17 de Julio de 2007, Martes
Qué bien se siente el sol matutino, brisa fresca por la venta y ese olor abrigado de las plantas. Mis papás se acaban de ir al trabajo y mis abuelos se han ido a revisar sus tiendas. Me siento relajado para escribir lo ocurrido este fin de semana, aunque fue algo tranquilo.
Después de la clausura, estaba cansado y casi me dormí en el trayecto, aunque me despertaban ciertos ruidos. Al llegar a casa, me encontré con mis abuelos en la cocina y me felicitaron por tocar frente al colegio, les agradecí y mencioné que estaba nervioso aunque algunos dijeran que no parecía. Sin embargo, me dijeron que no se notaba, desde su perspectiva yo parecía feliz de estar en el escenario con mis amigos y las bailarinas. Me sorprendió que me dieran más detalles y les pregunté un poco dubitativo si habían asistido. Con ligeras muecas de sonrisa me dijeron que iba a ser una sorpresa, aunque no pudieron encontrarme cuando terminó la función y decidieron regresar, pues todas los alumnos y profesores regresaron a sus salones. Casi hablaba, pero rápidamente, en mi cabeza, cruzaron imágenes de lo ocurrido detrás de escena con Estef y preferí decirles que debíamos regresar a nuestras aulas para la despedida del semestre. Parece que notaron que algo ocultaba y, antes de de que pudieran insistir, segundos después llegaron mis papás saludándonos y disculpándose por la demora. Mientras almorzábamos, mis abuelos les contaron sobre toda la actuación y mis papás me felicitaron; además, tuvieron un sin fin de preguntas: sobre las canciones, Crístofer cantante, Kiara en el bajo, las bailarinas, etc.
Terminamos de comer y, cuando estaba en mi cuarto, me llamó Estef, dado que quería venir a mi casa antes que todos y pasar un rato conmigo. Le dije que sí y me preguntó si podíamos revisar mi diario; preferí ignorar la pregunta y le pregunté si quería jugar Crash en mi computadora. Minutos después de coordinar, cortó y mis papás aparecieron para despedirse, dado que volvían al trabajo. Antes de que salgan, les pedí permiso para reunirme con mis amigos en la casa y no tuvieron ni dudas ni problemas; adicionalmente, dijeron que traerían algo para invitarnos, pues sería bueno celebrar el fin del semestre. Les agradecí y se fueron. Casi dos horas antes de que llegaran todos los demás, Estef tocó el timbre y, al abrir la puerta, se lanzó a darme un abrazo con un comentario curioso: "Holis, vamos rápido a tu habitación" - La miré un poco avergonzado por esas palabras y se corrigió frunciendo un poco el ceño: "No lo dije con esas intenciones, no seas cochino" - Me reí un poco y fuimos a la sala, pues aún debía arreglar lo muebles, de otra manera no habría espacios para los instrumentos y para que todos pudieran vernos y escucharnos cómodamente. Me ayudó mientras me hablaba de sus amigas y, mientras estábamos por terminar, me preguntó si siempre hacía eso cuando nos reuníamos. Le contesté que algunas veces, aunque la verdad lo hacía para no ir a mi computadora y con posibilidades de que viera mi diario.
Después de ordenar, subimos a mi cuarto y al entrar se quitó las zapatillas y se lanzó a mi cama mientras me decía que estaba cansada por las coreografías hechas y me contaba sobre sus prácticas y sus amigas. Mientras la escuchaba, estuve ocultando mi diario en alguna carpeta que no levantara sospechas; ella por su lado, bostezó, se estiró, se desperezó, olió mis almohadas, hacía ruidos de felicidad y rebuscó, en el cajón de la mesa, mi primer diario que estaba escrito a mano. Me reprochó por él, pues movió todas mi cosas y no encontró nada que le interesara, salvo por una foto suya que la puso muy contenta; después de eso, le dije que lo había movido a otro sitio, pues no era seguro tener esas cosas cuando ella estaba rondando cerca. Con la foto en mano, fingió cara de sorpresa y me dijo: "No seas malo, me prometiste que lo podría leer, quiero saber más de ese tiempo. Ya sé, si me dejas leer, te regalo esta foto bonita, ¿sí?" - Sonriendo, le contesté que la foto era mía, pero se levantó, se acercó a sentarse en mis piernas y me respondió mientras apuntaba con el dedo a la foto: "Pero en esta foto salgo yo, así que la foto es mía. (le dio la vuelta) Aquí no dice que sea tuya, tampoco está tu nombre." - Me dio risa y le di un gran abrazo mientras estábamos en el tira y afloja de ver mi diario.
Como me insistió mucho y no quería jugar en mi computadora hasta leerlo, le dije que le iba a contar, pues posiblemente habrían momentos que no le gustasen. Dudó un poco, movió los ojos de un lado a otro y luego dijo que estaba de acuerdo, dado que era mejor que nada. Con eso dicho, le pedí que se diera la vuelta, pues no quería que viera de dónde lo sacaba. Contestó muy rápido mientras se cubría con la manos: "Sigues siendo un cochino, solo quieres verme el trasero, ¿verdad?" - En serio que no se me había ocurrido y, con una sonrisa que no vio, le dije que no era así; no obstante, antes de buscar, le di una pequeña revisión de pies a cabeza y luego me fui en silencio a un pequeño cajón de mi armario donde guardo distintas cosas. Lo tomé en silencio y, cuando estaba a punto de voltear, Estef estaba en mi espalda mirando en silencio con una sonrisa muy marcada en los labios. Me asusté ligeramente y ella se rio con muchas ganas mientras me preguntaba por qué tanto misterio si ya nos conocíamos, e igualmente, tarde o temprano le iban a entrar ganas de rebuscar en todo mi cuarto. La miré un poco incómodo por lo último que dijo y rápidamente me volteó la tortilla, pues se indignó un poquito y me preguntó si le escondía algo.
Le contesté que solo mi diario y que me daba mucha vergüenza que alguien que conozca lo encontrase. Me dijo que era un raro, porque solo tenía vergüenza si mis conocidos lo veían. En fin, como no quería seguir hablando de eso, le dije que se sentara en mi cama, dado que iba a contarle cómo fue el capítulo 2 de mi diario, claro que lo iba a tratar de contar de una manera más tranquila y sencilla para ella. Ello con la finalidad de que no se sienta mal cuando hable sobre Gina, aunque dudé sobre qué partes podrían hacerla sentir mal, dado que muchas veces hablaba de ella y se notaba que nos queríamos... Traté de no darle más vueltas al asunto en mi cabeza y me comencé: "Durante la semana libre, después del primer bimestre, Mike me llamó para salir con Gina y Teresa. Él pensaba que Gina y yo estábamos en un relación y quería aprovechar para declararse a Teresa, dado que hacía mucho tiempo que se conocían y se llevaban muy bien; sin embargo, nunca intentó nada, pues sabía que, en ese entonces, ella me gustaba. Es decir, llegó Gina y, como él suponía que estábamos juntos, pensó que tenía vía libre con Teresa" - Con cara de asombro y duda me interrumpió: "Nunca pensé que ese sujeto Mike fuera tan buen amigo, siempre pensé en él como un estúpido presuntuoso petulante. No sé qué le vio mi hermana... Perdón, continúa.".
La miré intrigado, dado que nunca pensé que así lo veía; no obstante, no quería preguntarle nada aún y continué: "Durante esa salida, conversamos, nos la pasamos bien, esos dos se lanzaban indirectas, reímos y de repente entró un vagabundo a molestar a todos los clientes del lugar. Tratamos de ignorarlo, pero se acercó demasiado a Gina y la estuve tocando, lo cual me enojó muchísimo. Sabes que no soy de molestar así como así, pero... bueno. Lo di un buen golpe y se marchó asustado." - Me dio risa cómo se le abrieron los ojos, trató de quitarme el diario para saber si era verdad, luego me preguntó si me lo inventé y, para que deje de molestar, le mostré esa parte del escrito. "Pregúntale a Teresa, no miento, pero tampoco me siento orgulloso de eso. Luego, en mi casa, me agarró la conciencia y me sentí mal por el viejo. Bueno, después de ese pequeño suceso y de que todos me miraran raro, Mike se llevó a Teresa para declararse, dejándonos solos. Pasaron unos minutos más de conversación irrelevante para armarme de valor y poder preguntarle si estaba con alguien. A lo que su respuesta fue un sí; sin embargo, era una relación en la que no quería estar y prácticamente me dijo que yo le gustaba; en otras palabras, ambos nos gustábamos mutuamente." - Eso le dije, pero me sentí interrumpido por su mirada sin expresión y le pregunté qué le pasaba, a lo que respondió: "Nada, continúa, solo te estoy escuchando. Ya le preguntaré a Tesa lo del vagabundo." - Le volví a preguntar si todo estaba bien, me repitió que sí y me dijo que continuara.
Después de unos segundos de mirarla me dijo: "Bueno, sí, está bien. No entiendo por qué estaba con un chico si no le gustaba. ¿Qué le pasa?" - Le expliqué que había sido por presión social y le mencioné que a ella también le había pasado con Marlon. A lo que reprochó rápidamente que era dos situaciones diferente, sobre todo por que no se besaron, salvo por la botella borracha que fue el inicio de esa situación que no les gustó. Por mi lado, decidí cambiar de tema y le expliqué que ese día había terminado y continué rápidamente con los siguiente: "Kiara iba a venir al colegio después de mucho años fuera, aunque aún no sabía completamente si era ella de verdad. Días después Gina se puso celosa y pensó que tenía algo con Teresa en secreto; lo que no tiene sentido, ya que ella sabía que Teresa tenía una relación con Mike... Supongo que los celos realmente ciegan a uno." - Con una voz molestosa y juguetona me dijo: "Lo sé, cada vez que se menciona a Marlon no sabes a qué lugar mirar (me avergoncé notoriamente, generando su risa y se acercó para abrazarme mientras ponía mi cabeza en su pecho) Ya no te preocupes, sabes que te quiero mucho mucho mucho y me parece tierno que te pongas celosito por mí".
Se volvió a sentar y narré cómo todo había sido un malentendido, lamentablemente creado por mí. Me miró sin mucha sorpresa y continué: "Después llegó Kiara y no sabía que, en esos años, yo le gustaba; siempre había pensado que ambos nos odiábamos, ya que nos peleábamos de niños." - Me interrumpió para decirme: "Sí, pero eso fue en el pasado, ahora se nota que no te quiere tener cerca" - Se rio y, con mi mejor actuación también me reí agregando bromas. "Bueno, ella se puso celosa de Gina y trató de visitarme varias veces en mi casa, aunque me escapaba cada vez que aparecía y se quedaba a conversar con mis papás." - Eso le dije y agregó: "Sí, suele ser muy intensa cuando algo se le viene a la cabeza o quiere algo, pero ahora está tranquila, la veo más feliz." - Solo afirmé su idea y seguí: "Pasados los días, Gina comenzó a ir en el mismo al colegio y llegábamos juntos, lo que generaba cualquier sospecha para mis compañeros. Esto último provocó la cólera de Ricky, pensó que estaba con ella, que me hacía el estúpido frente a todos y me besaba con ella a escondidas o algo más o menos así. En fin, con ese motivo, Ricky y yo peleamos, esto ya te lo sabes." - Ella suspiró y me agradeció, porque era verdad, había escuchado muchas veces esa historia entre sus compañeros.
Decidí anular algunas partes sobre Mike y Teresa y me fui directo al encuentro con Eduardo: "Gina me pidió hablar con él y así lo hice, pues, de cierta manera, lo conocía desde que habíamos entrado al colegio, siempre perteneció al grupo de los "populares", pero nos llevábamos bien, supongo que hasta ese momento por que no volvimos a hablar desde ese día. Hablamos, discutimos y me retó por Gina, pues notó que estaba enamorado de ella." - Estef no entendió qué pasó, qué ocurrió, quería saber lo siguiente, pues era obvio que había ocurrido un suceso importante. Mi respuesta fue algo que ya no me da tanta vergüenza como en esos años, ya pasó el tiempo; sin embargo, no deja de ser una competencia muy tonta, una que nunca le conté a Gina, ella cría que lo había convencido a través de conversar. Después suspirar, le expliqué: "Nos fuimos al almacén de deportes e hicimos vencidas en un inicio" - Estef me interrumpió: "¿Vencidas qué es eso? No me digas que es..." - Hizo un gesto con el brazo de arriba a abajo como un gato y le dije que sí: "Así es: vencidas, pulseadas, fuercitas, lucha de brazos... llámalo como quieras. Estuvimos mucho tiempo haciendo eso y, como le gané varias veces, hicimos una competencia de resistencia y nos golpeamos el abdomen por turnos. Luego de eso, comenzamos a luchar como sumos o lucha grecorromana y ahí fue donde más le dolió, pues notó que era más fuerte que él. Lloró, conversamos un buen rato, lo consolé, me pidió que cuidara a Gina y nos fuimos sin que nadie nos viera.".
La cara de Estef reflejaba incredulidad, estaba atónita, se burló un poco y dijo la clásica frase: "Ay, hombres. Si no fuera por nosotras, serían más animales aún." - Le traté de explicar que sí fuimos tontos, pero... Me cortó y se molestó un poco conmigo: "Trataron a Gina como si fuera un trofeo, un objeto, no puedo creer lo que escuché." - Le expliqué que por mucho tiempo también lo pensé y eso me pesaba; por ese motivo, pensé en jamás revelar ese secreto, aunque lo estaba haciendo ahora por que el tiempo había trascurrido y tengo confianza con ella. Además, ya no era tan estúpido como en esos años o tal vez sí lo soy, pero siempre me arrepentí un poco de no sugerir cualquier otra cosa; por ejemplo, hablar con un adulto como la psicóloga. En fin, le dije todo eso y después de un rato, hizo el gesto de que me sentara a su lado en la cama. No sé por qué le pedí disculpas y luego de unos segundos recostó su cabeza en mi hombro: "No te preocupes, siempre y cuando sepas que lo que hiciste estuvo mal. Todos hacemos tonterías todo el tiempo, incluso yo, aunque no lo creas (nos reímos). Además, también sé más que nadie cuánto has cambiado estos años y te quiero... También... perdóname a mí, sí me sentí incómoda y molesta imaginando todo aquello que me has contado.
La abracé y le dije que ya pasó mientras le hacía cosquillas, se animó bastante y también me las devolvió. Entre esas cosquillas terminamos echados en la cama y besamos unos pocos segundos, debido a que sonó el timbre. La miré con dudas, pues aún faltaba casi una hora para la reunión; no obstante, me puse mi zapatillas y le dije que esperara, dado que podía ser cualquier otra persona. Increiblemente sí eran Ronald, Robin y Pepe, los hice pasar y justo, mientras estaban entrando, vieron a Estef bajando las escalera, acomodándose sus zapatillas y un poquito despeinada, puesto que estuvo echada en mi cama por buen tiempo. Ronald, en voz baja hacia mi oído, preguntó si habían o estaban interrumpido algo. Me puse muy rojo, Pepe se carcajeó como solo él podía y cuando ella se acercó, todo se saludaron amablemente, como si no hubieran dicho nada. Poco a poco todos comenzaron a llegar, algunos de mis amigos, luego sus amigas y por último llegó quien pensábamos que no podría: Mike. Brevemente mencionó que los "populares" están más molestosos que nunca y que no lo dejan en paz, ya que por lo general lo están buscando para salir o lo invitan a reuniones; aunque, él sabe que es para "arreglar" las cosas con Érica y no tiene ganas de solucionar eso si se siguen involucrando terceros.
Durante la reunión estuvimos tocando las canciones que no pudieron entrar en la clausura, conversamos sobre las notas, exámenes, chismes y rumores de otras personas, etc. Cuando Fernando y Ramiro estaban por sacar el alcohol de sus mochilas, aparecieron mis papás y todas las chicas los saludaron efusivamente. Mis papás, por lo general, evitaban encontrarnos y nunca supusieron que éramos tantos. Por fortuna, siempre compran de más, así que nos avisaron que habían traído comida para celebrar la clausura. Cuando mi mamá dijo que iba a servir la comida, rápidamente Teresa se ofreció de voluntaria, seguida por Anaís, Katty, María y Kiara. Me dio risa, pues Fernando y Ramiro se ofrecieron a ayudar y tratar de quedar bien frente a mis papás. A parte de eso, Estef estaba avergonzada, pues no sabía si ayudar, ya que ya habían muchos en la cocina y no quería parecer una lamebotas. Por mi lado, le dije que preguntara si podía ayudar, por lo general a mis papás les encanta esa actitud proactiva de gente. Luego de unos minutos, aparecieron Estef, Fernando, Katty y Ramiro sirviendo los platos para todos en la sala. Una vez servidos, Estef vino rápidamente a mi lado en el sofá y le dije: "Ya ves, todo bien por ahí y pudiste ayudar." - Estaba contenta de poder ayudar; mientras comíamos, me percaté de que no estaban los ayudantes de cocina.
Estef me comentó que se quedaron en la cocina acompañando a mis papás y agregó que Teresa era su favorita a la hora de ayudar; adicionalmente, se sorprendió de que ambas fueran hermanas y se divirtieron con aquella noticia. Sin más dilación, terminamos de comer y todos ayudaron limpiar los restos con la finalidad de mis papás se vayan a descansar y encargarles a Ramiro y Fernando que preparen en el alcohol. No hay más, eso ocurrió y controlé un poco más de lo normal a Estef, pues no quería que Teresa viera que la estaba consintiendo con el alcohol. Bailamos, tomamos un poco más y la reunión terminó con tranquilidad, casi nadie se mareó, salvo por Robin y Anaís, quien fue a pasar con Nicolás hasta que se le pasara, eso fue lo que me dijeron... Listo eso es todo lo que ocurrió; sin embargo, casi me olvidaba de que mañana me reúno con el grupo de teatro de Estef, justo me hizo recordar hoy a través de un mensaje. Listo, ahora sí eso esto lo que ocurrió el último día post clausura.
