6 feb 2026

Después de su partida

02 de Junio de 2007, Sábado

Ya es fin de semana, Estef me envió un mensaje al medio día diciéndome que ya salieron al viaje de estudio. Como le prometí, no tomé ninguna clase extra en los recesos y pasé una semana tranquila con ellas y mis amigos. Pues sí, no negaré que me faltaba relajarme un rato con todos. 

Recuerdo que el lunes me había dado una ligera ansiedad por querer ir a la clase. No sé, sentí que perdía un poco de tiempo para todo lo que necesitaba saber antes de noviembre, el mes de los exámenes de ingreso a la universidad. Sin embargo, ese primer día Estef logró hacerme entender que no era tiempo perdido, sino todo lo contrario. Me da risa pensar que, por un momento, me estaba molestando por quedarme con ella, qué tontería. Ella notó mi cara de preocupación mientras estábamos con todos nuestros amigos conversando, me tomó de la mano y con una voz risueña les dijo a todos que me secuestraba por todo el receso. Fernando y Ramiro bromearon tirando cada uno de mis brazos, rogándole a Estef que no llevara con ella. Bueno, ya en la azotea, como ya era costumbre, nos sentamos apoyados en la pared, muy contenta y relajada me preguntó qué me pasaba. Le contesté lo que había pensado, me dio una de esas miradas que siempre nos hacen sentir mal cuando decimos las cosas más estúpidas sin pensar en los demás y me preguntó con ligera indignación y tristeza: "¿Es una pérdida de tiempo estar conmigo...?" - Al cruzar miradas, me traté de excusar y negar que me refería a ella, pero sentí cómo la había cagado a lo grande y me disculpé de todo corazón mientras le tomaba la mano.

La vergüenza no me dejó levantar la cabeza para mirarla. Comenzó a frotarme suavemente el cabello y me dijo más aliviada: "Está bien, está bien, ya lo entendiste. No está bien pensar que pasar tiempo con la gente que quieres es perder el tiempo. Mira, ¿acaso es una perdida de tiempo hacer esto?" - Pegó más su cuerpo al mío y recostó su cabeza en mi hombro; me hizo sentir mejor y le contesté que no era una pérdida de tiempo. Me besó y me preguntó lo mismo; le contesté con más energía que no era una pérdida de tiempo y la abracé muy fuerte. Así estuvimos todo el receso hasta que reanudaron las clases. El martes mientras salía, el profesor Alonso (el de las clases extras) entraba al aula y me preguntó qué había pasado ayer; me puso un poco inquieto y nervioso, pues pensé que me atrasaría. No obstante, le comenté que quería descansar un poco, puesto que también tenía clases en la academia. El profesor no tenía inconveniente, pero me contó que mi tutor (el papá de Estef y Teresa) quería exigirme un poco más para poder entrar a la universidad que le había comentado. Por ese motivo, me explicó que iba a guardar las tareas y la teoría de los temas a los cuales no asistiría esta semana. Le agradecí y le pedí que no sea malo la otra semana conmigo. Él se rió y puso cara de "no es mi culpa, eso me pidieron".

Para el miércoles ya estaba un poco más relajado y confiado. Sentí que había pasado varios días con Estef y con mis amigos como en los viejos tiempos, incluso habíamos almorzado en la cafetería. Lo que no era usual, porque ahí siempre están sentados los "populares" molestando a quienes se les crucen, no les importa de qué año sean o si son profesores; aunque este año están exagerando un poco más por ser nuestro último en el colegio. Algunos profesores se lo toman a broma y saben esa sensación de último año; pero, no puede decirse de todos, ya que algunos sí se molestan y los llevan a la subdirección. Por mi parte, nunca fui muy molestado y siempre supuse que me tenían estima por estudiar juntos desde muy pequeños con cinco años. Digamos que la máxima molestia que me han hecho hasta ahora es cada vez que paso por ahí con Estef, tanto chicos como chicas hacen ruidos hacia nosotros o nos preguntan donde está Teresa o donde está mi tutor. Me desvié bastante del tema; así que pasaré a después de las clases, cuando nos tocaba el entrenamiento de las tardes. 

De camino al campo de fútbol, me encontré con Mike y Érica; fue una conversación tranquila, pero de un momento a otro, con un poco de vergüenza, dado que siempre era al revés, él me preguntó si podía ayudarles a repasar algunos temas de matemática y física para las pruebas del lunes. Érica insistió y les propuse el sábado en la mañana en mi casa, estuvieron de acuerdo. Justo por ahí pasaban Crístofer y Rosalina; al parecer ella escuchó y me preguntó si podían ir con Crístofer, no tenía problemas, pero no entendía por qué no le enseñaba él si también entendía todo. Hoy me enteré el porqué, pero lo escribiré mañana. Bueno, como los cuatro aún estaban cerca, les dije que llamaría a Ronald y Teresa, pues ellos saben bastante y sería más fácil si éramos más ayudándonos. Noté ligeramente incómoda a Érica, pero no dijo nada; todos los demás aceptaron casi de inmediato. En el entrenamiento ya sufro menos y tengo más energía para más ejercicios. Además, ahora le caigo mejor a Camila y no me molesta, todo lo contrario, sino que ahora me ayuda, me da ánimos y me alienta a seguir, ese si que es un cambio que me alegra. Me da un poco de risa, pues cuando me ayuda con ciertos ejercicios, y sé que no lo hace apropósito, me toca los brazos o el abdomen y eso genera ciertas miraditas de Estef.

No pasó nada relevante el jueves, muy similar a los días anteriores, y el viernes salí con Estef en la tarde. Aunque solo fue un tiempo corto, pues quería ver ropa que le había gustado la semana pasada. Pasamos por una pastelería a comprar tartaletas y tortas para llevar a su casa e invitarles a todos. Había pasado un tiempo desde que fui a su casa y ya no estaba la tía Raquel, qué alivio, se le habían acabado las vacaciones. Como no había nadie, estuvimos muy pegados viendo televisión en el sofá de la sala. Bueno, viendo y no viendo hasta que llegó Teresa y nos separamos. Traté de disimular que no hacíamos nada raro preguntándole si tenía tiempo de ir a mi casa para estudiar con los demás. Estef le ofreció una rebanada de torta y Teresa respondió que no tenía problemas con estudiar: "Gracias por la torta chicos. Voy a mi cuarto, sigan viendo la película." - No sé qué gesto hizo, pero Estef enrojeció hasta las orejas. Cuando la puerta del cuarto se cerró, ella se lanzó y me abrazó con la cabeza pegada a mi pecho por la vergüenza. Le pregunté qué pasó y me dijo nada. Luego estuvimos hablando de su viaje de estudio, lo divertido de la semana, de sus compañeros de aula, de la fiesta de la próxima semana, etc. Pasado un rato me fui, pues no tenía ganas de ver a sus papás y que su papá me pregunte por qué no estoy asistiendo a las clases extra.

Ahora sí, voy a subir algo que escribí hace mucho tiempo cuando Gina se fue, aún no estoy seguro de la fecha exacta y no la tiene. Tenía título, así que no le podré a lo que acabo de narrar, todo se llamará como el título de ese día, si me arrepiento lo cambiaré.

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No recordaba muy bien lo que había pasado, pero sí que hace un semana se fue sin decir nada. El día anterior había cometido lo que suponía era infidelidad, aunque no se sabía si realmente importaba. ¿En serio... importaba después lo ocurrido?

Había amanecido y estaba echado en la cama, con los ojos muy rojos, la nariz repleta de mocos y sin fuerza en todo el cuerpo. Con solo una mirada por la ventana, se podía observar que sería un bello día, dado que se sentía la cálida y refrescante brisa; sin embargo, al mirarlo detenidamente en su cama, no parecía tener vida. Al caminar hacia el baño, parecía un máquina averiada y programada para cumplir una rutina matutina; sin embargo, cuando parecía que saldría de la habitación, volvió a la cama en la posición inicial con una mirada vacía hacia la ventana sin continuar la rutina.

Pasaron un par de horas desde que había despertado y no se había ido a desayunar como todos los días. Fue una sorpresa mayor, dado que las vacaciones habían iniciado. Preocupada, su madre fue hacia la puerta, tocó un par de veces dando a entender que debía bajar a comer; sin embargo, al no escuchar respuesta alguna, preguntó con duda y tristeza:
- ¿Luis, estás bien?... Ven, habla conmigo, hijo, eso te va ayudar... Te espero abajo. No demores mucho, debo ir a trabajar en un momento.

No hubo respuesta instantánea, pero se escuchó un triste . Después de la respuesta, como si la ropa fuera plomo, se vistió. Tenía la apariencia de un muñeco de trapo tomado por las costillas: cabizbajo y con las extremidades caídas. Luego, cuando tenía que ir al primer piso, las escaleras las notó altas y peligrosas, dado que parecía temblarle las piernas; no obstante, a paso de caracol, logró bajar sin mucho problema y con mucha desgana.

Al sentarse en la mesa de la cocina, con una bella sonrisa, su madre le sirvió el desayuno y, mientras lavaba algunos platos, le comentó que las vacaciones de verano ya habían iniciado y suponía que su hijo ya tenía planes con sus amigos. Sin embargo, Luis aún no mostraba muchas señales de vida en sus movimientos. Ello generó entre preocupación y enojo a la madre, dado que nunca había visto así a su hijo.

Dejó los platos, fue hacia la silla contigua y se sentó con una expresión que demostraba atención para escuchar lo que tenía que decir. Pero, como no parecía que hablaría, ella decidió iniciar con una pregunta:

- "¿Qué pasó? No soy adivina, si no me dices, no puedo ayudarte." - Mientras se contenía el ligero enojo que provocaba verlo de esa manera.

-" Me besé con Estéfani... Creo que engañé a Gina. Pero, parece que eso no importa, porque se fue sin decirme nada... Tal vez, no me quería." - Le dijo a su madre con una voz muy débil mientras la miraba a los ojos humedecidos por la pena.

Su madre, una mujer con camino en la vida, lo abrazó y le dijo que ya habían hablado del tema de Gina hace algunos días. Además, le hizo recodar y le comentó: 

- "No es el fin del mundo por que ella se fuera, hay mucha gente que te quiere, te querrá y otra la que simplemente no les vas a caer bien. Además, no solo era necesario el sentimiento hacia una pareja lo que te puede hacer feliz, sino que también existen los amigos y la familia con quienes tendrás muchas experiencias de vida que te hará sentir bien o mal, pues la vida es así y, para que un chico de quince año esté llorando por su novia de la misma edad, es algo absurdo. Aún eres joven y podría decirse que aún estás conociendo la vida, estás en pañales... Tranquilo, muchas personas te queremos... Si ella se fue, se fue. No podemos hacer nada. Mira a quienes tienes a tu alrededor aún." - Le dijo con una voz cálida y tranquila.

Lo único que podía hacer el muchacho era llorar por la tristeza, pero, en cierto modo, sentía que era verdad todo lo que le dijo. Por ese motivo, siguieron conversando y todos los temas con dudas se fueron calmado poco a poco. La única pregunta para lo que aún no había respuesta fue si le gustaba Estéfani, persona de la cual su madre no sabía nada. Aunque tarde o temprano se iba a enterar, cualquier secreto de su hijo siempre terminaba enterándose.

Después de varias minutos extra de conversación, su hijo se sentía mejor; aún estaba decaído, pero era mejor que ver un zombi rondando por toda la casa sin ninguna emoción o respuesta alguna. Satisfecha, decidió ordenar algo para almorzar, dado que había pasado más tiempo del previsto.

Mientras Luis iba a su habitación, decidió que debía hacer algo para olvidar los malos momentos y esos recuerdos que frecuentaban su mente, pero sobre todo debía hacer lo que su madre le dijo: vivir experiencias con sus amigos y familiares. Aunque principalmente pensó en sus amigos, pues eran un circulo social más cercano a su edad. Sin embargo, sabía que eso sería gradual, porque el estado de ánimo siempre influye mucho en las acciones.

Finalmente, al llegar a su habitación, agarró su celular y, con ligero nerviosismos y alegría, vio un mensaje:

Stephanie: Hola ¿Como estas? :)

30 ene 2026

Los fines de semana ahora son así

27 de Mayo de 2007, Domingo

Ayer, sábado, desperté un poco preocupado o consternado sería la palabra más precisa, debido a un sueño extraño. No sé por qué, y ya me estoy cansando también, pero Gina estaba en mi sueño y estaba molesta. Me miraba de reojo con una mueca de incomodidad. Quería preguntarle a qué se debía su molestia; sin embargo, sentía que tenía que ir algún lugar o que debía hacer algo. Así que, solo pasé a su lado, no le pregunté y me fui; luego, desperté. Segundos después de la mala sensación, pensé: "¿Y si se enteró de que casi tuve relaciones con Estef o pensará que ya lo hice?"- Pero era absurdo, la somnolencia de recién levantarme aún no me había pasado, suponía. Efectivamente, poco a poco iba recobrando mi cordura, era solo un sueño. Me frotaba la cara y un poco incómodo abrí el cajón. Sentado desde mi cama, miré mis antiguos diarios escritos a mano. Me molesté y pensé en guardarlos en un caja como había hecho con las fotos, puesto que un par de llos ya los había pasado a mi computadora. Iba a tomarlos, pero mi mamá entró y me llamó a desayunar. Pensé por un segundo en lo que iba hacer y sentí que mi maldito subconsciente me quería decir algo. Me sentí idiota, porque dije en voz baja para mí: "Sí, ya llegamos a tener un poco de intimidad. ¿Y qué? Ella no volverá y no lo sabrá.". Me fui a desayunar con una sensación agridulce en la cabeza.

Después de comer decidí olvidar ese pequeño sueño, fue muy estúpido si lo pensaba detenidamente. Me concentré en eliminar esa idea de mi cabeza y prefería hacer mis tareas. La ironía de la vida era que me había esforzado tanto en los último meses que terminaba mis tareas en los días de semana y preferí limpiar y ordenar los archivos de mi computadora. Nunca le había dicho a nadie ni lo había escrito, pero tengo un par de carpetas correspondientes a fotos de los años 2005 y 2006. Al igual que había hecho mi limpieza de fotos físicas en la caja, también lo había hecho con las fotos de mi computadora. Las fotos digitales eran de un cámara digital que mi hermano mayor Mitch (su apodo) me había regalado a inicios del año pasado, pues sabía que ese año iba de viaje. En fin, fue mi error suponer que había limpiado y ordenado bien todas las fotos. Dado que tengo la costumbre de solo ponerles un numero y la fecha (y solo la carpeta tiene el nombre) abrí un par de fotos de esos años. Solo diré: una foto en el hospital, no detallaré nada. Además de ello, encontré un par de archivos y los leí. Aunque al principio dudé, porque no sabía cómo iba a reaccionar o qué iba a pensar.

Uno de ellos era de la época de cuando estaba Gina, fue justo después del hospital; pero, no lo había agregado a la sección principal, pues en ese momento sentí que era muy personal, casi lo tenía escondido. En retrospectiva sí me daba vergüenza; no obstante, lo que he pasado con Estef ha sido aún más íntimo, así que ya no tengo problemas en agregarlo a donde supongo que debería estar, aunque no tiene fecha. El otro archivo era (sinceramente no me acordaba escribirlo) de cuando Gina se había ido, parece una descripción de solo unos días después. Se nota que lo escribí medio zombi, estaba muy triste y lo que había escrito solo era describiéndome una mañana. Aunque fue justo una mañana que me comencé a sentir mejor. Dejando de lado esos dos días, ordené todo lo más rápido que pude, me escribió Estef para recordarme que nos veríamos después de mi academia y me preguntó si quería acompañarla en sus ensayos del teatro. No obstante, le mentí diciéndole que tenía una prueba más tarde, porque no tenía ganas de ver a esa gente extraña del teatro. Tal vez para la próxima vez, cuando esté algo aburrido.

Pasaré a la academia, porque he notado que Ricky llega temprano y trata de conversar conmigo sobre diversos temas. El gran pero es que siempre trata de sacarme información de las cosas que hago. Sinceramente, no creo que guiándose de lo que yo haga le genere una diferencia hacia las chicas. Realmente no hice nada en particular, si tuviera que decir algo es que tengo suerte y no la suficiente, ya que en el pasado Teresa nunca me hizo caso. A lo que quiero llegar es que hoy me preguntó, sin ninguna emoción visible, por qué no lo había invitado a la playa. Por mi cabeza pasó la pregunta de cómo se había enterado si solo los más cercanos sabían. Como si me leyera la mente me contó que salió con unos amigos suyos en bicicleta y nos vieron a lo lejos, puesto que pasaron cerca de la zona de la playa en la que estábamos. Segundos después de silencio incómodo, casi como una abrazo, me comenzó a mover el hombro y preguntó: ¿Puedes decirme qué hacer? Aunque sea algo, ¿puedes presentarme a sus amigas?" - Sacudía mi hombro con mucha insistencia y entre cólera y resignación le dije que se las presentaría hoy a salida, si aparecían. Creo que nunca en mi vida lo había visto tan feliz como un perrito que quiere salir de paseo con su amo.

Entre los extraños momentos de descanso que hay entre clase y clase, Ricky se comportaba muy bien con todos lo demás. Nicolás se sorprendió, Robin le dijo al oído: "Luis ya lo amaestró, está bajo su control. (Nicolás le preguntó cómo) Eso es lo que no sé, ojalá también me dijera cómo domarlo" - Mike y Fernando se lograron llevar bien con Ricky, se bromeaban, se reían, se molestaban de buena manera, etc. Jamás habría imaginado ese escenario hace tres años. Acabado el receso, volvimos a nuestras aulas y, cuando estábamos a una hora de acabar las clases, hubo una prueba sorpresa. No estuvo tan difícil, pues eran materias que ya revisaba en los recreos del colegio. Aunque la cara de Ricky y Robin decían otra cosa. Logré terminar la prueba entre los primeros con quince minutos de anticipación y me fui, pues era lo último del día. Mientras me iba, me quedé en el pasadizo por un momento, pues pensé en esperar a Ricky, dado que le dije que le iba a presentar a la chicas. Sin embargo, no estaba obligado, así que seguí mi camino. Un muy bello camino, pues justo al cruzar las puertas logré ver a Estef sentada en una banca, rodeada por sus amigas. Todas me saludaron de lejos y me dijeron que había salido temprano, incluso bromearon con que me había escapado.

Cuando le pregunté a Estef si nos íbamos, todas las demás me abuchearon, pues ellas también nos acompañarían un momento mientras todas compraban ropa. Ella me miró un poco culpable, pero no había problemas, pues el objetivo era pasar más tiempo juntos. En el camino le mencioné que no tomaría clases extra esta semana y que pasaría todos los recreos con ella. Se le colorearon las mejillas y me abrazó muy fuerte, pero no perdió la oportunidad de agregar: "Ya era hora, tengo tantas cosas que contarte... (me agarró fuerte del brazo) Además, me siento muy solita sin ti en los recreos." - Todas sus amigas hicieron un ruidito fingido de sorpresa e indignación y preguntaron entre juego: "¿Y qué somos nosotras, Tefy? Ah ya..." - Después decir eso, comenzaron a caminar más rápido, Estef me soltó y comenzó a reír y a pedirles perdón. En fin, no demoramos mucho en llegar y prácticamente fui arrastrado por varias tiendas. Me sentí como en los dibujos o las películas cuando el hombre se queda mirando su celular mientras la chicas compran y corretean de un lado a otro; no obstante, la diferencia es que estuve jugando a la culebrita, no le podía decir a mis amigos. Me alegra que haya algo de entretenimiento que entre en mi bolsillo; siempre quise un gameboy, aunque nunca me lo dieron por mis bajas notas, pues decían que así bajarían más.

Volviendo al tema. Mientras las chicas buscaban la ropa que querían, pasó algo que me dio risa. Camila y Estef cada una con un pantalón en mano se acercaban a la señorita que atendía; el problema que noté fue que, antes que ellas, la señorita estuvo discutiendo con una clienta muy terca y aún se le notaba en la cara. Cuando ambas se le acercaron a preguntar por una talla más pequeña, la señorita casi sin voltear vio la ropa y les dijo: "De esa talla ya no hay más pequeña, deberían buscar en la sección de niñas." - Las dos tuvieron una expresión de ser insultadas y estar en shock, no podían creer lo que escucharon. Camila tenía la cara completamente roja, pues no era la primera vez que le decían eso. Estef, con las orejas al fuego vivo, le tocó el hombro para hacer girar a la señorita y le volvió a preguntar, pero ahora por otro modelo similar. En ese momento la señorita volteó y notó que Estef era casi de su tamaño. La cara de vergüenza comenzó a notarse poco a poco. Se disculpó y trató de corregirse mencionando que el modelo que ellas traían en mano, solo había talla más pequeña en la sección de niñas. Luego de ello, se ofreció y las ayudó en casi todo lo que necesitaban; a excepción de Camila, las demás se extrañaban de que esa señorita fuera tan servicial. Fue tan servicial que, cada vez que salían de probador, las alababa a todas e incluso insinuaba si pensaban modelar en el futuro. A pesar del servicio y las alabanzas hacia ellas, aún notaba en la cara de Estef una expresión de furia contenida, creo que era la primera vez que la veían así de molesta. Finalmente, noté a las chicas muy contentas, en especial a Irene con sus bolsas y luego preguntó por qué no había comprando nada. Le contesté de manera graciosa: "Porque todo este piso es la sección de mujeres.".

Después de que compraran ropa, nos fuimos a comer en un local cercano. Todas estaban contentas y Estef ya se veía más relajada. Ahí comentaron que estaban comprando ropa para la fiesta del 8 de junio, pues el siguiente fin de semana no iban a poder por el viaje de estudio. Nadia jugaba con Estef preguntándole si se iba a sentir solita, dado que no nos veríamos el fin de semana. Por mi parte, Irene también se la pasó preguntándome lo mismo, mientras abrazaba a Estef y le estiraba las mejillas. Unos momentos después, Akira y Samanta me preguntaron sobre el viaje de estudio, dado que no habían tenido ninguno hasta la fecha. Les pregunté qué había pasado, porque inclusive se realizan un año antes. Me contaron que el año pasado se habían cancelado los viajes por el mantenimiento de los museos que se realizaron a nivel nacional. Con eso dicho, les conté un poco mi experiencia: no necesariamente haces grupo con quienes quieres, debes tomar apuntes por que viene en los exámenes, los profesores son más estrictos, si se separan del grupo habrá castigo, etc. Me dio risa cómo Camila me preguntó por la diversión. Todas suponían que sería divertido, pero mi noticia generó preocupación e indignación. Me dio risa ver esa expresión: "Cómo nos van hacer estudiar fuera del colegio".

Las tranquilicé mencionando las horas libres en las cuales, dependiendo del museo o el área de estudio, podrían ir a la playa, piscina o parques cercanos. Todas dijeron que hubiera empezado por ahí; sin embargo, les expliqué lo principal al comienzo, porque la primera vez no tenía idea. Hace dos años, traté de acercarme a Gina, no presté atención al viaje en general y eso me afectó académicamente en varias pruebas de historia. Sin excepción, a todas les agarró ese bichito de la curiosidad y querían que les contara cómo fueron mis viajes de estudio. En ese momento, no sabía qué contarles, dado que esos viajes eran más una excusa para estar con Gina, aunque siempre nos pasaba alguna tontería. A pesar de que les dije algo similar o insinuado, no les importaba qué información fuera; ellas querían sí o sí saber. Controlé un poco la información, pero les conté que en un viaje me reconcilié con ella por una pelea surgida en nuestro inicios de relación. Increíblemente querían saber más, el chisme las consumía. Desde mi perspectiva, me parecía raro, normalmente no querían que la mencionara para nada, pero ahora no les importaba. Sin embargo, ahí zanjé el tema. Todas sus amigas estaban contentas, pues, en todos los años que nos conocíamos, con Estef nunca había tenido ningún problema. Por otra parte, para variar el tema, les comenté que me había perdido con ella en un bosque cercano, dado que no nos habíamos fijado en el camino. 

Muy intuitivas y casi en coro: "Estaban discutiendo, ¿no?" - Les contesté que no exactamente, pero sí nos habíamos perdido en la conversación. Irene replicó: "Se peleaban mucho. ¿Estás seguro de que se querían? Yo creo que Tefy es tu alma gemela. Mira, con Tefy no has tenido ninguna pelea en todos los años que se conocen y, desde que ha iniciado el año y son pareja, no han tenido ningún problema (Estef se sonrojó un poco) Mira lo tierna que es, aun cuando llevan bastante tiempo juntos, ella todavía se sonroja" - Sus amigas la abrazaron y solo les di la razón, puesto que era verdad mucho de lo que decían. ¿Discutía mucho con Gina? Me perdí un momento en mi mente con la idea de las discusiones y los problemas. Camila, que estaba sentada a mi izquierda, me movió el brazo en broma y me preguntó si me sentía bien. Para que no sospecharan, le respondí, con la misma actitud bromista, que debía ir al baño. Me pidieron no demorar, pues ya querían ordenar algo para comer. Me mojé la cara varias veces y decidido a que ninguna tontería me pasara por la cabeza volví con el mejor ánimo que podía. 

Me volví a sentar junto a Estef y me preguntó cuándo iríamos a la playa otra vez. Me reí y las fastidié un poco: "¿Con ustedes? Uy no creo, la última vez no pudieron soportar el alcohol y terminaron borrachas" - Camila, a mi izquierda, se apenó un poquito: "Ya, sí, perdón. Me voy a medir la próxima vez. (todas rieron) ¿Qué me dices tú, Tefy? Tú también estabas muy mareada" - Estef le contestó con picardía: "Pues, que yo sepa, yo no devolví todo mi almuerzo en el baño de mi casa." - Camila enrojeció más y trató de ocultar su vergüenza con risa, pues pensaba que yo no sabía nada. Por unos segundos, Akira me miró sin desviar la mirada, se percató de que la miraba y me preguntó cuándo volveríamos a practicar con la banda. Le propuse el fin de semana después de la fiesta y parecía satisfecha de escuchar la respuesta. Irene y Samanta también nos pidieron que les avisáramos cuándo practicaríamos, porque también nos querían ver.

Al terminar de comer, nos fuimos a nuestras casa por separado; por mi lado, me fui con Estef y en el camino no dejó de hablarme, pero con mejor actitud, de lo molesta que estaba con la señora que le dijo que vaya a la sección de niñas. Me preguntó si se veía como una niña y la conversación giro y giro en varios sentidos al punto que llegamos a su casa rápidamente. Cuando ya me iba, ella me volvió a preguntar su ya clásica pregunta: "¿Y mi beso?" - Se lo di y, mientras aún nos abrazábamos, rápidamente me replicó: "Recuerda que ya me dijiste que estaríamos juntos esta semana en los recreos, no me mientas y luego te escapes" - Le calmó que le reconfirmara y me abrazó fuerte... Bueno, eso fue todo, ya veré cuándo agrego esos días del diario que tenía en mi computadora, supongo que lo subiré el fin de semana que no está Estef.

9 ene 2026

Ellas después de la playa y un mito escolar

25 de Mayo de 2007, Viernes

Antes de narrar la semana, comenzaré por lo que Estef me contó; es decir, qué pasó después de su partida. Por lo menos construiré la historia como recuerdo que me lo contó el lunes.

De acuerdo a ella, regresaron tranquilas en la camioneta e Irene, Nadia y Samanta eran las más conversadoras sobre lo ocurrido en la playa, debido a que Camila se fue dormida y Akria y Estef estaban cayendo poco a poco dormidas. Cuando el papá de Estef preguntó si las dejaba en sus casas, todas activaron sus alertas. Estef, a pesar del cansancio, logró decirle a su papá que ella y sus amigas iban a pasar un rato más. Irene y Nadia dijeron que era verdad y que no tenían problemas, porque ya les habían avisado a sus papás por teléfono. No había forma de comprobar lo contrario, así que fueron a su casa. A veces, en las curvas, Camila hacía un gemido lastimero, pero muy despacio. Se supone que solo Estef lograba escucharla, dado que estaba a su lado.

Al llegar, su papá no bajó de la camioneta, debido a que tenía que recoger a su mamá y a la tía Raquel, pues habían salido por el centro comercial y habían terminado en casa de sus amistades. Cuando bajaron, Irene fue más rápida y le seguía Nadia, pues sabían que Camila necesitaría ayuda. Dicho y hecho, cuando se abrió la puerta, el cuerpo de Camila caía inerte, pero lograron atraparla casi de inmediato y fingieron risas: "Ay Camy, despierta, ya llegamos." - Lo primero que mencionó Camila fue que le dolía la cabeza. Todas rieron por temor e Irene y Nadia le ayudaron a estar de pie, se apoyó más en Irene y continuaron con la actuación del sueño. Mientras tanto, todas comenzaron a despedirse del papá de Estef; este no sospechaba tanto, pero igual les dijo que tomaran agua y comieran algo por si aún se sentían mareadas, les ofreció lo que había en la cocina y le pidió a Estef que no se olvidara de las empanadas que aún tenían en el refrigerador. Todas le agradecieron y, como si cargaran un muñeco de trapo, la llevaron al cuarto de Estef en el segundo piso. Salvo por Irene, Nadia y Samanta, todas las demás tuvieron dificultad para subir las escaleras. En el cuarto, lograron colocar recostar boca a bajo a Camila, mientras que Akira y Estef se acostaban junto a ella. 

Las otras bajaron a la cocina en busca de comida y mucha agua; sin embargo, a los pocos minutos llamaron a Estef, dado que necesitaban ayuda con el horno y no encontraban la tetera. Se levantó como pudo y acudió al llamado de las demás. No obstante, en este preciso momento, parece que Camila ya no aguantaba y, a quien tenía más cerca, le dijo en voz baja : "Kiara... voy a vomitar, acompáñame al baño" - Akira no sabía cómo reaccionar, al punto que el mareo se le pasó por el susto, pero logró decirle que se aguantara y que le ayudaría de camino al baño. La trató de distraer hablándole y al llegar casi por muy poco lo suelta en el piso del baño. Minutos más tarde, mientras las chicas subían, se encontraron con la escena: Akira le agarraba el cabello a Camila mientras esta vomitaba con la cabeza en el inodoro. Cuando se percató de ellas, Akira lanzó una mirada de ayuda, pues no sabía qué hacer. En ese instante, Irene rápidamente acudió y le daba palabras reconfortante a las dos. Las únicas palabras que entendieron de Camila eran "nunca más" o "perdón...". No son enunciados ajenos a los que alguna vez dije en el pasado, no la culpo, supongo que ha todos nos tiene que pasar alguna vez en nuestras vida.

Una vez que Camila terminó, notaron que su ropa estaba un poco manchada. Le ayudaron a quitarse su polo y su short y fueron por ropa de Estef. En el lavatorio, se limpió muy bien, incluso la ayudaron, la dejaron descansar en el cuarto y la ropa sucia a la lavadora. De acuerdo a ellas, ya habían pensado en una excusa sobre la ropa. Después, las demás fueron a comer y a tomar bebidas calientes o jugos, poco a poco el mareo les iba disminuyendo. Una vez acabada la conversación y la comida, regresaron al cuarto con su amiga. Le llevaron una taza de manzanilla, un par de panes sin contenido y un abanico con el cual Nadia le daba aire. Al parecer Camila recobraba el conocimiento, se puso contenta al verlas y les mencionó que le dolía la cabeza. Todas las demás rieron y le preguntaron si podía tomar y comer. Respondió que no quería, pero aún así ella misma sabía que debía hacerlo y comenzó. El resto de chicas llamaron a sus casas y les dijeron a sus papás que iban a demorar; no sonaban preocupados, pues suponían que solo habían pasado el día entre chicas y sin ningún percance, díganse del alcohol. Mientras la chicas hablaban por teléfono, Estef se fue a limpiar el baño y Samanta se ofreció en ir con ella, dado que también quería ayudar. Ambas pensaban que la escena iba a ser dantesca, por suerte Akira había logrado ayudar a Camila justo a tiempo. 

Una hora después de que las cosas habían mejorado, llegó Teresa preguntando cómo estaba Camila y les contó que nos habíamos preocupado sobre su estado. A través de un mensaje Teresa a Maria y Katty, nos enteramos de que todo estaba bien y que sus papás no se habían enterado de nada. Alrededor de dos horas después de la partida  de su papá, las luces de su vehículo se aproximaba a la casa. Al parecer se había quedado un rato con su mamá, la tía Raquel y el resto de amigos que se habían reunido. La chicas no estaban nada preocupadas, habían tomado todas las medidas necesarias para que no haya rastros ni sospechas de que habían tomado. Todos se saludaron y también se despidieron todas las amigas de Estef, debido a que se había hecho tarde. Los tres adultos les agradecieron a sus amigas y agregaron que todas se veían muy cansadas; por lo tanto, llegaron a la conclusión de que se habían divertido en la playa. Con ciertas caritas pícaras de complicidad prefirieron reír y decir que sí... Pues eso fue lo que me contó y terminó muy cansada mentalmente; después de eso, se durmió instantáneamente al cerrar los ojos. 

Por mi parte, ninguna novedad en relación al colegio, sigo recibiendo algunas clases extras en los recesos. Lo único diferentes es que hoy, mientras estábamos sentados en la azotea, Estef me ha dicho, con muchísima antelación, que hay un cumpleaños; es decir, una fiesta de su año el 8 de junio. Al principio dudé, pues todos son menores y me contestó: "Por si no te has dado cuenta, soy menor que tú, al igual que mis amigas." - Francamente tenía más dudas, por socializar con su año y más aún por que no tengo ganas de cruzarme o de ver a su "ex", de que se le acerque a Estef con cualquier estúpida excusa, preguntar, chiste, bailar, lo que sea. Parece que notó alguna expresión en mi cara y me dijo que no había presión, pero aún así desde hace un tiempo las personas de su año querían conocerme. Le pregunté intrigado el porqué y suspiró: "Ya te lo dijo hace un tiempo. Eres como un personaje de mitología para nuestro año y para algunos otros menores también. ¿No lo sabías?" - Le pregunté si se debía a lo de Ricky, me contestó: "Sí, ya te lo habíamos dicho. Algunas de las aulas menores a nosotros creen que es solo una historia cliché que hay en colegio, pero conocen tu nombre, porque algunos de mi año sí te vieron pelear. Supongo que fueron ellos los que esparcieron la historia de la pelea, por eso muchos conocen tu nombre. Te hiciste un poco más conocido cuando tocaste la guitarra frente a todo el colegio."

Por mi cabeza rondaba la idea de que debía agradecerle a Ricky. ¿Yo, famoso? Si no he hecho nada, con suerte me defendí. Le mencioné la idea de que era probable que sí fuera con ella. Sin embargo, me dijo que el siguiente sábado no nos íbamos a poder ver, dado que tenían un viaje de estudio y recordé los míos. Me dio un salto el corazón y las dudas desaparecieron de mi cabeza. Quería estar más tiempo con ella, las horas de estudio de estas semanas no me habían dejado pasar tiempo con ella. Supongo que por eso me había pedido ir con ella a la fiesta, por lo general suponía que se iba con sus amigas y la pasaban entre chicas. Pero, me despertó aquella idea de los cumpleaños. Entonces, acepté casi al instante después de pensarlo por unos segundos. Se puso muy contenta, pegó más su cuerpo al mío y recostó su cabeza en mi hombro. Luego, mientras conversábamos, se quejó un poco, no fue de mala manera, dado que pasaba más tiempo estudiando que con ella en la semana y me regañó me pidió como mínimo que una semana debería pasarla con ella en los segundos recesos que son más largos. No me negué y le dije que sí a todo, pero le cambié el tema: "¿Y por qué soy un mito para tu año?".

Puso cara de cansancio y me contestó: "Mira, lo más probable es que el día de la fiesta los chicos te van a responder esa pregunta con sus preguntas, así que haz memoria, pues te van bombardear con todo lo que tengan que decirte. (Hizo una pequeña pausa) A mí me han hecho preguntas que no tienen nada que ver conmigo. Soy tu novia, no tu diario. Varias veces me han pedido conocerte..." - Le interrumpí, debido a que me estaba dando mucha vergüenza ajena escucharla: "Creo que están exagerando, solo me defendí" - Continuó ella. "Sí, bueno, pero ellos no saben tu versión." - Sonó la campana, nos levantamos y bajando las escaleras me preguntó si mañana podía acompañarla a comprar ropa. Le dije que sí y contenta me dijo que me esperaría después de mis clases en la academia. Cuando casi salíamos al patio, un profesor nos vio... Era un poco comprometedor, pues podía deducirse que habíamos estado en cualquiera de los dos lugares prohibidos: la azotea, donde no tenía pruebas de que pudiéramos subir; y, las mismas escaleras que llevan hacia la azotea.

Por fortuna, estos meses que he estado con Estef me han servido para controlar mis expresiones faciales, me quedé serio aunque tuviera cierto temor. El profesor ligeramente dudoso e indignado nos preguntó que hacíamos ahí, por lo prohibido del área. Estef, con su mejor actuación de niña buena: "Disculpe profesor, es que estuvimos buscando a las señoras de limpieza, pues alguien ha vomitado en el baño de mujeres." - El profesor no tenía manera de saber si era verdad o mentira. Creyó en lo que dijo ella, nos pidió alejarnos del camino a la azotea y mencioné que él iba a buscar las encargadas de la limpieza. Ella seguía con la actitud de niña amable, le agradeció, me tomó de la mano y, a los pocos segundos que le dimos la espalda, giró su cabeza y le sacó lengua con cara de desagrado. Me agarró la mano más fuerte y fuimos más rápido. Solo le pregunté: "¿Y eso? ¿Qué pasó?" - Más lejos de él, comentó que no les caía bien ese profesor por la cantidad de tareas, por que no les dejaba ir al baño, siempre era muy estricto, etc. No dije nada, sabía que ese profesor de química era muy molesto, pero tuve suerte de que nunca me enseñó. Cerca a su aula, porque la mía estaba más lejos, me abrazó muy fuerte y me besó en la mejilla. Justo cuando volteo para seguir mi camino, muchas personas de mi año me miraron y me dijeron: picaron suertudo.

19 dic 2025

Por fin, domingo en la playa con todos

20 de Mayo de 2007, Domingo 

Llegado el domingo, les escribí a Crístofer, Ronald, Mike, Fernando y Ramiro para poder ir todos juntos. El único que no respondió fue Mike y no sabíamos el porqué. Cuando comenzaron a llegar: Crístofer y Fernando llegaron con Rosalina y Andrea, respectivamente. Me había olvidado de escribirles a Nicolás y Pepe. Les llamé y me contestaron con bastante tranquilidad. En lugar de ir a mi casa, nos sugirieron encontrarnos en la parada del bus con los demás, pues estaba más cerca para ellos. Así fue, cuando llegaron Ramiro y Ronald partimos todos a la parada del bus. En el camino me preguntaron por Estef y les comenté un poco de mi conversación con ella, aunque resalté el querer ir con mis amigos. Se notaban contentos y me recalcaron la necesidad de salir más con ellos, dado que era nuestro último año escolar. Al llegar a la parada, vimos personas, al igual que nosotros, con diversos equipajes. Al acercarnos poco a poco, notamos que eran Katty, María y Teresa. Se alegraron, pues pensaban que íbamos a tardar. Casi unos minutos después, llegaron Nicolás, junto con Anaís, y Pepé, pero Robin también estaba con ellos, al parecer les dijo a sus papás que se vería con unos amigos y luego iría a la academia. Todos sabíamos que eso último no iba a pasar, se le notaba muy contento como para ir allá. 

No esperamos mucho hasta que llegó el bus. Estaba prácticamente vacío: solo una pareja de señores muy mayores en los asientos reservados y una señora con su hijo en un asiento un poco más atrás. Me dio risa la cara del conductor, pues, mientras subíamos y pagábamos, se notaba una cara de indignación, imagino que por ser muchos chicos y suele pensarse que incomodaremos; pero, al mismo tiempo cuando vio a las chicas, se veía una cara de querer ir a la playa con nosotros. Parecía el bus escolar, pues eramos catorce en total y ocupamos gran parte de este. Las parejas tomaron los asientos junto a las ventanas y a mí me tocó al fondo con Pepe, Robin y Ronald. Todos conversamos sobre los últimos exámenes y nos reíamos, pues todos estaban sorprendidos cuanto había mejorado en mi notas. Por lo general, les pedía ayuda a Crístofer, Ronald o a ambos para que me ayuden a estudiar, aunque a última hora. Katty estaba un poco incrédula, porque, cuando me conoció, ya me estaba volviendo más responsable. Como no hablaba mucho, las chicas intentaron crear conversación con Anaís, dado que era la primera vez que la veíamos. Terminó siendo muy buena onda, por lo menos esa es mi primera impresión.

Llegamos temprano, alrededor de las once la mañana, bajamos y había olvidado esa combinación de sensaciones y olores. Caminar sobre la poca arena que llega hasta la acera, el olor  de la sal, el bloqueador solar y la brisa fresca combinada con el calor. Por un momento casi me agarra la nostalgia, pero María me empujó despacio por caminar lento. Caminamos y no había mucha gente. Mirando por los alrededores logramos divisar a Estef y sus amiga quienes estaban inflando una pelota. Mientras nos acercamos a saludar, ellas también nos notaron y levantaron el brazo. Noté cómo estaba vestida y en mi interior me sentía como si hubiera ganado un Premio Nobel o Los Oscar, porque les estaba agradeciendo a Dios, mis amigos, mi familia, etc. Parece que no le quité los ojos de encima por buen rato, porque mis amigos se saludaron con todas las demás y no me había fijado hasta que me besó en la mejilla y mis amigos me jalaron para cambiarnos. Luego, nos fuimos a los baños y todos los hombres no dejamos de hablar del cuerpo de todas; exageraron un poco más Robin y Ronald, pero los ignoramos en cierto modo. Salimos y María y las demás chicas aún no salían; mientras tanto, nos fuimos con Estef y las demás y decidimos que jugaríamos vóley cuando salieran. 

Éramos en total veinte, así que tratamos de hacer un partido de diez contra diez. Tratamos de equilibrar los equipos, dado que Nadia, en su año, pertenecía al equipo principal de vóley del colegio, al igual que Katty y María en nuestro año. La sorpresa fue que Anaís también era muy buena. El equilibrio también se debía a que Nicolás, Pepe y Ronald habían jugado una o dos veces en su vida. A parte de eso, cuando comenzamos a jugar, un par de veces nos chocamos por tratar de ir por la pelota y ahí entendí por que el máximo de jugadores por equipo eran seis personas. Además de ello, me percaté de algunos choques "accidentales"; por ejemplo, Nicolás estaba en nuestro equipo con Nadia, pero ella (a pesar de esquivar, correr y jugar bien) se tropezaba o caía mal, logrando que Nicolás la atrapara un par de veces. Por mi lado, nos golpeamos la cabeza con Pepe. En el otro equipo, Estef cayó encima de Camila, aunque ese no fue tanto el problema; la incomodidad fue que trataba de ocultar su cara de desagrado cuando se le acercaron Robin y Ronald que estaban en su equipo. En ese momento, Estef parece que notó esto y se hizo la adolorida (luego me contó esto) para poder sacar a Camila del juego. Por su lado, también salió Irene a ayudar. En nuestro equipo, Nicolás salió porque sentía que estorbaba a Nadia, Pepe y yo también salimos, dado que nos dolía la cabeza.

Antes de sentarse, Nicolás y Pepe se ofrecieron a comprar algunas bebidas. Les pregunté si querían ayuda, pero vieron a Estef sentándose a mi lado mientras me tomaba la mano  (me quedé un poco absorto mirándola) y me dijeron que ellos podían. Camila se sentó a su lado e Irene a la derecha de ella. Al tiempo que mirábamos el partido, nos reíamos por las jugadas de los malos y nos emocionábamos por la buenas jugadas de quienes sabían lo que hacían; sin embargo, Camila dijo en voz baja: "La verdad no quería seguir jugando, ahí está el tipo que les dije que no me caían bien, el insistente." - Discretamente apuntó con el dedo y me pareció que apuntó a Robin; Estef e Irene rápidamente lo detectaron y le dijeron que no se preocupara. Ambas me miraron, pero solo Estef me pidió hablar con él o controlarlo de alguna manera, dado que era mi amigo. Les prometí que hablaría con él acabado el partido y se relajaron, aunque Camila aún se notaba algo rígida y se cubría un poco el cuerpo con una toalla. Antes de que regresaran Nicolás y Pepe, Estef me miró de reojo un par de veces y soltó varias risitas. Me intrigaba la duda, imaginé que notó mi mirada hacia ella, así que le pregunté. Respondió con una mirada coqueta y voz burlona: "No sabía que estabas marcadito" - En ese momento, sin dejar de sonreír, pasó su mano sobre mi abdomen y lo palpó un par de veces. Me reía por las cosquillas que me generaba su toqueteo. Le iba a preguntar si no lo había notado cuando me abrazaba... y me quedé callado por sus amiga. Ella no dijo nada, se quedó tocándome por buen rato; pero, luego Camila e Irene también se fijaron. Fue Irene quien me preguntó cómo había hecho para tener el abdomen así. 

Le conté que hace varios años, uno de mis hermanos mayores J.J. quería adelgazar para impresionar a una chica en el colegio; en ese entonces, pasaba mucho tiempo con mis hermanos y lo acompañé haciendo ejercicio para que no se sintiera solo, principalmente hicimos abdominales durante varios meses. Resultó que sí adelgazó y sí le hizo caso la chica; a mí se me marcó bastante el abdomen, pero extrañamente eso fue con el pasar del tiempo, aun cuando había dejado de hacer ejercicio. Camila se acercó y le preguntó a Estef si podía tocarme; ella no se negó, a pesar de ser mi cuerpo, y con su pequeño dedo me comenzó a pinchar. Las dos me estaban dando cosquillas y me comencé a reír; Irene se levantó animada, dándome un vistazo completo de su trasero y sus pechos, se acercó y comenzó a pincharme también, puesto que le daba risa mi risa. Tener el panorama de tres chicas bonitas mostrándome sus cuerpos semi-desnudos y tocándome, me estaba excitando poco a poco y casi se me levanta el paquete. No obstante, estaban llegando Nicolás y Pepe con las bebidas y ellas se fueron rápidamente a sus toallas. Les repartieron agua y algunos jugos a las chicas y discretamente me preguntaron qué me hicieron, les dije cosquillas. Me miraron incrédulos y después de animar un rato a nuestros amigos mientras jugaban vóley, terminó el partido. 

El equipo de Katty y María ganó tres sets mientras que el equipo con Nadia y Anaís solo ganaron uno (el primero para ser más exactos) porque, en mi opinión, parecía que Nadia no se esforzó tanto sin Nicolás al lado. Nos acercamos y poco a poco todos nos fuimos metiendo al mar, jugamos un rato más. Cargue en mis hombros a Estef y pude sentir sus piernas en mi cara. Sin embargo, no le ganó a María, siendo cargada por Pepe; y luego luchó contra Camila, porque era más pequeña, aunque tampoco le ganó por que se resbaló y me arrastró con ella. Luego jugamos a las atrapadas, aunque teníamos ventaja los que habíamos pasado buen tiempo entrenando natación: Akira, María, Pepe, Teresa y yo. Aquí Ronald aprovechó para "atrapar" a Nadia al punto de que casi recibe un buen golpe. En este juego dejé que Camila me atrapara varias veces, porque no alcanzaba a nadie. Tenía que hacerlo, dado que accidentalmente dos veces casi les saca el traje de baño a Crístofer y luego a Samanta; todos se rieron cuando le pasó a Crístofer, pero las chicas se lanzaron cuando casi fue a Samanta, incluso hubo gritos: "¡CAMY NOOO, CUIDADO!" - Después de ese juego, algunas parejas se cansaron y fueron a sus toallas a descansar. Fernando y Ramiro querían jugar a la gallinita y eso hicimos, hasta que noté que a Estef ya estaba cansada y salimos del agua. Todos estuvieron de acuerdo y parecía una larga zona de campamento por la fila de toallas y sombrillas.

Sé que se nos hicimos tarde, puesto que almorzamos más de las dos de la tardes. Nos cambiamos en lo baños, todos guardaron sus trajes de baño y fuimos al restaurante cercano, siempre comíamos cuando iba con Gina, Mike y Teresa hace dos años. La diferencia era que ahora éramos un gran grupo y me sentía un poco nervioso por eso mismo, atrayendo miradas. Ronald entró primero y le pidió al camarero una mesa, lo cual era absurdo porque éramos veinte. El señor nos ayudó a juntar unas mesas para lograr formar dos mesas grandes. Mientras me sentaba me miró directamente y con una sonrisa me saludó: "Hola joven, cuánto tiempo sin verlo por acá. Veo que ha venido con todo su colegio. No lo había reconocido entre tantas personas" - Me reí con él, le devolví el saludo y me disculpé, porque no lo había reconocido. Este tipo de comentarios siempre genera ese puntillazo: "Veo que no ha venido con la señorita, seguro no ha terminado sus tareas..." - Me congelé, porque justo me estaba sentando al lado de Estef. No sé cómo, pero Teresa le contó que se había ido de viaje. El señor muy amable se lo creyó y nos dio tiempo para ver qué queríamos pedir. Escuché un ligero: "¿De quién hablan..?" - Pero a mi alrededor trataron de seguir conversando sobre la comida y sobre qué hacer después. 

A pesar del curioso comentario, el ánimo siguió bastante bien, dado que todos estaban a la expectativa de lo rico que podría ser ese lugar si tanto lo habíamos frecuentado en el pasado. Mientras mis amigos conversaban con Teresa sobre los platos a elegir, las amigas de Estef también me preguntaron sobre la carta; sin embargo, supongo que por la emoción de jugar en la playa y de ir a comer, me preguntaron qué haríamos después. Por mi parte, no tenía ni idea, ya que, por lo general en el pasado, me gustaba pasar el tiempo con Gina paseando por los alrededores, conversando y besándonos. Quería hacer eso con Estef, pero sabía que sería extraño que ignoremos a nuestros amigos. Mientras comíamos trataba de pensar en algo por hacer; sin embargo, la idea llegó por sí misma, pues, cuando terminamos y pagábamos la comida, Fernando y Ramiro me dijeron que vayamos a la playa un rato más a tomar las bebidas que aún no se habían acabado y María y Katty secundaron la idea, dado que María había llevado su radio y todas querían bailar un poco. Teresa, y en general las chicas, se animaron con esa idea y casi fue indiscutible el no ir. Nos dirigimos y quedaban muy pocas personas. María encendió la radio, bailaron un momento solas y poco a poco se iban animando sacando a sus respectivas parejas. 

Algunos como Ronald y Pepe discretamente se acercaban a Irene y a Akira. Antes de ir a bailar con Estef, Fernando y Ramiro, con voz alta como dirigiéndose al público, les preguntaron a todos si querían cerveza para ir a comprar. Para mi sorpresa casi todos estaban de acuerdo. Por ese motivo, los tuve que acompañar. Antes de partir arrastré a Robin, pues debía decirle que deje de ser tan... tan... ¿insistente? con las amigas de Estef. No sabía muy bien cómo abordar el tema, pero aún así le expliqué de la manera más franca y amable posible; me parece que me entendió un poco triste, lo importante es que entendió. Regresamos con varios sixpacks de cerveza y las comenzamos a repartir. Dudé un poco cuando me acerqué a las amigas de Estef, dado que su papá las iba a recoger y recordé que ella junto a Camila y Samanta no tenían buena resistencia al alcohol. No obstante, ellas me dijeron que con una no había problemas. Dicho eso, Ramiro les dio una lata a cada una con una gran sonrisa. Una vez más, Samanta se veía nerviosa, recuerdo que después de bailar con Estef, esta se fue al baño y vi a Samanta sufriendo a mi lado aún con la lata a la mitad, le dije que me la diera, ya que, aunque tampoco me gustaba, no me mareaba tan rápido. Se le veía aliviada, me agradeció y me preguntó si siempre nos juntábamos en la playa de esa manera. Le conté que era la primera vez, nunca habíamos sido tantos. Ella me mencionó que desde que estoy con Estef, ahora se divertían más. Me comentó que, con los chicos de su año, no habían muchas reuniones, dado que a los chicos les gustaba reunirse a jugar futbol o básquet, casi nunca incluyen a las chicas, salvo a las que no les importa jugar con ellos y suelen ser bruscos, muy competitivos.

Era la primera vez que hablaba a sola con Samanta. Nos entendimos bastante bien hasta que llegó Irene con otra lata de cerveza en la mano y comenzó a molestarnos: "Lucho, no le quites su cerveza a Samy.." - Le respondí que solo me estaba invitando su poco, pues se me había acabado la mía. Le regresé la lata con muy poco y Samanta me susurró agradecida. Irené contestó rápido: "Me hubieras avisado, los chicos han comprado más." - Me alarmé, dado que no sabía en qué momento Fernando, Ramiro, Nicolás y Robin fueron por más cervezas y ya las habían repartido. Irene llamó a Ramiro y este me entregó otra. Le preguntaron a Samanta y se excusó diciendo que aún tenía. Estef se acercó con otra en mano y la miré suspicaz. Me contestó que aún se sentía bien y no pasaba si tomaba otra. Aún así temía un poco, su papá podría olerlas, tanto a ella como a sus amigas, y luego me miraría mal en el colegio y... y... ya no quiero darle vueltas al asunto. Me calmaré y seguiré narrando lo que recuerdo... En fin, todos estaban bien; sí, reían y hablaban más fuerte de lo normal, pero aún no se notaban mareados. No me alarmé más y decidí tomar y bailar un poco más como todos, principalmente por que Estef estaba muy hermosa y quería estar más tiempo, dado lo poco que habíamos pasado en los días pasados.

Por conversar, bailar y tomar, no me había dado cuenta lo rápido que había pasado el tiempo, casi dos horas. Se acercaban las seis de las tarde y las iban a recoger en cualquier momento. Oscurecía lentamente, pero a mis amigos parecía no importarles. Anaís se había integrado muy bien con las chicas, incluso intercambiaron números. Me detuve para descansar y mirando a mi alrededor observé que Fernando y Andrea habían desaparecido, al igual que Crístofer y Rosalina; Anaís llevaba de la mano a Nicolás por otra parte. En ese momento, Estef se sentó a mi lado y se recostó en mi hombro: "Ha sido una buena salida a la playa, espero que la siguiente sea pronto" - Me besó por un buen rato y no me dio tanta vergüenza que nos vieran algunos. Sin embargo, sentí que su aliento a cerveza era un poco fuerte, lo que me pareció raro, puesto que si habíamos tomado lo mismo, pensé que ni debería sentirlo y sentí cierto desagrado por ese olor. De casualidad pasó Ramiro y le preguntó si había más cerveza. Ramiro me miró y le contestó que posiblemente ya había tomado suficiente. Le pregunté cuánto había tomado, pero ella dijo que dos; no obstante, Ramiro, con cara de culpa, dijo, y lo recuerdo claramente: "Me parece que ha tomado cuatro (me miró alarmado), yo solo le di la tercera y ya no le iba a dar más, te lo juro.".

Me molesté un poco con ella, dado que se le notaba mareada. Me dijo que no fuese aguafiestas y que sus amigas sí estaban bien y ellas le explicarían (o se justificarían, mejor dicho) todo a sus papás. Miré a una muy cuerda y sobria Irene y me dijo que me tranquilizara, que ya había pasado antes. Miré al resto de sus amigas y solo seguían cuerdas Samanta, obviamente, y Nadia que se la pasó bailando con Pepe para no tomar. En plena conversación, una muy mareada Camila se me acercó y se lanzó para abrazarme por el cuello. Comenzó a agradecerme por invitarlas con la cara muy cerca a la mía, fue incómodo. Irene y Estef trataron de sacármela de encima, pero forcejó diciendo: "En serio, déjenme agradecerle. (Me besó en el ojo, luego mientras se acomodaba y se sentaba en mis piernas, miró a Estef) A ti también quiero agradecerte, si no fuera por ustedes dos, no nos estarías divirtiendo así." - En ese momento sus pequeños pechos estaban en mi boca y, cuando estaba girando la cabeza en dirección a Estef, vi, y algunos a nuestro alrededor observaron, como Camila la besó rápido en los labios. Casi grito del susto, pero me controlé y logré acomodar a Camila a milado. Mientras la estaba ayudando a sentarse, y antes de que alguien pudiera decirle algo, vomitó en la arena cerca de mí. Todos alrededor se alarmaron. 

Decidimos parar todo, pues necesitábamos que, todos aquellos que se habían mareado, descansaran; de otra manera el papá de Estef y Teresa nos iba a regañar. Pasaron cerca de quince minutos y apareció una camioneta cerrada bastante grande. De ahí bajo el señor, se acercó con mucha tranquilidad y a la distancia nos preguntó cómo estábamos todos. No encontró a todos recostado y con botellas con agua, por obvias razones. Notó y mencionó en broma que la mitad del grupo éramos sus tutoriados. Miró un poco más y nos preguntó si habíamos tomado. No le mentimos y ligeramente preocupado preguntó ¿qué tanto?. En ese momento, muchos que estábamos bien, respondimos que poco; les preguntó en general a las chicas si estaban bien, todas afirmaron; luego nos preguntó a todos nosotros y respondimos con más seguridad. Me parecía que el señor estaba entre alegre, preocupado, dubitativo y conforme. Le dijo a Estef y a sus amigas que vayan subiendo a la camioneta, por suerte Camila parecía que tenía sueño nada más. Todas se comenzaron a despedir de todos y Akira, también algo mareada y en lugar de besarme la mejilla, me besó medio boca sin que los demás vieran. Sé que fue un accidente, pero de verdad espero que no haya visto nadie, no quiero más problemas. Después, su papá le preguntó a Teresa si quería ir con ellos o si se quedaba con nosotros un rato más. Ella respondió que se quedaba otro rato con nosotros, el señor se despidió de todos y se fue. Nos sentimos muy aliviados, aunque estábamos cansados y nos fuimos a la ciudad para comer.

Fue un día excelente, me gustaría repetirlo a futuro; sin embargo, lo único que me ha dado vueltas por la cabeza ha sido cómo se las arreglaron para que no sospecharan de Camila. ¿Qué le dirán a sus papás?¿Nuestro tutor notó algo o de verdad se ha creído todo? Espero que más tarde o mañana Estef me cuente qué pasó. Creo que de eso depende si las dejan venir con nosotros en el futuro. Bueno, no dejará de ser un día excelente y un buen recuerdo.

12 dic 2025

Una semana tranquila y trajes de baño para la playa

18 de Mayo de 2007, Viernes

Fue un inicio de semana muy tranquilo. Un lunes sin novedades: clases, profesores, etc; lo usual. Lo único curioso era la perspectiva de muchas personas en mi aula sobre mí y parece que la semana sin clases les estimuló la imaginación, pues aún pensaban que había tenido relaciones con la hermana de Teresa. No sé si me tienen con cierto respeto o lo hacen como una forma de burlarse, era muy extraño. A parte de eso, tomé todas las clases y tareas extras en los recesos, aunque no le había dicho nada y al día siguiente pasó lo que pasó. 

El martes, en el primer receso, volví a quedarme en el aula para poder recibir las tareas extras, dado que quiero mejorar para mis exámenes de la universidad. En el segundo receso, Estef fue a mi aula y me esperó desde afuera, porque quería preguntarme si le había avisado a mis amigos para ir a la playa con ellas. Le comenté que aún no lo había hecho y me preguntó si podía salir un momento. Me dio risa, porque miré al profesor y le iba a pedir permiso, pero sin desviar la mirada de las hojas que estaba revisando y corrigiendo me dijo: "No te preocupes, puedes salir, pero ven rápido que ya estamos por comenzar la sesión." - Le agradecí y, apenas salimos de la vista de todos, ella me abrazó con reproches: "¿Por qué no me avisaste que ibas a tomar todas las clases extras de esta semana? El domingo te pregunté y me dijiste que no sabías" - Quería hacerme el gracioso y le respondí: "Bueno, ahora ya lo sé. (Le sonreí, me regresó la mirada un poco indignada y varias veces me pellizcó el estómago) Perdón, perdón, pero sabes que quiero mejorar".

Me dijo que me perdonaba si la besaba, pensé que era muy sencillo, pero, cuando estaba a punto, el profesor sacó la cabeza del aula y con voz alta me dijo que volviera. Como estábamos en un postura comprometedora, ambos saltamos de los nervios con un pequeño grito del susto. Ella me dio un besito en la mejilla y me pidió llamarla más tarde. Mientras se iba, se despidió del profesor y viceversa. Regresé al aula un poco alterado esperando algunas palabras de sermón; sin embargo, no me dijo que nada, solo que vaya mi asiento para iniciar con la clase. Creo que es el profesor de matemáticas, después de la profesora Gladis, que mejor me cae en todos mis años en el colegio. Después de ello, no hubo ninguna novedad, salvo por algunos tipos del salón que me hacían signo de aprobación con la cara y las manos, por el hecho de que me veía con Estef. 

El miércoles salí al primer recreo, ahí conversé con mi amigos y les pregunté a todos si querían ir a la playa con Estef y sus amigas. Ronald fue el primero en aceptar sin dudas. Todos lo miraron por las segundas intenciones que tenía. Rosalina arrastró a Crístofer, pues se notaba que él no quería ir. Mike y Érica aceptaron bastante contentos; aunque había un poco de duda. Katty, María y Teresa se sumaron muy rápido. Nicolás preguntó si podía ir con Anaís (su chica actual), le dije que no había problemas; aunque no del todo, por el interés de Nadia hacia él. Robin se moría de ganas de aceptar, pero tenía que ir a clases de la academia. Fernando y Ramiro aceptaron con un buena actitud y me preguntaron si, según yo, cosas irrelevantes: qué llevar, qué comeremos, el lugar, etc. Sentí cierta suspicacia en todo aquello que me preguntaban. Cuando hacíamos el recuento de quiénes iban a ir, Ramiro y Ronald nos preguntaron si Nicolás y yo podíamos ir, porque, al igual que Robin, teníamos clases en la academia. Les dijimos que por un día, no pasaba nada y no volvieron a preguntar. Me dio risa que Robin tuviera bastante envidia de Ramiro y Ronald, dado que, a diferencia de los demás, ellos no estaban en ninguna relación ni tampoco las amigas de Estef; por lo tanto, era su momento de actuar. Se estuvo quejando mucho, pero Ramiro y Ronald no le hacían caso; incluso estaban charlando en qué trabaje de baño llevaría cada una de las amigas de Estef, lo que desencadenaba más quejidos. 

Terminadas las clases del día, cada uno se dirigió al deporte inscrito de los miércoles. Mientras me dirigía al campo, me encontré con Pepe, quien iba de camino a la piscina, y conversamos un rato sobre varios temas, pero el que más le llamó la atención fue la playa, dado que salió el tema del fin de semana. Me preguntó si podía ir con nosotros y no vi problema alguno, así que también se incluyó. Luego, en los entrenamientos, mientras estábamos practicando postas, Estef me preguntó si le había avisado a mis amigos sobre la salida a la playa. Le conté cómo habían aceptados prácticamente todos, se puso contenta y me cambió de tema muy rápido con una pregunta: "¿Puedes enseñarnos matemáticas mañana en la tarde? Tenemos una prueba el viernes." - Camila apareció casi de inmediato y secundó el pedido de Estef. Un poco preocupado les pregunté por qué no me avisaron antes y me respondieron que Estef se había olvidado de preguntarme. Me puso una linda carita de súplica y me volvió a pedir el favor. 

Igual iba a ayudarles, por ese motivo, el jueves en la tarde me fui a su casa. Justo cuando estaba apunto de tocar la puerta, Teresa abrió y me saludó. Mientras salía, mención que iba a comprar algunas cositas, dado que también ayudaría con las matemáticas. Esa noticia me alegró un poco y luego me pidió subir. Fui a la habitación de Estef como siempre; sin embargo, cuando estaba entrando me topé con una sorpresa: Akira estaba modelando su bikini con el cabello amarrado frente a las demás. Ella giró a la puerta, supongo que pensaba que entraría Teresa para pedir su opinión; ligeramente me quedé con la boca abierta y las saludé a todas un poco perplejo. Noté cómo ambos nos avergonzamos y rápidamente se adentró en el pequeño closet que estaba con las puertas abiertas. Todas las demás se rieron, me molestaron haciendo ruidos de alarma y vergüenza y me pidieron salir hasta que Akira se volviera a cambiar. No tenía problemas, yo también quería salir, puesto que, debido a lo que vi, mis pantalones estaban haciendo una ovación y no podía calmarme. Hasta ahora recuerdo la vergüenza y de cómo trataba de respirar lentamente para calmarme. Traté de distraer mi mente y generé conversación desde el otro lado de la puerta. Conversamos un poco sobre qué tema sería la prueba del viernes. Estoy seguro escuchar la voz de Irene: "Chía, qué atrevida eres" -  Antes de abrir la puerta, Teresa subió y me preguntó por qué aún no había entrado. Le expliqué sin muchos detalles la situación y en ese momento nos dejaron entrar.

Entré con Teresa y todas me saludaron con cierta picardía. Entré serio, tratando de disimular la embarazosa situación; no obstante, Irene y Nadia resaltaron mi cara más roja de lo normal, excepto que esta última agregó: "Míralo, Kiara, dice que es tu primo y se avergüenza de verte en bikini..." - Entendiendo el contexto, Teresa intervino: "Ya chicas, no sean así. Igual, el domingo en la mañana, tanto ellos como nosotras vamos a estar en trajes de baños. No hay de qué avergonzarse, todos los años nos vemos en las clases de natación." - Sentí que algunas recién caían en la cuenta de eso, pues Camila, a pesar de ser siempre muy suelta de huesos, se cohibió un poco y dijo mientras me señalaba: "Pero nunca hemos tenido clases de natación con él o sus amigos. Solo contigo y María en los veranos" - Teresa pensó un momento con la mirada perdida y mencionó: "Creo que tienen razón... Ah, no importa, ¿en qué tema se quedaron para la prueba de mañana?" - Me dio risa, porque Akira parecía que quería vengarse y le preguntó: "¿Qué pasó Camy?¿Te da vergüenza que vean tu cuerpecito?" - Le contestó: "No es tanto así, pero uno de los amigos de Luis estuvo muy insistente conmigo en la reunión de hace tiempo. No me gusta nada." - Teresa comenzó a decir nombres, pero a Camila no le importaban, desde su perspectiva, dijo que haría lo posible para evitarlo cuando lo viera.

Estef me miró y preguntó si tenía alguna idea de quién pudiera ser, sinceramente tenía una idea; sin embargo, Teresa me pidió iniciar la explicación de la parte teórica con ella, porque no se recordaba muy bien cómo era. En el transcurso de la resolución de problemas, Akira, Camila y Samanta le prestaban bastante atención a Teresa. Por mi lado, Estef, Irene y Nadia estaban cuchicheando bastante y no estaban muy atentas. Me molesté un poco, pues el tema giraba, de acuerdo a lo que entendí, al cuerpo no tan desarrollado de Camila. Este tema me hizo mirar discretamente de vez en cuando a Estef e Irene, dado que ambas tienen un buen cuerpo. Me parece que no se dieron cuenta de que las estaba escuchando, porque interrumpieron mi explicación y me preguntaron qué me parecía Camila. Me hice el desentendido y dudoso les pregunté a qué se referían exactamente: académicamente, socialmente... Irene me preguntó: "No nos referimos a eso ¿te parece bonita? Apariencia, físicamente" - Me reí un poco y les dije que no sabía cómo responder a eso, dado que tenía a Estef a mi lado. Ella se sonrojó ligeramente y pidió mi opinión sincera. Contesté con lo que podía: "Pues, sí es bonita, pero se ve un poco infantil. No es una mala chica, es bastante animada..." - Estef me interrumpió y en voz baja mencionó en efecto: "Mira, Nadia, Camy y yo nos conocemos desde los seis años, sabemos que es muy bonita. Muchos chicos menores que nosotras la miran y parece que les gusta, pero creemos que es porque creen que es de su edad o menos que ellos.".

Me perdí por completo en la conversación, hasta que Teresa me preguntó cómo iba mi explicación con ellas. Nervioso le respondí que bien, pero francamente estábamos muy atrasados y me puse serio con ellas. No quería tener a Teresa molestándome por las notas de Estef. Estuvimos cerca de tres horas seguidas estudiando hasta lograr terminar la mayor cantidad de dudas posibles. Cuando resolvían los últimos ejercicios, Teresa se levantó, llamó a Samanta, pues logró terminar y entender todo, y me llamó a mi para ir a la cocina, porque necesitaba ayuda con algunos platos. Al parecer, había comprado bocaditos dulces y salados surtidos y algunos sándwiches en una panadería cercana. Me pusieron una gran bandeja en las manos y ambas ordenaron todo en mi cara, incluso algunos vasos. Teresa agarró otras vasos extra con mucha facilidad y Samanta llevó con ella dos gaseosas diferentes. En ese momento sentía como si fuera una rutina para ellas. Mientras subía las escaleras con dificultad, les pregunté si hacían esto con regularidad. Samanta respondió contenta: "Sí, casi todo el año pasado Teresa nos ayudaba con varios cursos y siempre nos invita distintos postres. Este año tú eres el nuevo, ahora ya tenemos quien puede llevar esa bandeja sin que sea caiga. Por lo general tenemos que subir y bajar un par de veces" - Teresa se reía y agregó cómo a Camila, Irene y Nadia se les había caído un par de veces, pues cada una quería demostrar que podía.

Entramos a la habitación y todas estaban contentas e inclusive impacientes.  Al colocar la bandeja en la mesa, Irene mencionó con mucho humor: "Y al primer intento, nada mal. Ya tenemos mayordomo" - Todas se bromeaban entre ellas y comimos con tranquilidad. Esta vez no hubo preguntas ni miradas raras o incómodas, debo suponer que se debía a Teresa. Comenzaron a conversar sobre sus traje de baño y traté de pasar desapercibido. Pero siempre venía el comentario de Nadia o Irene sobre qué opinaba. El problema fue cuando les dije que no podía imaginármelo y se armó un pequeño embrollo de que quería ver otra vez en bikini a Kiara o algo similar. En fin, el día terminó bien y cada uno fue a su casa. Mientras descansaba en mi casa, Estef se escuchaba emocionada, pues me llamó y estuvimos hablando muchísimo sobre la playa. Lo único incómodo al conversar eran algunos flashes mentales que me recordaban a Gina y cuando íbamos a la playa. A parte de eso, me pidió que vaya a su casa, pues su papá se había ofrecido a llevarlas y recogerlas. Francamente tenía vergüenza y no quería que mi tutor me viera con su hija y las amigas de su hija. Así que le agradecí y mencioné querer ir con mis amigos. Me pidió no llegar tan tarde y le aseguré que nos veríamos ahí con tiempo de sobra, aunque se escuchaba su incredulidad.

19 sept 2025

Banda en el parque y con Estef en el teatro

13 de Mayo de 2007, Domingo 

Ha sido un buen fin de semana, tocamos en el parque, tuve clases tranquilas en la academia y, aunque no tenía ganas, conocí al grupo de teatro de Estef. Sería aún mejor si mañana no iniciara el segundo bimestre, pero no hay que ser tan avaricioso. Ya tengo mi uniforme listo, mis tareas completas y buen ánimo para iniciar. Como me hubiera gustado escribir esto en el pasado cuando cursábamos los grados pasados, no cuando ya es mi último año escolar. En serio, es una gran sensación de libertad que tengo en este momento. Si estoy leyendo esto en el futuro, recuerda siempre hacer todo con dos o tres días de anticipación. Si tienes que leer, lee; si tienes que investigar, busca los libros que necesites; si tiene un examen, repasa con esos días de anticipación. Sentirás que el tiempo el más extenso de lo que uno mismo se imagina. En fin, listo, ya cumplí con dejarme un mensaje por si leo esto en la universidad o más al futuro.

Ahora sí, inicio con el viernes en la tarde. Akira, Crístofer, Fernando y Nicolás estaban de acuerdo conmigo, por lo menos Akira, Fernando y un tímido Nicolás, de que debíamos ir al parque a tocar. Después casi una hora de estar sentados en la sala tomando aire y ganando el valor suficiente, planeamos cómo llevar todas las cosas, pues el principal problema era la batería de Fernando. Claro no mencioné esto, pero él estaba tan emocionado con practicar en mi casa, que cada vez que venía a practicar, traía una parte su instrumento y lo dejaba en mi casa. Mis papás no tenían problemas, así que se fue armando progresivamente. Ese sentido, cuando vimos la batería, Akira le sugirió que tomara un platillo y un tambor, pero Fernando se rehusó, quería pensar en una forma de llevar todo. Al punto que no pidió que cada uno le ayudáramos con una parte. Sin embargo, no queríamos cargar varias cosas, puesto que tratamos de que fuera una salida ligera: dos guitarras acústicas, un bajo, un fólder con las canciones y el amplificador portátil. A lo mucho, creo que todos pensamos las mismas piezas como Akira. Estuvo molesto un momento, pero recordé que mis abuelos tenían un carro carretilla algo grande de sus épocas cuando comerciaban a mayoristas y le comenté. 

Se le iluminó la cara y me pidió que le mostrara. Nos fuimos a cochera, cuando la vio la carretilla, se subió, dio unos saltos, volvió a medir como si tuviera las partes en sus manos y muy contento nos dijo que era perfecto. Trajimos las piezas y lo armó a su gusto. Cuando todos se sintieron listos, abrí la puerta de la cochera trasera y partimos al parque. Iba adelante con Akira. Seguido iba Fernando estaba contento empujando con mucho cuidado, verificando cualquier desperfecto de la vereda. A su lado estaba Nicolás por si alguna parte se caía, aunque se veía bastante seguro. Atrás de todos estaba Crístofer nervioso leyendo las letras y recordando las entonaciones. A medio camino Nicolás preguntó: "Oigan, Luchín, Kiara, ya sé que ustedes conocen el parque y todo eso, pero... ¿Qué tanta gente pasa por ahí?" - Se notaba que había hecho la pregunta para calmar a Crístofer. Pero la idea era perder ese miedo, así que, aunque fuera mentira, les dije a todos que por ahí casi no pasaba gente. Se notaba que se relajaron y comenzaron con las bromas. Al llegar a un lado del parque, todo estaba tranquilo, solo estaban una mamá con su hijo, una pareja de supongo universitarios y el heladero con su carrito. Se relajaron más y, por sus expresiones, se parecían más confiados.

Una vez ubicados, Fernando con su batería por detrás; Crístofer al medio sin micrófono; a la izquierda, y a mi lado, estaba Akira con su bajo; y, finalmente, Nicolás al otro lado su guitarra acústica igual que yo. Fue un inicio curioso, dado que todos estábamos tímidos. Tocamos nuestra primera canción y, al terminarla, notamos que la pareja nos estaba viendo desde lejos con curiosidad. Un poco más confiados fuimos por la siguiente con un poco más de volumen, no tan bien como con la primera canción, pero de igual manera los pocos espectadores del parque tenían sus ojos clavados sobre nosotros y una sonrisa marcada en los labios. Iniciamos la tercera canción y, a la mitad de esta, diferentes personas nos miraban desde las ventanas de los edificios. Por suerte no estaban incómodos. Cerca determinar la canción, muchas personas mayores y menores que nosotros, se comenzaron a crear una media luna alrededor de nosotros. Terminamos y todos aplaudieron. Un niño pequeño dijo que quería otra y de todas maneras teníamos dos canciones más. Mientras tocábamos la cuarta, a media canción, una pareja de señores muy mayores nos iban a dar dieron en el estuche de la guitarra; sin embargo, Crístofer, mientras cantaba, les hizo señas de que no era necesario e incluso les agradeció. El señor le sonrió e igual dejó unas monedas. Esto último hizo que algunas personas más hicieran lo mismo y Nicolás nos miraba con una gran sonrisa avergonzada.

Fue una bonita lluvia de aplausos, un buen vitoreo. Se notaba que todos estaban más confiados al punto que Crístofer le habló al público: "Muchas gracias a todos, gracias por el dinero, aunque no es necesario, ya que hoy hemos venido a practicar para perder un poco el miedo. La siguiente es nuestra última canción del día, esperamos que les guste." - Todos aplaudieron y comenzamos. Me dio algo de risa, pues muchos chicos miraban de Akira y algunas chicas se acercaban a mirar a Nicolás. Esto último me dio la idea de vestirlos mejor para las presentaciones, dado que llaman la atención. En fin, terminamos la canción nos volvieron a ovacionar, algunos nos tomaban fotos desde su celular. Se le notaba nerviosos tomando fotos, pues a uno se le encendió la linterna. Después se despedían y les agradecimos. Mientras guardábamos las guitarras y Akira su bajo, algunos chicos mayores se le acercaron a preguntar por su amplificador portátil que colgaba de su cintura. Le preguntaron su nombre, ella respondió un poco avergonzada mientras nos miraba en busca de ayuda: "Soy Kiara, pero la primera letra se escribe con "CH". No se dice Chiara." - Se notaba que los muchachos estaban es modo ligue, pues se rieron como si de una broma se tratara. Le preguntaron por la marca de su bajo y lentamente se acercaban más y más a ella. 

Se le notaba muy incómoda. Por ese motivo, iba a preguntarle si había guardado todo con la excusa de traerla a nosotros. Sin embargo, ella misma vino a mi lado y entrelazó su mano con la mía. Me preguntó en voz alta si ya nos íbamos y con un susurro me pidió que estuviéramos de la mano por un buen rato hasta que nos vayamos o perdiéramos a esos chicos. Fernando y los demás se quedaron mirándonos, pero luego miraron sus cosas para no levantar sospechas. Listos para partir, fuimos por algo para tomar para celebrar que lo habíamos hecho bien. Nos sentamos cerca a la puerta, dado que la batería de Fernando incomodaba el local. Cuando algunos transeúntes pasaban por la entrada miraban la batería y le hacían muchas preguntas. Fernando estaba contentísimo, se veía reflejado en su cara. Estaba tan emocionado que les quería dar una demostración, tanto a los clientes del local como a las personas de afuera. Tenía muy buen ritmo por sí mismo, no necesitaba de nuestros instrumentos y aplausos aleatorios confirmaban mi suposición. No obstante, el gerente del local no le gustaba mucho el ruido, puesto que se acercó a nosotros y nos pidió amablemente que lo detengamos. Pero preferimos irnos, ya que nos estábamos quedando por Fernando. Me reí un poco, porque se notaba que estaba en su momento, ya que le pidió a Crístofer que lo empuje del carrito mientras él iba tocando su batería.

Mientras salíamos, Akira me volvió a tomar de mano y me pidió que estuviéramos así hasta llegar a mi casa. Sinceramente dudé, porque no sabía si de verdad ya no le gustaba. Además, no quería que cualquier persona del colegio nos viera, pensarían que le estaba siendo infiel a Estef y no quería más malentendidos. Le expliqué esto y en broma respondió: "Ay, ya te crees la gran súper estrella. Oye, solo quiero que no me molesten los chicos. Tomaría de la mano a Nicolás, pero no lo conozco bien. Además, creo que le gusta a Nadia... Ay no, no, olvida eso último." - Le respondí en voz baja: "Lo de Nicolás ya tenía una idea, no te preocupes. Y, bueno, bueno, no hay problema con ir de la mano, pero estate atenta en caso de que alguien del colegio nos pueda ver" - Me dijo que no me preocupara, ya que Estef era su amiga y le iba a entender en caso de cualquier rumor raro. Extendí mi mano para que la tome y nos fuimos detrás de los demás. En medio del camino, debido a las repetidas bromas de Fernando, Crístofer se animó a cantar y, unos minutos después, Nicolás se animó con su guitarra acústica. En retrospectiva, fue bastante divertido ver a Crístofer cantar mientras empujaba la batería de Fernando y Nicolás al lado con su guitarra. Akira y yo nos íbamos detrás de ellos coreando algunas canciones y por momentos se escuchaban comentarios de chicas mayores: "Mira esa chica de atrás es muy bonita". Fueron varios piropos hacia ella. A tal punto que después de escuchar eso, ella me miraba roja, con una sonrisa arrogante y contenta.

Estaba muy concurrido el cruce principal y me pareció escuchar mi nombre. Me alarmé y miré a todas partes, pero había mucha gente. No creo que los demás se hayan percatado; además, mi nombre es muy común. Akira me preguntó qué me pasaba y en ese momento me había olvidado de todo, pues estábamos acompañando con algunos coros de la canción. Seguimos sin preocupación y el resto del trayecto estuvo muy tranquilo. Cuando estábamos llegando, desde un carro estacionado, estaban su tío con su esposa, dado que iban a recoger a Akira. Sin bajar, el señor nos saludó: "Hola chicos, ¿les fue bien? - Al comienzo todos estaban dudosos de quién era, pero Akira y yo les mencionamos que era su tío. Después de saber eso, todos más confiados y contentos les respondimos que nos había ido muy bien. El señor continuó: "Veo que Kiara y tú ya se vuelven a llevar bien ¿ya son pareja?" - Se puso nerviosa y le respondió que no. Se notaba que le gustaba molestarla, porque burlonamente agregó: "¿No?, pero si van de la manito. (Ella siguió negando y me soltó) Ya deberían formalizar..." - Se le notaba avergonzada mientras le respondía, colocó su bajo en el maletero, se despidió de todos y subió al auto. Mis amigos se burlaron un poco de mí y mientras entrábamos a la casa, Fernando nos hizo darnos cuenta de que debíamos entrar por la cochera, puesto que aún estaba en el carrito con su batería. Dicho eso, nos fuimos por la cochera y con todo listo, mis amigos se despidieron. 

El sábado en la mañana, muy repentinamente me llamó Estef y me preguntó si quería verla actuar con su grupo en el centro cultural. Dudé un poco, pero me insistió y recordé que no la vería hasta el lunes en el colegio, así que terminé aceptando. Llamé a mi mamá, les pregunté si podía ir y escuché que ambos se sorprendieron de que vaya por mi propia voluntad, pues no iba a ese lugar desde que tenía diez años. Me dejaron ir, pero me pidieron que no me haga tan tarde, pues tenía clases en la academia. Ya con su permiso, me fui y llegué un poco antes de las once. El lugar seguía teniendo el mismo olor: una mezcla de pintura, madera, máscaras, etc. No sé, sentía cierta nostalgia de ir después de mucho. Me fui hasta el auditorio y un poco tímido entré, dado que los actores en escena estaban haciendo mucho ruido. El director/profesor y algunos otros actores/alumnos me miraban un poco desconcertados, preguntándose quién era yo. El profesor me saludó con esa clásica frase: "Hola jovencito, ¿qué se te ofrece?" - Le comenté: "Disculpe, vine a ver la práctica de la obra, porque..." - Cortó sin que termine de hablar y me explicó que no era posible, pues solo era para los alumnos inscritos al programa. Justo en ese momento salió Estef detrás de las cortinas del escenario, mientras se acercaba a nosotros ella dijo: "Profesor, él es Luis" - Me saludó con un abrazo y un besó en la mejilla.

Todos cambiaron de actitud y me saludaron con amabilidad y cierta familiaridad. El directo agregó: "Bienvenido, bienvenido Luis. Estéfani ya nos contó un poco sobre ti cuando estábamos haciendo una actividad" - Ella se reía y me miraba con carita de culpa. Algunos de los actores se acercaron a preguntarme aleatoriedades: si era de la misma edad de Estef, si me gustaba el teatro, si había hecho teatro alguna vez,etc. Entre las varias respuestas que di, les conté que mis papás me habían inscrito algunos veranos cuando tenía entre cinco y diez años. Eso les gustó, al punto que querían que les ayudara a practicar un poco. Sinceramente no quería, aunque no sabía cómo decirles, así que recurrí a la clásica excusa de no me sé la letra. Odio un poco esto de los actores de teatro: me dijeron que no importaba, que agarre un libreto y leyera cuando me tocara. Aún estoy suspirando por las ganas de no hacerlo y la vergüenza. Todos me insistieron e inclusive Estef me pidió de favor, porque quería compartir el escenario conmigo. Entonces, debido a la presión social, me subí al escenario y les ayudé a practicar la obra, me parece que se llamaba "El Jardín de los Cerezos". No entendí la obra, las escenas eran raras, así que no tengo mucho que comentar Supongo que se debe a que no la leí completa. En fin, se les veía a todos contentos, incluso el profesor me animó a inscribirme; sin embargo, les expliqué mis horarios de estudio para postular a la universidad y me comprendieron.

Pasado el mediodía, le comenté que debía irme. Muy contentos se despidieron de mí y me dijeron que pasara cuando tenga ganas. Supongo que eso significaba que podía ir a ver a Estef cuando quisiera. Mientras me iba, Estef se alistó y decidió irse conmigo. Se veía muy contenta y radiante después de actuar, me encantó verla vestida tan veraniega, tan cómoda y atractiva. Estuvimos conversando sobre qué me pareció su grupo de teatro, el cual fue muy amigable y gracioso. Estuvo contenta mi me comenzó a contar más sobre todo el elenco. Después conversamos sobre el inicio de clases del lunes, mis clases de la academia y me preguntó si quería salir más tarde con ella. Le mencioné que tenía una prueba de examen el domingo y que sí quería salir con ella, pero solo por un momento. Ella me dijo que era mejor que nada y aceptó. Me tomó de la mano y me preguntó algo cierto: "¿Cuándo vamos a ir a la playa? Hace mucho tiempo que no vamos" - Era verdad, le di toda la razón y recordé que iba mucho a la playa, debido a Gina. Supongo que mi subconsciente no quería nada que me recordara a ella. Le comenté: "¿Qué te parece el domingo que viene? No hay pruebas ese día y la verdad, a mí también me gustaría descansar un poco" - Dio varios saltitos de alegría repetidamente diciendo  muchas veces. Me pidió que le avisara a mis amigos y ella le avisas a las suyas.

La dejé en su casa y mientras regresaba a la mía pensaba que iba a poder ver a Estef y sus amigas en bikini. Qué alegría. Ahora sí puedo decir que estoy emocionado por ir. Por cierto, lo último que me pareció extraño este día en clases de la academia fue que Ricky me aguardó un asiento, porque soy su maestro. No sé si asustarme, reírme o sentirme halagado.

5 sept 2025

Encontró el diario y banda en casa

10 de Mayo de 2007, Jueves

¿Todo bien? Pues con mucho entusiasmo y riéndome, en este preciso momento mientras escribo y lo pienso, quiero suponer sí. El lunes quería jugar en mi computadora como en los viejos tiempos y por eso no me vi con Estef ni con mis amigos. No obstante, el martes en la mañana me reuní con ella; y el miércoles en la tarde me reuní a practicar con la banda. Estoy algo cansado, mis amigos me sugirieron celebrar mi cumpleaños mañana con una pequeña reunión. Francamente no tengo muchas ganas, ya lo pasé con mi familia y con Estef. Y no quiero que hagan un desastre la casa o que vengan compañeros un poco insoportables. No lo digo por Ernesto o Laura, pero no quiero una reunión.

El martes Estef vino a mi casa, dado que no me visitaba hace un tiempo y quería salir de su casa para variar. Además, yo mismo no tenía tantas ganas de encontrarme con la tía Raquel. Cuando ella tocó el timbre, pues pensó que era de mala educación entrar avisándome a través de un mensaje de celular, se encontró con mis papás saliendo hacia su trabajo. ¿A qué se refería? Pues le dije que me escribiera o me llamara, porque no quería que mis papás se alarmaran y arreglaran la cocina, la sala, etc. de manera desesperada. En fin, me contó que se encontró con ellos de salida y, cuando la vieron, se sorprendieron bastante. Volvieron a entrar con ella hacia la sala y me llamaron. Mi mamá le estaba invitando algunos postres que había preparado. Mientras estaba por bajar, mi papá subió un poco agitado: "Hijo, ven. Te está esperando. Dijo que iban a salir, no la hagas esperar. No olvides las revistas para tu carrera" - Estaba cansado de su indirecta y suspirando asentí. Al llegar a la sala, me encontré con mi mamá, quien estaba conversando y preguntándole cómo me comportaba en el colegio o si no la estaba incomodando. Estef estaba un poco alerta y contestó que todo estaba bien. Cuando las dos me vieron bajar, mi mamá se levantó del sofá y, junto con mi papá, se despidieron de nosotros, mientras ambos soltaban una risilla molestosa.

Al acercarme a ella para saludarla, ella se reía, porque, en sus palabras, mis papás parecían personajes de series o dibujos por las preguntas y cómo actuaban. Le mencioné un poco apenado: "No los culpo, están nerviosos, eres muy bonita. La primera vez que te vi también me quedé atónito" - Se avergonzó y entre risas e incredulidad dijo: "¿En serio? Entonces, ¿en dónde está mi beso si soy tan bonita? (se lo di mientras la abrazaba) Parece que han hecho un gran trabajo con tus modales" - Ya no quería que habláramos de mis papás por la vergüenza y le dije que vayamos a mi habitación, pues estaba en mi computadora buscando las letras de qué canción íbamos a practicar en el parque. Al entrar, se lanzó a mi cama, se estiró con mucha pereza y comentó: "Ah, hace tiempo que no venía. Qué envidia, tu cama es más grande que la mía" - Me aceleró el corazón y le dije que se sentara junto a mí en el escritorio para que podamos escuchar algunas canciones. Estuvimos por lo menos una hora escuchando música y decidiendo cuáles sería las mejores canciones para tocar, ya sean por sencillez o popularidad. Media hora después, nos cansamos y la dejé en mi computadora, pues fui a la cocina buscando agua o jugo para ambos. Cuando regresé, ella estaba leyendo mi diario, pues encontró la carpeta donde lo guardaba.

Recuerdo que le dije alterado: "Hey, hey, hey. ¿Qué haces? Es personal" - Me senté en la silla contigua y la empuje, logrando sentarme frente a mi computadora. Me replicó que hace tiempo le prometí leer mi diario. Le dije que sí, pero aún no estaba preparado. Se sentó en mis piernas para bloquearme la visión y comenzó a buscar el archivo. No pensé nada pervertido, debido a que tenía miedo de que encontrara algo que no debiera leer, ya sea Gina o cualquier cosa rara que me haya pasado. La cargué, dio un pequeño gritito de sorpresa y la arrojé hacia mi cama. Aterrizó y echada me dijo que era muy malo, porque no la dejaba leer. Entonces, fui a mi computadora y moví mi diario a otra carpeta más oculta. Sin embargo, en ese preciso momento, escuché que abrió el cajón de la mesa de noche. Logró ver mi primer diario, lo agarró y salió corriendo del cuarto con una risa de niña, como si hubiera logrado su cometido. Después de guardar el archivo, salí disparado. No había bajado por la escalera, la encontré sentada en la primera grada. Mientras me acercaba, Estef volteó a verme y con mucha sorpresa me declaró: "Te gustaba mi hermana. ¿Ella sabía, lo sabe, le dijiste?" - Estef se estaba riendo, lo que me parecía raro. Le conté que me gustaba antes de conocer a Gina, pero al conocerla más me di cuenta de que Teresa solo me tenía aprecio de amigos.

Rápidamente, mientras le respondía, le quité el pequeño cuaderno y le pedí que regresáramos a mi habitación. Mientras volvíamos, Estef corrió y me lo volvió a quitar. Rápidamente, se sacó sus pequeñas zapatillas, se subió a mi cama y trató de leer algo mientras estaba de pie. Me subí rápido y mientras ella levantó el cuaderno por encima de su cabeza con la intensión de jugar conmigo, se cayó la foto de Gina... Preguntó que algo se había caído, la recogió y miró la foto. Noté cómo se abrieron sus ojos por la sorpresa. Regresó la mirada hacia mí, se sentó al filo de la cama y dejó el diario y la foto encima de la mesa de noche. Me senté a su lado y no levantaba la cabeza, pero un momento después preguntó: "¿Sabías que esa foto estaba ahí o la olvidaste ahí hace tiempo?" - Contesté un poco preocupado: "Estef, no es lo que sea que estés pensando..." - Me interrumpió: "¿Lo guardas ahí porque quieres? Dime la verdad" - Volví a responder: "Mira, está bien, sí sabía que la foto estaba ahí, pero..." - En ese preciso momento se paró, muy torpemente se trató de poner las zapatillas y se iba por la puerta sin decirme una sola palabra, sin que pudiera terminar de explicarle. La tomé del brazo, casi se cae, y le dije que esperara, que todo había sido un malentendido, puesto que aún no había terminado de contarle. Se tuvo y me preguntó con una voz quebrada: "¿De verdad me quieres o solo soy la chica con la..." - Sin dudarlo le dije que la quería mucho y sin desviar la mirada con sus ojos húmedos me preguntó: "Entonces, ¿por qué aún conservas esa foto en tu cajón, al lado de tu cama?".

Nos sentamos en mi cama y le conté muy brevemente cómo comencé a guardar las fotos que tenía con Gina en una caja, pues me ponía muy mal cada vez que las miraba. Le expliqué que lo hice gradualmente, porque siempre quería llorar cuando miraba las fotos. Poco a poco se iba calmando y me entendió, porque, aunque suene cursi, lentamente agregué: "Sinceramente... Gracias a ti, la he podido superar. En diciembre y enero no quería hacer nada, absolutamente nada. Pero siempre tenía ganas de verte y, aunque no me creas, buscaba cualquier excusa para buscarte, sea cual sea el motivo." - Se sonrojó un poco y me preguntó por la foto de la billetera. Le conté que, como había salido muy poco, nunca revisé a detalle la billetera y la encontré la semana pasada, por eso sabía dónde estaba cuando la dejé en el diario. Estef se veía más calmada, pero aun así me dijo que quería ver dónde guardaba las fotos de Gina. Le sonreí entre nervioso y riéndome: "¿Aún no me crees?" - Estaba un poco más alegre y me dijo que sí me creía, pero de todas maneras quería ver. La tomé de la mano y fuimos al cuarto de mis papás. Al entrar le dije que no tocara nada, pues mis papás son muy detallistas, casi milimétricos con sus cosas. Se rió y argumentó que eso era imposible, además ella respetaba las cosas de los demás. Con sarcasmo le pregunté entonces por qué rebuscó mis cosas y contestó que ya le había prometido leer mi diario, además no había secretos entre ambos. 

Bueno, frente al armario tomé una mesita y me subí. Extendí mis brazos hasta la parte más difícil de alcanzar, palpé la caja y la saqué con cierta dificultad. Estaba como la había dejado, muy amarrada con cinta adhesiva, lo único diferente era la gran cantidad de polvo. La bajé y me preguntó por qué la cinta alrededor. Le expliqué que era para no volver a ver las fotos, no importaba el motivo que fuera, quién sabe si alguna vez me agarraba la tentación de ver el contenido. Tomó la caja y la sacudió. Parecía sentirse apenada o avergonzada; por eso, me dijo que la regresara en donde estaba. La miré con incredulidad, porque pensé que me haría abrirla. Igualmente me quejé por que debía regresarla a la parte más alta del armario. Mientras regresaba la caja, Estef me tiró una nalgada, le pregunté el porqué y me respondió: "Te lo mereces. No me has contado todo. Sabes que estoy contigo y aún te guardas cosas. Ten más confianza en mí, puedes hablar conmigo si lo necesitas." - En parte tenía razón, pero tampoco quería que supiera cosas que pasé con Gina, no quería incomodarla contándole eso. Sin embargo, le mencioné que, si quería leer algo de mi diario, podía leer algunas partes. Mientras volvía a mi computadora para imprimir las letras y las partituras de las canciones, le di lo correspondiente al capítulo 1 y al capítulo 9, porque no quería que leyera muchas cosas recientes. 

Pasaron unos minutos y terminó el primer capítulo. Se comenzó a reír con justa razón: "Tesa te dejó en la friendzone" - Para el capítulo nueve sí demoró un poco más; sin embargo, al terminar se levantó y me abrazó suavemente con mucho cariño. Se le veía una amalgama de emociones: alegría, sorpresa, conmovida y parecía que quería llorar. Su nariz comenzaba a sonar como si escurriera, se sentó en mis piernas y habló muy contenta: "Todo este capítulo solo hablas de mí. Me da vergüenza, porque siento que me ves más decidida de lo que realmente soy." - Me mostró y me señalaba cada día y los títulos. No me había percatado, pero sí, era verdad. Revisé los días con ella y se le notaba muy feliz. Se reía, porque ella no sabía algunas cosas desde mi perspectiva. Por mi lado, también me moría de vergüenza, sentía que me miraban por todos lados. Era como si una parte de mí quería que viera lo que escribí para que sepa cuanto me importa, pero otra parte de mí quería detenerla y llevarla a su casa. Unos momentos después, continuó con sus ¿halagos?: "Cuántas cosas sientes y no me las dices. Parece que eres más romántico de lo que aparentas." - Me quemaba la cara, ya no podía mirarla; aunque era imposible, estaba en mis piernas. Notó mi rostro y, aunque ambos sabíamos que todo fue algo embarazoso, nos besamos por un rato. Luego, me levanté y me eché en mi cama. Ella me siguió y nos abrazamos por mucho tiempo mientras nos mirábamos.

Pasado un rato, nos pusimos nuestras zapatillas y bajamos, pues iba a dejarla en su casa. Al pasar por la sala, se sobresaltó al ver el postre y de un bocado se comió la pequeña porción de cheesecake que había dejado temprano. Me reí, porque parecía una ardilla con la boca llena. Me dio un golpesito y me empujó hacia la puerta. Dejó el plato en la cocina y partimos hacia su casa. En el trayecto aún me preguntaba por mi diario, pero sus dudas no giraban alrededor del contenido: estaba interesada en por qué comencé, cómo me decidí, cuándo lo pasé a mi computadora, etc. Pasamos cerca de la que fue la casa de Gina, pues el otro camino aún está en mantenimiento, me mantuve firme sin mirar la casa. No sé si lo notó. A unos minutos de llegar me preguntó con voz apagada: "Sé que hoy me has contado mucho, pero ¿puedo saber cómo conociste a Gina? En tu diario los días son muy cortos y pasan muy rápido" - Suspiré un poco y dudé; sin embargo, no me negué. Pensé "ya llegamos hasta aquí". Buscamos donde sentarnos y comencé: "Es como leíste, la primera vez que escuché de ella, supuestamente nos insultó a los hombres del aula, aunque en realidad fue un rumor, pues solo había insultado a Ricky. Ya sabes cómo se esparcen las cosas malas." - No me interrumpió para nada, pero asentía con la cabeza. 

Seguí con la historia: "Cuando comenzamos clases, nuestro tutor designó los asientos aleatoriamente. Ella estaba en la primera final pegada a la pared frente al pupitre del profesor y yo estaba detrás de ella. Nuestro primer contacto fue porque se había olvidado su lapicera y me pidió prestado lápiz y borrador. Me agradeció y no volvimos a hablar hasta cuando nos juntaron en grupos de cuatro, éramos ella, yo y dos más de la columna de la derecha." - Estef me preguntó: "¿Fue ahí cuando conectaron?" - Sonriendo le respondí: "No, solo fue una coincidencia. Pero, en muchos cursos ocurrió los mismo: nos juntaron en grupo. Por lo menos, estuvimos cinco semanas seguidas estudiando uno al lado del otro. Todo mi salón me molestaba con ella, pues pensaban que estaba aprovechando esa situación para coquetear con ella. Me incomodaba mucho, porque me gustaba... ya sabes. (se rió de mí en silencio) Bueno, mientras pasaban los días y no hacíamos grupo, ella volteaba algunas veces por que yo era el más cercano y, cuando se me acercó María para preguntarme algunas tareas, conoció a María. Poco después, con el paso del tiempo, conoció a Teresa. Me amisté más con ella para acercarme a Teresa. Pero lo malo era acercarme mucho a Gina, porque a Ricky le gustaba y quería que hablara bien de él cuando conversara con ella. Él me molestaba mucho por esa época." - Me dijo que le faltaban muchos detalles a mi diario, le sonreí y le comenté que ese momento no sabía cómo hacerlo, incluso hasta el día de hoy no estaba seguro de cuánto detalle debo agregar.

Como se hacía tarde, aceleré un poco el ritmo: "Dada tu curiosidad, puedo decirte que noté que me gustaba cuando pasaron unos meses, ya no me acuerdo bien. Me parece que la vi con un antiguo amigo y me puse celoso. Claro, en ese entonces no lo sentía como celos de enamoramiento, fue raro." - Era extraño, pero Estef estaba muy atenta y preguntó: "Entonces, ¿ella estaba con otro chico y tú interferiste?" - Con una risa nerviosa le contesté que sí y no, puesto que era más complejo que eso; aunque desde otra perspectiva podría concluirse que sí. Rápidamente, mientras hacía señas con las manos, me dijo: "Por cierto, yo no intervine en tu relación, yo solo quería que te fijaras en mí" - Le pregunté: "¿Y por qué me besaste frente a Gina?" - Roja me cortó: "Te besé, porque me besaste detrás del escenario del colegio, pensé que habías terminado con ella. ¿Quién besa otra chica sin...? (fingió sorpresa) Eres un ligón de miércoles y te haces la víctima. Desde ese entonces te aprovechaste de mí" - Se rio mientras ponía sus manos en mi cara para molestarme. Negaba todo, aunque admití ser bastante estúpido en aquel entonces. Más calmada, me dijo que, a pesar del pasado, confiaba en mí, pues para ella sí había madurado, no sabía cuándo fue, pero sí lo ha notado. Aunque, a mi parecer, sigo siendo el mismo.

Después de esa extraña conversación, fuimos caminando de la mano. Notaba cierta expresión de satisfacción en ella. Francamente, también me sentía un poco más ligero, no sé describir esto. En la puerta de su casa me dio un beso y sus labios aún sabían dulces por el postre. Me dijo: "Dale las gracias a tu mamá de mi parte." - Entró y cerró la puerta mientras me miraba con una gran sonrisa pícara. 

Cuando llegó el miércoles, nos reunimos en la tarde para practicar, porque no querían o no podían venir a mi casa en la mañana; tampoco pudimos salir a tocar al parque, ya que repentinamente había comenzado a llover. Crístofer se notaba aliviado, al igual que Nicolás. Akira y Fernando se notaban confiados y relajados. Lo único, a pesar de pedirles que no viniera nadie, fue que estaban Rosalina, Irene y Samanta. Me dijeron que no había problemas, dado que era mejor con público para bajar los nervios. Estuvimos practicando un par de horas y nos pareció agotador, dado que ahora lo hacíamos con más conciencia. Mientras descansábamos, le contamos a Crístofer nuestro encuentro con Ricky. Por mi lado, agregué: "Fue tan extraño verlo, ya no es tan alto como antes y usa lentes. Por cierto, ahora me dice maestro". Todos dieron un pequeño salto, al punto que Rosalina se rió y le preguntó a Crístofer qué pasó. Este me miraba de vez en cuando y mencionó: "No, ah (se aclaró la garganta muy fuerte), es que Ricky. No es malo, pero hace unos años nos hizo la vida muy incómoda, era mucho más grande que todos." - Nicolás en tono de broma: "Pero ya no pasa nada. Ahora Luchín es su maestro" - Mientras reía con todos, cayó en la cuenta de que no sabía por qué e intrigado me preguntó. No quería que supieran nada, mientras las amigas de Estef estaban cerca, y les inventé que en los estudios. Todos creyeron y la conversación continuó sin rumbo.

Pasado unos minutos más de charla, todos se despidieron. Aunque Fernando trató de detenerlos para tomar ron, puesto que mis papás aún no habían llegado, todos querían ir a sus casas sin problemas. En la despedida estoy casi seguro de escuchar a las tres amigas de Estef murmurar sobre mi diario o de si escribiese lo del día de hoy. Me puse nervioso al verlas y cuando se acercaron Crístofer y Rosalina para despedirse, Crístofer me susurró mientras miraba a las chicas: "Te dice maestro por ellas, ¿verdad? No me engañas, por demás está." - Rosalina preguntó y este le dijo que le contaba en el camino, pero miró a las chicas y tuvo la expresión de entender. Me llamó picarón y se fueron mientras él le cuchicheaba al oído. Antes de irse, Nicolás y Robin y me preguntaron si quería ir con ellos a dar una vuelta, pero estaba cansado, al punto de que otra vez he tomado el día de hoy para mí, tal vez mañana me reúna con ellos. Necesitamos practicar en el parque.