24 oct 2026

Una noche entre teatreros y otros especímenes

20 de Julio de 2007, Viernes

Por fortuna estamos en semanas libres, el grupo de teatro de Estef son varias cosas: "Amigables, interesantes, divertidos, excéntricos, intensos por momentos y les gusta tomar bastante." - Esto último es un punto importante, ya que mis amigos no son nada al lado de ellos, bueno también se debe a que estamos en el colegio. El punto al que quería llegar es que me cayeron bien en términos generales y quieren que, en una próxima oportunidad, me reúna otra vez con ellos, lo cual en cierto modo está bien y no está bien. Está bien, pues han sido personas con los adjetivo que escribí; sin embargo, es algo malo, dado que todos son mayores y Estef y yo aún estamos en el colegio, se siente un ambiente extraño, es un poco incómodo que siempre nos hablen con cierto tono de voz. No sé lo que digo, pero siento que es algo así, tal vez solo le estoy dando vueltas al asunto como suelo hacerlo mi cabeza.

Sin más preámbulos, ayer en la mañana estaba sin ganas de ir a esa reunión, no sabía dónde quedaba la casa, no sabía a quién me encontraría y era más o menos tarde. Casi le decía a Estef que no iría; sin embargo, sonó mi celular y noté que era ella. Contesté con la energía de decirle que no quería ir, pero la conversación tomó otro rumbo, al punto de que me distraje, y me conversó sobre quiénes irían a la reunión. Entre las personas que nombró, en mi cabeza resonó el nombre del chico que estaba en la universidad y rápidamente recordé por qué quería o debía ir a esa reunión. Mi incomodidad estaba apareciendo, pero lo traté de disimular y le pedía más información de todos sus amigos para poder saber más sobre este chico y qué tanto se le había acercado. Lo único que me comentó, a parte de su nombre Josef, fue que actuaron como hermanos en otra obra y solo se tomaban de la mano para caminar en algunas escenas, momentos de correr o similares. Con solo saber eso ya me sentía más tranquilo, pero también sentía la necesidad de ver cómo era, puesto que el día de la reunión estaba preocupado en otras cosas y no noté si nos estaba mirando o cómo se veía. En otras palabras, no quería un chico mayor, podría decirse un adulto, esté mirando a mi novia, sabiendo que ella es menor de edad, incluso menor que yo.

Aprendí la mayor cantidad de información que podía de todos sus amigos del teatro y me agradeció de que la acompañara, se le escuchaba alegre, pues, como me dijo, estaba compartiendo conmigo algo que le gustaba hacer desde hace mucho tiempo. Me agarró una ligera culpa, pues iba con ella por otro motivo, pero decidí seguirle la corriente y también le subía los ánimos de que nos íbamos a divertir. Con todo dicho, le dije que iba a recogerla a su casa, ella se despidió y cuando colgué me quedé echado en mi cama pensando que no quería ir, aunque la descripción de sus amigos no sonaba nada mal, todos sonaban como muy buenas personas. A la hora de almuerzo, mientras estábamos en la mesa, les pregunté a mis papás si podía salir, pues había una reunión con el grupo de teatro de Estef. Se extrañaron de que quiera ir a algo relacionado con el teatro, dado que no me gustaba cuando era obligado. Les expliqué los amigos de Estef, su obra, cómo conocí a ciertas personas y tímidamente les conté del chico universitario. Por lo último mencionado, mis papás se rieron de mí y conmigo, pues me dijeron que era muy celoso; sin embargo, les agradaba la idea de que tenga ciertas amistades extra, a parte de las del colegio, y no les parecía mala idea de que conociera a distintas personas, puesto que para ellos siempre estuve muy encerrado.

Con su permiso y sus risas, ya estaba preparado para ir. Aunque la reunión era alrededor de las ocho, dado que casi todos trabajan o estudian una carrera en la universidad. En ese sentido, para perder un poco el tiempo, intenté leer una revista para buscar y tener algún tema de conversación; sin embargo, a los pocos minutos Estef me escribió, debido a que quería pasar tiempo conmigo. No tenía nada mejor que hacer y le dije estaba de acuerdo, de todas maneras iba a pasar por ella. Cerca de las cinco de la tarde llegué a su casa, toqué la puerta y nadie respondió por un buen rato, me pareció raro así que volví a tocar. Le escribí un mensaje a su teléfono y me contestó con una llamada: "Perdón, habíamos salido a comer, pero demoramos más de lo que pensé ¿Puedes esperarme unos minutos?" - No tenía inconvenientes y le dije que daría unas vuelas por el parque cercano. Colgué y lentamente me fui, no tenía apuro de nada; no obstante, mis ganas de no ir a esa reunión no dejaban de aumentar y hasta sentía la necesidad de inventar alguna excusa. Me senté en una banca y sentí la brisa de la tarde, sentía mucha paz, pero ninguna excusa llegar a mi mente. Me reí como un estúpido, dado que no quería hacer algo que ella sí, creo que era la primera vez que me pasaba eso.

Traté de despejar mi mente y caminé por las calles aledañas; sin embargo, mientras caminaba y me distraía, otra vez sentí curiosidad sobre la casa de Gina y decidí dar un pequeña vuelta por los alrededores. Me sentía seguro, pues la última vez fui con Estef y no encontramos nada, había pasado tiempo, así que nada podía cambiar. Efectivamente, al llegar nada había cambiado, me quedé mirando la casa por unos instantes, pero, por alguna extraña razón, apareció un pequeño grupo de los "populares": Érica, Mauricio, Eduardo, Laura y Diego. Parecía mentira encontrarme con ellos por ahí, ya que no vivían por la zona; adicionalmente a ello, me saludaron como si fuéramos amigos cercanos como si me saludara Mike o Fernando o Crístofer. Me sentí fuera de lugar o si estaba alucinando, pero estaban alegres de verme; por mi parte, traté de pasar desapercibido, porque no quería que me vieran mirando la antigua casa de Gina, hubieran generado un rumor terrible de que la anhelo y que Estef es... bueno lo que sea que se les venga a la mente a estos estúpidos. En fin, me preguntaron qué hacía por ahí y les dije que estaba en camino a verme con Estef, puesto que tenía una reunión. Me bombardearon con charla intrascendente por casi diez minutos y, cuando estaban satisfechos de hablar, se despidieron, no sin antes de avisarles cuándo sería la próxima reunión en mi casa.

Con la mejor sonrisa fingida que pude hacer, les dije que no se preocuparan, puesto que les avisaba en caso de cualquier cosa. Contentos se despidieron y, antes de irse, me pidieron que hable con Mike, dado que aún no se habían rendido de que Érica y él eran buena pareja... Me incomodó, pero les dije que sí a todo, pues quería que se fueran los más rápido posible. Desde la distancia, Eduardo y Érica soltaron una expresión que me resultó peculiar y molesta: "Si ves a Gina, mándale saludos, nosotros también queremos verla." - Me enojé un poco, pensé: "¿Qué tan estúpidos son? Les he dicho desde el inicio de año que ella se fue sin dejar rastro, no sé nada de ella." - Me tranquilicé caminando en dirección a la casa de Estef y, a medio camino, ella me llamó para saber por dónde estaba y si ya estaba llegando. Con ánimos por escuchar su voz, me fui rápido y toqué el timbre. Escuché pasos apresurados y, después de saludarme con su linda voz, nos abrazamos fuerte. Iba a pasar despacio, pero me jaló de la mano y me llevó al sofá, puesto que estaba viendo una película romántica en la televisión. Tenía un nombre largo, algo así como "Cómo perder a un chico en 10 días". Era la primera vez que vi esa película, claro que estaba avanzada, pero Estef me explicó el inicio, era una comedia romántica.

Terminamos de verla como a las siete y estaba contenta, era la segunda vez que la veía y se notaba que le gustaba esa película. Tampoco lo negaré, me gustó; pero, influenciada por la película, me dijo que alguna vez le gustaría ir a mi casa y comer con mi familia, debido a que solo yo he estado en su casa, comí con su familia y me he llevado bien con todos. Mencionó: "Así como te llevas con mi familia, también me gustaría llevarme con la tuya, tus papás, tus abuelos. Me parece que tienes hermanos, pero nunca los he visto" - Le respondí que le entendía, aunque fuera mentira, porque me da vergüenza que conozcan a mi familia; sin embargo, le expliqué que son momentos aleatorios, no suelen ser planificados y como broma le dije que en la película pasó algo similar; es decir, espontáneo. Me abrazó, me dio un piquito y se fue a cambiar, pues debíamos salir a la reunión pronto o llegábamos tarde; aunque, no me incomodaba mucho la idea, la tardanza de por sí era un tema de conversación. Al bajar casi se me cae la baba, se nota que aún estoy muy embobado, pues aún me sigue causando el mismo efecto. 

Salimos y tomamos un taxi, pues, cuando me dijo la dirección, le dije que estaba algo lejos, aunque más o menos conocía por que algunos de mis tíos vivían por la zona. Después de unos veinte minutos en taxi llegamos al lugar, un edificio de departamentos de cinco pisos. Tocamos el timbre, sonó la voz gruesa de un hombre, Estef respondió muy ella y una señora sacó la cabeza por una ventana mirándonos y saludando. La puerta se abrió, vimos un señor en una recepción, nos preguntó a quién buscábamos y Estef le contestó. El señor nos sugirió que tomáramos el ascensor y subimos hasta el cuarto piso. El edificio era bonito, buen olor, parece que era nuevo, aunque no sabría decirlo, porque no pasaba por la zona desde hacía varios años y mi memoria en ese aspecto flaquea. Bueno, Estef tocó la puerta y aparecieron los dos señores a saludarnos con mucha efusividad, lo que no entendía, dado que casi no me conocen de nada. Fuimos los primeros en llegar, a pesar de que habían pasado casi media hora de la hora. Nos ofrecieron asiento y luego comenzó la entrevista, lo digo así pues las preguntas eran: mi nombre completo, mi edad, dónde estudio, a qué universidad quiero ir, qué quiero estudiar ahí, por qué ahí y un gran etc. Luego, los conocí a ellos, el señor Carlos de cuarenta y cuatro años era administrador y gerente en una empresa de seguros; mientras que la señora Marta de treinta y nueve era abogada de temas civiles como familia. 

Cerca de las nueve comenzaron a llegar todos los demás, aunque me parece que no todos fueron, porque según yo eran muchos más. En total éramos catorce y me sentía muy fuera de lugar, dado que todos conversaban del teatro. Al parecer lo notó Édgar, un sujeto que tiene la apariencia de un rockero con gestos duros, musculatura, pero cuando me habló parecía una voz muy suave casi como, sin ofender su forma de hablar, una amanerado. Ahí me preguntó qué me pareció la obra, si había actuado antes y cómo me fue, etc. Me hizo sentir más confiado para hablar, luego se acercaron, me dijeron ellos, un pareja de homosexuales, aunque por un momento creí que me bromeaban, pues no parecían por ningún lado. Uno de ellos era Cristobal: treinta y seis años, musculoso, voz masculina sin nada que agregar, caminaba normal, hablaba sin términos extraños, ningún gesto de más... no sé cómo explicarlo, si no me decían nada, podría haber pensado que era heterosexual junto con su pareja Óscar. Son como dos amigos que... bueno se besan y se toman de la mano; no obstante, muy aparte de eso, no se me cruzaría por la cabeza que sean gays. Me cayeron muy bien, conversamos sobre anime, manga, música, series antigua de televisión. 

Mientras conversaba con la pareja; Estef, con otras señoras y chicas más jóvenes que parecían universitarias y, en ese mismo momento, todos comenzaron a tomar de todo lo que hubiera en el lugar: cerveza, vino, ron, whisky, ginebra y creo que también había tequila. La sala se llenó del olor a alcohol y se hablaban de esquina a esquina preguntándose cosas que no entendía, pero me daban risa. Ahí de casualidad conocí un sujeto llamado Giovani (le decían Gio), él era el vestuarista de los actores, lo conocían desde hace mucho tiempo y tenían confianza en su ropa confeccionada. Este sujeto de casualidad me ¿insultó?, pues alguien hizo un comentario sobre su vestimenta y yo agregué de que se veía raro, pero también se veía bien, Gio sin mirarme le respondió al Josef y luego se dirigió a mí: "¿Qué dijiste de mi vestuario perra? Ay, no, perdón. Aún no te conozco bien, sorry; soy muy malhablado, perdón. Igual, que sepas que te dije perra con cariño y... Gracias por alagar mi ropa." - No sabía qué responder, lo peor es que el tipo aún no había tomado ni una gota de alcohol, realmente esa era su personalidad. Según mi humilde opinión, también pensé que era homosexual, pero discretamente me dijo que él es algo homofóbico y, el colmo de los colmos, está casado, aunque no tiene hijos; me parece que tenía treinta y un años. Por el lado de Estef, se notaba que le encantaban mis expresiones, pues no dejaba de reírse de mí o de las cosas que lograba escuchar de quienes me rodeaban.

Después un buen rato conversando con las personas que mencioné, la señora Natasha de treinta y nueve años, aunque me dijo que no la llame señora, me llamó hacia donde estaban Estef y algunas otras personas más conversando, pues querían saber más de mí. Para mi fortuna, saben nuestras edades y ni de casualidad nos ofrecieron alcohol, solo tomamos jugo, gaseosa o yogur que habían comprado específicamente para nosotros. En fin, me preguntaron cómo la conocí, qué tanto la quería y similares. Entre todas mis respuestas, creo que la mejor fue contarles que me ayudó y me apoyó bastante cuando se fue Gina, siempre estuvo ahí para mí y hasta ahora me quiere tanto que me aguanta con todas mis tonterías o cuando me quedo hasta tarde estudiando. Todas la mujeres y algunos otros que estaban cerca como Gio hicieron el ruido de conmoverse. Estef estaba contenta, recostó su cabeza en mi pecho y se frotó como un gato. Las señoras y las chicas decían algo como: "Cómo quisiera ser joven otra vez para enamorarme así. Lástima que en mi épocas los chicos eran muy tontos, tú sí tuviste suerte Tefyta. Y tú también Luis, Tefy es una chica espectacular, quiéranse mucho" - Sentí que las chicas estaban reflejando sus pensamientos e ideas con nosotros, pero en fin conversamos un poco más. Cerca de la una de la mañana, decidimos irnos, nos divertimos bastante conversando con todos.

Me dio risa, pues antes de irnos de la reunión, como conversé bastante con Cristobal, ya estaba mareado por tomar, y mientras nos despedíamos le dijo a Óscar: "Aquí Luchito es uno de los nuestros, hay que invitarlo más seguido, es súper buena onda." - Me dio risa, pues todos me miraron raro, incluso Estef se alarmó al mirarme. Sin embargo, se refería a alguien con los mismos gustos en películas, series, etc. Como todos nos miraron, Cristobal recalcó a qué se refería y todos rieron después de "corregirse", es lo que hace el alcohol por eso no me gusta casi nada. Todos nos abrazaron con mucho cariño y Édgar se ofreció a llevarnos, pues él tenía carro, no toma nada de alcohol, pues cuida su físico y me parece que tenía una cita con una chica. Conversamos en todo el trayecto hasta que llegamos a la casa de Estef. Ahí su papá estaba esperando aún despierto, aunque es lo normal. Se ofreció llevarme a casa y acepté, dado que no pensé que demoraría tanto la reunión. En el camino me preguntó sobre la reunión y le conté varias cosas curiosas para que se riera, sobre todo lo extravagantes que eran todos las personas del teatro. Se alegró y me agradeció de acompañar a Estef, aunque yo debía agradecer, pues Estef me hacía conocer nuevas cosas, lugares y sus gustos. Antes de poder seguir hablando llegamos a mi casa y nos despedimos, me pidió que siga esforzándome en mi estudios y se fue... Por mi lado, llegué, mi papá seguía despierto esperando mi llamado para recogerme, pero le conté cómo llegué. Dormí casi de golpe y, por cierto no lo dije, Josef no apareció en la reunión.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario