03 de Julio de 2007, Martes
Un fin de semana sin novedades en la academia, a excepción de Érica. Al parecer, Mike y Érica han discutido por ¿mi culpa? La verdad, no sé qué tengo que ver con sus problemas. Simplemente, mi mamá les dijo dónde estuve y la "reunión" la negué por una semana seguida, no tengo nada que ver con las ideas que hayan tenido o les hayan metido a los demás. Bueno, por mi parte, me imagino que se debía a eso. El sábado, durante el receso de las primeras horas de la academia, Mike se juntó con nosotros (Fernando, Nicolás, Ricky, Robin y conmigo) en una de las mesas de la cafetería. Nos pareció raro, al punto que, cuando se acercó, Ricky, sin pelos en la lengua, le dijo algo como: "Ey ey, ¿Qué haces aquí mariquita?¿Donde está dueña, se perdió?" - No negaré que nos incomodó el comentario, pero también contuvimos las risas, pues nos cae mal Érica. Por su lado, sin demostrar mucha emoción, Mike lo negó y, antes de que pudiera continuar, Ricky comenzó a realizar ruidos de teléfono, se sacó la zapatilla y actuó como si recibiera una llamada: "¿Bueno, hola, Aló? Sí, está aquí (extendió su mano con la zapatilla hacia Mike) Creo que es ella, ya le dije que estás aquí, contesta." - La verdad fue una excelente broma y metáfora de estar "dominado". No aguantamos la risa, incluso Mike se reía mientras le tiraba la zapatilla al piso, me atrevería a decir que las mesas aledañas se ganaron con la broma y también se burlaron.
Mike un poco más contento nos explicó que habían discutido, pues ella quería su capricho: hacer una fiesta en mi casa y demostrarle a sus amigos "populares" que la pasaba bien con nosotros. Es decir, era más una demostración de algo que no llegué a entender, pero la conclusión era de aumentar su ego y su posible prestigio frente a sus amigos, quería usarnos para algo. Pero ¿quedó mal? No sé, me pareció una razón muy estúpida, ni siquiera Mike apoyó semejante pataleta, parece que hasta nos defendió. Así que, por lo que nos dio a entender, su relación estaba o está en un momento muy incómodo y tal vez no se van a ver un tiempo. Sinceramente, es fue buena noticia para mí, lo lamento por Mike, pero la chica habla estupideces insoportables para mí. Esto siempre me da risa: cuando estábamos hablando, la vimos y la saludamos desde lejos; ella no nos miró, nos ignoró, compro algo y se fue a su aula supongo. Tratamos de alejarnos un poco del tema para que Mike se relaje y conversamos sobre los profesores, los compañeros raros de nuestras aulas, sobre lo cerca que estaban los exámenes de ingreso, etc. Creo que no me había ido con una cara sonriente al aula desde el primer día de clases; luego, me enteré que Ricky estaría en la academia y nunca más volví a sonreír.
A la hora de la salida, sentía cierta tranquilidad, dado que Érica se alejaría un tiempo. Contento me fui a la banca de siempre donde estaban Estef y sus amigas; sin embargo, a unas cuantas bancas de la entrada, estaban los "populares", me saludaron de lejos cuando me vieron saludando a Estef y me pidieron acercarme a ellos. Ahí me saludaron tímidamente Diego y Andrea, los otros tres sufrieron levantando sus manos, eran seis en total. Mauricio me preguntó cómo me iba en la academia; con Estef, me preguntó por sus amigas, ya que eran bonitas, y varias cosas irrelevantes para ganar tiempo. El punto: se encontraban ahí, porque querían ayudarles a Érica y Mike con su relación. Son unos entrometidos de mierda, se me pasó por la cabeza. Además, querían que les ayudara, dado que indirectamente me estaban culpando de aquella discusión. Un poco molesto, aunque lo traté de ocultar con risas, les dije que yo no tenía nada que ver, ya que, si se traba de la fiesta, todos tenían muy claro que lo negué varias veces toda la semana, los miré a todos y nerviosos estaban entre sí y no. Mi enojo estaba subiendo poco a poco, pero aún conservaba una sonrisa en el rostro. No sé si por fortuna o para peor, llegó Érica y detrás, lejos de ella, estaban mis amigos, por lo que llamaron solo a Mike.
Aunque no hayan sido llamados, mis amigos también se acercaron. Ricky los intimidó un poco; Fernando también les generaba una mezcla de miedo y confianza. Con mis amigos al lado, les genero incomodidad al saludarse entre todos, no negaré que lo disfruté. Todos conversamos un poco y, cuando surgió el tema de la fiesta, Ricky dijo que nunca había sido invitado. Una vez más les repetí a todos y, por suerte, fui secundo con Nicolás, Diego y Andrea, que no hubo tal fiesta, solo un rumor que se extendió mal. Me dio risa la intervención de Diego y Andrea, pues parece que solo habían hablado para que nos vayamos rápido. Ricky estaba dudando, no sabía exactamente qué pasaba, le dije que no se preocupara que la próxima todos iban a estar enterados. Luego de ello, Estef estaba sola, me llamó de lejos y me despedí de todos, pues suponía que ya todo había quedado claro. Mientras me iba, pensé que Ricky había perdido la oportunidad de hablar con la amigas de Estef, aunque ellas tampoco tienen ganas de hablarle y por eso se van cuando lo ven. Al tomarle de la mano para irnos, ella me preguntó si todo estaba bien. Más contento que cuando salí le dije que le explicaba de camino al cine. Ya en el trayecto le conté todo; por lo tanto, podría concluirse que no tengo responsabilidad de nada, aunque aún tengo una pequeña duda.
A parte de eso, me preguntó si ya volvía hablarme con Fernando. Le conté que sí, al inicio del receso en la academia, me había pedido perdón por molestarse conmigo; además, dijo que no estaba bien hacer un plan a mi nombre, pues mi nota de conducta me podía perjudicar para la universidad. Sin embargo, me comentó que aún parecía que algunos muchachos del año de Estef, aún tienen la idea de seguir y él no sabe por qué. Me avisó y me pidió que le acompañara para verificar. Ella no sabía qué decirme, pues suponía que sus compañeros me habían hecho caso, por el aprecio que me tienen. Después de un rato, en camino al cine, ella me estuvo contando que iba a reunirse con su grupo de teatro en las semanas libres de mitad de año y me preguntó si quería acompañarla, dado que les había caído bien. Iba a decir que no, pero recordé que un chico iba tras ella y le dije que lo pensaría, aunque era un discreto sí. Se alegró bastante y, a parte ello, me hizo recordar que debía acompañarla a la fiesta de su amiga. Le pregunté cuál y me hizo recordar que más o menos le había prometido a Marlon tocar en la fiesta, dado que estaba con la cumpleañera. Francamente me había olvidado, habían pasado varias cosas y últimamente siento que los estudios ocupan gran parte en mi cabeza y de mi atención. Ahora viene algo que al parecer lo notó y no sé hasta que punto sabía o no, pero habló como si supiera o le contaron o intentaba que hablara... No lo sé.
"Te he notado muy abrumado, distraído estos últimos días. ¿Estás comiendo bien, duermes bien? ¿Es por lo estudios o tal vez estás pensando en... ya sabes." - Disimulé lo mejor que pude y la miré sin entender lo último que dijo, preguntándole a qué se refería. Sin desviar su mirada, continuó preguntándome, pero sentí que cambió de tema: "Ya sabes, ¿nervios por la actuación o tal vez la gran broma de tus amigos?" - Seguí el juego de esas preguntas y contesté que todo estaba bien, pues pronto iba a tocar con mis amigos y trataría de saber qué pasaba con esa supuesta broma. No lo sé, tal vez estaba un poco paranoico y sobrepensé las cosas, dado que ella suspiró ligeramente y me dijo que estaba preocupada por mí. Mencionó que, el día de la presentación de su obra, me veía un poco mal, aunque decidió no preguntarme y siguió con la reunión de sus amigos del teatro, consideró que estaba cansado por estudiar. Me excusé con esa idea y me siguió contando su perspectiva: "El día que nos reunimos a estudiar, también te veías mal y fue antes de que recibieras la llamada de tu mamá... Por eso quería saber si..." - Mi cabeza era un lío otra vez, me dolió un poco el pecho y me puse ligeramente triste por mentirle. Sin embargo, muy rápido reflexioné si debía seguir mintiéndole y fingir que no pasaba nada o decirle la verdad y tal vez verla triste.
Aún tomados de la mano, caminamos más lento y me miraba preocupada esperando mi respuesta. Estaba triste y nervioso: "Te voy a decir la verdad... El día de la obra estuve mal, en eso tienes toda la razón" - Ella dijo lo sabía, pues se nota que reconoce bastante bien mis gestos. Continué: "Ese día pasé por la casa de Gina y..." - Me interrumpió con gran preocupación en su rostro y voz entrecortada: "La viste, ¿cierto? Ella volvió..." - La miré extrañado: "No, nada de eso. Vi a su mamá con bolsas de compras y a sus abuelos en la casa... Tuve mucho miedo. No sabía cómo reaccionar y... Perdóname, por no decirte nada." - El miedo y preocupación habían desaparecido de su rostro, parecía aliviada: "¿Eso es todo? Creí que la habías visto. Ah ya, solo era su mamá." - Parecía que se lo había tomado muy bien, lo único que me preguntó fue si había vuelto a pasar por ahí para confirmar si ella estaba. Le dije la verdad y le conté que la casa parecía no tener vida; agregué que tal vez vi mal y me confundí de personas. Ella se burló un poco y me pidió que descansara más durante la semana, tal vez estaba alucinando; me dijo todo ello mientras me abrazaba del cuello y apoyaba con todo su peso. "Estaba preocupada de que... Por un momento pensé que te habías reencontrado con ella y...pues... que me me habías engañado." - Me dijo con voz baja y triste, mientras ocultaba su cara mi pecho.
Muy arrepentido y, mientras nos abrazábamos con fuerza, le expliqué: "Oye, sé que no tengo excusa. Pero, créeme que te quiero mucho. De verdad no pienso engañarte. Solo... Tengo miedo, me duele mucho el pecho y la cabeza cuando ese tema aparece. Aún no sé si lo superé, aunque no lo parece por mis síntomas." - Llena de confianza me prepuso ir al día siguiente a la casa de Gina, después de mis clases en la academia. Dudé mucho, le pregunté si eso no le incomodaba y me respondió que sí, era muy obvio, pero me quiere mucho y quería ayudarme a superar mis problemas, agregó que una pareja no solo está junta para los besos, sino también para afrontar los problemas juntos. Sentí que lo había escuchado antes. Entonces, al día siguiente, era un domingo bastante soleado y caluroso, tuve clases con normalidad; sin embargo, se suspendieron las últimas horas de clases y salí alrededor de la cinco. Le mandé un mensaje y nos encontramos en el parque cercano. Estuve nervioso esperándola, di muchas vueltas a mi alrededor, dado que siempre iba con Gina a ese parque y noté la banca en la que siempre solíamos estar. Unos minutos después llegó Estef, se reía por que me veía sospechoso, como si mirara a la gente nervioso, me saludó con un beso y me preguntó si estaba listo. Cuando me relajé para que no vea así, me tomó la mano y partimos hacia esa casa.
Estuvimos andado como un par de tontos de un lado a otro, algunas veces ella me empujaba con el cuerpo para avanzar más rápido y otras veces se ponía delante de mí para ralentizarme, se reía tratando de alegrarme y que mi humor mejorara, y sí funcionaba. Pasaba el tiempo, pero no había luz en la casa, no había nadie. Como estuvimos caminando casi una hora seguida, nos sentamos en el pequeño jardín de una casa que cruzaba la calle a mirar la casa por si alguien entraba o pasaba. No sentamos pegados, conversamos, reímos, nos tomamos de la mano, ella descansó en mi hombro, dado que se cansó de arrastrarme de un lado al otro. Todo ello me generó bastante tranquilidad, me sentía y me siento bastante feliz de tener a alguien tan increíble a mi lado. A pesar de ser pequeña, es bastante valiente, muy enérgica, comprensiva y decidida, me hace sentir muy culpable cuando pienso en Gina... En fin, ya se había dormido veinte minutos, así que decidí despertarla, pues estaba oscureciendo y no quería aburrirla más en un lugar como ese. Me dio risa, pues la desperté suavemente y muy somnolienta me dijo que no estaba dormida. Para despertarla le invité a comer antes de dejarla en su casa, dado que se hacía tarde y al día siguiente teníamos clases. Estuve muy relajado que nada hubiera pasado y ella estaba muy contenta, no sé si por lo mismo, pero no dejó de hablar mientras comíamos y hasta que la dejé en su casa.
Llegado el lunes, mis amigos estaban algo indignados conmigo, pues les había dicho o ¿prometido? una reunión en mi casa el fin de semana, pero pasaron cositas y no sabía cómo explicarles. En ese sentido, antes de que pudieran molestarme, les dije que nos reuniéramos en mi casa a practicar con la banda. Todos estuvieron de acuerdo y así transcurrió mi tarde del lunes, entre risas, bromas, ligeras discusiones por no estar sincronizados, etc. No me quedé a estudiar en la tarde, ya que la otra semana era la clausura y debíamos practicar para la presentación, no le dije nada a mi tutor, pero es probable que lo sepan mis profesores. Hoy también fue igual, practicamos y vinieron a mi casa los que quisieron. Ahora sí voy a descansar, mañana hay entrenamiento de atletismo y ya el jueves y viernes me vuelvo a quedar a estudiar en las tardes.
