro de notas. Era solo una hoja, pero tenía todo mi historial de secundaria. Eran, incluyendo este también, los últimos cincos años de mi vida académica resumida. Me dio mucha vergüenza, puesto que vi las malas notas de mis tres primeros años de secundaria. Mi tutor me preguntó qué pasaba, dado que giré la cabeza hacia todas las direcciones; sin embargo, me sentí en confianza y le dije. Me explicó que no había por qué sentirse así, debido a que había mejorado radicalmente en los dos últimos años. Desde su perspectiva, ya estaba compitiendo por una vacante en la universidad, el cambio en mis notas era sorprendente. Me siguió platicando y animando a que no me descuide de mis avances, me dio ejemplos de algunos compañeros e historias del pasado (las cuales no sé si existen). En ese momento estaba muy conmovido, ya que nadie me había dicho nada similar en lo académico. Le agradecí y, como nuestro tiempo estaba terminando, le confesé que la notificación que Estef llevó la última vez, había sido por mi culpa, ya que estaba muy feliz de que todo me había salido bien.

Al principio no entendió, lo asimiló con un gesto dubitativo y respondió sorprendido: "¿Ah? ¿Fuiste tú? En casa, todos estábamos seguros de que había sido ella. Hasta le dijimos que tenga cuidado para no perjudicarte en tu nota de conducta" - Se comenzó a reír, dado que siempre me ha visto muy tranquilo. Su única recomendación fue que tuviera más cuidado, pues la profesora de disciplina, desde sus épocas de estudiante, siempre ha sido muy estricta. No dije nada, pero fue una sorpresa descomunal ¿Cuántos años tenía la profesora? Imagino que mi cara hablaba por sí sola, pues solo me dijo: "Sí, yo tampoco estoy seguro, pero es bastante mayor. Ya se veía mayor cuando estudiaba" - Su respuesta me dio mucha risa y luego, cuando pude dejar de reírme, nos despedimos. De regreso al aula, me senté y sentí mucha suerte mezclada con satisfacción, mi tutor creía que podía ingresar a la universidad. María notó mi cara y preguntó: "¿Por qué tan feliz, ya te comprometiste con Estéfani y el profesor lo aprobó? - Suspiré, porque algunos a nuestro alrededor nos estaban mirando y escuchando. A pesar de eso, cambié el tema y le pregunté si quería ir al teatro a ver a Estef. Le gustó la idea y le pedí que me ayudara avisándole a los demás en el recreo, pues yo aún tenía que asistir a las clases extra. No hubo problema, aceptó y me siguió molestando con ella.

En el segundo receso, salí un momento para verme con Estef y preguntarle cómo haríamos para vernos antes o después del teatro. La encontré cerca a mis amigos, pues le preguntaban de qué iba a tratar la obra. Se notaba que varios habían aceptado ir e incluso parecían emocionados. Me saludó con un beso en la mejilla y le pregunté si la acompañaba al teatro o ella iba por adelantado. Me dijo que no me preocupara, dado que tenía que prepararse con los trajes y el maquillaje; por lo tanto, tenía que ir temprano y era muy probable que no nos veamos hasta que la obra terminase. En ese sentido, le dije que me quedaría en el colegio a las clases extra de la tarde, pues ese viernes no hubo taller de arte ni avance de ningún trabajo artístico. Todos mis amigos comenzaron a quejarse por ir a conversar con ella y no con ellos; sin embargo, traté de convencerlos y organizar una reunión en mi casa el otro fin de semana, el sábado 30. Sin pensarlo mucho, todos comenzaron a ponerse de acuerdo en lo que llevarían. Por mi lado, como ya debía volver a la clase, me despedí y todos, con mucho más ánimo y contentos, me desearon suerte y que me vaya bien. Sí que les gustó la idea, debo decirles algo así siempre para que me quieran más.

En fin, terminado el colegio y las clases extras de la tarde, descansé un poco y después tuve que alistarme para ir al centro cultural. Me llegó un mensaje de Crístofer preguntándome si tenía tiempo para ir con él, Rosalina, María, Katty, Teresa y Ronald. Además, como querían llegar rápido para tener buenos asientos, íbamos a tomar el bus. No tenía inconveniente, estaba un poco cansado así que estaba bien. Mientras me iba de camino a la parada, tomé el camino largo, pues sentí que había salido temprano. Sin embargo, mientras caminaba cerca de la casa de Gina, vi a su mamá... Llevaba bolsas de compras. Por una de las ventanas, me pareció ver a su abuelo. Me quedé estático, no sé cuánto tiempo fue. Me encontraba al otro lado de la acera y estaba anocheciendo, lo más probable es que no me haya visto. El miedo se apoderó de mí: mis piernas temblaban y sentía que me quería caer; sentí un golpe en la nuca, casi como si me mareara; y, un nudo en la garganta que me dejó sin habla casi hasta llegar a la parada. No quería pensarlo mucho, pero una idea se me cruzó por la cabeza: "¿Gina está en su casa? ¿Volvió?" - Tenía que correr, salir de ahí lo más rápido que podía. No debían verme... Solo pensaba en eso mientras corría lo más rápido que podía.

Una vez que llegué a la parada, María, Katty y Teresa estaban ahí, de pie conversando y riendo. Notaron mi llegada desesperada y voltearon a saludarme, al principio María quería reírse de mi llegada. No obstante, parece que mi cara no se veía nada bien, ya que Katty se preocupó y me preguntó si estaba bien o si me había pasado algo en el camino. La voz aún no me había vuelto por completo, estuvo ronco por unos segundos. Más calmado, les dije que había visto a la mamá de Gina. Casi al mismo tiempo, todas abrieron los ojos por la sorpresa. Era una mezcla de preguntas que atropellaban a otras: "¿Dónde estaba? ¿A qué hora fue? ¿Estás seguro? ¿Crees que ella esté aquí?" - Estaba asustado, no sabía qué responder, sentía confusión o mareo. ¿Así se sentirán los criminales? Lo que no tenía sentido, no había hecho nada malo, ¿verdad? Así es, no hice nada malo, seguí con mi vida. No me había dicho nada, no me dijo ni un miserable adiós. No hubo un perdóname, no hubo ni un maldito te quiero... En ese momento, las chicas trataron de tranquilizarme diciéndome que era muy probable que haya visto mal, era muy poco posible que ella apareciera de la nada, sin avisar o lo que fuese. 

Por un buen rato, hasta que llegaron Crístofer y Rosalina, estuvieron diciéndome que era imposible. De estar ella aquí ya se habría tratado de encontrar con alguna de las chicas o conmigo. Aunque esto último lo veía más difícil, ¿Pensará que estoy molesto con ella? ¿Lo estoy? Crístofer trató de suavizar la situación pidiendo calma y que no me abrumen con preguntas raras. Ligeramente molesto me hizo una pregunta directa: "¿La viste para que estés así de mal?" - Le dijo que no, pero había la posibilidad. Con los años que lo conozco, sé que se molesta conmigo cuando estoy alterado por cuestiones como estas. Me contestó con la misma actitud: "¿Quieres verla? Porque si quieres podemos ir a confirmar si está o no. Pero no creo que a Estéfani le guste saber que te fuiste a buscar a otra, mucho menos a Gina" - Con solo un par de palabras me trajo a la realidad. Era verdad, no sabía si ella estaba en su casa, estaba con miedo sin saber de qué cosa y, lo peor de todo, prácticamente había realizado el miedo de Estef: dejarla por otra como si ella fuera un reemplazo... Estaba muy triste y arrepentido mientras les pedía disculpas a todos. Antes de alguien pudiera decir una palabra, Ronald apareció animado y se disculpó con todos, ya que su perro lo había retrasado.
 
Quiso preguntarnos qué pasaba, pero el bus apareció junto con su llegada y debíamos subir. Las chicas fueron al gran asiento del fondo, Crístofer y Ronald en el asiento doble de adelante y yo, separado por el pasillo, a su lado en el asiento individual. Conversamos como si lo anterior no hubiera ocurrido, pero, de vez en cuando, las chicas me miraban sin decirme nada. A medio camino les dije que me había mareado un poco por voltear, francamente quería pensar, pero de verdad me dolía la cabeza por el estrés. Al llegar, bajamos en nuestra parada y aún nos faltaba un pequeño tramo, pero el bus nos ahorró bastante tiempo. Estábamos por entrar a la sala, pero Teresa me pidió que la acompañara a comprar un par de aguas en la tienda del local. Acepté con tono inocente, pero sabía que quería regañarme o algo parecido. Cuando ya no podían vernos, me preguntó como estaba. Le dije que estaba mejor y, antes de que me regañe, le pedí disculpas. Con tono maduro y tranquilo me hablo con sinceridad: "Sé que las noticias sobre Gina te caen mal y nos lo confirmaste a todas con tu actuación de hace rato. Pero... Tefy, es mi hermanita, la quiero mucho y la veo muy feliz contigo. Se nota que también te quiere mucho, ha cambiado bastante desde que están juntos... Solo te pido que por favor no le rompas el corazón." - Le volví a pedir perdón, dado que no era mi intención engañarla o hacerle sentir mal. Le pedí de favor que no le diga nada a ella y que las chicas que no mencionen esto; por parte de Crístofer, sé que no dirá nada, él es así y esperara que lo solucione.
 
Regresamos con nuestros amigos y, de lejos vimos y saludamos a Nadia, Camila y las demás; después, la voz del presentador dio pie a iniciar la función. Aún estaba un poco triste, no entendí muy bien la historia de la obra, pero me alegraba ver a Estef en cada escena, sentía calor en el pecho y el dolor de cabeza había disminuido. Terminó después de casi dos horas seguidas, alrededor de las nueves de la noche. Todos los actores se tomaron de las manos, saludaron al público y comenzó la sección de fotos con los padres, familiares, amigos, etc. Cuando todo había terminado, juntos con mis mis amigos, fui a buscarla y aún estaban felicitándose y tomándose fotos entre varias personas. Desde lejos, Estef nos vio y fui corriendo hacia nosotros preguntándonos cómo la había hecho; por supuesto, todos le dijimos que había estado muy bien. No sé si era muy notorio o qué, pero me preguntó: "¿Estás bien? Tus ojos están un poco rojos. (se rio) No me digas que fue por mi actuación." - Cambié el ánimo lo más que positivo que podía y justo en ese momento, antes de poder responderle cualquier cosa, algunos de sus compañeros y el profesor se acercaron a tomarse fotos con nosotros. Estuvimos un par de minutos en esa sesión y cuando terminó mis amigos se fueron al baño o a la tienda del local. Cuando me quedé a solas con ella, el profesor le preguntó a Estef si se iba con todo el grupo de la obra para celebrar.

Me miró inquieta, pero más o menos sabía que quería decir con esos ojos. Giró hacia profesor y le preguntó si podía ir con ellos. Antes de que pudiera negarme, el profesor me sonrió y añadió: "Sí, claro, no hay problema. Ven, Luis, únete a la celebración del grupo. Estéfani siempre nos ayuda, ven y conoce esta faceta de tu chica." - La vi contenta y, por mi parte, agradecí la invitación. Cuando el profesor se retiró, le dije que había pensado ir con mis amigos, además de sus amigas, y ella a otro lugar; sin embargo, me respondió que solo sería por esta vez, dado que el siguiente taller es probable que no abra la otra mitad del año por actividades de no sé qué. No estaba de humor para discutirle nada, más aún después de mi comportamiento de más temprano, y terminé aceptando. Se puso muy contenta y se fue a decirle a sus papás y yo fui con mis amigos a contarle lo ocurrido. Extrañamente, principalmente las chicas, me dijeron que vaya, no había problemas, ya verían qué harían. Me despedí de todos y busqué a Estef, quien ya estaba con su grupo a punto de partir. Ahí fuimos abordados por el más alto, grande y musculoso del grupo, pero extrañamente tenía una voz muy suave y calmada, era lo contrario a su apariencia. 

En todo el trayecto conversamos con él. Hasta que llegamos al restaurante propuesto por el grupo y nos sentamos en dos mesas; eramos muchos, pues todos llevaron a un familiar o pareja y los participantes de la obra era como diez. En mi mesa, casi todos eran mayores de treinta, ya trabajaban y hacían teatro en sus tiempos libre para socializar y relajarse. Lo que me parece algo raro, pero ya depende cada uno lo que quiera hacer con su tiempo. Entre toda la conversación, no sé si entendí o escuché varias indirecta sobre que a uno de los chicos del grupo que estaba en la universidad, creo que tenía entre diecinueve y viente años, me parece que estaba enamorado de Estef. Lo que me disparó alarmas, pero traté de pasar desapercibido como si no hubiera entendido los comentarios y seguí conversando con los de mi alrededor. Entre los temas a conversar: qué quería estudiar, si pensaba unirme al taller el otro año, a qué universidad iría, cómo conocí a Estef, etc. Todos tenían la facilidad para caerme bien, claro, cuando no me estaban obligando actuar con ellos. La cena demoró tanto tiempo que llamé a mis papás para que no se preocuparan, les expliqué toda la situación y entendieron bastante bien. Al momento de la despedida, todos los hacían abrazándose; a Estef todos, a mí me dieron la mano y otros hasta me abrazaron como si me conocieran de toda la vida.

Al salir del restaurante, muy contenta me preguntó qué me pareció su actuación y luego sus amigos de la obra. Conversamos un buen rato mientras íbamos de la mano hasta la plaza central, puesto que estaba relativamente cerca y me pidió que vayamos ahí. Le estaba por sugerir tomar un taxi, pero ya le había avisado a su papá y, efectivamente, ahí estaba estacionado y a la espera. Me volví a incomodar con la vergüenza, aunque acepté ir con ellos dada la hora. Su papá me agradeció acompañarla y, no sé cuántas veces ya, me preguntó por la obra, qué me pareció, etc. Mientras le habla y el señor manejaba, le mentí para que se desvíe un poco y pase por la casa de Gina, quería saber si había alguien por ahí. Así fue, los seguí distrayendo con la conversación y, con el pulso un poco elevado cuando pasamos por la casa, observé cómo todas las luces estaban apagadas. ¿Estaba alucinando o ya estaban descansando? Puede ser lo último... Llegado a mi casa me despedí con la mano al señor y luego ella volteó y arrodilló en el asiento de copiloto para darme un beso en la mejilla. Me sentí feliz, pero solo quería descansar en mi cama...

2 may 2026

Invitados sin evento y un plan sin permiso

21 de Junio 2007, Jueves

Desde que inició la semana, personas pertenecientes a ese grupito me han estado insistiendo de hacer la reunión en mi casa el fin de semana; en un principio, pensaba ignorarlos a todos, incluso consideré que en algún momento se cansarían de preguntarme, no creí que, desde tantas partes, podrían estar incomodándome. No dije nada el lunes, pues estaba en las clases extra y, según yo, no prestarles atención sería la mejor manera de negar la reunión; sin embargo, ese mismo día, aunque pensé que había sido casualidad, durante el desarrollo de algunos ejercicios de las clases extra, Gustavo, al que le dicen Tavos (ni idea por qué en plural, me parece que es por gordo), volteó desde su asiento y me preguntó si de verdad iba hacerse una reunión en mi casa. Lo miré intrigado, dado que para los populares él es su punto de bromas insistentes y lo integraron por ser  bueno estudiando, era dolorosamente obvio. Le contesté amigablemente que había sido un malentendido; además, ya le había dicho a Érica y Kareen que estaba ocupado esos días. Se desanimó y respondió: "Ah ya, creo que entendí mal. Como siempre me molestan, no lo noté, gracias por decirme." - Por un instante sentí lástima, pero recordé que él mismo había sido quien se fue por su cuenta con ellos hace casi dos años.

Terminado el colegio, mientras estaba mensajeándome con Estef y esperábamos el inicio de las clases extra de la tarde, Ernesto se acercó discretamente por mi espalda, estoy casi seguro que leyó un poco de mis mensajes y me saludó sonriendo. Me hice el asustado para distraerlo y le pedí que no me diera esos sustos, puesto que casi se me cae el celular. Conversamos un poco sobre las clases, la universidad a la que queríamos ir y, aunque no me importaba, de la chica que le gusta. Nunca me hubiera imaginado conversar con él de varios temas; por lo general, es poco lo que tenemos de conversación en cualquier trabajo en grupo. En fin, cuando nos juntaron en grupos para resolver los problemas del día, Ernesto aprovechó para decirme que deberíamos juntarnos este u otro fin de semana con la finalidad de estudiar para los exámenes de medio año. Por mi cabeza solo decía. "Si vas a disimular, aunque sea hazlo bien. De seguro han mandado a este y al otro para tratar de convencerme" - Lo miré sonriente y le conté lo que ya le he dicho a los otros. Igualmente, Ernesto dejó la posibilidad de reunirnos a estudiar juntos algún día y dudé por un momento si de verdad fue enviado por lo "populares"; sin embargo, me puse más necio y tal vez eso querían que pensara, o simplemente le daba vueltas a algo que no es así.

El martes fue bastante similar al día anterior, la diferencia era que, antes de iniciar las primeras horas de clases, se me acercaron de las otras secciones: Eduardo, Diego y Mauricio ha preguntarme si de verdad iba hacer una reunión en mi casa. Les expliqué con cierto detalle y dudaron de mi respuesta. No sabía qué más querían de mí, no hablaba con Eduardo desde hace mucho tiempo y sabía que aún me odiaba un poco por que Gina prefirió estar conmigo. Diego siempre fue un buen amigo de la primaria, pero hablábamos mucho memos desde hace tres años, así que no entendí por qué estaba ahí para preguntarme por una reunión aleatoria. Mauricio siempre fue considerado el chistoso de todo nuestro año, así que supuse que trataría de persuadirme con alguna broma, pero no le dio vueltas al asunto. Se despidieron y este último me dijo que no me olvidara de los preservativos... Ese comentario me hizo recordar que supuestamente fue él quien escuchó a Samanta hace tiempo, el rumor ese de la relaciones entre Estef y yo. Bueno, mi mañana ya estaba ligeramente incómoda, nada debería poder perturbarme más, ¿verdad? Error, ahora veía una tontería de mis propios amigos.

Cuando salí al baño en el segundo receso, uno de los chicos del año de Estef me saludó ahí y conversamos y me habló sobre una gran broma en todo el colegio. No entendí bien, pero supuestamente yo había planeado todo y requería de la ayuda de todos los muchachos de su año. Este mensaje supuestamente se lo había pasado a Fernando y Ramiro para que puedan hacer acto de presencia y seguir mis indicaciones, las cuales no podía darlas, puesto que estaba estudiando la mayor parte del tiempo. Rápidamente, me lavé las manos, me mojé la cara para calmarme y salí hacia donde estaban mis amigos. Todos me saludaron contentos y pensaban que me iba a quedar con ellos; no obstante, les dije que debía regresar al aula, solo había salido al baño. La razón principal por la que estaba ahí era para hablar con Fernando y Ramiro, pero me dijeron que no estaban, desde la semana pasada, de vez en cuando pasaban por ahí, como el lunes. Estuve un par de minutos viendo en qué parte del patio podrían estar, pero no logre encontrar a ninguno. Se me ocurrió que un día debía seguirlos en algún receso y perder esa clase extra. Pues era eso o que hagan alguna tontería en mi nombre. Como no iba a resolver nada en ese instante, regresé al salón y el profesor me preguntó si estaba bien del estómago, ya que demoré más de lo esperado. Todos se burlaron y trataban de meter ideas en el aula de que eran nervios por dar la fiesta.

El miércoles traté de seguirlos en el primer recreo, pues era el receso más corto y pensé, lo más lógico, que debían de encontrarse o dirigirse a los salones inferiores donde estaba el año de Estef. Mientras hacía eso, solo por un momento, los perdí de vista y desaparecieron, revisé casi todos los rincones del patio y no estaban. Me fui con mis amigos y les pregunté a Estef y sus amigas, en dónde podrían estar sus compañeros del aula. Incluso ellas dudaban, pues, por lo general, muchos estaban a simple vista: en la cafetería, jugando básquet o fútbol en el patio, pero solo algunos poco pasaban por ahí. Irene y Nadia se acercaron a unos chicos que conversaban y les preguntaron por los otros de su salón, pero estos dijeron no saber en un inicio y luego mencionó que podrían estar en la cafetería. Después de esa respuesta, decidieron preguntarme qué pasaba, por qué me preocupaba de saber dónde estaban los chicos. No tenía ninguna prueba de lo que estuvieran haciendo, pero le expliqué que tal vez Fernando y Ramiro estaban planeando algo a mi nombre y utilizaban a los chicos de su año para eso. Se rieron por un segundo y me dijeron que tal vez estaba alucinando por la falta de descanso. Les pedí de favor que si pudieran ayudarme a buscar, solo para confirmar que no estén haciendo nada estúpido. Aceptaron, solo por las dudas, y nos separamos buscando. Estef me acompañó a la cafetería, pues no estoy seguro de quién es de su año, no los conozco prácticamente nada.  

Ahí dentro, los "populares" nos volvieron a ¿piropear? Hablaban de que no me olvidara de la fiesta del fin de semana y Estef, sin ninguna emoción les dijo a todos: "Perdonen, pero este fin de semana va ayudarme a estudiar" - Todos de inmediato hicieron sus ruidos, se mofaron y dijeron que no nos pongamos muy estudiosos, mientras hacían gestos obscenos con las manos. Al irnos de ahí, nos topamos con un par de sus compañeros, ambos dijeron que no había nada fuera de lo normal, todos jugaban futbol, básquet, conversaban, etc. Nos despedimos y ella me miraba como si dijera que exageraba. No le dije nada, pero le pedí que me acompañara a la azotea, debido a que desde ahí se ve gran parte de los patios y el campo de futbol, aunque no la piscina. Desde ahí arriba, vimos cómo se acercaron Irene y Nadia al campo de futbol, habló con un muchacho y este les señaló justo donde estaban Fernando y Ramiro. Era verdad, no los había visto, pero estaban ahí jugando futbol. ¿Cómo no logré verlos antes? Le dije a Estef que bajáramos rápido, además de que se estaba acabando el recreo. Sin perder de vista a Irene, nos fuimos hace ella, dado que estaban regresando, luego de conversar con ellos.

Les pregunté qué les habían dicho y me explicaron que simplemente se reunían a jugar futbol con los chicos, no estaban haciendo nada fuera de lo normal. Todas se rieron y me dijeron que estaba exagerando. Eso es lo que hubiera pensado si no conociera a Fernando y Ramiro, pero preferí descansar un poco y creer que todo estaba normal. Sin embargo, en el segundo receso, cuando todos estaban saliendo, Fernando y Ramiro se encontraron con dos chicos del año inferior en las puerta del aula, prácticamente en mi cara; ambos estaban con sus maletines de deporte bien sujetos. No pensé nada malo, pues quería descansar y relajarme, pero aún si los quedé mirando y escuchando. Fernando dijo: "Ya están separados por equipos, ahora solo queda planear las horas y las posiciones" - No le tomé importancia, sonaba a futbol, pero me dio risa que uno de los chicos sacó una bolsa de gelatina de su maletín y la sacudió frente a Fernando. Ramiro le agarró la mano y lo regresó a la mochila, como si fuera algo malo. Me reí, pues se veían muy tontos. En ese momento no había sospechado de nada. Lo que ha levando mis sospechas fue todo lo demás que había visto esa tarde, aunque aún no sé qué es lo planean hacer. 

Terminadas las clases, como todos los miércoles, debemos quedarnos a las actividades deportivas. En pleno calentamiento de atletismo, estuve atento al campo de futbol, pero no estaba ni Fernando o Ramiro. Estando distraído, se me acercó Javier a preguntarme si podía avisarle a más personas sobre la fiesta, por él es de otra sección. Como estaba pensando en otra cosa, por un momento lo miré dudando. Preguntó si dijo algo mal y en ese momento recordé que habían personas de los "populares" que tal vez aún creían que había algo en mi casa este fin de semana. Me preguntó: "Sí estoy invitado, ¿no?" - Me dio entre risa y cólera, ya que casi nunca hemos hablado y le expliqué, por enésimas vez, que no había tal reunión/fiesta. Entre bromas me pidió que no le mintiera, a lo que mi respuesta fue que no ganaba nada mintiendo. ¿Qué les habrá dicho Érica a todos sus amigos? Si le gustó tanto la reunión de hace tiempo, ¿por qué no organizan una ellos? Después de esa breve conversación, no pasó nada relevante, hasta que el profesor mi pidió guardar los conos y las vallas. En el almacén deportivo, vi una gran sábana blanca que cubría algo, me llamó la curiosidad y eran muchas boletas grande de gaseosa. Pensé que el colegio era muy descuidado teniendo eso ahí.

Seguí levantando un poco más y habían muchas bolsas grandes, la cuales contenían muchas más bolsas pequeñas de gelatina, pensé en una fiesta y luego rápidamente recordé la bolsa de gelatina en el recreo que le mostraban a Fernando y Ramiro. Cuando me di la vuelta, un chico del año de Estef me miró un poco asustado, ahí pasmado con cara de asombro. Inconscientemente le pregunté: "¿Qué es esto?" - El chico se acercó, se disculpó conmigo, comenzó a taparlo todo otra vez y mencionó que él no tenía la culpa, pues Raúl no le había dicho cuánto iba a ser. Me salió un qué, porque no le entendía y se volvió a disculpar. Le pregunté dónde estaba ese tal Raúl, salió un momento del almacén y cuando volvió me dijo que ya se había ido. Muy confundido, le pregunté qué estaba pasando, necesitaba una explicación. Dudó en responderme, ya que mis órdenes era nunca hablar del tema fuera del campo de futbol. Le pedí continuar, pues le daba mi permiso. Me explicó: Como es mi último año, la idea es generar un par de bromas en el colegio, para eso eran los materiales; sin embargo, él no sabía cómo se usarán, pues debían separarse en grupos por si los atraparan, no delatar nada. Le agradecí y le pedí que reuniera a todos los involucrados a la mañana siguiente en el primer receso. Él se fue entre asustado y contento; por mi lado, me reí solo, porque esos dos estúpidos: Fernando y Ramiro, habían planeado algo a la vista de todos y, lo peor de todo, usaron mi nombre para poder usar a los chicos de año de Estef. Debo reconocer que esta vez se esforzaron.

A la mañana siguiente, me demoré un poco en salir, pues quería que el dúo planificador vaya al campo sin que supieran de mí. Justo estaba entrando el profesor y le dije que iba a demorar un poco en volver. Contestó que no demore mucho, dado que esta semana había salido mucho en los primeros recesos. Le dije que lo intentaría y me fui corriendo, hasta que logré divisar un gran tumulto de gente en medio del campo. Ahí noté a Fernando y Ramiro, con una pelota de futbol debajo del brazo, hablando con un  chico menor en medio. Los saludé de lejos y el chico habló: "Lo ven, les dije que vendría" - Todos me saludaron efusivamente, excepto el dúo dinámico. De mi lado, también los saludé contento por tremenda bienvenida; no osbtante, les expliqué el poco tiempo y decí hablarme con sinceridad: "Hola muchachos, la verdad, no sé qué estamos haciendo aquí, no tengo idea de estas reuniones; por lo tanto, les pido de favor que no hagan problemas, ¿de acuerdo? No me metan en estos asuntos, no quiero quedar mal, ni menos con ustedes. Por último, no les hagan caso a Fernando o Ramiro, a ellos simplemente les gusta meterse en problemas. ¿Me entendieron?" - Les sonreí y les guiñe el ojo en símbolo de amistad, como si me estuvieran haciendo un favor.

Además de ello, les dije a Fernado y Ramiro que no se acerquen a los chicos, no está bien hacer tonterías. Ahí me enteré que Raúl y otro chico al que le decían Gabito, ambos estaban coordinando todo con los chicos. Me dijeron que entendían y que no había problemas. Me despedí de todos, ellos con gran efusividad, y me fui al salón para seguir estudiando con el profesor. 

17 abr 2026

No solo un idiota quiere algo de mí

19 de Junio de 2007, Martes

El sábado escribí antes de irme a la academia, dado que tenía todo preparado y pensé que sería rápido. Lo que único que no esperaba fue que aún habían clases antes de dar el examen de ese día. Sinceramente, no me incomodó como a Ricky que esperaba solo dar un examen e irse con sus amigos. En otras palabras, el fin de semana en la academia fue completamente normal, lo diferente era que, en la última hora de clase, se resolvería el examen antes de irnos. En el desarrollo de las clases, Ricky me estaba repitiendo muchas veces que no le presentaba a las amigas de Estef e insistió mucho. Por mi lado, aunque también mentí, le comenté: "Ellas no tienen problemas, pero no les gusta quedarse más tiempo; por lo general, me ven en la salida y ya quieren irse, solo está ahí por acompañar a Estef." - No sabía qué responderme, dado que él sentía algo de verdad en lo que decía. Continué: "¿O prefieres que les diga directamente que quieres conocerlas?" - Me dijo que no, él quería naturalidad en las cosas, no lo consideraba ni remotamente una posibilidad. Ese mismo día, mientras conversábamos todos juntos en las mesas de la cafetería, me pareció que Nicolás y Fernando se llevan mejor con Ricky; no puedo decirlo mismo con Robin, dado que aún le tiene cierto rencor por las malas experiencias. Podría decirse que es una mesa más o menos amigable, al punto que algunos compañeros de nuestra aula se juntan de vez en cuando a conversar con nosotros.

El domingo fue un día similar en la academia, pero hubo un pequeño problemita con Érica. Como había dicho hace un tiempo, ella se unió a la academia unas semanas después de nosotros y, por ese motivo, Mike ya no se junta mucho con nosotros, no por mí, Nicolás o Robin, sino por Ricky. Los "populares" le tienen un odio único, puesto que él siempre trataba de incomodarlos, me atrevería a decir que mucho más que a mí y a mis amigos. Siempre se peleó con los hombres y terminaba ganando, ya que, como dije en su momento, él era el más grande en todo el año. A las mujeres le quitaba sus broches, ligas, moños para el cabello, me parece que terminó haciendo como una colección y hasta había hecho una lista de quienes faltaban. Además de eso, muchas veces les levantaba las faldas y se iba corriendo para no recibir el manotazo; algunas lo correteaban, pero no podían alcanzarlo, porque también era rápido, pertenecía al equipo de atletismo. Volviendo al tema, dado que odia a Ricky, cada vez que ella aparece, siempre se lleva a Mike, aunque todos estemos conversando con normalidad y a este le cae mejor. Raras veces ella se junta con nosotros, pero está en su celular la mayoría del tiempo, imagino que mensajeándose con sus amigos.

El problemita era que Mike y ella se acercaron a nosotros por su cuenta, nos saludaron y fue extraño, al punto de que Nicolás los miró entre dubitativo y alegre. Se unieron a la conversación, nos reímos, concordamos en muchos puntos, pero nada era gratuito. No sé cómo llegamos a conversar sobre las reuniones en mi casa, tema el cual trataba de evitar por Ricky. Érica con más seguridad habló sobre mejorar nuestras notas, me alabó a mí, a Ronald, a Teresa, etc. Su idea era llegar y hablar sobre este punto: "¿Lucho, por casualidad Kareen te dijo algo sobre una reunión para estudiar todos juntos en tu casa? Porque, ya sabes, la otra semana no tenemos clases aquí y ya se acercan los exámenes de mitad de año" - Mike miraba de izquierda a derecha como si lo estuvieran acusando de algo; Robin, estaba con una sonrisa de oreja a oreja, pues siempre quiso estar en ese grupito. Se notaba en toda la cara que a Ricky le parecía una gran idea, aun cuando no está en mi aula y solo lo invitarían para no quedar mal porque estaba conversando con nosotros. Una vez más, para mi fortuna, Nicolás habló: "Es una buena idea, pero Crístofer, Luis, Fernando, una amiga de Luis y yo estamos preparando algo y justo alrededor de esos días queríamos avanzar, ya nos queda poco tiempo. Yo creo que sería para la próxima, porque ahora estamos ocupados. O ¿tú qué dices Luchín?".

Le contesté: "Pues sí, es verdad, es una buena idea, pero, como le dije a Kareen, ese fin de semana lo voy a usar para estudiar con Estef y sus amigas y también tenemos que prepararnos con Nicolás, Fernando y los demás para no quedar mal. Mike sabe a qué nos referimos, pero es un secreto y..." - Ella respondió rápidamente: " Si es por su banda y las siguiente presentaciones, Mike ya me lo contó. Me parece que es una súper oportunidad que puedan tocar y se prepararse frente a nosotros, así podríamos darles nuestra opinión." - Fernando abrazó a Mike por la nuca y le preguntó por qué había hablado si aún no estaba decidido cuándo nos presentaríamos. Mike se disculpó, pero se excusó diciendo que prácticamente todo nuestro año sabía, además de ser el mismo Fernando quien había generado esas expectativas al inicio del año. Se quedaron callados un segundos e intervine preguntando por la verdad: "No entiendo, ¿de verdad quieren estudiar o solo quieren hacer una fiesta en mi casa? Si somos muchos, sabes que no es posible estudiar." - No sé hasta qué punto fue verdad o caradura, pero me dijo que sí planeaba que estudiáramos y luego ya si se armaba la fiesta, pues no había forma de detenerla. Quería responderle un rotundo no, pero sonó la campana para regresar a las aulas y dar el examen; lo último que ella me dijo fue que lo pensara.

De camino hacia el aula, Ricky estaba contento, se notaba que pensando en la posible fiesta; no dejó de estar contento y de hablarme en todo el trayecto hasta que comenzó el examen. Me incomodó y tuve problemas para concentrarme en la prueba, ya que, una vez más, quieren aprovecharse de nosotros en los estudios y en hacer una fiesta en casa ajena. Sea como sea, me fui calmando poco a poco, pues en la mitad del examen me relajé y cualquier pregunta acerca de una reunión con ellos, mi respuesta sería un no definitivo. Rápidamente respondí todo y con satisfacción entregué mi prueba. Mientras me iba hacia la salida, pude ver a Estef sentada en la banca de siempre, me sentí contento y aceleré el paso; no obstante, esta vez estaba sola, o al menos eso creí. Mientras me acercaba, logré verla conversando con Marlon, el ex con quien casi nunca la veo. Me detuve en seco por el susto, pero decidí avanzar mientras el corazón me palpitaba por no saber qué decir o hacer. Al atravesar las puertas, antes de si quiera poder acercarme, Estef se levantó y fue a darme un abrazo, me saludó y con cara de indignación me pidió escuchar lo que tenía que decir Marlon. Abrí los ojos por la sorpresa, muy cordial se acercó a saludarme y comenzó: "Hola Luis, ¿cómo estás? Veo que estás estudiando mucho, con razón los profesores hablan de ti y tus hermanos...". 

Estef le dijo que vaya al punto, pues quería salir conmigo y este continuó: "Ya, tranquila Estéfani. (me volvió a mirar tímidamente) No sé si tendrás libre un fin de semana después de los exámenes de mitad de año, pero ¿crees que tú y tu banda puedan tocar en un cumpleaños de una amiga cercana? Ya sabes que a todos nos caes bien." - La miré extrañado y ella respondió: "Está bien si no quieres, pero igual quiero que me acompañes a esa fiesta." - Marlon se sinceró conmigo y dijo que sería un gran favor, pues está saliendo con esa chica. Además, muchos chicos de su año también esperan que vaya para ¿integrarme? al grupo con ellos. No entendía a qué se refería, pero le dije que lo conversaría con mis amigos, puesto que aún no sé si viajan o tal vez no quieran. Me agradeció y luego Estef agregó como si estuviera cansada: "Listo, ¿ves que no era difícil preguntarle directamente? Ahora sí (como si fuera un perrito) Shu, shu" - Marlon agrego en forma de broma que ella seguía tan cariñosa como siempre. Después del comentario, ella le sacó la lengua, él me agradeció y se despidió de mí con mucho afecto. En mi cabeza había reventado una bomba: ¿No se llevaban bien? ¿Este sujeto también me estima? ¿Por qué está molesta? En unos segundos se aclararon un par de dudas. Ella volvió a sonreír, pero seguía en papel de indignada y me dijo: "Ya les dije a todos que no soy tu secretaria, por eso las chicas lo trajeron con nosotras para que pueda verte en persona.".

Me reí avergonzado por la idea de ser estimado por gente que no conozco casi nada, mientras me preguntaba de qué me reía. Antes de irnos de la academia, le pregunté por sus amigas, dado que siempre la acompañaban. Me respondió que ellas acababan de irse hace unos minutos, puesto que estaba Marlon para hacerle compañía hasta que saliera; además, ya casi no faltaba nada para la salida. En efecto, mientras hablábamos, muchas personas estaban bajando las escaleras y saliendo a toda velocidad. Entre esas personas estaba Ricky, se me acercó y casi con un abrazo trató de despedirse de mí; mientras eso ocurría, saludó a Estef con una sonrisa y voz inocente, era un ser casi irreconocible. Se notaba que Estef se había olvidado quién era, pues lo saludó como si fuera uno de mis amigos. Este seguía haciéndose el idiota hasta que se acercaron Fernando y Robin a despedirse de mí y saludar a Estef. Ambos la saludaron y preguntaron por las demás, lo cual me dio risa porque Ricky abrió los ojos en actitud de atención. No pudo responder, ya que aparecieron Mike y Érica, otra vez con saludos y despedidas a Estef, para que Érica pudiera decirme mientras se iban: "Luis, no te olvides de la reunión, piénsalo. Imagina a todo nuestro año ahí, pasándola bien." - Desde lejos levantó los dos pulgares y desaparecieron entre la multitud. Qué vergüenza ajena me provocó todo ese escenario.

Ricky también agregó su: "Sí, piénsalo por fa, (se dirigió a Estef) incluso puedes venir con tus amigas, verás que les encantará" - La voz de idiota ya me estaba sacando de quicio, así que agarré la mano de Estef y nos fuimos de ahí mientras me despedí desde lejos de todos. Me preguntó ilusionada si iba a realizar otra reunión/fiesta con mis amigos. Casi le respondo molesto, pero miré su cara contenta y le expliqué la verdad de la situación. Nos fuimos a un local a comer y, mientras esperábamos el pedido, le expliqué con más detalles sobre los "populares", sobre Érica quien pertenecía a este grupo, Mike y su distancia aleatoria con nosotros, Ricky tratando de hacerse el amigable para llegar hasta sus amigas y, de manera directa, las insistencias de hacer una fiesta en mi casa. Ella estaba absorta por toda la información, rio y me hizo recordar sobre tocar en la fiesta de la novia de Marlon. Me disculpé por desahogarme con ella, pero claramente me dijo: "No hay problema, pues me gusta escuchar algo de chismes de vez en cuando; además, es la primera vez que me cuentas problemas tuyos que realmente te molestan. Por lo general, nunca te había visto perturbado con la gente, siempre pensé que no odiabas a nadie o que todos te caían bien.".

Le dije que tenía una rara percepción de mí; sin embargo, con esa idea, aproveché en preguntarle si no había sido muy dura con Marlon, ya que sentí que lo trató mal. Ella sonrió un poco: "Sí nos llevamos bien, pero suele ser muy idiota, en algunas ocasiones prefiero tratarlo así." - No me parecía muy amigable su actitud y seguí preguntando por qué habían sido pareja si... En resumen, entre risas de vergüenza y la cara roja como tomate, me explicó que haces dos años, en un cumpleaños, las chicas decían que hacían buena pareja, ya que él siempre la molestaba. Aunque no era del todo cierto, él simplemente era así en esos años. Entonces, en ese cumpleaños, ella jugó a botella, porque varias de las chicas de su aula le insistieron, se besaron frente a todos y de ahí los empujaron a que estén en una relación. Aunque ambos se negaron muchas veces, la presión social hizo que fingieran por un tiempo, por lo menos hasta que su año se cansara a las semanas. Por esas fechas, ella intentó darme celos, pero no funcionó bien, porque yo estaba con Gina. Después de escuchar eso, me quedé más intrigado, pues se notaba que eran amigos, pero no es que quisieran llegar a más que eso. La abracé y le dije que la entendía, la presión social siempre nos hace cometer estupideces.

Por alguna razón me pidió perdón y me contó que no volvió a jugar nunca más a eso ni se separó de sus amigas en las fiestas. Le dije que entendía, para bromear y cambiarle el tema le volví a preguntar si de verdad tenía trece. A lo que respondió: "Sí, ya supéralo. En noviembre cumplo catorce; así que, anda pensando qué regalarme" - Luego de eso, ella quiso conversar un poco más sobre los "populares" y qué canciones iba a tocar con la banda, dado que le habían entrado más ganas de hacer una coreografía con su grupo. Además de eso, me pidió que no me olvidara de verla actuar este viernes. Contento le dije que no me olvidaba y le pregunté si le podía avisar a mis amigos. Le pareció buena idea y hablamos del tema hasta llegar a su casa. 

El lunes llegué un poco tarde y parece que Estef también se demoró, pues me la crucé en las escaleras, nos saludamos desde lejos y cada uno fue a su aula muy rápido, dado que empezaban las clases. Estaba embobado de solo verla tan bonita y me sentía energizado. Por eso, cuando acabaron las primeras horas de clase, salí apresurado al recreo, pues quería preguntarles a Crístofer, Fernando y Nicolás si querían presentarse en la clausura de mitad de año, ya que Akira (Kiara para ellos) me había dicho que sí quería y el director ya le preguntó si apartaba un sitio para nosotros. Solo Fernando entendió a lo que me refería, pues hablé muy rápido con la finalidad de regresar pronto al aula y que el profesor Alonso no avance sin mí. Fernando dijo que sí y me dijo que él trataría de explicarles y persuadirlos, me parece que Akira quería hacer lo mismo. Mientras regresaba, me sentía muy contento, me crucé con Estef, miré a todos lados para que nadie me vea, y la besé por un par de segundos. Con mi buena fortuna, apareció la profesora de disciplina, con sus desorbitados ojos y sus brillantes canas por el sol, me jaló de la oreja derecha y ambos fuimos con ella a la oficina a recibir nuestras notificaciones para que nuestros padres las firmen. Esto conllevó a que llegara tarde a la clase extra, se rieran de mí por la notificación, pues sospechaban que Estef estaba involucrada, era poco probable mal comportamiento de mi parte. 

Llegué a mi casa y, al darles el papel a mis papás, se sorprendieron, pues casi nunca he llegado con eso. Mi papá leyó: "... por realizar muestras de afecto indebidas en el patio del colegio..." - Ambos me preguntaron qué era, no entendían, sonaba mal y genérico. Lo embarazoso de la situación hizo que me pusiera nervioso y les dije que besé a Estef en el patio, no me había fijado bien de los alrededores. Ambos pasaron de confusión a reírse a carcajadas, les pareció absurdo y hasta pensaron que era un desperdicio de papel aquella notificación. Lo firmaron casi a ojos cerrados y me fui a guardarlo en mi mochila. No obstante, una idea cruzó mi cabeza: ella también le tiene que decir eso a sus papás. Oh no, por qué... Siendo mi tutor, me hablará del tema de algún modo.