19 sept 2025

Banda en el parque y con Estef en el teatro

13 de Mayo de 2007, Domingo 

Ha sido un buen fin de semana, tocamos en el parque, tuve clases tranquilas en la academia y, aunque no tenía ganas, conocí al grupo de teatro de Estef. Sería aún mejor si mañana no iniciara el segundo bimestre, pero no hay que ser tan avaricioso. Ya tengo mi uniforme listo, mis tareas completas y buen ánimo para iniciar. Como me hubiera gustado escribir esto en el pasado cuando cursábamos los grados pasados, no cuando ya es mi último año escolar. En serio, es una gran sensación de libertad que tengo en este momento. Si estoy leyendo esto en el futuro, recuerda siempre hacer todo con dos o tres días de anticipación. Si tienes que leer, lee; si tienes que investigar, busca los libros que necesites; si tiene un examen, repasa con esos días de anticipación. Sentirás que el tiempo el más extenso de lo que uno mismo se imagina. En fin, listo, ya cumplí con dejarme un mensaje por si leo esto en la universidad o más al futuro.

Ahora sí, inicio con el viernes en la tarde. Akira, Crístofer, Fernando y Nicolás estaban de acuerdo conmigo, por lo menos Akira, Fernando y un tímido Nicolás, de que debíamos ir al parque a tocar. Después casi una hora de estar sentados en la sala tomando aire y ganando el valor suficiente, planeamos cómo llevar todas las cosas, pues el principal problema era la batería de Fernando. Claro no mencioné esto, pero él estaba tan emocionado con practicar en mi casa, que cada vez que venía a practicar, traía una parte su instrumento y lo dejaba en mi casa. Mis papás no tenían problemas, así que se fue armando progresivamente. Ese sentido, cuando vimos la batería, Akira le sugirió que tomara un platillo y un tambor, pero Fernando se rehusó, quería pensar en una forma de llevar todo. Al punto que no pidió que cada uno le ayudáramos con una parte. Sin embargo, no queríamos cargar varias cosas, puesto que tratamos de que fuera una salida ligera: dos guitarras acústicas, un bajo, un fólder con las canciones y el amplificador portátil. A lo mucho, creo que todos pensamos las mismas piezas como Akira. Estuvo molesto un momento, pero recordé que mis abuelos tenían un carro carretilla algo grande de sus épocas cuando comerciaban a mayoristas y le comenté. 

Se le iluminó la cara y me pidió que le mostrara. Nos fuimos a cochera, cuando la vio la carretilla, se subió, dio unos saltos, volvió a medir como si tuviera las partes en sus manos y muy contento nos dijo que era perfecto. Trajimos las piezas y lo armó a su gusto. Cuando todos se sintieron listos, abrí la puerta de la cochera trasera y partimos al parque. Iba adelante con Akira. Seguido iba Fernando estaba contento empujando con mucho cuidado, verificando cualquier desperfecto de la vereda. A su lado estaba Nicolás por si alguna parte se caía, aunque se veía bastante seguro. Atrás de todos estaba Crístofer nervioso leyendo las letras y recordando las entonaciones. A medio camino Nicolás preguntó: "Oigan, Luchín, Kiara, ya sé que ustedes conocen el parque y todo eso, pero... ¿Qué tanta gente pasa por ahí?" - Se notaba que había hecho la pregunta para calmar a Crístofer. Pero la idea era perder ese miedo, así que, aunque fuera mentira, les dije a todos que por ahí casi no pasaba gente. Se notaba que se relajaron y comenzaron con las bromas. Al llegar a un lado del parque, todo estaba tranquilo, solo estaban una mamá con su hijo, una pareja de supongo universitarios y el heladero con su carrito. Se relajaron más y, por sus expresiones, se parecían más confiados.

Una vez ubicados, Fernando con su batería por detrás; Crístofer al medio sin micrófono; a la izquierda, y a mi lado, estaba Akira con su bajo; y, finalmente, Nicolás al otro lado su guitarra acústica igual que yo. Fue un inicio curioso, dado que todos estábamos tímidos. Tocamos nuestra primera canción y, al terminarla, notamos que la pareja nos estaba viendo desde lejos con curiosidad. Un poco más confiados fuimos por la siguiente con un poco más de volumen, no tan bien como con la primera canción, pero de igual manera los pocos espectadores del parque tenían sus ojos clavados sobre nosotros y una sonrisa marcada en los labios. Iniciamos la tercera canción y, a la mitad de esta, diferentes personas nos miraban desde las ventanas de los edificios. Por suerte no estaban incómodos. Cerca determinar la canción, muchas personas mayores y menores que nosotros, se comenzaron a crear una media luna alrededor de nosotros. Terminamos y todos aplaudieron. Un niño pequeño dijo que quería otra y de todas maneras teníamos dos canciones más. Mientras tocábamos la cuarta, a media canción, una pareja de señores muy mayores nos iban a dar dieron en el estuche de la guitarra; sin embargo, Crístofer, mientras cantaba, les hizo señas de que no era necesario e incluso les agradeció. El señor le sonrió e igual dejó unas monedas. Esto último hizo que algunas personas más hicieran lo mismo y Nicolás nos miraba con una gran sonrisa avergonzada.

Fue una bonita lluvia de aplausos, un buen vitoreo. Se notaba que todos estaban más confiados al punto que Crístofer le habló al público: "Muchas gracias a todos, gracias por el dinero, aunque no es necesario, ya que hoy hemos venido a practicar para perder un poco el miedo. La siguiente es nuestra última canción del día, esperamos que les guste." - Todos aplaudieron y comenzamos. Me dio algo de risa, pues muchos chicos miraban de Akira y algunas chicas se acercaban a mirar a Nicolás. Esto último me dio la idea de vestirlos mejor para las presentaciones, dado que llaman la atención. En fin, terminamos la canción nos volvieron a ovacionar, algunos nos tomaban fotos desde su celular. Se le notaba nerviosos tomando fotos, pues a uno se le encendió la linterna. Después se despedían y les agradecimos. Mientras guardábamos las guitarras y Akira su bajo, algunos chicos mayores se le acercaron a preguntar por su amplificador portátil que colgaba de su cintura. Le preguntaron su nombre, ella respondió un poco avergonzada mientras nos miraba en busca de ayuda: "Soy Kiara, pero la primera letra se escribe con "CH". No se dice Chiara." - Se notaba que los muchachos estaban es modo ligue, pues se rieron como si de una broma se tratara. Le preguntaron por la marca de su bajo y lentamente se acercaban más y más a ella. 

Se le notaba muy incómoda. Por ese motivo, iba a preguntarle si había guardado todo con la excusa de traerla a nosotros. Sin embargo, ella misma vino a mi lado y entrelazó su mano con la mía. Me preguntó en voz alta si ya nos íbamos y con un susurro me pidió que estuviéramos de la mano por un buen rato hasta que nos vayamos o perdiéramos a esos chicos. Fernando y los demás se quedaron mirándonos, pero luego miraron sus cosas para no levantar sospechas. Listos para partir, fuimos por algo para tomar para celebrar que lo habíamos hecho bien. Nos sentamos cerca a la puerta, dado que la batería de Fernando incomodaba el local. Cuando algunos transeúntes pasaban por la entrada miraban la batería y le hacían muchas preguntas. Fernando estaba contentísimo, se veía reflejado en su cara. Estaba tan emocionado que les quería dar una demostración, tanto a los clientes del local como a las personas de afuera. Tenía muy buen ritmo por sí mismo, no necesitaba de nuestros instrumentos y aplausos aleatorios confirmaban mi suposición. No obstante, el gerente del local no le gustaba mucho el ruido, puesto que se acercó a nosotros y nos pidió amablemente que lo detengamos. Pero preferimos irnos, ya que nos estábamos quedando por Fernando. Me reí un poco, porque se notaba que estaba en su momento, ya que le pidió a Crístofer que lo empuje del carrito mientras él iba tocando su batería.

Mientras salíamos, Akira me volvió a tomar de mano y me pidió que estuviéramos así hasta llegar a mi casa. Sinceramente dudé, porque no sabía si de verdad ya no le gustaba. Además, no quería que cualquier persona del colegio nos viera, pensarían que le estaba siendo infiel a Estef y no quería más malentendidos. Le expliqué esto y en broma respondió: "Ay, ya te crees la gran súper estrella. Oye, solo quiero que no me molesten los chicos. Tomaría de la mano a Nicolás, pero no lo conozco bien. Además, creo que le gusta a Nadia... Ay no, no, olvida eso último." - Le respondí en voz baja: "Lo de Nicolás ya tenía una idea, no te preocupes. Y, bueno, bueno, no hay problema con ir de la mano, pero estate atenta en caso de que alguien del colegio nos pueda ver" - Me dijo que no me preocupara, ya que Estef era su amiga y le iba a entender en caso de cualquier rumor raro. Extendí mi mano para que la tome y nos fuimos detrás de los demás. En medio del camino, debido a las repetidas bromas de Fernando, Crístofer se animó a cantar y, unos minutos después, Nicolás se animó con su guitarra acústica. En retrospectiva, fue bastante divertido ver a Crístofer cantar mientras empujaba la batería de Fernando y Nicolás al lado con su guitarra. Akira y yo nos íbamos detrás de ellos coreando algunas canciones y por momentos se escuchaban comentarios de chicas mayores: "Mira esa chica de atrás es muy bonita". Fueron varios piropos hacia ella. A tal punto que después de escuchar eso, ella me miraba roja, con una sonrisa arrogante y contenta.

Estaba muy concurrido el cruce principal y me pareció escuchar mi nombre. Me alarmé y miré a todas partes, pero había mucha gente. No creo que los demás se hayan percatado; además, mi nombre es muy común. Akira me preguntó qué me pasaba y en ese momento me había olvidado de todo, pues estábamos acompañando con algunos coros de la canción. Seguimos sin preocupación y el resto del trayecto estuvo muy tranquilo. Cuando estábamos llegando, desde un carro estacionado, estaban su tío con su esposa, dado que iban a recoger a Akira. Sin bajar, el señor nos saludó: "Hola chicos, ¿les fue bien? - Al comienzo todos estaban dudosos de quién era, pero Akira y yo les mencionamos que era su tío. Después de saber eso, todos más confiados y contentos les respondimos que nos había ido muy bien. El señor continuó: "Veo que Kiara y tú ya se vuelven a llevar bien ¿ya son pareja?" - Se puso nerviosa y le respondió que no. Se notaba que le gustaba molestarla, porque burlonamente agregó: "¿No?, pero si van de la manito. (Ella siguió negando y me soltó) Ya deberían formalizar..." - Se le notaba avergonzada mientras le respondía, colocó su bajo en el maletero, se despidió de todos y subió al auto. Mis amigos se burlaron un poco de mí y mientras entrábamos a la casa, Fernando nos hizo darnos cuenta de que debíamos entrar por la cochera, puesto que aún estaba en el carrito con su batería. Dicho eso, nos fuimos por la cochera y con todo listo, mis amigos se despidieron. 

El sábado en la mañana, muy repentinamente me llamó Estef y me preguntó si quería verla actuar con su grupo en el centro cultural. Dudé un poco, pero me insistió y recordé que no la vería hasta el lunes en el colegio, así que terminé aceptando. Llamé a mi mamá, les pregunté si podía ir y escuché que ambos se sorprendieron de que vaya por mi propia voluntad, pues no iba a ese lugar desde que tenía diez años. Me dejaron ir, pero me pidieron que no me haga tan tarde, pues tenía clases en la academia. Ya con su permiso, me fui y llegué un poco antes de las once. El lugar seguía teniendo el mismo olor: una mezcla de pintura, madera, máscaras, etc. No sé, sentía cierta nostalgia de ir después de mucho. Me fui hasta el auditorio y un poco tímido entré, dado que los actores en escena estaban haciendo mucho ruido. El director/profesor y algunos otros actores/alumnos me miraban un poco desconcertados, preguntándose quién era yo. El profesor me saludó con esa clásica frase: "Hola jovencito, ¿qué se te ofrece?" - Le comenté: "Disculpe, vine a ver la práctica de la obra, porque..." - Cortó sin que termine de hablar y me explicó que no era posible, pues solo era para los alumnos inscritos al programa. Justo en ese momento salió Estef detrás de las cortinas del escenario, mientras se acercaba a nosotros ella dijo: "Profesor, él es Luis" - Me saludó con un abrazo y un besó en la mejilla.

Todos cambiaron de actitud y me saludaron con amabilidad y cierta familiaridad. El directo agregó: "Bienvenido, bienvenido Luis. Estéfani ya nos contó un poco sobre ti cuando estábamos haciendo una actividad" - Ella se reía y me miraba con carita de culpa. Algunos de los actores se acercaron a preguntarme aleatoriedades: si era de la misma edad de Estef, si me gustaba el teatro, si había hecho teatro alguna vez,etc. Entre las varias respuestas que di, les conté que mis papás me habían inscrito algunos veranos cuando tenía entre cinco y diez años. Eso les gustó, al punto que querían que les ayudara a practicar un poco. Sinceramente no quería, aunque no sabía cómo decirles, así que recurrí a la clásica excusa de no me sé la letra. Odio un poco esto de los actores de teatro: me dijeron que no importaba, que agarre un libreto y leyera cuando me tocara. Aún estoy suspirando por las ganas de no hacerlo y la vergüenza. Todos me insistieron e inclusive Estef me pidió de favor, porque quería compartir el escenario conmigo. Entonces, debido a la presión social, me subí al escenario y les ayudé a practicar la obra, me parece que se llamaba "El Jardín de los Cerezos". No entendí la obra, las escenas eran raras, así que no tengo mucho que comentar Supongo que se debe a que no la leí completa. En fin, se les veía a todos contentos, incluso el profesor me animó a inscribirme; sin embargo, les expliqué mis horarios de estudio para postular a la universidad y me comprendieron.

Pasado el mediodía, le comenté que debía irme. Muy contentos se despidieron de mí y me dijeron que pasara cuando tenga ganas. Supongo que eso significaba que podía ir a ver a Estef cuando quisiera. Mientras me iba, Estef se alistó y decidió irse conmigo. Se veía muy contenta y radiante después de actuar, me encantó verla vestida tan veraniega, tan cómoda y atractiva. Estuvimos conversando sobre qué me pareció su grupo de teatro, el cual fue muy amigable y gracioso. Estuvo contenta mi me comenzó a contar más sobre todo el elenco. Después conversamos sobre el inicio de clases del lunes, mis clases de la academia y me preguntó si quería salir más tarde con ella. Le mencioné que tenía una prueba de examen el domingo y que sí quería salir con ella, pero solo por un momento. Ella me dijo que era mejor que nada y aceptó. Me tomó de la mano y me preguntó algo cierto: "¿Cuándo vamos a ir a la playa? Hace mucho tiempo que no vamos" - Era verdad, le di toda la razón y recordé que iba mucho a la playa, debido a Gina. Supongo que mi subconsciente no quería nada que me recordara a ella. Le comenté: "¿Qué te parece el domingo que viene? No hay pruebas ese día y la verdad, a mí también me gustaría descansar un poco" - Dio varios saltitos de alegría repetidamente diciendo  muchas veces. Me pidió que le avisara a mis amigos y ella le avisas a las suyas.

La dejé en su casa y mientras regresaba a la mía pensaba que iba a poder ver a Estef y sus amigas en bikini. Qué alegría. Ahora sí puedo decir que estoy emocionado por ir. Por cierto, lo último que me pareció extraño este día en clases de la academia fue que Ricky me aguardó un asiento, porque soy su maestro. No sé si asustarme, reírme o sentirme halagado.

5 sept 2025

Encontró el diario y banda en casa

10 de Mayo de 2007, Jueves

¿Todo bien? Pues con mucho entusiasmo y riéndome, en este preciso momento mientras escribo y lo pienso, quiero suponer sí. El lunes quería jugar en mi computadora como en los viejos tiempos y por eso no me vi con Estef ni con mis amigos. No obstante, el martes en la mañana me reuní con ella; y el miércoles en la tarde me reuní a practicar con la banda. Estoy algo cansado, mis amigos me sugirieron celebrar mi cumpleaños mañana con una pequeña reunión. Francamente no tengo muchas ganas, ya lo pasé con mi familia y con Estef. Y no quiero que hagan un desastre la casa o que vengan compañeros un poco insoportables. No lo digo por Ernesto o Laura, pero no quiero una reunión.

El martes Estef vino a mi casa, dado que no me visitaba hace un tiempo y quería salir de su casa para variar. Además, yo mismo no tenía tantas ganas de encontrarme con la tía Raquel. Cuando ella tocó el timbre, pues pensó que era de mala educación entrar avisándome a través de un mensaje de celular, se encontró con mis papás saliendo hacia su trabajo. ¿A qué se refería? Pues le dije que me escribiera o me llamara, porque no quería que mis papás se alarmaran y arreglaran la cocina, la sala, etc. de manera desesperada. En fin, me contó que se encontró con ellos de salida y, cuando la vieron, se sorprendieron bastante. Volvieron a entrar con ella hacia la sala y me llamaron. Mi mamá le estaba invitando algunos postres que había preparado. Mientras estaba por bajar, mi papá subió un poco agitado: "Hijo, ven. Te está esperando. Dijo que iban a salir, no la hagas esperar. No olvides las revistas para tu carrera" - Estaba cansado de su indirecta y suspirando asentí. Al llegar a la sala, me encontré con mi mamá, quien estaba conversando y preguntándole cómo me comportaba en el colegio o si no la estaba incomodando. Estef estaba un poco alerta y contestó que todo estaba bien. Cuando las dos me vieron bajar, mi mamá se levantó del sofá y, junto con mi papá, se despidieron de nosotros, mientras ambos soltaban una risilla molestosa.

Al acercarme a ella para saludarla, ella se reía, porque, en sus palabras, mis papás parecían personajes de series o dibujos por las preguntas y cómo actuaban. Le mencioné un poco apenado: "No los culpo, están nerviosos, eres muy bonita. La primera vez que te vi también me quedé atónito" - Se avergonzó y entre risas e incredulidad dijo: "¿En serio? Entonces, ¿en dónde está mi beso si soy tan bonita? (se lo di mientras la abrazaba) Parece que han hecho un gran trabajo con tus modales" - Ya no quería que habláramos de mis papás por la vergüenza y le dije que vayamos a mi habitación, pues estaba en mi computadora buscando las letras de qué canción íbamos a practicar en el parque. Al entrar, se lanzó a mi cama, se estiró con mucha pereza y comentó: "Ah, hace tiempo que no venía. Qué envidia, tu cama es más grande que la mía" - Me aceleró el corazón y le dije que se sentara junto a mí en el escritorio para que podamos escuchar algunas canciones. Estuvimos por lo menos una hora escuchando música y decidiendo cuáles sería las mejores canciones para tocar, ya sean por sencillez o popularidad. Media hora después, nos cansamos y la dejé en mi computadora, pues fui a la cocina buscando agua o jugo para ambos. Cuando regresé, ella estaba leyendo mi diario, pues encontró la carpeta donde lo guardaba.

Recuerdo que le dije alterado: "Hey, hey, hey. ¿Qué haces? Es personal" - Me senté en la silla contigua y la empuje, logrando sentarme frente a mi computadora. Me replicó que hace tiempo le prometí leer mi diario. Le dije que sí, pero aún no estaba preparado. Se sentó en mis piernas para bloquearme la visión y comenzó a buscar el archivo. No pensé nada pervertido, debido a que tenía miedo de que encontrara algo que no debiera leer, ya sea Gina o cualquier cosa rara que me haya pasado. La cargué, dio un pequeño gritito de sorpresa y la arrojé hacia mi cama. Aterrizó y echada me dijo que era muy malo, porque no la dejaba leer. Entonces, fui a mi computadora y moví mi diario a otra carpeta más oculta. Sin embargo, en ese preciso momento, escuché que abrió el cajón de la mesa de noche. Logró ver mi primer diario, lo agarró y salió corriendo del cuarto con una risa de niña, como si hubiera logrado su cometido. Después de guardar el archivo, salí disparado. No había bajado por la escalera, la encontré sentada en la primera grada. Mientras me acercaba, Estef volteó a verme y con mucha sorpresa me declaró: "Te gustaba mi hermana. ¿Ella sabía, lo sabe, le dijiste?" - Estef se estaba riendo, lo que me parecía raro. Le conté que me gustaba antes de conocer a Gina, pero al conocerla más me di cuenta de que Teresa solo me tenía aprecio de amigos.

Rápidamente, mientras le respondía, le quité el pequeño cuaderno y le pedí que regresáramos a mi habitación. Mientras volvíamos, Estef corrió y me lo volvió a quitar. Rápidamente, se sacó sus pequeñas zapatillas, se subió a mi cama y trató de leer algo mientras estaba de pie. Me subí rápido y mientras ella levantó el cuaderno por encima de su cabeza con la intensión de jugar conmigo, se cayó la foto de Gina... Preguntó que algo se había caído, la recogió y miró la foto. Noté cómo se abrieron sus ojos por la sorpresa. Regresó la mirada hacia mí, se sentó al filo de la cama y dejó el diario y la foto encima de la mesa de noche. Me senté a su lado y no levantaba la cabeza, pero un momento después preguntó: "¿Sabías que esa foto estaba ahí o la olvidaste ahí hace tiempo?" - Contesté un poco preocupado: "Estef, no es lo que sea que estés pensando..." - Me interrumpió: "¿Lo guardas ahí porque quieres? Dime la verdad" - Volví a responder: "Mira, está bien, sí sabía que la foto estaba ahí, pero..." - En ese preciso momento se paró, muy torpemente se trató de poner las zapatillas y se iba por la puerta sin decirme una sola palabra, sin que pudiera terminar de explicarle. La tomé del brazo, casi se cae, y le dije que esperara, que todo había sido un malentendido, puesto que aún no había terminado de contarle. Se tuvo y me preguntó con una voz quebrada: "¿De verdad me quieres o solo soy la chica con la..." - Sin dudarlo le dije que la quería mucho y sin desviar la mirada con sus ojos húmedos me preguntó: "Entonces, ¿por qué aún conservas esa foto en tu cajón, al lado de tu cama?".

Nos sentamos en mi cama y le conté muy brevemente cómo comencé a guardar las fotos que tenía con Gina en una caja, pues me ponía muy mal cada vez que las miraba. Le expliqué que lo hice gradualmente, porque siempre quería llorar cuando miraba las fotos. Poco a poco se iba calmando y me entendió, porque, aunque suene cursi, lentamente agregué: "Sinceramente... Gracias a ti, la he podido superar. En diciembre y enero no quería hacer nada, absolutamente nada. Pero siempre tenía ganas de verte y, aunque no me creas, buscaba cualquier excusa para buscarte, sea cual sea el motivo." - Se sonrojó un poco y me preguntó por la foto de la billetera. Le conté que, como había salido muy poco, nunca revisé a detalle la billetera y la encontré la semana pasada, por eso sabía dónde estaba cuando la dejé en el diario. Estef se veía más calmada, pero aun así me dijo que quería ver dónde guardaba las fotos de Gina. Le sonreí entre nervioso y riéndome: "¿Aún no me crees?" - Estaba un poco más alegre y me dijo que sí me creía, pero de todas maneras quería ver. La tomé de la mano y fuimos al cuarto de mis papás. Al entrar le dije que no tocara nada, pues mis papás son muy detallistas, casi milimétricos con sus cosas. Se rió y argumentó que eso era imposible, además ella respetaba las cosas de los demás. Con sarcasmo le pregunté entonces por qué rebuscó mis cosas y contestó que ya le había prometido leer mi diario, además no había secretos entre ambos. 

Bueno, frente al armario tomé una mesita y me subí. Extendí mis brazos hasta la parte más difícil de alcanzar, palpé la caja y la saqué con cierta dificultad. Estaba como la había dejado, muy amarrada con cinta adhesiva, lo único diferente era la gran cantidad de polvo. La bajé y me preguntó por qué la cinta alrededor. Le expliqué que era para no volver a ver las fotos, no importaba el motivo que fuera, quién sabe si alguna vez me agarraba la tentación de ver el contenido. Tomó la caja y la sacudió. Parecía sentirse apenada o avergonzada; por eso, me dijo que la regresara en donde estaba. La miré con incredulidad, porque pensé que me haría abrirla. Igualmente me quejé por que debía regresarla a la parte más alta del armario. Mientras regresaba la caja, Estef me tiró una nalgada, le pregunté el porqué y me respondió: "Te lo mereces. No me has contado todo. Sabes que estoy contigo y aún te guardas cosas. Ten más confianza en mí, puedes hablar conmigo si lo necesitas." - En parte tenía razón, pero tampoco quería que supiera cosas que pasé con Gina, no quería incomodarla contándole eso. Sin embargo, le mencioné que, si quería leer algo de mi diario, podía leer algunas partes. Mientras volvía a mi computadora para imprimir las letras y las partituras de las canciones, le di lo correspondiente al capítulo 1 y al capítulo 9, porque no quería que leyera muchas cosas recientes. 

Pasaron unos minutos y terminó el primer capítulo. Se comenzó a reír con justa razón: "Tesa te dejó en la friendzone" - Para el capítulo nueve sí demoró un poco más; sin embargo, al terminar se levantó y me abrazó suavemente con mucho cariño. Se le veía una amalgama de emociones: alegría, sorpresa, conmovida y parecía que quería llorar. Su nariz comenzaba a sonar como si escurriera, se sentó en mis piernas y habló muy contenta: "Todo este capítulo solo hablas de mí. Me da vergüenza, porque siento que me ves más decidida de lo que realmente soy." - Me mostró y me señalaba cada día y los títulos. No me había percatado, pero sí, era verdad. Revisé los días con ella y se le notaba muy feliz. Se reía, porque ella no sabía algunas cosas desde mi perspectiva. Por mi lado, también me moría de vergüenza, sentía que me miraban por todos lados. Era como si una parte de mí quería que viera lo que escribí para que sepa cuanto me importa, pero otra parte de mí quería detenerla y llevarla a su casa. Unos momentos después, continuó con sus ¿halagos?: "Cuántas cosas sientes y no me las dices. Parece que eres más romántico de lo que aparentas." - Me quemaba la cara, ya no podía mirarla; aunque era imposible, estaba en mis piernas. Notó mi rostro y, aunque ambos sabíamos que todo fue algo embarazoso, nos besamos por un rato. Luego, me levanté y me eché en mi cama. Ella me siguió y nos abrazamos por mucho tiempo mientras nos mirábamos.

Pasado un rato, nos pusimos nuestras zapatillas y bajamos, pues iba a dejarla en su casa. Al pasar por la sala, se sobresaltó al ver el postre y de un bocado se comió la pequeña porción de cheesecake que había dejado temprano. Me reí, porque parecía una ardilla con la boca llena. Me dio un golpesito y me empujó hacia la puerta. Dejó el plato en la cocina y partimos hacia su casa. En el trayecto aún me preguntaba por mi diario, pero sus dudas no giraban alrededor del contenido: estaba interesada en por qué comencé, cómo me decidí, cuándo lo pasé a mi computadora, etc. Pasamos cerca de la que fue la casa de Gina, pues el otro camino aún está en mantenimiento, me mantuve firme sin mirar la casa. No sé si lo notó. A unos minutos de llegar me preguntó con voz apagada: "Sé que hoy me has contado mucho, pero ¿puedo saber cómo conociste a Gina? En tu diario los días son muy cortos y pasan muy rápido" - Suspiré un poco y dudé; sin embargo, no me negué. Pensé "ya llegamos hasta aquí". Buscamos donde sentarnos y comencé: "Es como leíste, la primera vez que escuché de ella, supuestamente nos insultó a los hombres del aula, aunque en realidad fue un rumor, pues solo había insultado a Ricky. Ya sabes cómo se esparcen las cosas malas." - No me interrumpió para nada, pero asentía con la cabeza. 

Seguí con la historia: "Cuando comenzamos clases, nuestro tutor designó los asientos aleatoriamente. Ella estaba en la primera final pegada a la pared frente al pupitre del profesor y yo estaba detrás de ella. Nuestro primer contacto fue porque se había olvidado su lapicera y me pidió prestado lápiz y borrador. Me agradeció y no volvimos a hablar hasta cuando nos juntaron en grupos de cuatro, éramos ella, yo y dos más de la columna de la derecha." - Estef me preguntó: "¿Fue ahí cuando conectaron?" - Sonriendo le respondí: "No, solo fue una coincidencia. Pero, en muchos cursos ocurrió los mismo: nos juntaron en grupo. Por lo menos, estuvimos cinco semanas seguidas estudiando uno al lado del otro. Todo mi salón me molestaba con ella, pues pensaban que estaba aprovechando esa situación para coquetear con ella. Me incomodaba mucho, porque me gustaba... ya sabes. (se rió de mí en silencio) Bueno, mientras pasaban los días y no hacíamos grupo, ella volteaba algunas veces por que yo era el más cercano y, cuando se me acercó María para preguntarme algunas tareas, conoció a María. Poco después, con el paso del tiempo, conoció a Teresa. Me amisté más con ella para acercarme a Teresa. Pero lo malo era acercarme mucho a Gina, porque a Ricky le gustaba y quería que hablara bien de él cuando conversara con ella. Él me molestaba mucho por esa época." - Me dijo que le faltaban muchos detalles a mi diario, le sonreí y le comenté que ese momento no sabía cómo hacerlo, incluso hasta el día de hoy no estaba seguro de cuánto detalle debo agregar.

Como se hacía tarde, aceleré un poco el ritmo: "Dada tu curiosidad, puedo decirte que noté que me gustaba cuando pasaron unos meses, ya no me acuerdo bien. Me parece que la vi con un antiguo amigo y me puse celoso. Claro, en ese entonces no lo sentía como celos de enamoramiento, fue raro." - Era extraño, pero Estef estaba muy atenta y preguntó: "Entonces, ¿ella estaba con otro chico y tú interferiste?" - Con una risa nerviosa le contesté que sí y no, puesto que era más complejo que eso; aunque desde otra perspectiva podría concluirse que sí. Rápidamente, mientras hacía señas con las manos, me dijo: "Por cierto, yo no intervine en tu relación, yo solo quería que te fijaras en mí" - Le pregunté: "¿Y por qué me besaste frente a Gina?" - Roja me cortó: "Te besé, porque me besaste detrás del escenario del colegio, pensé que habías terminado con ella. ¿Quién besa otra chica sin...? (fingió sorpresa) Eres un ligón de miércoles y te haces la víctima. Desde ese entonces te aprovechaste de mí" - Se rio mientras ponía sus manos en mi cara para molestarme. Negaba todo, aunque admití ser bastante estúpido en aquel entonces. Más calmada, me dijo que, a pesar del pasado, confiaba en mí, pues para ella sí había madurado, no sabía cuándo fue, pero sí lo ha notado. Aunque, a mi parecer, sigo siendo el mismo.

Después de esa extraña conversación, fuimos caminando de la mano. Notaba cierta expresión de satisfacción en ella. Francamente, también me sentía un poco más ligero, no sé describir esto. En la puerta de su casa me dio un beso y sus labios aún sabían dulces por el postre. Me dijo: "Dale las gracias a tu mamá de mi parte." - Entró y cerró la puerta mientras me miraba con una gran sonrisa pícara. 

Cuando llegó el miércoles, nos reunimos en la tarde para practicar, porque no querían o no podían venir a mi casa en la mañana; tampoco pudimos salir a tocar al parque, ya que repentinamente había comenzado a llover. Crístofer se notaba aliviado, al igual que Nicolás. Akira y Fernando se notaban confiados y relajados. Lo único, a pesar de pedirles que no viniera nadie, fue que estaban Rosalina, Irene y Samanta. Me dijeron que no había problemas, dado que era mejor con público para bajar los nervios. Estuvimos practicando un par de horas y nos pareció agotador, dado que ahora lo hacíamos con más conciencia. Mientras descansábamos, le contamos a Crístofer nuestro encuentro con Ricky. Por mi lado, agregué: "Fue tan extraño verlo, ya no es tan alto como antes y usa lentes. Por cierto, ahora me dice maestro". Todos dieron un pequeño salto, al punto que Rosalina se rió y le preguntó a Crístofer qué pasó. Este me miraba de vez en cuando y mencionó: "No, ah (se aclaró la garganta muy fuerte), es que Ricky. No es malo, pero hace unos años nos hizo la vida muy incómoda, era mucho más grande que todos." - Nicolás en tono de broma: "Pero ya no pasa nada. Ahora Luchín es su maestro" - Mientras reía con todos, cayó en la cuenta de que no sabía por qué e intrigado me preguntó. No quería que supieran nada, mientras las amigas de Estef estaban cerca, y les inventé que en los estudios. Todos creyeron y la conversación continuó sin rumbo.

Pasado unos minutos más de charla, todos se despidieron. Aunque Fernando trató de detenerlos para tomar ron, puesto que mis papás aún no habían llegado, todos querían ir a sus casas sin problemas. En la despedida estoy casi seguro de escuchar a las tres amigas de Estef murmurar sobre mi diario o de si escribiese lo del día de hoy. Me puse nervioso al verlas y cuando se acercaron Crístofer y Rosalina para despedirse, Crístofer me susurró mientras miraba a las chicas: "Te dice maestro por ellas, ¿verdad? No me engañas, por demás está." - Rosalina preguntó y este le dijo que le contaba en el camino, pero miró a las chicas y tuvo la expresión de entender. Me llamó picarón y se fueron mientras él le cuchicheaba al oído. Antes de irse, Nicolás y Robin y me preguntaron si quería ir con ellos a dar una vuelta, pero estaba cansado, al punto de que otra vez he tomado el día de hoy para mí, tal vez mañana me reúna con ellos. Necesitamos practicar en el parque.