19 dic 2025

Por fin, domingo en la playa con todos

20 de Mayo de 2007, Domingo 

Llegado el domingo, les escribí a Crístofer, Ronald, Mike, Fernando y Ramiro para poder ir todos juntos. El único que no respondió fue Mike y no sabíamos el porqué. Cuando comenzaron a llegar: Crístofer y Fernando llegaron con Rosalina y Andrea, respectivamente. Me había olvidado de escribirles a Nicolás y Pepe. Les llamé y me contestaron con bastante tranquilidad. En lugar de ir a mi casa, nos sugirieron encontrarnos en la parada del bus con los demás, pues estaba más cerca para ellos. Así fue, cuando llegaron Ramiro y Ronald partimos todos a la parada del bus. En el camino me preguntaron por Estef y les comenté un poco de mi conversación con ella, aunque resalté el querer ir con mis amigos. Se notaban contentos y me recalcaron la necesidad de salir más con ellos, dado que era nuestro último año escolar. Al llegar a la parada, vimos personas, al igual que nosotros, con diversos equipajes. Al acercarnos poco a poco, notamos que eran Katty, María y Teresa. Se alegraron, pues pensaban que íbamos a tardar. Casi unos minutos después, llegaron Nicolás, junto con Anaís, y Pepé, pero Robin también estaba con ellos, al parecer les dijo a sus papás que se vería con unos amigos y luego iría a la academia. Todos sabíamos que eso último no iba a pasar, se le notaba muy contento como para ir allá. 

No esperamos mucho hasta que llegó el bus. Estaba prácticamente vacío: solo una pareja de señores muy mayores en los asientos reservados y una señora con su hijo en un asiento un poco más atrás. Me dio risa la cara del conductor, pues, mientras subíamos y pagábamos, se notaba una cara de indignación, imagino que por ser muchos chicos y suele pensarse que incomodaremos; pero, al mismo tiempo cuando vio a las chicas, se veía una cara de querer ir a la playa con nosotros. Parecía el bus escolar, pues eramos catorce en total y ocupamos gran parte de este. Las parejas tomaron los asientos junto a las ventanas y a mí me tocó al fondo con Pepe, Robin y Ronald. Todos conversamos sobre los últimos exámenes y nos reíamos, pues todos estaban sorprendidos cuanto había mejorado en mi notas. Por lo general, les pedía ayuda a Crístofer, Ronald o a ambos para que me ayuden a estudiar, aunque a última hora. Katty estaba un poco incrédula, porque, cuando me conoció, ya me estaba volviendo más responsable. Como no hablaba mucho, las chicas intentaron crear conversación con Anaís, dado que era la primera vez que la veíamos. Terminó siendo muy buena onda, por lo menos esa es mi primera impresión.

Llegamos temprano, alrededor de las once la mañana, bajamos y había olvidado esa combinación de sensaciones y olores. Caminar sobre la poca arena que llega hasta la acera, el olor  de la sal, el bloqueador solar y la brisa fresca combinada con el calor. Por un momento casi me agarra la nostalgia, pero María me empujó despacio por caminar lento. Caminamos y no había mucha gente. Mirando por los alrededores logramos divisar a Estef y sus amiga quienes estaban inflando una pelota. Mientras nos acercamos a saludar, ellas también nos notaron y levantaron el brazo. Noté cómo estaba vestida y en mi interior me sentía como si hubiera ganado un Premio Nobel o Los Oscar, porque les estaba agradeciendo a Dios, mis amigos, mi familia, etc. Parece que no le quité los ojos de encima por buen rato, porque mis amigos se saludaron con todas las demás y no me había fijado hasta que me besó en la mejilla y mis amigos me jalaron para cambiarnos. Luego, nos fuimos a los baños y todos los hombres no dejamos de hablar del cuerpo de todas; exageraron un poco más Robin y Ronald, pero los ignoramos en cierto modo. Salimos y María y las demás chicas aún no salían; mientras tanto, nos fuimos con Estef y las demás y decidimos que jugaríamos vóley cuando salieran. 

Éramos en total veinte, así que tratamos de hacer un partido de diez contra diez. Tratamos de equilibrar los equipos, dado que Nadia, en su año, pertenecía al equipo principal de vóley del colegio, al igual que Katty y María en nuestro año. La sorpresa fue que Anaís también era muy buena. El equilibrio también se debía a que Nicolás, Pepe y Ronald habían jugado una o dos veces en su vida. A parte de eso, cuando comenzamos a jugar, un par de veces nos chocamos por tratar de ir por la pelota y ahí entendí por que el máximo de jugadores por equipo eran seis personas. Además de ello, me percaté de algunos choques "accidentales"; por ejemplo, Nicolás estaba en nuestro equipo con Nadia, pero ella (a pesar de esquivar, correr y jugar bien) se tropezaba o caía mal, logrando que Nicolás la atrapara un par de veces. Por mi lado, nos golpeamos la cabeza con Pepe. En el otro equipo, Estef cayó encima de Camila, aunque ese no fue tanto el problema; la incomodidad fue que trataba de ocultar su cara de desagrado cuando se le acercaron Robin y Ronald que estaban en su equipo. En ese momento, Estef parece que notó esto y se hizo la adolorida (luego me contó esto) para poder sacar a Camila del juego. Por su lado, también salió Irene a ayudar. En nuestro equipo, Nicolás salió porque sentía que estorbaba a Nadia, Pepe y yo también salimos, dado que nos dolía la cabeza.

Antes de sentarse, Nicolás y Pepe se ofrecieron a comprar algunas bebidas. Les pregunté si querían ayuda, pero vieron a Estef sentándose a mi lado mientras me tomaba la mano  (me quedé un poco absorto mirándola) y me dijeron que ellos podían. Camila se sentó a su lado e Irene a la derecha de ella. Al tiempo que mirábamos el partido, nos reíamos por las jugadas de los malos y nos emocionábamos por la buenas jugadas de quienes sabían lo que hacían; sin embargo, Camila dijo en voz baja: "La verdad no quería seguir jugando, ahí está el tipo que les dije que no me caían bien, el insistente." - Discretamente apuntó con el dedo y me pareció que apuntó a Robin; Estef e Irene rápidamente lo detectaron y le dijeron que no se preocupara. Ambas me miraron, pero solo Estef me pidió hablar con él o controlarlo de alguna manera, dado que era mi amigo. Les prometí que hablaría con él acabado el partido y se relajaron, aunque Camila aún se notaba algo rígida y se cubría un poco el cuerpo con una toalla. Antes de que regresaran Nicolás y Pepe, Estef me miró de reojo un par de veces y soltó varias risitas. Me intrigaba la duda, imaginé que notó mi mirada hacia ella, así que le pregunté. Respondió con una mirada coqueta y voz burlona: "No sabía que estabas marcadito" - En ese momento, sin dejar de sonreír, pasó su mano sobre mi abdomen y lo palpó un par de veces. Me reía por las cosquillas que me generaba su toqueteo. Le iba a preguntar si no lo había notado cuando me abrazaba... y me quedé callado por sus amiga. Ella no dijo nada, se quedó tocándome por buen rato; pero, luego Camila e Irene también se fijaron. Fue Irene quien me preguntó cómo había hecho para tener el abdomen así. 

Le conté que hace varios años, uno de mis hermanos mayores J.J. quería adelgazar para impresionar a una chica en el colegio; en ese entonces, pasaba mucho tiempo con mis hermanos y lo acompañé haciendo ejercicio para que no se sintiera solo, principalmente hicimos abdominales durante varios meses. Resultó que sí adelgazó y sí le hizo caso la chica; a mí se me marcó bastante el abdomen, pero extrañamente eso fue con el pasar del tiempo, aun cuando había dejado de hacer ejercicio. Camila se acercó y le preguntó a Estef si podía tocarme; ella no se negó, a pesar de ser mi cuerpo, y con su pequeño dedo me comenzó a pinchar. Las dos me estaban dando cosquillas y me comencé a reír; Irene se levantó animada, dándome un vistazo completo de su trasero y sus pechos, se acercó y comenzó a pincharme también, puesto que le daba risa mi risa. Tener el panorama de tres chicas bonitas mostrándome sus cuerpos semi-desnudos y tocándome, me estaba excitando poco a poco y casi se me levanta el paquete. No obstante, estaban llegando Nicolás y Pepe con las bebidas y ellas se fueron rápidamente a sus toallas. Les repartieron agua y algunos jugos a las chicas y discretamente me preguntaron qué me hicieron, les dije cosquillas. Me miraron incrédulos y después de animar un rato a nuestros amigos mientras jugaban vóley, terminó el partido. 

El equipo de Katty y María ganó tres sets mientras que el equipo con Nadia y Anaís solo ganaron uno (el primero para ser más exactos) porque, en mi opinión, parecía que Nadia no se esforzó tanto sin Nicolás al lado. Nos acercamos y poco a poco todos nos fuimos metiendo al mar, jugamos un rato más. Cargue en mis hombros a Estef y pude sentir sus piernas en mi cara. Sin embargo, no le ganó a María, siendo cargada por Pepe; y luego luchó contra Camila, porque era más pequeña, aunque tampoco le ganó por que se resbaló y me arrastró con ella. Luego jugamos a las atrapadas, aunque teníamos ventaja los que habíamos pasado buen tiempo entrenando natación: Akira, María, Pepe, Teresa y yo. Aquí Ronald aprovechó para "atrapar" a Nadia al punto de que casi recibe un buen golpe. En este juego dejé que Camila me atrapara varias veces, porque no alcanzaba a nadie. Tenía que hacerlo, dado que accidentalmente dos veces casi les saca el traje de baño a Crístofer y luego a Samanta; todos se rieron cuando le pasó a Crístofer, pero las chicas se lanzaron cuando casi fue a Samanta, incluso hubo gritos: "¡CAMY NOOO, CUIDADO!" - Después de ese juego, algunas parejas se cansaron y fueron a sus toallas a descansar. Fernando y Ramiro querían jugar a la gallinita y eso hicimos, hasta que noté que a Estef ya estaba cansada y salimos del agua. Todos estuvieron de acuerdo y parecía una larga zona de campamento por la fila de toallas y sombrillas.

Sé que se nos hicimos tarde, puesto que almorzamos más de las dos de la tardes. Nos cambiamos en lo baños, todos guardaron sus trajes de baño y fuimos al restaurante cercano, siempre comíamos cuando iba con Gina, Mike y Teresa hace dos años. La diferencia era que ahora éramos un gran grupo y me sentía un poco nervioso por eso mismo, atrayendo miradas. Ronald entró primero y le pidió al camarero una mesa, lo cual era absurdo porque éramos veinte. El señor nos ayudó a juntar unas mesas para lograr formar dos mesas grandes. Mientras me sentaba me miró directamente y con una sonrisa me saludó: "Hola joven, cuánto tiempo sin verlo por acá. Veo que ha venido con todo su colegio. No lo había reconocido entre tantas personas" - Me reí con él, le devolví el saludo y me disculpé, porque no lo había reconocido. Este tipo de comentarios siempre genera ese puntillazo: "Veo que no ha venido con la señorita, seguro no ha terminado sus tareas..." - Me congelé, porque justo me estaba sentando al lado de Estef. No sé cómo, pero Teresa le contó que se había ido de viaje. El señor muy amable se lo creyó y nos dio tiempo para ver qué queríamos pedir. Escuché un ligero: "¿De quién hablan..?" - Pero a mi alrededor trataron de seguir conversando sobre la comida y sobre qué hacer después. 

A pesar del curioso comentario, el ánimo siguió bastante bien, dado que todos estaban a la expectativa de lo rico que podría ser ese lugar si tanto lo habíamos frecuentado en el pasado. Mientras mis amigos conversaban con Teresa sobre los platos a elegir, las amigas de Estef también me preguntaron sobre la carta; sin embargo, supongo que por la emoción de jugar en la playa y de ir a comer, me preguntaron qué haríamos después. Por mi parte, no tenía ni idea, ya que, por lo general en el pasado, me gustaba pasar el tiempo con Gina paseando por los alrededores, conversando y besándonos. Quería hacer eso con Estef, pero sabía que sería extraño que ignoremos a nuestros amigos. Mientras comíamos trataba de pensar en algo por hacer; sin embargo, la idea llegó por sí misma, pues, cuando terminamos y pagábamos la comida, Fernando y Ramiro me dijeron que vayamos a la playa un rato más a tomar las bebidas que aún no se habían acabado y María y Katty secundaron la idea, dado que María había llevado su radio y todas querían bailar un poco. Teresa, y en general las chicas, se animaron con esa idea y casi fue indiscutible el no ir. Nos dirigimos y quedaban muy pocas personas. María encendió la radio, bailaron un momento solas y poco a poco se iban animando sacando a sus respectivas parejas. 

Algunos como Ronald y Pepe discretamente se acercaban a Irene y a Akira. Antes de ir a bailar con Estef, Fernando y Ramiro, con voz alta como dirigiéndose al público, les preguntaron a todos si querían cerveza para ir a comprar. Para mi sorpresa casi todos estaban de acuerdo. Por ese motivo, los tuve que acompañar. Antes de partir arrastré a Robin, pues debía decirle que deje de ser tan... tan... ¿insistente? con las amigas de Estef. No sabía muy bien cómo abordar el tema, pero aún así le expliqué de la manera más franca y amable posible; me parece que me entendió un poco triste, lo importante es que entendió. Regresamos con varios sixpacks de cerveza y las comenzamos a repartir. Dudé un poco cuando me acerqué a las amigas de Estef, dado que su papá las iba a recoger y recordé que ella junto a Camila y Samanta no tenían buena resistencia al alcohol. No obstante, ellas me dijeron que con una no había problemas. Dicho eso, Ramiro les dio una lata a cada una con una gran sonrisa. Una vez más, Samanta se veía nerviosa, recuerdo que después de bailar con Estef, esta se fue al baño y vi a Samanta sufriendo a mi lado aún con la lata a la mitad, le dije que me la diera, ya que, aunque tampoco me gustaba, no me mareaba tan rápido. Se le veía aliviada, me agradeció y me preguntó si siempre nos juntábamos en la playa de esa manera. Le conté que era la primera vez, nunca habíamos sido tantos. Ella me mencionó que desde que estoy con Estef, ahora se divertían más. Me comentó que, con los chicos de su año, no habían muchas reuniones, dado que a los chicos les gustaba reunirse a jugar futbol o básquet, casi nunca incluyen a las chicas, salvo a las que no les importa jugar con ellos y suelen ser bruscos, muy competitivos.

Era la primera vez que hablaba a sola con Samanta. Nos entendimos bastante bien hasta que llegó Irene con otra lata de cerveza en la mano y comenzó a molestarnos: "Lucho, no le quites su cerveza a Samy.." - Le respondí que solo me estaba invitando su poco, pues se me había acabado la mía. Le regresé la lata con muy poco y Samanta me susurró agradecida. Irené contestó rápido: "Me hubieras avisado, los chicos han comprado más." - Me alarmé, dado que no sabía en qué momento Fernando, Ramiro, Nicolás y Robin fueron por más cervezas y ya las habían repartido. Irene llamó a Ramiro y este me entregó otra. Le preguntaron a Samanta y se excusó diciendo que aún tenía. Estef se acercó con otra en mano y la miré suspicaz. Me contestó que aún se sentía bien y no pasaba si tomaba otra. Aún así temía un poco, su papá podría olerlas, tanto a ella como a sus amigas, y luego me miraría mal en el colegio y... y... ya no quiero darle vueltas al asunto. Me calmaré y seguiré narrando lo que recuerdo... En fin, todos estaban bien; sí, reían y hablaban más fuerte de lo normal, pero aún no se notaban mareados. No me alarmé más y decidí tomar y bailar un poco más como todos, principalmente por que Estef estaba muy hermosa y quería estar más tiempo, dado lo poco que habíamos pasado en los días pasados.

Por conversar, bailar y tomar, no me había dado cuenta lo rápido que había pasado el tiempo, casi dos horas. Se acercaban las seis de las tarde y las iban a recoger en cualquier momento. Oscurecía lentamente, pero a mis amigos parecía no importarles. Anaís se había integrado muy bien con las chicas, incluso intercambiaron números. Me detuve para descansar y mirando a mi alrededor observé que Fernando y Andrea habían desaparecido, al igual que Crístofer y Rosalina; Anaís llevaba de la mano a Nicolás por otra parte. En ese momento, Estef se sentó a mi lado y se recostó en mi hombro: "Ha sido una buena salida a la playa, espero que la siguiente sea pronto" - Me besó por un buen rato y no me dio tanta vergüenza que nos vieran algunos. Sin embargo, sentí que su aliento a cerveza era un poco fuerte, lo que me pareció raro, puesto que si habíamos tomado lo mismo, pensé que ni debería sentirlo y sentí cierto desagrado por ese olor. De casualidad pasó Ramiro y le preguntó si había más cerveza. Ramiro me miró y le contestó que posiblemente ya había tomado suficiente. Le pregunté cuánto había tomado, pero ella dijo que dos; no obstante, Ramiro, con cara de culpa, dijo, y lo recuerdo claramente: "Me parece que ha tomado cuatro (me miró alarmado), yo solo le di la tercera y ya no le iba a dar más, te lo juro.".

Me molesté un poco con ella, dado que se le notaba mareada. Me dijo que no fuese aguafiestas y que sus amigas sí estaban bien y ellas le explicarían (o se justificarían, mejor dicho) todo a sus papás. Miré a una muy cuerda y sobria Irene y me dijo que me tranquilizara, que ya había pasado antes. Miré al resto de sus amigas y solo seguían cuerdas Samanta, obviamente, y Nadia que se la pasó bailando con Pepe para no tomar. En plena conversación, una muy mareada Camila se me acercó y se lanzó para abrazarme por el cuello. Comenzó a agradecerme por invitarlas con la cara muy cerca a la mía, fue incómodo. Irene y Estef trataron de sacármela de encima, pero forcejó diciendo: "En serio, déjenme agradecerle. (Me besó en el ojo, luego mientras se acomodaba y se sentaba en mis piernas, miró a Estef) A ti también quiero agradecerte, si no fuera por ustedes dos, no nos estarías divirtiendo así." - En ese momento sus pequeños pechos estaban en mi boca y, cuando estaba girando la cabeza en dirección a Estef, vi, y algunos a nuestro alrededor observaron, como Camila la besó rápido en los labios. Casi grito del susto, pero me controlé y logré acomodar a Camila a milado. Mientras la estaba ayudando a sentarse, y antes de que alguien pudiera decirle algo, vomitó en la arena cerca de mí. Todos alrededor se alarmaron. 

Decidimos parar todo, pues necesitábamos que, todos aquellos que se habían mareado, descansaran; de otra manera el papá de Estef y Teresa nos iba a regañar. Pasaron cerca de quince minutos y apareció una camioneta cerrada bastante grande. De ahí bajo el señor, se acercó con mucha tranquilidad y a la distancia nos preguntó cómo estábamos todos. No encontró a todos recostado y con botellas con agua, por obvias razones. Notó y mencionó en broma que la mitad del grupo éramos sus tutoriados. Miró un poco más y nos preguntó si habíamos tomado. No le mentimos y ligeramente preocupado preguntó ¿qué tanto?. En ese momento, muchos que estábamos bien, respondimos que poco; les preguntó en general a las chicas si estaban bien, todas afirmaron; luego nos preguntó a todos nosotros y respondimos con más seguridad. Me parecía que el señor estaba entre alegre, preocupado, dubitativo y conforme. Le dijo a Estef y a sus amigas que vayan subiendo a la camioneta, por suerte Camila parecía que tenía sueño nada más. Todas se comenzaron a despedir de todos y Akira, también algo mareada y en lugar de besarme la mejilla, me besó medio boca sin que los demás vieran. Sé que fue un accidente, pero de verdad espero que no haya visto nadie, no quiero más problemas. Después, su papá le preguntó a Teresa si quería ir con ellos o si se quedaba con nosotros un rato más. Ella respondió que se quedaba otro rato con nosotros, el señor se despidió de todos y se fue. Nos sentimos muy aliviados, aunque estábamos cansados y nos fuimos a la ciudad para comer.

Fue un día excelente, me gustaría repetirlo a futuro; sin embargo, lo único que me ha dado vueltas por la cabeza ha sido cómo se las arreglaron para que no sospecharan de Camila. ¿Qué le dirán a sus papás?¿Nuestro tutor notó algo o de verdad se ha creído todo? Espero que más tarde o mañana Estef me cuente qué pasó. Creo que de eso depende si las dejan venir con nosotros en el futuro. Bueno, no dejará de ser un día excelente y un buen recuerdo.

12 dic 2025

Una semana tranquila y trajes de baño para la playa

18 de Mayo de 2007, Viernes

Fue un inicio de semana muy tranquilo. Un lunes sin novedades: clases, profesores, etc; lo usual. Lo único curioso era la perspectiva de muchas personas en mi aula sobre mí y parece que la semana sin clases les estimuló la imaginación, pues aún pensaban que había tenido relaciones con la hermana de Teresa. No sé si me tienen con cierto respeto o lo hacen como una forma de burlarse, era muy extraño. A parte de eso, tomé todas las clases y tareas extras en los recesos, aunque no le había dicho nada y al día siguiente pasó lo que pasó. 

El martes, en el primer receso, volví a quedarme en el aula para poder recibir las tareas extras, dado que quiero mejorar para mis exámenes de la universidad. En el segundo receso, Estef fue a mi aula y me esperó desde afuera, porque quería preguntarme si le había avisado a mis amigos para ir a la playa con ellas. Le comenté que aún no lo había hecho y me preguntó si podía salir un momento. Me dio risa, porque miré al profesor y le iba a pedir permiso, pero sin desviar la mirada de las hojas que estaba revisando y corrigiendo me dijo: "No te preocupes, puedes salir, pero ven rápido que ya estamos por comenzar la sesión." - Le agradecí y, apenas salimos de la vista de todos, ella me abrazó con reproches: "¿Por qué no me avisaste que ibas a tomar todas las clases extras de esta semana? El domingo te pregunté y me dijiste que no sabías" - Quería hacerme el gracioso y le respondí: "Bueno, ahora ya lo sé. (Le sonreí, me regresó la mirada un poco indignada y varias veces me pellizcó el estómago) Perdón, perdón, pero sabes que quiero mejorar".

Me dijo que me perdonaba si la besaba, pensé que era muy sencillo, pero, cuando estaba a punto, el profesor sacó la cabeza del aula y con voz alta me dijo que volviera. Como estábamos en un postura comprometedora, ambos saltamos de los nervios con un pequeño grito del susto. Ella me dio un besito en la mejilla y me pidió llamarla más tarde. Mientras se iba, se despidió del profesor y viceversa. Regresé al aula un poco alterado esperando algunas palabras de sermón; sin embargo, no me dijo que nada, solo que vaya mi asiento para iniciar con la clase. Creo que es el profesor de matemáticas, después de la profesora Gladis, que mejor me cae en todos mis años en el colegio. Después de ello, no hubo ninguna novedad, salvo por algunos tipos del salón que me hacían signo de aprobación con la cara y las manos, por el hecho de que me veía con Estef. 

El miércoles salí al primer recreo, ahí conversé con mi amigos y les pregunté a todos si querían ir a la playa con Estef y sus amigas. Ronald fue el primero en aceptar sin dudas. Todos lo miraron por las segundas intenciones que tenía. Rosalina arrastró a Crístofer, pues se notaba que él no quería ir. Mike y Érica aceptaron bastante contentos; aunque había un poco de duda. Katty, María y Teresa se sumaron muy rápido. Nicolás preguntó si podía ir con Anaís (su chica actual), le dije que no había problemas; aunque no del todo, por el interés de Nadia hacia él. Robin se moría de ganas de aceptar, pero tenía que ir a clases de la academia. Fernando y Ramiro aceptaron con un buena actitud y me preguntaron si, según yo, cosas irrelevantes: qué llevar, qué comeremos, el lugar, etc. Sentí cierta suspicacia en todo aquello que me preguntaban. Cuando hacíamos el recuento de quiénes iban a ir, Ramiro y Ronald nos preguntaron si Nicolás y yo podíamos ir, porque, al igual que Robin, teníamos clases en la academia. Les dijimos que por un día, no pasaba nada y no volvieron a preguntar. Me dio risa que Robin tuviera bastante envidia de Ramiro y Ronald, dado que, a diferencia de los demás, ellos no estaban en ninguna relación ni tampoco las amigas de Estef; por lo tanto, era su momento de actuar. Se estuvo quejando mucho, pero Ramiro y Ronald no le hacían caso; incluso estaban charlando en qué trabaje de baño llevaría cada una de las amigas de Estef, lo que desencadenaba más quejidos. 

Terminadas las clases del día, cada uno se dirigió al deporte inscrito de los miércoles. Mientras me dirigía al campo, me encontré con Pepe, quien iba de camino a la piscina, y conversamos un rato sobre varios temas, pero el que más le llamó la atención fue la playa, dado que salió el tema del fin de semana. Me preguntó si podía ir con nosotros y no vi problema alguno, así que también se incluyó. Luego, en los entrenamientos, mientras estábamos practicando postas, Estef me preguntó si le había avisado a mis amigos sobre la salida a la playa. Le conté cómo habían aceptados prácticamente todos, se puso contenta y me cambió de tema muy rápido con una pregunta: "¿Puedes enseñarnos matemáticas mañana en la tarde? Tenemos una prueba el viernes." - Camila apareció casi de inmediato y secundó el pedido de Estef. Un poco preocupado les pregunté por qué no me avisaron antes y me respondieron que Estef se había olvidado de preguntarme. Me puso una linda carita de súplica y me volvió a pedir el favor. 

Igual iba a ayudarles, por ese motivo, el jueves en la tarde me fui a su casa. Justo cuando estaba apunto de tocar la puerta, Teresa abrió y me saludó. Mientras salía, mención que iba a comprar algunas cositas, dado que también ayudaría con las matemáticas. Esa noticia me alegró un poco y luego me pidió subir. Fui a la habitación de Estef como siempre; sin embargo, cuando estaba entrando me topé con una sorpresa: Akira estaba modelando su bikini con el cabello amarrado frente a las demás. Ella giró a la puerta, supongo que pensaba que entraría Teresa para pedir su opinión; ligeramente me quedé con la boca abierta y las saludé a todas un poco perplejo. Noté cómo ambos nos avergonzamos y rápidamente se adentró en el pequeño closet que estaba con las puertas abiertas. Todas las demás se rieron, me molestaron haciendo ruidos de alarma y vergüenza y me pidieron salir hasta que Akira se volviera a cambiar. No tenía problemas, yo también quería salir, puesto que, debido a lo que vi, mis pantalones estaban haciendo una ovación y no podía calmarme. Hasta ahora recuerdo la vergüenza y de cómo trataba de respirar lentamente para calmarme. Traté de distraer mi mente y generé conversación desde el otro lado de la puerta. Conversamos un poco sobre qué tema sería la prueba del viernes. Estoy seguro escuchar la voz de Irene: "Chía, qué atrevida eres" -  Antes de abrir la puerta, Teresa subió y me preguntó por qué aún no había entrado. Le expliqué sin muchos detalles la situación y en ese momento nos dejaron entrar.

Entré con Teresa y todas me saludaron con cierta picardía. Entré serio, tratando de disimular la embarazosa situación; no obstante, Irene y Nadia resaltaron mi cara más roja de lo normal, excepto que esta última agregó: "Míralo, Kiara, dice que es tu primo y se avergüenza de verte en bikini..." - Entendiendo el contexto, Teresa intervino: "Ya chicas, no sean así. Igual, el domingo en la mañana, tanto ellos como nosotras vamos a estar en trajes de baños. No hay de qué avergonzarse, todos los años nos vemos en las clases de natación." - Sentí que algunas recién caían en la cuenta de eso, pues Camila, a pesar de ser siempre muy suelta de huesos, se cohibió un poco y dijo mientras me señalaba: "Pero nunca hemos tenido clases de natación con él o sus amigos. Solo contigo y María en los veranos" - Teresa pensó un momento con la mirada perdida y mencionó: "Creo que tienen razón... Ah, no importa, ¿en qué tema se quedaron para la prueba de mañana?" - Me dio risa, porque Akira parecía que quería vengarse y le preguntó: "¿Qué pasó Camy?¿Te da vergüenza que vean tu cuerpecito?" - Le contestó: "No es tanto así, pero uno de los amigos de Luis estuvo muy insistente conmigo en la reunión de hace tiempo. No me gusta nada." - Teresa comenzó a decir nombres, pero a Camila no le importaban, desde su perspectiva, dijo que haría lo posible para evitarlo cuando lo viera.

Estef me miró y preguntó si tenía alguna idea de quién pudiera ser, sinceramente tenía una idea; sin embargo, Teresa me pidió iniciar la explicación de la parte teórica con ella, porque no se recordaba muy bien cómo era. En el transcurso de la resolución de problemas, Akira, Camila y Samanta le prestaban bastante atención a Teresa. Por mi lado, Estef, Irene y Nadia estaban cuchicheando bastante y no estaban muy atentas. Me molesté un poco, pues el tema giraba, de acuerdo a lo que entendí, al cuerpo no tan desarrollado de Camila. Este tema me hizo mirar discretamente de vez en cuando a Estef e Irene, dado que ambas tienen un buen cuerpo. Me parece que no se dieron cuenta de que las estaba escuchando, porque interrumpieron mi explicación y me preguntaron qué me parecía Camila. Me hice el desentendido y dudoso les pregunté a qué se referían exactamente: académicamente, socialmente... Irene me preguntó: "No nos referimos a eso ¿te parece bonita? Apariencia, físicamente" - Me reí un poco y les dije que no sabía cómo responder a eso, dado que tenía a Estef a mi lado. Ella se sonrojó ligeramente y pidió mi opinión sincera. Contesté con lo que podía: "Pues, sí es bonita, pero se ve un poco infantil. No es una mala chica, es bastante animada..." - Estef me interrumpió y en voz baja mencionó en efecto: "Mira, Nadia, Camy y yo nos conocemos desde los seis años, sabemos que es muy bonita. Muchos chicos menores que nosotras la miran y parece que les gusta, pero creemos que es porque creen que es de su edad o menos que ellos.".

Me perdí por completo en la conversación, hasta que Teresa me preguntó cómo iba mi explicación con ellas. Nervioso le respondí que bien, pero francamente estábamos muy atrasados y me puse serio con ellas. No quería tener a Teresa molestándome por las notas de Estef. Estuvimos cerca de tres horas seguidas estudiando hasta lograr terminar la mayor cantidad de dudas posibles. Cuando resolvían los últimos ejercicios, Teresa se levantó, llamó a Samanta, pues logró terminar y entender todo, y me llamó a mi para ir a la cocina, porque necesitaba ayuda con algunos platos. Al parecer, había comprado bocaditos dulces y salados surtidos y algunos sándwiches en una panadería cercana. Me pusieron una gran bandeja en las manos y ambas ordenaron todo en mi cara, incluso algunos vasos. Teresa agarró otras vasos extra con mucha facilidad y Samanta llevó con ella dos gaseosas diferentes. En ese momento sentía como si fuera una rutina para ellas. Mientras subía las escaleras con dificultad, les pregunté si hacían esto con regularidad. Samanta respondió contenta: "Sí, casi todo el año pasado Teresa nos ayudaba con varios cursos y siempre nos invita distintos postres. Este año tú eres el nuevo, ahora ya tenemos quien puede llevar esa bandeja sin que sea caiga. Por lo general tenemos que subir y bajar un par de veces" - Teresa se reía y agregó cómo a Camila, Irene y Nadia se les había caído un par de veces, pues cada una quería demostrar que podía.

Entramos a la habitación y todas estaban contentas e inclusive impacientes.  Al colocar la bandeja en la mesa, Irene mencionó con mucho humor: "Y al primer intento, nada mal. Ya tenemos mayordomo" - Todas se bromeaban entre ellas y comimos con tranquilidad. Esta vez no hubo preguntas ni miradas raras o incómodas, debo suponer que se debía a Teresa. Comenzaron a conversar sobre sus traje de baño y traté de pasar desapercibido. Pero siempre venía el comentario de Nadia o Irene sobre qué opinaba. El problema fue cuando les dije que no podía imaginármelo y se armó un pequeño embrollo de que quería ver otra vez en bikini a Kiara o algo similar. En fin, el día terminó bien y cada uno fue a su casa. Mientras descansaba en mi casa, Estef se escuchaba emocionada, pues me llamó y estuvimos hablando muchísimo sobre la playa. Lo único incómodo al conversar eran algunos flashes mentales que me recordaban a Gina y cuando íbamos a la playa. A parte de eso, me pidió que vaya a su casa, pues su papá se había ofrecido a llevarlas y recogerlas. Francamente tenía vergüenza y no quería que mi tutor me viera con su hija y las amigas de su hija. Así que le agradecí y mencioné querer ir con mis amigos. Me pidió no llegar tan tarde y le aseguré que nos veríamos ahí con tiempo de sobra, aunque se escuchaba su incredulidad.

19 sept 2025

Banda en el parque y con Estef en el teatro

13 de Mayo de 2007, Domingo 

Ha sido un buen fin de semana, tocamos en el parque, tuve clases tranquilas en la academia y, aunque no tenía ganas, conocí al grupo de teatro de Estef. Sería aún mejor si mañana no iniciara el segundo bimestre, pero no hay que ser tan avaricioso. Ya tengo mi uniforme listo, mis tareas completas y buen ánimo para iniciar. Como me hubiera gustado escribir esto en el pasado cuando cursábamos los grados pasados, no cuando ya es mi último año escolar. En serio, es una gran sensación de libertad que tengo en este momento. Si estoy leyendo esto en el futuro, recuerda siempre hacer todo con dos o tres días de anticipación. Si tienes que leer, lee; si tienes que investigar, busca los libros que necesites; si tiene un examen, repasa con esos días de anticipación. Sentirás que el tiempo el más extenso de lo que uno mismo se imagina. En fin, listo, ya cumplí con dejarme un mensaje por si leo esto en la universidad o más al futuro.

Ahora sí, inicio con el viernes en la tarde. Akira, Crístofer, Fernando y Nicolás estaban de acuerdo conmigo, por lo menos Akira, Fernando y un tímido Nicolás, de que debíamos ir al parque a tocar. Después casi una hora de estar sentados en la sala tomando aire y ganando el valor suficiente, planeamos cómo llevar todas las cosas, pues el principal problema era la batería de Fernando. Claro no mencioné esto, pero él estaba tan emocionado con practicar en mi casa, que cada vez que venía a practicar, traía una parte su instrumento y lo dejaba en mi casa. Mis papás no tenían problemas, así que se fue armando progresivamente. Ese sentido, cuando vimos la batería, Akira le sugirió que tomara un platillo y un tambor, pero Fernando se rehusó, quería pensar en una forma de llevar todo. Al punto que no pidió que cada uno le ayudáramos con una parte. Sin embargo, no queríamos cargar varias cosas, puesto que tratamos de que fuera una salida ligera: dos guitarras acústicas, un bajo, un fólder con las canciones y el amplificador portátil. A lo mucho, creo que todos pensamos las mismas piezas como Akira. Estuvo molesto un momento, pero recordé que mis abuelos tenían un carro carretilla algo grande de sus épocas cuando comerciaban a mayoristas y le comenté. 

Se le iluminó la cara y me pidió que le mostrara. Nos fuimos a cochera, cuando la vio la carretilla, se subió, dio unos saltos, volvió a medir como si tuviera las partes en sus manos y muy contento nos dijo que era perfecto. Trajimos las piezas y lo armó a su gusto. Cuando todos se sintieron listos, abrí la puerta de la cochera trasera y partimos al parque. Iba adelante con Akira. Seguido iba Fernando estaba contento empujando con mucho cuidado, verificando cualquier desperfecto de la vereda. A su lado estaba Nicolás por si alguna parte se caía, aunque se veía bastante seguro. Atrás de todos estaba Crístofer nervioso leyendo las letras y recordando las entonaciones. A medio camino Nicolás preguntó: "Oigan, Luchín, Kiara, ya sé que ustedes conocen el parque y todo eso, pero... ¿Qué tanta gente pasa por ahí?" - Se notaba que había hecho la pregunta para calmar a Crístofer. Pero la idea era perder ese miedo, así que, aunque fuera mentira, les dije a todos que por ahí casi no pasaba gente. Se notaba que se relajaron y comenzaron con las bromas. Al llegar a un lado del parque, todo estaba tranquilo, solo estaban una mamá con su hijo, una pareja de supongo universitarios y el heladero con su carrito. Se relajaron más y, por sus expresiones, se parecían más confiados.

Una vez ubicados, Fernando con su batería por detrás; Crístofer al medio sin micrófono; a la izquierda, y a mi lado, estaba Akira con su bajo; y, finalmente, Nicolás al otro lado su guitarra acústica igual que yo. Fue un inicio curioso, dado que todos estábamos tímidos. Tocamos nuestra primera canción y, al terminarla, notamos que la pareja nos estaba viendo desde lejos con curiosidad. Un poco más confiados fuimos por la siguiente con un poco más de volumen, no tan bien como con la primera canción, pero de igual manera los pocos espectadores del parque tenían sus ojos clavados sobre nosotros y una sonrisa marcada en los labios. Iniciamos la tercera canción y, a la mitad de esta, diferentes personas nos miraban desde las ventanas de los edificios. Por suerte no estaban incómodos. Cerca determinar la canción, muchas personas mayores y menores que nosotros, se comenzaron a crear una media luna alrededor de nosotros. Terminamos y todos aplaudieron. Un niño pequeño dijo que quería otra y de todas maneras teníamos dos canciones más. Mientras tocábamos la cuarta, a media canción, una pareja de señores muy mayores nos iban a dar dieron en el estuche de la guitarra; sin embargo, Crístofer, mientras cantaba, les hizo señas de que no era necesario e incluso les agradeció. El señor le sonrió e igual dejó unas monedas. Esto último hizo que algunas personas más hicieran lo mismo y Nicolás nos miraba con una gran sonrisa avergonzada.

Fue una bonita lluvia de aplausos, un buen vitoreo. Se notaba que todos estaban más confiados al punto que Crístofer le habló al público: "Muchas gracias a todos, gracias por el dinero, aunque no es necesario, ya que hoy hemos venido a practicar para perder un poco el miedo. La siguiente es nuestra última canción del día, esperamos que les guste." - Todos aplaudieron y comenzamos. Me dio algo de risa, pues muchos chicos miraban de Akira y algunas chicas se acercaban a mirar a Nicolás. Esto último me dio la idea de vestirlos mejor para las presentaciones, dado que llaman la atención. En fin, terminamos la canción nos volvieron a ovacionar, algunos nos tomaban fotos desde su celular. Se le notaba nerviosos tomando fotos, pues a uno se le encendió la linterna. Después se despedían y les agradecimos. Mientras guardábamos las guitarras y Akira su bajo, algunos chicos mayores se le acercaron a preguntar por su amplificador portátil que colgaba de su cintura. Le preguntaron su nombre, ella respondió un poco avergonzada mientras nos miraba en busca de ayuda: "Soy Kiara, pero la primera letra se escribe con "CH". No se dice Chiara." - Se notaba que los muchachos estaban es modo ligue, pues se rieron como si de una broma se tratara. Le preguntaron por la marca de su bajo y lentamente se acercaban más y más a ella. 

Se le notaba muy incómoda. Por ese motivo, iba a preguntarle si había guardado todo con la excusa de traerla a nosotros. Sin embargo, ella misma vino a mi lado y entrelazó su mano con la mía. Me preguntó en voz alta si ya nos íbamos y con un susurro me pidió que estuviéramos de la mano por un buen rato hasta que nos vayamos o perdiéramos a esos chicos. Fernando y los demás se quedaron mirándonos, pero luego miraron sus cosas para no levantar sospechas. Listos para partir, fuimos por algo para tomar para celebrar que lo habíamos hecho bien. Nos sentamos cerca a la puerta, dado que la batería de Fernando incomodaba el local. Cuando algunos transeúntes pasaban por la entrada miraban la batería y le hacían muchas preguntas. Fernando estaba contentísimo, se veía reflejado en su cara. Estaba tan emocionado que les quería dar una demostración, tanto a los clientes del local como a las personas de afuera. Tenía muy buen ritmo por sí mismo, no necesitaba de nuestros instrumentos y aplausos aleatorios confirmaban mi suposición. No obstante, el gerente del local no le gustaba mucho el ruido, puesto que se acercó a nosotros y nos pidió amablemente que lo detengamos. Pero preferimos irnos, ya que nos estábamos quedando por Fernando. Me reí un poco, porque se notaba que estaba en su momento, ya que le pidió a Crístofer que lo empuje del carrito mientras él iba tocando su batería.

Mientras salíamos, Akira me volvió a tomar de mano y me pidió que estuviéramos así hasta llegar a mi casa. Sinceramente dudé, porque no sabía si de verdad ya no le gustaba. Además, no quería que cualquier persona del colegio nos viera, pensarían que le estaba siendo infiel a Estef y no quería más malentendidos. Le expliqué esto y en broma respondió: "Ay, ya te crees la gran súper estrella. Oye, solo quiero que no me molesten los chicos. Tomaría de la mano a Nicolás, pero no lo conozco bien. Además, creo que le gusta a Nadia... Ay no, no, olvida eso último." - Le respondí en voz baja: "Lo de Nicolás ya tenía una idea, no te preocupes. Y, bueno, bueno, no hay problema con ir de la mano, pero estate atenta en caso de que alguien del colegio nos pueda ver" - Me dijo que no me preocupara, ya que Estef era su amiga y le iba a entender en caso de cualquier rumor raro. Extendí mi mano para que la tome y nos fuimos detrás de los demás. En medio del camino, debido a las repetidas bromas de Fernando, Crístofer se animó a cantar y, unos minutos después, Nicolás se animó con su guitarra acústica. En retrospectiva, fue bastante divertido ver a Crístofer cantar mientras empujaba la batería de Fernando y Nicolás al lado con su guitarra. Akira y yo nos íbamos detrás de ellos coreando algunas canciones y por momentos se escuchaban comentarios de chicas mayores: "Mira esa chica de atrás es muy bonita". Fueron varios piropos hacia ella. A tal punto que después de escuchar eso, ella me miraba roja, con una sonrisa arrogante y contenta.

Estaba muy concurrido el cruce principal y me pareció escuchar mi nombre. Me alarmé y miré a todas partes, pero había mucha gente. No creo que los demás se hayan percatado; además, mi nombre es muy común. Akira me preguntó qué me pasaba y en ese momento me había olvidado de todo, pues estábamos acompañando con algunos coros de la canción. Seguimos sin preocupación y el resto del trayecto estuvo muy tranquilo. Cuando estábamos llegando, desde un carro estacionado, estaban su tío con su esposa, dado que iban a recoger a Akira. Sin bajar, el señor nos saludó: "Hola chicos, ¿les fue bien? - Al comienzo todos estaban dudosos de quién era, pero Akira y yo les mencionamos que era su tío. Después de saber eso, todos más confiados y contentos les respondimos que nos había ido muy bien. El señor continuó: "Veo que Kiara y tú ya se vuelven a llevar bien ¿ya son pareja?" - Se puso nerviosa y le respondió que no. Se notaba que le gustaba molestarla, porque burlonamente agregó: "¿No?, pero si van de la manito. (Ella siguió negando y me soltó) Ya deberían formalizar..." - Se le notaba avergonzada mientras le respondía, colocó su bajo en el maletero, se despidió de todos y subió al auto. Mis amigos se burlaron un poco de mí y mientras entrábamos a la casa, Fernando nos hizo darnos cuenta de que debíamos entrar por la cochera, puesto que aún estaba en el carrito con su batería. Dicho eso, nos fuimos por la cochera y con todo listo, mis amigos se despidieron. 

El sábado en la mañana, muy repentinamente me llamó Estef y me preguntó si quería verla actuar con su grupo en el centro cultural. Dudé un poco, pero me insistió y recordé que no la vería hasta el lunes en el colegio, así que terminé aceptando. Llamé a mi mamá, les pregunté si podía ir y escuché que ambos se sorprendieron de que vaya por mi propia voluntad, pues no iba a ese lugar desde que tenía diez años. Me dejaron ir, pero me pidieron que no me haga tan tarde, pues tenía clases en la academia. Ya con su permiso, me fui y llegué un poco antes de las once. El lugar seguía teniendo el mismo olor: una mezcla de pintura, madera, máscaras, etc. No sé, sentía cierta nostalgia de ir después de mucho. Me fui hasta el auditorio y un poco tímido entré, dado que los actores en escena estaban haciendo mucho ruido. El director/profesor y algunos otros actores/alumnos me miraban un poco desconcertados, preguntándose quién era yo. El profesor me saludó con esa clásica frase: "Hola jovencito, ¿qué se te ofrece?" - Le comenté: "Disculpe, vine a ver la práctica de la obra, porque..." - Cortó sin que termine de hablar y me explicó que no era posible, pues solo era para los alumnos inscritos al programa. Justo en ese momento salió Estef detrás de las cortinas del escenario, mientras se acercaba a nosotros ella dijo: "Profesor, él es Luis" - Me saludó con un abrazo y un besó en la mejilla.

Todos cambiaron de actitud y me saludaron con amabilidad y cierta familiaridad. El directo agregó: "Bienvenido, bienvenido Luis. Estéfani ya nos contó un poco sobre ti cuando estábamos haciendo una actividad" - Ella se reía y me miraba con carita de culpa. Algunos de los actores se acercaron a preguntarme aleatoriedades: si era de la misma edad de Estef, si me gustaba el teatro, si había hecho teatro alguna vez,etc. Entre las varias respuestas que di, les conté que mis papás me habían inscrito algunos veranos cuando tenía entre cinco y diez años. Eso les gustó, al punto que querían que les ayudara a practicar un poco. Sinceramente no quería, aunque no sabía cómo decirles, así que recurrí a la clásica excusa de no me sé la letra. Odio un poco esto de los actores de teatro: me dijeron que no importaba, que agarre un libreto y leyera cuando me tocara. Aún estoy suspirando por las ganas de no hacerlo y la vergüenza. Todos me insistieron e inclusive Estef me pidió de favor, porque quería compartir el escenario conmigo. Entonces, debido a la presión social, me subí al escenario y les ayudé a practicar la obra, me parece que se llamaba "El Jardín de los Cerezos". No entendí la obra, las escenas eran raras, así que no tengo mucho que comentar Supongo que se debe a que no la leí completa. En fin, se les veía a todos contentos, incluso el profesor me animó a inscribirme; sin embargo, les expliqué mis horarios de estudio para postular a la universidad y me comprendieron.

Pasado el mediodía, le comenté que debía irme. Muy contentos se despidieron de mí y me dijeron que pasara cuando tenga ganas. Supongo que eso significaba que podía ir a ver a Estef cuando quisiera. Mientras me iba, Estef se alistó y decidió irse conmigo. Se veía muy contenta y radiante después de actuar, me encantó verla vestida tan veraniega, tan cómoda y atractiva. Estuvimos conversando sobre qué me pareció su grupo de teatro, el cual fue muy amigable y gracioso. Estuvo contenta mi me comenzó a contar más sobre todo el elenco. Después conversamos sobre el inicio de clases del lunes, mis clases de la academia y me preguntó si quería salir más tarde con ella. Le mencioné que tenía una prueba de examen el domingo y que sí quería salir con ella, pero solo por un momento. Ella me dijo que era mejor que nada y aceptó. Me tomó de la mano y me preguntó algo cierto: "¿Cuándo vamos a ir a la playa? Hace mucho tiempo que no vamos" - Era verdad, le di toda la razón y recordé que iba mucho a la playa, debido a Gina. Supongo que mi subconsciente no quería nada que me recordara a ella. Le comenté: "¿Qué te parece el domingo que viene? No hay pruebas ese día y la verdad, a mí también me gustaría descansar un poco" - Dio varios saltitos de alegría repetidamente diciendo  muchas veces. Me pidió que le avisara a mis amigos y ella le avisas a las suyas.

La dejé en su casa y mientras regresaba a la mía pensaba que iba a poder ver a Estef y sus amigas en bikini. Qué alegría. Ahora sí puedo decir que estoy emocionado por ir. Por cierto, lo último que me pareció extraño este día en clases de la academia fue que Ricky me aguardó un asiento, porque soy su maestro. No sé si asustarme, reírme o sentirme halagado.

5 sept 2025

Encontró el diario y banda en casa

10 de Mayo de 2007, Jueves

¿Todo bien? Pues con mucho entusiasmo y riéndome, en este preciso momento mientras escribo y lo pienso, quiero suponer sí. El lunes quería jugar en mi computadora como en los viejos tiempos y por eso no me vi con Estef ni con mis amigos. No obstante, el martes en la mañana me reuní con ella; y el miércoles en la tarde me reuní a practicar con la banda. Estoy algo cansado, mis amigos me sugirieron celebrar mi cumpleaños mañana con una pequeña reunión. Francamente no tengo muchas ganas, ya lo pasé con mi familia y con Estef. Y no quiero que hagan un desastre la casa o que vengan compañeros un poco insoportables. No lo digo por Ernesto o Laura, pero no quiero una reunión.

El martes Estef vino a mi casa, dado que no me visitaba hace un tiempo y quería salir de su casa para variar. Además, yo mismo no tenía tantas ganas de encontrarme con la tía Raquel. Cuando ella tocó el timbre, pues pensó que era de mala educación entrar avisándome a través de un mensaje de celular, se encontró con mis papás saliendo hacia su trabajo. ¿A qué se refería? Pues le dije que me escribiera o me llamara, porque no quería que mis papás se alarmaran y arreglaran la cocina, la sala, etc. de manera desesperada. En fin, me contó que se encontró con ellos de salida y, cuando la vieron, se sorprendieron bastante. Volvieron a entrar con ella hacia la sala y me llamaron. Mi mamá le estaba invitando algunos postres que había preparado. Mientras estaba por bajar, mi papá subió un poco agitado: "Hijo, ven. Te está esperando. Dijo que iban a salir, no la hagas esperar. No olvides las revistas para tu carrera" - Estaba cansado de su indirecta y suspirando asentí. Al llegar a la sala, me encontré con mi mamá, quien estaba conversando y preguntándole cómo me comportaba en el colegio o si no la estaba incomodando. Estef estaba un poco alerta y contestó que todo estaba bien. Cuando las dos me vieron bajar, mi mamá se levantó del sofá y, junto con mi papá, se despidieron de nosotros, mientras ambos soltaban una risilla molestosa.

Al acercarme a ella para saludarla, ella se reía, porque, en sus palabras, mis papás parecían personajes de series o dibujos por las preguntas y cómo actuaban. Le mencioné un poco apenado: "No los culpo, están nerviosos, eres muy bonita. La primera vez que te vi también me quedé atónito" - Se avergonzó y entre risas e incredulidad dijo: "¿En serio? Entonces, ¿en dónde está mi beso si soy tan bonita? (se lo di mientras la abrazaba) Parece que han hecho un gran trabajo con tus modales" - Ya no quería que habláramos de mis papás por la vergüenza y le dije que vayamos a mi habitación, pues estaba en mi computadora buscando las letras de qué canción íbamos a practicar en el parque. Al entrar, se lanzó a mi cama, se estiró con mucha pereza y comentó: "Ah, hace tiempo que no venía. Qué envidia, tu cama es más grande que la mía" - Me aceleró el corazón y le dije que se sentara junto a mí en el escritorio para que podamos escuchar algunas canciones. Estuvimos por lo menos una hora escuchando música y decidiendo cuáles sería las mejores canciones para tocar, ya sean por sencillez o popularidad. Media hora después, nos cansamos y la dejé en mi computadora, pues fui a la cocina buscando agua o jugo para ambos. Cuando regresé, ella estaba leyendo mi diario, pues encontró la carpeta donde lo guardaba.

Recuerdo que le dije alterado: "Hey, hey, hey. ¿Qué haces? Es personal" - Me senté en la silla contigua y la empuje, logrando sentarme frente a mi computadora. Me replicó que hace tiempo le prometí leer mi diario. Le dije que sí, pero aún no estaba preparado. Se sentó en mis piernas para bloquearme la visión y comenzó a buscar el archivo. No pensé nada pervertido, debido a que tenía miedo de que encontrara algo que no debiera leer, ya sea Gina o cualquier cosa rara que me haya pasado. La cargué, dio un pequeño gritito de sorpresa y la arrojé hacia mi cama. Aterrizó y echada me dijo que era muy malo, porque no la dejaba leer. Entonces, fui a mi computadora y moví mi diario a otra carpeta más oculta. Sin embargo, en ese preciso momento, escuché que abrió el cajón de la mesa de noche. Logró ver mi primer diario, lo agarró y salió corriendo del cuarto con una risa de niña, como si hubiera logrado su cometido. Después de guardar el archivo, salí disparado. No había bajado por la escalera, la encontré sentada en la primera grada. Mientras me acercaba, Estef volteó a verme y con mucha sorpresa me declaró: "Te gustaba mi hermana. ¿Ella sabía, lo sabe, le dijiste?" - Estef se estaba riendo, lo que me parecía raro. Le conté que me gustaba antes de conocer a Gina, pero al conocerla más me di cuenta de que Teresa solo me tenía aprecio de amigos.

Rápidamente, mientras le respondía, le quité el pequeño cuaderno y le pedí que regresáramos a mi habitación. Mientras volvíamos, Estef corrió y me lo volvió a quitar. Rápidamente, se sacó sus pequeñas zapatillas, se subió a mi cama y trató de leer algo mientras estaba de pie. Me subí rápido y mientras ella levantó el cuaderno por encima de su cabeza con la intensión de jugar conmigo, se cayó la foto de Gina... Preguntó que algo se había caído, la recogió y miró la foto. Noté cómo se abrieron sus ojos por la sorpresa. Regresó la mirada hacia mí, se sentó al filo de la cama y dejó el diario y la foto encima de la mesa de noche. Me senté a su lado y no levantaba la cabeza, pero un momento después preguntó: "¿Sabías que esa foto estaba ahí o la olvidaste ahí hace tiempo?" - Contesté un poco preocupado: "Estef, no es lo que sea que estés pensando..." - Me interrumpió: "¿Lo guardas ahí porque quieres? Dime la verdad" - Volví a responder: "Mira, está bien, sí sabía que la foto estaba ahí, pero..." - En ese preciso momento se paró, muy torpemente se trató de poner las zapatillas y se iba por la puerta sin decirme una sola palabra, sin que pudiera terminar de explicarle. La tomé del brazo, casi se cae, y le dije que esperara, que todo había sido un malentendido, puesto que aún no había terminado de contarle. Se tuvo y me preguntó con una voz quebrada: "¿De verdad me quieres o solo soy la chica con la..." - Sin dudarlo le dije que la quería mucho y sin desviar la mirada con sus ojos húmedos me preguntó: "Entonces, ¿por qué aún conservas esa foto en tu cajón, al lado de tu cama?".

Nos sentamos en mi cama y le conté muy brevemente cómo comencé a guardar las fotos que tenía con Gina en una caja, pues me ponía muy mal cada vez que las miraba. Le expliqué que lo hice gradualmente, porque siempre quería llorar cuando miraba las fotos. Poco a poco se iba calmando y me entendió, porque, aunque suene cursi, lentamente agregué: "Sinceramente... Gracias a ti, la he podido superar. En diciembre y enero no quería hacer nada, absolutamente nada. Pero siempre tenía ganas de verte y, aunque no me creas, buscaba cualquier excusa para buscarte, sea cual sea el motivo." - Se sonrojó un poco y me preguntó por la foto de la billetera. Le conté que, como había salido muy poco, nunca revisé a detalle la billetera y la encontré la semana pasada, por eso sabía dónde estaba cuando la dejé en el diario. Estef se veía más calmada, pero aun así me dijo que quería ver dónde guardaba las fotos de Gina. Le sonreí entre nervioso y riéndome: "¿Aún no me crees?" - Estaba un poco más alegre y me dijo que sí me creía, pero de todas maneras quería ver. La tomé de la mano y fuimos al cuarto de mis papás. Al entrar le dije que no tocara nada, pues mis papás son muy detallistas, casi milimétricos con sus cosas. Se rió y argumentó que eso era imposible, además ella respetaba las cosas de los demás. Con sarcasmo le pregunté entonces por qué rebuscó mis cosas y contestó que ya le había prometido leer mi diario, además no había secretos entre ambos. 

Bueno, frente al armario tomé una mesita y me subí. Extendí mis brazos hasta la parte más difícil de alcanzar, palpé la caja y la saqué con cierta dificultad. Estaba como la había dejado, muy amarrada con cinta adhesiva, lo único diferente era la gran cantidad de polvo. La bajé y me preguntó por qué la cinta alrededor. Le expliqué que era para no volver a ver las fotos, no importaba el motivo que fuera, quién sabe si alguna vez me agarraba la tentación de ver el contenido. Tomó la caja y la sacudió. Parecía sentirse apenada o avergonzada; por eso, me dijo que la regresara en donde estaba. La miré con incredulidad, porque pensé que me haría abrirla. Igualmente me quejé por que debía regresarla a la parte más alta del armario. Mientras regresaba la caja, Estef me tiró una nalgada, le pregunté el porqué y me respondió: "Te lo mereces. No me has contado todo. Sabes que estoy contigo y aún te guardas cosas. Ten más confianza en mí, puedes hablar conmigo si lo necesitas." - En parte tenía razón, pero tampoco quería que supiera cosas que pasé con Gina, no quería incomodarla contándole eso. Sin embargo, le mencioné que, si quería leer algo de mi diario, podía leer algunas partes. Mientras volvía a mi computadora para imprimir las letras y las partituras de las canciones, le di lo correspondiente al capítulo 1 y al capítulo 9, porque no quería que leyera muchas cosas recientes. 

Pasaron unos minutos y terminó el primer capítulo. Se comenzó a reír con justa razón: "Tesa te dejó en la friendzone" - Para el capítulo nueve sí demoró un poco más; sin embargo, al terminar se levantó y me abrazó suavemente con mucho cariño. Se le veía una amalgama de emociones: alegría, sorpresa, conmovida y parecía que quería llorar. Su nariz comenzaba a sonar como si escurriera, se sentó en mis piernas y habló muy contenta: "Todo este capítulo solo hablas de mí. Me da vergüenza, porque siento que me ves más decidida de lo que realmente soy." - Me mostró y me señalaba cada día y los títulos. No me había percatado, pero sí, era verdad. Revisé los días con ella y se le notaba muy feliz. Se reía, porque ella no sabía algunas cosas desde mi perspectiva. Por mi lado, también me moría de vergüenza, sentía que me miraban por todos lados. Era como si una parte de mí quería que viera lo que escribí para que sepa cuanto me importa, pero otra parte de mí quería detenerla y llevarla a su casa. Unos momentos después, continuó con sus ¿halagos?: "Cuántas cosas sientes y no me las dices. Parece que eres más romántico de lo que aparentas." - Me quemaba la cara, ya no podía mirarla; aunque era imposible, estaba en mis piernas. Notó mi rostro y, aunque ambos sabíamos que todo fue algo embarazoso, nos besamos por un rato. Luego, me levanté y me eché en mi cama. Ella me siguió y nos abrazamos por mucho tiempo mientras nos mirábamos.

Pasado un rato, nos pusimos nuestras zapatillas y bajamos, pues iba a dejarla en su casa. Al pasar por la sala, se sobresaltó al ver el postre y de un bocado se comió la pequeña porción de cheesecake que había dejado temprano. Me reí, porque parecía una ardilla con la boca llena. Me dio un golpesito y me empujó hacia la puerta. Dejó el plato en la cocina y partimos hacia su casa. En el trayecto aún me preguntaba por mi diario, pero sus dudas no giraban alrededor del contenido: estaba interesada en por qué comencé, cómo me decidí, cuándo lo pasé a mi computadora, etc. Pasamos cerca de la que fue la casa de Gina, pues el otro camino aún está en mantenimiento, me mantuve firme sin mirar la casa. No sé si lo notó. A unos minutos de llegar me preguntó con voz apagada: "Sé que hoy me has contado mucho, pero ¿puedo saber cómo conociste a Gina? En tu diario los días son muy cortos y pasan muy rápido" - Suspiré un poco y dudé; sin embargo, no me negué. Pensé "ya llegamos hasta aquí". Buscamos donde sentarnos y comencé: "Es como leíste, la primera vez que escuché de ella, supuestamente nos insultó a los hombres del aula, aunque en realidad fue un rumor, pues solo había insultado a Ricky. Ya sabes cómo se esparcen las cosas malas." - No me interrumpió para nada, pero asentía con la cabeza. 

Seguí con la historia: "Cuando comenzamos clases, nuestro tutor designó los asientos aleatoriamente. Ella estaba en la primera final pegada a la pared frente al pupitre del profesor y yo estaba detrás de ella. Nuestro primer contacto fue porque se había olvidado su lapicera y me pidió prestado lápiz y borrador. Me agradeció y no volvimos a hablar hasta cuando nos juntaron en grupos de cuatro, éramos ella, yo y dos más de la columna de la derecha." - Estef me preguntó: "¿Fue ahí cuando conectaron?" - Sonriendo le respondí: "No, solo fue una coincidencia. Pero, en muchos cursos ocurrió los mismo: nos juntaron en grupo. Por lo menos, estuvimos cinco semanas seguidas estudiando uno al lado del otro. Todo mi salón me molestaba con ella, pues pensaban que estaba aprovechando esa situación para coquetear con ella. Me incomodaba mucho, porque me gustaba... ya sabes. (se rió de mí en silencio) Bueno, mientras pasaban los días y no hacíamos grupo, ella volteaba algunas veces por que yo era el más cercano y, cuando se me acercó María para preguntarme algunas tareas, conoció a María. Poco después, con el paso del tiempo, conoció a Teresa. Me amisté más con ella para acercarme a Teresa. Pero lo malo era acercarme mucho a Gina, porque a Ricky le gustaba y quería que hablara bien de él cuando conversara con ella. Él me molestaba mucho por esa época." - Me dijo que le faltaban muchos detalles a mi diario, le sonreí y le comenté que ese momento no sabía cómo hacerlo, incluso hasta el día de hoy no estaba seguro de cuánto detalle debo agregar.

Como se hacía tarde, aceleré un poco el ritmo: "Dada tu curiosidad, puedo decirte que noté que me gustaba cuando pasaron unos meses, ya no me acuerdo bien. Me parece que la vi con un antiguo amigo y me puse celoso. Claro, en ese entonces no lo sentía como celos de enamoramiento, fue raro." - Era extraño, pero Estef estaba muy atenta y preguntó: "Entonces, ¿ella estaba con otro chico y tú interferiste?" - Con una risa nerviosa le contesté que sí y no, puesto que era más complejo que eso; aunque desde otra perspectiva podría concluirse que sí. Rápidamente, mientras hacía señas con las manos, me dijo: "Por cierto, yo no intervine en tu relación, yo solo quería que te fijaras en mí" - Le pregunté: "¿Y por qué me besaste frente a Gina?" - Roja me cortó: "Te besé, porque me besaste detrás del escenario del colegio, pensé que habías terminado con ella. ¿Quién besa otra chica sin...? (fingió sorpresa) Eres un ligón de miércoles y te haces la víctima. Desde ese entonces te aprovechaste de mí" - Se rio mientras ponía sus manos en mi cara para molestarme. Negaba todo, aunque admití ser bastante estúpido en aquel entonces. Más calmada, me dijo que, a pesar del pasado, confiaba en mí, pues para ella sí había madurado, no sabía cuándo fue, pero sí lo ha notado. Aunque, a mi parecer, sigo siendo el mismo.

Después de esa extraña conversación, fuimos caminando de la mano. Notaba cierta expresión de satisfacción en ella. Francamente, también me sentía un poco más ligero, no sé describir esto. En la puerta de su casa me dio un beso y sus labios aún sabían dulces por el postre. Me dijo: "Dale las gracias a tu mamá de mi parte." - Entró y cerró la puerta mientras me miraba con una gran sonrisa pícara. 

Cuando llegó el miércoles, nos reunimos en la tarde para practicar, porque no querían o no podían venir a mi casa en la mañana; tampoco pudimos salir a tocar al parque, ya que repentinamente había comenzado a llover. Crístofer se notaba aliviado, al igual que Nicolás. Akira y Fernando se notaban confiados y relajados. Lo único, a pesar de pedirles que no viniera nadie, fue que estaban Rosalina, Irene y Samanta. Me dijeron que no había problemas, dado que era mejor con público para bajar los nervios. Estuvimos practicando un par de horas y nos pareció agotador, dado que ahora lo hacíamos con más conciencia. Mientras descansábamos, le contamos a Crístofer nuestro encuentro con Ricky. Por mi lado, agregué: "Fue tan extraño verlo, ya no es tan alto como antes y usa lentes. Por cierto, ahora me dice maestro". Todos dieron un pequeño salto, al punto que Rosalina se rió y le preguntó a Crístofer qué pasó. Este me miraba de vez en cuando y mencionó: "No, ah (se aclaró la garganta muy fuerte), es que Ricky. No es malo, pero hace unos años nos hizo la vida muy incómoda, era mucho más grande que todos." - Nicolás en tono de broma: "Pero ya no pasa nada. Ahora Luchín es su maestro" - Mientras reía con todos, cayó en la cuenta de que no sabía por qué e intrigado me preguntó. No quería que supieran nada, mientras las amigas de Estef estaban cerca, y les inventé que en los estudios. Todos creyeron y la conversación continuó sin rumbo.

Pasado unos minutos más de charla, todos se despidieron. Aunque Fernando trató de detenerlos para tomar ron, puesto que mis papás aún no habían llegado, todos querían ir a sus casas sin problemas. En la despedida estoy casi seguro de escuchar a las tres amigas de Estef murmurar sobre mi diario o de si escribiese lo del día de hoy. Me puse nervioso al verlas y cuando se acercaron Crístofer y Rosalina para despedirse, Crístofer me susurró mientras miraba a las chicas: "Te dice maestro por ellas, ¿verdad? No me engañas, por demás está." - Rosalina preguntó y este le dijo que le contaba en el camino, pero miró a las chicas y tuvo la expresión de entender. Me llamó picarón y se fueron mientras él le cuchicheaba al oído. Antes de irse, Nicolás y Robin y me preguntaron si quería ir con ellos a dar una vuelta, pero estaba cansado, al punto de que otra vez he tomado el día de hoy para mí, tal vez mañana me reúna con ellos. Necesitamos practicar en el parque.

22 ago 2025

Un reencuentro inesperado y dudas

7 de Mayo de 2007, Lunes

Dentro de una hora llegarán mis papás y almorzaré con ellos. No sé si saldré mañana a tocar con la banda, me estoy poniendo nervioso. A parte de eso, acabo de verificar que aún no he escrito sobre la academia. Entonces, y antes de olvidarme, primero quiero contar cómo me ha ido en la academia, principalmente del sábado, porque ha pasado algo que jamás en vida pude imaginar.  Cuadra perfectamente la expresión: "La realidad supera a la ficción". Ha sido raro, esto fue mucho más allá de lo que me hubiera imaginado. 

Entonces, el sábado estaba más relajado por terminar los exámenes y alisté temprano mi mochila antes de irme, pues quería llegar caminando. Antes de partir, Estef me escribió mensajes pidiéndome que le avisara mi hora de salida. A pesar de decirle que saldría alrededor de las siete y media, insistió en ir a verme. Suspiré un poco y me fui. En el trayecto recordé que Mike mencionó que iba a estar en la academia. Además, Nicolás y Robin también nos avisaron que ellos también estudiarían con nosotros. Pensé de manera optimista, aunque no tenía tantas ganas de estudiar, debido a que los exámenes me habían cansado y en los tres últimos días me había quedado a realizar las tareas extras después de rendir las pruebas. Maldición, lo que hago por mejorar mi rendimiento académico. Pero eso no es todo, ya que, debido a que me quedaba en las tardes a estudiar, Estef estaba un poco incómoda y se quejaba de por qué me quedaba en el colegio en lugar de ir a su casa a repasar ahí. Sinceramente, sé que cualquier cosa podría distraerme en su casa, principalmente ella. Además, aún no quería ir por la tía Raquel. Sé más o menos cuáles son sus preguntas favoritas y cómo hace un poco de trampa al realizarlas. Es como si supiera cómo preguntarme para responder siempre con la verdad. También está la probabilidad de que sea chismosa y me vigile cuando esté a solas con Estef.

Me desvié demasiado del tema. Al llegar a la academia, noté la gran cantidad de gente de diferentes colegios. Todos mirábamos la vitrina colgada en la pared, porque necesitábamos saber nuestras aulas. Tras encontrar mi nombre, busqué a mis amigos. Me percaté que solo estaba Robin en mi salón; Mike y Nicolás estaban en otros diferentes. Antes de subir, pues estoy en el segundo piso, di un último vistazo a la multitud para verificar si estaban por ahí, pero nada. Entré al aula y aún estaba casi vacía, diez minutos antes de iniciar la clase, me tocaron el hombro y una voz conocida de años, no por ser el más estudioso ni el más amigable, me preguntó si el asiento de mi lado estaba ocupado. Era Ricky, inconscientemente le sonríe por susto, parecía alegrarse de verme. Le dije que podía sentarse y para mí mismo me dije que una cara poco conocida era mejor que una desconocida. Bueno, con una sonrisa de su parte, como si fuéramos muy amigos de toda la vida, me preguntó cómo estaba. Le di las clásicas respuestas comunes y, después de conversar por un buen rato, me dijo que no había rencores por el pasado, pero agregó: "¿Es verdad ese rumor de que lo hiciste con la hermana de Teresa?" - Le respondí muy tranquilamente y le conté sin muchos detalles qué había pasado  para que no sacara el tema en ese lugar. 

Luego, un par de minutos antes de iniciar clases, me preguntó: "¿Por casualidad sabes algo de Gina?" - Me molesté un poco, pero recordé que no él sabía nada, porque lo cambiaron de aula al inicio del año escolar; por suerte, tampoco sabía que el papá de Teresa y Estef, era el tutor de mi aula, sé que se hubiera reído mucho de mí si sabía eso. Le contesté lo que sabía, aunque, al mismo tiempo, tenía la sensación de que era una mentira: "Parece que tenían problemas económicos desde el fallecimiento de su papá y sé que un tío las ayudaría, pero no tengo más detalles. Me dijo que se iba a una ciudad, pero se fue a otra sin contarme por qué. No contestó ni mis llamadas ni mis mensajes" - Me miraba indignado y me preguntó si aún le seguía escribiendo o llamando. No estaba seguro si preguntaba por preocupación, porque sabía que a él le gustaba, por eso la pelea del anteaño pasado. Pero la pregunta también podía ser una trampa para molestarme y que el rumor se esparza hasta Estef. Por ese motivo, le respondí que desde enero no le había escrito otra vez. Se notó más fuerte la indignación y me replicó sin pelos en la lengua: "Sé que no soy la persona ideal, ni el más atractivo y no tengo buen comportamiento, pero... ¿Por qué te eligió a ti la chica más bonita de nuestro año? Para colmo, se te escapa y me dices que no sabes nada de ella con tu cara de estúpido.".

Me estaba incomodando por el insulto y porque algunos chicos y chicas estaban escuchando nuestra conversación. Aun así continuó: "Pero el colmo de los colmos, y no sé cómo, le gustas a la hermana de Teresa. Sé que es muy cotizada por los chicos de su año. Y sus amigas ufff, todas están buenas" - Pensé que todo era un reproche, pero, supongo que, jugando, me abrazó y con cierta picardía y en voz baja me pidió: "Maestro, enséñame tus secretos, yo también quiero una chica de diez; preséntame a sus amigas. Quiero conocer tus secretos. Hasta hace dos años, te jodía, me burlaba de ti, te golpeaba, pero ahora eres un imán de chicas" - Me molesté al recordar todo eso, pero, con la excusa de que se callara, le dije que si dejaba de comportarse como siempre, le contaba. Los ojos se le iluminaron y, desde ese preciso momento, se comportó bastante bien. Fue tal ese cambio de actitud que incluso prestaba atención a las clases; era raro, porque, desde que lo conocía, prefería molestar a los de su alrededor sin importarle nada. Era la viva expresión de "ni come ni deja comer". Cerca de terminar las primeras horas de clases de matemáticas, llegó Robin, se disculpó con el profesor e ingresó con un poco de nerviosismo. Me pareció escuchar un muy pequeño susurro a mi lado: "Ese mariquita..." - Se aguantó la risa y me parece que esperaba que no escuchara nada de lo que dijo, porque me miró de reojo y siguió escribiendo en el cuaderno.

Terminadas las dos primeras horas de clases teníamos un receso. Robin se acercó a saludarme y se le vio incómodo, porque Ricky estaba a mi lado. Se levantó del asiento de mi lado y nos dijo que vayamos al primer piso a comprar algo en la cafetería; sin embargo, le mencioné que primero buscaríamos a Mike y Nicolás. Estiró un poco la cara por la sorpresa: "Has venido con tu gente, bien ahí. Ahora somos más del mismo cole. Vamos a buscarlos" - Robin me susurró: "¿Qué pasó? ¿Por qué te juntas con Ricky? ¿No te acuerdas cómo nos jodió por años?" - Le dije que se estaba comportando bien y seguimos nuestra búsqueda. En una intersección de los pasillos, nos chocamos con ambos. Ahí Ricky los saludó chocando las manos y ambos estaban con una expresión muy fuerte de confusión. Mike le preguntó qué hacía ahí y respondió relajado: "Mis papás me obligaron a venir; también quieren que ingrese a la universidad o me mandan a la academia militar. ¿Y ustedes mariquitas? " - Se carcajeaba, pues, en sus propias palabras, cualquier universidad lo iba a salvar. Comenzaron a explicar: Nicolás estaba ahí, porque quería mejorar para los exámenes de ingreso; Mike, se sentía obligado por sus papás; y Robin, al igual que Nicolás, quería mejorar para los exámenes de la universidad. Luego, incómodos nos fuimos. 

Al bajar hasta la cafetería, fue una extraña sorpresa, ya que ahí nos encontramos con Fernando comprando mentas en una máquina expendedora. Él sonrió cuando nos vio y contento nos saludó a todos, excepto a Ricky, dado que nunca se habían hablado; además, tampoco había sido su víctima en el pasado como fuimos nosotros. Imagino que esto último se debía a que Fernando era más corpulento, casi al nivel de Ricky. Ahora que lo pienso bien, creo que después de la pelea que  tuve con él, Ricky se percató de que todos habíamos crecido casi a su altura, al igual que en nuestra masa muscular. Tal vez por ese dejó de molestarnos a todos, creo que tiene sentido. Otra vez me salí del tema. Bueno, al encontrarnos con Fernando, Ricky se cohibió ligeramente, no hablaba tanto como antes, seguía nuestras decisiones sin oponerse. Así que las clases del sábado terminaron tranquilas, aunque trató de no separarse de mí, qué extraño. En fin, mientras salía, me saludaron Estef y sus amigas desde una banca de la entrada. Cuando Ricky observó este escenario, se despidió y dijo: "Maestro, no te olvides. Tienes que enseñarme" - Y se fue por su camino. Me acerqué a ellas con los demás y Nadia preguntó riéndose: "¿Quién es ese y por qué te dice maestro?" - Camila rápidamente: "Oye, ese es el trabajo de Tefy. Ella debe preguntarle a Luis con quién se junta".

Todos se rieron y Nicolás respondió que era un antiguo "amigo". Irene se sobresaltó: "Ya sé quién era, chicas. Luis se peleó con él hace dos años, ¿se acuerdan?" - Le preguntaron cómo sabía, pero Samanta intervino: "Sí, ya me acordé. El año pasado escuchamos el rumor de que dos chicos se pelearon por una chica y lo curioso fue que el abusivo recibió su merecido." - Camila agregó: "Ya me acordé, tienes razón, pero hace dos años no sabíamos quién era Luis, ni el chico ese que se acaba de ir. (Todas afirmaron con la cabeza) A todo esto, Luis ¿qué hiciste o quién era la chica? Porque para que quieran golpearte...". - Noté cómo contestó rápidamente de manera inocente Robin, porque también quería hablar con las chicas: "Sí, sí, pelearon por Gina. Ricky estaba celoso. Fue increíble, todos pensamos que Lucho iba a perder, cayeron al suelo, se golpearon, golpearon a Gina y, como todos pensábamos que Lucho estaba en una relación con Gina y.." - Se detuvo cuando Fernando y Nicolás discretamente le tocaron el hombro y se percató de que todas las amigas de Estef abrieron los ojos por la sorpresa y la miraron. De reojo también me miraban. Akira intervino nerviosamente: "Pensar que cuando éramos niños eras un debilucho, hasta yo te ganaba" - Samanta se unió: "Ay Kiara, siempre avergonzado a Luis, ya te rechazó, ya déjalo en paz" - Veo que es una broma recurrente entre ellas que no incomoda a Estef, por fortuna distrajo las alertas.

Nicolás con cara de orgullo y aguantando la risa: "No se preocupen por Luchín, ya está bien entrenado gracias al atletismo. Ya nadie lo puede molestar otra vez." - Me apretó el bícep y todos rieron. Solo Irene añadió: "Cuidado Chía, no amenaces a Luis. Ahora te se saca volando." - Por suerte todos se rieron y me pareció notar interés por parte de Nadia hacia Nicolás. Menciono esto, porque cuando se estaban despidiendo Fernando, Nicolás y Robin, Nadia los invitó para ir por ahí con el grupo de chicas, pero solo se dirigió a él con la mirada estática. Sin embargo, Nicolás dijo que ya había quedado con su chica y los ojos le dejaron de brillar. Fernando también. Solo quedaba Robin, pero se sentía fuera de lugar como para aceptar. Mis amigos se despidieron y estaban dándome palmadas en la espalda entre burlas. Por su parte, las chicas también se despidieron, dado que solo estaban acompañando a Estef y desaparecieron. Mientras se iban, me se senté a su lado y dijo que se quedaría hasta la madrugada conmigo, puesto que no sabía cuándo volveríamos a vernos en la semana. Le pregunté a qué se refería si estábamos libres esta semana sin clases. Me contó que tiene ensayos para la obra de teatro en la que se presentará en junio y ya les había dicho al director y a los demás actores hace mucho. Por ese motivo, pensaron que sería mejor si practicaban lo más posible en esta semana libre, entre las cinco y las ocho y media. Le dije que entendía y me encantaba verla actuar. Sentí un silencio incómodo, aunque fuera por muy poco me pareció raro al estar con ella.

Además de ello, parecía que quería decirme algo. Sonriendo para que se animara le dije: "Todo bien, podemos vernos algunas mañanas. Creo que es mejor, me imagino que tu tía trabaja en las mañanas" - Me parece que me respondió con un poco de tristeza: "No, mi tía está de vacaciones, por eso se queda en casa cuando no va de paseo" - Le dije que podía venir a mi casa e incluso trataría de convencer a mis amigos para tocar con la banda alguna mañana. Eso parecía animarla y, en ese sentido, traté de mejorar esa actitud; le tomé la mano y le dije que le iba a invitar a comer algo. Comenzó a sonreír y me preguntó a dónde la invitaba mientras se sujetaba de mi brazo. Le dije que era sorpresa y partimos hasta que se me ocurriera algo. Cuando estábamos cerca de un parque, se detuvo sin soltarme la mano y me dijo con seriedad y tristeza: "Escúchame... Sé que estuviste con Gina, te pasaron muchas cosas ya sé y... de seguro aún la quieres... y lo entiendo (me pareció que su voz se quebró un poco). Pero sabes que yo estoy aquí contigo y te quiero mucho... (suspiró) A veces, algunas veces, me siento desplazada, siento como si todos los demás me miraran como un plato de segunda mesa, su reemplazo..." - Le dije que se detuviera, porque no quería escuchar cómo se menospreciaba. La abracé y se aferró bastante fuerte con la cara sobre mi pecho, parecía que quería llorar, aunque no lo hizo. Después de un momento muy largo de silencio, se le escuchaba más tranquila y continuó: "Perdón, pero hace un rato, sentí que no dejaban de hablar de Gina y cómo te enfrentaste al idiota que te molestaba, por ella. Creo que toda mi promoción y la anterior conocen esa historía." - No tenía idea de eso y de todo corazón le dije: "No tienes por qué sentirse mal. Hice lo que hice en el pasado y, si lo notaste, todo eso me llevó a ti; tú eres mi presente. (comenzó a sonreír con unas mejillas muy coloradas por la vergüenza). Eres un muy hermoso presente y no quiero que vuelvas a pensar que eres un reemplazo. Te quiero mucho, porque eres tú y nadie más que tú. Esa historia de mi enfrentamiento solo la conocen como un rumor, pero no saben quien soy, solo tú me conoces de verdad... (Parecía que quería llorar y aquí le dije en broma) Pero si te incomoda ser mi novia le digo a Kiara que sí y...". 

Ella entendiendo mi broma y me dijo con voz juguetona que no, rastrando la vocal como niña que le negaban su capricho. Además, me dijo que era un tonto, pues eran palabras muy hermosas que se arruinaron por mi broma. Me llamó tonto varias veces mientras nos besábamos de pie en medio del camino, algunas personas nos evitaban a la distancia o rodeándonos sin mirar. Muy rojos por estar haciendo eso donde todos los transeúntes del parque nos veían, nos fuimos caminando de la mano a una cafetería. 

8 ago 2025

Mi cumpleaños, la salida y esa foto

4 de Mayo de 2007, Viernes

Ha sido una semana muy agotadora. El lunes fue mi cumpleaños y estuvo bien, pero me hubiera gustado que no iniciaran los exámenes esta semana. El martes sé que todos estábamos estudiando en nuestras casas, dado que los exámenes bimestrales fueron más intensos por ser comprimidos en cuatro días. Me explico de otra manera, debido al feriado del martes, debíamos dar aproximadamente entre tres o cuatro exámenes en un solo día, desde el lunes hasta el viernes. Entonces, no había nada por criticar, solo debíamos estudiar y por ese motivo se cancelaron las actividades extracurriculares de las tardes, este punto no me incomodaba mucho.

El lunes inició bien, a diferencia del año pasado, mis papás fueron a saludarme a primera hora del día. Me regalaron dos polos y un par de zapatillas nuevas, además de un poco de dinero. Me dio risa, pues mi mamá con su característica sonrisa dijo: "Listo, aunque sea un poco, ya tienes para que puedas invitar a la rubia chiquita" - No entendía por qué me avergonzaban desde tan temprano en mi cumpleaños, pero les agradecí y me ordenaron cambiarme, dado que el colegio no se iba a ningún lado. Cuando estaba listo y a punto de bajar por las escaleras, me detuvo mi abuela. Me dio un pequeño sobre, el cual contenía dinero y me abrazó con mucho ánimo, pues ya tenía dieciséis años. Pero también le daba algo de melancolía, porque sabía que la universidad estaba cerca, igual que cuando mis hermanos mayores cumplieron la misma edad. Mientras me acercaba a la cocina, mi abuelo me saludó emocionado y dijo: "Muchas felicidades, hijo. Cómo pasa el tiempo, recuerdo cuando tu mamá te trajo en brazos... Ahora, ya eres todo un caballerito" - Siempre me dan risa las expresiones de mi abuelo, pero le agradecí y él también me dio un pequeño sobre. Terminé de desayunar, me dieron ánimos para los exámenes y de camino al colegio conversé con Sofía sobre su tema, porque la veía muy atenta al libro de inglés.

Cuando subió Crístofer, me dio un pequeño abrazo, pues le da vergüenza abrazar a sus amigos en público, y con risa contenida hizo una ¿afirmación? ¿amenaza? ¿ambos?: "Este año espero que no te pongas loco como el año pasado. Casi lo olvido, espero que aún lo recuerdes. Aún me debes una cámara." - Rápidamente recordé mi último cumpleaños. Me dejó mudo y asentía con mi cabeza a todo lo dicho. Sofía saltó un poco, se disculpó y también me felicitó por mi cumpleaños. Mencioné que no debía preocuparse, pues tantos exámenes en tan pocos días era algo extraño y la primera vez en ocurrir algo parecido. Llegamos y, justo cuando estábamos entrando, nos encontramos con Mike mientras tomaba yogur. Me saludó y me preguntó cuándo nos reuniríamos para celebrarlo. Le dije que primero necesitábamos acabar con los exámenes y se rio. No lo negó y sugirió que debíamos reunirnos la otra semana, porque era la semana libre post-exámenes, a no ser que ya tuviera planes con Estef. Le dije que podíamos reunirnos todos y justo apareció ella a mi lado con Camila y Nadia. Extrañamente, las dos me saludaron con amabilidad y me regalaron un par de caramelos. Por su parte, Estef me abrazó, me besó en la mejilla y me daba ánimos para las pruebas mientras nos dirigimos a nuestras aulas para el primer examen del día.

Llegado al salón, mis compañeros me saludaron con bastante alegría y preguntaron si hoy había alguna reunión en mi casa por ser mi cumpleaños. El profesor puso orden y nos pidió ir a nuestros asientos. Antes de comenzar con la primera prueba, nos informaron que después de acabados los exámenes del día podíamos quedarnos, los que queríamos, a realizar las tareas extra. Me pareció muy buena idea, aunque no el lunes, porque era mi cumpleaños. Terminé más o menos rápido y la siguiente prueba era en un par de horas, así que me fui a la biblioteca, por supuesto que estaba muy llena. Pero mientras buscaba un asiento, vi a Estef y Nadia, codo a codo, conversando y riendo en voz baja. Casi riéndome y en susurro le pregunté si el asiento a su lado estaba ocupado. Se sorprendió, me hizo un gesto para acerca mi cara y con un tono similar dijo: "Rayos, perdón, pero sí está ocupado. Estoy esperando a un chico que gusta mucho. Creo que lo conoces" - Nadia se contuvo la risa, al igual que yo, y le dije: "No importa, cuando llegue me avisas. Hasta que llegue y me acuerde de quién pueda ser, voy a repasar un poco" - Al sentarme, Estef acercó su silla y recostó su cabeza en mi brazo izquierdo. Antes de sacar mis libros, me preguntó qué planes tenía para hoy en la tarde, dado que mañana era feriado. Le pregunté si quería salir conmigo, debido a que mañana todo el colegio iba estar encerrado estudiando por los otros exámenes.

Ella aceptó y, mientras hablábamos, escuchamos la voz de un profesor que estaba patrullando la biblioteca para que no se duerman, porque muchos alumnos de afuera también querían repasar. Le dije que pasaría por ella en la tarde y, antes de que el profesor pudiera verla, me besó en la mejilla y se sentó como si estuviera estudiando con Nadia. Segundos después, el profesor nos miró con sospechas y siguió de largo. Al término del tiempo de estudio, todos regresamos a nuestras aulas para el siguiente examen; pero en este segundo examen me demoré hasta el final y solo tenía la hora de receso acostumbrada antes de dar el siguiente. Como estaba un poco cansado y la biblioteca llena, me dirigí a la azotea para relajarme. Cuando estaba cerca, me asusté, porque escuché voces. Al llegar con mucha cautela, me percaté de que eran Akira y Samanta. Me asusté y les pregunté cómo sabían por dónde entrar. Samanta se notaba aún nerviosa e incómoda frente a mí; Akira se notaba más relajada y me dijo: "Tranquilo, Tefy nos dijo cómo subir... Por cierto, ya no estás molesto con Samy, ¿verdad?" - Samanta se veía preocupada y para que deje de darle vueltas al tema le dije: "Samanta, nunca me molesté contigo, ni cuando me contaste lo ocurrido. Entendí que fue un accidente. (le sonreí para que se calmara) Ni se me ha cruzado por la cabeza que ha sido a propósito. (me preguntó si no me molestaba que hablaran a mis espaldas) No te preocupes, ya prácticamente lo solucioné con Katty hace unos días. Tranquila, concéntrate en tus exámenes.".

Parecía como si el calor volvió a su cara y Akira agregó: "Lo ves, (giró a verme) le dije que no había problemas. Ojalá, con esa misma actitud, me perdonaras por el pasado." - Con más confianza Samanta le respondió: "Ay, Kiara, por lo que nos has contado, no eras exactamente una santa." - Volteó a verme y me agradeció, porque mientras estudiaba pensaba en nosotros y en todos los problemas que podía ocasionarnos. Estuvimos conversando sobre nuestra infancia, pues, dado que surgió el tema, Samanta quería conocer algunas historias con Akira; mientras ella hablaba, se avergonzada de cómo se comportó hace años; inclusive Samanta se reía un poco más y decía: "Chía eras muy atrevida, parece ser que las pelirrojas son así y tratan de conseguir lo que quieren..." -  Nos divertimos un poco hasta que sonó la campana y fuimos a nuestras aulas para rendir el último examen del día. Como no había mucha presión, me tomé mi tiempo y pensaba qué hacer más tarde por mi cumpleaños. Al término de los exámenes muchos compañeros y amigos estaban aliviados, otros satisfechos, algunos con miedo y muchos otros con bastantes ganas de irse a su casa. Por mi lado, busqué a Estef para coordinar la hora de nuestra salida, porque, después de almorzar, mis papás y mis abuelos querían pasar un momento conmigo. Tanto chicas como chicos de su año hicieron ruidos molestos al alrededor de nosotros y molestaban a Marlon. Ella no le dio importancia y me besó en la mejilla mientras se despedía.

Después de comerme ese momento embarazoso, me fui al carro, en el camino Crístofer me preguntó si nos reuniríamos con los demás, pero le conté mis planes con Estef y de su subconsciente dijo: "Antes, con Gina pasabas más tiempo con nosotros" - Solo lo miré un poco y rápidamente reaccionó disculpándose, pero tenía razón. El año pasado la pasé con todos, dado que mis papás lo habían organizado. Casi por reflejo le dije que la otra semana practicaríamos para la banda, pero ya sin los inconvenientes de los demás. Me preguntó si estaba molesto, puesto que la propuesta sonaba agresiva; sin embargo, lo negué porque no lo estaba, aunque él me decía que tenía fruncido el entrecejo. La conversación terminó cuando Sofía nos preguntó cómo resolver algunos problemas de matemáticas para su examen del miércoles. Llegué a mi casa y, como hace tiempo, mis papás y abuelos me esperaron para cantar por mi cumpleaños. Luego, me dieron mi almuerzo, mientras ellos comían un poco de torta. Nos tomamos fotos con la nueva cámara digital para enviarles a mis hermanos. Además, a través del teléfono de mis papás y abuelos, llegaron las llamadas de varios primos y tíos que querían escucharme después de mucho tiempo. Después de comer, las fotos y llamadas, me parece que, a las cuatro y media, mis papás se iban al trabajo y mis abuelos se iban a visitar a sus amistades. Mi mamá con cara de aguantarse la risa me preguntó si tenía planes. Detrás de ella llegó mi papá apurado y alarmado: "No olvides que debes elegir tu carrera, aún no me has dicho qué te parecieron las revistas de CONDOMINIOS ." - Me quemaron las orejas, porque había entendido su indirecta. Le dije en voz alta que aún no me había decidido y tal lo decida mucho después antes del examen de la universidad.

Parecía algo aliviado y mi mamá se indignó un poco diciendo: "No molestes a Luis con lo de su carrera, ya verá él. Ya molestaste a sus hermanos y mira cómo acabó J.J (su apodo)" - Mi papá no quería levantar sospechas y se disculpó con ambos. Se fueron a trabajar y me dirigí a mi habitación. Me alisté para verme con Estef y, cuando revisaba mi billetera, vi la foto de Gina. Me congelé, pero rápidamente la saqué y dudé dónde colocarla, mi conciencia no quería dejarla a la vista de todos. Abrí el cajón y, con mucho cuidado, la guardé en el interior de mi primer diario, cuando aún lo escribía a mano. Sé que estaba mal escrito, pero para mí tiene mucho valor sentimental. En fin, me alisté, revisé si tenía algo relacionado a Gina en mi billetera, por si Estef la miraba. No había nada, así que agarré mis llaves y me fui. De camino, la carretera estaba en reconstrucción y me desvié por un camino más largo y el cual quería evitar desde hace semanas. Pasé cerca de la antigua casa de Gina, no quería mirar, a veces sentía la tentación de voltear la cabeza. Tengo miedo de que la pueda ver pasar por las ventanas o de ver a su mamá por la ventana o la calle; por eso, evito caminar por esa calle. Sé que es imposible, pero mi cerebro sigue inventando estupideces.

Llegué a la casa de Estef, me abrió la puerta la tía Raquel con esa clásica sonrisa de señora, unos pantalones jeans tan clásico como su sonrisa y me invitó a pasar a la sala mientras esperaba. Mientras me sentaba, la tía me sirvió un vaso con jugo de naranja recién exprimida, se sentó cruzada de piernas y me preguntó cómo estaba de salud, cómo me iba en el colegio, si tenía algún problema con mi tutor, ya que era su cuñado; me contó sobre su hijo; me cómo fue el colegio en sus épocas; y finalmente, parece que a esto quería llegar, me preguntó cómo había conocido a Estef. Esto último no sabía cómo explicarlo, porque la conocí cuando estaba con Gina. Por ese motivo, inventé que, desde que nos conocimos en su casa por un trabajo en grupo con Teresa, nos cruzábamos bastante seguido en el colegio. La tía sonaba contenta y con mucha más curiosidad, quería saber, de acuerdo con sus palabras, cuáles fueron nuestros eventos más importantes. Por supuesto que no podía decirle que fue besarla cuando me habían roto el corazón, parecería un idiota. Para mi alivio, en ese momento bajó Estef disculpándose por la demora. Se veía muy hermosa, no entiendo si conoce mis gustos o es pura coincidencia. Su tía la piropeó y nos dijo que nos tomaría fotos, mientras iba por su cámara. 

Estef me preguntó de qué hablamos todo este tiempo y pícaramente le contesté de lo hermosa que siempre se veía. Apenada, me dijo que era un mentiroso; no obstante, me dijo que le faltaba algo. La miré de arriba a bajo, pero no sabía. Me miró con suspicacia, pues no sabía si lo decía en serio, solo mencionó: "A veces no sé si te haces el tonto o te gusta verme..." - Recordé que también se comportó así la semana pasada y rápidamente la besé, por mi parte quería que fuera un piquito rápido. Pero justo llegó su tía y nos encontró en algo más que un beso rápido. La tía parecía quedarse sin aliento, se dirigió a separarnos y dijo: "Niños, solo me fui un momento. (mientras se arreglaba el cabello) Ay diosito, ¿qué pasa con estas generaciones?" - Después de separarnos, Estef se reía nerviosa y rojita, pero contenta. Por mi parte, me disculpaba muy ruborizado. Más calmados, la señora nos pidió acomodarnos para tomarnos la foto, esta parte fue divertida. A pesar de que su tía estaba frente a nosotros, Estef no se cohibía nada y sus poses para la cámara eran besarme en la mejilla, abrazarme, tratar de que la cargara, etc. Por fortuna, su tía se lo tomó bien y se notaba la alegría compartida, al punto de que me pidió que le siguiera el juego a Estef. Terminada la pequeña sesión de fotos, nos despedimos y fuimos a ver una película.

De camino, ella seguía comentando y haciendo bromas sobre el beso y la cara de su tía. Poco a poco me relajé más y también me uní a los chistes. Una vez que llegamos, se emocionó, dado que no íbamos al cine desde hace mucho tiempo. Miramos las películas y sus horarios, ninguna se veía divertida. Compré el horario más cercano y entramos. Ella no entendía por qué nos metíamos a ver una película con casi veinte minutos avanzados, además se veía muy aburrida. Al ingresar en la sala, le susurré que dentro de poco lo entendería. Pasaron otros veinte minutos y le dije que saliéramos. Me preguntó el porqué, la tomé de la mano y mientras bajamos las escaleras sentí un poco de nervios de su parte. Sacando la cabeza por donde entramos verifiqué si había alguien vigilando el corredor. No había nadie, le susurré y la jalé de la mano a la siguiente sala, pues quería saber de qué trataba esa película "Redline", hasta ahora no sé de qué trata. Pasó media hora y volvimos hacer lo mismo, la tome de la mano, pero se notaba que ella se estaba divertimiento y me siguió con más decisión. Finalmente, cuando entramos, se proyectaba la película "Paranoia". Ya no nos importaba la película, pues nos divertía la emoción de ser atrapado y hablábamos en voz alta qué sucesos podrían suceder en la película. Extrañamente, le atinamos a varias partes, al punto de que la gente pensaba que habíamos visto la película y lo hacíamos a propósito. Después de varios "shhh" de la gente, salimos muertos de risa y decidimos ver las tiendas de los alrededores antes de ir a comer.

Mientras nos dirigíamos a una cafetería, vimos una banda improvisada tocando cerca a la pileta del centro comercial. Dos chicos con guitarra acústica y una chica como la voz principal. La cantante tenía la voz ronca, pero igual atrapaba como si hubiera practicado ese estilo, pues su contextura física no daba la impresión de esa tonalidad. Justo cuando recordé lo que le dije a Crístofer sobre practicar más, Estef me agarró del polo, me miró con sorpresa y me dijo: "Podrías tocar así con los demás" - ¿En el centro comercial?, le pregunté en tono de burla. Me respondió riendo: "No, tonto. Me refiero que pueden hacerlo en cualquier parte para que no tengan tanto pánico al público" - Con actitud de arrogancia fingida le dije que ya lo había planeado hace mucho. Me dijo que por mi cumpleaños me iba a creer y nos fuimos a comer. Al terminar de comer, no sé cómo llegamos a conversar por nuestros documentos de identidad y me asusté mucho cuando me pidió mi billetera. Me preguntó qué pasaba y sospechó que ocultaba algo. Extendió la mano, casi como si me lo ordenara. Fue una expresión muy seria, muy raro en ella. Le pregunté qué pasaba, se la di y miró muy rápido. Cambió su expresión a relajada y me dijo que tenía miedo de que llevara condones ahí. Avergonzado, porque algunas personas de otras mesas habían escuchado, le dije que eso es estúpido, debido a que podían romperse fácilmente así.    

Para mi suerte, no creo que haya sospechado. Mucho menos creo que haya recordado que ahí llevaba la foto de Gina, creo que esquivé una bala. Sentí que terminaba el día cuando la dejaba en su casa; no obstante, cuando la estaba a punto de besar para despedirme, apareció su papá y contento me dijo: "Gracias por dejarla en casa, Luis. Como siempre, eres todo un caballero. (se despidió de lejos) Vamos para adentro Estefani" - Le sonreí y, mientras su papá recogía cosas de su auto, Estef se notaba incómoda, me besó rápido sin que su papá nos viera y se fue con él. Al llegar a mi casa, mis papás estaban riéndose a carcajadas con algunos tíos y me dijeron: "Miren quién llegó, el casanova." - Todos rieron y me quedé conversando con todos, pues tenían algunas preguntas, las cuales no iba y otras no tenía ganas de contestar.