18 jul 2026

Lo que no entendieron y lo inevitable

08 de Julio de 2007, Domingo

Mañana inician los exámenes y vaya manera de comenzar la semana. Es mediodía, está un poco nublado, tengo un ligero malestar en el cuerpo y la cabeza, ya que ayer nos reunimos con banda. No, no, primero en orden, sino me confundo con las fechas y no me siento tan bien por culpa del alcohol. Primero debe ser el "hallazgo" y luego ya contaré la reunión de ayer. Sí, ese es el orden correcto, aunque siento que no debería escribirlo por si Estef llegase a leer esto, fue raro y, en cierto modo, incómodo...

En el segundo receso del miércoles no entré a las clases extra y le avisé al profesor Alonso. Me preguntó qué había pasado, pero no podía contarle, pues no estaba seguro de qué iba a ocurrir si no iba. Me miró extrañado: "Sé que no haces tonterías, pero ten cuidado, no te vayas a perjudicar" - El aula se quedó muda al mirarlo, luego todas esas miradas fueron hacia mí y cuando salí, sin que el profesor pudiera vernos o escucharnos, algunos compañeros me siguieron y me preguntaron qué había sido eso. A lo que les pregunté a qué se referían. Aún incrédulos y con los ojos bien abiertos: "Eso, el profesor, por lo general no se preocupa por nada. Es la primera vez que escuchamos que le dice a un alumno que se cuide. ¿Cómo les has caído bien? ¿Es por tus hermanos?" - Les dije que él no conoció a mis hermanos y que, desde mi perspectiva, el profesor siempre había sido amable, me pareció raro que me detuvieron para preguntarme tonterías. Sin más qué agregar, me fui disparado a encontrarme con Fernando y Ramiro, pues me esperaron bajando las escaleras antes de ir al campo de futbol donde solían reunirse los chicos. Fuimos ligeramente apresurados y en el camino les pregunté cuáles eran las bromas, aunque prefirieron no decirme, dado que era algo malo y querían detenerlo. En fin, al final no encontramos a nadie y les pedí que vayamos al almacén, lugar donde había encontrado las gelatinas, aunque tampoco había nada. Esto último dejó a los dos más tranquilos y me volvieron a pedir disculpas invitándome algunos dulces, claro que acepté y nos fuimos.

Regresé al aula en silencio sin que la gran mayoría se percatara y comencé a repasar con todos los demás. Sin embargo, el profesor rompió mi entrada perfecta, me preguntó si había solucionado el problema y, un poco dudoso, le respondí que sí, tal vez. El aula comenzó a susurrar por cuál era el problema, pero, antes de que todo escale a más, el profesor puso orden y sacó a la pizarra a quienes habían terminado sus ejercicios y algunos olvidaron de qué se hablaba. Muy aparte de la clase extra, una vez acabadas todas las clases, debemos quedarnos a las clases de deporte como todos los miércoles. De camino al campo de futbol para esperar a Estef y los demás, sentí, no sé como explicarlo bien, una ¿adrenalina? y tenía ganas de ir al campo por si me encontraba con los compañeros de Esef. A la distancia, vi a los muchachos involucrados en la broma (me olvidé sus nombres) y que supuestamente me habían hecho caso al cancelar los planes de Fernando y Ramiro. En fin, me acerqué y por fortuna escuché los nombres: Raúl y Gabo o también Gabito. Les pregunté cómo estaban y contentos respondieron que todo bien, todo tranquilo, no había problemas, etc. Luego, discretamente les pregunté por lo de la última vez y en un inicio se desentendieron. Más insistente les pregunté si no había nada planeado; a lo que Raúl dijo que no y me guiñó el ojo... Ahí saltaron mis alarmas y les pedí que me dijeran toda la verdad, necesitaba saber.

Ellos muy extrañados me dijeron que habían seguido mis órdenes y les volví a preguntar a cuáles órdenes se referían. Trajeron mis palabras o, por lo menos, aquellas que habían entendido a su manera: "No hagan problemas, ¿de acuerdo?" (no estorben el plan, hagan según lo planeado) "No me metan en estos asuntos" (no quiero que se vea que estoy involucrado) No les hagan caso a Fernando o Ramiro (ustedes están a cargo del plan) - Me dijeron que me habían hecho caso en todo, que el plan seguía como debía y me volvieron a guiñar el ojos. ¿Cómo? ¿Qué clase de broma era esta? ¿Son estúpidos? ¿No me expliqué bien? Solo pude decir un pero muy débil y ellos respondieron que ese día iba a ocurrir una parte. Justo cuando quería hablarles, Estef me asustó saludándome por la espalda, lo que generó que algunos profesores nos vean y aceleren el inicio de las actividades. Nos separaron a todos en nuestras respectivas actividades y no pude hablar con ellos. Lo único rescatable es que le conté a Estef lo ocurrido, aunque me dijo que tal vez estaban bromeando conmigo. No me concentré casi nada hasta que terminó el entrenamiento, por un momento pensé en lo que dijo Estef, pero debía confirmarlo de alguna manera y ya luego podría estar tranquilo. Fui una vez más en busca de Raúl y Gabo, Estef me acompañó todo el camino, pero al final no los vimos por ningún lado. En ese momento, ella me pidió que vayamos a esperar el bus escolar, pues no había nada en el campo. No obstante, dudé qué podrían hacer y le pregunté para qué usarían los sobres de gelatina. Eso le generó duda y risa, porque me respondió como si fuera lo más obvio del mundo: para comerla como postre, ya que era muy fácil de preparar.

Eso último me lo dijo todo y los estúpidos de Fernando y Ramiro no me dijeron nada. Corrí muy rápido y Estef me siguió de lejos preguntándome a dónde iba, la respuesta era simple: a la piscina. No había duda, el ambiente olía a naranja azucarada y logré ver a ocho chicos del aula de Estef revolviendo la piscina grande con esas redes de los almacenes. Cuando me acerqué, la piscina ya tenía color naranja y les pregunté qué estaban haciendo, Estef llegó justo después de mí y, al acercarse a mi lado, se tapó la boca por la sorpresa. Con cara de satisfacción todos los muchachos dijeron que siguieron mis órdenes y que ya estaba hecho, pero la gelatina no iba a ponerse dura, pues el agua tenía cloro. Esto último era el menor de mis problemas, les pregunté qué más tenían planeado y me dijeron que faltaba poner gaseosa en los aspersores contra incendios. Los detuve a todos, muy molesto les pedí que se acercaran para explicarles todo lo sucedido y les grité, en ese momento no me controlé, creo que Estef también se asustó. Sí noté el arrepentimiento en sus caras y, minutos después de calmarme, me agarró un poco ansiedad y rápidamente les pedí ideas para arreglar todo. Por fortuna, varios pertenecían a la selección del colegio y tenían la llave para el almacén de limpieza, puesto que, como me explicaron, a veces utilizaban la piscina y el personal del colegio no estaba algunos días feriados que ellos iban, por lo que el profesor les dijo que tenían en hacerse cargo.

Les dije que drenaran el agua, sacaran algunos trapeadores o escobas de donde sea y cualquier producto de limpieza. Como si fuera hormigas orquestándose para la guerra, fueron corriendo muy rápido y a la misma velocidad volvieron. El drenado del agua demoró menos de lo pensé. Después de eso, un par de ellos apareció y trajeron escobas de barrer, escobillones; los otros trajeron detergente de ropa (ni idea de dónde), cloro de los almacenes y hasta lavavajillas líquido, muy probablemente de la cafetería. Como se hacía tarde, todos se pusieron su traje de baño y comenzaron limpiar como sea. Les iba a ayudar, pues me estaba quitando mis zapatillas, pero todos me pidieron que no lo haga, pues asumían la responsabilidad. Estaba a punto de hacerles caso, pero igual fui a ayudarlos, pues me sentí mal después de gritarles y principalmente por no asegurarme de que la "broma" no ocurrieran. Estef también quería, pero estaba muy resbaloso y le dije que no entrara a la piscina, al punto de que todos nos caímos cómo mínimo una vez; sin embargo, nos ayudó con la manguera y les disparó agua a todos, menos a mí que aún traía mi ropa de deporte. No negaré que, a pesar de estar en la situación de apuro y miedo por el color naranja de todas partes, nos divertimos con la limpieza.

Justo cuando no quedaban rastros el color naranja, aparecieron un encargado de limpieza y un profesor para, por un lado, preguntarnos por qué habíamos drenado la piscina y, por otro lado, para avisarnos que el bus escolar estaba por salir en poco minutos. Lo primero, lo chicos mintieron mencionando que a la piscina ya le tocaba su limpieza, desde su perspectiva. El señor de limpieza se veía satisfecho y contento, pues ya no tendría que hacer la limpieza y nos agradeció a todos, pero nos pidió irnos por que se hacía tarde. Todos se cambiaron la ropa muy rápido y, cuando escapamos de la vista de esos dos, los muchachos me abrazaron, me agradecieron y se disculparon por las tonterías. Por mi parte también me volví a disculpar con ellos por los gritos, nos fuimos hacia el bus y nos encontramos con las amigas de Estef que nos preguntaron qué tanto estábamos haciendo. En el trayecto conversamos un rato, después los muchachos y yo nos quedamos dormidos a mitad del camino por el cansancio y me golpeé la cabeza contra la ventana, lo que generó que sus amigas se rieran. Estef se preocupó y me sobó la frente, lo que me relajó bastante y volvió a entrar sueño. Cuando bajamos para ir a su casa, me sentía muy cansado, todo el estrés había salido de mi cuerpo y tenía mucho sueño. No obstante, ella me sugirió que comamos algo en una tienda cercana, dado que no había comido bien ese día por los nervios. Un sandwich de pollo y un jugo de caja saber durazno comimos cada uno. Me despertó un poco y después de eso la dejé en su casa.

Todo eso terminó bien, pero el día de ayer surgió el verdadero problema, no al inicio claro. El viernes, después del primer receso, Katty y María me preguntaron si iba a tocar el sábado en tarde con la banda. Se notaba que querían reunirse y ellas eran la enviadas a preguntar. Sentí cierta energía en sus voces que me recordó a cierta reunión, ignoré eso, dado que no estaría Estef, y les dije que sí, pues la banda tocaba la otra semana en la clausura y necesitábamos practicar más. Se alegraron y mandaron el mensaje a los demás, a excepción de Estef, que sí quería ir, pero estaba bastante resfriada y Teresa no iba a permitir que vaya mal y con la posibilidad de que todos nos enfermemos. Me sentí un poco culpable, pues en toda la semana, desde el domingo, ella me estuvo acompañando a varias partes, tal vez se había enfermado por mi culpa... Bueno, una vez planeado el ensayo en mi casa, el día de ayer, una vez que salí de la academia, me dirigí rápidamente a mi casa. Llegué casi a la siete y media y, con solo unos minutos de diferencia, todos llegaron con papitas, gaseosa, galletas, dulces y, como no podía faltar con Fernando y Ramiro, alcohol escondido en las mochilas, ¿de dónde lo sacan? La práctica estuvo bien, Crístofer tiene más confianza y le sale bien cada canción que le dijimos; Akira, siempre sonó bien con su bajo, nada que agregar; Fernando, siempre muy enérgico y con buen ritmo; y, por último, Nicolás y yo estábamos más sincronizados con la guitarras, cada uno entra en su tiempo. Puede decirse que todos estamos más en sintonía, antes estábamos bien, pero ahora estamos muchísimo mejor.

Lo inevitable que debo contar: una vez terminamos de tocar, Teresa conectó su mp3 a la radio y comenzó "verdad o reto" mientras tomábamos y comíamos. No negaré que muchas veces logré escaparme con la excusa de traer un plato, un vaso o lo que fuera de la cocina. El problema fue que las chicas, querían marear un poquito a Akira para sacarle información de nuestra infancia, otra vez lo intentaron. No recuerdo bien, pero a mí también me marearon un poco con cerveza, dado que no me dejaban elegir "verdad", todos querían que haga un reto y generalmente eran asquerosos: como lamer partes sucias de la puerta, por eso preferí la cerveza. Las horas pasaban, bailamos, jugamos más y, aunque parecía que había pasado mucho tiempo, supongo que el alcohol nos alteró la percepción, recién eran las diez de la noche y varios estaban por irse. Mientras conversaba en el sofá, Akira apareció de la nada con su celular en la mano y me lo pasó: "¿Hola, Luis?" - Era su mamá, ¿Qué pasó? ¿ Le dijo que estamos tomando? - La señora continuó: "Hola hijito, disculpa las molestia, pero ni mi esposo, ni yo estamos en casa y vamos a llegar muy tarde, pues hemos tenido una reunión y Kiarita está lejos con ustedes. ¿Crees que Kiara pueda quedarse en tu casa? Ya se ha quedado antes cuando eran chiquitos, ¿podrías hacerme ese favor?" - Por un instante, no supe qué responderle, mis ojos se abrieron de la sorpresa, todos se rieron, porque no sabían qué me decían. Le pregunté si ya lo consultó con mis papás y me dijo que ya los había llamado, por eso me estaba avisando y me pedía de favor que la cuidara. Me agradeció, también le dije lo mismo y nos despedimos.

No negaré que estuve un poco nervioso y el mareo no ayudaba, pero me tranquilicé y recordé que nadie de su familia la vería mareada, pero de todas maneras debía quitarla de ese estado y me fui a la cocina por agua y algo para comer. Akira me siguió un poco triste, me sujetó del antebrazo y me dijo que tenía sueño. Tomó un vaso completo de agua, pues se lo pedí y le dije que vayamos al cuarto de invitados del segundo piso para que pudiera descansar. Mientras subíamos, todos en la sala nos estaban molestando. Me detuve en el descanso de la escalera y le dije que esperara un segundo, pues tenía que hablar con los más cuerdos y sobrios en ese estado de necesidad: Teresa, Katty, Crístofer y Ronald. No Rosalina, ni Mike, ni María, pues, a pesar de mi confianza en ellos, estaban muy mareados también, creo que mezclaron mucho vino y algo más. Les pedí que me ayudaran a despedir a la gente mientras ayudaba a Kiara, pues tenía miedo de que se lastimara. Volví con Akira, me sujetó la mano y en el trayecto a la habitación comenzamos a conversar sobre las clases, sus clases de natación y me preguntó por qué ya no nadaba, aunque era una pregunta rara. Su voz sonaba más aguda de lo normal, me recordó un poco a cuando éramos pequeños. Ya en la habitación, nos sentamos en la cama, miró los alrededores y notó algunos juguetes que habían ahí guardados, se levantó hacia ellos y comenzó a recodar varias cosas que me había olvidado por completo. Me levanté hacia ella y le dije que se acostara para que descansara, pues necesitaba ir con los demás para ayudarles a limpiar.

Sin embargo, antes de poder hacer algo de eso, me abrazó: "No te vayas, no me dejes solita" - Le pedí que se calmara, pues no me iba por mucho tiempo y le expliqué cómo el mareo es lo que la estaba poniendo asustadiza. Pensé que eso la iba a relajar, pero continuó: "No lo entiendes... (comenzó a llorar y me miró sin desviar la mirada) Aún no lo entiendes. Me duele, aunque diga que no, me duele" - Muy inocente por mi mareo, le pregunté si se había golpeado mientras revisaba sus brazos o cara. Siguió en tono triste: "Y sigues sin entender, eres muy estúpido y tarado, y... aún así... eres muy lindo y eso me sigue gustando de ti. (después de dos o tres segundos de silencio y con la voz un poco alta) Aún me gustas, me sigues gustando, me gusta que toquemos juntos en la banda, me gusta que me tomes de la mano y me duele que estés con mi amiga. Me hago la fuerte, pero sigue doliendo... (me quedé congelado por lo que decía) Ese día en la playa, sí te besé a propósito y esperaba que nadie lo viera, pero ya viste cómo se puso Tefy en la fiesta." - No sabía qué decirle, pasaron unos minutos mientras se secaba las lágrimas y la nariz y más calmada le pedí que se eche a descansar. 

Lo hizo y justo en ese momento Katty me asustó desde la puerta, ya que salió de la nada y me preguntó cómo estaba Kiara. Le dije que estaba mejor y me comentó que todos ya se habían ido; luego, con expresión de escuchar algo, me preguntó si quería que se quedara un rato para hacernos compañía. Estuve un poco confundido, pero ella misma se adelantó y me dijo que estaría un rato más mirando televisión en el primer piso hasta que su papá venga a recogerla, que cualquier cosa le avisase. Le agradecí y cuando ella bajó las escaleras, Akira volteó más calmada a verme y me pidió que la acompañe echándome a su lado. Le dije que no podía y no pude inventar nada por el mareo. Me insistió mucho hasta que lo hice. Me quedé mirando el techo y, cuando me hablaba, la miraba de reojo, pues no quería nuestras caras estuvieran mirándose desde tan cerca. Luego de ello, me pidió que la abrace hasta que se durmiera, dado que, en sus palabras, no estaba haciendo nada malo, solo consolando a una amiga. Dudé mucho más y, después de todo lo que me dijo, hasta creo que tuve miedo, lo que no tiene sentido o tal vez sí, no estoy seguro. No recuerdo bien si lo hice o no, pero lo más probable es que no. Sin embargo, sí recuerdo que estaba muy cansado y también terminé dormido, imaginando que Akira me despertaba con una ropa provocativa, un cuerpo diferente y de una forma curiosa... 

En fin, hoy desperté a las ocho, solo en la habitación, y estuve muy confundido pensando si realmente ocurrió eso de anoche. Sin embargo, cuando bajé a desayunar, mi mamá estaba entre dubitativa, indignada y riéndose, cuando cruzamos miradas me preguntó: "¿Cómo dormiste?" - Le dije que aún estaba cansado y ella continuó: "Anoche, a lo que llegamos, tú y Kiarita estaban durmiendo como cuando eran pequeñitos: tú le dabas la espalda y ella te abrazaba (se rio). No los desperté, porque la escuché llorando entre dormida, así que imagino que la acompañabas, por un momento pensé que engañabas a tu novia." - Escuchar eso de mi mamá me dio a entender que sí pasó y me puse nervioso. Mi mamá agregó: "Está bien que la acompañes, se conocen desde hace mucho, pero tampoco traten de hacerlo seguido, ya son grandes y los pueden malinterpretar... (le di la razón) A parte de eso, cuando le pregunté por qué estaba triste, ella me contó que era por un chico del colegio que la rechazó... Disculpa que lo diga, pero ese chico es muy estúpido. Ella es muy buena chica y muy bonita, ¿Cómo va a rechazarla? ¿Conoces al chico?" - Le dije que no sabía nada, le pregunté dónde estaba y mencionó que mi papá la llevó a su casa, pues, cuando ella se había despertado, le pidió de favor. Después de toda esa información, con vergüenza, dolor de cabeza y nervios, decidí escribir. Intentaré ocultar mejor mi diario por si viene Estef y ahora no sé qué le diré a Akira si nos vemos, ¿la vuelvo a llamar Kiara o le incomodará...?

11 jul 2026

Primero los insoportables y luego enfrentamos el pasado juntos

03 de Julio de 2007, Martes

Un fin de semana sin novedades en la academia, a excepción de Érica. Al parecer, Mike y Érica han discutido por ¿mi culpa? La verdad, no sé qué tengo que ver con sus problemas. Simplemente, mi mamá les dijo dónde estuve y la "reunión" la negué por una semana seguida, no tengo nada que ver con las ideas que hayan tenido o les hayan metido a los demás. Bueno, por mi parte, me imagino que se debía a eso. El sábado, durante el receso de las primeras horas de la academia, Mike se juntó con nosotros (Fernando, Nicolás, Ricky, Robin y conmigo) en una de las mesas de la cafetería. Nos pareció raro, al punto que, cuando se acercó, Ricky, sin pelos en la lengua, le dijo algo como: "Ey ey, ¿Qué haces aquí mariquita?¿Donde está dueña, se perdió?" - No negaré que nos incomodó el comentario, pero también contuvimos las risas, pues nos cae mal Érica. Por su lado, sin demostrar mucha emoción, Mike lo negó y, antes de que pudiera continuar, Ricky comenzó a realizar ruidos de teléfono, se sacó la zapatilla y actuó como si recibiera una llamada: "¿Bueno, hola, Aló? Sí, está aquí (extendió su mano con la zapatilla hacia Mike) Creo que es ella, ya le dije que estás aquí, contesta." - La verdad fue una excelente broma y metáfora de estar "dominado". No aguantamos la risa, incluso Mike se reía mientras le tiraba la zapatilla al piso, me atrevería a decir que las mesas aledañas se ganaron con la broma y también se burlaron.

Mike un poco más contento nos explicó que habían discutido, pues ella quería su capricho: hacer una fiesta en mi casa y demostrarle a sus amigos "populares" que la pasaba bien con nosotros. Es decir, era más una demostración de algo que no llegué a entender, pero la conclusión era de aumentar su ego y su posible prestigio frente a sus amigos, quería usarnos para algo. Pero ¿quedó mal? No sé, me pareció una razón muy estúpida, ni siquiera Mike apoyó semejante pataleta, parece que hasta nos defendió. Así que, por lo que nos dio a entender, su relación estaba o está en un momento muy incómodo y tal vez no se van a ver un tiempo. Sinceramente, es fue buena noticia para mí, lo lamento por Mike, pero la chica habla estupideces insoportables para mí. Esto siempre me da risa: cuando estábamos hablando, la vimos y la saludamos desde lejos; ella no nos miró, nos ignoró, compro algo y se fue a su aula supongo. Tratamos de alejarnos un poco del tema para que Mike se relaje y conversamos sobre los profesores, los compañeros raros de nuestras aulas, sobre lo cerca que estaban los exámenes de ingreso, etc. Creo que no me había ido con una cara sonriente al aula desde el primer día de clases; luego, me enteré que Ricky estaría en la academia y nunca más volví a sonreír. 

A la hora de la salida, sentía cierta tranquilidad, dado que Érica se alejaría un tiempo. Contento me fui a la banca de siempre donde estaban Estef y sus amigas; sin embargo, a unas cuantas bancas de la entrada, estaban los "populares", me saludaron de lejos cuando me vieron saludando a Estef y me pidieron acercarme a ellos. Ahí me saludaron tímidamente Diego y Andrea, los otros tres sufrieron levantando sus manos, eran seis en total. Mauricio me preguntó cómo me iba en la academia; con Estef, me preguntó por sus amigas, ya que eran bonitas, y varias cosas irrelevantes para ganar tiempo. El punto: se encontraban ahí, porque querían ayudarles a Érica y Mike con su relación. Son unos entrometidos de mierda, se me pasó por la cabeza. Además, querían que les ayudara, dado que indirectamente me estaban culpando de aquella discusión. Un poco molesto, aunque lo traté de ocultar con risas, les dije que yo no tenía nada que ver, ya que, si se traba de la fiesta, todos tenían muy claro que lo negué varias veces toda la semana, los miré a todos y nerviosos estaban entre sí y no. Mi enojo estaba subiendo poco a poco, pero aún conservaba una sonrisa en el rostro. No sé si por fortuna o para peor, llegó Érica y detrás, lejos de ella, estaban mis amigos, por lo que llamaron solo a Mike.

Aunque no hayan sido llamados, mis amigos también se acercaron. Ricky los intimidó un poco; Fernando también les generaba una mezcla de miedo y confianza. Con mis amigos al lado, les genero incomodidad al saludarse entre todos, no negaré que lo disfruté. Todos conversamos un poco y, cuando surgió el tema de la fiesta, Ricky dijo que nunca había sido invitado. Una vez más les repetí a todos y, por suerte, fui secundo con Nicolás, Diego y Andrea, que no hubo tal fiesta, solo un rumor que se extendió mal. Me dio risa la intervención de Diego y Andrea, pues parece que solo habían hablado para que nos vayamos rápido. Ricky estaba dudando, no sabía exactamente qué pasaba, le dije que no se preocupara que la próxima todos iban a estar enterados. Luego de ello, Estef estaba sola, me llamó de lejos y me despedí de todos, pues suponía que ya todo había quedado claro. Mientras me iba, pensé que Ricky había perdido la oportunidad de hablar con la amigas de Estef, aunque ellas tampoco tienen ganas de hablarle y por eso se van cuando lo ven. Al tomarle de la mano para irnos, ella me preguntó si todo estaba bien. Más contento que cuando salí le dije que le explicaba de camino al cine. Ya en el trayecto le conté todo; por lo tanto, podría concluirse que no tengo responsabilidad de nada, aunque aún tengo una pequeña duda. 

A parte de eso, me preguntó si ya volvía hablarme con Fernando. Le conté que sí, al inicio del receso en la academia, me había pedido perdón por molestarse conmigo; además, dijo que no estaba bien hacer un plan a mi nombre, pues mi nota de conducta me podía perjudicar para la universidad. Sin embargo, me comentó que aún parecía que algunos muchachos del año de Estef, aún tienen la idea de seguir y él no sabe por qué. Me avisó y me pidió que le acompañara para verificar. Ella no sabía qué decirme, pues suponía que sus compañeros me habían hecho caso, por el aprecio que me tienen. Después de un rato, en camino al cine, ella me estuvo contando que iba a reunirse con su grupo de teatro en las semanas libres de mitad de año y me preguntó si quería acompañarla, dado que les había caído bien. Iba a decir que no, pero recordé que un chico iba tras ella y le dije que lo pensaría, aunque era un discreto sí. Se alegró bastante y, a parte ello, me hizo recordar que debía acompañarla a la fiesta de su amiga. Le pregunté cuál y me hizo recordar que más o menos le había prometido a Marlon tocar en la fiesta, dado que estaba con la cumpleañera. Francamente me había olvidado, habían pasado varias cosas y últimamente siento que los estudios ocupan gran parte en mi cabeza y de mi atención. Ahora viene algo que al parecer lo notó y no sé hasta que punto sabía o no, pero habló como si supiera o le contaron o intentaba que hablara... No lo sé.

"Te he notado muy abrumado, distraído estos últimos días. ¿Estás comiendo bien, duermes bien? ¿Es por lo estudios o tal vez estás pensando en... ya sabes." - Disimulé lo mejor que pude y la miré sin entender lo último que dijo, preguntándole a qué se refería. Sin desviar su mirada, continuó preguntándome, pero sentí que cambió de tema: "Ya sabes, ¿nervios por la actuación o tal vez la gran broma de tus amigos?" - Seguí el juego de esas preguntas y contesté que todo estaba bien, pues pronto iba a tocar con mis amigos y trataría de saber qué pasaba con esa supuesta broma. No lo sé, tal vez estaba un poco paranoico y sobrepensé las cosas, dado que ella suspiró ligeramente y me dijo que estaba preocupada por mí. Mencionó que, el día de la presentación de su obra, me veía un poco mal, aunque decidió no preguntarme y siguió con la reunión de sus amigos del teatro, consideró que estaba cansado por estudiar. Me excusé con esa idea y me siguió contando su perspectiva: "El día que nos reunimos a estudiar, también te veías mal y fue antes de que recibieras la llamada de tu mamá... Por eso quería saber si..." - Mi cabeza era un lío otra vez, me dolió un poco el pecho y me puse ligeramente triste por mentirle. Sin embargo, muy rápido reflexioné si debía seguir mintiéndole y fingir que no pasaba nada o decirle la verdad y tal vez verla triste. 

Aún tomados de la mano, caminamos más lento y me miraba preocupada esperando mi respuesta. Estaba triste y nervioso: "Te voy a decir la verdad... El día de la obra estuve mal, en eso tienes toda la razón" - Ella dijo lo sabía, pues se nota que reconoce bastante bien mis gestos. Continué: "Ese día pasé por la casa de Gina y..." - Me interrumpió con gran preocupación en su rostro y voz entrecortada: "La viste, ¿cierto? Ella volvió..." - La miré extrañado: "No, nada de eso. Vi a su mamá con bolsas de compras y a sus abuelos en la casa... Tuve mucho miedo. No sabía cómo reaccionar y... Perdóname, por no decirte nada." - El miedo y preocupación habían desaparecido de su rostro, parecía aliviada: "¿Eso es todo? Creí que la habías visto. Ah ya, solo era su mamá." - Parecía que se lo había tomado muy bien, lo único que me preguntó fue si había vuelto a pasar por ahí para confirmar si ella estaba. Le dije la verdad y le conté que la casa parecía no tener vida; agregué que tal vez vi mal y me confundí de personas. Ella se burló un poco y me pidió que descansara más durante la semana, tal vez estaba alucinando; me dijo todo ello mientras me abrazaba del cuello y apoyaba con todo su peso. "Estaba preocupada de que... Por un momento pensé que te habías reencontrado con ella y...pues... que me me habías engañado." - Me dijo con voz baja y triste, mientras ocultaba su cara mi pecho.

Muy arrepentido y, mientras nos abrazábamos con fuerza, le expliqué: "Oye, sé que no tengo excusa. Pero, créeme que te quiero mucho. De verdad no pienso engañarte. Solo... Tengo miedo, me duele mucho el pecho y la cabeza cuando ese tema aparece. Aún no sé si lo superé, aunque no lo parece por mis síntomas." - Llena de confianza me prepuso ir al día siguiente a la casa de Gina, después de mis clases en la academia. Dudé mucho, le pregunté si eso no le incomodaba y me respondió que sí, era muy obvio, pero me quiere mucho y quería ayudarme a superar mis problemas, agregó que una pareja no solo está junta para los besos, sino también para afrontar los problemas juntos. Sentí que lo había escuchado antes. Entonces, al día siguiente, era un domingo bastante soleado y caluroso, tuve clases con normalidad; sin embargo, se suspendieron las últimas horas de clases y salí alrededor de la cinco. Le mandé un mensaje y nos encontramos en el parque cercano. Estuve nervioso esperándola, di muchas vueltas a mi alrededor, dado que siempre iba con Gina a ese parque y noté la banca en la que siempre solíamos estar. Unos minutos después llegó Estef, se reía por que me veía sospechoso, como si mirara a la gente nervioso, me saludó con un beso y me preguntó si estaba listo. Cuando me relajé para que no vea así, me tomó la mano y partimos hacia esa casa. 

Estuvimos andado como un par de tontos de un lado a otro, algunas veces ella me empujaba con el cuerpo para avanzar más rápido y otras veces se ponía delante de mí para ralentizarme, se reía tratando de alegrarme y que mi humor mejorara, y sí funcionaba. Pasaba el tiempo, pero no había luz en la casa, no había nadie. Como estuvimos caminando casi una hora seguida, nos sentamos en el pequeño jardín de una casa que cruzaba la calle a mirar la casa por si alguien entraba o pasaba. No sentamos pegados, conversamos, reímos, nos tomamos de la mano, ella descansó en mi hombro, dado que se cansó de arrastrarme de un lado al otro. Todo ello me generó bastante tranquilidad, me sentía y me siento bastante feliz de tener a alguien tan increíble a mi lado. A pesar de ser pequeña, es bastante valiente, muy enérgica,  comprensiva y decidida, me hace sentir muy culpable cuando pienso en Gina... En fin, ya se había dormido veinte minutos, así que decidí despertarla, pues estaba oscureciendo y no quería aburrirla más en un lugar como ese. Me dio risa, pues la desperté suavemente y muy somnolienta me dijo que no estaba dormida. Para despertarla le invité a comer antes de dejarla en su casa, dado que se hacía tarde y al día siguiente teníamos clases. Estuve muy relajado que nada hubiera pasado y ella estaba muy contenta, no sé si por lo mismo, pero no dejó de hablar mientras comíamos y hasta que la dejé en su casa.

Llegado el lunes, mis amigos estaban algo indignados conmigo, pues les había dicho o ¿prometido? una reunión en mi casa el fin de semana, pero pasaron cositas y no sabía cómo explicarles. En ese sentido, antes de que pudieran molestarme, les dije que nos reuniéramos en mi casa a practicar con la banda. Todos estuvieron de acuerdo y así transcurrió mi tarde del lunes, entre risas, bromas, ligeras discusiones por no estar sincronizados, etc. No me quedé a estudiar en la tarde, ya que la otra semana era la clausura y debíamos practicar para la presentación, no le dije nada a mi tutor, pero es probable que lo sepan mis profesores. Hoy también fue igual, practicamos y vinieron a mi casa los que quisieron. Ahora sí voy a descansar, mañana hay entrenamiento de atletismo y ya el jueves y viernes me vuelvo a quedar a estudiar en las tardes.