21 de Junio 2007, Jueves
Desde que inició la semana, personas pertenecientes a ese grupito me han estado insistiendo de hacer la reunión en mi casa el fin de semana; en un principio, pensaba ignorarlos a todos, incluso consideré que en algún momento se cansarían de preguntarme, no creí que, desde tantas partes, podrían estar incomodándome. No dije nada el lunes, pues estaba en las clases extra y, según yo, no prestarles atención sería la mejor manera de negar la reunión; sin embargo, ese mismo día, aunque pensé que había sido casualidad, durante el desarrollo de algunos ejercicios de las clases extra, Gustavo, al que le dicen Tavos (ni idea por qué en plural, me parece que es por gordo), volteó desde su asiento y me preguntó si de verdad iba hacerse una reunión en mi casa. Lo miré intrigado, dado que para los populares él es su punto de bromas insistentes y lo integraron por ser bueno estudiando, era dolorosamente obvio. Le contesté amigablemente que había sido un malentendido; además, ya le había dicho a Érica y Kareen que estaba ocupado esos días. Se desanimó y respondió: "Ah ya, creo que entendí mal. Como siempre me molestan, no lo noté, gracias por decirme." - Por un instante sentí lástima, pero recordé que él mismo había sido quien se fue por su cuenta con ellos hace casi dos años.
Terminado el colegio, mientras estaba mensajeándome con Estef y esperábamos el inicio de las clases extra de la tarde, Ernesto se acercó discretamente por mi espalda, estoy casi seguro que leyó un poco de mis mensajes y me saludó sonriendo. Me hice el asustado para distraerlo y le pedí que no me diera esos sustos, puesto que casi se me cae el celular. Conversamos un poco sobre las clases, la universidad a la que queríamos ir y, aunque no me importaba, de la chica que le gusta. Nunca me hubiera imaginado conversar con él de varios temas; por lo general, es poco lo que tenemos de conversación en cualquier trabajo en grupo. En fin, cuando nos juntaron en grupos para resolver los problemas del día, Ernesto aprovechó para decirme que deberíamos juntarnos este u otro fin de semana con la finalidad de estudiar para los exámenes de medio año. Por mi cabeza solo decía. "Si vas a disimular, aunque sea hazlo bien. De seguro han mandado a este y al otro para tratar de convencerme" - Lo miré sonriente y le conté lo que ya le he dicho a los otros. Igualmente, Ernesto dejó la posibilidad de reunirnos a estudiar juntos algún día y dudé por un momento si de verdad fue enviado por lo "populares"; sin embargo, me puse más necio y tal vez eso querían que pensara, o simplemente le daba vueltas a algo que no es así.
El martes fue bastante similar al día anterior, la diferencia era que, antes de iniciar las primeras horas de clases, se me acercaron de las otras secciones: Eduardo, Diego y Mauricio ha preguntarme si de verdad iba hacer una reunión en mi casa. Les expliqué con cierto detalle y dudaron de mi respuesta. No sabía qué más querían de mí, no hablaba con Eduardo desde hace mucho tiempo y sabía que aún me odiaba un poco por que Gina prefirió estar conmigo. Diego siempre fue un buen amigo de la primaria, pero hablábamos mucho memos desde hace tres años, así que no entendí por qué estaba ahí para preguntarme por una reunión aleatoria. Mauricio siempre fue considerado el chistoso de todo nuestro año, así que supuse que trataría de persuadirme con alguna broma, pero no le dio vueltas al asunto. Se despidieron y este último me dijo que no me olvidara de los preservativos... Ese comentario me hizo recordar que supuestamente fue él quien escuchó a Samanta hace tiempo, el rumor ese de la relaciones entre Estef y yo. Bueno, mi mañana ya estaba ligeramente incómoda, nada debería poder perturbarme más, ¿verdad? Error, ahora veía una tontería de mis propios amigos.
Cuando salí al baño en el segundo receso, uno de los chicos del año de Estef me saludó ahí y conversamos y me habló sobre una gran broma en todo el colegio. No entendí bien, pero supuestamente yo había planeado todo y requería de la ayuda de todos los muchachos de su año. Este mensaje supuestamente se lo había pasado a Fernando y Ramiro para que puedan hacer acto de presencia y seguir mis indicaciones, las cuales no podía darlas, puesto que estaba estudiando la mayor parte del tiempo. Rápidamente, me lavé las manos, me mojé la cara para calmarme y salí hacia donde estaban mis amigos. Todos me saludaron contentos y pensaban que me iba a quedar con ellos; no obstante, les dije que debía regresar al aula, solo había salido al baño. La razón principal por la que estaba ahí era para hablar con Fernando y Ramiro, pero me dijeron que no estaban, desde la semana pasada, de vez en cuando pasaban por ahí, como el lunes. Estuve un par de minutos viendo en qué parte del patio podrían estar, pero no logre encontrar a ninguno. Se me ocurrió que un día debía seguirlos en algún receso y perder esa clase extra. Pues era eso o que hagan alguna tontería en mi nombre. Como no iba a resolver nada en ese instante, regresé al salón y el profesor me preguntó si estaba bien del estómago, ya que demoré más de lo esperado. Todos se burlaron y trataban de meter ideas en el aula de que eran nervios por dar la fiesta.
El miércoles traté de seguirlos en el primer recreo, pues era el receso más corto y pensé, lo más lógico, que debían de encontrarse o dirigirse a los salones inferiores donde estaba el año de Estef. Mientras hacía eso, solo por un momento, los perdí de vista y desaparecieron, revisé casi todos los rincones del patio y no estaban. Me fui con mis amigos y les pregunté a Estef y sus amigas, en dónde podrían estar sus compañeros del aula. Incluso ellas dudaban, pues, por lo general, muchos estaban a simple vista: en la cafetería, jugando básquet o fútbol en el patio, pero solo algunos poco pasaban por ahí. Irene y Nadia se acercaron a unos chicos que conversaban y les preguntaron por los otros de su salón, pero estos dijeron no saber en un inicio y luego mencionó que podrían estar en la cafetería. Después de esa respuesta, decidieron preguntarme qué pasaba, por qué me preocupaba de saber dónde estaban los chicos. No tenía ninguna prueba de lo que estuvieran haciendo, pero le expliqué que tal vez Fernando y Ramiro estaban planeando algo a mi nombre y utilizaban a los chicos de su año para eso. Se rieron por un segundo y me dijeron que tal vez estaba alucinando por la falta de descanso. Les pedí de favor que si pudieran ayudarme a buscar, solo para confirmar que no estén haciendo nada estúpido. Aceptaron, solo por las dudas, y nos separamos buscando. Estef me acompañó a la cafetería, pues no estoy seguro de quién es de su año, no los conozco prácticamente nada.
Ahí dentro, los "populares" nos volvieron a ¿piropear? Hablaban de que no me olvidara de la fiesta del fin de semana y Estef, sin ninguna emoción les dijo a todos: "Perdonen, pero este fin de semana va ayudarme a estudiar" - Todos de inmediato hicieron sus ruidos, se mofaron y dijeron que no nos pongamos muy estudiosos, mientras hacían gestos obscenos con las manos. Al irnos de ahí, nos topamos con un par de sus compañeros, ambos dijeron que no había nada fuera de lo normal, todos jugaban futbol, básquet, conversaban, etc. Nos despedimos y ella me miraba como si dijera que exageraba. No le dije nada, pero le pedí que me acompañara a la azotea, debido a que desde ahí se ve gran parte de los patios y el campo de futbol, aunque no la piscina. Desde ahí arriba, vimos cómo se acercaron Irene y Nadia al campo de futbol, habló con un muchacho y este les señaló justo donde estaban Fernando y Ramiro. Era verdad, no los había visto, pero estaban ahí jugando futbol. ¿Cómo no logré verlos antes? Le dije a Estef que bajáramos rápido, además de que se estaba acabando el recreo. Sin perder de vista a Irene, nos fuimos hace ella, dado que estaban regresando, luego de conversar con ellos.
Les pregunté qué les habían dicho y me explicaron que simplemente se reunían a jugar futbol con los chicos, no estaban haciendo nada fuera de lo normal. Todas se rieron y me dijeron que estaba exagerando. Eso es lo que hubiera pensado si no conociera a Fernando y Ramiro, pero preferí descansar un poco y creer que todo estaba normal. Sin embargo, en el segundo receso, cuando todos estaban saliendo, Fernando y Ramiro se encontraron con dos chicos del año inferior en las puerta del aula, prácticamente en mi cara; ambos estaban con sus maletines de deporte bien sujetos. No pensé nada malo, pues quería descansar y relajarme, pero aún si los quedé mirando y escuchando. Fernando dijo: "Ya están separados por equipos, ahora solo queda planear las horas y las posiciones" - No le tomé importancia, sonaba a futbol, pero me dio risa que uno de los chicos sacó una bolsa de gelatina de su maletín y la sacudió frente a Fernando. Ramiro le agarró la mano y lo regresó a la mochila, como si fuera algo malo. Me reí, pues se veían muy tontos. En ese momento no había sospechado de nada. Lo que ha levando mis sospechas fue todo lo demás que había visto esa tarde, aunque aún no sé qué es lo planean hacer.
Terminadas las clases, como todos los miércoles, debemos quedarnos a las actividades deportivas. En pleno calentamiento de atletismo, estuve atento al campo de futbol, pero no estaba ni Fernando o Ramiro. Estando distraído, se me acercó Javier a preguntarme si podía avisarle a más personas sobre la fiesta, por él es de otra sección. Como estaba pensando en otra cosa, por un momento lo miré dudando. Preguntó si dijo algo mal y en ese momento recordé que habían personas de los "populares" que tal vez aún creían que había algo en mi casa este fin de semana. Me preguntó: "Sí estoy invitado, ¿no?" - Me dio entre risa y cólera, ya que casi nunca hemos hablado y le expliqué, por enésimas vez, que no había tal reunión/fiesta. Entre bromas me pidió que no le mintiera, a lo que mi respuesta fue que no ganaba nada mintiendo. ¿Qué les habrá dicho Érica a todos sus amigos? Si le gustó tanto la reunión de hace tiempo, ¿por qué no organizan una ellos? Después de esa breve conversación, no pasó nada relevante, hasta que el profesor mi pidió guardar los conos y las vallas. En el almacén deportivo, vi una gran sábana blanca que cubría algo, me llamó la curiosidad y eran muchas boletas grande de gaseosa. Pensé que el colegio era muy descuidado teniendo eso ahí.
Seguí levantando un poco más y habían muchas bolsas grandes, la cuales contenían muchas más bolsas pequeñas de gelatina, pensé en una fiesta y luego rápidamente recordé la bolsa de gelatina en el recreo que le mostraban a Fernando y Ramiro. Cuando me di la vuelta, un chico del año de Estef me miró un poco asustado, ahí pasmado con cara de asombro. Inconscientemente le pregunté: "¿Qué es esto?" - El chico se acercó, se disculpó conmigo, comenzó a taparlo todo otra vez y mencionó que él no tenía la culpa, pues Raúl no le había dicho cuánto iba a ser. Me salió un qué, porque no le entendía y se volvió a disculpar. Le pregunté dónde estaba ese tal Raúl, salió un momento del almacén y cuando volvió me dijo que ya se había ido. Muy confundido, le pregunté qué estaba pasando, necesitaba una explicación. Dudó en responderme, ya que mis órdenes era nunca hablar del tema fuera del campo de futbol. Le pedí continuar, pues le daba mi permiso. Me explicó: Como es mi último año, la idea es generar un par de bromas en el colegio, para eso eran los materiales; sin embargo, él no sabía cómo se usarán, pues debían separarse en grupos por si los atraparan, no delatar nada. Le agradecí y le pedí que reuniera a todos los involucrados a la mañana siguiente en el primer receso. Él se fue entre asustado y contento; por mi lado, me reí solo, porque esos dos estúpidos: Fernando y Ramiro, habían planeado algo a la vista de todos y, lo peor de todo, usaron mi nombre para poder usar a los chicos de año de Estef. Debo reconocer que esta vez se esforzaron.
A la mañana siguiente, me demoré un poco en salir, pues quería que el dúo planificador vaya al campo sin que supieran de mí. Justo estaba entrando el profesor y le dije que iba a demorar un poco en volver. Contestó que no demore mucho, dado que esta semana había salido mucho en los primeros recesos. Le dije que lo intentaría y me fui corriendo, hasta que logré divisar un gran tumulto de gente en medio del campo. Ahí noté a Fernando y Ramiro, con una pelota de futbol debajo del brazo, hablando con un chico menor en medio. Los saludé de lejos y el chico habló: "Lo ven, les dije que vendría" - Todos me saludaron efusivamente, excepto el dúo dinámico. De mi lado, también los saludé contento por tremenda bienvenida; no osbtante, les expliqué el poco tiempo y decí hablarme con sinceridad: "Hola muchachos, la verdad, no sé qué estamos haciendo aquí, no tengo idea de estas reuniones; por lo tanto, les pido de favor que no hagan problemas, ¿de acuerdo? No me metan en estos asuntos, no quiero quedar mal, ni menos con ustedes. Por último, no les hagan caso a Fernando o Ramiro, a ellos simplemente les gusta meterse en problemas. ¿Me entendieron?" - Les sonreí y les guiñe el ojo en símbolo de amistad, como si me estuvieran haciendo un favor.
Además de ello, les dije a Fernado y Ramiro que no se acerquen a los chicos, no está bien hacer tonterías. Ahí me enteré que Raúl y otro chico al que le decían Gabito, ambos estaban coordinando todo con los chicos. Me dijeron que entendían y que no había problemas. Me despedí de todos, ellos con gran efusividad, y me fui al salón para seguir estudiando con el profesor.

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