10 abr 2026

No era catorce, ni mucho menos quince

16 de Junio de 2007, Sábado

Pensé que la semana había sido curiosa desde lo último que escribí; sin embargo, me acabo de enterar de varias cositas en solo un par de días. En ese sentido, no quiero iniciar mencionando lo que hice o no hice después de visitar a Estef. Más bien, quiero iniciar con algo me ha ha hecho reflexionar un poco más y me enteré el viernes mientras conversaba con Samanta y Ronald: Estef tiene trece años y recién va a cumplir catorce... Ella no es menor que yo por un año, ni menor que Teresa por poco más de un año. Al parecer yo pensaba eso y no sé por qué me siento tan estúpido.

Esto me enteré ayer, viernes en la tarde. Debido a que, en la clases de arte, no habíamos terminado nuestros trabajos, la profesora nos pidió quedarnos en el taller ese día y no pude asistir a las clases extras. Por lo general no debería quedarme para estas actividades, dado que suelen quedar los mejores trabajos; por ejemplo, Ronald, Diego, Kareen (de lo "populares"), Martha, etc. En este caso, a la profesora le gustó lo que dibujé y terminé con los demás. A pesar de que le dije que no sabía pintar bien y que solo dibujaba, la profesora de arte no le dio importancia y me pidió de que le agregara más detalles al trabajo y puliera más las sombras, el contrate del carboncillo y varias cosas más que no estoy seguro haberlo hecho bien. En fin, mientras buscábamos dónde sentarnos, pues habían muchos personas del años menor, Ronald y yo vimos a Samanta en una mesa y fuimos hacia ella. Kareen, quien al parecer estima a Ronald por sus buenas notas, no dejó de tratar de generarle conversación y se sentó junto con nosotros. Se sintió un poquito de incomodidad, pero tratamos de seguir como si nada, nos saludamos con Samanta y conversamos un buen rato mientras continuábamos con nuestros trabajos. Después de avanzar, y de que la profesar diera una vistazo a todos los trabajos, salió con algunos compañeros y otros chicos del año menor al nuestro por más materiales faltantes para sus trabajos.

Prácticamente todos en el aula se relajaron, dejaron sus cosas a un lado y comenzaron a conversar con más ganas. Miré a Ronald con duda y Kareen me comentó que era normal lo que estaba pasando. Por lo general, como la profesora es exigente, todos tratan de estar concentrados y hablar lo menos posible para terminar lo más rápido posible e irse; no obstante, la profesora hace muchas observaciones y deben seguir ahí hasta que terminen o acaben las horas extra del taller. Samanta también agrego que ella hacía algunas de sus tareas en esas horas; así que, sacó de su mochila una pequeña almohada y se recostó mientras avanzaba. Al parecer solo a mí me dio risa, puesto que era la primera vez que la veía hacer eso, para todos los demás era una tarde cualquier. Mientras conversábamos sobre cualquier tema, poco a poco la idea se tornó en los cumpleaños y Kareen me preguntó si el cumpleaños de Estef estaba próximo, dado que cumpliría quince. Es aquí cuando Samanta intervino casi riéndose: "¿De qué hablan? Estéfani recién va a cumplir catorce... (me miró) Tú, sí sabes cuántos cumple, ¿cierto?" - Por mi cabeza pasó que ella era tres años menor que yo. Me quedé mudo, rojo como si me hubiera quemado la cara, porque Kareen se quedó boquiabierta, muriéndose de risa y agregó: "¿No sabes cuántos años tiene tu novia? Luchín, te pasas. ¿De verdad no sabes su edad?".

De un momento a otro, de diferentes mesas, personas de mi año se le acercaron preguntando qué había sido tan gracioso. Me molesté, pues estaba seguro de que nadie podría pensar la edad de Estef, debido a que lo más obvio sería que tuviese catorce por el grado en el que está. Algunos parece que se percataron de qué hablaba y dejaron de molestarme. Ronald me habló en voz baja y me preguntó si de verdad no sabía su edad, aunque prefería no responderle, pues Samanta pasó varias páginas de su cuaderno y, en una página en blanco y con un lápiz, hizo una línea de donde marcó el cumpleaños de Teresa y el de Estef. Me explicó: "Mira, tú sabes que Teresa es de febrero del 1991 y tú crees que tuvieron a Estef en noviembre 1992; sin embargo, Teresa y Tefy nos contaron que ese año, a pesar de que ellos habían planeado tener otro hijo, su mamá tuvo problemas de fertilidad por el estrés del trabajo, cuidar a su hija, etc. No entendimos muy bien, pero esa era la idea. Entonces, por esos motivos, el médico le recomendó descanso y tratar de relajarse con vacaciones o lo que fuese. Resumiendo, aplazaron un año a su siguiente hija." - No tenía ni idea de eso, podría incluso agregar que Estef se ve más madura que varias de sus amigas. A parte de eso, le pregunté cómo es que estaba en su año si era un año menor a ellas. Samanta siguió explicándonos de que pasó los exámenes de ingreso al colegio con un promedio por encima de la media. El problemas era dónde ponerla, en el año de ellas o en uno menor; sin embargo, su papá aseguró que podía rendir académicamente y por eso está en un año menor a mío, aunque no le corresponda.

Lo que nos contó supuestamente lo saben pocas personas, como sus amigas cercanas, profesores que no dicen nada o algunos estudiantes que llevaron atletismo o danza con ella. Sin embargo, para mí el problema eran estos últimos grupos, porque muchas veces los años se agrupan y conversan. Las ideas en mi cabeza eran un desastre, pensé en todas la veces que algunas personas de mi año se burlaba de mí y me veían como un pervertido que se acercaba o coqueteaba con una ¿niña?... Pero no lo es, tiene casi mi edad, ¿verdad? Por extraño que suene, me sentí ¿traicionado? Pero ¿por qué? Es una idea muy estúpida, ella no dejará de ser a quien yo quiero, ella no dejará de quererme. ¿Los demás están de acuerdo?... De un momento a otro, Samanta me preguntó si estaba bien y Ronald me movía el brazo, pues la profesora acaba de llegar y teníamos que seguir avanzado los trabajos. No hablé con nadie por un buen rato. kareen seguía conversando en voz baja con Ronald y Samanta seguía trabajado con la cabeza en la almohada. Después de varios minutos, la profesora se me acercó, me felicitó por mi trabajo y mencionó que no necesitaba agregarle color a los trabajos que yo realizaba si sabía mantener las diferencias de sombras y contrastes de unas u otras figuras. Le agradecí de vuelta, porque mis trabajos no le gustaban a los profesor de los años pasados. Entramos más en confianza y le pedí ir al baño, pues quería despejarme de la noticia de Estef. 

Me demoré dando unas vueltas por los alrededores del colegio, porque muy pocas veces lo veía tan vacío. Inconscientemente pasé por el salón de las clases extra y el profesor Alonso me vio de lejos y me saludó muy cordialmente, algunos compañeros desde sus asiento también me saludaron; además de saludarme, se acercó a la puerta y me felicitó por el avance que había realizado en todas clases extra, se notaba reflejado en el aumento de mis notas en las clases regulares del colegio. Me fui satisfecho y me dijo que no me distrajera mucho en el taller de arte y me recordó la meta: ingresar en el primer intento a la universidad con el examen de noviembre. Tenía la intención de volver al taller de arte, pero me senté en donde siempre suelo estar con mis amigos en el recreo y pensé que mi vida académica había mejorado muchísimo. Por lo general, hasta hace cuatro años, la había pasado muy mal, incluso cuando estuve con Gina me había ido mal en el colegio. Estuve a punto de pensar en Estef, pero un profesor de primaria, me parece que se llamaba Arturo, me vio y acercó. Me preguntó qué hacía sentado solo en medio del patio solo. Le expliqué que descansaba de estar en el taller de arte y se sorprendió, pues casi nunca había sido seleccionado para ello, a diferencia de mi hermano mayor Mitch, como me lo recalcó el profesor.

Después de contarle que tomaba clases extra en los recesos, después del colegio y los fines de semana, se sorprendió y comentó: "Vaya, cómo has cambiado, parece que ahora si te lo tomas en serio. Por lo general tus hermanos era muy buenos en los estudios y en varias actividades más. En la primaria, tú siempre parecías más hiperactivo y te distraías mucho." - Le dije a la universidad que quería ingresar, como hicieron mi papá y mis hermanos y ahí entendió por qué me estaba esforzando más. Como no quería seguir hablando de mis hermanos o mis malas notas del pasado, me despedí y me fui al taller, dado que ya se acercaba la hora de salida. 

Todo estaba muy tranquilo, me senté como si nada y, mientras estábamos a punto de terminar con la clase, Kareen me preguntó si podíamos estudiar algunos cursos con mis amigos, algunos más de nuestra aula y de las otras aulas. Me confundió la pregunta, puesto que no solemos hablar casi nunca con ella. Sin embargo, esta noticia curiosa se debe a que Érica le ha mencionado, a todos sus conocidos en la cafetería, que solemos estudiar en grupo y a veces las reuniones se vuelven un poco más fiesteras y quieren unirse. De lo relajado que estaba después del pequeño paseo, pasé a un estado de estrés, pues querían que les enseñemos y querían divertirse en mi casa por que sí. Ronald me miró intrigado, no sabía si diría que sí o no; por un momento, su mirada me decía que aceptara para dar un gran fiesta. No obstante, no expresé mi indignación y traté de estar lo más relajado diciéndole que, por lo general, tenía clases en una academia los fines de semana; por lo tanto, ya no tenía suficiente tiempo para reunirme como antes. Pero agregó: "Es la misma academia a la que va Érica, ¿no? Ella nos dijo que la otra semana no tienen clases en la academia. Dijo que esta semana solo tienen exámenes y la otra descansaban sin clases" - Mis ojos saltaron de sorpresa y arrastré la vocal "a", pues aún estaba pensado en las pruebas que venían y me había olvidado por completo del fin de semana libre, me parece que caía 23 y 24 de junio.

Antes de poder hablar, Samanta intervino: "Espera, ¿vas a estudiar con ellos? Pero ya nos habías dicho a nosotras que estudiaríamos juntos para los exámenes finales. Ya te habías olvidado, ¿cierto?" - Ronald y Kareen, casi al mismo tiempo, dijeron qué como si supieran que era mentira. Sin embargo, rápidamente respondí que era verdad, por eso no sabía cómo responderle a Kareen en un principio y traté de excusarme lo mejor posible. Me dijo que no había problema, pero me miró con suspicacia. Por suerte estaba Samanta dándole vueltas a los temas que supuestamente debíamos revisar y algunas dudas de temas pasados. Lo último que agregó Kareen como "broma", mientras arreglábamos y guardábamos los materiales del taller, fue lo de siempre: "Has mejorado bastante estos últimos años, la separación de Gina te hecho bien. ¿Me parece o fuiste a nivelación las vacaciones pasadas?" - Un poco molesto, por decirlo frente a Samanta, traté de disimular con un tono amable: "Sí, el año pasado estuve en nivelación, pero, después de esa experiencia, decidí no volver nunca más. Por eso, me esforcé más; y más ahora que trato de ingresar a la universidad." - Se sorprendió y mencionó que en algún momento debemos reunirnos a estudiar.

Al salir del aula, estaba por irme con Ronald y Samanta, pero Kareen lo llamó y le pidió de favor que la acompañe, dado que vivían más o menos cerca. Salieron cuatro personas más del aula y se llevaron a Ronald por otro lado. Lo que no tenía sentido para mí, pues todos íbamos a tomar el mismo bus escolar, tampoco es que estemos lejos de los otros. En fin, se lo llevaron a conversar de quién sabe qué y me fui con Samanta a la cafetería, porque ella quería un sándwich y esperar a las demás. No negaré que me puse feliz, puesto que, como no había hablado mucho con Estef esta semana y hablé menos después de lo ocurrido el miércoles, no sabía que iba a quedarse después de clases. Efectivamente, mientras conversábamos sobre los trabajos de arte en una mesa, supuse que Estef me tapó los ojos y, con una voz ligeramente gruesa, Camila preguntó: "¿Quién soy?" - Se rieron, pues me equivoqué, Nadia me había tapado los ojos. Mientras se sentaban, se contaban distintas anécdotas de la clase de danza, debido a que el bus aún iba a demorar en salir. Por su lado, Akira me preguntó si aún estaba en pie la idea de presentarnos en la clausura del segundo bimestre. Esta idea había resurgido, pues, ese mismo día, se encontró con el director en el pasillo y este le preguntó si tenía o estaba en un grupo con el cual tocar, como en los años pasados.

Ella contestó que sí podría, pero primero debía conservarlo con nosotros antes de darle la respuesta definitiva, ya que le informó que estábamos estudiando un poco más de lo normal para los exámenes de ingreso. El director comprendió y le pidió avisarale, a más tardar, el viernes, osea en una semana. Ello con la finalidad de poder separarnos un espacio. Cuando las demás chicas escucharon eso, Estef volvió a ofrecerse a realizar una coreografía con su aula para acompañar la canción. Me emocionó escuchar todo eso, pero una parte de mí tenía cierto temor de gastar mucho tiempo en actividades que no sean académicas y no poder ingresar a la universidad. Sin embargo, miré un rato cómo las chicas se reían e imaginaban cómo podrían bailar al ritmo de la canción que elijamos y recordé que es mi último año en el colegio, así que tal vez no debo tomarlo tan seriamente y aceptar. Aún no le respondí, pero le dije que lo conversaría con los demás; aunque, dijo que también trataría de persuadir a mis amigos en los recesos.

Cuando sonó la campana de salida, nos dirigimos hacia el bus y, en el trayecto, Estef me tomó de la mano y me susurró sin que las demás se percaten: "¿Ya estás mejor?... Pervertido" - Me asustó, pues pensé que sus amigas podrían escucharla. Se vaciló un poco y preguntó si quería salir a ver una película, dado que no tenía más actividades esa tarde. Contento le dije que sí; sin embargo, por mi cabeza cruzó la idea de su edad y le pregunté si tenía trece. Eso conllevó a su respuesta: "¿Por qué lo preguntas? Tú sabes mi edad, el año pasado fuiste a mi cumpleaños..." - Se comenzó a carcajear, sacudió varias veces mi brazo y, con voz alta, les dijo a sus amigas que no sabía su edad. Camila, Kiara y Nadia se sorprendieron, pensaron que era una broma, debido al tiempo que pasábamos juntos. Les dije que lo obvio sería que todas tengan catorce y próximos a cumplir quince. Inmediatamente, todas miraron a Samanta, pues no decía nada. A lo que ella respondió cambiando de tema: "Muy aparte de contarle sobre tu edad, le ayudé a que no haga una fiesta con gente que no le cae bien." - Todas dudosas, escucharon a Samanta y me preguntaron por qué no me caían bien. Brevemente, les conté sobre los "populares", cómo es que conocía a varios desde los cinco años e inclusive les di el ejemplo de cuando paso con Estef por la cafetería.

Justo cuando estaba a punto de decir algo más, pasaron saludándonos cerca a nosotros Kareen, Ronald y los demás; nos saludaron de los más normal del mundo, sin ningún comentario, dado que íbamos al bus. Por un momento pensaron que lo estaba inventando, pero, para mi fortuna, ya en los asientos, escucharon cómo ese grupito hablaba pestes de otros compañeros o sobre las diversas burlas hacia otros. Me parece que todas entendieron mi punto y seguimos conversando sobre la futura reunión, aunque Estef quería saber qué película veríamos en el cine. 

Al final, no pudimos ir al cine, porque nos hicimos tarde y algunas películas se emitían muy tarde, regresamos a su casa y estuvimos haciendo lo que teníamos que hacer hasta que apareciera alguno de sus papás. A pesar de que quería conversar con ella sobre su edad, sentí que no era el momento. Pero, algo dentro de mí me incomodó, aún no entiendo el motivo.