30 ene 2026

Los fines de semana ahora son así

27 de Mayo de 2007, Domingo

Ayer, sábado, desperté un poco preocupado o consternado sería la palabra más precisa, debido a un sueño extraño. No sé por qué, y ya me estoy cansando también, pero Gina estaba en mi sueño y estaba molesta. Me miraba de reojo con una mueca de incomodidad. Quería preguntarle a qué se debía su molestia; sin embargo, sentía que tenía que ir algún lugar o que debía hacer algo. Así que, solo pasé a su lado, no le pregunté y me fui; luego, desperté. Segundos después de la mala sensación, pensé: "¿Y si se enteró de que casi tuve relaciones con Estef o pensará que ya lo hice?"- Pero era absurdo, la somnolencia de recién levantarme aún no me había pasado, suponía. Efectivamente, poco a poco iba recobrando mi cordura, era solo un sueño. Me frotaba la cara y un poco incómodo abrí el cajón. Sentado desde mi cama, miré mis antiguos diarios escritos a mano. Me molesté y pensé en guardarlos en un caja como había hecho con las fotos, puesto que un par de llos ya los había pasado a mi computadora. Iba a tomarlos, pero mi mamá entró y me llamó a desayunar. Pensé por un segundo en lo que iba hacer y sentí que mi maldito subconsciente me quería decir algo. Me sentí idiota, porque dije en voz baja para mí: "Sí, ya llegamos a tener un poco de intimidad. ¿Y qué? Ella no volverá y no lo sabrá.". Me fui a desayunar con una sensación agridulce en la cabeza.

Después de comer decidí olvidar ese pequeño sueño, fue muy estúpido si lo pensaba detenidamente. Me concentré en eliminar esa idea de mi cabeza y prefería hacer mis tareas. La ironía de la vida era que me había esforzado tanto en los último meses que terminaba mis tareas en los días de semana y preferí limpiar y ordenar los archivos de mi computadora. Nunca le había dicho a nadie ni lo había escrito, pero tengo un par de carpetas correspondientes a fotos de los años 2005 y 2006. Al igual que había hecho mi limpieza de fotos físicas en la caja, también lo había hecho con las fotos de mi computadora. Las fotos digitales eran de un cámara digital que mi hermano mayor Mitch (su apodo) me había regalado a inicios del año pasado, pues sabía que ese año iba de viaje. En fin, fue mi error suponer que había limpiado y ordenado bien todas las fotos. Dado que tengo la costumbre de solo ponerles un numero y la fecha (y solo la carpeta tiene el nombre) abrí un par de fotos de esos años. Solo diré: una foto en el hospital, no detallaré nada. Además de ello, encontré un par de archivos y los leí. Aunque al principio dudé, porque no sabía cómo iba a reaccionar o qué iba a pensar.

Uno de ellos era de la época de cuando estaba Gina, fue justo después del hospital; pero, no lo había agregado a la sección principal, pues en ese momento sentí que era muy personal, casi lo tenía escondido. En retrospectiva sí me daba vergüenza; no obstante, lo que he pasado con Estef ha sido aún más íntimo, así que ya no tengo problemas en agregarlo a donde supongo que debería estar, aunque no tiene fecha. El otro archivo era (sinceramente no me acordaba escribirlo) de cuando Gina se había ido, parece una descripción de solo unos días después. Se nota que lo escribí medio zombi, estaba muy triste y lo que había escrito solo era describiéndome una mañana. Aunque fue justo una mañana que me comencé a sentir mejor. Dejando de lado esos dos días, ordené todo lo más rápido que pude, me escribió Estef para recordarme que nos veríamos después de mi academia y me preguntó si quería acompañarla en sus ensayos del teatro. No obstante, le mentí diciéndole que tenía una prueba más tarde, porque no tenía ganas de ver a esa gente extraña del teatro. Tal vez para la próxima vez, cuando esté algo aburrido.

Pasaré a la academia, porque he notado que Ricky llega temprano y trata de conversar conmigo sobre diversos temas. El gran pero es que siempre trata de sacarme información de las cosas que hago. Sinceramente, no creo que guiándose de lo que yo haga le genere una diferencia hacia las chicas. Realmente no hice nada en particular, si tuviera que decir algo es que tengo suerte y no la suficiente, ya que en el pasado Teresa nunca me hizo caso. A lo que quiero llegar es que hoy me preguntó, sin ninguna emoción visible, por qué no lo había invitado a la playa. Por mi cabeza pasó la pregunta de cómo se había enterado si solo los más cercanos sabían. Como si me leyera la mente me contó que salió con unos amigos suyos en bicicleta y nos vieron a lo lejos, puesto que pasaron cerca de la zona de la playa en la que estábamos. Segundos después de silencio incómodo, casi como una abrazo, me comenzó a mover el hombro y preguntó: ¿Puedes decirme qué hacer? Aunque sea algo, ¿puedes presentarme a sus amigas?" - Sacudía mi hombro con mucha insistencia y entre cólera y resignación le dije que se las presentaría hoy a salida, si aparecían. Creo que nunca en mi vida lo había visto tan feliz como un perrito que quiere salir de paseo con su amo.

Entre los extraños momentos de descanso que hay entre clase y clase, Ricky se comportaba muy bien con todos lo demás. Nicolás se sorprendió, Robin le dijo al oído: "Luis ya lo amaestró, está bajo su control. (Nicolás le preguntó cómo) Eso es lo que no sé, ojalá también me dijera cómo domarlo" - Mike y Fernando se lograron llevar bien con Ricky, se bromeaban, se reían, se molestaban de buena manera, etc. Jamás habría imaginado ese escenario hace tres años. Acabado el receso, volvimos a nuestras aulas y, cuando estábamos a una hora de acabar las clases, hubo una prueba sorpresa. No estuvo tan difícil, pues eran materias que ya revisaba en los recreos del colegio. Aunque la cara de Ricky y Robin decían otra cosa. Logré terminar la prueba entre los primeros con quince minutos de anticipación y me fui, pues era lo último del día. Mientras me iba, me quedé en el pasadizo por un momento, pues pensé en esperar a Ricky, dado que le dije que le iba a presentar a la chicas. Sin embargo, no estaba obligado, así que seguí mi camino. Un muy bello camino, pues justo al cruzar las puertas logré ver a Estef sentada en una banca, rodeada por sus amigas. Todas me saludaron de lejos y me dijeron que había salido temprano, incluso bromearon con que me había escapado.

Cuando le pregunté a Estef si nos íbamos, todas las demás me abuchearon, pues ellas también nos acompañarían un momento mientras todas compraban ropa. Ella me miró un poco culpable, pero no había problemas, pues el objetivo era pasar más tiempo juntos. En el camino le mencioné que no tomaría clases extra esta semana y que pasaría todos los recreos con ella. Se le colorearon las mejillas y me abrazó muy fuerte, pero no perdió la oportunidad de agregar: "Ya era hora, tengo tantas cosas que contarte... (me agarró fuerte del brazo) Además, me siento muy solita sin ti en los recreos." - Todas sus amigas hicieron un ruidito fingido de sorpresa e indignación y preguntaron entre juego: "¿Y qué somos nosotras, Tefy? Ah ya..." - Después decir eso, comenzaron a caminar más rápido, Estef me soltó y comenzó a reír y a pedirles perdón. En fin, no demoramos mucho en llegar y prácticamente fui arrastrado por varias tiendas. Me sentí como en los dibujos o las películas cuando el hombre se queda mirando su celular mientras la chicas compran y corretean de un lado a otro; no obstante, la diferencia es que estuve jugando a la culebrita, no le podía decir a mis amigos. Me alegra que haya algo de entretenimiento que entre en mi bolsillo; siempre quise un gameboy, aunque nunca me lo dieron por mis bajas notas, pues decían que así bajarían más.

Volviendo al tema. Mientras las chicas buscaban la ropa que querían, pasó algo que me dio risa. Camila y Estef cada una con un pantalón en mano se acercaban a la señorita que atendía; el problema que noté fue que, antes que ellas, la señorita estuvo discutiendo con una clienta muy terca y aún se le notaba en la cara. Cuando ambas se le acercaron a preguntar por una talla más pequeña, la señorita casi sin voltear vio la ropa y les dijo: "De esa talla ya no hay más pequeña, deberían buscar en la sección de niñas." - Las dos tuvieron una expresión de ser insultadas y estar en shock, no podían creer lo que escucharon. Camila tenía la cara completamente roja, pues no era la primera vez que le decían eso. Estef, con las orejas al fuego vivo, le tocó el hombro para hacer girar a la señorita y le volvió a preguntar, pero ahora por otro modelo similar. En ese momento la señorita volteó y notó que Estef era casi de su tamaño. La cara de vergüenza comenzó a notarse poco a poco. Se disculpó y trató de corregirse mencionando que el modelo que ellas traían en mano, solo había talla más pequeña en la sección de niñas. Luego de ello, se ofreció y las ayudó en casi todo lo que necesitaban; a excepción de Camila, las demás se extrañaban de que esa señorita fuera tan servicial. Fue tan servicial que, cada vez que salían de probador, las alababa a todas e incluso insinuaba si pensaban modelar en el futuro. A pesar del servicio y las alabanzas hacia ellas, aún notaba en la cara de Estef una expresión de furia contenida, creo que era la primera vez que la veían así de molesta. Finalmente, noté a las chicas muy contentas, en especial a Irene con sus bolsas y luego preguntó por qué no había comprando nada. Le contesté de manera graciosa: "Porque todo este piso es la sección de mujeres.".

Después de que compraran ropa, nos fuimos a comer en un local cercano. Todas estaban contentas y Estef ya se veía más relajada. Ahí comentaron que estaban comprando ropa para la fiesta del 8 de junio, pues el siguiente fin de semana no iban a poder por el viaje de estudio. Nadia jugaba con Estef preguntándole si se iba a sentir solita, dado que no nos veríamos el fin de semana. Por mi parte, Irene también se la pasó preguntándome lo mismo, mientras abrazaba a Estef y le estiraba las mejillas. Unos momentos después, Akira y Samanta me preguntaron sobre el viaje de estudio, dado que no habían tenido ninguno hasta la fecha. Les pregunté qué había pasado, porque inclusive se realizan un año antes. Me contaron que el año pasado se habían cancelado los viajes por el mantenimiento de los museos que se realizaron a nivel nacional. Con eso dicho, les conté un poco mi experiencia: no necesariamente haces grupo con quienes quieres, debes tomar apuntes por que viene en los exámenes, los profesores son más estrictos, si se separan del grupo habrá castigo, etc. Me dio risa cómo Camila me preguntó por la diversión. Todas suponían que sería divertido, pero mi noticia generó preocupación e indignación. Me dio risa ver esa expresión: "Cómo nos van hacer estudiar fuera del colegio".

Las tranquilicé mencionando las horas libres en las cuales, dependiendo del museo o el área de estudio, podrían ir a la playa, piscina o parques cercanos. Todas dijeron que hubiera empezado por ahí; sin embargo, les expliqué lo principal al comienzo, porque la primera vez no tenía idea. Hace dos años, traté de acercarme a Gina, no presté atención al viaje en general y eso me afectó académicamente en varias pruebas de historia. Sin excepción, a todas les agarró ese bichito de la curiosidad y querían que les contara cómo fueron mis viajes de estudio. En ese momento, no sabía qué contarles, dado que esos viajes eran más una excusa para estar con Gina, aunque siempre nos pasaba alguna tontería. A pesar de que les dije algo similar o insinuado, no les importaba qué información fuera; ellas querían sí o sí saber. Controlé un poco la información, pero les conté que en un viaje me reconcilié con ella por una pelea surgida en nuestro inicios de relación. Increíblemente querían saber más, el chisme las consumía. Desde mi perspectiva, me parecía raro, normalmente no querían que la mencionara para nada, pero ahora no les importaba. Sin embargo, ahí zanjé el tema. Todas sus amigas estaban contentas, pues, en todos los años que nos conocíamos, con Estef nunca había tenido ningún problema. Por otra parte, para variar el tema, les comenté que me había perdido con ella en un bosque cercano, dado que no nos habíamos fijado en el camino. 

Muy intuitivas y casi en coro: "Estaban discutiendo, ¿no?" - Les contesté que no exactamente, pero sí nos habíamos perdido en la conversación. Irene replicó: "Se peleaban mucho. ¿Estás seguro de que se querían? Yo creo que Tefy es tu alma gemela. Mira, con Tefy no has tenido ninguna pelea en todos los años que se conocen y, desde que ha iniciado el año y son pareja, no han tenido ningún problema (Estef se sonrojó un poco) Mira lo tierna que es, aun cuando llevan bastante tiempo juntos, ella todavía se sonroja" - Sus amigas la abrazaron y solo les di la razón, puesto que era verdad mucho de lo que decían. ¿Discutía mucho con Gina? Me perdí un momento en mi mente con la idea de las discusiones y los problemas. Camila, que estaba sentada a mi izquierda, me movió el brazo en broma y me preguntó si me sentía bien. Para que no sospecharan, le respondí, con la misma actitud bromista, que debía ir al baño. Me pidieron no demorar, pues ya querían ordenar algo para comer. Me mojé la cara varias veces y decidido a que ninguna tontería me pasara por la cabeza volví con el mejor ánimo que podía. 

Me volví a sentar junto a Estef y me preguntó cuándo iríamos a la playa otra vez. Me reí y las fastidié un poco: "¿Con ustedes? Uy no creo, la última vez no pudieron soportar el alcohol y terminaron borrachas" - Camila, a mi izquierda, se apenó un poquito: "Ya, sí, perdón. Me voy a medir la próxima vez. (todas rieron) ¿Qué me dices tú, Tefy? Tú también estabas muy mareada" - Estef le contestó con picardía: "Pues, que yo sepa, yo no devolví todo mi almuerzo en el baño de mi casa." - Camila enrojeció más y trató de ocultar su vergüenza con risa, pues pensaba que yo no sabía nada. Por unos segundos, Akira me miró sin desviar la mirada, se percató de que la miraba y me preguntó cuándo volveríamos a practicar con la banda. Le propuse el fin de semana después de la fiesta y parecía satisfecha de escuchar la respuesta. Irene y Samanta también nos pidieron que les avisáramos cuándo practicaríamos, porque también nos querían ver.

Al terminar de comer, nos fuimos a nuestras casa por separado; por mi lado, me fui con Estef y en el camino no dejó de hablarme, pero con mejor actitud, de lo molesta que estaba con la señora que le dijo que vaya a la sección de niñas. Me preguntó si se veía como una niña y la conversación giro y giro en varios sentidos al punto que llegamos a su casa rápidamente. Cuando ya me iba, ella me volvió a preguntar su ya clásica pregunta: "¿Y mi beso?" - Se lo di y, mientras aún nos abrazábamos, rápidamente me replicó: "Recuerda que ya me dijiste que estaríamos juntos esta semana en los recreos, no me mientas y luego te escapes" - Le calmó que le reconfirmara y me abrazó fuerte... Bueno, eso fue todo, ya veré cuándo agrego esos días del diario que tenía en mi computadora, supongo que lo subiré el fin de semana que no está Estef.

9 ene 2026

Ellas después de la playa y un mito escolar

25 de Mayo de 2007, Viernes

Antes de narrar la semana, comenzaré por lo que Estef me contó; es decir, qué pasó después de su partida. Por lo menos construiré la historia como recuerdo que me lo contó el lunes.

De acuerdo a ella, regresaron tranquilas en la camioneta e Irene, Nadia y Samanta eran las más conversadoras sobre lo ocurrido en la playa, debido a que Camila se fue dormida y Akria y Estef estaban cayendo poco a poco dormidas. Cuando el papá de Estef preguntó si las dejaba en sus casas, todas activaron sus alertas. Estef, a pesar del cansancio, logró decirle a su papá que ella y sus amigas iban a pasar un rato más. Irene y Nadia dijeron que era verdad y que no tenían problemas, porque ya les habían avisado a sus papás por teléfono. No había forma de comprobar lo contrario, así que fueron a su casa. A veces, en las curvas, Camila hacía un gemido lastimero, pero muy despacio. Se supone que solo Estef lograba escucharla, dado que estaba a su lado.

Al llegar, su papá no bajó de la camioneta, debido a que tenía que recoger a su mamá y a la tía Raquel, pues habían salido por el centro comercial y habían terminado en casa de sus amistades. Cuando bajaron, Irene fue más rápida y le seguía Nadia, pues sabían que Camila necesitaría ayuda. Dicho y hecho, cuando se abrió la puerta, el cuerpo de Camila caía inerte, pero lograron atraparla casi de inmediato y fingieron risas: "Ay Camy, despierta, ya llegamos." - Lo primero que mencionó Camila fue que le dolía la cabeza. Todas rieron por temor e Irene y Nadia le ayudaron a estar de pie, se apoyó más en Irene y continuaron con la actuación del sueño. Mientras tanto, todas comenzaron a despedirse del papá de Estef; este no sospechaba tanto, pero igual les dijo que tomaran agua y comieran algo por si aún se sentían mareadas, les ofreció lo que había en la cocina y le pidió a Estef que no se olvidara de las empanadas que aún tenían en el refrigerador. Todas le agradecieron y, como si cargaran un muñeco de trapo, la llevaron al cuarto de Estef en el segundo piso. Salvo por Irene, Nadia y Samanta, todas las demás tuvieron dificultad para subir las escaleras. En el cuarto, lograron colocar recostar boca a bajo a Camila, mientras que Akira y Estef se acostaban junto a ella. 

Las otras bajaron a la cocina en busca de comida y mucha agua; sin embargo, a los pocos minutos llamaron a Estef, dado que necesitaban ayuda con el horno y no encontraban la tetera. Se levantó como pudo y acudió al llamado de las demás. No obstante, en este preciso momento, parece que Camila ya no aguantaba y, a quien tenía más cerca, le dijo en voz baja : "Kiara... voy a vomitar, acompáñame al baño" - Akira no sabía cómo reaccionar, al punto que el mareo se le pasó por el susto, pero logró decirle que se aguantara y que le ayudaría de camino al baño. La trató de distraer hablándole y al llegar casi por muy poco lo suelta en el piso del baño. Minutos más tarde, mientras las chicas subían, se encontraron con la escena: Akira le agarraba el cabello a Camila mientras esta vomitaba con la cabeza en el inodoro. Cuando se percató de ellas, Akira lanzó una mirada de ayuda, pues no sabía qué hacer. En ese instante, Irene rápidamente acudió y le daba palabras reconfortante a las dos. Las únicas palabras que entendieron de Camila eran "nunca más" o "perdón...". No son enunciados ajenos a los que alguna vez dije en el pasado, no la culpo, supongo que ha todos nos tiene que pasar alguna vez en nuestras vida.

Una vez que Camila terminó, notaron que su ropa estaba un poco manchada. Le ayudaron a quitarse su polo y su short y fueron por ropa de Estef. En el lavatorio, se limpió muy bien, incluso la ayudaron, la dejaron descansar en el cuarto y la ropa sucia a la lavadora. De acuerdo a ellas, ya habían pensado en una excusa sobre la ropa. Después, las demás fueron a comer y a tomar bebidas calientes o jugos, poco a poco el mareo les iba disminuyendo. Una vez acabada la conversación y la comida, regresaron al cuarto con su amiga. Le llevaron una taza de manzanilla, un par de panes sin contenido y un abanico con el cual Nadia le daba aire. Al parecer Camila recobraba el conocimiento, se puso contenta al verlas y les mencionó que le dolía la cabeza. Todas las demás rieron y le preguntaron si podía tomar y comer. Respondió que no quería, pero aún así ella misma sabía que debía hacerlo y comenzó. El resto de chicas llamaron a sus casas y les dijeron a sus papás que iban a demorar; no sonaban preocupados, pues suponían que solo habían pasado el día entre chicas y sin ningún percance, díganse del alcohol. Mientras la chicas hablaban por teléfono, Estef se fue a limpiar el baño y Samanta se ofreció en ir con ella, dado que también quería ayudar. Ambas pensaban que la escena iba a ser dantesca, por suerte Akira había logrado ayudar a Camila justo a tiempo. 

Una hora después de que las cosas habían mejorado, llegó Teresa preguntando cómo estaba Camila y les contó que nos habíamos preocupado sobre su estado. A través de un mensaje Teresa a Maria y Katty, nos enteramos de que todo estaba bien y que sus papás no se habían enterado de nada. Alrededor de dos horas después de la partida  de su papá, las luces de su vehículo se aproximaba a la casa. Al parecer se había quedado un rato con su mamá, la tía Raquel y el resto de amigos que se habían reunido. La chicas no estaban nada preocupadas, habían tomado todas las medidas necesarias para que no haya rastros ni sospechas de que habían tomado. Todos se saludaron y también se despidieron todas las amigas de Estef, debido a que se había hecho tarde. Los tres adultos les agradecieron a sus amigas y agregaron que todas se veían muy cansadas; por lo tanto, llegaron a la conclusión de que se habían divertido en la playa. Con ciertas caritas pícaras de complicidad prefirieron reír y decir que sí... Pues eso fue lo que me contó y terminó muy cansada mentalmente; después de eso, se durmió instantáneamente al cerrar los ojos. 

Por mi parte, ninguna novedad en relación al colegio, sigo recibiendo algunas clases extras en los recesos. Lo único diferentes es que hoy, mientras estábamos sentados en la azotea, Estef me ha dicho, con muchísima antelación, que hay un cumpleaños; es decir, una fiesta de su año el 8 de junio. Al principio dudé, pues todos son menores y me contestó: "Por si no te has dado cuenta, soy menor que tú, al igual que mis amigas." - Francamente tenía más dudas, por socializar con su año y más aún por que no tengo ganas de cruzarme o de ver a su "ex", de que se le acerque a Estef con cualquier estúpida excusa, preguntar, chiste, bailar, lo que sea. Parece que notó alguna expresión en mi cara y me dijo que no había presión, pero aún así desde hace un tiempo las personas de su año querían conocerme. Le pregunté intrigado el porqué y suspiró: "Ya te lo dijo hace un tiempo. Eres como un personaje de mitología para nuestro año y para algunos otros menores también. ¿No lo sabías?" - Le pregunté si se debía a lo de Ricky, me contestó: "Sí, ya te lo habíamos dicho. Algunas de las aulas menores a nosotros creen que es solo una historia cliché que hay en colegio, pero conocen tu nombre, porque algunos de mi año sí te vieron pelear. Supongo que fueron ellos los que esparcieron la historia de la pelea, por eso muchos conocen tu nombre. Te hiciste un poco más conocido cuando tocaste la guitarra frente a todo el colegio."

Por mi cabeza rondaba la idea de que debía agradecerle a Ricky. ¿Yo, famoso? Si no he hecho nada, con suerte me defendí. Le mencioné la idea de que era probable que sí fuera con ella. Sin embargo, me dijo que el siguiente sábado no nos íbamos a poder ver, dado que tenían un viaje de estudio y recordé los míos. Me dio un salto el corazón y las dudas desaparecieron de mi cabeza. Quería estar más tiempo con ella, las horas de estudio de estas semanas no me habían dejado pasar tiempo con ella. Supongo que por eso me había pedido ir con ella a la fiesta, por lo general suponía que se iba con sus amigas y la pasaban entre chicas. Pero, me despertó aquella idea de los cumpleaños. Entonces, acepté casi al instante después de pensarlo por unos segundos. Se puso muy contenta, pegó más su cuerpo al mío y recostó su cabeza en mi hombro. Luego, mientras conversábamos, se quejó un poco, no fue de mala manera, dado que pasaba más tiempo estudiando que con ella en la semana y me regañó me pidió como mínimo que una semana debería pasarla con ella en los segundos recesos que son más largos. No me negué y le dije que sí a todo, pero le cambié el tema: "¿Y por qué soy un mito para tu año?".

Puso cara de cansancio y me contestó: "Mira, lo más probable es que el día de la fiesta los chicos te van a responder esa pregunta con sus preguntas, así que haz memoria, pues te van bombardear con todo lo que tengan que decirte. (Hizo una pequeña pausa) A mí me han hecho preguntas que no tienen nada que ver conmigo. Soy tu novia, no tu diario. Varias veces me han pedido conocerte..." - Le interrumpí, debido a que me estaba dando mucha vergüenza ajena escucharla: "Creo que están exagerando, solo me defendí" - Continuó ella. "Sí, bueno, pero ellos no saben tu versión." - Sonó la campana, nos levantamos y bajando las escaleras me preguntó si mañana podía acompañarla a comprar ropa. Le dije que sí y contenta me dijo que me esperaría después de mis clases en la academia. Cuando casi salíamos al patio, un profesor nos vio... Era un poco comprometedor, pues podía deducirse que habíamos estado en cualquiera de los dos lugares prohibidos: la azotea, donde no tenía pruebas de que pudiéramos subir; y, las mismas escaleras que llevan hacia la azotea.

Por fortuna, estos meses que he estado con Estef me han servido para controlar mis expresiones faciales, me quedé serio aunque tuviera cierto temor. El profesor ligeramente dudoso e indignado nos preguntó que hacíamos ahí, por lo prohibido del área. Estef, con su mejor actuación de niña buena: "Disculpe profesor, es que estuvimos buscando a las señoras de limpieza, pues alguien ha vomitado en el baño de mujeres." - El profesor no tenía manera de saber si era verdad o mentira. Creyó en lo que dijo ella, nos pidió alejarnos del camino a la azotea y mencioné que él iba a buscar las encargadas de la limpieza. Ella seguía con la actitud de niña amable, le agradeció, me tomó de la mano y, a los pocos segundos que le dimos la espalda, giró su cabeza y le sacó lengua con cara de desagrado. Me agarró la mano más fuerte y fuimos más rápido. Solo le pregunté: "¿Y eso? ¿Qué pasó?" - Más lejos de él, comentó que no les caía bien ese profesor por la cantidad de tareas, por que no les dejaba ir al baño, siempre era muy estricto, etc. No dije nada, sabía que ese profesor de química era muy molesto, pero tuve suerte de que nunca me enseñó. Cerca a su aula, porque la mía estaba más lejos, me abrazó muy fuerte y me besó en la mejilla. Justo cuando volteo para seguir mi camino, muchas personas de mi año me miraron y me dijeron: picaron suertudo.