6 mar 2026

Una fiesta llena de historias, rumores y una verdad mucho más simple

09 de Junio de 2007, Sábado

Ha sido una semana un poco agotadora, no sé muy bien en como sentirme con lo de la fiesta de cumpleaños. Es una rara combinación, aunque supongo que es más positivo que negativo. Esto será algo largo de escribir...

Primero lo primero, el domingo hablé con Estef. Me llamó muy emocionada, no habíamos hablando el sábado, puesto que solo estaba permitido hasta ciertas horas de la noche y el domingo hablamos tarde, pues recién llegaba, y me contó todo su viaje hasta la madrugada. Sé cómo se ponían los profesores y recuerdo cuando me decían que la sección de mujeres era más estricta que la de los hombres, pues siempre querían conversar y chismear entre todas. Hace tiempo, Teresa y Gina me contaban que las profesoras pasaban aleatoriamente por las habitaciones para verificar si estaban dormidas, porque en el pasado algunas se escapaban con otros chicos que salían de sus habitaciones. Cuando me contaron eso, recuerdo que tenía sentido cuando los profesores nos felicitaban a la mañana siguiente diciendo que nos habíamos portado bien. En fin, se le escuchaba contenta y cansada; sinceramente, también tenía muchas ganas de verla, pues por mi cabeza pasaron varios escenarios en donde hacía grupo con su "ex" y este podría aprovechar para acercársele; de la misma manera, por esas ideas que me rondaron la cabeza, tuve pesadillas en las cuales se reconciliaban o me engañaba en secreto. Ahora que lo leo me siento muy idiota ¿Me estoy volviendo más estúpido?

El día lunes llegué un poco ansioso por verla, siento que se nos ha hecho costumbre vernos incluso los fines de semana, a pesar de mis clases. Fue raro no verla el sábado después de clases esperándome en la banca de siempre rodeada por sus amiga. Mientras caminaba a mi aula, miraba los alrededores con la finalidad de encontrarla. Cuando la ubiqué y se cruzaron nuestras miradas, las sonrisas salieron por si solas. A pesar de la cantidad de la gran de alumnos que estábamos ingresando, cuando la vi sentí que no había nada, simplemente nos acercamos poco a poco. Nos abrazamos muy fuerte y, sin dejar de sonreír, nos saludamos preguntándonos cómo estábamos. Por no mirar a nuestro alrededor, apareció la profesora de disciplina, sopló su silbato, nos pidió que salgamos del camino y nos comenzó a sermonear de las muestras de afecto en el colegio, lo usual cuando ocurre esto. Esto no hubiera sido mucho problema si fuese por que mi tutor estaba pasando por ahí y nos divisó a lo lejos. Se acercó sin expresión alguna y le preguntó a la profesora qué había pasado. Después de explicarle lo ocurrido, le dijo a la profesora que él se iba a encargar de hablarnos. La profesora se quedó un poco indignada y mi tutor nos llevó a un aula vacía donde nadie nos pudo ver. Cerró la puerta, giró hacia nosotros y con una cara avergonzada y sonriente comenzó a hablar: "Entiendo bien cómo se sienten, pero también deben entender que estas profesoras antiguas son muy cuadriculadas, son de otros tiempos. Así que, por favor comprendan que no pueden hacer esto en el colegio, ¿de acuerdo?".

Otra vez la vergüenza me comía. Sabe lo que estuvimos haciendo, en qué situación estuve con su hija y ¿no me regaña? Sentía otra vez el favoritismo de mi tutor por mí, ya no solo me ayudaba a reforzar las materias para estudiar. Realmente me debe tener mucha estima, pensé. Pero, ¿por qué, qué había hecho? Ya no podía mirarlo a la cara, me sentía en deuda con él. Por otro lado, Estef estaba incómoda, pues le dijo que solo nos estábamos abrazando. Él entendía, pero las reglas eran las reglas. Más alegre le agradeció, pero él le dijo que solo iba a ser por esa vez, la próxima nos dejaba con ella para recibir la notificación. Me disculpé con él y se puso nervioso, ya que, en sus palabras, no habíamos hecho nada malo y no había por qué disculparse. Le dijo a Estef que saliera, pues quería conversar conmigo. Ella preguntó y le respondió que era sobre mis estudios, entendió y se despidió de lejos mientras se iba. Una vez solos, me preguntó por qué no había asistido a las clases extra en los recesos de la semana pasada. Le dije que quería descansar un poco, pues la semana se exámenes había pasado y yo no había parado. Me comprendió en parte, pero me pidió que no descansara tanto; además, me contó que ya le había dicho al profesor Alonso (el de las clases extra) que me guardara material de todas aquellas clases extra que había perdido. 

Le agradecí mucho, pues poco tutores, en toda mi vida escolar, habían estado tan atentos conmigo; sin embargo, ya quería irme por lo embarazoso de toda la situación. Antes de irme, me dijo algo que me asustó un poco: "¿Puedo pedirte un favor más?" - Por mi cabeza no cruzó ninguna idea y asentí. Continuó: "Mira, sé como son tus amigos a veces, pero... Tengan cuidado con las chicas. Me refiero a Estefani y a sus amigas, recuerda que son menores que ustedes y son ustedes quienes tienen que ponerles límites... A lo que quiero llegar: no tomen mucho con los chicas, por favor. La semana pasada quería hablar contigo sobre esto, pero no se dio la oportunidad, sueles desaparecer de los patios cuando hay receso." - El nerviosismo me agarró más fuerte, dado que recordé la azotea, lugar prohibido. Siguió: "El día de la playa, ya sabes, cuando las traje de vuelta, no dije nada; pero, Camila se notaba que la estaba pasando peor que todas. Mi hija, pues, por el momento, estoy dejando que experimente, pues debe aprender cuándo detenerse. Si veo que exagera, intervendré... Sé que estás con ella muchas veces y, si puedes apoyarme, contrólala un poco, pues ella te escucha más que a nosotros." - En ese momento, mi cabeza era un desastre. Por un lado, Estef era muy inocente, era obvio que su papá notaría el estado de todas. Por otro lado, su papá me pedía cuidar a Estef; sin embargo, lo más indirecto de todo: confía mucho en mí.

Le dije que intentaría todo lo que me pidió. Sonrió ligeramente: "Sé que eres un buen muchacho: he hablado muchas veces contigo, escucho buenos comentarios de tus profesores, te he visto en los recreos. Ojalá tus amigos fueran un poco más así, supongo que tus amigos están muy emocionados por ser su último año escolar. Digo esto, pues Fernando y Ramiro ya han sido castigados un par de veces en lo que va del año tratando de poner bombas fétidas por algunas aulas del colegio." - Francamente no lo sabía y hasta me asustó, al punto que parece que mi expresión me delató. Él se rio, me dijo que no me preocupara y conversamos un poco más sobre mis notas. Sonó la campana y nos despedimos. Después de las primeras horas de clase del día, pues ese día no me metí a ninguna clase extra de los recesos, me fui con Estef. Nos encontramos en la azotea y le conté que su papá sí había notado a Camila en mal estado, se puso un poco nerviosa, dado que no sabía si su mamá se enteró. Ya en el segundo receso, la pasamos con todos nuestros amigos sobre futuras salidas o reuniones. Aunque me delataron que iría a una fiesta con Estef, lo cual generó mucho tema de conversación o comentarios extras. En fin, a la hora de salida, me quedé en colegio, puesto que suelen dictarse unas clases extra para todo nuestro año; estas clases suelen ser dictadas por otros profesores diferentes a los de la mañana, aunque sí está, en raras ocasiones, el profesor Alonso.

El resto de la semana estuvo muy tranquila y monótona, dado que ya no salía a los recreos; adicionalmente, me quedé a repasar un par de días (martes y jueves) a recibir las clases extra de la tarde, solemos ser muy pocos, ocho aproximadamente. Bueno, el jueves sí me encontré con el profesor y me dio todo el material de la semana pasada y algunos extras.

Ahora sí, después de llegar de las clases extra del viernes, tenía que reunirme con Estef en su casa, de ahí nos iríamos a la fiesta. Le pedí permiso a mis papás, me pidieron que no llegara muy tarde y que me divirtiera. Me vestí más o menos decente y partí a su casa. En el camino me estaba mentalizando para qué cara poner a la gente de la fiesta. No los conocía de nada y pensaba que muchos me mirarían como alguien que simplemente no debería estar ahí, era lo más obvio. Adicionalmente a ello, por mi cabeza pasaban ideas estúpidas y ya no podía detenerme, no iba a dejar que Marlon se le acercara a ella. En fin, llegué a su casa y Estef abrió la puerta. Al parecer Teresa se había reunido con María, Katty, Rosalina y Anaís, una reunión de chicas. Me dijo que esperara un poco y fue a su habitación, no lo sé, me pareció que estaba lista. Cuando bajó, le pregunté por sus amigas y me dijo que ellas iban por separado, pues, para ellas, la casa estaba más cerca. Nosotros debíamos caminar más, pero debíamos hacerlo con calma y sin apuro para no sudar. Supuestamente la fiesta era a las siete, aunque salimos a esa hora y llegamos prácticamente a las ocho. Lo único resaltante del camino fue que me pareció ver a la mamá de Gina. Pero debo estar loco y debí de mirar mal, puesto que era de noche y es casi imposible distinguir en la oscuridad, dado que ellas se encuentran muy al norte a más de una hora en avión.

Llegamos a la fiesta, buena zona de casas, la puerta estaba abierta y entramos mientras ella iba adelante y me jalaba de mano. Entramos a una gran sala decorada, con muchas sillas y mesas, pero dejando bastante espacio al centro para dejar un pista de baile. Una gran mesa pegada a la pared en el centro con diferente bocaditos y bebidas, ninguna era alcohol; en ese momento pensé que me había librado, qué equivocado estaba... Al entrar, noté un gran grupo de chicos por un lado y por otro a un gran grupo de chicas; pero, al medio, cerca de la mesa principal, había una grupo de chicos y chicas mezclados, todos conversando y riendo, nadie bailaba aún. De un momento a otro, todos giraron la cabeza hacia nosotros y, principalmente del grupo de chicas, varias levantaron la mano para saludar a Estef. Ahí vi caras conocidas, sentía cierto alivio. Varias chicas se acercaron a saludarla y, mientras me presentaba a varias desconocidas que ya no recuerdo su cara, escuché varios comentarios raros: "¿Quién es...?", "¿Él es Lucho?", "Cómo se llama?", "¿Ese es...?". Entre varios comentario más; sin embargo, lo que parecía verdaderamente extraño fue el saludo de varios chicos que no conocía que me saludaban como amigos cercanos e incluso me llamaban por mi nombre, me atrevería a decir que pronunciaron mi apellido en algún momento. 

Estuve conversando unos segundos con Estef y todas la chicas, pero los chicos me arrastraron con ellos. Las chicas también se quejaron ha modo de juego, pues también quería hablar conmigo. Bueno, varios mencionaron que tenían ganas de conocerme desde hace mucho, más exactamente después de la pelea con Ricky; otros querían saber cómo era el chico de las historias que estaba con Estef. No sabía qué cara poner, estaba muy confundido y, por alguna razón, los chicos trajeron a Marlon, todos los muchachos querían que nos conozcamos... Por fortuna, solo nos llegamos a saludar dándonos las manos, pues la fiesta comenzó con el anuncio de una presentadora y me fui al lado de Estef. La fiesta inició con una presentación coreografiada donde bailaba la cumpleañera y algunas amigas suya (me dijo Estef), después de esa hubo otra más y luego comenzó a bailar con personas seleccionadas por ella para que bailen frente a todos. Algunos se notaban que era sus familiares y, de los demás chicos del colegio, no estoy seguro si alguno era su pareja o solo algunos amigos a lo que ella quería molestar. Terminada la parte de las coreografías y los bailes con la cumpleañera, comenzaron algo así como juegos, no estoy seguro de cómo llamarlos, y a contar anécdotas. Risas de un lado a otro y amigos suyos que intervenían.

Mientras ocurría la narración de las anécdotas, nos sirvieron vino en pequeñas copas, aunque nos dijeron que era sin alcohol, pues todos éramos menores de edad y era para un brindis. Dicho y hecho, acabaron de hablar y el papá dio un pequeño discurso y brindamos. De un momento a otro, comenzaron a salir platos de comida a las mesas. Tuve suerte y estuve en la mesa con Estef y sus amigas, no había ningún desconocido con nosotros. No estuvo mal esa cena: asado de res con ensalada rusa y arroz a la ¿primavera? No lo sé, así me dijeron que se llamaba y por fortuna no sufrí para comer, aún cuando parecía feo. Terminada la comida, muchas personas se estaban parando para conversar, casi como cuando llegamos. En esos momentos, también se apagaron varias luces y quedaron algunas intermitentes, clásico para comenzar a bailar. Efectivamente, la presentadora desapareció y el volumen de la música iba subiendo poco a poco. Varias chicas y algunos chicos sacaron a bailar a sus parejas, ahí Estef me arrastró y tímidamente me moví al ritmo de muchas horribles canciones, pero casualmente populares, extrañé las canciones que Teresa había puesto en la playa. Bailamos más de media hora seguida, decidimos descansar y aproveché para ir al baño mientras que ella se iba con sus amigas y otras conocidas suya.

Cuando salí del baño, un par de chicos me esperaban afuera, me rodearon con sus brazos por la nuca y me llevaron a una mesa donde habían más personas, aunque todos eran hombres. Me sentí intimidado, era imposible no temer, pues todo era raro. No obstante, la voz de uno que me llevó a la mesa dijo: "Lucho, maestrazo, cuéntanos y cuéntales a estos estúpidos tus hazañas. Aquí, casi todos las conocemos, pero, estos de acá, no creen en nada" - Muy tímidamente les pregunté a qué se referían. Varios se rieron y me pidieron que no sea tan humilde, que me conocían y que comenzara con la pelea con Ricky. Entonces, así lo hice. Inicié de manera tranquila: "Todo comenzó cuando él me retó ha pelear, pues él suponía que yo le había engañado y que me le había adelantado para poder estar en una relación con Gina. (Todos afirmaron en conocerla) La verdad, sí nos gustábamos ambos y ya pasábamos mucho tiempo juntos. El problema era que Ricky, como siempre nos había molestado por años, pensaba que podía molestarnos todo el colegio." - Un par de sujetos interrumpieron: "Sí, nosotros lo vimos la pelea. Ese tal Ricky lo miraba como un toro y Lucho solo lo miraba con indignación. Luego, muy rápidamente, Ricky comenzó la pelea corriendo hacia Lucho y le tiró un golpe muy fuerte en el abdomen, incluso sonó y todo el público sufrimos de dolor. Lo único que hizo él (refiriéndose a mí mientras ponía su mano en mi hombro como si estuviera orgulloso) fue sonreír, para luego poder contraatacar con muchos golpes el estómago de su contrincante, como si fuera un boxeador." - Me daba vergüenza, pues, francamente aunque tenga abdomen fuerte, no significaba que no me doliera; es decir, estaba aliviado que no me doliera tanto, pero de que me dolió, me dolió, sí y tuve una marca roja. Lo de sonreír supongo que parecía eso, pero en realidad me quitaron en aire. Luego, sí reí, pero creo que era la euforia del momento.

Les di la razón en mucho de lo narrado y el otro chico agregó: "Sí, y luego, cuando golpearon a su chica, se puso como demonio, toda la cara estaba roja y se lanzó con toda su furia hacia el estúpido. Muchos a los alrededores se asustaron y trataron de separarlos, ¿verdad, te acuerdas?" - Le dije algo nostálgico y avergonzado de recordar: "Sí, es verdad; también me detuve por que Gina me había pedido que no lo golpeara más." - Todos lo muchachos se pavoneaban, celebraron y me aclamaron como si hubieran ganado un premio. Mientras conversábamos, aparecieron botellas y latas de cerveza repartiéndose por toda la sala de la casa. ¿De dónde habían salido?¿Quién lo compró? Rápidamente esas ideas salieron de mi cabeza y un sujeto de mi lado dijo: "Eso no es nada. (Agarró una botella de cerveza y le dio un sorbo) Ahora cuéntales cuando te perdiste en una isla con tu chica. Esa noticia salió en todo los periódicos del país." - Muchos estaban con cara de asombro y no creían en lo dicho, pues no sabían que era yo el que se había perdido, solo sabían que era un chico de nuestro colegio. Como si aclamaran a una estrella de rock, me pidieron que contara todo al más mínimo detalle. Alguien por mi espalda me pasó una cerveza, acepté y, mientras la tomaba, inicié con el relato para poder salir de esa situación e ir con Estef.

Les expliqué: "Lo primero que hicimos fue buscar agua y por suerte vimos cocos verdes, subí hasta ellos con mucho cuidado y luego pudimos rompimos con piedras para tomar agua, pues, un día antes, tuvimos que nadar bastante para llegar. Esperamos a ver señales de algo que pasara cerca, pero nada y, por ese motivo, decidimos explorar un poco la isla para buscar comida." - Todos estaban atentos y callados escuchando y de repente aparecieron varias chicas tratando de llevarse a alguno para bailar. El problema era que no querían ir, al punto que algunas chicas se quedaron escuchando para poder llevárselos. Por lo menos se entretuvieron con la historia. Estef también se acercó, se le veía contenta mirándome de lejos, se le acercaron Nadia, Camila e Irene, quienes me saludaron de lejos, todas tenían una cerveza en la mano, pero no me preocupé tanto. Estamos en una fiesta y está rodeada de muchas personas conocidas, no creo que se pase, pensé. En ese sentido, continué con la historia, pues no me iban a dejar hasta que respondiera sus preguntas y les contara lo que podía, cual hice por un buen rato. Terminé de hablar y me quería ir. Trataron de detenerme para contarles "cuando te besaste con una gringa". Por mi cabeza pasó lo del aula y luego el concurso... ¿Cómo saben esas cosas, me han estado siguiendo? Todas la chicas de los alrededores miraron atentas a ver lo que decía. No obstante, les dije que les contaba luego y me escapé hacia donde estaban Estef y sus amigas. Cuando me acerqué, no estaba ella, Samanta me dijo que sea había ido al baño y efectivamente, a pesar de la oscuridad, la vi entrando al baño, aunque parecía tambalearse un poco.

Traté de ser discreto y les pregunté, a las chicas sentadas cerca de mí, cuánto habían tomado. Nadia estaba un poco mareada y me dijo un poquito. Camila se reía un poco más de la cuenta, se acercó a mi oído a susurrarme: "Dijo que quería estar muy borrachita para ti" - Se rio como si fuera una broma y por mi cabeza pasó su papá diciéndome que le ayude a controlarse; al parecer, Samanta vio mi cara de pánico y "trató de tranquilizarme" con una frase peor: "Tranquilo, su papá viene a recogerla..."- Me fui a esperarla afuera del baño y cuando salió no se dio cuenta de mi, se dirigió hacia Akira que estaba sentada con las demás, mientras Irene le seguía preocupada y le pedía detenerse, y le mostró el celular de Irene. Parecía que estaban discutiendo y me acerqué. Al llegar escuché a Estef decirle: "... a parte de esto, también sé que lo besaste en la playa, te vi ¿crees que no di me cuenta?" - Akira trató de darle a entender que eso fue un accidente y la foto era un malentendido. Nadia me jaló para dar explicaciones y les conté que ese "beso" no lo era, porque me rozó poco y se notaba que estaba muy mareada como todas. Parecían más convencidas y después me mostraron la foto. Era una foto en la cual estábamos de la mano en el cruce de la calle principal. Me asustó un poco, pero rápidamente noté a Nicolás y a Crístofer en la foto frente a nosotros y les dije que ese día habíamos tocado con la banda en el parque. Además, nos fuimos de la mano, porque unos chicos la estaban molestando y como estuve más cerca de ella teníamos que fingir.

Irene, más aliviada por escucharme, le dijo a Estef: "Lo ves Tefy, solo quería bromear contigo. Ni siquiera me acordaba que tenía esa foto en mi celular, solo te la mostré para reírnos un rato..." - Estef comenzó a llorar y varios chicos y chicas se percataron de que algo andaba mal. Irene, Nadia, Camila y Samanta trataban de alejarlos y decirles que todo estaba bien, que hubo un malentendido. Varios querían acercase más para enterarse del chisme, en ese momento Estef, aún con algunas lágrimas, me jalo de la mano cerca del baño y me habló: "Perdón... No sé lo que hago. Me siento mal. (le dije que no se preocupara) En serio, ayúdame, me siento muy mal..." - No pasaron ni dos segundos cuando lo dijo y vomitó... Algunos alrededor vieron. No perdí el tiempo y la llevé al baño, cerré con seguro y mientras ella hacía lo suyo, le agarraba el cabello para que no se ensuciara. Con la cabeza en el inodoro y un llanto que solo yo podía escuchar gracias a la música de la fiesta, ella se disculpaba conmigo por desconfiar de mí y por vomitar frente a muchas personas. No negaré que sí sentí incomodidad, no pensé verla así alguna vez. No obstante, es la chica que quiero, así que le dije que no había problemas. Supongo que su sensibilidad se debe a que ya estamos llegando a esos días... En fin, terminó de botar todo lo malo, le ayudé a limpiarse la boca con papel y nos fuimos a la sala, donde varias chicas estaban preocupadas, pues no dejaban de repetir: "¿Tefita está bien?", "¿Qué pasó?", "¿Tomó mucho?", "¿Se pelearon?".

Les conté algunas cosas para que puedan entender, lo que fácilmente hicieron las chicas; sin embargo, algunos chicos escucharon y entendieron mal, porque casi al instante crearon un rumor de que Estef y Akira peleaban por mí. Por ejemplo: "Kiara besó a Lucho, parece que le gusta." - Otro: "Yo escuché que van de la mano cuando Estefani no está cerca" - Otra fue: "Se acaban de pelear y Chía ha golpeado a Tefy, por eso está llorando" - Les dije que no era así y varias veces les repetí qué había pasado. Si me entendieron, no lo sé; sin embargo, lo importante para mí era Estef, estaba somnolienta y la llevé a la cocina a descansar. Estaban un par de señoras lavando los platos, pero no nos dijeron nada, solamente nos saludamos y siguieron conversando entre ellas. Nos sentamos en unas sillas frente a una mesa y se recostó en mi hombro, casi como desmayada. Una de las señoras me pasó unas servilletas para usarlas como abanico y, mientras le daba aire, comencé a conversar con ellas, puesto que Estef se quedó dormida. Se durmió más de una hora y despertó a cerca de la una de la mañana. Se le vía cansada, aunque también ya no parecía estar mareada. Me abrazó por las costillas y, mientras se disculpaba, le acariciaba la cabeza, no había por qué molestarse. Lo único que sentí fue alivio, dado que no estaría tan mareada cuando su papá llegase.

Nos quedamos ahí, media hora más, hasta que su papá la llamó para avisarle que estaba afuera. La noté un poco avergonzada y triste, pero suspiró, tomó aire un par de veces, me tomó de mano y con más seguridad me dijo vamos. Mientras cruzábamos la sala y nos despedíamos de quien se cruzara con nosotros, varias personas que bailaban decían: "¿Ya se van?", "No se vayan, aún es temprano" - Estef estaba despidiéndose con una gran sonrisa como si nada hubiera pasado. Desde algunas mesa, varias chicos gritaban: "Eres una grande", "Eres un ídolo", "Bien ahí, cuidando de Estéfani", "Te esperamos en la siguiente" - Ya saliendo de la casa, me dijo: "¿Ahora ya entiendes por qué te estiman?" - Le mencioné que exageran mis vivencias y los hechos. Además, parece que agregan cosas, casi como un teléfono malogrado. Ella se rio y dijo: "Pues ahí lo tienes, esa es la magia y por eso te aprecian bastante. Pero... Una cosa siempre es verdad, eres una gran persona." - Me rodeó con su brazo derecho y, desde la distancia, nos saludó su papá cerca de su camioneta y se ofreció a llevarme, dado que estaba un poco lejos. Por eso mismo, no me negué. Aunque tenía planeado llamar a mi papá. Dentro, el señor preguntó: "¿Qué tal la fiesta, la pasaron bien? No tomaron mucho, ¿verdad?" - Ella respondió sincera: "Osea sí, estuvo bien la fiesta y sí tomé un poquito... pero Luis me estuvo cuidando." - Me miró por el retrovisor, sonrió y me preguntó qué me pareció la fiesta.

Solo pude agregarle que fue divertida y agotadora. Pero no me oponía si tuviera que volverla a acompañar en alguna fiesta similar. Estuve conversando de lo extraño que me resultó todo y, a la mitad del camino, Estef volvió a caer del sueño en mi hombro. Unos minutos después llegué a mi casa y me despedí de ambos. Por suerte, mi papá aún estaba despierto esperándome y me preguntó: "¿Por qué tan temprano?".

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