9 ene 2026

Ellas después de la playa y un mito escolar

25 de Mayo de 2007, Viernes

Antes de narrar la semana, comenzaré por lo que Estef me contó; es decir, qué pasó después de su partida. Por lo menos construiré la historia como recuerdo que me lo contó el lunes.

De acuerdo a ella, regresaron tranquilas en la camioneta e Irene, Nadia y Samanta eran las más conversadoras sobre lo ocurrido en la playa, debido a que Camila se fue dormida y Akria y Estef estaban cayendo poco a poco dormidas. Cuando el papá de Estef preguntó si las dejaba en sus casas, todas activaron sus alertas. Estef, a pesar del cansancio, logró decirle a su papá que ella y sus amigas iban a pasar un rato más. Irene y Nadia dijeron que era verdad y que no tenían problemas, porque ya les habían avisado a sus papás por teléfono. No había forma de comprobar lo contrario, así que fueron a su casa. A veces, en las curvas, Camila hacía un gemido lastimero, pero muy despacio. Se supone que solo Estef lograba escucharla, dado que estaba a su lado.

Al llegar, su papá no bajó de la camioneta, debido a que tenía que recoger a su mamá y a la tía Raquel, pues habían salido por el centro comercial y habían terminado en casa de sus amistades. Cuando bajaron, Irene fue más rápida y le seguía Nadia, pues sabían que Camila necesitaría ayuda. Dicho y hecho, cuando se abrió la puerta, el cuerpo de Camila caía inerte, pero lograron atraparla casi de inmediato y fingieron risas: "Ay Camy, despierta, ya llegamos." - Lo primero que mencionó Camila fue que le dolía la cabeza. Todas rieron por temor e Irene y Nadia le ayudaron a estar de pie, se apoyó más en Irene y continuaron con la actuación del sueño. Mientras tanto, todas comenzaron a despedirse del papá de Estef; este no sospechaba tanto, pero igual les dijo que tomaran agua y comieran algo por si aún se sentían mareadas, les ofreció lo que había en la cocina y le pidió a Estef que no se olvidara de las empanadas que aún tenían en el refrigerador. Todas le agradecieron y, como si cargaran un muñeco de trapo, la llevaron al cuarto de Estef en el segundo piso. Salvo por Irene, Nadia y Samanta, todas las demás tuvieron dificultad para subir las escaleras. En el cuarto, lograron colocar recostar boca a bajo a Camila, mientras que Akira y Estef se acostaban junto a ella. 

Las otras bajaron a la cocina en busca de comida y mucha agua; sin embargo, a los pocos minutos llamaron a Estef, dado que necesitaban ayuda con el horno y no encontraban la tetera. Se levantó como pudo y acudió al llamado de las demás. No obstante, en este preciso momento, parece que Camila ya no aguantaba y, a quien tenía más cerca, le dijo en voz baja : "Kiara... voy a vomitar, acompáñame al baño" - Akira no sabía cómo reaccionar, al punto que el mareo se le pasó por el susto, pero logró decirle que se aguantara y que le ayudaría de camino al baño. La trató de distraer hablándole y al llegar casi por muy poco lo suelta en el piso del baño. Minutos más tarde, mientras las chicas subían, se encontraron con la escena: Akira le agarraba el cabello a Camila mientras esta vomitaba con la cabeza en el inodoro. Cuando se percató de ellas, Akira lanzó una mirada de ayuda, pues no sabía qué hacer. En ese instante, Irene rápidamente acudió y le daba palabras reconfortante a las dos. Las únicas palabras que entendieron de Camila eran "nunca más" o "perdón...". No son enunciados ajenos a los que alguna vez dije en el pasado, no la culpo, supongo que ha todos nos tiene que pasar alguna vez en nuestras vida.

Una vez que Camila terminó, notaron que su ropa estaba un poco manchada. Le ayudaron a quitarse su polo y su short y fueron por ropa de Estef. En el lavatorio, se limpió muy bien, incluso la ayudaron, la dejaron descansar en el cuarto y la ropa sucia a la lavadora. De acuerdo a ellas, ya habían pensado en una excusa sobre la ropa. Después, las demás fueron a comer y a tomar bebidas calientes o jugos, poco a poco el mareo les iba disminuyendo. Una vez acabada la conversación y la comida, regresaron al cuarto con su amiga. Le llevaron una taza de manzanilla, un par de panes sin contenido y un abanico con el cual Nadia le daba aire. Al parecer Camila recobraba el conocimiento, se puso contenta al verlas y les mencionó que le dolía la cabeza. Todas las demás rieron y le preguntaron si podía tomar y comer. Respondió que no quería, pero aún así ella misma sabía que debía hacerlo y comenzó. El resto de chicas llamaron a sus casas y les dijeron a sus papás que iban a demorar; no sonaban preocupados, pues suponían que solo habían pasado el día entre chicas y sin ningún percance, díganse del alcohol. Mientras la chicas hablaban por teléfono, Estef se fue a limpiar el baño y Samanta se ofreció en ir con ella, dado que también quería ayudar. Ambas pensaban que la escena iba a ser dantesca, por suerte Akira había logrado ayudar a Camila justo a tiempo. 

Una hora después de que las cosas habían mejorado, llegó Teresa preguntando cómo estaba Camila y les contó que nos habíamos preocupado sobre su estado. A través de un mensaje Teresa a Maria y Katty, nos enteramos de que todo estaba bien y que sus papás no se habían enterado de nada. Alrededor de dos horas después de la partida  de su papá, las luces de su vehículo se aproximaba a la casa. Al parecer se había quedado un rato con su mamá, la tía Raquel y el resto de amigos que se habían reunido. La chicas no estaban nada preocupadas, habían tomado todas las medidas necesarias para que no haya rastros ni sospechas de que habían tomado. Todos se saludaron y también se despidieron todas las amigas de Estef, debido a que se había hecho tarde. Los tres adultos les agradecieron a sus amigas y agregaron que todas se veían muy cansadas; por lo tanto, llegaron a la conclusión de que se habían divertido en la playa. Con ciertas caritas pícaras de complicidad prefirieron reír y decir que sí... Pues eso fue lo que me contó y terminó muy cansada mentalmente; después de eso, se durmió instantáneamente al cerrar los ojos. 

Por mi parte, ninguna novedad en relación al colegio, sigo recibiendo algunas clases extras en los recesos. Lo único diferentes es que hoy, mientras estábamos sentados en la azotea, Estef me ha dicho, con muchísima antelación, que hay un cumpleaños; es decir, una fiesta de su año el 8 de junio. Al principio dudé, pues todos son menores y me contestó: "Por si no te has dado cuenta, soy menor que tú, al igual que mis amigas." - Francamente tenía más dudas, por socializar con su año y más aún por que no tengo ganas de cruzarme o de ver a su "ex", de que se le acerque a Estef con cualquier estúpida excusa, preguntar, chiste, bailar, lo que sea. Parece que notó alguna expresión en mi cara y me dijo que no había presión, pero aún así desde hace un tiempo las personas de su año querían conocerme. Le pregunté intrigado el porqué y suspiró: "Ya te lo dijo hace un tiempo. Eres como un personaje de mitología para nuestro año y para algunos otros menores también. ¿No lo sabías?" - Le pregunté si se debía a lo de Ricky, me contestó: "Sí, ya te lo habíamos dicho. Algunas de las aulas menores a nosotros creen que es solo una historia cliché que hay en colegio, pero conocen tu nombre, porque algunos de mi año sí te vieron pelear. Supongo que fueron ellos los que esparcieron la historia de la pelea, por eso muchos conocen tu nombre. Te hiciste un poco más conocido cuando tocaste la guitarra frente a todo el colegio."

Por mi cabeza rondaba la idea de que debía agradecerle a Ricky. ¿Yo, famoso? Si no he hecho nada, con suerte me defendí. Le mencioné la idea de que era probable que sí fuera con ella. Sin embargo, me dijo que el siguiente sábado no nos íbamos a poder ver, dado que tenían un viaje de estudio y recordé los míos. Me dio un salto el corazón y las dudas desaparecieron de mi cabeza. Quería estar más tiempo con ella, las horas de estudio de estas semanas no me habían dejado pasar tiempo con ella. Supongo que por eso me había pedido ir con ella a la fiesta, por lo general suponía que se iba con sus amigas y la pasaban entre chicas. Pero, me despertó aquella idea de los cumpleaños. Entonces, acepté casi al instante después de pensarlo por unos segundos. Se puso muy contenta, pegó más su cuerpo al mío y recostó su cabeza en mi hombro. Luego, mientras conversábamos, se quejó un poco, no fue de mala manera, dado que pasaba más tiempo estudiando que con ella en la semana y me regañó me pidió como mínimo que una semana debería pasarla con ella en los segundos recesos que son más largos. No me negué y le dije que sí a todo, pero le cambié el tema: "¿Y por qué soy un mito para tu año?".

Puso cara de cansancio y me contestó: "Mira, lo más probable es que el día de la fiesta los chicos te van a responder esa pregunta con sus preguntas, así que haz memoria, pues te van bombardear con todo lo que tengan que decirte. (Hizo una pequeña pausa) A mí me han hecho preguntas que no tienen nada que ver conmigo. Soy tu novia, no tu diario. Varias veces me han pedido conocerte..." - Le interrumpí, debido a que me estaba dando mucha vergüenza ajena escucharla: "Creo que están exagerando, solo me defendí" - Continuó ella. "Sí, bueno, pero ellos no saben tu versión." - Sonó la campana, nos levantamos y bajando las escaleras me preguntó si mañana podía acompañarla a comprar ropa. Le dije que sí y contenta me dijo que me esperaría después de mis clases en la academia. Cuando casi salíamos al patio, un profesor nos vio... Era un poco comprometedor, pues podía deducirse que habíamos estado en cualquiera de los dos lugares prohibidos: la azotea, donde no tenía pruebas de que pudiéramos subir; y, las mismas escaleras que llevan hacia la azotea.

Por fortuna, estos meses que he estado con Estef me han servido para controlar mis expresiones faciales, me quedé serio aunque tuviera cierto temor. El profesor ligeramente dudoso e indignado nos preguntó que hacíamos ahí, por lo prohibido del área. Estef, con su mejor actuación de niña buena: "Disculpe profesor, es que estuvimos buscando a las señoras de limpieza, pues alguien ha vomitado en el baño de mujeres." - El profesor no tenía manera de saber si era verdad o mentira. Creyó en lo que dijo ella, nos pidió alejarnos del camino a la azotea y mencioné que él iba a buscar las encargadas de la limpieza. Ella seguía con la actitud de niña amable, le agradeció, me tomó de la mano y, a los pocos segundos que le dimos la espalda, giró su cabeza y le sacó lengua con cara de desagrado. Me agarró la mano más fuerte y fuimos más rápido. Solo le pregunté: "¿Y eso? ¿Qué pasó?" - Más lejos de él, comentó que no les caía bien ese profesor por la cantidad de tareas, por que no les dejaba ir al baño, siempre era muy estricto, etc. No dije nada, sabía que ese profesor de química era muy molesto, pero tuve suerte de que nunca me enseñó. Cerca a su aula, porque la mía estaba más lejos, me abrazó muy fuerte y me besó en la mejilla. Justo cuando volteo para seguir mi camino, muchas personas de mi año me miraron y me dijeron: picaron suertudo.