6 mar 2026

Una fiesta llena de historias, rumores y una verdad mucho más simple

09 de Junio de 2007, Sábado

Ha sido una semana un poco agotadora, no sé muy bien en como sentirme con lo de la fiesta de cumpleaños. Es una rara combinación, aunque supongo que es más positivo que negativo. Esto será algo largo de escribir...

Primero lo primero, el domingo hablé con Estef. Me llamó muy emocionada, no habíamos hablando el sábado, puesto que solo estaba permitido hasta ciertas horas de la noche y el domingo hablamos tarde, pues recién llegaba, y me contó todo su viaje hasta la madrugada. Sé cómo se ponían los profesores y recuerdo cuando me decían que la sección de mujeres era más estricta que la de los hombres, pues siempre querían conversar y chismear entre todas. Hace tiempo, Teresa y Gina me contaban que las profesoras pasaban aleatoriamente por las habitaciones para verificar si estaban dormidas, porque en el pasado algunas se escapaban con otros chicos que salían de sus habitaciones. Cuando me contaron eso, recuerdo que tenía sentido cuando los profesores nos felicitaban a la mañana siguiente diciendo que nos habíamos portado bien. En fin, se le escuchaba contenta y cansada; sinceramente, también tenía muchas ganas de verla, pues por mi cabeza pasaron varios escenarios en donde hacía grupo con su "ex" y este podría aprovechar para acercársele; de la misma manera, por esas ideas que me rondaron la cabeza, tuve pesadillas en las cuales se reconciliaban o me engañaba en secreto. Ahora que lo leo me siento muy idiota ¿Me estoy volviendo más estúpido?

El día lunes llegué un poco ansioso por verla, siento que se nos ha hecho costumbre vernos incluso los fines de semana, a pesar de mis clases. Fue raro no verla el sábado después de clases esperándome en la banca de siempre rodeada por sus amiga. Mientras caminaba a mi aula, miraba los alrededores con la finalidad de encontrarla. Cuando la ubiqué y se cruzaron nuestras miradas, las sonrisas salieron por si solas. A pesar de la cantidad de la gran de alumnos que estábamos ingresando, cuando la vi sentí que no había nada, simplemente nos acercamos poco a poco. Nos abrazamos muy fuerte y, sin dejar de sonreír, nos saludamos preguntándonos cómo estábamos. Por no mirar a nuestro alrededor, apareció la profesora de disciplina, sopló su silbato, nos pidió que salgamos del camino y nos comenzó a sermonear de las muestras de afecto en el colegio, lo usual cuando ocurre esto. Esto no hubiera sido mucho problema si fuese por que mi tutor estaba pasando por ahí y nos divisó a lo lejos. Se acercó sin expresión alguna y le preguntó a la profesora qué había pasado. Después de explicarle lo ocurrido, le dijo a la profesora que él se iba a encargar de hablarnos. La profesora se quedó un poco indignada y mi tutor nos llevó a un aula vacía donde nadie nos pudo ver. Cerró la puerta, giró hacia nosotros y con una cara avergonzada y sonriente comenzó a hablar: "Entiendo bien cómo se sienten, pero también deben entender que estas profesoras antiguas son muy cuadriculadas, son de otros tiempos. Así que, por favor comprendan que no pueden hacer esto en el colegio, ¿de acuerdo?".

Otra vez la vergüenza me comía. Sabe lo que estuvimos haciendo, en qué situación estuve con su hija y ¿no me regaña? Sentía otra vez el favoritismo de mi tutor por mí, ya no solo me ayudaba a reforzar las materias para estudiar. Realmente me debe tener mucha estima, pensé. Pero, ¿por qué, qué había hecho? Ya no podía mirarlo a la cara, me sentía en deuda con él. Por otro lado, Estef estaba incómoda, pues le dijo que solo nos estábamos abrazando. Él entendía, pero las reglas eran las reglas. Más alegre le agradeció, pero él le dijo que solo iba a ser por esa vez, la próxima nos dejaba con ella para recibir la notificación. Me disculpé con él y se puso nervioso, ya que, en sus palabras, no habíamos hecho nada malo y no había por qué disculparse. Le dijo a Estef que saliera, pues quería conversar conmigo. Ella preguntó y le respondió que era sobre mis estudios, entendió y se despidió de lejos mientras se iba. Una vez solos, me preguntó por qué no había asistido a las clases extra en los recesos de la semana pasada. Le dije que quería descansar un poco, pues la semana se exámenes había pasado y yo no había parado. Me comprendió en parte, pero me pidió que no descansara tanto; además, me contó que ya le había dicho al profesor Alonso (el de las clases extra) que me guardara material de todas aquellas clases extra que había perdido. 

Le agradecí mucho, pues poco tutores, en toda mi vida escolar, habían estado tan atentos conmigo; sin embargo, ya quería irme por lo embarazoso de toda la situación. Antes de irme, me dijo algo que me asustó un poco: "¿Puedo pedirte un favor más?" - Por mi cabeza no cruzó ninguna idea y asentí. Continuó: "Mira, sé como son tus amigos a veces, pero... Tengan cuidado con las chicas. Me refiero a Estefani y a sus amigas, recuerda que son menores que ustedes y son ustedes quienes tienen que ponerles límites... A lo que quiero llegar: no tomen mucho con los chicas, por favor. La semana pasada quería hablar contigo sobre esto, pero no se dio la oportunidad, sueles desaparecer de los patios cuando hay receso." - El nerviosismo me agarró más fuerte, dado que recordé la azotea, lugar prohibido. Siguió: "El día de la playa, ya sabes, cuando las traje de vuelta, no dije nada; pero, Camila se notaba que la estaba pasando peor que todas. Mi hija, pues, por el momento, estoy dejando que experimente, pues debe aprender cuándo detenerse. Si veo que exagera, intervendré... Sé que estás con ella muchas veces y, si puedes apoyarme, contrólala un poco, pues ella te escucha más que a nosotros." - En ese momento, mi cabeza era un desastre. Por un lado, Estef era muy inocente, era obvio que su papá notaría el estado de todas. Por otro lado, su papá me pedía cuidar a Estef; sin embargo, lo más indirecto de todo: confía mucho en mí.

Le dije que intentaría todo lo que me pidió. Sonrió ligeramente: "Sé que eres un buen muchacho: he hablado muchas veces contigo, escucho buenos comentarios de tus profesores, te he visto en los recreos. Ojalá tus amigos fueran un poco más así, supongo que tus amigos están muy emocionados por ser su último año escolar. Digo esto, pues Fernando y Ramiro ya han sido castigados un par de veces en lo que va del año tratando de poner bombas fétidas por algunas aulas del colegio." - Francamente no lo sabía y hasta me asustó, al punto que parece que mi expresión me delató. Él se rio, me dijo que no me preocupara y conversamos un poco más sobre mis notas. Sonó la campana y nos despedimos. Después de las primeras horas de clase del día, pues ese día no me metí a ninguna clase extra de los recesos, me fui con Estef. Nos encontramos en la azotea y le conté que su papá sí había notado a Camila en mal estado, se puso un poco nerviosa, dado que no sabía si su mamá se enteró. Ya en el segundo receso, la pasamos con todos nuestros amigos sobre futuras salidas o reuniones. Aunque me delataron que iría a una fiesta con Estef, lo cual generó mucho tema de conversación o comentarios extras. En fin, a la hora de salida, me quedé en colegio, puesto que suelen dictarse unas clases extra para todo nuestro año; estas clases suelen ser dictadas por otros profesores diferentes a los de la mañana, aunque sí está, en raras ocasiones, el profesor Alonso.

El resto de la semana estuvo muy tranquila y monótona, dado que ya no salía a los recreos; adicionalmente, me quedé a repasar un par de días (martes y jueves) a recibir las clases extra de la tarde, solemos ser muy pocos, ocho aproximadamente. Bueno, el jueves sí me encontré con el profesor y me dio todo el material de la semana pasada y algunos extras.

Ahora sí, después de llegar de las clases extra del viernes, tenía que reunirme con Estef en su casa, de ahí nos iríamos a la fiesta. Le pedí permiso a mis papás, me pidieron que no llegara muy tarde y que me divirtiera. Me vestí más o menos decente y partí a su casa. En el camino me estaba mentalizando para qué cara poner a la gente de la fiesta. No los conocía de nada y pensaba que muchos me mirarían como alguien que simplemente no debería estar ahí, era lo más obvio. Adicionalmente a ello, por mi cabeza pasaban ideas estúpidas y ya no podía detenerme, no iba a dejar que Marlon se le acercara a ella. En fin, llegué a su casa y Estef abrió la puerta. Al parecer Teresa se había reunido con María, Katty, Rosalina y Anaís, una reunión de chicas. Me dijo que esperara un poco y fue a su habitación, no lo sé, me pareció que estaba lista. Cuando bajó, le pregunté por sus amigas y me dijo que ellas iban por separado, pues, para ellas, la casa estaba más cerca. Nosotros debíamos caminar más, pero debíamos hacerlo con calma y sin apuro para no sudar. Supuestamente la fiesta era a las siete, aunque salimos a esa hora y llegamos prácticamente a las ocho. Lo único resaltante del camino fue que me pareció ver a la mamá de Gina. Pero debo estar loco y debí de mirar mal, puesto que era de noche y es casi imposible distinguir en la oscuridad, dado que ellas se encuentran muy al norte a más de una hora en avión.

Llegamos a la fiesta, buena zona de casas, la puerta estaba abierta y entramos mientras ella iba adelante y me jalaba de mano. Entramos a una gran sala decorada, con muchas sillas y mesas, pero dejando bastante espacio al centro para dejar un pista de baile. Una gran mesa pegada a la pared en el centro con diferente bocaditos y bebidas, ninguna era alcohol; en ese momento pensé que me había librado, qué equivocado estaba... Al entrar, noté un gran grupo de chicos por un lado y por otro a un gran grupo de chicas; pero, al medio, cerca de la mesa principal, había una grupo de chicos y chicas mezclados, todos conversando y riendo, nadie bailaba aún. De un momento a otro, todos giraron la cabeza hacia nosotros y, principalmente del grupo de chicas, varias levantaron la mano para saludar a Estef. Ahí vi caras conocidas, sentía cierto alivio. Varias chicas se acercaron a saludarla y, mientras me presentaba a varias desconocidas que ya no recuerdo su cara, escuché varios comentarios raros: "¿Quién es...?", "¿Él es Lucho?", "Cómo se llama?", "¿Ese es...?". Entre varios comentario más; sin embargo, lo que parecía verdaderamente extraño fue el saludo de varios chicos que no conocía que me saludaban como amigos cercanos e incluso me llamaban por mi nombre, me atrevería a decir que pronunciaron mi apellido en algún momento. 

Estuve conversando unos segundos con Estef y todas la chicas, pero los chicos me arrastraron con ellos. Las chicas también se quejaron ha modo de juego, pues también quería hablar conmigo. Bueno, varios mencionaron que tenían ganas de conocerme desde hace mucho, más exactamente después de la pelea con Ricky; otros querían saber cómo era el chico de las historias que estaba con Estef. No sabía qué cara poner, estaba muy confundido y, por alguna razón, los chicos trajeron a Marlon, todos los muchachos querían que nos conozcamos... Por fortuna, solo nos llegamos a saludar dándonos las manos, pues la fiesta comenzó con el anuncio de una presentadora y me fui al lado de Estef. La fiesta inició con una presentación coreografiada donde bailaba la cumpleañera y algunas amigas suya (me dijo Estef), después de esa hubo otra más y luego comenzó a bailar con personas seleccionadas por ella para que bailen frente a todos. Algunos se notaban que era sus familiares y, de los demás chicos del colegio, no estoy seguro si alguno era su pareja o solo algunos amigos a lo que ella quería molestar. Terminada la parte de las coreografías y los bailes con la cumpleañera, comenzaron algo así como juegos, no estoy seguro de cómo llamarlos, y a contar anécdotas. Risas de un lado a otro y amigos suyos que intervenían.

Mientras ocurría la narración de las anécdotas, nos sirvieron vino en pequeñas copas, aunque nos dijeron que era sin alcohol, pues todos éramos menores de edad y era para un brindis. Dicho y hecho, acabaron de hablar y el papá dio un pequeño discurso y brindamos. De un momento a otro, comenzaron a salir platos de comida a las mesas. Tuve suerte y estuve en la mesa con Estef y sus amigas, no había ningún desconocido con nosotros. No estuvo mal esa cena: asado de res con ensalada rusa y arroz a la ¿primavera? No lo sé, así me dijeron que se llamaba y por fortuna no sufrí para comer, aún cuando parecía feo. Terminada la comida, muchas personas se estaban parando para conversar, casi como cuando llegamos. En esos momentos, también se apagaron varias luces y quedaron algunas intermitentes, clásico para comenzar a bailar. Efectivamente, la presentadora desapareció y el volumen de la música iba subiendo poco a poco. Varias chicas y algunos chicos sacaron a bailar a sus parejas, ahí Estef me arrastró y tímidamente me moví al ritmo de muchas horribles canciones, pero casualmente populares, extrañé las canciones que Teresa había puesto en la playa. Bailamos más de media hora seguida, decidimos descansar y aproveché para ir al baño mientras que ella se iba con sus amigas y otras conocidas suya.

Cuando salí del baño, un par de chicos me esperaban afuera, me rodearon con sus brazos por la nuca y me llevaron a una mesa donde habían más personas, aunque todos eran hombres. Me sentí intimidado, era imposible no temer, pues todo era raro. No obstante, la voz de uno que me llevó a la mesa dijo: "Lucho, maestrazo, cuéntanos y cuéntales a estos estúpidos tus hazañas. Aquí, casi todos las conocemos, pero, estos de acá, no creen en nada" - Muy tímidamente les pregunté a qué se referían. Varios se rieron y me pidieron que no sea tan humilde, que me conocían y que comenzara con la pelea con Ricky. Entonces, así lo hice. Inicié de manera tranquila: "Todo comenzó cuando él me retó ha pelear, pues él suponía que yo le había engañado y que me le había adelantado para poder estar en una relación con Gina. (Todos afirmaron en conocerla) La verdad, sí nos gustábamos ambos y ya pasábamos mucho tiempo juntos. El problema era que Ricky, como siempre nos había molestado por años, pensaba que podía molestarnos todo el colegio." - Un par de sujetos interrumpieron: "Sí, nosotros lo vimos la pelea. Ese tal Ricky lo miraba como un toro y Lucho solo lo miraba con indignación. Luego, muy rápidamente, Ricky comenzó la pelea corriendo hacia Lucho y le tiró un golpe muy fuerte en el abdomen, incluso sonó y todo el público sufrimos de dolor. Lo único que hizo él (refiriéndose a mí mientras ponía su mano en mi hombro como si estuviera orgulloso) fue sonreír, para luego poder contraatacar con muchos golpes el estómago de su contrincante, como si fuera un boxeador." - Me daba vergüenza, pues, francamente aunque tenga abdomen fuerte, no significaba que no me doliera; es decir, estaba aliviado que no me doliera tanto, pero de que me dolió, me dolió, sí y tuve una marca roja. Lo de sonreír supongo que parecía eso, pero en realidad me quitaron en aire. Luego, sí reí, pero creo que era la euforia del momento.

Les di la razón en mucho de lo narrado y el otro chico agregó: "Sí, y luego, cuando golpearon a su chica, se puso como demonio, toda la cara estaba roja y se lanzó con toda su furia hacia el estúpido. Muchos a los alrededores se asustaron y trataron de separarlos, ¿verdad, te acuerdas?" - Le dije algo nostálgico y avergonzado de recordar: "Sí, es verdad; también me detuve por que Gina me había pedido que no lo golpeara más." - Todos lo muchachos se pavoneaban, celebraron y me aclamaron como si hubieran ganado un premio. Mientras conversábamos, aparecieron botellas y latas de cerveza repartiéndose por toda la sala de la casa. ¿De dónde habían salido?¿Quién lo compró? Rápidamente esas ideas salieron de mi cabeza y un sujeto de mi lado dijo: "Eso no es nada. (Agarró una botella de cerveza y le dio un sorbo) Ahora cuéntales cuando te perdiste en una isla con tu chica. Esa noticia salió en todo los periódicos del país." - Muchos estaban con cara de asombro y no creían en lo dicho, pues no sabían que era yo el que se había perdido, solo sabían que era un chico de nuestro colegio. Como si aclamaran a una estrella de rock, me pidieron que contara todo al más mínimo detalle. Alguien por mi espalda me pasó una cerveza, acepté y, mientras la tomaba, inicié con el relato para poder salir de esa situación e ir con Estef.

Les expliqué: "Lo primero que hicimos fue buscar agua y por suerte vimos cocos verdes, subí hasta ellos con mucho cuidado y luego pudimos rompimos con piedras para tomar agua, pues, un día antes, tuvimos que nadar bastante para llegar. Esperamos a ver señales de algo que pasara cerca, pero nada y, por ese motivo, decidimos explorar un poco la isla para buscar comida." - Todos estaban atentos y callados escuchando y de repente aparecieron varias chicas tratando de llevarse a alguno para bailar. El problema era que no querían ir, al punto que algunas chicas se quedaron escuchando para poder llevárselos. Por lo menos se entretuvieron con la historia. Estef también se acercó, se le veía contenta mirándome de lejos, se le acercaron Nadia, Camila e Irene, quienes me saludaron de lejos, todas tenían una cerveza en la mano, pero no me preocupé tanto. Estamos en una fiesta y está rodeada de muchas personas conocidas, no creo que se pase, pensé. En ese sentido, continué con la historia, pues no me iban a dejar hasta que respondiera sus preguntas y les contara lo que podía, cual hice por un buen rato. Terminé de hablar y me quería ir. Trataron de detenerme para contarles "cuando te besaste con una gringa". Por mi cabeza pasó lo del aula y luego el concurso... ¿Cómo saben esas cosas, me han estado siguiendo? Todas la chicas de los alrededores miraron atentas a ver lo que decía. No obstante, les dije que les contaba luego y me escapé hacia donde estaban Estef y sus amigas. Cuando me acerqué, no estaba ella, Samanta me dijo que sea había ido al baño y efectivamente, a pesar de la oscuridad, la vi entrando al baño, aunque parecía tambalearse un poco.

Traté de ser discreto y les pregunté, a las chicas sentadas cerca de mí, cuánto habían tomado. Nadia estaba un poco mareada y me dijo un poquito. Camila se reía un poco más de la cuenta, se acercó a mi oído a susurrarme: "Dijo que quería estar muy borrachita para ti" - Se rio como si fuera una broma y por mi cabeza pasó su papá diciéndome que le ayude a controlarse; al parecer, Samanta vio mi cara de pánico y "trató de tranquilizarme" con una frase peor: "Tranquilo, su papá viene a recogerla..."- Me fui a esperarla afuera del baño y cuando salió no se dio cuenta de mi, se dirigió hacia Akira que estaba sentada con las demás, mientras Irene le seguía preocupada y le pedía detenerse, y le mostró el celular de Irene. Parecía que estaban discutiendo y me acerqué. Al llegar escuché a Estef decirle: "... a parte de esto, también sé que lo besaste en la playa, te vi ¿crees que no di me cuenta?" - Akira trató de darle a entender que eso fue un accidente y la foto era un malentendido. Nadia me jaló para dar explicaciones y les conté que ese "beso" no lo era, porque me rozó poco y se notaba que estaba muy mareada como todas. Parecían más convencidas y después me mostraron la foto. Era una foto en la cual estábamos de la mano en el cruce de la calle principal. Me asustó un poco, pero rápidamente noté a Nicolás y a Crístofer en la foto frente a nosotros y les dije que ese día habíamos tocado con la banda en el parque. Además, nos fuimos de la mano, porque unos chicos la estaban molestando y como estuve más cerca de ella teníamos que fingir.

Irene, más aliviada por escucharme, le dijo a Estef: "Lo ves Tefy, solo quería bromear contigo. Ni siquiera me acordaba que tenía esa foto en mi celular, solo te la mostré para reírnos un rato..." - Estef comenzó a llorar y varios chicos y chicas se percataron de que algo andaba mal. Irene, Nadia, Camila y Samanta trataban de alejarlos y decirles que todo estaba bien, que hubo un malentendido. Varios querían acercase más para enterarse del chisme, en ese momento Estef, aún con algunas lágrimas, me jalo de la mano cerca del baño y me habló: "Perdón... No sé lo que hago. Me siento mal. (le dije que no se preocupara) En serio, ayúdame, me siento muy mal..." - No pasaron ni dos segundos cuando lo dijo y vomitó... Algunos alrededor vieron. No perdí el tiempo y la llevé al baño, cerré con seguro y mientras ella hacía lo suyo, le agarraba el cabello para que no se ensuciara. Con la cabeza en el inodoro y un llanto que solo yo podía escuchar gracias a la música de la fiesta, ella se disculpaba conmigo por desconfiar de mí y por vomitar frente a muchas personas. No negaré que sí sentí incomodidad, no pensé verla así alguna vez. No obstante, es la chica que quiero, así que le dije que no había problemas. Supongo que su sensibilidad se debe a que ya estamos llegando a esos días... En fin, terminó de botar todo lo malo, le ayudé a limpiarse la boca con papel y nos fuimos a la sala, donde varias chicas estaban preocupadas, pues no dejaban de repetir: "¿Tefita está bien?", "¿Qué pasó?", "¿Tomó mucho?", "¿Se pelearon?".

Les conté algunas cosas para que puedan entender, lo que fácilmente hicieron las chicas; sin embargo, algunos chicos escucharon y entendieron mal, porque casi al instante crearon un rumor de que Estef y Akira peleaban por mí. Por ejemplo: "Kiara besó a Lucho, parece que le gusta." - Otro: "Yo escuché que van de la mano cuando Estefani no está cerca" - Otra fue: "Se acaban de pelear y Chía ha golpeado a Tefy, por eso está llorando" - Les dije que no era así y varias veces les repetí qué había pasado. Si me entendieron, no lo sé; sin embargo, lo importante para mí era Estef, estaba somnolienta y la llevé a la cocina a descansar. Estaban un par de señoras lavando los platos, pero no nos dijeron nada, solamente nos saludamos y siguieron conversando entre ellas. Nos sentamos en unas sillas frente a una mesa y se recostó en mi hombro, casi como desmayada. Una de las señoras me pasó unas servilletas para usarlas como abanico y, mientras le daba aire, comencé a conversar con ellas, puesto que Estef se quedó dormida. Se durmió más de una hora y despertó a cerca de la una de la mañana. Se le vía cansada, aunque también ya no parecía estar mareada. Me abrazó por las costillas y, mientras se disculpaba, le acariciaba la cabeza, no había por qué molestarse. Lo único que sentí fue alivio, dado que no estaría tan mareada cuando su papá llegase.

Nos quedamos ahí, media hora más, hasta que su papá la llamó para avisarle que estaba afuera. La noté un poco avergonzada y triste, pero suspiró, tomó aire un par de veces, me tomó de mano y con más seguridad me dijo vamos. Mientras cruzábamos la sala y nos despedíamos de quien se cruzara con nosotros, varias personas que bailaban decían: "¿Ya se van?", "No se vayan, aún es temprano" - Estef estaba despidiéndose con una gran sonrisa como si nada hubiera pasado. Desde algunas mesa, varias chicos gritaban: "Eres una grande", "Eres un ídolo", "Bien ahí, cuidando de Estéfani", "Te esperamos en la siguiente" - Ya saliendo de la casa, me dijo: "¿Ahora ya entiendes por qué te estiman?" - Le mencioné que exageran mis vivencias y los hechos. Además, parece que agregan cosas, casi como un teléfono malogrado. Ella se rio y dijo: "Pues ahí lo tienes, esa es la magia y por eso te aprecian bastante. Pero... Una cosa siempre es verdad, eres una gran persona." - Me rodeó con su brazo derecho y, desde la distancia, nos saludó su papá cerca de su camioneta y se ofreció a llevarme, dado que estaba un poco lejos. Por eso mismo, no me negué. Aunque tenía planeado llamar a mi papá. Dentro, el señor preguntó: "¿Qué tal la fiesta, la pasaron bien? No tomaron mucho, ¿verdad?" - Ella respondió sincera: "Osea sí, estuvo bien la fiesta y sí tomé un poquito... pero Luis me estuvo cuidando." - Me miró por el retrovisor, sonrió y me preguntó qué me pareció la fiesta.

Solo pude agregarle que fue divertida y agotadora. Pero no me oponía si tuviera que volverla a acompañar en alguna fiesta similar. Estuve conversando de lo extraño que me resultó todo y, a la mitad del camino, Estef volvió a caer del sueño en mi hombro. Unos minutos después llegué a mi casa y me despedí de ambos. Por suerte, mi papá aún estaba despierto esperándome y me preguntó: "¿Por qué tan temprano?".

20 feb 2026

¿La novia de mi amigo es mi amiga?

03 de Junio de 2007, Domingo

Ahora sí, el día de ayer, en la mañana, me reuní con Crístofer, Rosalina, Mike, Érica, Ronald y Teresa para repasar y estudiar todo lo necesario para nuestra prueba del lunes. Es curioso, primero llegaron juntos  Mike y Érica, él estaba un poco avergonzado, pues ya no viene a mi casa ni hablamos mucho como en los viejos tiempo. Además, no lo había comentado, pero tampoco conversamos tanto en la academia, dado que Érica también está y como no le cae bien Ricky, prefiere no juntarse con nosotros, llevando a Mike con ella. Bueno, cuando ella entró, se quedó mirando más detalladamente los alrededores y dijo: "Qué bonita casa, no me había fijado lo grande que era ese día de la reunión, porque llegamos tarde y de noche no se nota tanto" - Mike se avergonzó un poco más y luego ella me preguntó si podíamos ver el jardín y el patio que veía a través de las ventanas. Vio a mi gato echado en el jardín  y me preguntó si podía pisar el jardín, no entendía la pregunta dado que es jardín, para eso está. Mike, en voz baja, me contó que ella vivía en un departamento con sus papás y pocas veces había visto casas tan grandes. Mientras ella acariciaba al gato, me preguntó por su nombre: Tom. Se rio y preguntó si se debía a "Tom y Jerry". La respuesta era casi obvia y se le notaba contenta, como una niña juguetona.

Llamó a Mike y ambos acariciaron al gato. Mientras conversábamos de regreso a la sala, tocaron la puerta y era Teresa. Al entrar a la sala, Érica la seguía con la mirada como si fuera un león viendo a su presa. Nosotros la saludamos con normalidad y traté de conversar de generar conversación como si no me diera cuenta de nada; sin embargo, resultó bastante incómodo ver cómo Mike intentaba reinterpretar las palabras de su chica. Por ejemplo, ella decía: "¿Siempre se reúnen a estudiar juntos?" - Respondí distraído: "No, por lo general solo me reunía con Mike, Crítofer y Ronald si me parecía muy difícil o si estaba muy atrasado en la materia" - Contestó: "¿Sí?¿Pero y por qué Teresa? Disculpa que lo diga así Tere, pero me suena a que era una reunión de chicos." - Vi como le cambió un poco la cara a Teresa; por su lado, Mike con cara de perro desnutrido trataba de explicarle que ella era muy buena en casi todas las materias. Agregué: "Además de ser nuestra amiga, siempre nos ayuda si ninguno de nosotros sabe cómo es el examen o la tarea." - Siguió hablando: "Es verdad, pero Katita (refiriéndose a Katty) también sabe bastante, están todo el día con ella en el aula y no la has invitado." - Le dije que sí le habíamos dicho, pero estaba ocupada. Luego le replicó con voz baja a Mike: "Me dijiste no la habían invitado"- Contestó de la misma forma: "No, yo te dije que no sabía si la habían invitado" -  La "conversación" siguió un poco más, pero no recuerdo bien y no quiero recordarlo, todo fue muy incómodo.

Eso sí, mientras la conversación seguía, sonó el timbre y cuando me paré para abrir la puerta, Teresa me pidió usar el baño y me lanzó una mirada de grito incómodo como si dijera ¿qué le pasa? Traté de responderle abriendo más los ojos con un ligero movimiento del cuello para que no sea tan expresiva, pues noté que Érica estaba muy atenta a ella. Cuando abrí la puerta, para mi fortuna, estaban los tres que faltaban: Crístofer, Rosalina y Ronald. Los saludé muy alegre por verlos y me preguntaron a qué se debía, pero no les dije nada de lo que pasaba adentro, pensé que tal vez solo haya sido una casualidad. Entré con ellos y rápidamente Mike y Érica los saludaron con bastante entusiasmos, parecía que la conversación incómodo nunca se hubiera llevado acabo. Teresa también salió y los saludó con cara de alivio. Como no faltaba nadie más, les pedí que pasaran a la mesa de la sala, pues es más grande y se usa para reuniones familiares u ocasiones especiales. Mientras que todos sacaron de sus mochilas sus cuadernos y libros, parecía que se generaba un ambiente de paz y tranquilidad. Con ese ánimo, recordé que debía ir por la pequeña pizarra y el plumón para la misma.

Con todo preparado sobre la mesa, les preguntamos, junto con Teresa y Ronald, qué era lo que no entendían. Mike y Érica dijeron su tema, Crístofer otro y Rosalina dijo prácticamente el tema más reciente. Con los temas dichos, Teresa y Ronald me pidieron que yo vaya primero en la explicación de los primeros tema con la pizarra, la finalidad era repasar todo lo mejor posible. Comencé y se notaba que entendían rápido, me parecía raro que nos pidieran ayuda. Al tiempo que explicaba y daba ejercicios de ejemplos, Ronald les ayudaba a Mike y Érica y Teresa a Crístofer y Rosalina, aunque muchas veces chasqueaba los dedos para que le prestaran atención. Luego le tocó el turno de explicar en la pizarra el siguiente tema a Teresa. Es aquí cuando noté por qué pedían ayuda. Cuando les ayudaba a resolver problemas, Crístofer no me escuchaba completo, porque miraba a Rosalina y ella le devolvía las miradas, al punto que de un momento a otro se reían sin motivo alguno, en ese momento entendí los chasquidos. En otros ejercicios, ella lo hincaba con su dedo; hacían ruidos con la boca para que el otro se riera y se notaba que no estaban escuchando lo que les decía. Al pedirles que prestaran atención se comenzaron a burlar de mí y se fijaban en tonterías: los restos del borrador o si el lápiz estaba bien tajado.

Después de esa bella experiencia, eran problema de Teresa, dado que le tocaba explicar el siguiente tema a Ronald y yo debía ayudarles a Mike y Érica. Estudiamos casi tres horas y ya se notaban más confiados y contentos cuando veían los ejercicios de las tareas de la semana. Tomamos un descanso, fui por algunas bebidas y Ronald me dijo que no me olvidara del hielo. Noté que Teresa se iba a levantar, pero Érica se ofreció y Rosalina también se ofreció su ayuda. Con una cara amigable le agradeció: "Gracias Rosy, eres muy amable" - Y lanzó un miradita de reojo hacia Teresa mientras se iban conmigo a la cocina. No sabía qué hacer, era la primera vez que veía que a alguien le cayera mal Teresa, eso era rarísimo. En el pasado, había visto a los "populares" peleares y no tenía sentido, ya que de un momento a otro se "arreglaban". Sentía que ese escenario había seguido a Érica. ¿Cómo o por qué? Pues por que sí, ella era pertenecía a ese grupo. ¿Cómo lo sé? Sencillo, mientras me ayudaban con los vasos y el hielo, ella le comenzó a conversar con Rosalina sobre que los chicos "populares" le pedían a ella y Mike que se vayan con ellos a la cafetería. No entendían por qué Mike y Ronald querían estar con los "relajados"... No sabía que así nos veían. Además, ahora entendía con quienes se juntaba antes. En fin, Érica me miró y me dijo que tampoco entendían por qué no nos juntábamos Gina y yo con ellos, piensan, hasta el día de hoy, que ellos pudieron arreglar cualquier problema que hayamos tenido e insinuó que no entedía por qué me eligió a mí. Miró a Rosalina y le dijo: "Tú y Cris también pueden venir con nosotros en la cafetería. Si puedes, también insístele a Nicolás que también venga, hace tiempo que no se junta con nosotros".

Sentía que estaba siendo una mañana muy especial con todo lo que estaba sucediendo, casi me molesto por las estupideces que estaba escuchando y no me lo creía; sin embargo, vi la cara de Rosalina y parece que notó mi molestia, puesto que le cambió el tema: "¿Qué te pareció el repaso? Siento que enseñan muy bien, por lo general me distraigo mucho con Cris." - Se notaba que Érica contestó de forma inocente sin medir sus palabras: "Son bastante más estudiosos de lo que pensaba, con razón hay gente en los primeros puestos en su grupo. Por lo general suponíamos que solo estaban los "tranquilos" y los "estudiosos" entre los primeros" - La cólera se apoderaba de mí, pero disimulaba bastante, como si no la estuviera escuchando. Lo peor de todo es que continuó hablando: "Hoy me sorprendiste mucho Luchín. Eres más estudioso de lo que pensábamos. Como te conocemos desde los primeros años, siempre supimos que te gustaban mucho los juegos en tu computadora o la playstation. Y antes de que llegara Gina te gustaba ver dibujos japoneses en internet." - Me asusté un poco, pues es mal visto ver anime y Rosalina me miraba de manera suspicaz. Con esa mirada me suponía que aún no sabía que a Crístofer también le gustaba. Fingí una sonrisa y les mentí diciendo que era cosa del pasado, pero que aún jugaba videojuegos en mis tiempos libre. Ella suspiró sonriendo y me sugirió que ese tiempo debería aprovecharlo con Estef.

Mi enojo cada vez me hacía apretar más los puños, los dientes y creo que me estaba poniendo rojo, pues sentía calor en la cara. Pero, lo peor de todo, era que no podía creer cuantas tonterías estaba escuchando en menos de dos minutos. Justo cuando me estaba cansando de escuchar y reprocharle por todas sus estupideces, apareció Ronald con actitud de amigable de querer ayudar. Me miró y preguntó en qué podía ayudarnos; tomanos las cosas entre todos y nos fuimos con los demás. Sin que las chicas esucharan, me preguntó si tenía gripe, porque me veía un poco rojo. Le dije que luego le contaba, dado que todo había sido muy estúpido. Nos sentamos todos en los sofás de la sala y conversamos como si la charla ocurrida en la cocina hubiera sido un par de comentarios lejanos y con todo el sentido del mundo. Mientras conversábamos, a excepción de Mike y Érica, les escribí un mensaje para que se quedaran un momento más para tener una charla en privado. Para mi fortuna, ellos dos decidieron irse un poco antes, pues querían alistarse para las clases de más tarde en la academia; todos nos despedimos y un poco indignado les propuse conversar con sinceridad, pues tal vez yo haya sido el del problema o quien la malinterpretó.

Ya sentados en la sala otra vez, les pregunté qué les parecía Érica: principalmente si les caía bien o si ya la habían tratado con ella más directamente. Hubo algunos susurros, pero Teresa fue la primera en hablar: "No entiendo qué le pasa, desde que he llegado me miraba como si hubiera hecho algo malo. Tú eres testigo Luis." - Le di la razón y Ronald dijo a qué nos referíamos. Crístofer tampoco entendía bien, pues la vieron normal en las clases. Rosalina parece que quería decir algo, pero prefirió que continuáramos hablando. Como no estaba de tanto humor por lo de hace un rato, les conté todo lo ocurrido en la cocina, los más detallado posible. Rosalina también agrego detalles que me había olvidado. Todos estuvimos en silencio pensando en lo contado. Crístofer un poco preocupado y triste preguntó: "¿Qué hacemos? Ella está con Mike todo el tiempo y se nota que él la quiere mucho, siempre se van por su cuenta o no llegan a nuestras reuniones." - Teresa parece que pensó en lo que me había dicho Érica y supuso algo que podría ser verdad: "Seguro que Mike sabe lo que ella te dijo y por eso prefiere mantenerla lejos de nosotros, para que no pensemos mal. (todo le dimos algo de razón) No entiendo qué le vio a esa..." - La miramos con sonrisas que se nos habían salido sin querer. Respondió suspirando: "No estoy celosa si es lo que insinúan, lo nuestro ya fue, simplemente lo conozco bien."

Al final, concluimos que no podíamos hacer nada con ella y preferimos que Mike siga llevándosela cuando comience hablar sus tonterías sobre nosotros o terceros. Lo más tranquilo sería ignorarla y lo más diplomático sería pedirle a Mike que le explique nuestros puntos de vista y de por qué creemos que los "populares" son insoportables: molestan a todo el que se cruce con ellos; varios no estudian y les piden a otros que les ayuden sin ser muy amigos y siendo casualmente a quienes molestan; generan peleas entre ellos mismo y con los demás; les gusta que más gente entre en su grupo para molestar entre más personas o para molestar al recién ingresado; y, finalmente, les gusta hablar mal de los demás por la apariencia física o actividades. Todo eso lo sé, porque a varios los conozco desde los cinco años, solo por decir un par de ejemplos: Eduardo y Laura. Querían que me juntara con ellos, pero con el tiempo ya no quisieron porque me gustaban mucho los videojuegos. Después, cuando estuve con Gina, me molestaron porque pensaron que me había interpuesto entre ella y Eduardo. Cuando comprendieron que ella me quería y que nunca hubo interferencia alguna, trataron de que vuelva con ellos, claro llevándola conmigo. En fin, no voy a poner a todos en el mismo saco, porque hay excepciones, pero siempre he preferido mantenerme a raya con ellos. Los "estudiosos", "callados", "deportistas","relajados"... ¿Qué carajo significa eso? Si todos hacemos lo mismo en el colegio.

Por lo general nunca quise escribir sobre ellos, pero, viendo hoy a la chica de Mike, no me he podido controlar. Bueno, en unos momentos voy a relajarme y hablaré con Estef por teléfono. Creo que mañana tampoco entro a las clases extras, quiero pasar el día con Estef, contarle cualquier cosa y que ella me hable de lo que quiera.

6 feb 2026

Después de su partida

02 de Junio de 2007, Sábado

Ya es fin de semana, Estef me envió un mensaje al medio día diciéndome que ya salieron al viaje de estudio. Como le prometí, no tomé ninguna clase extra en los recesos y pasé una semana tranquila con ellas y mis amigos. Pues sí, no negaré que me faltaba relajarme un rato con todos. 

Recuerdo que el lunes me había dado una ligera ansiedad por querer ir a la clase. No sé, sentí que perdía un poco de tiempo para todo lo que necesitaba saber antes de noviembre, el mes de los exámenes de ingreso a la universidad. Sin embargo, ese primer día Estef logró hacerme entender que no era tiempo perdido, sino todo lo contrario. Me da risa pensar que, por un momento, me estaba molestando por quedarme con ella, qué tontería. Ella notó mi cara de preocupación mientras estábamos con todos nuestros amigos conversando, me tomó de la mano y con una voz risueña les dijo a todos que me secuestraba por todo el receso. Fernando y Ramiro bromearon tirando cada uno de mis brazos, rogándole a Estef que no llevara con ella. Bueno, ya en la azotea, como ya era costumbre, nos sentamos apoyados en la pared, muy contenta y relajada me preguntó qué me pasaba. Le contesté lo que había pensado, me dio una de esas miradas que siempre nos hacen sentir mal cuando decimos las cosas más estúpidas sin pensar en los demás y me preguntó con ligera indignación y tristeza: "¿Es una pérdida de tiempo estar conmigo...?" - Al cruzar miradas, me traté de excusar y negar que me refería a ella, pero sentí cómo la había cagado a lo grande y me disculpé de todo corazón mientras le tomaba la mano.

La vergüenza no me dejó levantar la cabeza para mirarla. Comenzó a frotarme suavemente el cabello y me dijo más aliviada: "Está bien, está bien, ya lo entendiste. No está bien pensar que pasar tiempo con la gente que quieres es perder el tiempo. Mira, ¿acaso es una perdida de tiempo hacer esto?" - Pegó más su cuerpo al mío y recostó su cabeza en mi hombro; me hizo sentir mejor y le contesté que no era una pérdida de tiempo. Me besó y me preguntó lo mismo; le contesté con más energía que no era una pérdida de tiempo y la abracé muy fuerte. Así estuvimos todo el receso hasta que reanudaron las clases. El martes mientras salía, el profesor Alonso (el de las clases extras) entraba al aula y me preguntó qué había pasado ayer; me puso un poco inquieto y nervioso, pues pensé que me atrasaría. No obstante, le comenté que quería descansar un poco, puesto que también tenía clases en la academia. El profesor no tenía inconveniente, pero me contó que mi tutor (el papá de Estef y Teresa) quería exigirme un poco más para poder entrar a la universidad que le había comentado. Por ese motivo, me explicó que iba a guardar las tareas y la teoría de los temas a los cuales no asistiría esta semana. Le agradecí y le pedí que no sea malo la otra semana conmigo. Él se rió y puso cara de "no es mi culpa, eso me pidieron".

Para el miércoles ya estaba un poco más relajado y confiado. Sentí que había pasado varios días con Estef y con mis amigos como en los viejos tiempos, incluso habíamos almorzado en la cafetería. Lo que no era usual, porque ahí siempre están sentados los "populares" molestando a quienes se les crucen, no les importa de qué año sean o si son profesores; aunque este año están exagerando un poco más por ser nuestro último en el colegio. Algunos profesores se lo toman a broma y saben esa sensación de último año; pero, no puede decirse de todos, ya que algunos sí se molestan y los llevan a la subdirección. Por mi parte, nunca fui muy molestado y siempre supuse que me tenían estima por estudiar juntos desde muy pequeños con cinco años. Digamos que la máxima molestia que me han hecho hasta ahora es cada vez que paso por ahí con Estef, tanto chicos como chicas hacen ruidos hacia nosotros o nos preguntan donde está Teresa o donde está mi tutor. Me desvié bastante del tema; así que pasaré a después de las clases, cuando nos tocaba el entrenamiento de las tardes. 

De camino al campo de fútbol, me encontré con Mike y Érica; fue una conversación tranquila, pero de un momento a otro, con un poco de vergüenza, dado que siempre era al revés, él me preguntó si podía ayudarles a repasar algunos temas de matemática y física para las pruebas del lunes. Érica insistió y les propuse el sábado en la mañana en mi casa, estuvieron de acuerdo. Justo por ahí pasaban Crístofer y Rosalina; al parecer ella escuchó y me preguntó si podían ir con Crístofer, no tenía problemas, pero no entendía por qué no le enseñaba él si también entendía todo. Hoy me enteré el porqué, pero lo escribiré mañana. Bueno, como los cuatro aún estaban cerca, les dije que llamaría a Ronald y Teresa, pues ellos saben bastante y sería más fácil si éramos más ayudándonos. Noté ligeramente incómoda a Érica, pero no dijo nada; todos los demás aceptaron casi de inmediato. En el entrenamiento ya sufro menos y tengo más energía para más ejercicios. Además, ahora le caigo mejor a Camila y no me molesta, todo lo contrario, sino que ahora me ayuda, me da ánimos y me alienta a seguir, ese si que es un cambio que me alegra. Me da un poco de risa, pues cuando me ayuda con ciertos ejercicios, y sé que no lo hace apropósito, me toca los brazos o el abdomen y eso genera ciertas miraditas de Estef.

No pasó nada relevante el jueves, muy similar a los días anteriores, y el viernes salí con Estef en la tarde. Aunque solo fue un tiempo corto, pues quería ver ropa que le había gustado la semana pasada. Pasamos por una pastelería a comprar tartaletas y tortas para llevar a su casa e invitarles a todos. Había pasado un tiempo desde que fui a su casa y ya no estaba la tía Raquel, qué alivio, se le habían acabado las vacaciones. Como no había nadie, estuvimos muy pegados viendo televisión en el sofá de la sala. Bueno, viendo y no viendo hasta que llegó Teresa y nos separamos. Traté de disimular que no hacíamos nada raro preguntándole si tenía tiempo de ir a mi casa para estudiar con los demás. Estef le ofreció una rebanada de torta y Teresa respondió que no tenía problemas con estudiar: "Gracias por la torta chicos. Voy a mi cuarto, sigan viendo la película." - No sé qué gesto hizo, pero Estef enrojeció hasta las orejas. Cuando la puerta del cuarto se cerró, ella se lanzó y me abrazó con la cabeza pegada a mi pecho por la vergüenza. Le pregunté qué pasó y me dijo nada. Luego estuvimos hablando de su viaje de estudio, lo divertido de la semana, de sus compañeros de aula, de la fiesta de la próxima semana, etc. Pasado un rato me fui, pues no tenía ganas de ver a sus papás y que su papá me pregunte por qué no estoy asistiendo a las clases extra.

Ahora sí, voy a subir algo que escribí hace mucho tiempo cuando Gina se fue, aún no estoy seguro de la fecha exacta y no la tiene. Tenía título, así que no le podré a lo que acabo de narrar, todo se llamará como el título de ese día, si me arrepiento lo cambiaré.

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No recordaba muy bien lo que había pasado, pero sí que hace un semana se fue sin decir nada. El día anterior había cometido lo que suponía era infidelidad, aunque no se sabía si realmente importaba. ¿En serio... importaba después lo ocurrido?

Había amanecido y estaba echado en la cama, con los ojos muy rojos, la nariz repleta de mocos y sin fuerza en todo el cuerpo. Con solo una mirada por la ventana, se podía observar que sería un bello día, dado que se sentía la cálida y refrescante brisa; sin embargo, al mirarlo detenidamente en su cama, no parecía tener vida. Al caminar hacia el baño, parecía un máquina averiada y programada para cumplir una rutina matutina; sin embargo, cuando parecía que saldría de la habitación, volvió a la cama en la posición inicial con una mirada vacía hacia la ventana sin continuar la rutina.

Pasaron un par de horas desde que había despertado y no se había ido a desayunar como todos los días. Fue una sorpresa mayor, dado que las vacaciones habían iniciado. Preocupada, su madre fue hacia la puerta, tocó un par de veces dando a entender que debía bajar a comer; sin embargo, al no escuchar respuesta alguna, preguntó con duda y tristeza:
- ¿Luis, estás bien?... Ven, habla conmigo, hijo, eso te va ayudar... Te espero abajo. No demores mucho, debo ir a trabajar en un momento.

No hubo respuesta instantánea, pero se escuchó un triste . Después de la respuesta, como si la ropa fuera plomo, se vistió. Tenía la apariencia de un muñeco de trapo tomado por las costillas: cabizbajo y con las extremidades caídas. Luego, cuando tenía que ir al primer piso, las escaleras las notó altas y peligrosas, dado que parecía temblarle las piernas; no obstante, a paso de caracol, logró bajar sin mucho problema y con mucha desgana.

Al sentarse en la mesa de la cocina, con una bella sonrisa, su madre le sirvió el desayuno y, mientras lavaba algunos platos, le comentó que las vacaciones de verano ya habían iniciado y suponía que su hijo ya tenía planes con sus amigos. Sin embargo, Luis aún no mostraba muchas señales de vida en sus movimientos. Ello generó entre preocupación y enojo a la madre, dado que nunca había visto así a su hijo.

Dejó los platos, fue hacia la silla contigua y se sentó con una expresión que demostraba atención para escuchar lo que tenía que decir. Pero, como no parecía que hablaría, ella decidió iniciar con una pregunta:

- "¿Qué pasó? No soy adivina, si no me dices, no puedo ayudarte." - Mientras se contenía el ligero enojo que provocaba verlo de esa manera.

-" Me besé con Estéfani... Creo que engañé a Gina. Pero, parece que eso no importa, porque se fue sin decirme nada... Tal vez, no me quería." - Le dijo a su madre con una voz muy débil mientras la miraba a los ojos humedecidos por la pena.

Su madre, una mujer con camino en la vida, lo abrazó y le dijo que ya habían hablado del tema de Gina hace algunos días. Además, le hizo recodar y le comentó: 

- "No es el fin del mundo por que ella se fuera, hay mucha gente que te quiere, te querrá y otra la que simplemente no les vas a caer bien. Además, no solo era necesario el sentimiento hacia una pareja lo que te puede hacer feliz, sino que también existen los amigos y la familia con quienes tendrás muchas experiencias de vida que te hará sentir bien o mal, pues la vida es así y, para que un chico de quince año esté llorando por su novia de la misma edad, es algo absurdo. Aún eres joven y podría decirse que aún estás conociendo la vida, estás en pañales... Tranquilo, muchas personas te queremos... Si ella se fue, se fue. No podemos hacer nada. Mira a quienes tienes a tu alrededor aún." - Le dijo con una voz cálida y tranquila.

Lo único que podía hacer el muchacho era llorar por la tristeza, pero, en cierto modo, sentía que era verdad todo lo que le dijo. Por ese motivo, siguieron conversando y todos los temas con dudas se fueron calmado poco a poco. La única pregunta para lo que aún no había respuesta fue si le gustaba Estéfani, persona de la cual su madre no sabía nada. Aunque tarde o temprano se iba a enterar, cualquier secreto de su hijo siempre terminaba enterándose.

Después de varias minutos extra de conversación, su hijo se sentía mejor; aún estaba decaído, pero era mejor que ver un zombi rondando por toda la casa sin ninguna emoción o respuesta alguna. Satisfecha, decidió ordenar algo para almorzar, dado que había pasado más tiempo del previsto.

Mientras Luis iba a su habitación, decidió que debía hacer algo para olvidar los malos momentos y esos recuerdos que frecuentaban su mente, pero sobre todo debía hacer lo que su madre le dijo: vivir experiencias con sus amigos y familiares. Aunque principalmente pensó en sus amigos, pues eran un circulo social más cercano a su edad. Sin embargo, sabía que eso sería gradual, porque el estado de ánimo siempre influye mucho en las acciones.

Finalmente, al llegar a su habitación, agarró su celular y, con ligero nerviosismos y alegría, vio un mensaje:

Stephanie: Hola ¿Como estas? :)

30 ene 2026

Los fines de semana ahora son así

27 de Mayo de 2007, Domingo

Ayer, sábado, desperté un poco preocupado o consternado sería la palabra más precisa, debido a un sueño extraño. No sé por qué, y ya me estoy cansando también, pero Gina estaba en mi sueño y estaba molesta. Me miraba de reojo con una mueca de incomodidad. Quería preguntarle a qué se debía su molestia; sin embargo, sentía que tenía que ir algún lugar o que debía hacer algo. Así que, solo pasé a su lado, no le pregunté y me fui; luego, desperté. Segundos después de la mala sensación, pensé: "¿Y si se enteró de que casi tuve relaciones con Estef o pensará que ya lo hice?"- Pero era absurdo, la somnolencia de recién levantarme aún no me había pasado, suponía. Efectivamente, poco a poco iba recobrando mi cordura, era solo un sueño. Me frotaba la cara y un poco incómodo abrí el cajón. Sentado desde mi cama, miré mis antiguos diarios escritos a mano. Me molesté y pensé en guardarlos en un caja como había hecho con las fotos, puesto que un par de llos ya los había pasado a mi computadora. Iba a tomarlos, pero mi mamá entró y me llamó a desayunar. Pensé por un segundo en lo que iba hacer y sentí que mi maldito subconsciente me quería decir algo. Me sentí idiota, porque dije en voz baja para mí: "Sí, ya llegamos a tener un poco de intimidad. ¿Y qué? Ella no volverá y no lo sabrá.". Me fui a desayunar con una sensación agridulce en la cabeza.

Después de comer decidí olvidar ese pequeño sueño, fue muy estúpido si lo pensaba detenidamente. Me concentré en eliminar esa idea de mi cabeza y prefería hacer mis tareas. La ironía de la vida era que me había esforzado tanto en los último meses que terminaba mis tareas en los días de semana y preferí limpiar y ordenar los archivos de mi computadora. Nunca le había dicho a nadie ni lo había escrito, pero tengo un par de carpetas correspondientes a fotos de los años 2005 y 2006. Al igual que había hecho mi limpieza de fotos físicas en la caja, también lo había hecho con las fotos de mi computadora. Las fotos digitales eran de un cámara digital que mi hermano mayor Mitch (su apodo) me había regalado a inicios del año pasado, pues sabía que ese año iba de viaje. En fin, fue mi error suponer que había limpiado y ordenado bien todas las fotos. Dado que tengo la costumbre de solo ponerles un numero y la fecha (y solo la carpeta tiene el nombre) abrí un par de fotos de esos años. Solo diré: una foto en el hospital, no detallaré nada. Además de ello, encontré un par de archivos y los leí. Aunque al principio dudé, porque no sabía cómo iba a reaccionar o qué iba a pensar.

Uno de ellos era de la época de cuando estaba Gina, fue justo después del hospital; pero, no lo había agregado a la sección principal, pues en ese momento sentí que era muy personal, casi lo tenía escondido. En retrospectiva sí me daba vergüenza; no obstante, lo que he pasado con Estef ha sido aún más íntimo, así que ya no tengo problemas en agregarlo a donde supongo que debería estar, aunque no tiene fecha. El otro archivo era (sinceramente no me acordaba escribirlo) de cuando Gina se había ido, parece una descripción de solo unos días después. Se nota que lo escribí medio zombi, estaba muy triste y lo que había escrito solo era describiéndome una mañana. Aunque fue justo una mañana que me comencé a sentir mejor. Dejando de lado esos dos días, ordené todo lo más rápido que pude, me escribió Estef para recordarme que nos veríamos después de mi academia y me preguntó si quería acompañarla en sus ensayos del teatro. No obstante, le mentí diciéndole que tenía una prueba más tarde, porque no tenía ganas de ver a esa gente extraña del teatro. Tal vez para la próxima vez, cuando esté algo aburrido.

Pasaré a la academia, porque he notado que Ricky llega temprano y trata de conversar conmigo sobre diversos temas. El gran pero es que siempre trata de sacarme información de las cosas que hago. Sinceramente, no creo que guiándose de lo que yo haga le genere una diferencia hacia las chicas. Realmente no hice nada en particular, si tuviera que decir algo es que tengo suerte y no la suficiente, ya que en el pasado Teresa nunca me hizo caso. A lo que quiero llegar es que hoy me preguntó, sin ninguna emoción visible, por qué no lo había invitado a la playa. Por mi cabeza pasó la pregunta de cómo se había enterado si solo los más cercanos sabían. Como si me leyera la mente me contó que salió con unos amigos suyos en bicicleta y nos vieron a lo lejos, puesto que pasaron cerca de la zona de la playa en la que estábamos. Segundos después de silencio incómodo, casi como una abrazo, me comenzó a mover el hombro y preguntó: ¿Puedes decirme qué hacer? Aunque sea algo, ¿puedes presentarme a sus amigas?" - Sacudía mi hombro con mucha insistencia y entre cólera y resignación le dije que se las presentaría hoy a salida, si aparecían. Creo que nunca en mi vida lo había visto tan feliz como un perrito que quiere salir de paseo con su amo.

Entre los extraños momentos de descanso que hay entre clase y clase, Ricky se comportaba muy bien con todos lo demás. Nicolás se sorprendió, Robin le dijo al oído: "Luis ya lo amaestró, está bajo su control. (Nicolás le preguntó cómo) Eso es lo que no sé, ojalá también me dijera cómo domarlo" - Mike y Fernando se lograron llevar bien con Ricky, se bromeaban, se reían, se molestaban de buena manera, etc. Jamás habría imaginado ese escenario hace tres años. Acabado el receso, volvimos a nuestras aulas y, cuando estábamos a una hora de acabar las clases, hubo una prueba sorpresa. No estuvo tan difícil, pues eran materias que ya revisaba en los recreos del colegio. Aunque la cara de Ricky y Robin decían otra cosa. Logré terminar la prueba entre los primeros con quince minutos de anticipación y me fui, pues era lo último del día. Mientras me iba, me quedé en el pasadizo por un momento, pues pensé en esperar a Ricky, dado que le dije que le iba a presentar a la chicas. Sin embargo, no estaba obligado, así que seguí mi camino. Un muy bello camino, pues justo al cruzar las puertas logré ver a Estef sentada en una banca, rodeada por sus amigas. Todas me saludaron de lejos y me dijeron que había salido temprano, incluso bromearon con que me había escapado.

Cuando le pregunté a Estef si nos íbamos, todas las demás me abuchearon, pues ellas también nos acompañarían un momento mientras todas compraban ropa. Ella me miró un poco culpable, pero no había problemas, pues el objetivo era pasar más tiempo juntos. En el camino le mencioné que no tomaría clases extra esta semana y que pasaría todos los recreos con ella. Se le colorearon las mejillas y me abrazó muy fuerte, pero no perdió la oportunidad de agregar: "Ya era hora, tengo tantas cosas que contarte... (me agarró fuerte del brazo) Además, me siento muy solita sin ti en los recreos." - Todas sus amigas hicieron un ruidito fingido de sorpresa e indignación y preguntaron entre juego: "¿Y qué somos nosotras, Tefy? Ah ya..." - Después decir eso, comenzaron a caminar más rápido, Estef me soltó y comenzó a reír y a pedirles perdón. En fin, no demoramos mucho en llegar y prácticamente fui arrastrado por varias tiendas. Me sentí como en los dibujos o las películas cuando el hombre se queda mirando su celular mientras la chicas compran y corretean de un lado a otro; no obstante, la diferencia es que estuve jugando a la culebrita, no le podía decir a mis amigos. Me alegra que haya algo de entretenimiento que entre en mi bolsillo; siempre quise un gameboy, aunque nunca me lo dieron por mis bajas notas, pues decían que así bajarían más.

Volviendo al tema. Mientras las chicas buscaban la ropa que querían, pasó algo que me dio risa. Camila y Estef cada una con un pantalón en mano se acercaban a la señorita que atendía; el problema que noté fue que, antes que ellas, la señorita estuvo discutiendo con una clienta muy terca y aún se le notaba en la cara. Cuando ambas se le acercaron a preguntar por una talla más pequeña, la señorita casi sin voltear vio la ropa y les dijo: "De esa talla ya no hay más pequeña, deberían buscar en la sección de niñas." - Las dos tuvieron una expresión de ser insultadas y estar en shock, no podían creer lo que escucharon. Camila tenía la cara completamente roja, pues no era la primera vez que le decían eso. Estef, con las orejas al fuego vivo, le tocó el hombro para hacer girar a la señorita y le volvió a preguntar, pero ahora por otro modelo similar. En ese momento la señorita volteó y notó que Estef era casi de su tamaño. La cara de vergüenza comenzó a notarse poco a poco. Se disculpó y trató de corregirse mencionando que el modelo que ellas traían en mano, solo había talla más pequeña en la sección de niñas. Luego de ello, se ofreció y las ayudó en casi todo lo que necesitaban; a excepción de Camila, las demás se extrañaban de que esa señorita fuera tan servicial. Fue tan servicial que, cada vez que salían de probador, las alababa a todas e incluso insinuaba si pensaban modelar en el futuro. A pesar del servicio y las alabanzas hacia ellas, aún notaba en la cara de Estef una expresión de furia contenida, creo que era la primera vez que la veían así de molesta. Finalmente, noté a las chicas muy contentas, en especial a Irene con sus bolsas y luego preguntó por qué no había comprando nada. Le contesté de manera graciosa: "Porque todo este piso es la sección de mujeres.".

Después de que compraran ropa, nos fuimos a comer en un local cercano. Todas estaban contentas y Estef ya se veía más relajada. Ahí comentaron que estaban comprando ropa para la fiesta del 8 de junio, pues el siguiente fin de semana no iban a poder por el viaje de estudio. Nadia jugaba con Estef preguntándole si se iba a sentir solita, dado que no nos veríamos el fin de semana. Por mi parte, Irene también se la pasó preguntándome lo mismo, mientras abrazaba a Estef y le estiraba las mejillas. Unos momentos después, Akira y Samanta me preguntaron sobre el viaje de estudio, dado que no habían tenido ninguno hasta la fecha. Les pregunté qué había pasado, porque inclusive se realizan un año antes. Me contaron que el año pasado se habían cancelado los viajes por el mantenimiento de los museos que se realizaron a nivel nacional. Con eso dicho, les conté un poco mi experiencia: no necesariamente haces grupo con quienes quieres, debes tomar apuntes por que viene en los exámenes, los profesores son más estrictos, si se separan del grupo habrá castigo, etc. Me dio risa cómo Camila me preguntó por la diversión. Todas suponían que sería divertido, pero mi noticia generó preocupación e indignación. Me dio risa ver esa expresión: "Cómo nos van hacer estudiar fuera del colegio".

Las tranquilicé mencionando las horas libres en las cuales, dependiendo del museo o el área de estudio, podrían ir a la playa, piscina o parques cercanos. Todas dijeron que hubiera empezado por ahí; sin embargo, les expliqué lo principal al comienzo, porque la primera vez no tenía idea. Hace dos años, traté de acercarme a Gina, no presté atención al viaje en general y eso me afectó académicamente en varias pruebas de historia. Sin excepción, a todas les agarró ese bichito de la curiosidad y querían que les contara cómo fueron mis viajes de estudio. En ese momento, no sabía qué contarles, dado que esos viajes eran más una excusa para estar con Gina, aunque siempre nos pasaba alguna tontería. A pesar de que les dije algo similar o insinuado, no les importaba qué información fuera; ellas querían sí o sí saber. Controlé un poco la información, pero les conté que en un viaje me reconcilié con ella por una pelea surgida en nuestro inicios de relación. Increíblemente querían saber más, el chisme las consumía. Desde mi perspectiva, me parecía raro, normalmente no querían que la mencionara para nada, pero ahora no les importaba. Sin embargo, ahí zanjé el tema. Todas sus amigas estaban contentas, pues, en todos los años que nos conocíamos, con Estef nunca había tenido ningún problema. Por otra parte, para variar el tema, les comenté que me había perdido con ella en un bosque cercano, dado que no nos habíamos fijado en el camino. 

Muy intuitivas y casi en coro: "Estaban discutiendo, ¿no?" - Les contesté que no exactamente, pero sí nos habíamos perdido en la conversación. Irene replicó: "Se peleaban mucho. ¿Estás seguro de que se querían? Yo creo que Tefy es tu alma gemela. Mira, con Tefy no has tenido ninguna pelea en todos los años que se conocen y, desde que ha iniciado el año y son pareja, no han tenido ningún problema (Estef se sonrojó un poco) Mira lo tierna que es, aun cuando llevan bastante tiempo juntos, ella todavía se sonroja" - Sus amigas la abrazaron y solo les di la razón, puesto que era verdad mucho de lo que decían. ¿Discutía mucho con Gina? Me perdí un momento en mi mente con la idea de las discusiones y los problemas. Camila, que estaba sentada a mi izquierda, me movió el brazo en broma y me preguntó si me sentía bien. Para que no sospecharan, le respondí, con la misma actitud bromista, que debía ir al baño. Me pidieron no demorar, pues ya querían ordenar algo para comer. Me mojé la cara varias veces y decidido a que ninguna tontería me pasara por la cabeza volví con el mejor ánimo que podía. 

Me volví a sentar junto a Estef y me preguntó cuándo iríamos a la playa otra vez. Me reí y las fastidié un poco: "¿Con ustedes? Uy no creo, la última vez no pudieron soportar el alcohol y terminaron borrachas" - Camila, a mi izquierda, se apenó un poquito: "Ya, sí, perdón. Me voy a medir la próxima vez. (todas rieron) ¿Qué me dices tú, Tefy? Tú también estabas muy mareada" - Estef le contestó con picardía: "Pues, que yo sepa, yo no devolví todo mi almuerzo en el baño de mi casa." - Camila enrojeció más y trató de ocultar su vergüenza con risa, pues pensaba que yo no sabía nada. Por unos segundos, Akira me miró sin desviar la mirada, se percató de que la miraba y me preguntó cuándo volveríamos a practicar con la banda. Le propuse el fin de semana después de la fiesta y parecía satisfecha de escuchar la respuesta. Irene y Samanta también nos pidieron que les avisáramos cuándo practicaríamos, porque también nos querían ver.

Al terminar de comer, nos fuimos a nuestras casa por separado; por mi lado, me fui con Estef y en el camino no dejó de hablarme, pero con mejor actitud, de lo molesta que estaba con la señora que le dijo que vaya a la sección de niñas. Me preguntó si se veía como una niña y la conversación giro y giro en varios sentidos al punto que llegamos a su casa rápidamente. Cuando ya me iba, ella me volvió a preguntar su ya clásica pregunta: "¿Y mi beso?" - Se lo di y, mientras aún nos abrazábamos, rápidamente me replicó: "Recuerda que ya me dijiste que estaríamos juntos esta semana en los recreos, no me mientas y luego te escapes" - Le calmó que le reconfirmara y me abrazó fuerte... Bueno, eso fue todo, ya veré cuándo agrego esos días del diario que tenía en mi computadora, supongo que lo subiré el fin de semana que no está Estef.

9 ene 2026

Ellas después de la playa y un mito escolar

25 de Mayo de 2007, Viernes

Antes de narrar la semana, comenzaré por lo que Estef me contó; es decir, qué pasó después de su partida. Por lo menos construiré la historia como recuerdo que me lo contó el lunes.

De acuerdo a ella, regresaron tranquilas en la camioneta e Irene, Nadia y Samanta eran las más conversadoras sobre lo ocurrido en la playa, debido a que Camila se fue dormida y Akria y Estef estaban cayendo poco a poco dormidas. Cuando el papá de Estef preguntó si las dejaba en sus casas, todas activaron sus alertas. Estef, a pesar del cansancio, logró decirle a su papá que ella y sus amigas iban a pasar un rato más. Irene y Nadia dijeron que era verdad y que no tenían problemas, porque ya les habían avisado a sus papás por teléfono. No había forma de comprobar lo contrario, así que fueron a su casa. A veces, en las curvas, Camila hacía un gemido lastimero, pero muy despacio. Se supone que solo Estef lograba escucharla, dado que estaba a su lado.

Al llegar, su papá no bajó de la camioneta, debido a que tenía que recoger a su mamá y a la tía Raquel, pues habían salido por el centro comercial y habían terminado en casa de sus amistades. Cuando bajaron, Irene fue más rápida y le seguía Nadia, pues sabían que Camila necesitaría ayuda. Dicho y hecho, cuando se abrió la puerta, el cuerpo de Camila caía inerte, pero lograron atraparla casi de inmediato y fingieron risas: "Ay Camy, despierta, ya llegamos." - Lo primero que mencionó Camila fue que le dolía la cabeza. Todas rieron por temor e Irene y Nadia le ayudaron a estar de pie, se apoyó más en Irene y continuaron con la actuación del sueño. Mientras tanto, todas comenzaron a despedirse del papá de Estef; este no sospechaba tanto, pero igual les dijo que tomaran agua y comieran algo por si aún se sentían mareadas, les ofreció lo que había en la cocina y le pidió a Estef que no se olvidara de las empanadas que aún tenían en el refrigerador. Todas le agradecieron y, como si cargaran un muñeco de trapo, la llevaron al cuarto de Estef en el segundo piso. Salvo por Irene, Nadia y Samanta, todas las demás tuvieron dificultad para subir las escaleras. En el cuarto, lograron colocar recostar boca a bajo a Camila, mientras que Akira y Estef se acostaban junto a ella. 

Las otras bajaron a la cocina en busca de comida y mucha agua; sin embargo, a los pocos minutos llamaron a Estef, dado que necesitaban ayuda con el horno y no encontraban la tetera. Se levantó como pudo y acudió al llamado de las demás. No obstante, en este preciso momento, parece que Camila ya no aguantaba y, a quien tenía más cerca, le dijo en voz baja : "Kiara... voy a vomitar, acompáñame al baño" - Akira no sabía cómo reaccionar, al punto que el mareo se le pasó por el susto, pero logró decirle que se aguantara y que le ayudaría de camino al baño. La trató de distraer hablándole y al llegar casi por muy poco lo suelta en el piso del baño. Minutos más tarde, mientras las chicas subían, se encontraron con la escena: Akira le agarraba el cabello a Camila mientras esta vomitaba con la cabeza en el inodoro. Cuando se percató de ellas, Akira lanzó una mirada de ayuda, pues no sabía qué hacer. En ese instante, Irene rápidamente acudió y le daba palabras reconfortante a las dos. Las únicas palabras que entendieron de Camila eran "nunca más" o "perdón...". No son enunciados ajenos a los que alguna vez dije en el pasado, no la culpo, supongo que ha todos nos tiene que pasar alguna vez en nuestras vida.

Una vez que Camila terminó, notaron que su ropa estaba un poco manchada. Le ayudaron a quitarse su polo y su short y fueron por ropa de Estef. En el lavatorio, se limpió muy bien, incluso la ayudaron, la dejaron descansar en el cuarto y la ropa sucia a la lavadora. De acuerdo a ellas, ya habían pensado en una excusa sobre la ropa. Después, las demás fueron a comer y a tomar bebidas calientes o jugos, poco a poco el mareo les iba disminuyendo. Una vez acabada la conversación y la comida, regresaron al cuarto con su amiga. Le llevaron una taza de manzanilla, un par de panes sin contenido y un abanico con el cual Nadia le daba aire. Al parecer Camila recobraba el conocimiento, se puso contenta al verlas y les mencionó que le dolía la cabeza. Todas las demás rieron y le preguntaron si podía tomar y comer. Respondió que no quería, pero aún así ella misma sabía que debía hacerlo y comenzó. El resto de chicas llamaron a sus casas y les dijeron a sus papás que iban a demorar; no sonaban preocupados, pues suponían que solo habían pasado el día entre chicas y sin ningún percance, díganse del alcohol. Mientras la chicas hablaban por teléfono, Estef se fue a limpiar el baño y Samanta se ofreció en ir con ella, dado que también quería ayudar. Ambas pensaban que la escena iba a ser dantesca, por suerte Akira había logrado ayudar a Camila justo a tiempo. 

Una hora después de que las cosas habían mejorado, llegó Teresa preguntando cómo estaba Camila y les contó que nos habíamos preocupado sobre su estado. A través de un mensaje Teresa a Maria y Katty, nos enteramos de que todo estaba bien y que sus papás no se habían enterado de nada. Alrededor de dos horas después de la partida  de su papá, las luces de su vehículo se aproximaba a la casa. Al parecer se había quedado un rato con su mamá, la tía Raquel y el resto de amigos que se habían reunido. La chicas no estaban nada preocupadas, habían tomado todas las medidas necesarias para que no haya rastros ni sospechas de que habían tomado. Todos se saludaron y también se despidieron todas las amigas de Estef, debido a que se había hecho tarde. Los tres adultos les agradecieron a sus amigas y agregaron que todas se veían muy cansadas; por lo tanto, llegaron a la conclusión de que se habían divertido en la playa. Con ciertas caritas pícaras de complicidad prefirieron reír y decir que sí... Pues eso fue lo que me contó y terminó muy cansada mentalmente; después de eso, se durmió instantáneamente al cerrar los ojos. 

Por mi parte, ninguna novedad en relación al colegio, sigo recibiendo algunas clases extras en los recesos. Lo único diferentes es que hoy, mientras estábamos sentados en la azotea, Estef me ha dicho, con muchísima antelación, que hay un cumpleaños; es decir, una fiesta de su año el 8 de junio. Al principio dudé, pues todos son menores y me contestó: "Por si no te has dado cuenta, soy menor que tú, al igual que mis amigas." - Francamente tenía más dudas, por socializar con su año y más aún por que no tengo ganas de cruzarme o de ver a su "ex", de que se le acerque a Estef con cualquier estúpida excusa, preguntar, chiste, bailar, lo que sea. Parece que notó alguna expresión en mi cara y me dijo que no había presión, pero aún así desde hace un tiempo las personas de su año querían conocerme. Le pregunté intrigado el porqué y suspiró: "Ya te lo dijo hace un tiempo. Eres como un personaje de mitología para nuestro año y para algunos otros menores también. ¿No lo sabías?" - Le pregunté si se debía a lo de Ricky, me contestó: "Sí, ya te lo habíamos dicho. Algunas de las aulas menores a nosotros creen que es solo una historia cliché que hay en colegio, pero conocen tu nombre, porque algunos de mi año sí te vieron pelear. Supongo que fueron ellos los que esparcieron la historia de la pelea, por eso muchos conocen tu nombre. Te hiciste un poco más conocido cuando tocaste la guitarra frente a todo el colegio."

Por mi cabeza rondaba la idea de que debía agradecerle a Ricky. ¿Yo, famoso? Si no he hecho nada, con suerte me defendí. Le mencioné la idea de que era probable que sí fuera con ella. Sin embargo, me dijo que el siguiente sábado no nos íbamos a poder ver, dado que tenían un viaje de estudio y recordé los míos. Me dio un salto el corazón y las dudas desaparecieron de mi cabeza. Quería estar más tiempo con ella, las horas de estudio de estas semanas no me habían dejado pasar tiempo con ella. Supongo que por eso me había pedido ir con ella a la fiesta, por lo general suponía que se iba con sus amigas y la pasaban entre chicas. Pero, me despertó aquella idea de los cumpleaños. Entonces, acepté casi al instante después de pensarlo por unos segundos. Se puso muy contenta, pegó más su cuerpo al mío y recostó su cabeza en mi hombro. Luego, mientras conversábamos, se quejó un poco, no fue de mala manera, dado que pasaba más tiempo estudiando que con ella en la semana y me regañó me pidió como mínimo que una semana debería pasarla con ella en los segundos recesos que son más largos. No me negué y le dije que sí a todo, pero le cambié el tema: "¿Y por qué soy un mito para tu año?".

Puso cara de cansancio y me contestó: "Mira, lo más probable es que el día de la fiesta los chicos te van a responder esa pregunta con sus preguntas, así que haz memoria, pues te van bombardear con todo lo que tengan que decirte. (Hizo una pequeña pausa) A mí me han hecho preguntas que no tienen nada que ver conmigo. Soy tu novia, no tu diario. Varias veces me han pedido conocerte..." - Le interrumpí, debido a que me estaba dando mucha vergüenza ajena escucharla: "Creo que están exagerando, solo me defendí" - Continuó ella. "Sí, bueno, pero ellos no saben tu versión." - Sonó la campana, nos levantamos y bajando las escaleras me preguntó si mañana podía acompañarla a comprar ropa. Le dije que sí y contenta me dijo que me esperaría después de mis clases en la academia. Cuando casi salíamos al patio, un profesor nos vio... Era un poco comprometedor, pues podía deducirse que habíamos estado en cualquiera de los dos lugares prohibidos: la azotea, donde no tenía pruebas de que pudiéramos subir; y, las mismas escaleras que llevan hacia la azotea.

Por fortuna, estos meses que he estado con Estef me han servido para controlar mis expresiones faciales, me quedé serio aunque tuviera cierto temor. El profesor ligeramente dudoso e indignado nos preguntó que hacíamos ahí, por lo prohibido del área. Estef, con su mejor actuación de niña buena: "Disculpe profesor, es que estuvimos buscando a las señoras de limpieza, pues alguien ha vomitado en el baño de mujeres." - El profesor no tenía manera de saber si era verdad o mentira. Creyó en lo que dijo ella, nos pidió alejarnos del camino a la azotea y mencioné que él iba a buscar las encargadas de la limpieza. Ella seguía con la actitud de niña amable, le agradeció, me tomó de la mano y, a los pocos segundos que le dimos la espalda, giró su cabeza y le sacó lengua con cara de desagrado. Me agarró la mano más fuerte y fuimos más rápido. Solo le pregunté: "¿Y eso? ¿Qué pasó?" - Más lejos de él, comentó que no les caía bien ese profesor por la cantidad de tareas, por que no les dejaba ir al baño, siempre era muy estricto, etc. No dije nada, sabía que ese profesor de química era muy molesto, pero tuve suerte de que nunca me enseñó. Cerca a su aula, porque la mía estaba más lejos, me abrazó muy fuerte y me besó en la mejilla. Justo cuando volteo para seguir mi camino, muchas personas de mi año me miraron y me dijeron: picaron suertudo.