20 mar 2026

Todos los impulsos bajo control... (mentira)

14 de Junio de 2007, Jueves

El domingo, como es costumbre, hablé con Estef. Parecía que no hubiese ocurrido nada el día anterior, pues me contó lo que hizo en el día y, por mi lado, también le conté que salí con mis papás a visitar a mis familiares; no obstante, mientras la conversación avanzaba al tema de la fiesta, su voz se tornaba más y más apagada. Entendí que aún se sentía mal por el vómito y la discusión. En ese sentido, no insistí con hablar de ese tema, así que esperé que ella misma hable. Demoró un poco, pero por fin lo dejó salir. Se disculpó y me preguntó cómo haría para soportar la humillación que sentiría el lunes. Por mi parte, le dije que sea sincera: "Diles que tomaste mucho, pues, de ocultarlo o tratar de ignorarlo, todo tu salón o año podrían molestarte. Si les dices la verdad y lo aceptas, el chiste no les dará mucha gracia; pero si lo tratas de ocultar será ahí el punto del cual se agarren" - Me dijo que era una malísima idea, pero después de un rato de reflexión, insistirle y darle algunos ejemplos de compañeros de mi aula (incluyéndome sobre la partida de Gina), logró entenderlo y me dijo que tal vez lo haga así. Me preguntó con mucho cariño si esta semana me vería en los recesos o después de clases, aunque la respuesta no fue de su agrado.

La semana inició bastante tranquila, no sabía cómo quedó Estef con sus compañeros ni con sus amigas, dado que no las vimos desde que salimos de la fiesta. Las horas de clases normales me aburrieron, increíblemente me siento más entusiasmado por lo que aprenderé con las clases extra de los recesos y las de la tarde después del colegio; esto no debería tener sentido, porque son las mismas aulas y los mismos profesores, aunque las materias son más divertidas. Jamás pensé escribir que el colegio era divertido, debo estar madurando. En fin, durante un trabajo en grupo de las clases logré conversar con María, Katty y Mike. Me preguntaron cómo me fue en la fiesta, ignoré todo el problema con Estef y les conté sobre el mito y esas tonterías que habían inventado sobre mí. María se burló mucho y no podía creer lo que escuchaba; Mike, con mucha ironía, dijo que podía iniciar mi propio grupo político para postular a la presidencia del colegio. Katty se reía y agregaba más ideas burlonas. Pasaron Fernando y Ramiro para pedirnos prestado materiales, pero también preguntaron de qué tanto nos reíamos y les resumieron todo. Ramiro, con su mano en mi hombro, me dijo que lo pensara, pues podría hacer un ejército. Fernando se arrodilló y me pidió que convenciera al año de Estef, ya que estos dos quieren hacer destrozos en el colegio.

Después de ser ignorados y de mucha conversación negándome, Ramiro le dijo algo a Fernando y se fueron resignados. No sé nada de los últimos recesos, lo único que sé es aquello que les puedo preguntar a María, Katty, Mike, Fernando o Ramiro, aunque a estos dos últimos trato de evitarlos. Por su lado, Mike siempre se habla y se escribe con Érica, así que no recibo mucha idea de lo que ocurre a fuera. Cuando les quería preguntar a Katty y María cómo estuvo el receso, ambas me preguntaron si todo estaba bien con Estef, puesto que se le veía más tímida. No supe qué responderles y les dije que nos habíamos divertido (una verdad a medias). No les pude preguntar más y reiniciaron las clases. El martes fue muy similar, en casi todo, hasta en las insistentes ideas de Fernando y Ramiro. No me volví a ver con Estef ni los demás en los recesos, aunque ahora los profesores de los recesos y las tardes estaban contentos. Incluso una profesora que no veía desde los inicios de la secundaria se sorprendió de verme ahí, sin ser obligado a nada. A parte de eso, me pidió mandarle saludos a mis hermanos, dado que eran sus mellizos favoritos. Me preguntó si J.J. aún tocaba la guitarra o si Mitch aún tenía tiempo de escribir cuentos cortos. Todos fue afirmativo, aunque siempre me da vergüenza y algo de molestia que me usen como intermediario de mis hermanos.

El miércoles me salí un poco de control. Todo comenzó por un sueño en cual abrazaba y toqueteaba a Estef, aunque casi no lo recordaba bien sé que fue por mucho mucho tiempo. Desperté con mucha energía en los pantalones; pero, no había tiempo para nada, pues debía ir al colegio o llegaba tarde. En el trayecto traté de distraerme, pero, mientras más dirigía mi atención a lo que sea, más fantaseaba mi cabeza. Lo único que me generaba un poco de tranquilidad era pensar que todas las clases del día y principalmente hacer atletismo después de clases me ayudarían a relajarme y olvidarme. Al parecer fui muy optimista en las primeras horas de clases, pero hizo mucho calor y aumentó más al mediodía. Las chicas se sacudían las faldas y me costaba no mirar, pues sabía que varias lo estaban haciendo a propósito para molestarnos a todos los hombres en el aula. En el segundo receso, durante las clases extra del profesor Alonso, no me pude concentrar en la explicación y los problemas que había dejado para resolver me estaban causando más estrés. Lo peor fue pedirnos salir a la pizarra a realizar nuestros ejercicios y luego explicarlos al salón. El problema no se debía a que no entendía, sino por que el muñeco estaba de pie. Para mi suerte, cuando se acercaba mi turno, poco a poco me calmaba y tenía la respuesta de mis ejercicios. La últimas horas de clases no fueron de tanta tortura, pero casi siempre se me izaba la bandera.

Una vez acabadas la horas de clases, me dirigí al campo de futbol y, por un momento en el camino, miré el baño y se ocurrió que todo esto terminaría si... y justo me saludaron por la espalda Estef, Camila y Samanta. Me avergoncé mucho, pues supuse que sabían lo que pensaba; lo sé, es una tontería, pero es lo que sentí en ese momento. Volteé para verlas y cada una ya estaba con short y polo, por lo general se cambiaban antes de entrenar, pero como hacía calor fueron directamente así. Mi subconsciente me hizo reí y les dije que vayamos al campo, todo ello con la finalidad de no tener que verlas directamente. A la hora de los estiramientos, no dejé de verlas a las tres, mi ojos parecían imanes. Para no ser tan obvio, me traté de cansar más de lo normal apropósito. Luego, traté distraerme con Samanta y conversamos sobre el curso de arte, pues ella tenía una exhibición de algunas obras. Por mi lado, le conté la posibilidad de que nos encontremos en el taller, dado que la profesora quería nos juntáramos con su año. Estef quería acercarse también para conversar, pero la veía tan sexy que no podía mirarla directamente cuando hablábamos, lo importante era que me pidió ayuda para estudiar matemáticas con ella. Acepté y me pidió ir con ella hasta su casa una vez acabemos atletismo. Luego, noté algo curioso, Camila no se me acerca tanto como en los entrenamientos pasados. Supongo que se deberá a lo de la fiesta.

Pensé que se esforzaba por no acercárseme, pues algo habrán conversado todas después de cómo se puso Estef. Bueno, dejando eso de lado, el entrenamiento me agotó, esperamos a las amigas de Estef y nos fuimos de regreso en el bus escolar. Estaba tan agotado del ejercicio que aun cuando Irene estaba con una ropa muy ajustada y Estef pegada con todo su cuerpo sobre mí, no hubo ninguna protesta en mis pantalones... por lo menos al inicio. A la mitad del camino, mi cuerpo ya estaba descansado y me fijé en mis alrededores; qué buenas figuras tenían, terminé excitándome mucho. Me hice el que tenía calor, abrí toda la ventana y casi saco la cabeza, pero poco me faltaba para hacerlo. Todas las chicas se reían, pues no sabían por qué estaba actuando tan raro toda la tarde de entrenamiento. Les cambié el tema y poco a poco las amigas de Estef iban bajando en su respectivo paradero. Finalmente, nos quedamos Estef y yo a solas y cerca de su casa bajamos. En el camino, Teresa le envió un mensaje diciéndole que iba a casa de María. Se puso contenta y me dijo que vayamos a comprar tortas como la última vez o si prefería algo salado también. En ese momento pensé: "Eso es, tal vez la comida me alivie la mente. Debo pedir algo oloroso como orégano o cebolla para despejarme" - Fuimos a dos tiendas y compramos, en una tienda, empanadas y, en la otra, algunas torta y pie de limón. Conversamos con normalidad hasta su casa.

Al llegar, aún no estaba ninguno de sus papás, me ofreció agua y mi ojos no dejaban de seguirla mientras hacía todo el recorrido, siento que me vi como un psicópata. Miramos la televisión más de media hora y subimos a su habitación, pues debíamos avanzar en repasar y no terminar muy tarde. En su habitación, se sentó frente a la mesa donde siempre estudiamos y me pidió sentarme en la silla de su lado. Antes de hacerlo, le pregunté si no se iba a cambiar su ropa de deporte primero. Esa pregunta parece que le activó algo, pues protestó un poco lastimada: "¿Hoy, qué pasa contigo? Siento que estás muy distante. Estás estudiando casi todo los días, en el entrenamiento no me mirabas y ahora no te quieres sentar a mi lado. ¿Hice algo mal? ¿Estás molesto por lo de la fiesta? ¿Estoy oliendo mal?" - En retrospectiva era cierto, la estuve ignorando para no exaltarme y verme como un pervertido frente a todos. Le dije que no había hecho nada mal y lo de la fiesta no tenía nada que ver, me había divertido. Aún se le veía algo pensativa, se sentó en su cama y fui a su lado para conversar sobre cualquier cosa mientras le tomaba la mano. Después, mientras conversábamos y nos besábamos, estiró su polo y lo olió: "Entonces, no estoy oliendo mal, ¿verdad?" - Le repetí varias veces que no era así, le dije que olía bien, pues aún olía a su perfume. Me llamó mentiroso, la situación era embarazosa y me acerqué más a olerla. Me sentí como lo que traté de evitar todo el día, un asqueroso pervertido.

El mayor problema fue que su clásico olor me gusta mucho y no olía para nada mal ni a sudor, terminé excitándome otra vez y, como me estaba besando, me dejé llevar... La recosté en su cama suavemente con el peso de mi cuerpo, la besé con más intensidad, mientras ella también me correspondía con la misma energía, manoseé su pecho intentando mover su sujetador y con fuerza le baje su short que aún estaba un poco húmedo por el sudor de hacer atletismo. Con mi mano derecha, usé mis dedos para hurgar en sus partes y sus gemidos me estaban excitando más y más. Me estaba volviendo loco, quería sentir más de ella y me dieron muchas ganas de quitarme mi ropa, pero justo, cuando me estaba sacando el polo, en ese momento sonaron llaves en la puerta principal, se abrió y llegó su mamá. Me sentí muy frustrado, pero necesitaba detenerme. Mi mano derecha estaba un poco húmeda y tenía que lavarme; además, comencé a sudar un poco. Miré la carita roja de Estef, se le veía cansada, se levantó torpemente sin mirarme, se acomodó la ropa, lo mejor que podía, y fue hasta la escalera para saludar a su mamá que aún estaba en la cocina. Desde arriba, le mencionó que Teresa había salido y que yo estaba con ella, ayudándole a estudiar. Su mamá le preguntó si me ofrecía algo, pero Estef mencionó que más bien nosotros habíamos comprado algo. Le agradeció y dijo que siga estudiando conmigo. Retornó a la habitación y se sentó frente a la mesa mientras me miraba desde su silla y se arreglaba la ropa: "Ya veo por qué estabas raro. Te ayudaría, pero mi mamá está aquí, no sabemos si..." - Tenía una extraña sensación de vergüenza y emoción cuando dijo eso, pero el orgullo se me estaba encogiendo con todo lo que había pasado. Le pedí que no se preocupara, ya que simplemente estaba con mucho estrés acumulado por las últimas semana; además, del poco tiempo que tenía para salir y divertirme con mis amigos (y ya no hacía natación como antes), pues he estado estudiando más de lo normal este año.

Me reprochó el que estudiara tanto, después de conversar y de irme a lavarme en el baño, le dije que estudiemos lo que ella tenía. Sin embargo, en parte fue una mentira, ella quería conversar conmigo y saber por qué estaba tan raro en los últimos días, no tenía ninguna prueba o examen; en general, no tenía ninguna intención de estudiar. Para molestarla un poco, le dije que igual estudiaríamos, dado que su mamá estaba abajo y en algún momento aparecería por su habitación, como siempre hacía. Me puso su cara de aburrimiento y comenzamos a estudiar. Dicho y hecho, porque, después de un rato, su mamá apareció trayendo bebidas para ambos y nos dijo que bajáramos para poder comer todos juntos lo que habíamos traído. Antes de sentarme, la señora me agradeció mucho por ayudar a Estef en matemáticas, pues se fijó que aún no me había cambiado la ropa deportiva, dado que tiene el logo del colegio. De corazón, le dije que lo hacía con gusto y, mientras comíamos, hablamos del colegio hasta que llegó el papá de Estef con Teresa. Su papá me saludó amable, Teresa agregó su broma: "Ya parece que vives aquí, siempre te encuentro." - Todos reímos, pero sentí lo embarazoso de la situación, no me gusta esa sensación de estar mucho en casa ajena con todos los familiares. 

Terminamos de comer y me fui a recoger mis cosas en la habitación de Estef. Al tiempo que recogía, ella me abrazó por la espalda y me bromeó: "Me alegra que estés bien. Por cierto, tú si hueles mal, anda báñate cuando llegues." - Casi al instante me alejé de ella, porque no me gusta oler mal frente a los demás. Me dijo que solo era broma, pero aun así mantuve distancia; de la misma manera, lo había hecho porque sentir su cuerpo en mi espalda me estaba excitando. La besé en la mejilla y me fui. Al llegar a mi casa, descansé en mi cama un poco y, por recordando todo el día, terminé duro como pan de varios días. 

6 mar 2026

Una fiesta llena de historias, rumores y una verdad mucho más simple

09 de Junio de 2007, Sábado

Ha sido una semana un poco agotadora, no sé muy bien en cómo sentirme con lo de la fiesta de cumpleaños. Es una rara combinación, aunque supongo que es más positivo que negativo. Esto será algo largo de escribir...

Primero lo primero, el domingo hablé con Estef. Me llamó muy emocionada, no habíamos hablando el sábado, puesto que solo estaba permitido hasta ciertas horas de la noche y el domingo hablamos tarde, pues recién llegaba, y me contó todo su viaje hasta la madrugada. Sé cómo se ponían los profesores y recuerdo cuando me decían que la sección de mujeres era más estricta que la de los hombres, pues siempre querían conversar y chismear entre todas. Hace tiempo, Teresa y Gina me contaban que las profesoras pasaban aleatoriamente por las habitaciones para verificar si estaban dormidas, porque en el pasado algunas se escapaban con otros chicos que salían de sus habitaciones. Cuando me contaban eso, recuerdo que tenía sentido cuando los profesores nos felicitaban a la mañana siguiente diciendo que nos habíamos portado bien. En fin, se le escuchaba contenta y cansada; sinceramente, también tenía muchas ganas de verla, pues por mi cabeza pasaron varios escenarios en donde hacía grupo con su "ex" y este podría aprovechar para acercársele; de la misma manera, por esas ideas que me rondaron la cabeza, tuve pesadillas en las cuales se reconciliaban o me engañaba en secreto. Ahora que lo leo me siento muy idiota ¿Me estoy volviendo más estúpido?

El día lunes llegué un poco ansioso por verla, siento que se nos ha hecho costumbre vernos incluso los fines de semana, a pesar de mis clases. Fue raro no verla el sábado después de clases esperándome en la banca de siempre rodeada por sus amiga. Bueno, mientras caminaba a mi aula, miraba los alrededores con la finalidad de encontrarla. Cuando la ubiqué y se cruzaron nuestras miradas, las sonrisas salieron por si solas. A pesar de la cantidad de la gran de alumnos que estábamos ingresando, cuando la vi sentí que no había nada, simplemente nos acercamos poco a poco. Nos abrazamos muy fuerte y, sin dejar de sonreír, nos saludamos preguntándonos cómo estábamos. Por no mirar a nuestro alrededor, apareció la profesora de disciplina, sopló su silbato, nos pidió que salgamos del camino y nos comenzó a sermonear de las muestras de afecto en el colegio, lo usual cuando ocurre esto. Esto no hubiera sido mucho problema si fuese por que mi tutor estaba pasando por ahí y nos divisó a lo lejos. Se acercó sin expresión alguna y le preguntó a la profesora qué había pasado. Después de explicarle lo ocurrido, le dijo a la profesora que él se iba a encargar de hablarnos. La profesora se quedó un poco indignada y mi tutor nos llevó a un aula vacía donde nadie nos pudo ver. Cerró la puerta, giró hacia nosotros y con una cara avergonzada y sonriente comenzó a hablar: "Chicos, entiendo bien cómo se sienten, pero también deben entender que estas profesoras antiguas son muy cuadriculadas, son de otros tiempos. Así que, por favor comprendan que no pueden hacer esto en el colegio, ¿de acuerdo?".

Otra vez la vergüenza me comía. Sabe lo que estuvimos haciendo, en qué situación estuve con su hija y ¿no me regaña? Sentía otra vez el favoritismo de mi tutor por mí, ya no solo me ayudaba a reforzar las materias para estudiar. Realmente me debe tener mucha estima, pensé. Pero, ¿por qué, qué había hecho? Ya no podía mirarlo a la cara, me sentía en deuda con él. Por otro lado, Estef estaba incómoda, pues le dijo que solo nos estábamos abrazando. Él entendía, pero las reglas eran las reglas. Más alegre le agradeció, pero él le dijo que solo iba a ser por esa ocasión, la próxima nos dejaba con ella para recibir la notificación. Me disculpé con él y se puso nervioso, ya que, en sus palabras, no habíamos hecho nada malo y no había por qué disculparse. Le dijo a Estef que saliera, pues quería conversar conmigo. Ella preguntó y le respondió que era sobre mis estudios, entendió y se despidió de lejos mientras se iba. Una vez solos, me preguntó por qué no había asistido a las clases extra en los recesos de la semana pasada. Le dije que quería descansar un poco, pues la semana de exámenes había pasado y yo no había parado. Me comprendió en parte, pero me pidió que no descansara tanto; además, me contó que ya le había dicho al profesor Alonso (el de las clases extra) que me guardara material de todas aquellas clases extra que había perdido. 

Le agradecí mucho, pues poco tutores, en toda mi vida escolar, habían estado tan atentos conmigo; sin embargo, ya quería irme por lo embarazoso de toda la situación. Antes de irme, me dijo algo que me asustó un poco: "¿Puedo pedirte un favor más?" - Por mi cabeza no cruzó ninguna idea y asentí. Continuó: "Mira, sé como son tus amigos a veces, pero... Tengan cuidado con las chicas. Me refiero a Estefani y a sus amigas, recuerda que son menores que ustedes y son ustedes quienes tienen que ponerles límites... A lo que quiero llegar: no tomen mucho con los chicas, por favor. La semana pasada quería hablar contigo sobre esto, pero no se dio la oportunidad, sueles desaparecer de los patios cuando hay receso." - El nerviosismo me agarró más fuerte, dado que recordé la azotea, lugar prohibido. Siguió: "El día de la playa, ya sabes, cuando las traje de vuelta, no dije nada; pero, Camila se notaba que la estaba pasando peor que todas. Mi hija, pues, por el momento, estoy dándole libertad, pues debe aprender cuándo detenerse. Si veo que exagera, intervendré... Sé que estás con ella muchas veces y, si puedes apoyarme, contrólala un poco, pues ella te escucha más que a nosotros." - En ese momento, mi cabeza era un desastre. Por un lado, Estef era muy inocente, era obvio que su papá notaría el estado de todas. Por otro lado, su papá me pedía cuidar a Estef; sin embargo, lo más indirecto de todo: confía mucho en mí.

Le dije que intentaría todo lo que me pidió. Sonrió ligeramente: "Sé que eres un buen muchacho: he hablado muchas veces contigo, escucho buenos comentarios de tus profesores, te he visto en algunos recreos. Ojalá tus amigos fueran un poco más así, supongo que tus amigos están muy emocionados por ser su último año escolar. Digo esto, pues Fernando y Ramiro ya han sido castigados un par de veces en lo que va del año tratando de poner bombas fétidas por algunas aulas del colegio." - Francamente no lo sabía y hasta me asustó, al punto que parece que mi expresión me delató. Él se rio, me dijo que no me preocupara y conversamos un poco más sobre mis notas. Sonó la campana y nos despedimos. Después de las primeras horas de clase del día, pues ese día no me metí a ninguna clase extra de los recesos, me fui con Estef. Nos encontramos en la azotea y le conté que su papá sí había notado a Camila en mal estado, se puso un poco nerviosa, dado que no sabía si su mamá se enteró. Ya en el segundo receso, la pasamos con todos nuestros amigos hablando sobre futuras salidas o reuniones. Aunque me delataron de que iría a una fiesta con Estef, lo cual generó mucho tema de conversación o comentarios extras. En fin, a la hora de salida, me quedé en el colegio, puesto que suelen dictarse unas clases extra para todo nuestro año; estas clases suelen ser dictadas por otros profesores diferentes a los de la mañana, aunque sí está, en raras ocasiones, el profesor Alonso.

El resto de la semana estuvo muy tranquila y monótona, dado que ya no salía a los recreos; adicionalmente, me quedé a repasar un par de días (martes, jueves y viernes) a recibir las clases extra de la tarde, solemos ser muy pocos, ocho aproximadamente. Bueno, el jueves sí me encontré con el profesor y me dio todo el material de la semana pasada y algunos extras.

Ahora sí, después de llegar de las clases extra del viernes, tenía que reunirme con Estef en su casa, de ahí nos iríamos a la fiesta. Le pedí permiso a mis papás, me pidieron que no llegara muy tarde y que me divirtiera. Me vestí más o menos decente y partí a su casa. En el camino me estaba mentalizando para qué cara poner a la gente de la fiesta. No los conocía de nada y pensaba que muchos me mirarían como alguien que simplemente no debería estar ahí, era lo más obvio. Adicionalmente a ello, por mi cabeza pasaban ideas estúpidas y ya no podía detenerme, no iba a dejar que Marlon se le acercara a ella. En fin, llegué a su casa y Estef abrió la puerta. Al parecer Teresa se había reunido con María, Katty, Rosalina y Anaís, una reunión de chicas. Me dijo que esperara un poco y fue a su habitación, no lo sé, me pareció que estaba lista. Cuando bajó, le pregunté por sus amigas y me dijo que ellas iban por separado, pues, para ellas, la casa estaba más cerca. Nosotros debíamos caminar más, pero debíamos hacerlo con calma y sin apuro para no sudar. Supuestamente la fiesta era a las siete, aunque salimos a esa hora y llegamos prácticamente a las ocho. Lo único resaltante del camino fue que me pareció ver a la mamá de Gina. Pero debo estar loco y debí de mirar mal, puesto que era de noche y es casi imposible distinguir en la oscuridad, dado que ellas se encuentran muy al norte a más de una hora en avión.

Llegamos a la fiesta, buena zona de casas, la puerta estaba abierta y entramos mientras ella iba adelante y me jalaba de la mano. Entramos a una gran sala decorada, con muchas sillas y mesas, pero dejando bastante espacio al centro para dejar un pista de baile. Una gran mesa pegada a la pared en el centro con diferente bocaditos y bebidas, ninguna era alcohol; en ese momento pensé que me había librado, qué equivocado estaba... Al entrar, noté un gran grupo de chicos por un lado y por otro a un gran grupo de chicas; pero, al medio, cerca de la mesa principal, había una grupo de chicos y chicas mezclados, todos conversando y riendo, nadie bailaba aún. De un momento a otro, todos giraron la cabeza hacia nosotros y, principalmente del grupo de chicas, varias levantaron la mano para saludar a Estef. Ahí vi caras conocidas, sentía cierto alivio. Varias chicas se acercaron a saludarla y, mientras me presentaba a varias desconocidas que ya no recuerdo su cara, escuché varios comentarios raros: "¿Quién es...?", "¿Él es Lucho?", "Cómo se llama?", "¿Ese es...?". Entre varios comentario más; sin embargo, lo que parecía verdaderamente extraño fue el saludo de varios chicos que no conocía y me saludaban como amigos cercanos e incluso me llamaban por mi nombre, me atrevería a decir que pronunciaron mi apellido en algún momento. 

Estuve conversando unos segundos con Estef y todas la chicas, pero los chicos me arrastraron con ellos. Las chicas también se quejaron ha modo de juego, pues también quería hablar conmigo. Bueno, varios mencionaron que tenían ganas de conocerme desde hace mucho, más exactamente después de la pelea con Ricky; otros querían saber cómo era el chico de las historias que estaba con Estef. No sabía qué cara poner, estaba muy confundido y, por alguna razón, los chicos trajeron a Marlon, todos los muchachos querían que nos conozcamos... Por fortuna, solo nos llegamos a saludar dándonos las manos, pues la fiesta comenzó con el anuncio de una presentadora y me fui al lado de Estef. La fiesta inició con una presentación coreografiada donde bailaba la cumpleañera y algunas amigas suya (me dijo Estef), después de esa hubo otra más y luego comenzó a bailar con personas seleccionadas por ella para que bailen frente a todos. Algunos se notaban que eran sus familiares y, de los demás chicos del colegio, no estoy seguro si alguno era su pareja o solo algunos amigos a lo que ella quería molestar. Terminada la parte de las coreografías y los bailes con la cumpleañera, comenzaron algo así como juegos, no estoy seguro de cómo llamarlos, y a contar anécdotas. Risas de un lado a otro y amigos suyos que intervenían.

Mientras ocurría la narración de las anécdotas, nos sirvieron vino en pequeñas copas, aunque nos dijeron que era sin alcohol, pues todos éramos menores de edad y era para un brindis. Dicho y hecho, acabaron de hablar y el papá dio un pequeño discurso y brindamos. De un momento a otro, comenzaron a salir platos de comida a las mesas. Tuve suerte y estuve en la mesa con Estef y sus amigas, no había ningún desconocido con nosotros. No estuvo mal esa cena: asado de res con ensalada rusa y arroz a la ¿primavera? No lo sé, así me dijeron que se llamaba y por fortuna no sufrí para comer, aún cuando parecía feo. Terminada la comida, muchas personas se estaban parando para conversar, casi como cuando llegamos. En esos momentos, también se apagaron varias luces y quedaron algunas intermitentes, clásico para comenzar a bailar. Efectivamente, la presentadora desapareció y el volumen de la música iba subiendo poco a poco. Varias chicas y algunos chicos sacaron a bailar a sus parejas, ahí Estef me arrastró y tímidamente me moví al ritmo de muchas horribles canciones, pero casualmente populares, extrañé las canciones que Teresa había puesto en la playa. Bailamos más de media hora seguida, decidimos descansar y aproveché para ir al baño mientras que ella se iba con sus amigas y otras conocidas suya.

Cuando salí del baño, un par de chicos me esperaban afuera, me rodearon con sus brazos por la nuca y me llevaron a una mesa donde habían más personas, aunque todos eran hombres. Me sentí intimidado, era imposible no temer, pues todo era raro. No obstante, la voz de uno que me llevó a la mesa dijo: "Lucho, maestrazo, cuéntanos y cuéntales a estos estúpidos tus hazañas. Aquí, casi todos las conocemos, pero, estos de acá, no creen en nada" - Muy tímidamente les pregunté a qué se referían. Varios se rieron y me pidieron que no sea tan humilde, que me conocían y que comenzara con la pelea con Ricky. Entonces, así lo hice. Inicié de manera tranquila: "Todo comenzó cuando él me retó ha pelear, pues él suponía que yo le había engañado y que me le había adelantado para poder estar en una relación con Gina. (Todos afirmaron en conocerla) La verdad, sí nos gustábamos ambos y ya pasábamos mucho tiempo juntos. El problema era que Ricky, como siempre nos había molestado por años, pensaba que podía molestarnos todo el colegio." - Un par de sujetos interrumpieron: "Sí, nosotros lo vimos la pelea. Ese tal Ricky lo miraba como un toro y Lucho solo lo miraba con indignación. Luego, muy rápidamente, Ricky comenzó la pelea corriendo hacia Lucho y le tiró un golpe muy fuerte en el abdomen, incluso sonó y todo el público sufrimos de dolor. Lo único que hizo él (refiriéndose a mí mientras ponía su mano en mi hombro como si estuviera orgulloso) fue sonreír, para luego poder contraatacar con muchos golpes el estómago de su contrincante, como si fuera un boxeador." - Me daba vergüenza, pues, francamente aunque tenga abdomen fuerte, no significaba que no me doliera; es decir, estaba aliviado que no me doliera tanto, pero de que me dolió, me dolió, sí y tuve una marca roja. Lo de sonreír supongo que parecía eso, pero en realidad me quitaron en aire. Luego, sí reí, pero creo que era la euforia del momento.

Les di la razón en mucho de lo narrado y el otro chico agregó: "Sí, y luego, cuando golpearon a su chica, se puso como demonio, toda la cara estaba roja y se lanzó con toda su furia hacia el estúpido. Muchos a los alrededores se asustaron y trataron de separarlos, ¿verdad, te acuerdas?" - Le dije algo nostálgico y avergonzado de recordar: "Sí, es verdad; también me detuve por que Gina me había pedido que no lo golpeara más." - Todos lo muchachos se pavoneaban, celebraron y me aclamaron como si hubieran ganado un premio. Mientras conversábamos, aparecieron botellas y latas de cerveza repartiéndose por toda la sala de la casa. ¿De dónde habían salido?¿Quién lo compró? Rápidamente esas ideas salieron de mi cabeza y un sujeto de mi lado dijo: "Eso no es nada. (Agarró una botella de cerveza y le dio un sorbo) Ahora cuéntales cuando te perdiste en una isla con tu chica. Esa noticia salió en todo los periódicos del país." - Muchos estaban con cara de asombro y no creían en lo dicho, pues no sabían que era yo el que se había perdido, solo sabían que era un chico de nuestro colegio. Como si aclamaran a una estrella de rock, me pidieron que contara todo al más mínimo detalle. Alguien por mi espalda me pasó una cerveza, acepté y, mientras la tomaba, inicié con el relato para poder salir de esa situación e ir con Estef.

Les expliqué: "Lo primero que hicimos fue buscar agua y por suerte vimos cocos verdes, subí hasta ellos con mucho cuidado y luego pudimos romperlos con piedras para tomar agua, pues, un día antes, tuvimos que nadar bastante para llegar. Esperamos a ver señales de algo que pasara cerca, pero nada y, por ese motivo, decidimos explorar un poco la isla para buscar comida." - Todos estaban atentos y callados escuchando y de repente aparecieron varias chicas tratando de llevarse a alguno para bailar. El problema era que no querían ir, al punto que algunas chicas se quedaron escuchando para poder llevárselos. Por lo menos se entretuvieron con la historia. Estef también se acercó, se le veía contenta mirándome de lejos, se le acercaron Nadia, Camila e Irene, quienes me saludaron de lejos, todas tenían una cerveza en la mano, pero no me preocupé tanto. Estamos en una fiesta y está rodeada de muchas personas conocidas, no creo que se pase, pensé. En ese sentido, continué con la historia, pues no me iban a dejar hasta que respondiera todas sus preguntas y les contara todo lo que podía, cual hice por un buen rato. Terminé de hablar y me quería ir. Trataron de detenerme para contarles "cuando te besaste con una gringa". Por mi cabeza pasó lo del aula y luego el concurso... ¿Cómo saben esas cosas, me han estado siguiendo? Todas la chicas de los alrededores miraron atentas a ver lo que decía. No obstante, les dije que les contaba luego y me escapé hacia donde estaban Estef y sus amigas. Cuando me acerqué, no estaba ella, Samanta me dijo que sea había ido al baño y efectivamente, a pesar de la oscuridad, la vi entrando al baño, aunque parecía tambalearse un poco.

Traté de ser discreto y les pregunté, a las chicas sentadas cerca de mí, cuánto habían tomado. Nadia estaba un poco mareada y me dijo un poquito. Camila se reía un poco más de la cuenta, se acercó a mi oído a susurrarme: "Dijo que quería estar muy borrachita para ti" - Se rio como si fuera una broma y por mi cabeza pasó su papá diciéndome que le ayude a controlarse; al parecer, Samanta vio mi cara de pánico y "trató de tranquilizarme" con una frase peor: "Tranquilo, su papá viene a recogerla..."- Me fui a esperarla afuera del baño y cuando salió no se dio cuenta de mi, se dirigió hacia Akira que estaba sentada con las demás, mientras Irene le seguía preocupada y le pedía detenerse, y le mostró el celular de Irene. Parecía que estaban discutiendo y me acerqué. Al llegar escuché a Estef decirle: "... a parte de esto, también sé que lo besaste en la playa, te vi ¿crees que no di me cuenta?" - Akira trató de darle a entender que eso fue un accidente y la foto era un malentendido. Nadia me jaló para dar explicaciones y les conté que ese "beso" no lo era, porque me rozó poco y se notaba que estaba muy mareada como todas. Parecían más convencidas y después me mostraron la foto. Era una foto en la cual estábamos de la mano en el cruce de la calle principal. Me asustó un poco, pero rápidamente noté a Nicolás y a Crístofer en la foto frente a nosotros y les dije que ese día habíamos tocado con la banda en el parque. Además, nos fuimos de la mano, porque unos chicos la estaban molestando y como estuve más cerca de ella teníamos que fingir.

Irene, más aliviada por escucharme, le dijo a Estef: "Lo ves Tefy, solo quería bromear contigo. Ni siquiera me acordaba que tenía esa foto en mi celular, solo te la mostré para reírnos un rato..." - Estef comenzó a llorar y varios chicos y chicas se percataron de que algo andaba mal. Irene, Nadia, Camila y Samanta trataban de alejarlos y decirles que todo estaba bien, que hubo un malentendido. Varios querían acercase más para enterarse del chisme, en ese momento Estef, aún con algunas lágrimas, me jalo de la mano cerca del baño y me habló: "Perdón... No sé lo que hago. Me siento mal. (le dije que no se preocupara, pues siempre había malentendidos) En serio, ayúdame, me siento muy mal..." - No pasaron ni dos segundos cuando lo dijo y vomitó... Algunos alrededor vieron. No perdí el tiempo y la llevé al baño, cerré con seguro y mientras ella hacía lo suyo, le agarraba el cabello para que no se ensuciara. Con la cabeza en el inodoro y un llanto que solo yo podía escuchar gracias a la música de la fiesta, ella se disculpaba conmigo por desconfiar de mí y por vomitar frente a muchas personas. No negaré que sí sentí incomodidad, no pensé verla así alguna vez. No obstante, es la chica que quiero, así que le dije que no había problemas. Supongo que su sensibilidad se debe a que ya estamos llegando a esos días... En fin, terminó de botar todo lo malo, le ayudé a limpiarse la boca con papel y nos fuimos a la sala, donde varias chicas estaban preocupadas, pues no dejaban de repetir: "¿Tefita está bien?", "¿Qué pasó?", "¿Tomó mucho?", "¿Se pelearon?".

Les conté algunas cosas para que puedan entender, lo que fácilmente hicieron las chicas; sin embargo, algunos chicos escucharon y entendieron mal, porque casi al instante crearon un rumor de que Estef y Akira peleaban por mí. Por ejemplo: "Kiara besó a Lucho, parece que le gusta." - Otro: "Yo escuché que van de la mano cuando Estefani no está cerca" - Otra fue: "Se acaban de pelear y Chía ha golpeado a Tefy, por eso está llorando" - Les dije que no era así y varias veces les repetí qué había pasado. Si me entendieron, no lo sé; sin embargo, lo importante para mí era Estef, estaba somnolienta y la llevé a la cocina a descansar. Estaban un par de señoras lavando los platos, pero no nos dijeron nada, solamente nos saludamos y siguieron conversando entre ellas. Nos sentamos en unas sillas frente a una mesa y se recostó en mi hombro, casi como desmayada. Una de las señoras me pasó unas servilletas para usarlas como abanico y, mientras le daba aire, comencé a conversar con ellas, puesto que Estef se quedó dormida. Se durmió más de una hora y despertó alrededor de la una de la mañana. Se le vía cansada, aunque también ya no parecía estar mareada. Me abrazó por las costillas y, mientras se disculpaba, le acariciaba la cabeza, no había por qué molestarse. Lo único que sentí fue alivio, dado que no estaría tan mareada cuando su papá llegase.

Nos quedamos ahí, media hora más, hasta que su papá la llamó para avisarle que estaba afuera. La noté un poco avergonzada y triste, pero suspiró, tomó aire un par de veces, me tomó de mano y con más seguridad me dijo vamos. Mientras cruzábamos la sala y nos despedíamos de quien se cruzara con nosotros, varias personas que bailaban decían: "¿Ya se van?", "No se vayan, aún es temprano" - Estef estaba despidiéndose con una gran sonrisa como si nada hubiera pasado. Desde algunas mesa, varias chicos gritaban: "Eres una grande", "Eres un ídolo", "Bien ahí, cuidando de Estéfani", "Te esperamos en la siguiente" - Ya saliendo de la casa, me dijo: "¿Ahora ya entiendes por qué te estiman?" - Le mencioné que exageran mis vivencias y los hechos. Además, parece que agregan cosas, casi como un teléfono malogrado. Ella se rio y dijo: "Pues ahí lo tienes, esa es la magia y por eso te aprecian bastante. Pero... Una cosa siempre es verdad, eres una gran persona." - Me rodeó con su brazo derecho y, desde la distancia, nos saludó su papá cerca de su camioneta y se ofreció a llevarme, dado que estaba un poco lejos. Por eso mismo, no me negué. Aunque tenía planeado llamar a mi papá. Dentro, el señor preguntó: "¿Qué tal la fiesta, la pasaron bien? No tomaron mucho, ¿verdad?" - Ella respondió sincera: "Osea sí, estuvo bien la fiesta y sí tomé un poquito... pero Luis me estuvo cuidando." - Me miró por el retrovisor, sonrió y me preguntó qué me pareció la fiesta.

Solo pude agregarle que fue divertida y agotadora. Pero no me oponía si tuviera que volverla a acompañar en alguna fiesta similar. Estuve conversando de lo extraño que me resultó todo y, a la mitad del camino, Estef volvió a caer del sueño en mi hombro. Unos minutos después llegué a mi casa y me despedí de ambos. Por suerte, mi papá aún estaba despierto esperándome y me preguntó: "¿Por qué tan temprano?".