27 may 2010

Antes de la despedida...

16 de Septiembre de 2006 Sábado

Debo decir que se me está haciendo costumbre despertarme en estas fiestas a las 5:13 a.m. y bueno, qué más puedo hacer, ya que si no lo escribo ahora se me va a olvidar todo lo que ocurrió ayer. Aunque tengo sueño y la batería de mi laptop se me está acabando. Bueno, bueno, estoy emocionado, porque terminamos los exámenes y llega la semana de vacaciones.

Como ya había explicado el año pasado, cada vez que termina el tercer bimestre hay un festival donde nos tenemos que disfrazar con una vestimenta tradicional de ciudad, región geográfica o país que salga. El año pasado salió Hawaii y este año salió Japón. Al principio no teníamos idea de cómo se vestían. Algunos fueron de samuráis; sin embargo, por las dudas, le preguntamos a algunos profesores de historia y nos dijeron que investigáramos, osea que no fue de ayuda. 
 
Un día después, dieron la noticia de que había una competencia entre aulas. Quién tuviera la mejor vestimenta ganaba, así de sencillo. Solo podían salir un hombre y una mujer en una pasarela, serían los representantes de su aula. Así que, todos buscamos en internet, revistas, enciclopedias, etc. cómo se vestían los japoneses. Luego, cuando no hubo ningún profesor, empezamos a elegir quiénes iría a la pasarela. Todos los hombres apuntaron a Ema y Rita, pues eran las más bonitas del salón y, desde mi punto de vista y aunque Rita tuviera pinta de joven modelo, hubo una votación entre ellas dos y ganó Ema. Después, teníamos que elegir a una pareja para ella. Sin embargo, su pareja debía ser del mismo tamaño, del mismo color de cabello y piel. Sacaron a los hombre que fueran castaños y de su altura... Yo estaba en esa fila; a pesar de que estaba escondido, pero Maria y Katty me sacaron. Al principio creí que era más alto que ella y no me preocupe por ser elegido; pero, mientras avanzaba la fila y me acercaba a ella, parecía que crecía.

Cuando llegó mi turno de medirme... Era tan solo un centímetro mas alta que ella. Las mujeres del aula me dijeron que fuera yo, pero algunos hombres no quería que fuera el que estuviera en el concurso con Ema. Yo tampoco quería, no después de lo ocurrido hace algún tiempo. Pero Ema me dijo sonriendo:
- Vamos, será divertido; además, encajas muy bien conmigo. Míranos, parecemos la pareja perfecta.

Me quedé muy sonrojado y todo mi salón jodiéndome, porque los que más meten leña al fuego son Fernando y Ramiro. Mientras me avergonzaba, Ema me tomó de la mano y me insistía. Pero, Rita, desde su asiento, la miró y Ema me pidió que lo pensara. Al final, no había vuelta atrás, dado que todas las chicas y varios chicos querían que fuéramos nosotros. Bueno, voy a resumir esta parte, ya que me quiero ir a dormir un rato. Todo mi salón iba a darme dos dólares por persona para comprar la ropa en una tienda de disfraces al igual que a Ema. Una vez que teníamos el dinero, una tarde después de clases, nos fuimos a comprar la ropa. Se llamaba "kimono" la ropa tradicional de mujeres y el mío parecía una bata de baño, pero con tela de polo que era algo áspera.

El día de ayer dimos el examen en la mañana y, cuando terminamos, salimos a nuestras casas, pero luego todos íbamos a volver, pues aún se mantenía el mismo sistema del año pasado. Cuando regresamos al colegio, estuvimos viendo algunos atuendos de las aulas de los grados menores, ya que algunos se veían muy divertidos y otros simplemente eran malos JAJAJA. En ese momento, no nos preocupamos de nuestra presentación, pues era casi por la noche y se debía a que somos casi el último grado. Al acercarse nuestro turno, media hora antes que nos tocara, todos nos pidieron que nos cambiáramos. Nos cambiamos y el problema era que Ema y yo no podíamos caminar bien, porque a ella le molestaba usar el "kimono" y a mí me molestaba usar las sandalias de madera. Sinceramente, era un ropa muy incómoda o el señor de la tienda de disfraces nos estafó.
 
En simples palabras, casi siempre nos tropezábamos y nuestros amigos nos tenían que levantar. Cuando ya casi era nuestro turno, nos tratábamos de ir a la pasarela; sin embargo, había mucha gente por todos lados y, al intentar pasar, Ema se cayó. En su esfuerzo por no caerse, sujetó mi ropa y me caí casi encima de ella, pues me jalón con fuerza. Muchas personas se empezaron a mover y ninguno podía pararse, buscamos a nuestros amigos para que nos ayudaran. 
 
Al no verlos, Ema trataba de levantarse, pero su ropa era algo dura y casi no podía, solo logró sentarse. Ya sentada, una persona me golpeó por la espalda con su pierna y empujó mi cuerpo hacia adelante donde estaba Ema sentada. De casualidad... La besé... Nos separamos rápido y nos miramos un rato. De la nada, apareció Rita en ese momento, nos vio, miró a los alrededores y nos gritó: "¡¿Están locos?! - Le dije que había sido casualidad y no era por que quería. Entre asustada y avergonzada me dijo algo como: "OK, OK, no me importa. Apúrense, es su turno de salir" - Luego, en la parte posterior de la pasarela, Ema me sacó los lentes y me susurró en el oído: "Así te ves más simpático"

Cuando salimos, Ema me agarró de la mano, empezamos a caminar por la pasarela y hacíamos reverencias al público. Mientras estábamos arriba, los hombres mi salón me estaban molestando, logré ver que Gina me estaba sonriendo y saludando desde abajo. En esos momentos estaba muy nervioso... La verdad... Bueno, no importa. Después de saludar al público y a los jueces, hicimos un pequeño número ensayado, pues solo caminar sería aburrido y vimos que otras aulas hicieron algo similar.

Acabado el concurso, en la votación final, quedamos en tercer lugar. Me había sentido un poco desilusionado. Pero, todos mis amigos me felicitaron, porque hicimos lo mejor que pudimos. Luego, llegó la hora de dormir y agarramos algunas colchonetas del gimnasio para dormir, como el año pasado. Eso es todo, en la tarde se van Rita, Betty y Ema. Me da un poco de pena y, si no fuera por el incidente con Ema, sería bueno que estén más tiempo, me he divertido y creo que todos mis amigos también.

21 may 2010

Nunca más...

10 de Septiembre de 2006 Domingo  
 
Dios... Hice una estupidez muy grande, nunca más les vuelvo hacer caso a Fernando o a Mike. ¿Cómo lo explico suavemente? Ah, sí... Me embriagaron. Es la peor mierda que me pudo pasar. Nunca puedes ver bien, dices cosas que no quieres (estúpidas), tiene mal sabor, te ríes de cualquier estupidez, sientes nauseas y, si tienes suerte, vomitas. La parte más divertida es que no puedes recordar bien las cosas del día anterior y al día siguiente despiertas con un dolor de cabeza de mierda. Wow, parece como si te quisieras suicidar cuando haces eso.  
 
Voy a tratar de calmarme y pensar en lo que recuerdo, además de lo que me contaron... Ya era de noche, me arreglé para la fiesta, me fui a la casa de Gina y luego nos fuimos juntos. En el camino, ella me estaba diciendo por adelantado que no iba a bailar, porque estaba de luto. Desde mi punto de vista, le dije que no había problema. 
 
Cuando llegamos, sus amigas la jalaron y la llevaron a un sofá, estaba rodeada. Mientras que mis amigos también me llevaron a su mesa, me hablaron de muchas cosas graciosas y me preguntaban por qué me había perdido tantas fiestas, ya que era quinceareños en su mayoría. Les conté que, a parte de la distancia de las fiestas, no me gustaban esas fiestas de las chicas. Luego, Fernando y Mike me dijeron algo como: " Cuando empiece la fiesta, vamos a celebrar, ya que hace tiempo que no te vemos en una fiesta" - Después, la fiesta empezó, me fui y me senté con Gina, ya que ella no iba a bailar. Pasado un rato, cuando Gina se fue al baño, Fernando y Mike se me acercaron y me dijeron: "¿Listo para festejar?" - La verdad, al comienzo les seguí su forma de "festejar". Luego, volvió Gina y les dije que mejor paremos, porque ya me sentía algo mareado, pero tomamos un poco más y de ahí no recuerdo bien. Creo que me pareció a ver dos maricones, porque parecía que se pintaban las uñas, pero no tenía sentido... Creo que le dije a Gina que iba a bailar y me fui dejándola sola, por suerte Teresa la acompañó. (soy un imbécil) 
 
Luego, me contaron que empecé a contar bromas estúpidas y yo era el único que se reía. Crístofer me contó que decía cualquier tontería y yo me empezaba a reír. Mike me contó que lo reté a pelear (que estupidez). La verdad, no recuerdo bien qué fue lo que pasó y tampoco me quiero acordar. No obstante, lo que sí recuerdo es que, en un momento, me fui al baño a vomitar. Luego, me senté como si me hubiera tirado al sofá, con el cuello torcido hacia atrás y brazos extendidos. Gina estaba preocupada por mí y se acercó a darme aire con un papel. Sentía culpa por emborracharme, ya que todos me miraban como el imbécil que no supo cuándo detenerse. Además, como el idiota que debió estar con Gina, pues ha perdido a su papá hace poco y debería estar con ella, no festejando como loco.  
 
Cuando me sentía algo mejor, le dije que nos fuéramos, ya que aún estaba algo ebrio y con poca conciencia, ademas necesitaba aire fresco para poder regresar a la normalidad. Ella me dio la razón y me acompañó todo el tiempo que necesitaba hasta que vuelva en mí. Me parece que nos fuimos a la 12:40 a.m. Desde el punto de vista de todos en la fiesta, aún era muy temprano para salir. Pero igual nos íbamos a la casa de Gina, pues ella me dijo que no iba a permitir que me fuera ebrio a mi casa. Me causó tristeza y dolor en mi honor, pues yo siempre la dejaba. 
 
Entre tambaleos de un lado a otro, ella me acompañó a mi casa, cuidándome como si fuera un enfermo recién salido del hospital. En la puerta de mi casa, y esto me lo contó Gina, aún bajo los efectos del alcohol, de la nada, comencé a llorar y me disculpaba con ella. Además, le decía: "Yo no quería esto... Lo siento" - Me dijo: "OK, está bien, tranquilo. Entra para que puedas descansar" - Le repetí lo mismo y ella me dio la misma respuesta. Por tercera vez volví a decir lo mismo, se molestó conmigo e hizo que entrara a mi casa. Ella me contó que al despertar recordó lo que pasó en la puerta de mi casa y se empezó a reír, pues estaba tan ebrio que no recordaba lo que decía.  
 
Bueno, gracias a Dios, ella llegó bien a su casa, mis papás no se dieron cuenta que llegué borracho, ya que estaban durmiendo cuando llegué. Además, le empecé a poner colonia, desodorante a toda mi ropa y me cepillé los dientes (en la mañana). Nunca más vuelvo a tomar, esto me dejó una gran lección.

14 may 2010

Un día normal...

08 de Septiembre de 2006 Viernes 
 
El día fue genial. Inició con Mike, pues me llamó para decirme que iba a ir a mi casa a jugar algunos videojuegos y luego para poder irnos al lugar acordado. No pasó mucho tiempo, mientras jugábamos, me llamó Gina y me dijo que iba a ir con Teresa. La verdad, cuando escuché eso pensé: "Es temporal, luego van hablarse como si nada hubiera pasado.". No estoy seguro qué tanto duele romper, pues mi caso es algo raro. Sin embargo, si es la sensación de mierda cuando la vi con "otro", es una horrible sensación. 
 
Llegó Mike y estuvimos conversando un rato. Se le notaba algo distraído cuando conversábamos de mujeres, lo cual es algo raro en Mike. Luego, nos fuimos rapidísimos al lugar de reunión, debido a que Rita me llamó y me dijo que no nos iban a esperar tanto tiempo. Cuando llegamos, éramos los primeros, excepto por Betty. Rita me dijo que era una broma, ya que siempre me demoraba mucho en llegar. Después de unos minutos, llegaron Gina y Teresa. Se veían muy bien con sus ropas veraniegas. Finalmente, llegaron Crístofer y Rosalina con una ligera demora. 
 
Cuando llegamos a la playa, había mucha gente; aunque, no era sorpresa, ya que el sol fue demasiado fuerte. Crístofer, por alguna razón, parecía muy contento, le pregunté el porqué y me respondió algo como: "Es por que estás tomando las cosas más en serio y tuviste el valor de decirle a Gina lo ocurrido con Ema." - Me quedé algo nervioso y pensativo, ya que se tragó la mentira fácilmente. Le cambié de tema y nos fuimos a cambiar el traje de baño. 
 
Terminé de cambiarme y noté que Gina también. Cuando nos dirigíamos hacia Rita y Betty, pues se cambiaron primero y ya había acomodado algunas cosas, Gina me jaló de la mano detrás de un vestidor y bueno... Me tomó de sorpresa. De camino, una vez más, a Rita y Betty nos miraron con unas caras graciosas, pues creo que todavía estuve con el cabello un poco desarreglado. Rita me miró con cierto reproche y Betty tenía un expresión de: "No me digan" - Por mi lado, estaba algo atontado, me manosearon bastante. Aunque no tanto como para preocuparse. JAJAJA
 
En fin, mientras conversábamos, muchos temas se desviaban a Ema y me ponía nervioso. Recuerdo que le hacía muecas a Rita para poder cambiar de tema. Cuando estábamos jugando, Rita me vio la espalda y me dijo que tenía una herida muy grande. Recordé cuando me golpearon mucho, tanto así que no recordaba cuáles eran los lugares de las heridas; no obstante, para que no se asusten, les dije que tal vez me golpearon gatas. Se rieron un poco, pero no tanto, pues la heridas eran algo grandes.
 
Finalmente, cansados de jugar y nadar, todo nos fuimos a nuestras casas por separado, pues a Betty y a Rita las iban a recoger para ir a un pequeña reunión que tenían. Mientras que Teresa y Mike se fueron juntos. Se veían muy incómodos desde nuestra perspectiva. Por mi lado, me fui con Gina. Cuando llegamos a su casa, quería que la acompañara un rato, porque su mamá había salido. La acompañe un rato y, mientras estábamos viendo algo de televisión, hubo un temblor. Se cayeron unos platos, vasos y el salero. Estuvimos bien y no tuvimos ninguna herida. Varios minutos después, llegó su mamá y, antes de irme, le dije a Gina que no se olvidara de la fiesta de mañana. Ya en la puerta, me pidió que la acompañara el domingo en la tarde para llevarle unas flores a su papá (al cementerio). Le dije que no había problema; sin embargo, no le dije que siempre mis papás quieren salir los domingos conmigo. Les explicaré mañana, sencillo.
 

5 may 2010

Pesadilla y... ¿Terminaron?

07 de Septiembre de 2006 Jueves  
 
Ya planeamos ir a la playa, todos nos vamos a ir a la casa de Rita para luego dirigirnos de frente a la playa. Le tuve que mentir a Crístofer para que me volviera hablar. Es mejor que crea esto, sería peor que piense que soy un cobarde.  
 
Hoy, cuando llegué al colegio, Gina estaba feliz, no la veía sonreír así desde hace varios días y me sentí muy bien, sentía un cierto calor en el pecho. Luego, en el salón, tenía sueño, porque me había despertado en la madrugada el gato del vecino. Ese desgraciado gritaba como si lo estuvieran matando... Bueno, Bueno, no podía dormir, porque teníamos práctica y como estoy saliendo mal en los cursos, necesito la nota. En el recreo, me fui a la azotea, me relajé un rato y me quedé dormido. Lo siguiente fue bastante feo. Tuve una pesadilla, soñé que Gina y yo estábamos abrazados en la azotea del colegio, pero, cuando la miré, estaba llorando y me desesperé, porque ella me dijo algo como: "No me quiero ir... Quiero estar contigo un poco más" - Ella, por alguna razón, se alejaba. Por mi parte, también lloraba mientras la trata de sujetar y le decía: "No te vayas, por favor. No te vayas, te quiero mucho.". 
 
Me levanté muy desesperado, de casualidad besé a Rita en la mejilla, pues pensé que era Gina, y grite: "¡Te quiero mucho! " - Al principio ella se sonrojó, pero luego me miró de una manera muy burlona y me dijo: "Eso ya lo oí muchas veces cuando éramos pequeños." - Rojo como un tomate y un poco molesto le pregunté qué hacía ahí. Me respondió que me iba a despertar haciéndome cosquillas en la barriga, pues siempre nos despertábamos así desde que eramos pequeños, para poder planear la salida a la playa.  
 
Cuando todos estábamos charlando sobre dónde reunirnos antes de ir a la playa, nos dimos cuenta que no estaban Mike ni Teresa. Al principio no nos preocupamos, porque creí que estaban ocupados. Pero luego, la noticia que me dio en el salón, me dejó con la boca abierta. Me dijo que Teresa y él terminaron... La noticia me dejó pensando algunas cosas, más que nada en el tiempo transcurrido.  
 
Al final, todos concordamos el lugar y la hora, pues en ocasiones había tráfico para ir a la playa. En fin, lo último que puedo decir es que Mike me parece un poco decaído, aunque casi no se nota mucho. Estoy dudando un poco en llamarlo o en dejarlo tranquilo.

3 may 2010

Deportes con Rita

06 de Septiembre de 2006 Miércoles 
 
Creo que me va a dar gripe o fiebre, porque me estoy sintiendo un poco mal. No me quiero enfermar, ya que, si me enfermo, mi mamá me va a dar un jugo de tuna, naranja, kiwi y algo más que hacía una muy mala combinación. Bueno, pasando de tema drásticamente, debo admitir que me gusta que Gina sea un poco torpe y todo eso, pero... 
 
En el colegio, teníamos deporte en la tarde, las mujeres debían correr postas y los hombres después que ellas. El punto es que, cuando estábamos saliendo de clases, todo estaba normal, pero de camino a la pista para correr, Gina se tropezó y se golpeó la pierna muy fuerte. Me parece que se le incrustaron unas tres piedras pequeñas que las tuvieron que sacar. En pocas palabras, ya no podía correr, se molestó mucho y estuvo haciendo berrinches, dado que era nota en los registros. En fin, ya no podíamos hacer nada, así que nos fuimos a las gradas para ver como corrían las mujeres. Rita, Betty y Ema se sentaron junto a nosotros, me puse nervioso por Ema y le explicamos la historia. Rita, muy relajada y contenta, se ofreció a correr en lugar de Gina. Sin mucha discusión, Gina le dio su polo rojo, pues siempre debe realizarse con el color del equipo, y Rita se fue a inscribirse. 
 
Este profesor enseñaba a los primeros grados y no se dio cuenta; en otras palabras, no conocía el rostro de Gina. Cuando empezaron a correr, algunos compañeros, desde las gradas, decían que no era Gina, bla bla bla. Al final, la posta de ella quedó en segundo lugar, no estuvo nada mal. No obstante, hubiera sido bueno el primer lugar, ya que ayuda a la puntuación del equipo. 
 
Luego, me tocó correr y, todo ya es historia, quedamos terceros de las cuatro postas, porque me tocó correr contra Pepe y Mike... No es justo, ellos son mucho mas rápidos que yo, incluso formaron parte de equipos deportivos.
 

28 abr 2010

Vamos...¿Si?

04 de Septiembre de 2006 Lunes 
 
Hay una fiesta el sábado y Gina parece que se está animando a ir. Sinceramente, me gustaría que vaya, para que pueda distraerse un poco de los problemas que ha tenido. Además, sería bueno, pues que no hemos ido a una fiesta hace mucho, porque todas las fiestas han sido muy lejos de donde Gina y yo vivimos. Ojalá quiera ir, si no quiere tampoco hay problema. 
 
Hoy cuando llegué al colegio, todos me miraron y preguntaron si me peleé con alguien, debido a todos los moretones que tenía. La verdad, no les quise responder, pues me daba vergüenza contarles que me sacaron la mierda un grupo de idiotas. Por su parte, Rita estaba más preocupada que el resto, pues esperaban el chisme, y le conté lo sucedido. Cuando llegó el recreo, todos mis amigos me vieron cómo estaba y empezaron hacer un escándalo. yo también estaba molesto; pero, prefiero considerar que las cosas ya pasaron, pues, cuando me acuerdo, me molesto mucho. Luego, Ema me miró con una cara roja, la miré y luego, un poco sobresaltado, miré a otro lugar, pues recordé lo ocurrido. Akira y Estéfani pasaron por ahí, vieron cómo estuve y pensaron que había peleado. No les quise responder, ya que me prestarían más atención y no las quería incomodar por un accidente tan estúpido. 
  
Antes de finalizar el recreo, Rita y Betty nos invitaron a la playa el viernes, ya que ellas viajan el siguiente sábado. Vamos a ir Rita, Betty, Mike, Teresa, Rosalina, Crístofer, Gina y yo. Ema no podrá ir, porque tiene cosas que hacer con su mamá; no dieron mucha explicación. En esta ocasión, Gina aceptó, pues las considera buenas amigas y también le gustaría pasar unos momentos más con ellas. Segundos después de invitarnos, Rita me pidió que la acompañe a la cafetería. En el camino, mencionó que había conversado con Ema sobre mí. Un poco ansioso, le pregunté qué le dijo, pero prefirió no decirme nada más.
 
En el segundo recreo, quería conversar con Gina, pues quería saber cómo iba su estado de ánimo, así que la llevé a la azotea y de camino la iba tratando de convencer. Cuando llegamos nos encontramos con una chica extranjera. Ella solo hablaba ingles y nos explicó que el colegio seguía siendo apto para este régimen educativo. Fue una buena noticia, aunque su opinión no es la ultima palabra, puesto que habían varios reportes de todos los alumnos de intercambio. Fue interesante conversar con ella, sobre todo cuando nos contó que nuestro colegio era pequeño en comparación al suyo (nuestro colegio mide 20 hectáreas). Finalizando el segundo recreo, Gina me dijo que sí iría a la fiesta. Lo que me pone feliz y un poco asustado al mismo tiempo...

Bueno, después de la calma viene la tormenta. Sé que debería ser al revés, pero en mi caso es así... La tormenta es que, otra vez estoy saliendo mal en mis cursos, pues me he distraído bastante. Qué horror, el bimestre ya termina y mis papás no saben en qué estoy mal. No quiero que se enteren al final cuando salga mal... Espero no reprobar. 

19 abr 2010

¿Te protegí?

02 de Septiembre de 2006 Sábado 
 
No me siento bien para escribir, estoy algo deprimido, ya que me sacaron la mierda... Odio a esos idiotas, no puedo creer que lo hagan, porque se creen "machitos". Son solo unos imbéciles que no tienen nada que hacer con su vida. 
 
Ayer le pregunté a Gina si quería salir, pues quería que se animara un poco. Al principio no quería y lo estuvo pensando en todo el día; luego, se animó a ir y nos fuimos a ver una película, pues no aún había pasado poco desde el fallecimiento de su papá. Digo esto, pues, cuando conversaba con ella, se notaba aún la tristeza. En fin, la animaba, pero creo que aún no es suficiente. Cuando estábamos caminando, nos encontramos con Crístofer y Rosalina, estuvimos conversando los cuatro, ya que no habíamos visto a Rosalina en tiempo. Hasta que Gina me dijo que fuéramos a su casa y nos fuimos caminando. 
 
Era un cuarto para las nueve, aún no era muy tarde; sin embargo, cuando estábamos caminando de la mano, se acercaba un grupo de cuatro de muchachos casi de nuestra edad. Al principio creí que nada iba a pasar, pero los veía un poco extraños y pensé que se veían sospechosos. Cuando nos cruzamos y los dejamos de ver, creí que todo había pasado; así que, volteé la cabeza para asegurarme, pero venían corriendo hacia nosotros. Asustado, cogí más fuerte la mano de Gina y empezamos a correr. Nos alcanzaron, dos me agarraron y el otro me estaba golpeando. Dos chicos agarraron a Gina y la empezaron a manosear, eso me molestó muchísimos. Con mucho esfuerzo me logré soltar, golpeé a esos dos y la dejaron libre para golpearme. Ella estaba llorando y le grité que corriera, pero al principio se quedó paralizada y no me hacía caso. Despué,s Gina se fue corriendo y un chico la iba a perseguir, pero gracias a Dios logré agarrarlo de la pierna. 
 
La gente, que pasaba por los alrededores, miraba desde muy lejos y otros simplemente pasaban de largo como si no me hubieran visto. Pensaba por qué nadie me ayudaba, si era muy claro que me golpeaban, me insultaban e incluso, con en tanta revolución que había, me jalaron de mi casaca hasta que me la lograron sacar. Me siguieron golpeando y creí que me iban a fracturar algo. Los trataba de golpear, pero estaba muy cansado, adolorido y mi visión se hacia borrosa poco a poco. 
 
Por alguna razón recordé el momento en que le dije al papá de Gina que la iba proteger y en mi interior creí que lo había logrado. Seguí golpeando hasta que me caí de agotamiento. De un momento a otro, un chico se me acercó con un palo en la mano, me golpeó en la cara con un palo y todo se puso negro. En un momento parpadeé y Gina me estaba abrazando mientras lloraba. Al parecer, lo que había ocurrido es que unos policías habían llegado unos minutos después con Gina. Esos chicos eran tan estúpidos que se habían quedado unos metros lejos de donde me habían dejado tirado como si nada. Los policías los agarraron, porque Gina los había visto. Además, porque tenía mi casaca puesta y aún tenía mi billetera con mi información personal. Finalmente, Gina y un policía me ayudaron caminando a una clínica, pues sentía muy pesado todo el cuerpo. 
 
En la clínica me dijeron que no tenía nada roto, pero si tenía muchas heridas y algunas un poco profundas. Además, muchos moretones y ahora tengo una cicatriz pequeñita cerca del ojo, aunque no se nota con los lentes. El doctor dijo que tuve suerte de no quedar gravemente herido (un hueso roto). Gina me dijo que se sentía feliz de que no me había pasado nada grave. Le agradecí porque trajo ayuda, ella me abrazó y me llamó estúpido de mierda. Le pregunté el porqué y con voz apagada me respondió: "Porque solo pensaba en defenderme y no pensaste ti" - De camino a su casa, me agradeció mucho y yo simplemente le sonreía. Lo único que se me venía a la cabeza era odio a esos chicos. Cuando llegué a mi casa, mis papás casi se vuelven locos...

15 abr 2010

Una pesadilla de niño

30 de Agosto de 2006 Martes  
 
Rayos, estoy algo mal en el colegio otra vez. Lo bueno es que Gina está tranquila, ahora va ir todo los domingo al cementerio. Bueno, la verdad, esto no va mucho al tema. Hoy tuve un sueño que hasta ahora no he podido sacar de mi mente. Empieza con algo así:
 
Se supone que todos los amigos nos íbamos a una especie de fiesta que había en el colegio y se parecía bastante a la fiesta que hay todos los años al finalizar el tercer bimestre. Cuando llegué, solo me encontré con Crístofer y estuvimos esperando mucho tiempo. Caminamos por ahí y estuvimos viendo los distintos eventos que ocurrían. No obstante, no los recuerdo muy bien, pero me parece que eran bailes.  
 
Ya era tarde y llamé al celular de Gina, pero no contestaba. Pensé en llamar a todos los los demás, pero tampoco contestaban. Crístofer y yo nos pusimos a pensar qué es lo que pudo haber pasado, ya que todos habíamos concordado varios días antes esa fecha. Después, cuando ya estaba anocheciendo, todos llegaron, estaban felices y nos pedían disculpas por haber llegado tarde. Por extraño que parezca, Gina parecía indiferente conmigo, la saludé y no dijo nada. Cuando todos los amigos estuvimos en grupo, Gina no estaba con nosotros, se fue con otras personas y me sentí mal. Esta sensación me impulsó a tratar de saber que es lo que ocurría.  
 
Luego, hubo un concierto, todos lo estuvimos viendo un rato; sin embargo, como a Crístofer y a mí no nos gustaba esa banda, estuvimos caminando viendo toda la "feria" (no sé como llamarla). Mientras estábamos caminando, nos encontramos con Gina, sentada en un lugar alto, y me pidió que la bajara de ahí. Parecía más ligera de lo normal, la tomé por la cintura y la bajé. No me dio las gracias, solo se fue sin decirme y no recuerdo qué más ocurrió. Crístofer me preguntó si estábamos peleados o algo así. Le contesté que no sabía y me llamó idiota. JAJAJA  
 
La verdad, no sé que hora habrá sido, ya que era noche (supongo). Lo que sí recuerdo es Crístofer y yo nos fuimos caminando a nuestras casas, pues era tarde. El camino era angosto, ya que solo podía pasar un carro. Además, habían decoraciones entre las casas. Ahora viene algo raro que me da tristeza. 
 
Cuando estábamos caminando, pasó una camioneta blanca, en ella estaba Gina, Mike, Andrea (ex de Fernando) y dos chicos mas que no conocía, sentados en la parte trasera de la camioneta (tolva). Gina me miraba con una cara seria, como si no pasara nada. Todos ahí se estaban riendo, por laguna razón se me ocurrió perseguirla, porque sentía que tenía que decirle algo. Francamente, no sé qué habrá sido. Crístofer me apoyó a seguir corriendo, aunque parecía imposible llegar. Corrí más rápido y me adelante a Crístofer, él siguió dándome ánimos para correr. Hasta que, en un momento, hubo una luz roja y ya casi llegaba; pero, algo me dijo: "No... Tengo que dejarlo" - La Luz roja cambió y la camioneta se fue en la oscuridad. Regresé con Crístofer y le dije que la dejemos de seguir.
  
Él me llamó idiota y se molestó conmigo por haberme rendido, pero no le dije nada. Por alguna razón aparecí en mi salón de clases y una niña sentada en mi mesa me dijo: "¿Qué te pareció... Entendiste?" - En ese momento me desperté. Aún no sé que habrá pasado, pues no entiendo nada; aunque, muchas veces los sueños no tienen sentido. Creo que debo dejar de comer mucho en la noche, dicen que eso da pesadillas.