17 abr 2026

No solo un idiota quiere algo de mí

19 de Junio de 2007, Martes

El sábado escribí antes de irme a la academia, dado que tenía todo preparado y pensé que sería rápido. Lo que único que no esperaba fue que aún habían clases antes de dar el examen de ese día. Sinceramente, no me incomodó como a Ricky que esperaba solo dar un examen e irse con sus amigos. En otras palabras, el fin de semana en la academia fue completamente normal, lo diferente era que, en la última hora de clase, se resolvería el examen antes de irnos. En el desarrollo de las clases, Ricky me estaba repitiendo muchas veces que no le presentaba a las amigas de Estef e insistió mucho. Por mi lado, aunque también mentí, le comenté: "Ellas no tienen problemas, pero no les gusta quedarse más tiempo; por lo general, me ven en la salida y ya quieren irse, solo está ahí por acompañar a Estef." - No sabía qué responderme, dado que él sentía algo de verdad en lo que decía. Continué: "¿O prefieres que les diga directamente que quieres conocerlas?" - Me dijo que no, él quería naturalidad en las cosas, no lo consideraba ni remotamente una posibilidad. Ese mismo día, mientras conversábamos todos juntos en las mesas de la cafetería, me pareció que Nicolás y Fernando se llevan mejor con Ricky; no puedo decirlo mismo con Robin, dado que aún le tiene cierto rencor por las malas experiencias. Podría decirse que es una mesa más o menos amigable, al punto que algunos compañeros de nuestra aula se juntan de vez en cuando a conversar con nosotros.

El domingo fue un día similar en la academia, pero hubo un pequeño problemita con Érica. Como había dicho hace un tiempo, ella se unió a la academia unas semanas después de nosotros y, por ese motivo, Mike ya no se junta mucho con nosotros, no por mí, Nicolás o Robin, sino por Ricky. Los "populares" le tienen un odio único, puesto que él siempre trataba de incomodarlos, me atrevería a decir que mucho más que a mí y a mis amigos. Siempre se peleó con los hombres y terminaba ganando, ya que, como dije en su momento, él era el más grande en todo el año. A las mujeres le quitaba sus broches, ligas, moños para el cabello, me parece que terminó haciendo como una colección y hasta había hecho una lista de quienes faltaban. Además de eso, muchas veces les levantaba las faldas y se iba corriendo para no recibir el manotazo; algunas lo correteaban, pero no podían alcanzarlo, porque también era rápido, pertenecía al equipo de atletismo. Volviendo al tema, dado que odia a Ricky, cada vez que ella aparece, siempre se lleva a Mike, aunque todos estemos conversando con normalidad y a este le cae mejor. Raras veces ella se junta con nosotros, pero está en su celular la mayoría del tiempo, imagino que mensajeándose con sus amigos.

El problemita era que Mike y ella se acercaron a nosotros por su cuenta, nos saludaron y fue extraño, al punto de que Nicolás los miró entre dubitativo y alegre. Se unieron a la conversación, nos reímos, concordamos en muchos puntos, pero nada era gratuito. No sé cómo llegamos a conversar sobre las reuniones en mi casa, tema el cual trataba de evitar por Ricky. Érica con más seguridad habló sobre mejorar nuestras notas, me alabó a mí, a Ronald, a Teresa, etc. Su idea era llegar y hablar sobre este punto: "¿Lucho, por casualidad Kareen te dijo algo sobre una reunión para estudiar todos juntos en tu casa? Porque, ya sabes, la otra semana no tenemos clases aquí y ya se acercan los exámenes de mitad de año" - Mike miraba de izquierda a derecha como si lo estuvieran acusando de algo; Robin, estaba con una sonrisa de oreja a oreja, pues siempre quiso estar en ese grupito. Se notaba en toda la cara que a Ricky le parecía una gran idea, aun cuando no está en mi aula y solo lo invitarían para no quedar mal porque estaba conversando con nosotros. Una vez más, para mi fortuna, Nicolás habló: "Es una buena idea, pero Crístofer, Luis, Fernando, una amiga de Luis y yo estamos preparando algo y justo alrededor de esos días queríamos avanzar, ya nos queda poco tiempo. Yo creo que sería para la próxima, porque ahora estamos ocupados. O ¿tú qué dices Luchín?".

Le contesté: "Pues sí, es verdad, es una buena idea, pero, como le dije a Kareen, ese fin de semana lo voy a usar para estudiar con Estef y sus amigas y también tenemos que prepararnos con Nicolás, Fernando y los demás para no quedar mal. Mike sabe a qué nos referimos, pero es un secreto y..." - Ella respondió rápidamente: " Si es por su banda y las siguiente presentaciones, Mike ya me lo contó. Me parece que es una súper oportunidad que puedan tocar y se prepararse frente a nosotros, así podríamos darles nuestra opinión." - Fernando abrazó a Mike por la nuca y le preguntó por qué había hablado si aún no estaba decidido cuándo nos presentaríamos. Mike se disculpó, pero se excusó diciendo que prácticamente todo nuestro año sabía, además de ser el mismo Fernando quien había generado esas expectativas al inicio del año. Se quedaron callados un segundos e intervine preguntando por la verdad: "No entiendo, ¿de verdad quieren estudiar o solo quieren hacer una fiesta en mi casa? Si somos muchos, sabes que no es posible estudiar." - No sé hasta qué punto fue verdad o caradura, pero me dijo que sí planeaba que estudiáramos y luego ya si se armaba la fiesta, pues no había forma de detenerla. Quería responderle un rotundo no, pero sonó la campana para regresar a las aulas y dar el examen; lo último que ella me dijo fue que lo pensara.

De camino hacia el aula, Ricky estaba contento, se notaba que pensando en la posible fiesta; no dejó de estar contento y de hablarme en todo el trayecto hasta que comenzó el examen. Me incomodó y tuve problemas para concentrarme en la prueba, ya que, una vez más, quieren aprovecharse de nosotros en los estudios y en hacer una fiesta en casa ajena. Sea como sea, me fui calmando poco a poco, pues en la mitad del examen me relajé y cualquier pregunta acerca de una reunión con ellos, mi respuesta sería un no definitivo. Rápidamente respondí todo y con satisfacción entregué mi prueba. Mientras me iba hacia la salida, pude ver a Estef sentada en la banca de siempre, me sentí contento y aceleré el paso; no obstante, esta vez estaba sola, o al menos eso creí. Mientras me acercaba, logré verla conversando con Marlon, el ex con quien casi nunca la veo. Me detuve en seco por el susto, pero decidí avanzar mientras el corazón me palpitaba por no saber qué decir o hacer. Al atravesar las puertas, antes de si quiera poder acercarme, Estef se levantó y fue a darme un abrazo, me saludó y con cara de indignación me pidió escuchar lo que tenía que decir Marlon. Abrí los ojos por la sorpresa, muy cordial se acercó a saludarme y comenzó: "Hola Luis, ¿cómo estás? Veo que estás estudiando mucho, con razón los profesores hablan de ti y tus hermanos...". 

Estef le dijo que vaya al punto, pues quería salir conmigo y este continuó: "Ya, tranquila Estéfani. (me volvió a mirar tímidamente) No sé si tendrás libre un fin de semana después de los exámenes de mitad de año, pero ¿crees que tú y tu banda puedan tocar en un cumpleaños de una amiga cercana? Ya sabes que a todos nos caes bien." - La miré extrañado y ella respondió: "Está bien si no quieres, pero igual quiero que me acompañes a esa fiesta." - Marlon se sinceró conmigo y dijo que sería un gran favor, pues está saliendo con esa chica. Además, muchos chicos de su año también esperan que vaya para ¿integrarme? al grupo con ellos. No entendía a qué se refería, pero le dije que lo conversaría con mis amigos, puesto que aún no sé si viajan o tal vez no quieran. Me agradeció y luego Estef agregó como si estuviera cansada: "Listo, ¿ves que no era difícil preguntarle directamente? Ahora sí (como si fuera un perrito) Shu, shu" - Marlon agrego en forma de broma que ella seguía tan cariñosa como siempre. Después del comentario, ella le sacó la lengua, él me agradeció y se despidió de mí con mucho afecto. En mi cabeza había reventado una bomba: ¿No se llevaban bien? ¿Este sujeto también me estima? ¿Por qué está molesta? En unos segundos se aclararon un par de dudas. Ella volvió a sonreír, pero seguía en papel de indignada y me dijo: "Ya les dije a todos que no soy tu secretaria, por eso las chicas lo trajeron con nosotras para que pueda verte en persona.".

Me reí avergonzado por la idea de ser estimado por gente que no conozco casi nada, mientras me preguntaba de qué me reía. Antes de irnos de la academia, le pregunté por sus amigas, dado que siempre la acompañaban. Me respondió que ellas acababan de irse hace unos minutos, puesto que estaba Marlon para hacerle compañía hasta que saliera; además, ya casi no faltaba nada para la salida. En efecto, mientras hablábamos, muchas personas estaban bajando las escaleras y saliendo a toda velocidad. Entre esas personas estaba Ricky, se me acercó y casi con un abrazo trató de despedirse de mí; mientras eso ocurría, saludó a Estef con una sonrisa y voz inocente, era un ser casi irreconocible. Se notaba que Estef se había olvidado quién era, pues lo saludó como si fuera uno de mis amigos. Este seguía haciéndose el idiota hasta que se acercaron Fernando y Robin a despedirse de mí y saludar a Estef. Ambos la saludaron y preguntaron por las demás, lo cual me dio risa porque Ricky abrió los ojos en actitud de atención. No pudo responder, ya que aparecieron Mike y Érica, otra vez con saludos y despedidas a Estef, para que Érica pudiera decirme mientras se iban: "Luis, no te olvides de la reunión, piénsalo. Imagina a todo nuestro año ahí, pasándola bien." - Desde lejos levantó los dos pulgares y desaparecieron entre la multitud. Qué vergüenza ajena me provocó todo ese escenario.

Ricky también agregó su: "Sí, piénsalo por fa, (se dirigió a Estef) incluso puedes venir con tus amigas, verás que les encantará" - La voz de idiota ya me estaba sacando de quicio, así que agarré la mano de Estef y nos fuimos de ahí mientras me despedí desde lejos de todos. Me preguntó ilusionada si iba a realizar otra reunión/fiesta con mis amigos. Casi le respondo molesto, pero miré su cara contenta y le expliqué la verdad de la situación. Nos fuimos a un local a comer y, mientras esperábamos el pedido, le expliqué con más detalles sobre los "populares", sobre Érica quien pertenecía a este grupo, Mike y su distancia aleatoria con nosotros, Ricky tratando de hacerse el amigable para llegar hasta sus amigas y, de manera directa, las insistencias de hacer una fiesta en mi casa. Ella estaba absorta por toda la información, rio y me hizo recordar sobre tocar en la fiesta de la novia de Marlon. Me disculpé por desahogarme con ella, pero claramente me dijo: "No hay problema, pues me gusta escuchar algo de chismes de vez en cuando; además, es la primera vez que me cuentas problemas tuyos que realmente te molestan. Por lo general, nunca te había visto perturbado con la gente, siempre pensé que no odiabas a nadie o que todos te caían bien.".

Le dije que tenía una rara percepción de mí; sin embargo, con esa idea, aproveché en preguntarle si no había sido muy dura con Marlon, ya que sentí que lo trató mal. Ella sonrió un poco: "Sí nos llevamos bien, pero suele ser muy idiota, en algunas ocasiones prefiero tratarlo así." - No me parecía muy amigable su actitud y seguí preguntando por qué habían sido pareja si... En resumen, entre risas de vergüenza y la cara roja como tomate, me explicó que haces dos años, en un cumpleaños, las chicas decían que hacían buena pareja, ya que él siempre la molestaba. Aunque no era del todo cierto, él simplemente era así en esos años. Entonces, en ese cumpleaños, ella jugó a botella, porque varias de las chicas de su aula le insistieron, se besaron frente a todos y de ahí los empujaron a que estén en una relación. Aunque ambos se negaron muchas veces, la presión social hizo que fingieran por un tiempo, por lo menos hasta que su año se cansara a las semanas. Por esas fechas, ella intentó darme celos, pero no funcionó bien, porque yo estaba con Gina. Después de escuchar eso, me quedé más intrigado, pues se notaba que eran amigos, pero no es que quisieran llegar a más que eso. La abracé y le dije que la entendía, la presión social siempre nos hace cometer estupideces.

Por alguna razón me pidió perdón y me contó que no volvió a jugar nunca más a eso ni se separó de sus amigas en las fiestas. Le dije que entendía, para bromear y cambiarle el tema le volví a preguntar si de verdad tenía trece. A lo que respondió: "Sí, ya supéralo. En noviembre cumplo catorce; así que, anda pensando qué regalarme" - Luego de eso, ella quiso conversar un poco más sobre los "populares" y qué canciones iba a tocar con la banda, dado que le habían entrado más ganas de hacer una coreografía con su grupo. Además de eso, me pidió que no me olvidara de verla actuar este viernes. Contento le dije que no me olvidaba y le pregunté si le podía avisar a mis amigos. Le pareció buena idea y hablamos del tema hasta llegar a su casa. 

El lunes llegué un poco tarde y parece que Estef también se demoró, pues me la crucé en las escaleras, nos saludamos desde lejos y cada uno fue a su aula muy rápido, dado que empezaban las clases. Estaba embobado de solo verla tan bonita y me sentía energizado. Por eso, cuando acabaron las primeras horas de clase, salí apresurado al recreo, pues quería preguntarles a Crístofer, Fernando y Nicolás si querían presentarse en la clausura de mitad de año, ya que Akira (Kiara para ellos) me había dicho que sí quería y el director ya le preguntó si apartaba un sitio para nosotros. Solo Fernando entendió a lo que me refería, pues hablé muy rápido con la finalidad de regresar pronto al aula y que el profesor Alonso no avance sin mí. Fernando dijo que sí y me dijo que él trataría de explicarles y persuadirlos, me parece que Akira quería hacer lo mismo. Mientras regresaba, me sentía muy contento, me crucé con Estef, miré a todos lados para que nadie me vea, y la besé por un par de segundos. Con mi buena fortuna, apareció la profesora de disciplina, con sus desorbitados ojos y sus brillantes canas por el sol, me jaló de la oreja derecha y ambos fuimos con ella a la oficina a recibir nuestras notificaciones para que nuestros padres las firmen. Esto conllevó a que llegara tarde a la clase extra, se rieran de mí por la notificación, pues sospechaban que Estef estaba involucrada, era poco probable mal comportamiento de mi parte. 

Llegué a mi casa y, al darles el papel a mis papás, se sorprendieron, pues casi nunca he llegado con eso. Mi papá leyó: "... por realizar muestras de afecto indebidas en el patio del colegio..." - Ambos me preguntaron qué era, no entendían, sonaba mal y genérico. Lo embarazoso de la situación hizo que me pusiera nervioso y les dije que besé a Estef en el patio, no me había fijado bien de los alrededores. Ambos pasaron de confusión a reírse a carcajadas, les pareció absurdo y hasta pensaron que era un desperdicio de papel aquella notificación. Lo firmaron casi a ojos cerrados y me fui a guardarlo en mi mochila. No obstante, una idea cruzó mi cabeza: ella también le tiene que decir eso a sus papás. Oh no, por qué... Siendo mi tutor, me hablará del tema de algún modo.

10 abr 2026

No era catorce, ni mucho menos quince

16 de Junio de 2007, Sábado

Pensé que la semana había sido curiosa desde lo último que escribí; sin embargo, me acabo de enterar de varias cositas en solo un par de días. En ese sentido, no quiero iniciar mencionando lo que hice o no hice después de visitar a Estef. Más bien, quiero iniciar con algo me ha ha hecho reflexionar un poco más y me enteré el viernes mientras conversaba con Samanta y Ronald: Estef tiene trece años y recién va a cumplir catorce... Ella no es menor que yo por un año, ni menor que Teresa por poco más de un año. Al parecer yo pensaba eso y no sé por qué me siento tan estúpido.

Esto me enteré ayer, viernes en la tarde. Debido a que, en la clases de arte, no habíamos terminado nuestros trabajos, la profesora nos pidió quedarnos en el taller ese día y no pude asistir a las clases extras. Por lo general no debería quedarme para estas actividades, dado que suelen quedar los mejores trabajos; por ejemplo, Ronald, Diego, Kareen (de lo "populares"), Martha, etc. En este caso, a la profesora le gustó lo que dibujé y terminé con los demás. A pesar de que le dije que no sabía pintar bien y que solo dibujaba, la profesora de arte no le dio importancia y me pidió de que le agregara más detalles al trabajo y puliera más las sombras, el contrate del carboncillo y varias cosas más que no estoy seguro haberlo hecho bien. En fin, mientras buscábamos dónde sentarnos, pues habían muchos personas del años menor, Ronald y yo vimos a Samanta en una mesa y fuimos hacia ella. Kareen, quien al parecer estima a Ronald por sus buenas notas, no dejó de tratar de generarle conversación y se sentó junto con nosotros. Se sintió un poquito de incomodidad, pero tratamos de seguir como si nada, nos saludamos con Samanta y conversamos un buen rato mientras continuábamos con nuestros trabajos. Después de avanzar, y de que la profesar diera una vistazo a todos los trabajos, salió con algunos compañeros y otros chicos del año menor al nuestro por más materiales faltantes para sus trabajos.

Prácticamente todos en el aula se relajaron, dejaron sus cosas a un lado y comenzaron a conversar con más ganas. Miré a Ronald con duda y Kareen me comentó que era normal lo que estaba pasando. Por lo general, como la profesora es exigente, todos tratan de estar concentrados y hablar lo menos posible para terminar lo más rápido posible e irse; no obstante, la profesora hace muchas observaciones y deben seguir ahí hasta que terminen o acaben las horas extra del taller. Samanta también agrego que ella hacía algunas de sus tareas en esas horas; así que, sacó de su mochila una pequeña almohada y se recostó mientras avanzaba. Al parecer solo a mí me dio risa, puesto que era la primera vez que la veía hacer eso, para todos los demás era una tarde cualquier. Mientras conversábamos sobre cualquier tema, poco a poco la idea se tornó en los cumpleaños y Kareen me preguntó si el cumpleaños de Estef estaba próximo, dado que cumpliría quince. Es aquí cuando Samanta intervino casi riéndose: "¿De qué hablan? Estéfani recién va a cumplir catorce... (me miró) Tú, sí sabes cuántos cumple, ¿cierto?" - Por mi cabeza pasó que ella era tres años menor que yo. Me quedé mudo, rojo como si me hubiera quemado la cara, porque Kareen se quedó boquiabierta, muriéndose de risa y agregó: "¿No sabes cuántos años tiene tu novia? Luchín, te pasas. ¿De verdad no sabes su edad?".

De un momento a otro, de diferentes mesas, personas de mi año se le acercaron preguntando qué había sido tan gracioso. Me molesté, pues estaba seguro de que nadie podría pensar la edad de Estef, debido a que lo más obvio sería que tuviese catorce por el grado en el que está. Algunos parece que se percataron de qué hablaba y dejaron de molestarme. Ronald me habló en voz baja y me preguntó si de verdad no sabía su edad, aunque prefería no responderle, pues Samanta pasó varias páginas de su cuaderno y, en una página en blanco y con un lápiz, hizo una línea de donde marcó el cumpleaños de Teresa y el de Estef. Me explicó: "Mira, tú sabes que Teresa es de febrero del 1991 y tú crees que tuvieron a Estef en noviembre 1992; sin embargo, Teresa y Tefy nos contaron que ese año, a pesar de que ellos habían planeado tener otro hijo, su mamá tuvo problemas de fertilidad por el estrés del trabajo, cuidar a su hija, etc. No entendimos muy bien, pero esa era la idea. Entonces, por esos motivos, el médico le recomendó descanso y tratar de relajarse con vacaciones o lo que fuese. Resumiendo, aplazaron un año a su siguiente hija." - No tenía ni idea de eso, podría incluso agregar que Estef se ve más madura que varias de sus amigas. A parte de eso, le pregunté cómo es que estaba en su año si era un año menor a ellas. Samanta siguió explicándonos de que pasó los exámenes de ingreso al colegio con un promedio por encima de la media. El problemas era dónde ponerla, en el año de ellas o en uno menor; sin embargo, su papá aseguró que podía rendir académicamente y por eso está en un año menor a mío, aunque no le corresponda.

Lo que nos contó supuestamente lo saben pocas personas, como sus amigas cercanas, profesores que no dicen nada o algunos estudiantes que llevaron atletismo o danza con ella. Sin embargo, para mí el problema eran estos últimos grupos, porque muchas veces los años se agrupan y conversan. Las ideas en mi cabeza eran un desastre, pensé en todas la veces que algunas personas de mi año se burlaba de mí y me veían como un pervertido que se acercaba o coqueteaba con una ¿niña?... Pero no lo es, tiene casi mi edad, ¿verdad? Por extraño que suene, me sentí ¿traicionado? Pero ¿por qué? Es una idea muy estúpida, ella no dejará de ser a quien yo quiero, ella no dejará de quererme. ¿Los demás están de acuerdo?... De un momento a otro, Samanta me preguntó si estaba bien y Ronald me movía el brazo, pues la profesora acaba de llegar y teníamos que seguir avanzado los trabajos. No hablé con nadie por un buen rato. kareen seguía conversando en voz baja con Ronald y Samanta seguía trabajado con la cabeza en la almohada. Después de varios minutos, la profesora se me acercó, me felicitó por mi trabajo y mencionó que no necesitaba agregarle color a los trabajos que yo realizaba si sabía mantener las diferencias de sombras y contrastes de unas u otras figuras. Le agradecí de vuelta, porque mis trabajos no le gustaban a los profesor de los años pasados. Entramos más en confianza y le pedí ir al baño, pues quería despejarme de la noticia de Estef. 

Me demoré dando unas vueltas por los alrededores del colegio, porque muy pocas veces lo veía tan vacío. Inconscientemente pasé por el salón de las clases extra y el profesor Alonso me vio de lejos y me saludó muy cordialmente, algunos compañeros desde sus asiento también me saludaron; además de saludarme, se acercó a la puerta y me felicitó por el avance que había realizado en todas clases extra, se notaba reflejado en el aumento de mis notas en las clases regulares del colegio. Me fui satisfecho y me dijo que no me distrajera mucho en el taller de arte y me recordó la meta: ingresar en el primer intento a la universidad con el examen de noviembre. Tenía la intención de volver al taller de arte, pero me senté en donde siempre suelo estar con mis amigos en el recreo y pensé que mi vida académica había mejorado muchísimo. Por lo general, hasta hace cuatro años, la había pasado muy mal, incluso cuando estuve con Gina me había ido mal en el colegio. Estuve a punto de pensar en Estef, pero un profesor de primaria, me parece que se llamaba Arturo, me vio y acercó. Me preguntó qué hacía sentado solo en medio del patio solo. Le expliqué que descansaba de estar en el taller de arte y se sorprendió, pues casi nunca había sido seleccionado para ello, a diferencia de mi hermano mayor Mitch, como me lo recalcó el profesor.

Después de contarle que tomaba clases extra en los recesos, después del colegio y los fines de semana, se sorprendió y comentó: "Vaya, cómo has cambiado, parece que ahora si te lo tomas en serio. Por lo general tus hermanos era muy buenos en los estudios y en varias actividades más. En la primaria, tú siempre parecías más hiperactivo y te distraías mucho." - Le dije a la universidad que quería ingresar, como hicieron mi papá y mis hermanos y ahí entendió por qué me estaba esforzando más. Como no quería seguir hablando de mis hermanos o mis malas notas del pasado, me despedí y me fui al taller, dado que ya se acercaba la hora de salida. 

Todo estaba muy tranquilo, me senté como si nada y, mientras estábamos a punto de terminar con la clase, Kareen me preguntó si podíamos estudiar algunos cursos con mis amigos, algunos más de nuestra aula y de las otras aulas. Me confundió la pregunta, puesto que no solemos hablar casi nunca con ella. Sin embargo, esta noticia curiosa se debe a que Érica le ha mencionado, a todos sus conocidos en la cafetería, que solemos estudiar en grupo y a veces las reuniones se vuelven un poco más fiesteras y quieren unirse. De lo relajado que estaba después del pequeño paseo, pasé a un estado de estrés, pues querían que les enseñemos y querían divertirse en mi casa por que sí. Ronald me miró intrigado, no sabía si diría que sí o no; por un momento, su mirada me decía que aceptara para dar un gran fiesta. No obstante, no expresé mi indignación y traté de estar lo más relajado diciéndole que, por lo general, tenía clases en una academia los fines de semana; por lo tanto, ya no tenía suficiente tiempo para reunirme como antes. Pero agregó: "Es la misma academia a la que va Érica, ¿no? Ella nos dijo que la otra semana no tienen clases en la academia. Dijo que esta semana solo tienen exámenes y la otra descansaban sin clases" - Mis ojos saltaron de sorpresa y arrastré la vocal "a", pues aún estaba pensado en las pruebas que venían y me había olvidado por completo del fin de semana libre, me parece que caía 23 y 24 de junio.

Antes de poder hablar, Samanta intervino: "Espera, ¿vas a estudiar con ellos? Pero ya nos habías dicho a nosotras que estudiaríamos juntos para los exámenes finales. Ya te habías olvidado, ¿cierto?" - Ronald y Kareen, casi al mismo tiempo, dijeron qué como si supieran que era mentira. Sin embargo, rápidamente respondí que era verdad, por eso no sabía cómo responderle a Kareen en un principio y traté de excusarme lo mejor posible. Me dijo que no había problema, pero me miró con suspicacia. Por suerte estaba Samanta dándole vueltas a los temas que supuestamente debíamos revisar y algunas dudas de temas pasados. Lo último que agregó Kareen como "broma", mientras arreglábamos y guardábamos los materiales del taller, fue lo de siempre: "Has mejorado bastante estos últimos años, la separación de Gina te hecho bien. ¿Me parece o fuiste a nivelación las vacaciones pasadas?" - Un poco molesto, por decirlo frente a Samanta, traté de disimular con un tono amable: "Sí, el año pasado estuve en nivelación, pero, después de esa experiencia, decidí no volver nunca más. Por eso, me esforcé más; y más ahora que trato de ingresar a la universidad." - Se sorprendió y mencionó que en algún momento debemos reunirnos a estudiar.

Al salir del aula, estaba por irme con Ronald y Samanta, pero Kareen lo llamó y le pidió de favor que la acompañe, dado que vivían más o menos cerca. Salieron cuatro personas más del aula y se llevaron a Ronald por otro lado. Lo que no tenía sentido para mí, pues todos íbamos a tomar el mismo bus escolar, tampoco es que estemos lejos de los otros. En fin, se lo llevaron a conversar de quién sabe qué y me fui con Samanta a la cafetería, porque ella quería un sándwich y esperar a las demás. No negaré que me puse feliz, puesto que, como no había hablado mucho con Estef esta semana y hablé menos después de lo ocurrido el miércoles, no sabía que iba a quedarse después de clases. Efectivamente, mientras conversábamos sobre los trabajos de arte en una mesa, supuse que Estef me tapó los ojos y, con una voz ligeramente gruesa, Camila preguntó: "¿Quién soy?" - Se rieron, pues me equivoqué, Nadia me había tapado los ojos. Mientras se sentaban, se contaban distintas anécdotas de la clase de danza, debido a que el bus aún iba a demorar en salir. Por su lado, Akira me preguntó si aún estaba en pie la idea de presentarnos en la clausura del segundo bimestre. Esta idea había resurgido, pues, ese mismo día, se encontró con el director en el pasillo y este le preguntó si tenía o estaba en un grupo con el cual tocar, como en los años pasados.

Ella contestó que sí podría, pero primero debía conservarlo con nosotros antes de darle la respuesta definitiva, ya que le informó que estábamos estudiando un poco más de lo normal para los exámenes de ingreso. El director comprendió y le pidió avisarale, a más tardar, el viernes, osea en una semana. Ello con la finalidad de poder separarnos un espacio. Cuando las demás chicas escucharon eso, Estef volvió a ofrecerse a realizar una coreografía con su aula para acompañar la canción. Me emocionó escuchar todo eso, pero una parte de mí tenía cierto temor de gastar mucho tiempo en actividades que no sean académicas y no poder ingresar a la universidad. Sin embargo, miré un rato cómo las chicas se reían e imaginaban cómo podrían bailar al ritmo de la canción que elijamos y recordé que es mi último año en el colegio, así que tal vez no debo tomarlo tan seriamente y aceptar. Aún no le respondí, pero le dije que lo conversaría con los demás; aunque, dijo que también trataría de persuadir a mis amigos en los recesos.

Cuando sonó la campana de salida, nos dirigimos hacia el bus y, en el trayecto, Estef me tomó de la mano y me susurró sin que las demás se percaten: "¿Ya estás mejor?... Pervertido" - Me asustó, pues pensé que sus amigas podrían escucharla. Se vaciló un poco y preguntó si quería salir a ver una película, dado que no tenía más actividades esa tarde. Contento le dije que sí; sin embargo, por mi cabeza cruzó la idea de su edad y le pregunté si tenía trece. Eso conllevó a su respuesta: "¿Por qué lo preguntas? Tú sabes mi edad, el año pasado fuiste a mi cumpleaños..." - Se comenzó a carcajear, sacudió varias veces mi brazo y, con voz alta, les dijo a sus amigas que no sabía su edad. Camila, Kiara y Nadia se sorprendieron, pensaron que era una broma, debido al tiempo que pasábamos juntos. Les dije que lo obvio sería que todas tengan catorce y próximos a cumplir quince. Inmediatamente, todas miraron a Samanta, pues no decía nada. A lo que ella respondió cambiando de tema: "Muy aparte de contarle sobre tu edad, le ayudé a que no haga una fiesta con gente que no le cae bien." - Todas dudosas, escucharon a Samanta y me preguntaron por qué no me caían bien. Brevemente, les conté sobre los "populares", cómo es que conocía a varios desde los cinco años e inclusive les di el ejemplo de cuando paso con Estef por la cafetería.

Justo cuando estaba a punto de decir algo más, pasaron saludándonos cerca a nosotros Kareen, Ronald y los demás; nos saludaron de los más normal del mundo, sin ningún comentario, dado que íbamos al bus. Por un momento pensaron que lo estaba inventando, pero, para mi fortuna, ya en los asientos, escucharon cómo ese grupito hablaba pestes de otros compañeros o sobre las diversas burlas hacia otros. Me parece que todas entendieron mi punto y seguimos conversando sobre la futura reunión, aunque Estef quería saber qué película veríamos en el cine. 

Al final, no pudimos ir al cine, porque nos hicimos tarde y algunas películas se emitían muy tarde, regresamos a su casa y estuvimos haciendo lo que teníamos que hacer hasta que apareciera alguno de sus papás. A pesar de que quería conversar con ella sobre su edad, sentí que no era el momento. Pero, algo dentro de mí me incomodó, aún no entiendo el motivo.


20 mar 2026

Todos los impulsos bajo control... (mentira)

14 de Junio de 2007, Jueves

El domingo, como es costumbre, hablé con Estef. Parecía que no hubiese ocurrido nada el día anterior, pues me contó lo que hizo en el día y, por mi lado, también le conté que salí con mis papás a visitar a mis familiares; no obstante, mientras la conversación avanzaba al tema de la fiesta, su voz se tornaba más y más apagada. Entendí que aún se sentía mal por el vómito y la discusión. En ese sentido, no insistí con hablar de ese tema, así que esperé que ella misma hable. Demoró un poco, pero por fin lo dejó salir. Se disculpó y me preguntó cómo haría para soportar la humillación que sentiría el lunes. Por mi parte, le dije que sea sincera: "Diles que tomaste mucho, pues, de ocultarlo o tratar de ignorarlo, todo tu salón o año podrían molestarte. Si les dices la verdad y lo aceptas, el chiste no les dará mucha gracia; pero si lo tratas de ocultar será ahí el punto del cual se agarren" - Me dijo que era una malísima idea, pero después de un rato de reflexión, insistirle y darle algunos ejemplos de compañeros de mi aula (incluyéndome sobre la partida de Gina), logró entenderlo y me dijo que tal vez lo haga así. Me preguntó con mucho cariño si esta semana me vería en los recesos o después de clases, aunque la respuesta no fue de su agrado.

La semana inició bastante tranquila, no sabía cómo quedó Estef con sus compañeros ni con sus amigas, dado que no las vimos desde que salimos de la fiesta. Las horas de clases normales me aburrieron, increíblemente me siento más entusiasmado por lo que aprenderé con las clases extra de los recesos y las de la tarde después del colegio; esto no debería tener sentido, porque son las mismas aulas y los mismos profesores, aunque las materias son más divertidas. Jamás pensé escribir que el colegio era divertido, debo estar madurando. En fin, durante un trabajo en grupo de las clases logré conversar con María, Katty y Mike. Me preguntaron cómo me fue en la fiesta, ignoré todo el problema con Estef y les conté sobre el mito y esas tonterías que habían inventado sobre mí. María se burló mucho y no podía creer lo que escuchaba; Mike, con mucha ironía, dijo que podía iniciar mi propio grupo político para postular a la presidencia del colegio. Katty se reía y agregaba más ideas burlonas. Pasaron Fernando y Ramiro para pedirnos prestado materiales, pero también preguntaron de qué tanto nos reíamos y les resumieron todo. Ramiro, con su mano en mi hombro, me dijo que lo pensara, pues podría hacer un ejército. Fernando se arrodilló y me pidió que convenciera al año de Estef, ya que estos dos quieren hacer destrozos en el colegio.

Después de ser ignorados y de mucha conversación negándome, Ramiro le dijo algo a Fernando y se fueron resignados. No sé nada de los últimos recesos, lo único que sé es aquello que les puedo preguntar a María, Katty, Mike, Fernando o Ramiro, aunque a estos dos últimos trato de evitarlos. Por su lado, Mike siempre se habla y se escribe con Érica, así que no recibo mucha idea de lo que ocurre a fuera. Cuando les quería preguntar a Katty y María cómo estuvo el receso, ambas me preguntaron si todo estaba bien con Estef, puesto que se le veía más tímida. No supe qué responderles y les dije que nos habíamos divertido (una verdad a medias). No les pude preguntar más y reiniciaron las clases. El martes fue muy similar, en casi todo, hasta en las insistentes ideas de Fernando y Ramiro. No me volví a ver con Estef ni los demás en los recesos, aunque ahora los profesores de los recesos y las tardes estaban contentos. Incluso una profesora que no veía desde los inicios de la secundaria se sorprendió de verme ahí, sin ser obligado a nada. A parte de eso, me pidió mandarle saludos a mis hermanos, dado que eran sus mellizos favoritos. Me preguntó si J.J. aún tocaba la guitarra o si Mitch aún tenía tiempo de escribir cuentos cortos. Todos fue afirmativo, aunque siempre me da vergüenza y algo de molestia que me usen como intermediario de mis hermanos.

El miércoles me salí un poco de control. Todo comenzó por un sueño en cual abrazaba y toqueteaba a Estef, aunque casi no lo recordaba bien sé que fue por mucho mucho tiempo. Desperté con mucha energía en los pantalones; pero, no había tiempo para nada, pues debía ir al colegio o llegaba tarde. En el trayecto traté de distraerme, pero, mientras más dirigía mi atención a lo que sea, más fantaseaba mi cabeza. Lo único que me generaba un poco de tranquilidad era pensar que todas las clases del día y principalmente hacer atletismo después de clases me ayudarían a relajarme y olvidarme. Al parecer fui muy optimista en las primeras horas de clases, pero hizo mucho calor y aumentó más al mediodía. Las chicas se sacudían las faldas y me costaba no mirar, pues sabía que varias lo estaban haciendo a propósito para molestarnos a todos los hombres en el aula. En el segundo receso, durante las clases extra del profesor Alonso, no me pude concentrar en la explicación y los problemas que había dejado para resolver me estaban causando más estrés. Lo peor fue pedirnos salir a la pizarra a realizar nuestros ejercicios y luego explicarlos al salón. El problema no se debía a que no entendía, sino por que el muñeco estaba de pie. Para mi suerte, cuando se acercaba mi turno, poco a poco me calmaba y tenía la respuesta de mis ejercicios. La últimas horas de clases no fueron de tanta tortura, pero casi siempre se me izaba la bandera.

Una vez acabadas la horas de clases, me dirigí al campo de futbol y, por un momento en el camino, miré el baño y se ocurrió que todo esto terminaría si... y justo me saludaron por la espalda Estef, Camila y Samanta. Me avergoncé mucho, pues supuse que sabían lo que pensaba; lo sé, es una tontería, pero es lo que sentí en ese momento. Volteé para verlas y cada una ya estaba con short y polo, por lo general se cambiaban antes de entrenar, pero como hacía calor fueron directamente así. Mi subconsciente me hizo reí y les dije que vayamos al campo, todo ello con la finalidad de no tener que verlas directamente. A la hora de los estiramientos, no dejé de verlas a las tres, mi ojos parecían imanes. Para no ser tan obvio, me traté de cansar más de lo normal apropósito. Luego, traté distraerme con Samanta y conversamos sobre el curso de arte, pues ella tenía una exhibición de algunas obras. Por mi lado, le conté la posibilidad de que nos encontremos en el taller, dado que la profesora quería nos juntáramos con su año. Estef quería acercarse también para conversar, pero la veía tan sexy que no podía mirarla directamente cuando hablábamos, lo importante era que me pidió ayuda para estudiar matemáticas con ella. Acepté y me pidió ir con ella hasta su casa una vez acabemos atletismo. Luego, noté algo curioso, Camila no se me acerca tanto como en los entrenamientos pasados. Supongo que se deberá a lo de la fiesta.

Pensé que se esforzaba por no acercárseme, pues algo habrán conversado todas después de cómo se puso Estef. Bueno, dejando eso de lado, el entrenamiento me agotó, esperamos a las amigas de Estef y nos fuimos de regreso en el bus escolar. Estaba tan agotado del ejercicio que aun cuando Irene estaba con una ropa muy ajustada y Estef pegada con todo su cuerpo sobre mí, no hubo ninguna protesta en mis pantalones... por lo menos al inicio. A la mitad del camino, mi cuerpo ya estaba descansado y me fijé en mis alrededores; qué buenas figuras tenían, terminé excitándome mucho. Me hice el que tenía calor, abrí toda la ventana y casi saco la cabeza, pero poco me faltaba para hacerlo. Todas las chicas se reían, pues no sabían por qué estaba actuando tan raro toda la tarde de entrenamiento. Les cambié el tema y poco a poco las amigas de Estef iban bajando en su respectivo paradero. Finalmente, nos quedamos Estef y yo a solas y cerca de su casa bajamos. En el camino, Teresa le envió un mensaje diciéndole que iba a casa de María. Se puso contenta y me dijo que vayamos a comprar tortas como la última vez o si prefería algo salado también. En ese momento pensé: "Eso es, tal vez la comida me alivie la mente. Debo pedir algo oloroso como orégano o cebolla para despejarme" - Fuimos a dos tiendas y compramos, en una tienda, empanadas y, en la otra, algunas torta y pie de limón. Conversamos con normalidad hasta su casa.

Al llegar, aún no estaba ninguno de sus papás, me ofreció agua y mi ojos no dejaban de seguirla mientras hacía todo el recorrido, siento que me vi como un psicópata. Miramos la televisión más de media hora y subimos a su habitación, pues debíamos avanzar en repasar y no terminar muy tarde. En su habitación, se sentó frente a la mesa donde siempre estudiamos y me pidió sentarme en la silla de su lado. Antes de hacerlo, le pregunté si no se iba a cambiar su ropa de deporte primero. Esa pregunta parece que le activó algo, pues protestó un poco lastimada: "¿Hoy, qué pasa contigo? Siento que estás muy distante. Estás estudiando casi todo los días, en el entrenamiento no me mirabas y ahora no te quieres sentar a mi lado. ¿Hice algo mal? ¿Estás molesto por lo de la fiesta? ¿Estoy oliendo mal?" - En retrospectiva era cierto, la estuve ignorando para no exaltarme y verme como un pervertido frente a todos. Le dije que no había hecho nada mal y lo de la fiesta no tenía nada que ver, me había divertido. Aún se le veía algo pensativa, se sentó en su cama y fui a su lado para conversar sobre cualquier cosa mientras le tomaba la mano. Después, mientras conversábamos y nos besábamos, estiró su polo y lo olió: "Entonces, no estoy oliendo mal, ¿verdad?" - Le repetí varias veces que no era así, le dije que olía bien, pues aún olía a su perfume. Me llamó mentiroso, la situación era embarazosa y me acerqué más a olerla. Me sentí como lo que traté de evitar todo el día, un asqueroso pervertido.

El mayor problema fue que su clásico olor me gusta mucho y no olía para nada mal ni a sudor, terminé excitándome otra vez y, como me estaba besando, me dejé llevar... La recosté en su cama suavemente con el peso de mi cuerpo, la besé con más intensidad, mientras ella también me correspondía con la misma energía, manoseé su pecho intentando mover su sujetador y con fuerza le baje su short que aún estaba un poco húmedo por el sudor de hacer atletismo. Con mi mano derecha, usé mis dedos para hurgar en sus partes y sus gemidos me estaban excitando más y más. Me estaba volviendo loco, quería sentir más de ella y me dieron muchas ganas de quitarme mi ropa, pero justo, cuando me estaba sacando el polo, en ese momento sonaron llaves en la puerta principal, se abrió y llegó su mamá. Me sentí muy frustrado, pero necesitaba detenerme. Mi mano derecha estaba un poco húmeda y tenía que lavarme; además, comencé a sudar un poco. Miré la carita roja de Estef, se le veía cansada, se levantó torpemente sin mirarme, se acomodó la ropa, lo mejor que podía, y fue hasta la escalera para saludar a su mamá que aún estaba en la cocina. Desde arriba, le mencionó que Teresa había salido y que yo estaba con ella, ayudándole a estudiar. Su mamá le preguntó si me ofrecía algo, pero Estef mencionó que más bien nosotros habíamos comprado algo. Le agradeció y dijo que siga estudiando conmigo. Retornó a la habitación y se sentó frente a la mesa mientras me miraba desde su silla y se arreglaba la ropa: "Ya veo por qué estabas raro. Te ayudaría, pero mi mamá está aquí, no sabemos si..." - Tenía una extraña sensación de vergüenza y emoción cuando dijo eso, pero el orgullo se me estaba encogiendo con todo lo que había pasado. Le pedí que no se preocupara, ya que simplemente estaba con mucho estrés acumulado por las últimas semana; además, del poco tiempo que tenía para salir y divertirme con mis amigos (y ya no hacía natación como antes), pues he estado estudiando más de lo normal este año.

Me reprochó el que estudiara tanto, después de conversar y de irme a lavarme en el baño, le dije que estudiemos lo que ella tenía. Sin embargo, en parte fue una mentira, ella quería conversar conmigo y saber por qué estaba tan raro en los últimos días, no tenía ninguna prueba o examen; en general, no tenía ninguna intención de estudiar. Para molestarla un poco, le dije que igual estudiaríamos, dado que su mamá estaba abajo y en algún momento aparecería por su habitación, como siempre hacía. Me puso su cara de aburrimiento y comenzamos a estudiar. Dicho y hecho, porque, después de un rato, su mamá apareció trayendo bebidas para ambos y nos dijo que bajáramos para poder comer todos juntos lo que habíamos traído. Antes de sentarme, la señora me agradeció mucho por ayudar a Estef en matemáticas, pues se fijó que aún no me había cambiado la ropa deportiva, dado que tiene el logo del colegio. De corazón, le dije que lo hacía con gusto y, mientras comíamos, hablamos del colegio hasta que llegó el papá de Estef con Teresa. Su papá me saludó amable, Teresa agregó su broma: "Ya parece que vives aquí, siempre te encuentro." - Todos reímos, pero sentí lo embarazoso de la situación, no me gusta esa sensación de estar mucho en casa ajena con todos los familiares. 

Terminamos de comer y me fui a recoger mis cosas en la habitación de Estef. Al tiempo que recogía, ella me abrazó por la espalda y me bromeó: "Me alegra que estés bien. Por cierto, tú si hueles mal, anda báñate cuando llegues." - Casi al instante me alejé de ella, porque no me gusta oler mal frente a los demás. Me dijo que solo era broma, pero aun así mantuve distancia; de la misma manera, lo había hecho porque sentir su cuerpo en mi espalda me estaba excitando. La besé en la mejilla y me fui. Al llegar a mi casa, descansé en mi cama un poco y, por recordando todo el día, terminé duro como pan de varios días. 

6 mar 2026

Una fiesta llena de historias, rumores y una verdad mucho más simple

09 de Junio de 2007, Sábado

Ha sido una semana un poco agotadora, no sé muy bien en cómo sentirme con lo de la fiesta de cumpleaños. Es una rara combinación, aunque supongo que es más positivo que negativo. Esto será algo largo de escribir...

Primero lo primero, el domingo hablé con Estef. Me llamó muy emocionada, no habíamos hablando el sábado, puesto que solo estaba permitido hasta ciertas horas de la noche y el domingo hablamos tarde, pues recién llegaba, y me contó todo su viaje hasta la madrugada. Sé cómo se ponían los profesores y recuerdo cuando me decían que la sección de mujeres era más estricta que la de los hombres, pues siempre querían conversar y chismear entre todas. Hace tiempo, Teresa y Gina me contaban que las profesoras pasaban aleatoriamente por las habitaciones para verificar si estaban dormidas, porque en el pasado algunas se escapaban con otros chicos que salían de sus habitaciones. Cuando me contaban eso, recuerdo que tenía sentido cuando los profesores nos felicitaban a la mañana siguiente diciendo que nos habíamos portado bien. En fin, se le escuchaba contenta y cansada; sinceramente, también tenía muchas ganas de verla, pues por mi cabeza pasaron varios escenarios en donde hacía grupo con su "ex" y este podría aprovechar para acercársele; de la misma manera, por esas ideas que me rondaron la cabeza, tuve pesadillas en las cuales se reconciliaban o me engañaba en secreto. Ahora que lo leo me siento muy idiota ¿Me estoy volviendo más estúpido?

El día lunes llegué un poco ansioso por verla, siento que se nos ha hecho costumbre vernos incluso los fines de semana, a pesar de mis clases. Fue raro no verla el sábado después de clases esperándome en la banca de siempre rodeada por sus amiga. Bueno, mientras caminaba a mi aula, miraba los alrededores con la finalidad de encontrarla. Cuando la ubiqué y se cruzaron nuestras miradas, las sonrisas salieron por si solas. A pesar de la cantidad de la gran de alumnos que estábamos ingresando, cuando la vi sentí que no había nada, simplemente nos acercamos poco a poco. Nos abrazamos muy fuerte y, sin dejar de sonreír, nos saludamos preguntándonos cómo estábamos. Por no mirar a nuestro alrededor, apareció la profesora de disciplina, sopló su silbato, nos pidió que salgamos del camino y nos comenzó a sermonear de las muestras de afecto en el colegio, lo usual cuando ocurre esto. Esto no hubiera sido mucho problema si fuese por que mi tutor estaba pasando por ahí y nos divisó a lo lejos. Se acercó sin expresión alguna y le preguntó a la profesora qué había pasado. Después de explicarle lo ocurrido, le dijo a la profesora que él se iba a encargar de hablarnos. La profesora se quedó un poco indignada y mi tutor nos llevó a un aula vacía donde nadie nos pudo ver. Cerró la puerta, giró hacia nosotros y con una cara avergonzada y sonriente comenzó a hablar: "Chicos, entiendo bien cómo se sienten, pero también deben entender que estas profesoras antiguas son muy cuadriculadas, son de otros tiempos. Así que, por favor comprendan que no pueden hacer esto en el colegio, ¿de acuerdo?".

Otra vez la vergüenza me comía. Sabe lo que estuvimos haciendo, en qué situación estuve con su hija y ¿no me regaña? Sentía otra vez el favoritismo de mi tutor por mí, ya no solo me ayudaba a reforzar las materias para estudiar. Realmente me debe tener mucha estima, pensé. Pero, ¿por qué, qué había hecho? Ya no podía mirarlo a la cara, me sentía en deuda con él. Por otro lado, Estef estaba incómoda, pues le dijo que solo nos estábamos abrazando. Él entendía, pero las reglas eran las reglas. Más alegre le agradeció, pero él le dijo que solo iba a ser por esa ocasión, la próxima nos dejaba con ella para recibir la notificación. Me disculpé con él y se puso nervioso, ya que, en sus palabras, no habíamos hecho nada malo y no había por qué disculparse. Le dijo a Estef que saliera, pues quería conversar conmigo. Ella preguntó y le respondió que era sobre mis estudios, entendió y se despidió de lejos mientras se iba. Una vez solos, me preguntó por qué no había asistido a las clases extra en los recesos de la semana pasada. Le dije que quería descansar un poco, pues la semana de exámenes había pasado y yo no había parado. Me comprendió en parte, pero me pidió que no descansara tanto; además, me contó que ya le había dicho al profesor Alonso (el de las clases extra) que me guardara material de todas aquellas clases extra que había perdido. 

Le agradecí mucho, pues poco tutores, en toda mi vida escolar, habían estado tan atentos conmigo; sin embargo, ya quería irme por lo embarazoso de toda la situación. Antes de irme, me dijo algo que me asustó un poco: "¿Puedo pedirte un favor más?" - Por mi cabeza no cruzó ninguna idea y asentí. Continuó: "Mira, sé como son tus amigos a veces, pero... Tengan cuidado con las chicas. Me refiero a Estefani y a sus amigas, recuerda que son menores que ustedes y son ustedes quienes tienen que ponerles límites... A lo que quiero llegar: no tomen mucho con los chicas, por favor. La semana pasada quería hablar contigo sobre esto, pero no se dio la oportunidad, sueles desaparecer de los patios cuando hay receso." - El nerviosismo me agarró más fuerte, dado que recordé la azotea, lugar prohibido. Siguió: "El día de la playa, ya sabes, cuando las traje de vuelta, no dije nada; pero, Camila se notaba que la estaba pasando peor que todas. Mi hija, pues, por el momento, estoy dándole libertad, pues debe aprender cuándo detenerse. Si veo que exagera, intervendré... Sé que estás con ella muchas veces y, si puedes apoyarme, contrólala un poco, pues ella te escucha más que a nosotros." - En ese momento, mi cabeza era un desastre. Por un lado, Estef era muy inocente, era obvio que su papá notaría el estado de todas. Por otro lado, su papá me pedía cuidar a Estef; sin embargo, lo más indirecto de todo: confía mucho en mí.

Le dije que intentaría todo lo que me pidió. Sonrió ligeramente: "Sé que eres un buen muchacho: he hablado muchas veces contigo, escucho buenos comentarios de tus profesores, te he visto en algunos recreos. Ojalá tus amigos fueran un poco más así, supongo que tus amigos están muy emocionados por ser su último año escolar. Digo esto, pues Fernando y Ramiro ya han sido castigados un par de veces en lo que va del año tratando de poner bombas fétidas por algunas aulas del colegio." - Francamente no lo sabía y hasta me asustó, al punto que parece que mi expresión me delató. Él se rio, me dijo que no me preocupara y conversamos un poco más sobre mis notas. Sonó la campana y nos despedimos. Después de las primeras horas de clase del día, pues ese día no me metí a ninguna clase extra de los recesos, me fui con Estef. Nos encontramos en la azotea y le conté que su papá sí había notado a Camila en mal estado, se puso un poco nerviosa, dado que no sabía si su mamá se enteró. Ya en el segundo receso, la pasamos con todos nuestros amigos hablando sobre futuras salidas o reuniones. Aunque me delataron de que iría a una fiesta con Estef, lo cual generó mucho tema de conversación o comentarios extras. En fin, a la hora de salida, me quedé en el colegio, puesto que suelen dictarse unas clases extra para todo nuestro año; estas clases suelen ser dictadas por otros profesores diferentes a los de la mañana, aunque sí está, en raras ocasiones, el profesor Alonso.

El resto de la semana estuvo muy tranquila y monótona, dado que ya no salía a los recreos; adicionalmente, me quedé a repasar un par de días (martes, jueves y viernes) a recibir las clases extra de la tarde, solemos ser muy pocos, ocho aproximadamente. Bueno, el jueves sí me encontré con el profesor y me dio todo el material de la semana pasada y algunos extras.

Ahora sí, después de llegar de las clases extra del viernes, tenía que reunirme con Estef en su casa, de ahí nos iríamos a la fiesta. Le pedí permiso a mis papás, me pidieron que no llegara muy tarde y que me divirtiera. Me vestí más o menos decente y partí a su casa. En el camino me estaba mentalizando para qué cara poner a la gente de la fiesta. No los conocía de nada y pensaba que muchos me mirarían como alguien que simplemente no debería estar ahí, era lo más obvio. Adicionalmente a ello, por mi cabeza pasaban ideas estúpidas y ya no podía detenerme, no iba a dejar que Marlon se le acercara a ella. En fin, llegué a su casa y Estef abrió la puerta. Al parecer Teresa se había reunido con María, Katty, Rosalina y Anaís, una reunión de chicas. Me dijo que esperara un poco y fue a su habitación, no lo sé, me pareció que estaba lista. Cuando bajó, le pregunté por sus amigas y me dijo que ellas iban por separado, pues, para ellas, la casa estaba más cerca. Nosotros debíamos caminar más, pero debíamos hacerlo con calma y sin apuro para no sudar. Supuestamente la fiesta era a las siete, aunque salimos a esa hora y llegamos prácticamente a las ocho. Lo único resaltante del camino fue que me pareció ver a la mamá de Gina. Pero debo estar loco y debí de mirar mal, puesto que era de noche y es casi imposible distinguir en la oscuridad, dado que ellas se encuentran muy al norte a más de una hora en avión.

Llegamos a la fiesta, buena zona de casas, la puerta estaba abierta y entramos mientras ella iba adelante y me jalaba de la mano. Entramos a una gran sala decorada, con muchas sillas y mesas, pero dejando bastante espacio al centro para dejar un pista de baile. Una gran mesa pegada a la pared en el centro con diferente bocaditos y bebidas, ninguna era alcohol; en ese momento pensé que me había librado, qué equivocado estaba... Al entrar, noté un gran grupo de chicos por un lado y por otro a un gran grupo de chicas; pero, al medio, cerca de la mesa principal, había una grupo de chicos y chicas mezclados, todos conversando y riendo, nadie bailaba aún. De un momento a otro, todos giraron la cabeza hacia nosotros y, principalmente del grupo de chicas, varias levantaron la mano para saludar a Estef. Ahí vi caras conocidas, sentía cierto alivio. Varias chicas se acercaron a saludarla y, mientras me presentaba a varias desconocidas que ya no recuerdo su cara, escuché varios comentarios raros: "¿Quién es...?", "¿Él es Lucho?", "Cómo se llama?", "¿Ese es...?". Entre varios comentario más; sin embargo, lo que parecía verdaderamente extraño fue el saludo de varios chicos que no conocía y me saludaban como amigos cercanos e incluso me llamaban por mi nombre, me atrevería a decir que pronunciaron mi apellido en algún momento. 

Estuve conversando unos segundos con Estef y todas la chicas, pero los chicos me arrastraron con ellos. Las chicas también se quejaron ha modo de juego, pues también quería hablar conmigo. Bueno, varios mencionaron que tenían ganas de conocerme desde hace mucho, más exactamente después de la pelea con Ricky; otros querían saber cómo era el chico de las historias que estaba con Estef. No sabía qué cara poner, estaba muy confundido y, por alguna razón, los chicos trajeron a Marlon, todos los muchachos querían que nos conozcamos... Por fortuna, solo nos llegamos a saludar dándonos las manos, pues la fiesta comenzó con el anuncio de una presentadora y me fui al lado de Estef. La fiesta inició con una presentación coreografiada donde bailaba la cumpleañera y algunas amigas suya (me dijo Estef), después de esa hubo otra más y luego comenzó a bailar con personas seleccionadas por ella para que bailen frente a todos. Algunos se notaban que eran sus familiares y, de los demás chicos del colegio, no estoy seguro si alguno era su pareja o solo algunos amigos a lo que ella quería molestar. Terminada la parte de las coreografías y los bailes con la cumpleañera, comenzaron algo así como juegos, no estoy seguro de cómo llamarlos, y a contar anécdotas. Risas de un lado a otro y amigos suyos que intervenían.

Mientras ocurría la narración de las anécdotas, nos sirvieron vino en pequeñas copas, aunque nos dijeron que era sin alcohol, pues todos éramos menores de edad y era para un brindis. Dicho y hecho, acabaron de hablar y el papá dio un pequeño discurso y brindamos. De un momento a otro, comenzaron a salir platos de comida a las mesas. Tuve suerte y estuve en la mesa con Estef y sus amigas, no había ningún desconocido con nosotros. No estuvo mal esa cena: asado de res con ensalada rusa y arroz a la ¿primavera? No lo sé, así me dijeron que se llamaba y por fortuna no sufrí para comer, aún cuando parecía feo. Terminada la comida, muchas personas se estaban parando para conversar, casi como cuando llegamos. En esos momentos, también se apagaron varias luces y quedaron algunas intermitentes, clásico para comenzar a bailar. Efectivamente, la presentadora desapareció y el volumen de la música iba subiendo poco a poco. Varias chicas y algunos chicos sacaron a bailar a sus parejas, ahí Estef me arrastró y tímidamente me moví al ritmo de muchas horribles canciones, pero casualmente populares, extrañé las canciones que Teresa había puesto en la playa. Bailamos más de media hora seguida, decidimos descansar y aproveché para ir al baño mientras que ella se iba con sus amigas y otras conocidas suya.

Cuando salí del baño, un par de chicos me esperaban afuera, me rodearon con sus brazos por la nuca y me llevaron a una mesa donde habían más personas, aunque todos eran hombres. Me sentí intimidado, era imposible no temer, pues todo era raro. No obstante, la voz de uno que me llevó a la mesa dijo: "Lucho, maestrazo, cuéntanos y cuéntales a estos estúpidos tus hazañas. Aquí, casi todos las conocemos, pero, estos de acá, no creen en nada" - Muy tímidamente les pregunté a qué se referían. Varios se rieron y me pidieron que no sea tan humilde, que me conocían y que comenzara con la pelea con Ricky. Entonces, así lo hice. Inicié de manera tranquila: "Todo comenzó cuando él me retó ha pelear, pues él suponía que yo le había engañado y que me le había adelantado para poder estar en una relación con Gina. (Todos afirmaron en conocerla) La verdad, sí nos gustábamos ambos y ya pasábamos mucho tiempo juntos. El problema era que Ricky, como siempre nos había molestado por años, pensaba que podía molestarnos todo el colegio." - Un par de sujetos interrumpieron: "Sí, nosotros lo vimos la pelea. Ese tal Ricky lo miraba como un toro y Lucho solo lo miraba con indignación. Luego, muy rápidamente, Ricky comenzó la pelea corriendo hacia Lucho y le tiró un golpe muy fuerte en el abdomen, incluso sonó y todo el público sufrimos de dolor. Lo único que hizo él (refiriéndose a mí mientras ponía su mano en mi hombro como si estuviera orgulloso) fue sonreír, para luego poder contraatacar con muchos golpes el estómago de su contrincante, como si fuera un boxeador." - Me daba vergüenza, pues, francamente aunque tenga abdomen fuerte, no significaba que no me doliera; es decir, estaba aliviado que no me doliera tanto, pero de que me dolió, me dolió, sí y tuve una marca roja. Lo de sonreír supongo que parecía eso, pero en realidad me quitaron en aire. Luego, sí reí, pero creo que era la euforia del momento.

Les di la razón en mucho de lo narrado y el otro chico agregó: "Sí, y luego, cuando golpearon a su chica, se puso como demonio, toda la cara estaba roja y se lanzó con toda su furia hacia el estúpido. Muchos a los alrededores se asustaron y trataron de separarlos, ¿verdad, te acuerdas?" - Le dije algo nostálgico y avergonzado de recordar: "Sí, es verdad; también me detuve por que Gina me había pedido que no lo golpeara más." - Todos lo muchachos se pavoneaban, celebraron y me aclamaron como si hubieran ganado un premio. Mientras conversábamos, aparecieron botellas y latas de cerveza repartiéndose por toda la sala de la casa. ¿De dónde habían salido?¿Quién lo compró? Rápidamente esas ideas salieron de mi cabeza y un sujeto de mi lado dijo: "Eso no es nada. (Agarró una botella de cerveza y le dio un sorbo) Ahora cuéntales cuando te perdiste en una isla con tu chica. Esa noticia salió en todo los periódicos del país." - Muchos estaban con cara de asombro y no creían en lo dicho, pues no sabían que era yo el que se había perdido, solo sabían que era un chico de nuestro colegio. Como si aclamaran a una estrella de rock, me pidieron que contara todo al más mínimo detalle. Alguien por mi espalda me pasó una cerveza, acepté y, mientras la tomaba, inicié con el relato para poder salir de esa situación e ir con Estef.

Les expliqué: "Lo primero que hicimos fue buscar agua y por suerte vimos cocos verdes, subí hasta ellos con mucho cuidado y luego pudimos romperlos con piedras para tomar agua, pues, un día antes, tuvimos que nadar bastante para llegar. Esperamos a ver señales de algo que pasara cerca, pero nada y, por ese motivo, decidimos explorar un poco la isla para buscar comida." - Todos estaban atentos y callados escuchando y de repente aparecieron varias chicas tratando de llevarse a alguno para bailar. El problema era que no querían ir, al punto que algunas chicas se quedaron escuchando para poder llevárselos. Por lo menos se entretuvieron con la historia. Estef también se acercó, se le veía contenta mirándome de lejos, se le acercaron Nadia, Camila e Irene, quienes me saludaron de lejos, todas tenían una cerveza en la mano, pero no me preocupé tanto. Estamos en una fiesta y está rodeada de muchas personas conocidas, no creo que se pase, pensé. En ese sentido, continué con la historia, pues no me iban a dejar hasta que respondiera todas sus preguntas y les contara todo lo que podía, cual hice por un buen rato. Terminé de hablar y me quería ir. Trataron de detenerme para contarles "cuando te besaste con una gringa". Por mi cabeza pasó lo del aula y luego el concurso... ¿Cómo saben esas cosas, me han estado siguiendo? Todas la chicas de los alrededores miraron atentas a ver lo que decía. No obstante, les dije que les contaba luego y me escapé hacia donde estaban Estef y sus amigas. Cuando me acerqué, no estaba ella, Samanta me dijo que sea había ido al baño y efectivamente, a pesar de la oscuridad, la vi entrando al baño, aunque parecía tambalearse un poco.

Traté de ser discreto y les pregunté, a las chicas sentadas cerca de mí, cuánto habían tomado. Nadia estaba un poco mareada y me dijo un poquito. Camila se reía un poco más de la cuenta, se acercó a mi oído a susurrarme: "Dijo que quería estar muy borrachita para ti" - Se rio como si fuera una broma y por mi cabeza pasó su papá diciéndome que le ayude a controlarse; al parecer, Samanta vio mi cara de pánico y "trató de tranquilizarme" con una frase peor: "Tranquilo, su papá viene a recogerla..."- Me fui a esperarla afuera del baño y cuando salió no se dio cuenta de mi, se dirigió hacia Akira que estaba sentada con las demás, mientras Irene le seguía preocupada y le pedía detenerse, y le mostró el celular de Irene. Parecía que estaban discutiendo y me acerqué. Al llegar escuché a Estef decirle: "... a parte de esto, también sé que lo besaste en la playa, te vi ¿crees que no di me cuenta?" - Akira trató de darle a entender que eso fue un accidente y la foto era un malentendido. Nadia me jaló para dar explicaciones y les conté que ese "beso" no lo era, porque me rozó poco y se notaba que estaba muy mareada como todas. Parecían más convencidas y después me mostraron la foto. Era una foto en la cual estábamos de la mano en el cruce de la calle principal. Me asustó un poco, pero rápidamente noté a Nicolás y a Crístofer en la foto frente a nosotros y les dije que ese día habíamos tocado con la banda en el parque. Además, nos fuimos de la mano, porque unos chicos la estaban molestando y como estuve más cerca de ella teníamos que fingir.

Irene, más aliviada por escucharme, le dijo a Estef: "Lo ves Tefy, solo quería bromear contigo. Ni siquiera me acordaba que tenía esa foto en mi celular, solo te la mostré para reírnos un rato..." - Estef comenzó a llorar y varios chicos y chicas se percataron de que algo andaba mal. Irene, Nadia, Camila y Samanta trataban de alejarlos y decirles que todo estaba bien, que hubo un malentendido. Varios querían acercase más para enterarse del chisme, en ese momento Estef, aún con algunas lágrimas, me jalo de la mano cerca del baño y me habló: "Perdón... No sé lo que hago. Me siento mal. (le dije que no se preocupara, pues siempre había malentendidos) En serio, ayúdame, me siento muy mal..." - No pasaron ni dos segundos cuando lo dijo y vomitó... Algunos alrededor vieron. No perdí el tiempo y la llevé al baño, cerré con seguro y mientras ella hacía lo suyo, le agarraba el cabello para que no se ensuciara. Con la cabeza en el inodoro y un llanto que solo yo podía escuchar gracias a la música de la fiesta, ella se disculpaba conmigo por desconfiar de mí y por vomitar frente a muchas personas. No negaré que sí sentí incomodidad, no pensé verla así alguna vez. No obstante, es la chica que quiero, así que le dije que no había problemas. Supongo que su sensibilidad se debe a que ya estamos llegando a esos días... En fin, terminó de botar todo lo malo, le ayudé a limpiarse la boca con papel y nos fuimos a la sala, donde varias chicas estaban preocupadas, pues no dejaban de repetir: "¿Tefita está bien?", "¿Qué pasó?", "¿Tomó mucho?", "¿Se pelearon?".

Les conté algunas cosas para que puedan entender, lo que fácilmente hicieron las chicas; sin embargo, algunos chicos escucharon y entendieron mal, porque casi al instante crearon un rumor de que Estef y Akira peleaban por mí. Por ejemplo: "Kiara besó a Lucho, parece que le gusta." - Otro: "Yo escuché que van de la mano cuando Estefani no está cerca" - Otra fue: "Se acaban de pelear y Chía ha golpeado a Tefy, por eso está llorando" - Les dije que no era así y varias veces les repetí qué había pasado. Si me entendieron, no lo sé; sin embargo, lo importante para mí era Estef, estaba somnolienta y la llevé a la cocina a descansar. Estaban un par de señoras lavando los platos, pero no nos dijeron nada, solamente nos saludamos y siguieron conversando entre ellas. Nos sentamos en unas sillas frente a una mesa y se recostó en mi hombro, casi como desmayada. Una de las señoras me pasó unas servilletas para usarlas como abanico y, mientras le daba aire, comencé a conversar con ellas, puesto que Estef se quedó dormida. Se durmió más de una hora y despertó alrededor de la una de la mañana. Se le vía cansada, aunque también ya no parecía estar mareada. Me abrazó por las costillas y, mientras se disculpaba, le acariciaba la cabeza, no había por qué molestarse. Lo único que sentí fue alivio, dado que no estaría tan mareada cuando su papá llegase.

Nos quedamos ahí, media hora más, hasta que su papá la llamó para avisarle que estaba afuera. La noté un poco avergonzada y triste, pero suspiró, tomó aire un par de veces, me tomó de mano y con más seguridad me dijo vamos. Mientras cruzábamos la sala y nos despedíamos de quien se cruzara con nosotros, varias personas que bailaban decían: "¿Ya se van?", "No se vayan, aún es temprano" - Estef estaba despidiéndose con una gran sonrisa como si nada hubiera pasado. Desde algunas mesa, varias chicos gritaban: "Eres una grande", "Eres un ídolo", "Bien ahí, cuidando de Estéfani", "Te esperamos en la siguiente" - Ya saliendo de la casa, me dijo: "¿Ahora ya entiendes por qué te estiman?" - Le mencioné que exageran mis vivencias y los hechos. Además, parece que agregan cosas, casi como un teléfono malogrado. Ella se rio y dijo: "Pues ahí lo tienes, esa es la magia y por eso te aprecian bastante. Pero... Una cosa siempre es verdad, eres una gran persona." - Me rodeó con su brazo derecho y, desde la distancia, nos saludó su papá cerca de su camioneta y se ofreció a llevarme, dado que estaba un poco lejos. Por eso mismo, no me negué. Aunque tenía planeado llamar a mi papá. Dentro, el señor preguntó: "¿Qué tal la fiesta, la pasaron bien? No tomaron mucho, ¿verdad?" - Ella respondió sincera: "Osea sí, estuvo bien la fiesta y sí tomé un poquito... pero Luis me estuvo cuidando." - Me miró por el retrovisor, sonrió y me preguntó qué me pareció la fiesta.

Solo pude agregarle que fue divertida y agotadora. Pero no me oponía si tuviera que volverla a acompañar en alguna fiesta similar. Estuve conversando de lo extraño que me resultó todo y, a la mitad del camino, Estef volvió a caer del sueño en mi hombro. Unos minutos después llegué a mi casa y me despedí de ambos. Por suerte, mi papá aún estaba despierto esperándome y me preguntó: "¿Por qué tan temprano?".

20 feb 2026

¿La novia de mi amigo es mi amiga?

03 de Junio de 2007, Domingo

Ahora sí, el día de ayer, en la mañana, me reuní con Crístofer, Rosalina, Mike, Érica, Ronald y Teresa para repasar y estudiar todo lo necesario para nuestra prueba del lunes. Es curioso, primero llegaron juntos  Mike y Érica, él estaba un poco avergonzado, pues ya no viene a mi casa ni hablamos mucho como en los viejos tiempo. Además, no lo había comentado, pero tampoco conversamos tanto en la academia, dado que Érica también está y como no le cae bien Ricky, prefiere no juntarse con nosotros, llevando a Mike con ella. Bueno, cuando ella entró, se quedó mirando más detalladamente los alrededores y dijo: "Qué bonita casa, no me había fijado lo grande que era ese día de la reunión, porque llegamos tarde y de noche no se nota tanto" - Mike se avergonzó un poco más y luego ella me preguntó si podíamos ver el jardín y el patio que veía a través de las ventanas. Vio a mi gato echado en el jardín  y me preguntó si podía pisar el jardín, no entendía la pregunta dado que es jardín, para eso está. Mike, en voz baja, me contó que ella vivía en un departamento con sus papás y pocas veces había visto casas tan grandes. Mientras ella acariciaba al gato, me preguntó por su nombre: Tom. Se rio y preguntó si se debía a "Tom y Jerry". La respuesta era casi obvia y se le notaba contenta, como una niña juguetona.

Llamó a Mike y ambos acariciaron al gato. Mientras conversábamos de regreso a la sala, tocaron la puerta y era Teresa. Al entrar a la sala, Érica la seguía con la mirada como si fuera un león viendo a su presa. Nosotros la saludamos con normalidad y traté de conversar de generar conversación como si no me diera cuenta de nada; sin embargo, resultó bastante incómodo ver cómo Mike intentaba reinterpretar las palabras de su chica. Por ejemplo, ella decía: "¿Siempre se reúnen a estudiar juntos?" - Respondí distraído: "No, por lo general solo me reunía con Mike, Crítofer y Ronald si me parecía muy difícil o si estaba muy atrasado en la materia" - Contestó: "¿Sí?¿Pero y por qué Teresa? Disculpa que lo diga así Tere, pero me suena a que era una reunión de chicos." - Vi como le cambió un poco la cara a Teresa; por su lado, Mike con cara de perro desnutrido trataba de explicarle que ella era muy buena en casi todas las materias. Agregué: "Además de ser nuestra amiga, siempre nos ayuda si ninguno de nosotros sabe cómo es el examen o la tarea." - Siguió hablando: "Es verdad, pero Katita (refiriéndose a Katty) también sabe bastante, están todo el día con ella en el aula y no la has invitado." - Le dije que sí le habíamos dicho, pero estaba ocupada. Luego le replicó con voz baja a Mike: "Me dijiste no la habían invitado"- Contestó de la misma forma: "No, yo te dije que no sabía si la habían invitado" -  La "conversación" siguió un poco más, pero no recuerdo bien y no quiero recordarlo, todo fue muy incómodo.

Eso sí, mientras la conversación seguía, sonó el timbre y cuando me paré para abrir la puerta, Teresa me pidió usar el baño y me lanzó una mirada de grito incómodo como si dijera ¿qué le pasa? Traté de responderle abriendo más los ojos con un ligero movimiento del cuello para que no sea tan expresiva, pues noté que Érica estaba muy atenta a ella. Cuando abrí la puerta, para mi fortuna, estaban los tres que faltaban: Crístofer, Rosalina y Ronald. Los saludé muy alegre por verlos y me preguntaron a qué se debía, pero no les dije nada de lo que pasaba adentro, pensé que tal vez solo haya sido una casualidad. Entré con ellos y rápidamente Mike y Érica los saludaron con bastante entusiasmos, parecía que la conversación incómodo nunca se hubiera llevado acabo. Teresa también salió y los saludó con cara de alivio. Como no faltaba nadie más, les pedí que pasaran a la mesa de la sala, pues es más grande y se usa para reuniones familiares u ocasiones especiales. Mientras que todos sacaron de sus mochilas sus cuadernos y libros, parecía que se generaba un ambiente de paz y tranquilidad. Con ese ánimo, recordé que debía ir por la pequeña pizarra y el plumón para la misma.

Con todo preparado sobre la mesa, les preguntamos, junto con Teresa y Ronald, qué era lo que no entendían. Mike y Érica dijeron su tema, Crístofer otro y Rosalina dijo prácticamente el tema más reciente. Con los temas dichos, Teresa y Ronald me pidieron que yo vaya primero en la explicación de los primeros tema con la pizarra, la finalidad era repasar todo lo mejor posible. Comencé y se notaba que entendían rápido, me parecía raro que nos pidieran ayuda. Al tiempo que explicaba y daba ejercicios de ejemplos, Ronald les ayudaba a Mike y Érica y Teresa a Crístofer y Rosalina, aunque muchas veces chasqueaba los dedos para que le prestaran atención. Luego le tocó el turno de explicar en la pizarra el siguiente tema a Teresa. Es aquí cuando noté por qué pedían ayuda. Cuando les ayudaba a resolver problemas, Crístofer no me escuchaba completo, porque miraba a Rosalina y ella le devolvía las miradas, al punto que de un momento a otro se reían sin motivo alguno, en ese momento entendí los chasquidos. En otros ejercicios, ella lo hincaba con su dedo; hacían ruidos con la boca para que el otro se riera y se notaba que no estaban escuchando lo que les decía. Al pedirles que prestaran atención se comenzaron a burlar de mí y se fijaban en tonterías: los restos del borrador o si el lápiz estaba bien tajado.

Después de esa bella experiencia, eran problema de Teresa, dado que le tocaba explicar el siguiente tema a Ronald y yo debía ayudarles a Mike y Érica. Estudiamos casi tres horas y ya se notaban más confiados y contentos cuando veían los ejercicios de las tareas de la semana. Tomamos un descanso, fui por algunas bebidas y Ronald me dijo que no me olvidara del hielo. Noté que Teresa se iba a levantar, pero Érica se ofreció y Rosalina también se ofreció su ayuda. Con una cara amigable le agradeció: "Gracias Rosy, eres muy amable" - Y lanzó un miradita de reojo hacia Teresa mientras se iban conmigo a la cocina. No sabía qué hacer, era la primera vez que veía que a alguien le cayera mal Teresa, eso era rarísimo. En el pasado, había visto a los "populares" peleares y no tenía sentido, ya que de un momento a otro se "arreglaban". Sentía que ese escenario había seguido a Érica. ¿Cómo o por qué? Pues por que sí, ella era pertenecía a ese grupo. ¿Cómo lo sé? Sencillo, mientras me ayudaban con los vasos y el hielo, ella le comenzó a conversar con Rosalina sobre que los chicos "populares" le pedían a ella y Mike que se vayan con ellos a la cafetería. No entendían por qué Mike y Ronald querían estar con los "relajados"... No sabía que así nos veían. Además, ahora entendía con quienes se juntaba antes. En fin, Érica me miró y me dijo que tampoco entendían por qué no nos juntábamos Gina y yo con ellos, piensan, hasta el día de hoy, que ellos pudieron arreglar cualquier problema que hayamos tenido e insinuó que no entedía por qué me eligió a mí. Miró a Rosalina y le dijo: "Tú y Cris también pueden venir con nosotros en la cafetería. Si puedes, también insístele a Nicolás que también venga, hace tiempo que no se junta con nosotros".

Sentía que estaba siendo una mañana muy especial con todo lo que estaba sucediendo, casi me molesto por las estupideces que estaba escuchando y no me lo creía; sin embargo, vi la cara de Rosalina y parece que notó mi molestia, puesto que le cambió el tema: "¿Qué te pareció el repaso? Siento que enseñan muy bien, por lo general me distraigo mucho con Cris." - Se notaba que Érica contestó de forma inocente sin medir sus palabras: "Son bastante más estudiosos de lo que pensaba, con razón hay gente en los primeros puestos en su grupo. Por lo general suponíamos que solo estaban los "tranquilos" y los "estudiosos" entre los primeros" - La cólera se apoderaba de mí, pero disimulaba bastante, como si no la estuviera escuchando. Lo peor de todo es que continuó hablando: "Hoy me sorprendiste mucho Luchín. Eres más estudioso de lo que pensábamos. Como te conocemos desde los primeros años, siempre supimos que te gustaban mucho los juegos en tu computadora o la playstation. Y antes de que llegara Gina te gustaba ver dibujos japoneses en internet." - Me asusté un poco, pues es mal visto ver anime y Rosalina me miraba de manera suspicaz. Con esa mirada me suponía que aún no sabía que a Crístofer también le gustaba. Fingí una sonrisa y les mentí diciendo que era cosa del pasado, pero que aún jugaba videojuegos en mis tiempos libre. Ella suspiró sonriendo y me sugirió que ese tiempo debería aprovecharlo con Estef.

Mi enojo cada vez me hacía apretar más los puños, los dientes y creo que me estaba poniendo rojo, pues sentía calor en la cara. Pero, lo peor de todo, era que no podía creer cuantas tonterías estaba escuchando en menos de dos minutos. Justo cuando me estaba cansando de escuchar y reprocharle por todas sus estupideces, apareció Ronald con actitud de amigable de querer ayudar. Me miró y preguntó en qué podía ayudarnos; tomanos las cosas entre todos y nos fuimos con los demás. Sin que las chicas esucharan, me preguntó si tenía gripe, porque me veía un poco rojo. Le dije que luego le contaba, dado que todo había sido muy estúpido. Nos sentamos todos en los sofás de la sala y conversamos como si la charla ocurrida en la cocina hubiera sido un par de comentarios lejanos y con todo el sentido del mundo. Mientras conversábamos, a excepción de Mike y Érica, les escribí un mensaje para que se quedaran un momento más para tener una charla en privado. Para mi fortuna, ellos dos decidieron irse un poco antes, pues querían alistarse para las clases de más tarde en la academia; todos nos despedimos y un poco indignado les propuse conversar con sinceridad, pues tal vez yo haya sido el del problema o quien la malinterpretó.

Ya sentados en la sala otra vez, les pregunté qué les parecía Érica: principalmente si les caía bien o si ya la habían tratado con ella más directamente. Hubo algunos susurros, pero Teresa fue la primera en hablar: "No entiendo qué le pasa, desde que he llegado me miraba como si hubiera hecho algo malo. Tú eres testigo Luis." - Le di la razón y Ronald dijo a qué nos referíamos. Crístofer tampoco entendía bien, pues la vieron normal en las clases. Rosalina parece que quería decir algo, pero prefirió que continuáramos hablando. Como no estaba de tanto humor por lo de hace un rato, les conté todo lo ocurrido en la cocina, los más detallado posible. Rosalina también agrego detalles que me había olvidado. Todos estuvimos en silencio pensando en lo contado. Crístofer un poco preocupado y triste preguntó: "¿Qué hacemos? Ella está con Mike todo el tiempo y se nota que él la quiere mucho, siempre se van por su cuenta o no llegan a nuestras reuniones." - Teresa parece que pensó en lo que me había dicho Érica y supuso algo que podría ser verdad: "Seguro que Mike sabe lo que ella te dijo y por eso prefiere mantenerla lejos de nosotros, para que no pensemos mal. (todo le dimos algo de razón) No entiendo qué le vio a esa..." - La miramos con sonrisas que se nos habían salido sin querer. Respondió suspirando: "No estoy celosa si es lo que insinúan, lo nuestro ya fue, simplemente lo conozco bien."

Al final, concluimos que no podíamos hacer nada con ella y preferimos que Mike siga llevándosela cuando comience hablar sus tonterías sobre nosotros o terceros. Lo más tranquilo sería ignorarla y lo más diplomático sería pedirle a Mike que le explique nuestros puntos de vista y de por qué creemos que los "populares" son insoportables: molestan a todo el que se cruce con ellos; varios no estudian y les piden a otros que les ayuden sin ser muy amigos y siendo casualmente a quienes molestan; generan peleas entre ellos mismo y con los demás; les gusta que más gente entre en su grupo para molestar entre más personas o para molestar al recién ingresado; y, finalmente, les gusta hablar mal de los demás por la apariencia física o actividades. Todo eso lo sé, porque a varios los conozco desde los cinco años, solo por decir un par de ejemplos: Eduardo y Laura. Querían que me juntara con ellos, pero con el tiempo ya no quisieron porque me gustaban mucho los videojuegos. Después, cuando estuve con Gina, me molestaron porque pensaron que me había interpuesto entre ella y Eduardo. Cuando comprendieron que ella me quería y que nunca hubo interferencia alguna, trataron de que vuelva con ellos, claro llevándola conmigo. En fin, no voy a poner a todos en el mismo saco, porque hay excepciones, pero siempre he preferido mantenerme a raya con ellos. Los "estudiosos", "callados", "deportistas","relajados"... ¿Qué carajo significa eso? Si todos hacemos lo mismo en el colegio.

Por lo general nunca quise escribir sobre ellos, pero, viendo hoy a la chica de Mike, no me he podido controlar. Bueno, en unos momentos voy a relajarme y hablaré con Estef por teléfono. Creo que mañana tampoco entro a las clases extras, quiero pasar el día con Estef, contarle cualquier cosa y que ella me hable de lo que quiera.

6 feb 2026

Después de su partida

02 de Junio de 2007, Sábado

Ya es fin de semana, Estef me envió un mensaje al medio día diciéndome que ya salieron al viaje de estudio. Como le prometí, no tomé ninguna clase extra en los recesos y pasé una semana tranquila con ellas y mis amigos. Pues sí, no negaré que me faltaba relajarme un rato con todos. 

Recuerdo que el lunes me había dado una ligera ansiedad por querer ir a la clase. No sé, sentí que perdía un poco de tiempo para todo lo que necesitaba saber antes de noviembre, el mes de los exámenes de ingreso a la universidad. Sin embargo, ese primer día Estef logró hacerme entender que no era tiempo perdido, sino todo lo contrario. Me da risa pensar que, por un momento, me estaba molestando por quedarme con ella, qué tontería. Ella notó mi cara de preocupación mientras estábamos con todos nuestros amigos conversando, me tomó de la mano y con una voz risueña les dijo a todos que me secuestraba por todo el receso. Fernando y Ramiro bromearon tirando cada uno de mis brazos, rogándole a Estef que no llevara con ella. Bueno, ya en la azotea, como ya era costumbre, nos sentamos apoyados en la pared, muy contenta y relajada me preguntó qué me pasaba. Le contesté lo que había pensado, me dio una de esas miradas que siempre nos hacen sentir mal cuando decimos las cosas más estúpidas sin pensar en los demás y me preguntó con ligera indignación y tristeza: "¿Es una pérdida de tiempo estar conmigo...?" - Al cruzar miradas, me traté de excusar y negar que me refería a ella, pero sentí cómo la había cagado a lo grande y me disculpé de todo corazón mientras le tomaba la mano.

La vergüenza no me dejó levantar la cabeza para mirarla. Comenzó a frotarme suavemente el cabello y me dijo más aliviada: "Está bien, está bien, ya lo entendiste. No está bien pensar que pasar tiempo con la gente que quieres es perder el tiempo. Mira, ¿acaso es una perdida de tiempo hacer esto?" - Pegó más su cuerpo al mío y recostó su cabeza en mi hombro; me hizo sentir mejor y le contesté que no era una pérdida de tiempo. Me besó y me preguntó lo mismo; le contesté con más energía que no era una pérdida de tiempo y la abracé muy fuerte. Así estuvimos todo el receso hasta que reanudaron las clases. El martes mientras salía, el profesor Alonso (el de las clases extras) entraba al aula y me preguntó qué había pasado ayer; me puso un poco inquieto y nervioso, pues pensé que me atrasaría. No obstante, le comenté que quería descansar un poco, puesto que también tenía clases en la academia. El profesor no tenía inconveniente, pero me contó que mi tutor (el papá de Estef y Teresa) quería exigirme un poco más para poder entrar a la universidad que le había comentado. Por ese motivo, me explicó que iba a guardar las tareas y la teoría de los temas a los cuales no asistiría esta semana. Le agradecí y le pedí que no sea malo la otra semana conmigo. Él se rió y puso cara de "no es mi culpa, eso me pidieron".

Para el miércoles ya estaba un poco más relajado y confiado. Sentí que había pasado varios días con Estef y con mis amigos como en los viejos tiempos, incluso habíamos almorzado en la cafetería. Lo que no era usual, porque ahí siempre están sentados los "populares" molestando a quienes se les crucen, no les importa de qué año sean o si son profesores; aunque este año están exagerando un poco más por ser nuestro último en el colegio. Algunos profesores se lo toman a broma y saben esa sensación de último año; pero, no puede decirse de todos, ya que algunos sí se molestan y los llevan a la subdirección. Por mi parte, nunca fui muy molestado y siempre supuse que me tenían estima por estudiar juntos desde muy pequeños con cinco años. Digamos que la máxima molestia que me han hecho hasta ahora es cada vez que paso por ahí con Estef, tanto chicos como chicas hacen ruidos hacia nosotros o nos preguntan donde está Teresa o donde está mi tutor. Me desvié bastante del tema; así que pasaré a después de las clases, cuando nos tocaba el entrenamiento de las tardes. 

De camino al campo de fútbol, me encontré con Mike y Érica; fue una conversación tranquila, pero de un momento a otro, con un poco de vergüenza, dado que siempre era al revés, él me preguntó si podía ayudarles a repasar algunos temas de matemática y física para las pruebas del lunes. Érica insistió y les propuse el sábado en la mañana en mi casa, estuvieron de acuerdo. Justo por ahí pasaban Crístofer y Rosalina; al parecer ella escuchó y me preguntó si podían ir con Crístofer, no tenía problemas, pero no entendía por qué no le enseñaba él si también entendía todo. Hoy me enteré el porqué, pero lo escribiré mañana. Bueno, como los cuatro aún estaban cerca, les dije que llamaría a Ronald y Teresa, pues ellos saben bastante y sería más fácil si éramos más ayudándonos. Noté ligeramente incómoda a Érica, pero no dijo nada; todos los demás aceptaron casi de inmediato. En el entrenamiento ya sufro menos y tengo más energía para más ejercicios. Además, ahora le caigo mejor a Camila y no me molesta, todo lo contrario, sino que ahora me ayuda, me da ánimos y me alienta a seguir, ese si que es un cambio que me alegra. Me da un poco de risa, pues cuando me ayuda con ciertos ejercicios, y sé que no lo hace apropósito, me toca los brazos o el abdomen y eso genera ciertas miraditas de Estef.

No pasó nada relevante el jueves, muy similar a los días anteriores, y el viernes salí con Estef en la tarde. Aunque solo fue un tiempo corto, pues quería ver ropa que le había gustado la semana pasada. Pasamos por una pastelería a comprar tartaletas y tortas para llevar a su casa e invitarles a todos. Había pasado un tiempo desde que fui a su casa y ya no estaba la tía Raquel, qué alivio, se le habían acabado las vacaciones. Como no había nadie, estuvimos muy pegados viendo televisión en el sofá de la sala. Bueno, viendo y no viendo hasta que llegó Teresa y nos separamos. Traté de disimular que no hacíamos nada raro preguntándole si tenía tiempo de ir a mi casa para estudiar con los demás. Estef le ofreció una rebanada de torta y Teresa respondió que no tenía problemas con estudiar: "Gracias por la torta chicos. Voy a mi cuarto, sigan viendo la película." - No sé qué gesto hizo, pero Estef enrojeció hasta las orejas. Cuando la puerta del cuarto se cerró, ella se lanzó y me abrazó con la cabeza pegada a mi pecho por la vergüenza. Le pregunté qué pasó y me dijo nada. Luego estuvimos hablando de su viaje de estudio, lo divertido de la semana, de sus compañeros de aula, de la fiesta de la próxima semana, etc. Pasado un rato me fui, pues no tenía ganas de ver a sus papás y que su papá me pregunte por qué no estoy asistiendo a las clases extra.

Ahora sí, voy a subir algo que escribí hace mucho tiempo cuando Gina se fue, aún no estoy seguro de la fecha exacta y no la tiene. Tenía título, así que no le podré a lo que acabo de narrar, todo se llamará como el título de ese día, si me arrepiento lo cambiaré.

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No recordaba muy bien lo que había pasado, pero sí que hace un semana se fue sin decir nada. El día anterior había cometido lo que suponía era infidelidad, aunque no se sabía si realmente importaba. ¿En serio... importaba después lo ocurrido?

Había amanecido y estaba echado en la cama, con los ojos muy rojos, la nariz repleta de mocos y sin fuerza en todo el cuerpo. Con solo una mirada por la ventana, se podía observar que sería un bello día, dado que se sentía la cálida y refrescante brisa; sin embargo, al mirarlo detenidamente en su cama, no parecía tener vida. Al caminar hacia el baño, parecía un máquina averiada y programada para cumplir una rutina matutina; sin embargo, cuando parecía que saldría de la habitación, volvió a la cama en la posición inicial con una mirada vacía hacia la ventana sin continuar la rutina.

Pasaron un par de horas desde que había despertado y no se había ido a desayunar como todos los días. Fue una sorpresa mayor, dado que las vacaciones habían iniciado. Preocupada, su madre fue hacia la puerta, tocó un par de veces dando a entender que debía bajar a comer; sin embargo, al no escuchar respuesta alguna, preguntó con duda y tristeza:
- ¿Luis, estás bien?... Ven, habla conmigo, hijo, eso te va ayudar... Te espero abajo. No demores mucho, debo ir a trabajar en un momento.

No hubo respuesta instantánea, pero se escuchó un triste . Después de la respuesta, como si la ropa fuera plomo, se vistió. Tenía la apariencia de un muñeco de trapo tomado por las costillas: cabizbajo y con las extremidades caídas. Luego, cuando tenía que ir al primer piso, las escaleras las notó altas y peligrosas, dado que parecía temblarle las piernas; no obstante, a paso de caracol, logró bajar sin mucho problema y con mucha desgana.

Al sentarse en la mesa de la cocina, con una bella sonrisa, su madre le sirvió el desayuno y, mientras lavaba algunos platos, le comentó que las vacaciones de verano ya habían iniciado y suponía que su hijo ya tenía planes con sus amigos. Sin embargo, Luis aún no mostraba muchas señales de vida en sus movimientos. Ello generó entre preocupación y enojo a la madre, dado que nunca había visto así a su hijo.

Dejó los platos, fue hacia la silla contigua y se sentó con una expresión que demostraba atención para escuchar lo que tenía que decir. Pero, como no parecía que hablaría, ella decidió iniciar con una pregunta:

- "¿Qué pasó? No soy adivina, si no me dices, no puedo ayudarte." - Mientras se contenía el ligero enojo que provocaba verlo de esa manera.

-" Me besé con Estéfani... Creo que engañé a Gina. Pero, parece que eso no importa, porque se fue sin decirme nada... Tal vez, no me quería." - Le dijo a su madre con una voz muy débil mientras la miraba a los ojos humedecidos por la pena.

Su madre, una mujer con camino en la vida, lo abrazó y le dijo que ya habían hablado del tema de Gina hace algunos días. Además, le hizo recodar y le comentó: 

- "No es el fin del mundo por que ella se fuera, hay mucha gente que te quiere, te querrá y otra la que simplemente no les vas a caer bien. Además, no solo era necesario el sentimiento hacia una pareja lo que te puede hacer feliz, sino que también existen los amigos y la familia con quienes tendrás muchas experiencias de vida que te hará sentir bien o mal, pues la vida es así y, para que un chico de quince año esté llorando por su novia de la misma edad, es algo absurdo. Aún eres joven y podría decirse que aún estás conociendo la vida, estás en pañales... Tranquilo, muchas personas te queremos... Si ella se fue, se fue. No podemos hacer nada. Mira a quienes tienes a tu alrededor aún." - Le dijo con una voz cálida y tranquila.

Lo único que podía hacer el muchacho era llorar por la tristeza, pero, en cierto modo, sentía que era verdad todo lo que le dijo. Por ese motivo, siguieron conversando y todos los temas con dudas se fueron calmado poco a poco. La única pregunta para lo que aún no había respuesta fue si le gustaba Estéfani, persona de la cual su madre no sabía nada. Aunque tarde o temprano se iba a enterar, cualquier secreto de su hijo siempre terminaba enterándose.

Después de varias minutos extra de conversación, su hijo se sentía mejor; aún estaba decaído, pero era mejor que ver un zombi rondando por toda la casa sin ninguna emoción o respuesta alguna. Satisfecha, decidió ordenar algo para almorzar, dado que había pasado más tiempo del previsto.

Mientras Luis iba a su habitación, decidió que debía hacer algo para olvidar los malos momentos y esos recuerdos que frecuentaban su mente, pero sobre todo debía hacer lo que su madre le dijo: vivir experiencias con sus amigos y familiares. Aunque principalmente pensó en sus amigos, pues eran un circulo social más cercano a su edad. Sin embargo, sabía que eso sería gradual, porque el estado de ánimo siempre influye mucho en las acciones.

Finalmente, al llegar a su habitación, agarró su celular y, con ligero nerviosismos y alegría, vio un mensaje:

Stephanie: Hola ¿Como estas? :)